¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
17. James/Sirius (Durante sus misiones, James y Sirius, como aurores tienen que enfrentarse a muchas cosas, que tengan que "hacerlo" para salvar sus vidas no sería la más extraña)


🖤



James conocía todos los gestos y movimientos de Sirius, se conocían desde los 11 años, y llevaban cinco años siendo compañeros como aurores, lo habían compartido prácticamente todo.

Podría decir que conocía a Sirius casi mejor que a sí mismo, era el padrino de Harry, y el que le había aguantado la depresión cuando Lily se había ido con Snape después de dos años de matrimonio.

Lo conocían todo el uno de otro, cada trauma, cada cicatriz, cada arista de su humor.

Y sin embargo, no sabía qué carajos le estaba queriendo decir en ese momento Sirius.

Llevaban tiempo tras dos casos que solo Sirius decía estar relacionados, una nueva droga realmente adictiva, y la desaparición de squibs durante meses.

Había sido el olfato de Sirius, literalmente, el que les había hecho ir en la dirección correcta cuando los familiares de estos squib habían denunciado su desaparición.

Ahora estaban en un club de mala muerte, donde el alcohol era menos letal que cualquier veneno, y esperando una "señal".

Sirius juraba que allí olía a Squib, James nunca dudaba de Sirius cuando de olfato se trataba.

Un único inconveniente era que su jefe les había dicho que no fueran. Detallitos que a ellos solo les sonaba a "recomendaciones".

Ir de incógnito era un arte, y ellos unos maestros del disfraz. Se habían mimetizado hasta tal punto que James ya empezaba a ver doble.

Sirius había acabado pudiendo comprar un pase para algo más que veneno, una fiesta privada en una de las salas reservadas.

La capacidad de su compañero para hacerse amigo de cualquiera era un don, Sirius se podría hacer amigo del mismísimo diablo si se le apareciera.

Pero el caso era que Sirius estaba dándose palmaditas en las rodillas mientras estaba sentado conversando con su nuevo "amigo".

James no lo entendía, ¿qué quería decirle? ¿El sujeto tenía algo en las piernas?

Parecían del todo normales, si normal era tenerlas completamente abiertas como si el tamaño de sus huevos no cupiera en esa sala.

—Cariño, no seas tímido—le dijo Sirius cuando obligó a James a acercarse en un gesto que sí conocía y le sentó sobre sus piernas.—Estamos entre amigos que sí nos "entienden".

El que no entendía una puta mierda era James, pero solo sonrió.

—Es guapo tu novio.

El tipo le estaba mirando de arriba a abajo, iba  a quejarse cuando Sirius le acarició la pierna demasiado cerca de zonas intocables.

La mano no se fue, ni un momento, James estaba empezando a sentirse muy, muy incómodo. Y Sirius le manoseaba sin disimulo.

—Voy a organizar una pequeña fiesta más privada allí atrás—dijo señalando una puerta negra al final del local el "amigo"—, me encantaría que vinierais y veros.

Ese veros le hizo cosquillear la espalda a James, y no de la forma agradable que a él le gustaba.

—Mi novio es un poco tímido—se quejó Sirius, y su mano se coló descaradamente sobre su entrepierna acariciándola. James se removió pero Sirius no le dejó moverse.

—Tengo algo que te hace perder cualquier tipo de vergüenza.

Y allí los ojos de Sirius brillaron, allí es donde habían querido llegar esos meses.

La fiesta privada resultó ser una orgía, y cuando llegaron ya había comenzado.

—Toma, para el guapito.—El tipo le dio un frasco pequeño a Sirius, pero el que se llevó un apretón en el culo fue James.

James se giró a su compañero, a su amigo del alma.

—Vámonos—le susurró—, llamemos al resto y hacemos una redada, es aquí.

—Ahora no podemos irnos, sería sospechoso.—Los brazos de Sirius le envolvieron por la cintura pegándole a él, como si fueran dos amantes dándose un arrumaco.

—Sirius, esto no voy a hacerlo.—Había cosas y cosas que uno podía hacer por el deber, y esta no era ellas. Echó un vistazo, sus gafas comenzaban a empañarse de la cantidad de actividad corporal que había en aquel lugar.

—Prongs piensa en esos pobres Squib, les están extrayendo su esencia para que gente como esta se excite. ¿No quieres acabar con ellos?

James agachó la cabeza, claro que quería acabar con ello, y con el tráfico de aquella sustancia ilegal.

¿Pero de verdad ese era el modo?

Además, James no había vuelto a tener sexo desde que Lily le dejó, y se avergonzaba un poco de ello.

Sirius le levantó el rostro por el mentón, le hizo mirarle, y le quitó las gafas empañadas.

—Yo cuidaré de ti.—Esa frase era tan antigua como lo era su amistad, pero esta vez estaba cargada de algo más.

Sintió que las manos de Sirius bajaban de su cintura hasta su trasero y lo amasaban de un modo obsceno. No, hombre, eso estaba mal, y James lo sabía.

También sabía que Sirius era gay, y que su fama como casanovas fue lo que hizo que Remus se marchara de Inglaterra finalmente. No culpaba a su amigo, estar enamorado de alguien como Sirius no era fácil.

Sirius le giró, de cara a la bacanal de cuerpos desnudos, le devolvió sus gafas con un fuerte hechizo antiempañamiento que James no se había lanzando anteriormente, y le hizo "ver" mientras le comenzaba a acariciar.

No se engañaría, la visión era impresionante, y las caricias, excelentes. Salvo porque su conciencia le decían que no era ninguna de aquellas mujeres delante de él, sino su mejor amigo, tocándole la entrepierna.

—Espera—se quejó James cuando Sirius metió una mano dentro de sus pantalones, pero aquella queja se fue a la mierda cuando se dio cuenta de que estaba empezando a ponerse duro como una piedra.

Era aquel celibato estúpido post-Lily, estaba claro.

Notó los labios de Sirius contra su cuello, el cuello no, mierda. Eso era trampa, Sirius sabía que era su punto débil, se lo había contando en una de tantas noches lloriqueando por su ex, el maldito perro le estaba haciendo un completo en ese punto sensible.

Los ojos de Sirius sin embargo estaban registrando todo lo que pasaba más allá, como el anfitrión hablaba con unos tipos que desentonaban completamente allí, en los maletines de estos. En cómo se iban los tres tras una puerta escondida tras una cortina. Mientras hacía retorcerse de placer a su compañero, a su amigo.

Sabía dónde estaban los límites, casi siempre. Y estos eran siempre claros, James NO.

James era sagrado y siempre lo había sido, y ahora estaba echando por tierra su única regla, y se sentía realmente mejor que en su imaginación.

—Se han ido, hay que entrar en aquella habitación—le dijo a James, pero le había perdido, no es como si no supiera lo que sus caricias provocarían.

James solo asentía, no sabía si a él, o algo que estaba solo dentro de su cabeza.

Aquello iba a ir de hacer el papel, e injustamente que James tuviera una pequeña dosis de algo que no estaba teniendo desde hacía años.

Sirius no dejaba de mirar la puerta por la que se habían ido, tenía que seguirlos, pero James decidió que aquel momento era el mejor para hacerse hacia atrás y rozarle con su más que generoso trasero. Ningún hombre heterosexual debería tener un culo como el de James, no era justo.

—James.

Una cosa era llevar el mando de la situación, y otra que la situación se te frotara, uno también tenía sus puntos débiles.

La puerta con los traficantes iba a seguir allí, o eso esperaba, cuando le enseñó a su amigo lo que pasaba si uno se restregaba con la entrepierna de otro hombre.

James trató de apartarse cuando lo "sintió", pero Sirius no le soltó, sino que le pegó más cerca.

—Sirius, para—pidió James, pero Sirius solo sonrió.

—Si lo dices gimiendo pierde mucha credibilidad, cuatro ojos—dijo Sirius haciendo un ataque doble a su cuello y a su trasero.

La puerta se entreabrió de nuevo, y no la que Sirius en realidad quería abrir. Una de las extravagancias de esa nueva droga era que todas las muestras que habían obtenido se habían vuelto inservibles en pocos minutos, por lo que necesitaba al "donante" de un modo bastante inmediato.

Sirius tenía claro que había un squib retenido detrás de esa puerta.

No iba a negar que quería follarse a James, pero no era algo nuevo, sinceramente. Remus había aguantado mucho, pero lo que no soportaba era la amistad entre James y él, y el eterno enamoramiento que le echaba en cara cada vez que James estaba por delante de Remus.

Quizás fuera cierto, y quizás eso, pasara lo que pasara, siempre sería así.

Había caído en el eterno cliché del gay enamorado del amigo heterosexual. Salvo que Sirius jamás se sintió una víctima.

Sirius tenía el vial intacto aún en su bolsillo, pero necesitaba la fuente original, y pillarlos con las manos en la masa.

Salvo que ahora lo que él tenía eran las manos sobre la hinchada erección de James y le costaba separarlas. Nunca le había visto completamente duro, pero sí le había visto desnudo, y era el material para muchas de sus fantasías.

Aceleró el ritmo, quizás no era aquel el modo en el que quería haber tenido a James, pero era el que había conseguido. Abrió el frontal del pantalón de su amigo, perfecta, jodido cabrón apetitoso. Estaba goteante.

—Si sigues me voy a correr, Sirius.—A Sirius le gustó el modo en el que terminó la frase con un suave quejido diciendo su nombre.

Sirius echó un ojo a la puerta que se había cerrado de golpe de nuevo, no debería, debería ir hasta allí y tirar la puerta abajo.

Su mano casi paró el movimiento ganándose una queja de James.

Sirius no la vio hasta que estuvo casi delante de ellos, joven, desnuda, con unas tetas que dejarían pasmado a cualquiera y pelirroja, muy pelirroja.

Se estaba poniendo de rodillas delante de James, de su James, y a este se le estaba poniendo cara de gilipollas, aunque Sirius no lo viera del todo.

—Ni de puta coña, es mío—le gruñó a la pelirroja, que le miró sin comprender, las manos de James casi le estaban tocando los cabellos rojizos. Le tomó las manos y lo echó hacia atrás.

La pelirroja se fue indignada por donde había venido, y Sirius aún tenía completamente atrapado a James.

—Suéltame—se quejó James, pero no necesitaba que Sirius lo hiciera para separarse, de un fuerte tirón se deshizo de él.

Sirius no sabía qué hacer, no le había gustado nada ver a esa tipa cerca de James, una cosa es que hubiera aguantado a Lily Evans, otra que aguantara a ninguna otra.

James se estaba arreglando la ropa, sin poder ocultar bien su erección, Sirius no la negaba en lo absoluto.

—¿Ha salido o sigue allí dentro?—preguntó, al parecer no había estado tan ido como Sirius había creído.

—Sigue dentro.

—¿Vamos?—Salvo que James no le miró en ningún momento.

—Vamos.

Cruzaron una marea de cuerpos gimientes y enredados, sintieron algunas manos acariciándolos, pidiéndoles unirse, pero Sirius iba delante y no quería mirar atrás. Prefería estar concentrado en lo que iban a encontrar tras la puerta, y no en el calor que sentía aún en su cuerpo por haber podido tener a James por unos segundos.

Fue rápido y caótico, como había imaginado, había un pobre Squib atado y lleno de hechizos y agujas, los drenaban, no sabía cómo pero lo hacían. Sirius tenía razón.

El anfitrión solo los miraba con los ojos como platos, pero los otros dos sacaron rápidamente las varitas para atacar a Sirius y James, aunque no pudieron hacer nada contra dos aurores realmente bien entrenados, y muy motivados.

James mandó un patronus al cuartel, mientras reducían por completo a los tres hombres.

Sirius se acercó al squib, era solo un adolescente con cara de terror en su paralizado rostro. Sirius quiso desconectarlo completamente, pero James le frenó.

—No sabemos si le quitamos todos estos hechizos lo empeoremos.

Seis patrullas de aurores aparecieron pronto, provocando el pánico entre los participantes de la orgía que fueron retenidos e interrogados.

Después de escuchar el rapapolvo que les pegó su jefe durante veinte minutos, Sirius y James fueron felicitados.

Por primera vez, tenían un hilo del que tirar, el hombre que les había invitado a la "fiestecita" no era tan duro como los otros dos que estaban dispuestos a recibir el beso del dementor si era necesario.

Vieron como el squib era debidamente atendido por un grupo de medimagos y médicos muggles, solo esperaba que encontraran a los demás antes de que fuera demasiado tarde.

—Black, estoy seguro de que sacaste provecho de esta misión—le dijo uno de sus compañeros viendo al grupo de hombres y mujeres escasamente vestidos.

Sirius tan solo sonrió sin decir ni que sí ni que no. Uno tiene una reputación que mantener, pero cuando el otro auror se fue, miró a James que le estaba mirando.

—Me voy al cuartel—le dijo James evitándole la mirada de nuevo.

—Eso lo podemos hacer mañana.—Sirius necesitaba hablar con él, dejar todo bien, como siempre. Entendía que James se sintiera un poco extraño después de lo que había pasado.

Pero James, por primera vez no le hizo caso y se desapareció rumbo al Ministerio.

Sirius estuvo tentando de seguirle, pero por una vez pensó que James necesitaba espacio, y quizás él también.

Sirius había sido desheredado hacía años, y no se podía alegrar más, porque si tuviera que ir a Grimmauld Place en ese momento se lanzaba así mismo un Avada.

Tenía un apartamento en el Soho que había visto demasiadas cosas, casi todas buenas.

Pero ahora veía a su dueño con cara de perro, y de perro apaleado para más señas.

¿La había cagado con James? Era la única constante en su vida desde los 11 años, siempre lo había separado de lo que él hacía, de sus cagadas monumentales, sin quererlo manchar.

Y lo había manchado todo, se lo veía en la cara, en sus ojos huidizos. Ya estaba armando una explicación-excusa que ofrecerle para que las cosas volvieran a ser como siempre.

Pero las cosas, cuando uno masturba a su mejor amigo delante de un grupo de gente, y lo cela delante de una pelirroja cualquiera, cuesta que sean iguales, hasta él se daba cuenta de ello.

Y besarle el cuello, que le había encantado, también como James se frotaba, mierda con el hetero.

Estaba repasando todo como en bucle, un "ha sido por la misión" junto a un "mierda, qué bien sabes".

Eso unido a que se había quedado con un calentón importante, ¿y si bajaba a buscar a algún muggle cualquiera con el que hacer todo lo que había querido hacerle siempre a James?

No sonaba tan mal, pero lo que sonó fue su chimenea, estaba entrando alguien por la red flu, y solo había tres personas que tenían acceso directo.

Remus se había ido diciendo que no quería verle más la cara en su vida, pero nunca se sabía.

Regulus era tan estirado que jamás entraría a casa de nadie a esas horas sin avisar previamente, ni siquiera a su hermano.

Y James, solo esperaba que fuera James.

Cuando vio aparecer su loco pelo, sus gafas torcidas, se emocionó.

Su postura le desilusionó, las conocía todas, y esta era la defensiva y la de problemas.

—No tenías que hacer lo que hiciste—le dijo.

Sirius por una vez en su vida decidió que era mejor quedarse callado y esperar.

—Nos pusiste en un grave peligro a los dos, no sabíamos cuántos había dentro, ni lo que nos encontraríamos.

Sirius pensó que hablaba de lo otro, quizás solo haría como si no hubiera pasado.

—No vas a volver a arrastrarme a una más de tus locuras, yo tengo a alguien que me espera.

Sirius se sentó y asintió, él solo tenía a James.

"Cállate, Sirius" se dijo a sí mismo, se lo había ganado, desde luego.

James se acercó, y Sirius levantó la mirada. Joder, es que enfadado también le resultaba irresistible.

—Y lo que hiciste—parecía que sí iban a llegar a ese punto—, lo que me hiciste, eso no está bien.

—Lo siento.

Era verdad, lo sentía, porque no era así como le quería tener, pero eso era algo que James era mejor que no supiera.

James se inclinó amenazante sobre él, demasiado cerca. No era la primera vez que le daba un cabezazo por gilipollas, pero ese le iba a doler.

Salvo que lo que le dio fue un beso en los labios.

—No sé a qué estarás acostumbrado, pero a mí me besas antes de hacerme una paja con doce personas mirando.

Sirius ni siquiera terminó de procesar lo que le había dicho, le atrajo hacia él y le besó de nuevo haciendo que a James no le quedara más remedio que sentarse a horcajadas sobre él.

Y como James había pedido, Sirius le besó, le besó muchísimo lo que quedaba de madrugada antes de compartir unas caricias bastante inexpertas. Pero estaba bien, para Sirius estaba realmente bien.

Estaban desnudos, en un abrazo demasiado apretado para James, pero del que Sirius no le quería dejar salir. Así sí, así sí era como había querido tener a James siempre, quizás mejor si se la hubiera dejado meter, pero un bosque no cae en una noche.

—¿Se supone que ahora soy gay?—le preguntó James.

—No, no hasta que me dejes metértela.—Le besó el cuello Sirius riéndose.

—Anormal.

—Pero me quieres.

A eso James no pudo decir que no, porque quererle le quería, no sabía que podía hacer "eso" con Sirius, pero le había gustado. Le había gustado mucho.

—Puedes ser bisexual, James—le dijo algo más serio.—O puedes ser hetero con un pequeño problema de atracción hacia Sirius Black, creo que está contemplado en el manual LGTBI.

—Yo no tengo nada pequeño—se burló, sin darse cuenta de que aquello solo era un "adelante" para Sirius y sus manos. Tampoco iba a quejarse.

No era como había imaginado que iba a acabar la noche, pero sinceramente, nada mejor que acabarla entre las manos de su compañero, de su mejor amigo, de su amigo del alma, y quizás de algo más.









Notas finales:

Nunca había escrito nada sobre estos dos de verdad juntos y revueltos, reconozco que me gusta, y que siempre trato de buscar cosas sobre ellos, y hay taaaaannn pocas.


Esta historia está basada en la idea de @soldeplatayzafiro , espero que te haya gustado.

Las primeras historias salieron más rápido, y con estas voy mucho más lenta, poco a poco, ¿tenemos prisa?

Pues hasta la próxima, aún quedan unas pocas que tengo ganas de escribir.

Besitos.

Shimi.


Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios