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(38. Harry/Tom Felton (Harry es el auror en el que se basa una serie de libros que se han llevado a los cines muggles, al principio solo le hace gracia, hasta que ver al actor que encarna a su eterno rival en la escuela, y este, no se parece en nada a Draco Malfoy, año tras año es incapaz de no ir a ver las películas para ver a ese actor, hasta que decide presentarse ante él))




🖤

A Harry su vida le gustaba, su trabajo le gustaba, y la tranquilidad de sus días libres le gustaba.

Hacía 10 años de la guerra, de que todos le alabaran como un héroe. La euforia había ido pasado para dejarlo solo reflejado en los libros de Historia y a él, ser una persona relativamente normal.

Aceptó el puesto de auror que el nuevo Ministro le ofreció, los mismos instructores de la Academia certificaron que estaba más que cualificado, y solo estuvo un verano poniéndose al día sobre reglamentos y protocolos.

Desde entonces sus días pasaban entre el trabajo, sus amigos Hermione y Ron, y Teddy, su ahijado.

No necesitaba nada más, aunque Hermione dijera que ser feliz junto a otra persona tampoco le haría daño.

Cierto, no le haría daño, pero a pesar de sus 28 años aún no se sentía preparado.

Su familia, su trabajo y algún escarceo con tipos que sabían lo que había le eran más que suficiente, o eso creía él.

Fue Teddy quien le arrastró a un cine muggle, fue en el verano antes de que entrara a la escuela y pudiera pasar menos tiempo con él.

Curiosamente Harry siendo criado en ese mundo casi nunca había vuelto a él, sus recuerdos no eran buenos, y la verdad era que una vez conocida la magia, lo muggle se le quedaba corto.

Pero sentado con un Teddy incapaz de controlar que el pelo le cambiara de color cada medio segundo, se alegró de que las luces se apagaran y tener que dejar de cambiarlo él mismo para que se quedara en un castaño "normal".

El niño estaba al borde de la butaca cuando la música comenzó, le gustaban las palomitas de azúcar, y Harry compró unas normales para él.

Pero las palomitas acabaron olvidadas escena tras escena, no podía ser, tenía que ser una broma, un hechizo realmente bien elaborado por George y Ron, pero algunas cosas que salían en la pantalla ni siquiera él se las había contando a ellos.

Ante sus ojos, su vida pasaba escena tras escena, salvo que habían modificado levemente los apellidos, ni siquiera habían tomado la molestia de hacerlo con los nombres, ¿quién había osado hacer una barbaridad como aquella?

No mentiría en que algunos parecidos eran sorprendentes, salvo uno.

Ni en sus mejores sueños Draco tenía ese aspecto, su rostro siempre fue anguloso, mezquino y despreciable. Habían enterrado, más o menos, el hacha de guerra.

Pero aquello era casi una burla, le mostraban como un niño bonito, de dulce rostro, hasta a Harry le supo mal que su versión cinematográfica no le diera la mano.

Su ahijado estaba tan metido en la historia que ni comía, y se reía como un loco con las caras del Ron y el Draco de la pantalla.

Cuando acabó Harry miró al niño.

—Ha sido alucinante, ¿podemos verlas todas antes de que me vaya a Hogwarts, ¿me comprarías los libros?

Harry tragó duro, ¿es que además había libros?

Lo llevó con su abuela, y él hizo una búsqueda en la red muggle llamada Internet, la fotografía de alguien a quien no pensaba volver a ver en su vida le llenó de rabia.

La jodida Rita Skeeter que ahora se hacía llamar J.K. Rowling, y se había forrado a su costa.

Iba por la sexta película de una saga que había escrito y que le había granjeado millones de libras.

Y la rabia que sintió cuando vio todas ellas en una noche era enorme, no eran así como habían sucedido las cosas.

Harry sabía controlar su magia mucho mejor que su versión infantil cinematográfica, pero del enfado ese día en Londres la red eléctrica se cayó durante horas.

Una hora en la que aprovechó para ir a la mansión que la bruja se había levantado a su costa.

Rompió cada una de las protecciones que había puesto a su casa, y la encontró escondida junto a uno de sus hijos que le miraba muerto de miedo.

—Tú y yo tenemos que hablar, Skeeter. Suelta a tu hijo, y sal de aquí.

—No les hagas daño.

—No sé por quién me tomas, no soy yo él que va haciendo daño a la gente.

Cuando el niño se separó, le lanzó un obliviate y le mandó a su habitación con un hechizo de irrealidad.

Skeeter, o Rowling como se hacía llamar ahora, le miraba espantada. No dudaba que la tentación de cruaciarla no estuviera latente en él, pero se contuvo.

—Te lo dejé claro hace años, y ¿qué haces tú? Una historia falsa sobre mi vida.

—No es falsa.

Harry sacó su varita, y la clavó contra su cuello, la mujer tembló de pánico.

—Sabes perfectamente que lo que dices no es lo que pasó, has dado una versión de los hechos muy retorcida. Y te has lucrado a mi costa.

—Me echaste de mi mundo, me dejasteis como una apestada solo por tratar de hacer mi trabajo, tenía que ganarme la vida.

—¿Mintiendo?

—Quizás no te guste ver lo mezquino que los héroes también pueden ser.

Harry calculó que si la mataba, podría tirar de algunos hilos para no ir a Azkaban. Pero se tranquilizó, inspiró un par de veces y bajó la varita.

—Reescríbela.

Ella le miraba con unos ojos azules enormes, y luego comenzó a reírse, carcajadas que la hicieron doblarse en dos.

—No lo entiendes, Harry, no entiendes hasta donde ha llegado tu historia. No entiendes que eso "ya" no es posible, los muggles están locos con este mundo mágico, y solo se va haciendo más y más grande. Además, no usé vuestros apellidos reales, es completamente legal.

—Y tú cada vez más rica.

Ella asintió.

—¿Por qué has reflejado a Draco así? Sabes que si él lo supiera, yo sería el menor de tus problemas.

—Tom es el Draco que debería haber existido.

Harry no podía casar ambas imágenes, el prepotente niño de su infancia, que en pantalla solo salía como un niño caprichoso y con cierto enamoramiento pueril por el protagonista.

Lo dulce había ido cambiado a atractivo, y el Draco real era todo lo opuesto al de la pantalla.

—¿Qué vas a hacer?—le preguntó Skeeter—. No he hecho nada ilegal, nadie te conoce en el mundo muggle, y como tú dices ni siquiera es la versión oficial.

Harry apretó la mandíbula, apretó la mano en la que aún tenía empuñada su varita.

No, puede que no fuera algo ilegal pero sí amoral.

—No puedes hacerme nada.

Harry se desapareció de la casa de la mujer, si no lo hacía, podría haber cometido una locura.

La luz no había vuelto a Londres, y se apareció en otro barrio muggle.

Las casitas eran muy acogedoras, pero la penumbra lo hacía todo más fantasmagórico.

Si no había sido muy sabio ir a casi matar a Rita Skeeter, acosar a un joven muggle lo era mucho menos.

Entró como un delincuente por una puerta que no tuvo ni que forzar, subió las escaleras y pasó por varias puertas donde otros jóvenes dormían.

No eran él, cuando lo vio dormido con el pelo decolorado y unas raíces oscuras no le pareció la misma persona que había visto en la pantalla muggle.

Hasta que se giró, y abrió los ojos, no podría haberle visto, porque Harry llevaba la capa de invisibilidad puesta. No era tan joven como parecía en la pantalla, había investigado y el chico que hacía de un Draco de 16 años, en realidad tenía 20, y problemas de insomnio.

El joven se llevó las manos a la media melena revuelta y suspiró hondamente.

No, no tenía el más mínimo parecido con su rival infantil.

Miró las paredes llenas de banderines y camisetas de futbol inglés, el joven ni siquiera trató de encender la luz cuando se encendió un cigarrillo que desagradó a Harry.

No fue la única noche que Harry apareció en aquella casa, ni que fue testigo de que ser un actor juvenil era mucho más duro de lo que había imaginado.

Estaban a punto de comenzar el rodaje de la siguiente película y Tom tuvo una bronca enorme con su padre.

Tom quería dejar el personaje, quería ser una persona normal, pero su padre le había dicho que eso ya no era posible, solo eran tres películas más y las habían dejado firmadas por una suma impresionante que su padre gestionaba desde hacía años.

El rodaje comenzó y Harry tuvo que irse a una misión por varias semanas, cuando volvió a ver a Tom, la caracterización como Draco era increíble, este sí se acercaba un poco más a su personaje real. Salvo cuando tras una escena sonreía y no había ni un rastro de Draco y solo de Tom.

Harry se estaba obsesionando con él, y no debería. No le había hablado a nadie de los libros y las películas, y mucho menos de Tom.

Pero su primer encuentro real sí fue fortuito, Tom lo confundió con un extra de acción, Harry no supo que decir y solo le siguió la corriente.

Era la primera vez que hablaba, y no pudo evitar hacer un poco el tonto para él, Tom tenía una escena donde rodaba por el suelo y no era nada creíble.

Harry le explicó como debía tirarse para no hacerse daño, Tom le regaló una sonrisa enorme pero luego le vio irse de nuevo cabizbajo.

Harry cometió otra tontería, le invitó a tomar una pinta después del rodaje, y Tom y otros de los actores de reparto fueron a un pub cercano. Harry faltó al trabajo por primera vez en toda su vida de auror, cuando se encontró con un Tom Felton borracho y lloroso contra su cuello.

Lo llevó hasta su casa, la verdadera Grimmaldi Place no tenía nada que ver con la que retrataban en las películas.

Le coló una dosis muy baja de poción para la resaca que a un muggle le harían poder tolerarla y que el dolor de cabeza se le fuera rápidamente.

Amenazó a todos los cuadros con que si se movían aunque fuera un pestañeo los llevaría al sótano y no los volvería a sacar de allí.

Nadie pestañeó, salvo Tom que lo miraba como si no lo hubiera visto antes tan bien.

—Estoy harto de esta película, ¿sabes?—dijo el joven con una taza humeante entre sus manos, que Harry había hechizado para que mantuviera el calor.—Estoy obsesionado con ella, hasta tú pareces más de ese mundo que nadie.

—¿Por qué?—preguntó Harry bebiendo de su propia taza.

Los ojos azules de Tom eran demasiado limpios, demasiado sinceros, jamás hubiera sido un Slytherin, si tuviera que apostar apostaría que si hubiera nacido mago sería un estupendo y alegre Hufflepuff.

—No sé, eres demasiado parecido a la versión de un Harry Potter adulto que yo veo.

—¿Tú crees?—Harry sonrió ocultándose detrás de su taza.

Harry no era bajo, de hecho una vez entró en contacto con el mundo mágico todas sus carencias nutricionales fueron suprimidas, era alto y robusto, con la famosa cicatriz que no se limitaba a la frente sino que cruzaba su rostro. Tampoco había rastro de esas odiosas gafas que sus tíos le habían hecho usar.

—No sé, siempre he tenido la sensación de que el personaje no sería como Daniel.

—Yo también.

Tom sonrió, Harry le hubiera besado.

Se hicieron amigos, y Tom despertaba más veces en su casa que en el hotel de los actores.

El secreto se le estaba haciendo bola a Harry, que no intimaba con muggles por lo mismo, pero Tom, Tom era diferente.

Y que la noche anterior se le hubiera enganchado del cuello y le hubiera besado hasta que Harry no pudo más y le hizo el amor, solo complicaba las cosas. Las complicaba mucho.

Harry solo le había seguido por curiosidad, y había acabado mezclándose demasiado.

Tom tenía la cabeza enterrada entre sus pectorales, y había sido tan bueno hacérselo que Harry solo quería volver a repetir.

Odiaba las mentiras, había tenido demasiadas durante casi toda su vida. Pero ¿cómo decirle que era exactamente lo que él había creído? La versión adulta de su Harry Potter, el protagonista de la saga que le había hecho famoso.

No pudo, sencillamente no pudo, aún menos cuando se despertó lamiéndole el ancho cuello, y acariciándole suavemente.

—Házmelo otra vez, por favor.

Harry lo hizo, ese día y cada uno tras el rodaje. Tom comenzó a ser su secreto.

Al menos hasta que una tarde de las vacaciones de Navidad, Teddy apareció por la chimenea, Harry había sido al único que no le había cerrado la red flu. Y el niño de once años miraba a su actor favorito con ojos como platos y con mil colores cambiantes en el pelo.

Tom que había estado contándole cosas del rodaje mientras Harry le robaba algunos besos estaba igual, solo que su color de pelo seguía siendo rubio platino.

—Es él, tío Harry, es él.

—¿Harry?

Harry no le había dado su verdadero nombre, absurdamente se había presentado como James, y ahora no sabía que hacer.

Por eso no era bueno estar con muggles que no conocieran el secreto de la magia, esta siempre acababa apareciendo y poniéndolos a ambos en una extraña tesitura.

Harry mandó de nuevo a Teddy con su abuela, no sin antes hacer que Tom le firmara un autógrafo y volviera a alucinar con ver a un niño desaparecer entre las llamas.

Harry tenía un problema, de hecho tenía dos.

Uno, la reacción de Tom a la magia, que aún estaba en shock, y dos, su verdadera identidad.

—¿Qué ha sido eso?

Harry le pidió por favor que se sentara, Tom obedeció fácilmente.

—Es magia.

Tom no dijo nada, no durante unos segundos, luego su cara se descompuso de tristeza.

—Odio a Draco Malfoy y a Harry Potter—se levantó poniéndose los zapatos, iba a irse.

—Tom, siento no habértelo dicho.

—Odio a los fans locos capaces de cualquier cosa, pero no lo esperé de ti, James, o Harry o como mierda te llames.

Tom cogió su mochila y se iba a ir, Harry podría haberle dejado, y evitarse más problemas, ni siquiera tendría que borrarle la memoria.

Pero no lo hizo, se apareció delante de él, haciéndole dar un grito de espanto.

—Es magia, Tom.

Harry sacó su varita y los ojos de Draco fueron a ella inmediatamente, solo invocó un lumos, pero que comenzó a flotar alrededor de Tom.

Si no hubiera estado detrás el sillón, se hubiera caído.

—¿He acabado por perder la cabeza?—preguntó desesperado.

—No, pero yo sí. Esto es un secreto, y tú lo has descubierto.

—¿Vas a matarme?

El que había visto muchas películas había sido Tom.

—No, pero quizás tenga que borrarte la memoria. Quizás tendría que haberlo hecho desde que te conocí.

—No entiendo nada, ¿es real? No entiendo nada—repitió.

Otra taza de té con una gota de poción relajante y clarificadora de ideas y una versión sobre el asunto después, Tom estaba callado y mirándole.

—¿Quieres decir que todo es verdad? Que todo esto existe.

Harry asintió, y se cuestionó si contarle la otra parte.

Tom le gustaba mucho, muchísimo.

—Tengo algo más que contarte.

—¿Más?—se estremeció Tom.

—Draco Malfoy existe, y—le miró registrando su reacción—Harry Potter, también. Solo que esos no son sus apellidos reales.

—Y tú eres Harry, ¿no?—Cuando Harry no dijo nada, Tom se levantó, parecía que lo había dicho en broma, pero no lo era.

Harry se levantó para acercarse pero Tom le rechazó.

—No, no es verdad. ¿Eres Harry Potter?—Harry finalmente asintió—No me toques.

—Tom.

—¿Te has acercado a mí por eso? ¿Porque hago de Draco? Si todo lo que se dice de ti es verdad, eres un cabrón.

—Rita Skeeter, o J.K. Rowling como tú la conoces, ha contado una versión muy diferente a lo que pasó.

—Ya claro, ¿no mataste a muchos?

—No, solo maté a uno. Y créeme, me costó parte de mi alma hacerlo.

—Yo, no puedo creerlo, Harry Potter.

Harry suspiró, quizás tendría que obliviatearle finalmente.

—No me has contestado, ¿todo esto es porque yo hago de "él"?

—Lo que ha pasado entre nosotros es porque tú no eres nada parecido a él, si lo conocieras lo verías rápidamente, tú eres completamente distinto, y me gustas mucho.

—Esto es una locura—bufó Tom para reírse después.

—Una completa locura—sonrió tímidamente Harry.

Harry se acercó un poco y Tom no le rechazó, no sabía que necesitaba tanto que no lo hiciera.

Estuvieron un día entero hablando, Harry le contó todo, completamente todo. Su pasado, la historia como había sucedido realmente, y su presente.

—Quiero verlo.

—¿El qué?—le besó Harry, Harry siendo Harry de verdad.

—El mundo mágico, llévame.

—No es buena idea.

Tom se sentó encima de él, y le miró con esos ojos tan azules suyos y la sonrisa que usaba cuando hacía de Draco. Si el verdadero se hubiera parecido una décima parte a Tom quizás si hubiera podido sentir algo de atracción por él.

—¿Asustado, "Potter"?

Esa misma frase en el pasado había hecho atacar con todo a su homónimo, ahora solo le hacía cosquillear la entrepierna.

Harry le enseñó a Tom poco a poco la magia, la casa, sus secretos, saludaron a todos los retratos, y algunos le dieron la enhorabuena por su excelente trabajo de actuación. Revelando lo obsesionado que Harry había estado viéndolo en las películas una y otra vez.

Pero su prueba de fuego fue el callejón Davon.

—Es igual—alucinó Tom.

—Rita solo tiene imaginación para inventarse la historia, no los escenarios.

—La vamos a denunciar—dijo completamente convencido Tom agarrado de la mano de Harry mientras miraba todo.

—Realmente al hacerlo en el mundo muggle y no habiendo usando nuestros nombres verdaderos, no puedo hacer nada contra ella, y tristemente a algunos, su versión le parecería acertada.

—Pero a nosotros no—dijo resuelto Tom.

—Te quiero.

Harry lo había dicho sin pensar, pero no sin sentirlo y se sintió estúpido, hacía solo unos días que sabía la verdad, ni siquiera habían hablado sobre lo que ellos eran. Y ahora le decía eso.

Tom se sonrojó y le apretó con más fuerza la mano.

—Yo también te quiero, Harry.

Quizás hasta tuviera que darle las gracias a Rita, si ella no hubiera escrito aquel puñado de mentiras, no hubieran hecho una película y él no hubiera conocido a Tom.

—El mundo mágico es muy pequeño—le dijo cuando sentados comiendo un helado en pleno invierno Harry vio pasar al verdadero Draco—¿Ves a ese tipo que parece rezumar maldad y comer bebés para el desayuno?

Tom siguió la mirada de Harry, cuando vio a un tipo alto, delgado y con cara de enojo constante, seguido de un joven mago al que se le notaba la incomodidad y el miedo de lejos.

—Te presento al verdadero Draco Malfoy.

—Nooo.

—Sí, como ves, jamás te parecerás a él—cuando al joven mago Draco le gritó, los papeles que llevaba levitando le temblaron, y Harry le echó un cable haciendo que no se cayera ninguno.

El joven le miró y sonrió agradecido, Draco miró a Harry como si hubiera olido mierda, y luego miró a Tom. El asco se le extendió por asociación.

—Es horrible—se rió Tom cuando se fueron.

—Eso es que no has visto a Lucius—se rio, y Tom se pegó a él inconscientemente, él tenía una relación genial con Jason Isaacs, no, no quería ver al verdadero Lucius.

Pero sí le gustó conocer a Ron y a Hermione, y a todos los "Weasley".

Tom tuvo que retomar el rodaje y Harry le esperaba todas las noches en Grimmaldi Place.

El porqué de que Rita, o J.K., le lanzara un hechizo que modificó parte del contenido de sus libro y las películas haciendo que el recuerdo en todo muggle que las volviera a leer o ver fuera suplantado por la nueva versión, a Harry no se le escapaba.

Tampoco el sello de su amiga Hermione detrás de un hechizo tan complejo, ni como buena parte de la riqueza que la ex periodista había amasado fuera redirigido a obras benéficas.

A Harry eso le daba igual, lo que le importaba era que Tom era realmente feliz, como en vez de sentirse agobiado porque todo el mundo le recordara como Draco Malfoy se hizo el principal fan de la saga; y como él, Harry, no se imaginaba a nadie mejor con el que compartir su vida.

 


 


Notas finales:

Esta tenía muchas ganas de escribirla, y esta de hecho, fue la segunda en más votos detrás de Beauty.

Voy a ver cuál escribo ahora.

Espero que os gusten.

Y ¡gracias!

Besitos

Shimi

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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios