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30. Sirius/Severus/Remus (Harry tan solo es un bebé que necesita muchos cuidados, Dumbledore no toma en serio la opción de mandarlo con sus tíos muggles, Harry debe permanecer en el mundo mágico y tres magos con una relación complicada serán sus cuidadores)

 

 

o0o

 


—¡A mí no me hables así, Quejicus!

—¡A mí no me llames así, pulgoso!

Remus tenía a un Harry en brazos que no paraba de llorar, y ni siquiera ya sabía qué había ocurrido antes. Pero aquello era el pan de cada día, un niño de un año que lloraba y ninguno sabía por qué, y dos magos adultos continuamente peleándose.

Remus estaba al límite de perder los nervios, que no lo hubiera hecho ya era todo un milagro.

Mecía a un Harry desconsolado, y entre tanto griterío el pequeño quería imponer su llanto aún más, y la última luna llena le había drenado toda la energía.

¿En qué momento Dumbledore pensó que dejarle a ellos tres al cuidado de Harry era una buena idea? Iban a acabar todos locos.

Cuando vio la primera chispa escapándose de la varita de Sirius ya no pudo más, sacó la suya y apuntó a dos sorprendidos y mudos magos, que habían perdido la voz por fin.

Harry se quedó también tan sorprendido por el silencio que dejó de llorar.

—Estoy harto, completamente harto de vosotros dos.—Remus aprovechó para dejar a Harry en su parquecito infantil encantado, aunque aún tenía algún hipido post llanto,  pero sin duda estaba mucho más tranquilo.

Sirius quería hablar, Remus no solo no le devolvió la voz sino que además le inmovilizó para que ni osara a acercarse a él.

La mirada furibunda de su amigo echaba chispas, la sonrisa torcida de Severus no ayudaba. Solo que a él no se atrevía a inmovilizarle, ya conocía como se las gastaba el ex Slytherin cuando se vengaba.

—Si pudiera criar a Harry yo solo, os juro que no os volvía a ver el pelo a ninguno de los dos.

Remus estaba cansado, y Harry le miró chupándose el dedo. Lo había pensado más de una vez, pero por su condición, Remus no podía atender a Harry siempre. Y nunca le había pesado tanto como en ese momento.

La mirada arrepentida de Sirius no le iba a ablandar, la huidiza de Severus tampoco.

—¿Tan difícil es que os dejéis de pelear continuamente? Ya ni siquiera entiendo qué es lo que os pasa, os habéis ayudado en el pasado. Tú—señaló a Severus—le apoyaste cuando nadie creyó que fue Peter en el que nos traicionó. Y tú—señaló a Sirius—le salvaste la vida cuando Dolohov estuvo a punto de matarle por traición.

Sirius se abstuvo de tratar de hablar, Remus no había acabado.

—James y Lily os nombraron sus padrinos, para que le cuidéis, y no hacéis más que pelear, me estoy volviendo loco.

Remus cayó abatido sentado en la una de las sillas del comedor de la casa que compartían los tres con Harry.

Aquella decisión les estaba costando muy caro, pero Dumbledore les había pedido que entre los tres cuidaran y protegieran a Harry, Voldemort no había muerto del todo, y eso era algo que Severus les había revelado.

No solo necesitaba los cuidados que un bebé necesitaría, sino tres guardianes que dejaran de pelear entre ellos y se unieran para hacerle frente a un enemigo común.

El hechizo que los contenía se disipó pero ninguno de los magos habló, cuando Remus llegaba a ese estado era hora de parar, no había más qué decir.

Severus fue hasta el parquecito de Harry y se quedó a su lado, Sirius fue hasta Remus, pero este no estaba de humor ni para mirarle.

Remus se levantó y se fue a su habitación.

Sirius y Severus se quedaron a solas con Harry. 

El ambiente tenso entre ellos no se había disipado, y es que el motivo era común.

Remus.

Sirius descubrió que a Snape le gustaba Remus cuando le miraba mientras jugaba con Harry, cuando le preparaba la poción matalobo y suspiraba cuando volvía después de una noche de luna llena.

Lo descubrió en los pequeños gestos del hombre que casi no los tenía, lo descubrió y le molestó.

Para Sirius, Remus siempre había sido especial, siempre lo había querido proteger, siempre había sido su compañero, quien lamía sus heridas en las horas antes del alba después de una luna llena dura.

Remus era suyo en su subconsciente, solo estaba buscando un buen momento. Y entonces llegó Snape.

Llegó con sus conversaciones que les tenían embelesados el uno del otro horas, y se sentía tan celoso que no podía evitarlo. Atacar a Snape era algo que llevaba casi escrito en el ADN.

Severus veía lo mismo en los gestos, en la relación de Sirius y Remus, un nivel de confianza tan alto que él nunca estaría al nivel, como giraban uno alrededor del otro.

Severus había pensado vivir cerca, pero no con ellos, pero Remus le había pedido que se quedara y él no había podido evitar complacerle.

La cuestión era que Severus sabía que Black lo sabía, y lo que él no sabía era hasta dónde llegaba la relación entre ambos.

Prefería no tener opciones, que Remus le mostraran claramente que estaba con Sirius. Pero la duda de que solo fueran amigos, le tenía pendiente del hombre lobo y peleando con el estúpido de Black.

Era cierto que se habían estado ayudando, todo hasta que ambos tuvieron claramente a Remus entre medias, y sin opciones de ir a ningún lado.

¿Todo en su vida tenía que ser así de complicado? Se quejó consigo mismo Severus mientras acariciaba la cabeza de Harry. La rata muerta que tenía por cabello era completamente Potter, pero cuando el niño le miraba con esos enormes ojos verdes le rompía el corazón.

No podía decirse que no fuera hijo de su mejor amiga, ¿qué pensaría ella de verlos ahora?

Seguro que se reiría, y le animaría a que se lanzara. Pero, ¿y si le rechazaba y tenía que ver como esos dos eran pareja?

Sirius se moría por ir a ver a Remus, por pedirle perdón, por decirle cuanto le quería, por declararse de una vez y si podría convencerlo para que echaran a Snape.

Dudaba de que eso último ocurriera, si no era por Harry, sería por el bonachón de Remus que no quería dejarlo solo y triste.

A veces no entendía como el hombre lobo podía ser tan sagaz para algunas cosas y tan lento para otros, lo que Snape quería era estar más que junto a él. La mera imagen de ellos dos juntos, realmente juntos, le dolía en el alma.

Pero sabía que peleando con él no arreglaba nada, sino decepcionar más a Remus. 

Vio como Snape acariciaba la cabecita de Harry, la viva imagen de su amigo James. ¿Qué pensaría él si les viera en esa tesitura?

Sonrió al imaginar la voz de su amigo.

“Conquístalo, Canuto.”

Quizás Remus no fuera el único lento de todos ellos, Sirius estaba acojonado de cagarla con su amigo, que le rechazara y perdieran lo que tenían.


Remus estaba agotado, se desentendió de Sirius y de Severus, tendrían ellos que hacerse cargo por unas horas de Harry. Al menos, no lo había vuelto a oír llorar ni a ellos pelear.

Sabía que siempre tenía que llegar a un estado extremo de agotamiento para que esos dos pararan, para que dejaran de pelearse.

¿Y si era él el que se fuera? ¿Qué ocurriría?

No sería capaz de dejar a Harry, le quería con todo su corazón. Y muy secretamente, tampoco sería capaz de dejar a esos dos idiotas.

Colocó su brazo derecho sobre sus ojos para intentar tapar la expresión culpable que se le estaba formando en el rostro.


Cuando por la noche salió de su habitación, la casa estaba tranquila, se asomó al salón donde Sirius sostenía a Harry mientras trataba de dormirlo, con Severus a su lado invocando unos pequeños ciervos que a Harry le encantaban.

Remus se quedó mirándolos a los tres, ¿podía el corazón latirte de amor por dos personas a la vez?

Remus tenía miedo, miedo de perderlos, miedo de decir lo que él sentía, lo que sentía por ambos. ¿Y si le rechazaban y tenía que vivir con aquella vergüenza toda su vida?

Los dos levantaron el rostro para mirarle, Remus se sintió culpable de haberse ido de ese modo. Pero la felicidad que sintió al verles sonreír al encontrarle de nuevo allí fue mayor.

Harry se removió entre los brazos de Sirius queriendo ir con él.

Remus le cogió, tenía carita de cansado, y le besó la frente.

—¿Nos vamos a dormir, mi amor?—le preguntó a Harry, que se acurrucó contra su pecho.

Los otros dos magos le miraban embelesados, ver a Remus así, tranquilo, feliz y siendo dulce era todo lo bueno de su hogar.

Ambos se sentaron esperando que Remus volviera de dejar a Harry en su cuna. 

Cuando volvió a aparecer en el salón de la casa,  ambos se disculparon.

—Hay que acabar con esto—se adelantó Remus—No podemos seguir así, por Harry, y por nosotros.

Severus y Sirius estaban delante de él, asintieron y Remus tomó valor. Tenía mucho que perder, pero las opciones si salía bien, eran tan grandes y buenas, y sobre todo, sinceras, completamente sinceras.

Se acercó a Sirius, y depositó un breve beso en sus labios. Su amigo desde la infancia le devolvió el beso más que complacido, le había querido besar por tanto tiempo, pero vio como Severus se apartaba queriendo dar intimidad a la nueva pareja.

Remus se retiró, y Sirius dio un paso automáticamente hacia él, no queriendo separarse. 

—Severus.—El mago le miró, y por una vez el dolor era manifiesto. Remus tomó su mano antes de que se distanciara más, y tanto Sirius como Severus miraron el gesto sorprendidos.

Remus dio un paso arrastrando inconscientemente a Sirius, y besó a Severus.

La estampa de la mano de Sirius aún en su cadera, y la de Severus en su hombro los conectaba a los tres.

Cuando Remus se separó, esperó las reacciones, su corazón latía a mil por horas.

—Os quiero a los dos.

Las expresiones de desconcierto eran gemela, el valor que había tenido iba desapareciendo drenándose demasiado rápido.

La mirada que tanto Sirius como Severus compartieron le preparó para una nueva ronda de peleas, pero no fue así.

—Por mí está bien.—Fue Severus el primero en hablar, lo que provocó un rápido movimiento de Sirius.

—No soy de compartir, lo sabes, pero por ti lo voy a intentar, Lunático.

Ambos le abrazaron, un poco rígidamente al principio, más relajados al final.

No era la relación más común, pero es que ninguno de ellos lo eran ni lo habían sido nunca. 

Sirius y Severus se seguirían peleando, porque no serían ellos si no lo hicieran, pero ahora tenían algo más que los unía aparte de Harry, algo por lo que habían firmado una paz mucho más duradera. 
No era la solución a la que ambos habían aspirado, pero aquella relación de tres los había estabilizado a todos, y había hecho de aquella casa un verdadero hogar lleno de amor.

 

 

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios