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Notas del capítulo:
¡Hola a todos! Atualicé en Fanfiction el 31 de Julio en honor al cumpleaños de nuestro adorado personaje Harry Potter, lamentablemente la página de Slasheaven estaba caída y no pude subir el capítulo aquí también.
En fin, les dejo el capítulo. Espero que lo disfruten.

Honor y Deber

4 de noviembre de 2009.

Dolor. Eso era lo único que podía sentir, un aplastante e ininterrumpido dolor taladrando su cabeza. Era una desagradable sensación, como si alguien estuviera intentando clavar hierros calientes en su cerebro. Siente el cuerpo pesado e inmovilizado, y sólo entonces, Harry se da cuenta de las cuerdas que lo atan a lo que parece ser una camilla de hospital. No tiene idea de dónde se encuentra, lo único que alcanza a ver a través de su severa miopía es una desdibujada habitación que no posee ventanas. Harry trata de recordar dónde se encuentra, pero su embotada mente sólo puede pensar en hallar una forma de detener esas agudas punzadas.

Decidiendo que no puede quedarse sin hacer nada, Harry intenta incorporarse de la cama para tratar de encontrar, al menos, sus gafas. Sin embargo, su cuerpo parece no querer responderle, y sólo consigue elevar por unos imperceptibles segundos su cabeza. Una lejana e inquietante risa se escucha en el fondo de la habitación, y es el primer detonante para que un recuerdo de la pasada noche acuda a los pensamientos de Harry. En un esfuerzo sobrehumano, llega a su mente la memoria de unos firmes brazos sosteniéndolo antes de caer en la inconciencia. Un inocente pensamiento se cuela dentro de su embotada mente, creyendo que es Draco quien le había evitado tal caía y lo había traído aquí. No obstante, eso no conseguía explicar el motivo por el cual se encontraba atado.

Harry reúne toda la poca fuerza que posee en estos momentos y se obliga a dejar salir en un murmullo un llamado hacia el Slytherin, esperando con ello captar su atención.

─¿Malfoy?

Sin embargo, la risa que lo recibe no es la de su amor imposible, sino una que le provoca una sensación de absoluto terror.

─¡Oh, lo siento! Tu querido amorcito no está aquí. ─Responde una libidinosa voz, a la vez que sus pasos se acercan hacia la camilla en la que se encuentra el auror. ─Solo somos tú y yo.

Su captor (porque sí, para esas alturas no tenía duda de que ese tipo lo había secuestrado) se acerca a su rostro y le coloca sus gafas. Cuando Harry puede ver con claridad, descubre que se encuentra en lo que parece ser una especie de sótano. Como había vislumbrado en un principio, no había ventanas a la vista, sólo una escalera que conducía a una puerta. Harry gira la vista por todo el lugar y a la derecha descubre estantes con pociones y objetos extraños, mientras que a la izquierda ve algo que lo inquieta. En una amplia mesa se encuentran ubicadas con prolijidad y formando tres largas filas un importante número de varitas.

Harry cierra los ojos con fuerza y lo primero que recuerda es el acento del hombre que se le había acercado en el bar, el mismo que posee el desagradable individuo que lo mantiene prisionero en esa camilla. A su mente llegan las últimas palabras que Draco le dijo, y siente unos irrefrenables deseos de golpearse a sí mismo por su gran estupidez.

Tienes que creerme. Sé que está relacionado con tu varita. Llámalo presentimiento o simple intuición, pero estoy seguro de que ese tipo quiere llegar a ti.

─¿Quién eres? ─Pregunta Harry con valentía, no dejando traspasar ninguno de los inquietantes sentimientos que lo preocupan, lo que menos quiere es darle a entender a ese tipo que está a su merced. Sin embargo, Harry sabe que necesita ganar tiempo si quiere encontrar una forma de salir de aquí. Y si algo le ha enseñado una vida de enfrentamiento a magos tenebrosos, es que no hay nada que funcione mejor en estos casos que hacerlos hablar sobre sus malvados planes cuando piensan que se encuentra indefenso. ─¿Qué es lo que quieres de mí?

─Quien soy ahora no importa. ─Dice en un enigmático tono, a la vez que toma un frasco con poción de un color verde amarronado. ─Lo que importa es quién seré una vez que termine contigo.

Harry frunce el ceño ante la escueta respuesta obtenida, y se dice internamente que este criminal no es como el resto. Hay algo oscuro y demencial en su mirada que lo torna más peligroso de lo que aparenta ser, con lo cual vuelve a reprenderse por haberse puesto en tal estado de vulnerabilidad. Sin duda su enamoramiento por Draco estaba haciendo estragos con su sentido común. Draco... ¿Qué estaría haciendo el Slytherin en este momento? ¿Acaso se habría dado cuenta de su ausencia? ¿Estaría tratando de ubicarlo, o ni siquiera se habría percatado de que alguien lo había secuestrado? Comprendiendo que no conseguirá librarse de ese lunático si sólo se queda perdido en interrogantes que no pueden ser respondidas por el momento, Harry se obliga a concentrar todas sus fuerzas en hallar una forma de distraer a su captor lo suficiente como para poder conjurar su varita. Sin embargo, efectuar un hechizo sin varita ya de por sí era difícil, y si a eso le sumamos el que debería conjurarla de forma no verbal en el deplorable estado en el que se encuentra, la tarea se torna un imposible.

─¿Cuándo termines conmigo? ¿A qué te refieres con eso? ─Pregunta Harry con fingido terror, tratando hacer que su captor baje la guardia al mostrarse resignado a su suerte. No obstante, la demencial mirada del secuestrador resplandece con suspicacia, como si pudiera ver las ocultas intensiones del auror.

─Oh, a nada en particular. ─Dice en un susurro, a la vez que acerca el vial con la pócima a una peligrosa distancia de la boca de Harry. ─Ahora, sé un buen chico. Bebe todo.

Harry siente un aterrador escalofrío recorrerlo al ver esa desconocida poción, y lo único que atina a hacer es cerrar con fuerza su boca. Su captor lo observa con fingida pena a la vez que suelta un desganado suspiro, como si la desafiante actitud del auror le decepcionara. De un rápido movimiento, saca su varita y la apunta a la garganta del Gryffindor. Harry siente al instante sus músculos relajarse, y sabe que ni toda la fuerza de voluntad del mundo podrá evitarle tomar el contenido de la misma.

Sin darle tiempo a emitir una queja, el secuestrador le abre la boca y vierte todo el extraño líquido en su garganta. Por más que intenta escupirlo, sus adormecidos músculos no pueden hacer más que tragar para evitar ahogarse. Lo primero que Harry siente es que la pócima tiene un sabor intenso, aunque no es para nada desagradable. Está fría como un cubo de hielo y deja un leve ardor en su boca, pero esa molesta sensación no es capaz de prepararlo para lo que sigue. Inmediatamente después de que siente bajar el contenido de la misma por su garganta, comienza a sentir un lacerante dolor recorrerlo entero. Su cuerpo se remueve en involuntarios espasmos producidos por el sufrimiento que le provoca esa sustancia. Harry no sabe qué es aquello que ha bebido, lo único que sabe es que se siente como si alguien estuviera inyectando lava volcánica en sus venas.

El insoportable dolor continúa por lo que parece ser una eternidad, y cuando Harry cree estar a punto de perder la cordura, todo se detiene. Lo primero que siente es una gran pesadez invadir su cuerpo, a tal punto que no es capaz ni de pestañear. Su garganta arde como si hubiera estado gritando por horas, y Harry piensa que quizás lo haya hecho; pero lo que más le preocupa, lo que más lo aterroriza de toda esa demente situación, es la desquiciada mirada con la que su captor lo observa mientras juguetea con una varita. Su varita.

Harry intenta decirle que suelte su varita, pero de su boca no sale más que un leve gorgoteo que le produce un lacerante dolor.

─Oh, no, bonito. Si yo fuera tú, no intentaría hablar o moverme en ese estado. ─Dice el repugnante hombre con una hambrienta mirada en su rostro, lo cual inquieta aún más al indefenso auror. ─Sabes, he soñado con este momento incontables veces, pero nunca creí que fuera a ser posible que pudiera conseguir tu varita. Así que tuve que conformarme con buscar otras que fueran más fáciles de obtener, pero que tuvieran características similares a la tuya.

Harry escucha con atención, a la vez que intenta forzar a sus músculos a hacer algo más que estar paralizados como una estatua, sin embargo, estos no responden a sus señales. Y no lo entiende, no entiende por qué ese lunático está interesado en su varita. Afortunadamente, su captor parece haber accedido a revelarle sus intenciones, ya que lo observa con avaricia y continúa su relato como si estuviera narrando una gran historia.

─Durante meses he logrado conseguir varitas que tuvieran núcleos de pluma de fénix o estuvieran hechas con madera de acebo, sin embargo, ninguna era especial. Ninguna poseía el grandioso poder que tiene tu varita. ─La intensa mirada que su captor le dirige incomoda a Harry, pero al menos puede empezar a comprender la motivación de éste. ─¿Por qué ninguna varita tenía el poder de realizar magia tan poderosa y admirable como la tuya? ¿Acaso el poder provenía de la varita, o se debía a algo que se encuentra dentro de tu ser? Y en el caso de que así fuera, ¿existía alguna forma de traspasar todo tu poder a la varita en cuestión?

El secuestrador hace una dramática pausa, mientras comienza a realizar complejos dibujos en el aire con la varita de Harry; y a pesar de que Harry no siente nada, no puede evitar tener la desagradable sensación de que esos extraños conjuros están haciendo algo en su cuerpo.

─Todas esas preguntas no tenían sentido si no podía responderlas, pero cómo hacerlo si no era capaz de acceder a tu varita. Sin tu inigualable poder, nunca podría convertirme en el mago más poderoso del mundo. Comprenderás que no podía resignar mi tarea tan fácilmente, así que continué buscando magos y brujas con varitas que pudieran serme de utilidad. ¿Y qué mejor lugar que un bar para encontrar personas vulnerables bajo los efectos del alcohol? Claro que nunca se me pasó por la cabeza el que pudiera encontrarte en uno de ellos. ─Dice con fingido pesar, mientras acerca su rostro al del inmóvil auror en la camilla. ─Imagínate mi sorpresa al verte en la barra de esa taberna de mala muerte. Estabas completamente indefenso, ahogando tus penas en un mediocre whisky de fuego. Ni siquiera eras capaz de darte cuenta de lo que ocurría a tu alrededor, mucho menos de quién estaba sentado a tu lado. Era casi como si estuvieras implorándome que me apodere de ti.

El francés hace una nueva pausa, mientras se dedica a realizar un corte en la túnica del auror para atar una extraña cuerda sobre su pecho. Harry no puede evitar sentir una irrefrenable sensación de náuseas al percibir el frío roce de esos largos y callosos dedos recorrer su piel con obscenidad; porque sí, ese degenerado no tenía permitido tocar su cuerpo. Ese era un privilegio que sólo le correspondía a Draco, el único dueño de sus sentimientos, sin importar que éste aún no lo supiera. Sin embargo, el ladrón no parece percatarse de la clara incomodidad de Harry, y simplemente continúa recorriendo con lujuria el pecho descubierto del auror.

─Si te soy honesto, bonito, nunca me había sido tan fácil apoderarme de una varita. ─Suelta en un desagradable susurro que pretende ser seductor, pero que genera completamente lo opuesto en Harry. ─Eras una especie de frágil e indefenso muñequito a punto de caerse en el adoquinado suelo del Callejón Diagon. Comprenderás que no podía dejarte allí... solo. ¿Quién sabe qué cosas horribles podría hacerte algún depravado ser en la condición en la que te encontrabas?

El francés suelta una desquiciada carcajada que le hiela la sangre, y se dedica a observarlo con deseo desde su lugar a unos pasos de la camilla. Por su parte, Harry no puede hacer más que rogar a cualquier deidad que lo esté escuchando por brindarle una forma de escapar de ese trastornado pervertido; pero ningún omnipotente ser lo ayuda, y continúa atado a esa camilla sin poder hacer nada más que observar con inquietud a su captor.

─Aunque no todo fue tan simple, ¿sabes? ─Deja salir con un irritado tono, recordando algo que parece molestarle en demasía. ─Ese fastidioso Mortífago no ha parado de enviar lechuzas preguntándote dónde estás.

Harry siente deseos de golpear al despreciable hombre al oírlo referirse de forma tan despectiva a Draco, sin embargo, percibe a su ladina conciencia reprenderlo por no prestar atención a lo importante de la cuestión. Draco, su Draco, estaba buscándolo. Era muy probable que para esas alturas el astuto Slytherin hubiera atado cabos y supiera que algo no andaba bien. Nuevas esperanzas se instalan en el corazón de Harry al pensar que Draco está viniendo a su rescate tal cual príncipe azul en auxilio de su amado. Aunque la molesta vocecita en su cabeza se encarga de dejarle en claro con crueldad que él no era el amado de Draco, al menos no todavía.

─¡Oh, pero no tienes que preocuparte por ello, bonito! Ya me encargaré de él más tarde. ─Deja salir su captor con un desagradable tono, mientras termina de ajustar las cuerdas sobre su pecho. ─Pero basta de charla, es hora de que comencemos nuestro experimento. Ahora, sé un buen chico y no intentes resistirte, o será peor para ti. Estoy seguro que, con el tiempo, hasta puede que incluso llegue a gustarte. Y descuida, te prometo que en cuanto consiga traspasar tu magia a la varita, haremos algo mucho más... placentero.

El francés le dirige una mirada cargada de deseo, a la vez que roza con lentitud la zona cercana a su entrepierna, y Harry se siente morir. El asco que le produce la idea de que ese pervertido se aproveche de su cuerpo es suficiente para producirle arcadas. Rápidamente, intenta comenzar a forcejear contra las ataduras, sin embargo, un lacerante dolor comienza a recorrerlo entero y detiene por completo sus movimientos. El desgarrador grito que escapa de su garganta podría escucharse a cientos de kilómetros, pero la insonorizada habitación los retiene e impiden que escapen al exterior. Las lágrimas no tardan en empezar a rodar desenfrenadas por su rostro sin que pueda hacer nada por retenerlas. Su cuerpo se retuerce en dolorosos ángulos, como si estuviera siendo sometido a los efectos de una ininterrumpida Cruciatus, y entre toda esa agonía sin fin, Harry no puede hacer más que implorar por un milagro; pero ningún milagro ocurre, y la tortura continúa hasta que Harry siente a su cuerpo y mente perder toda fuerza.

Y sí, Harry realmente cree que este podría ser el fin. No tiene idea de cuánto tiempo pasa así, retorciéndose bajo un hechizo que no parece hacer nada más que producirle un agudo e insoportable dolor. Una fuerte explosión se escucha a lo lejos y la única puerta de la habitación sale volando hacia un costado. La pequeña habitación se llena de gritos y hechizos que impactan contra los estantes ubicados en las paredes, pero lo único que Harry es capaz de registrar entre todo ese mar de sufrimiento en el que se halla es la alta figura de un joven vestido con una túnica azul eléctrico igual a la suya. Sin siquiera pararse a pensar en lo que sus nublados ojos ven, Harry murmura en un apagado susurro un nombre antes de dejarse arrastrar por la dulce e indolora inconciencia.

─Draco.


Notas finales:
Espero que les haya gustado el capítulo. ¿Quién creen que es el auror que vio Harry antes de perder la conciencia? ¡Escucho (leo) sus apuestas! Nos leemos muy pronto.
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Noticias
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El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios