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Notas del capítulo:

¡Muchas gracias a las personitas que leyeron y/o comentaron!

Disfruten el capítulo.

Justo cuando creyó que las cosas iban a estar mejor con Lucius, se equivocó. Ron ingenuamente creyó que, una vez que encontró ese libro y esa nota en su habitación, había logrado lo que quería.

Cuando miró el libro, había pensado que era una ilusión, pero solo bastó con que tocara el libro con sus dedos para comprobar que era real; que el hecho de que  le prestó uno, como se lo había pedido, no fue producto de su imaginación. No negaría lo grato que fue y, después del coraje que le hizo pasar el título, sintió como un pequeño calor se extendía por su estómago por ese simple acto.

No obstante, con la nota había sido diferente. Ron se había emocionado bastante y, malamente, pensó que ahora si podía acercarse a Lucius sin ningún temor, porque fue cómo lograr lo que quería para sus avances con el mayor.

Ron no tuvo que quemarse la cabeza pensando en que momento acercarse a Lucius Malfoy, ya que un par de días después del pequeño banquete que les realizaron, Draco le había dicho que era un inútil en lo de los jardines y que les dejaría ese trabajo a los elfos. En ese preciso momento, supo que volvería a encarar a Lucius. A pesar de que le daba una sensación cercana a la alegría por ello, recordaría por siempre el como le temblaron las piernas al estar solo, otra vez, con él  y el temor que le producía pensar que se le podía acercar y acorralarlo de nuevo. Sin embargo, se tragó todos sus miedos y se acercó, con el libro en mano, agradeciendo el gesto igual a como Lucius lo había hecho con su nota.

Fue inútil.

Lucius lo había ignorado totalmente.

Al principio lo dejo pasar, mas insistió. En varias ocasiones siguientes a esa, le preguntó por el significado de alguna palabra que no entendía, otras veces para comentar algo sobre el mismo libro, que había leído más lento de lo normal para tener ideas; inclusive, Ron hasta había llegado a comentarle cosas sobre el clima, exasperándose demasiado y cada vez más al no ver resultados. No entendía como ninguno de sus intentos había funcionado, simplemente Lucius no lo dejaba acercarse. Había tratado hasta el cansancio lograr que el hombre le dirigiera más que simples sílabas.

Imaginaba que, probablemente, era por desconfianza lo que hacía que Lucius no se sintiera cómodo con él. Pero pensaba en como él debería de ser la persona que se sintiera incómoda con esa situación, ¡no el otro! No es como si pudiera hacer algo en su contra si le contaba algo que no debía saber, ni siquiera podía ni usar magia, sumándole que no sabía quiénes de la Orden habían sobrevivido como para tratar contactarse con ellos y lo ayudaran; aún así, sabiendo todo eso, Lucius se atrevía a hacerse el ser más digno e ignorarlo.

Sin embargo, en ese tiempo se había tomado un poco el tiempo para, por fin, pensar en la pregunta que le había hecho: «¿Qué estás dispuesto a hacer para que yo este de tu lado?» Lo había meditado mucho, preguntándose un sinfín de veces si valía la pena hacer lo que a Lucius le placiera con él y, la respuesta ante su pregunta, siempre lo dejaba vacilando.

.

Para él, sí valía que lo usará como le placiera, mientras pudiera tenerlo de su lado. Y, para su pes,ar, no tenía un mejor plan, así que él estaba dispuesto a hacer lo que fuera con tal de que lo dejará andar libre, buscando por la mansión, algún lugar para poder irse o, tan solo con que le pudiera preguntar por los suyos y le dijera quienes estaban vivos o muertos.

Cabía la posibilidad que Lucius no tuviera buenas intenciones al querer acercarse a él de esa manera, era muy probable que también quisiera ganarse su confianza para sacarle la poca información que tenía y poder, por fin, destruir a los pocos que quedaran de su bando, si es que aún había alguien. Pero tendría cuidado. Creía que podría aguantar y no dejarse llevar, creía que podría no darle su confianza nomas por eso. Ya lo había pensado antes y seguirá firme. Su cuerpo podía estar atado, podía utilizarlo a su antojo, podía ensuciarlo, podía romperlo, mas él no iba a poder tocar su alma. Su alma y su espíritu era lo único que tenía ahora y lo único que le pertenecía aún. Podía tratar todo lo que quisiera destrozar su alma y no se lo iba a permitir. Así que, , si valdría la pena el sacrificio de su cuerpo.

No obstante, Lucius no le había insinuado nada ya y él no iba a preguntar por ello. Pensó que solo le había dicho aquello para asustarlo y reírse del miedo que provocaba en él. Las noches de desvelo que tuvo, analizando si aceptaba lo que le pidiera o no, ya no las iba a recuperar.

A veces odiaba ser tan iluso.

Le tomó todo un mes, pero por más que prolongó su lectura, ya había terminado de leer el libro. Estaba indeciso si pedir otro prestado, total, pedirlo no había ayudado en nada en su intento de acercamiento, pero realmente se había entretenido. Fue interesante el leer las variantes teorías que había sobre el mundo mágico, sus inicios y el porque es importante seguirse mezclando entre ellos; también venía el motivo de porque había gente squib entre los suyos, llevando todo a que no debería haber mezclas precisamente para evitar escenarios como ese. A pesar de que difería en ciertas cuestiones planteadas, le había gustado estar distraído cuando estaba sin hacer nada en la mansión y fue una buena opción.

Tal vez no lo había empezado por gusto, pero si lo terminó porque quiso. Si Hermione se enterara de ello, primero se reiría y después se sentiría orgullosa de él, por haber hecho algo que ella siempre intentó que hiciera.

— Vaya, tenía tiempo que no te miraba sonreír así. —le dio Draco de repente, haciendo que se sobresaltara. Había olvidado completamente que se encontraba con él en esos momentos—. ¿En qué pensabas que te saco de tu miseria?

Draco llevaba ya varios días que no salía de la mansión, comportándose un poco raro. Un día llegó con muchos papeles y periódicos en la mano, le había pedido ayuda para llevarlos a una oficina que tenía para él solo y desde entonces no había salido de ahí, solamente y exclusivamente para comer y ducharse. Se la pasaba revisando minuciosamente esos documentos y, por las ojeras tan pronunciadas que tenía, suponía que no había salido ni para dormir. Aunque, pensándolo bien, no era un poco raro, era demasiado extraño.

— En nada que te importe, Malfoy. —contestó, fingiendo molestia. Quiso probar si eso aligeraba el ambiente, pero no lo logró. Draco solo soltó los papeles que traía en la mano para verlo directamente.

— Supongo que fue un buen recuerdo. —Ron optó por asentir y sonreírle—. Weasley, te he querido preguntar desde hace días sobre algo.

Ron dejó de sonreír—. Claro, mientras no sea nada personal o de algo que les pueda servir a tus amigos, pregunta lo que quieras.

No sabía a qué se debía su comportamiento, hasta lograba sentir la tensión, pero no quería preguntarle en caso de que se molestara con él. Quería evitarse problemas con él lo mejor posible y, si Draco no quería decirle o pedirle ayuda en algo, él no le ofrecería nada más de lo necesario. Únicamente respondería lo que le fuese a preguntar y mentiría si lo necesitaba

— Tú… quiero decir, ¿ustedes no supieron nada de Severus antes de que Hogwarts se convirtiera en un campo de batalla?

Algo cambió en la mirada de Draco ante esa pregunta lanzada y Ron no pudo ocultar la impresión que sintió. Su cerebro empezó a trabajar rápidamente, ¿ellos no sabían que estaba muerto?

— ¿Por qué? —logró articular. Iba a sacar un poco de información antes de soltarle, a Draco lo que sabía. Pensó que por algún motivo no sabía y no iba a ser el causante de darle tal magnitud de noticia sin antes comprender que estaba sucediendo.

— Severus es... alguien importante para mí, él siempre trató de cuidarme hasta de mis propios padres, vio por mí todo el tiempo... —Draco sacudió su cabeza, tratando de no seguir ese rumbo de la conversación—. No he podido dar con su paradero. Desde que él ganó la guerra he intentado buscarlo por todos lados, le he preguntado a todos los que conozco, pero nadie me dice nada.

Draco, al continuar hablando, había apretado sus puños y su rostro mostraba enojo, logrando que Ron siguiera igual de impresionado, ¿por qué les estaban ocultando que lo habían matado? Él lo vio morir. Nagini había matado a Snape ante órdenes del Señor Tenebroso, a lo que tenía entendido, lo habían descubierto y él no había vacilado en aniquilarlo por traicionarlos. Los mortífagos eran seres muy crueles, se hubiera esperado que hasta se burlaran de la osadía que había cometido Snape al haberlos traicionado.

— ¿Qué tanto sabes?

— ¡No sabemos nada, Weasley! Al principio queríamos creer que logró irse de aquí y ocultarse, pero no se ha tratado de comunicar con nosotros.

Había una razón detrás para que le estuvieran ocultando esa información a Draco. Tal vez porque era una persona especial para él y no querían que se pusiera en contra de ellos por haberlo matado. Era imposible que Lucius no supiera, estaba seguro que él hubiera podido manejar la situación, ¿por qué ocultarle eso a su hijo?

— ¿Tu padre-?

— Mi padre tampoco sabe de él, no ha salido de la mansión desde entonces, está esperando por si llega a aparecer por aquí. —confesó débilmente.

Ahora si Ron estaba impactado. Estaba totalmente seguro que su boca se encontraba abierta. Independientemente de todo lo que trató de hacer Snape para ayudarlos y ayudar a la Orden, fue uno de ellos y entre ellos deberían saberlo todo, más esa clase de cosas, no razonaba como los Malfoy no supieran eso. No podían ser los únicos que supieran de la muerte de Snape, aparte de Voldemort y su serpiente.

— ¿Por qué nadie les dice nada? 

— El Lord no nos tiene confianza desde… ¡Eso a ti que te importa! ¿Sabes o no, Weasley? —le gritó Draco con desesperación en su voz y Ron flaqueó por unos segundos saliendo de su impresión.

La conmoción seguía presente en sus ojos, pero Ron no sabía que decirle—. Yo… bueno, Mal-Draco, yo…

Draco lo miró exasperado y se levantó caminando hacía él—. Si supieron que fue de él, ¡quiero que me digas! ¡Necesito saberlo!

Esa mirada, esa mirada de dolor, nunca la había visto en los ojos de Draco y había logrado que su corazón comenzara a latir con fuerza. Entendía ese sentimiento. Entendía que era no saber de las personas que más querías y no saber si estaban vivas o muertas. Mierda, él mismo tenía sintiendo eso desde mucho antes que lo capturaran. Sabía lo que era sufrir por no saber y sabía que era una herida a la cual no le podías dar cierre; esa herida es la más dolorosa de todas, porque, mientras no sepas que sucedió, ella seguirá ahí abriéndose cada vez más y más hasta que el dolor sea insoportable.

Estaba consciente de que mató a Dumbledore y, para él, ese era suficiente motivo para no decirles nada y que, dónde quiera que este el cuerpo de Snape, se quedará ahí sin nadie que lo visite. Aparte, nunca los trató bien cuando fue su profesor y se había ganado todos sus apodos a pulso, lo llamó bastardo, grasiento, murciélago y en serio lo detestó durante muchos años, pero sabía que esas eran solo excusas. Todo tiene una razón de ser y Snape actuó así porque era lo mejor para ayudar, ¿no?  

Con pesar, decidió que lo mejor era decirle. No sabría lo que pasaría de ahí, pero haría un esfuerzo por consolarlo si lo necesitaba. Snape está muerto, Draco se merecía saber y darle un cierre a ese dolor. Sufrirá, eso sin dudarlo, pero era un dolor que era inevitable y necesita sufrirlo. Hasta Lucius estaba esperando por la llegada de Snape. Por ambos, era mejor que lo supieran ya.

Si no saben, eso quiere decir que no han tirado o enterrado el cuerpo, ese pensar lo había sacudido. Capaz y todavía estaba en la Casa de los Gritos, Snape no se merecía eso, no se merecía que su cuerpo se estuviera pudriendo en algún lugar sin nadie que lo visite y que su alma estuviera descansando en paz. No había visto los recuerdos que le entregó a Harry, pero cual hubiera sido su razón, algo le decía que los había ayudado y él también lo iba a ayudar, necesitaba que Draco encontrará su cuerpo, lo enterraran y le dieran despedida.

La guerra no era justa para ningún bando.

Ron se levantó decisivo—. Draco, es mejor que te prepares, tienes que saber esto desde el principio.

— Weasley, solo-

— No, Draco. —lo interrumpió—. Ocupas saberlo todo. Necesitas… no, mereces que-

— ¿Qué se merece mi hijo, Weasley? —la voz de Lucius se escuchó por toda la oficina de Draco, haciéndose notar. Ninguno de los dos se habían percatado de su presencia y, ambos, se sorprendieron al escuchar su voz. Draco le dio cara a su padre, pero Ron se puso totalmente rígido.

Volteó automáticamente a su dirección y vio a Lucius parado al inicio de la puerta, mirando directamente a su hijo y sus ojos se notaban tan molestos, parecían que querían atravesar a través de Draco. La mirada de Ron volvió a posarse en Draco y notó como el chico había palidecido en cuestión de segundos.

— Le había preguntado sobre unas cosas, padre. 

— ¿Mi hijo merece de tus atenciones, joven Weasley? —preguntó, ignorando por completo lo que Draco le había dicho.

A pesar de que la pregunta iba dirigida hacía su persona, no había dejado de ver a Draco ni un momento. Le daba la impresión de que lo estaba retando, que estaba retando a su propio hijo y, cualquiera que haya sido el sentido en esa pregunta, hizo que se sintiera incómodo.

— Padre, yo solo-

— Vete, Draco. Danos privacidad por un momento. —ordenó el mayor.

— Pero, padre-

— Draco. —dijo su nombre en forma de advertencia y solo eso basto para que hiciera a su hijo asentir silenciosamente.

Algo no estaba bien. Sus sentidos se habían encendido y algo le decía que estaba en peligro, más cuando miró a Draco pasar al lado de su padre y ni siquiera le dirigió una mirada. Solo hasta que dejó de ver a Draco, notó que ahora Lucius se encontraba viéndolo fijamente a él. No comprendía que era lo que Lucius quería. Antes de que todo eso pasara, él mismo lo había mandado con Draco, diciéndole que ya lo tenía harto y que mejor se fuera a fastidiar a su hijo.

Cuando ya no se escucharon los pasos de Draco, Lucius cerró la puerta y Ron dejó de respirar. Trató lo mejor que pudo para no demostrar su creciente miedo y no tensar sus músculos, más de lo que ya estaban, en el momento que el mayor comenzó a caminar en su dirección.

Silenció sus pensamientos de huida, en ese instante no le importó su seguridad. Lo que estaba platicando con Draco era más importante, por lo que tenía que decirle ya. A Lucius le consternaba también, los dos tenían que saber, podía hablar con ambos al mismo tiempo. Debía hacerle saber eso al mayor para que trajera a su hijo de vuelta.

— Señor, Draco y yo estábamos-

— Yo no te di la libertad de que llamaras a mi hijo por su nombre. —el enojo en la voz de Lucius hasta se podía palpar. Ron se preguntaba que tanto podía huir si pegaba la carrera de su vida.

— Es algo-

— No me interesa de lo que estaban hablando, no vine a hablar contigo de él. —lo interrumpió y el tono empleado en su voz no le dejaba a dar más réplicas, tendría problemas si seguía hablando.

A Ron se le hizo un nudo en la garganta—. ¿Para qué me ocupaba, Lord Malfoy?

Por segunda ocasión, Lucius se le acercó tanto hasta que logró tenerlo completamente acorralarlo; solo que ahora sus piernas habían golpeado con el sofá, donde hace unos minutos, había estado sentado. Usó todas las fuerzas que tenía en sus piernas para no caerse y que Lucius se pudiera recostar sobre él.

— Es una situación que necesito discutir contigo y no pienso prolongarlo más. —le susurró—. Como sabrás, yo también tengo necesidades.

Lucius cada vez se acercaba más a su cara y no sabía qué hacer. Estaba pensando en golpearlo para quitárselo de encima, aunque sabía que esa era una mala idea, tenía todas las de perder. Debía dejar que el hombre terminara de hablar y saber a dónde quería llegar con todo eso que estaba haciendo, para que, lo antes posible, insistiera en que Draco regresara con ellos y pudiese finalizar lo de Snape.

— ¿Qué clases de necesidades, señor? —preguntó Ron nervioso.

Lucius sonrió—. Necesidades que desde que mi esposa se fue, no he podido complacer.

¿Narcissa? Esa pequeña realidad lo golpeó de pronto. Era verdad, Narcissa ya no estaba. Desde que había llegado a la mansión no la había visto más y no se había puesto a pensar en ello, su mente omitió ese detalle y simplemente lo ignoró, siguiendo con todo lo demás. Sin embargo, eso no importaba ahora, ¿qué necesidades tenía Narcissa que él podía cubrir?, era algo obvio para él que Narcissa no se ocupaba del hogar más que para mandar y que todo estuviera en órden.

Extrañado, miró a Lucius tratando de buscar en su mirada a que se refería, pero solo vio en ellos un brillo extraño y, antes de que pudiera cuestionar de que hablaba, supo a qué necesidades se refería. Ron sintió como el calor poco a poco se esparcía por todo su cuerpo.

Tenían que ser esa clase de necesidades.

Lucius pareció leer su mente, o puso alguna facción que delató su pensar, porque soltó su bastón al pasar un brazo por atrás de su espalda y lo pegó por completo a su cuerpo. Sintió ahora más que nunca las ganas de correr. Se removió un poco tratando de zafarse, pero ya lo tenía atrapado.

— Dime, Weasley, ¿ellos…? —Lucius no terminó de formular la pregunta que tenía para él, su tono de voz hizo que dejara de removerse y lo vio a los ojos. Por la mirada de Lucius, pasó una emoción que no alcanzó a distinguir, antes de que volviera ese extraño brillo en ellos—. ¿Tú alguna vez lo has hecho con un hombre?

Ron trató lo más que pudo de deshacer el nudo de su garganta para poder contestarle o hacer, aunque sea, un sonido. Pero no lo logró, el nudo no se fue. Aún pudiendo usar sus músculos de su cuerpo, optó por negar con la cabeza.

— Entonces seré paciente.

Merlín, Merlín, Merlín, ya no estaba tan seguro de si querer hacer eso, o de si valía realmente la pena.

Lucius aprovechó su momento de confusión y lo había recostado en el sofá, posicionándose encima de él. Lucius pasó su lengua por su oreja y Ron soltó un gemido de sorpresa. Hubo un movimiento tan deprisa que Ron no tuvo tiempo de reaccionar; Lucius ya lo tenía firmemente agarrado de la cintura con ambas manos y pegó sus labios, besándolo, logrando que un ardor le recorriera desde la cara hasta el estómago.

Más tardó en pensar si corresponder o quedarse quieto, cuando ya lo había hecho. En él sintió la inexplicable urgencia de corresponder. Tal vez fue por el calor del momento o porque suponía que, si no lo hacía, Lucius se iba a enojar, pero en el momento que lo hizo, notó como Lucius se pegaba cada vez más a él y su respiración se comenzó a hacer más pesada.

Cerró sus ojos cuando la lengua de Lucius pasó por sus labios y los entreabrió para darle paso en su boca. Soltó un gemido haciendo que se separaran. Ese sonido salió de su boca, dejándolo avergonzado, eso era una señal de que se estaba dejando llevar. Ante su reciente estado, Lucius inclinó su cabeza, acercándose lo más que le fue posible a uno de sus oído.

— ¿Qué estás dispuesto a hacer para que yo este de tu lado, Ron? —le volvió a hacer esa pregunta, susurrándola tan precisa y despacio que le tembló todo el cuerpo.

Logró sentir una dureza golpeando en una de sus piernas y fue cuando logró decidirse. Ya no tenía nada más que pensar, pasó noches meditando ese escenario y había decidido hacerlo, no debía acobardarse ahora. El asunto de Snape tendría que esperar un poco más. Esa era su oportunidad y necesitaba tomarla antes de que alguno de los dos terminara por arrepentirse.

Abrió sus ojos y encontró la mirada de Lucius sobre él. Esa mirada grisácea, que lo veía tan intensamente, lo dejó sin aliento una vez más y sintió todo su rostro caliente al tenerlo muy cerca. Su respiración chocaba contra él, provocándole un hormigueo en el estómago. El cerebro definitivamente le dejó de coordinar con su garganta, no sería capaz de soltar palabra alguna, por lo cual levantó ambas manos al rostro de Lucius y, haciendo un gran esfuerzo por no temblar, lo tomó entre ellas terminando de acortar la distancia en ambos y lo besó sin dudar más.

Quizás, eso no sería tan malo como pensaba.

Quizás, él podía permitirse dejarse llevar solo en esas circunstancias.

Quizás, podía olvidarse de todo lo que lo rodeaba al estar juntos.

Quizás…

Notas finales:

Ya por fin estos dieron el salto. Esperó no haberlo hecho muy rápido, recuerdó que me hubiese gustado prolongarlo un poco más, pero luego pensé mejor la historia y fue cuando aquí me pareció el momento ideal.

¡Espero les haya gustado este capítulo!

¡Díganme que les pareció! Estaría muy agradecida y me motivaría a subir el resto de la historia. Si hay alguna falta de ortografía, disculpen de antemano.

¡Nos leemos! ♥

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Noticias
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios