¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
Ni siquiera quiso mirar a su madre cuando llegó al cuarto, sólo se encerró en el baño a pensar qué pasaría ahora. «¿Ahora? Perdí mi futuro desde que Fenrir me mordió. Ya no tendría trabajo en el Ministerio, ya no tendría familia, ya no tendría nada. Perder Hogwarts no me ha afectado a mí, sólo a mis padres».

Empezó a escuchar como su madre peleaba con su tía. Al parecer se había quedado dormido, apoyado en la pared del baño.

—¡Draco, el amo espera! —gritó la desquiciada.

Él sólo suspiró, lavó su rostro y salió del baño para dirigirse al comedor, lugar de reunión para los mortífagos. Sorprendido, vio como Lucius estaba allí sentado. Tenía un aspecto triste, estaba demacrado, su piel se veía mucho más pálida y grisácea. Parecía que había perdido gran parte de la vida. Se sentó al lado derecho de su madre, a la que seguía sin ver de forma directa. Nagini se arrastraba por la enorme mesa que alguna vez había estado llena de manjares y un gran pastel para celebrar su cumpleaños y, a diferencia del resto, no retiró sus manos de la mesa.

Voldemort llegó en un estado de euforia, pero él no le prestaba atención. No le importaba nada de lo que estaba sucediendo allí, sólo podía pensar en las imágenes que habían quedado grabadas en su mente. Sintió unos largos y huesudos dedos apretándole los hombros.

—Levántate, muchacho. —ordenó el Lord.

Draco obedeció. Su cuerpo era un cascarón vacío, una marioneta para hacer feliz a sus padres, que miraban la escena en silencio. Sintió el frío abrazo de Voldemort, que le felicitaba por su trabajo mientras el resto de personas aplaudían. «¿Sabrá que no le maté yo?», pensó.

La velada duró mucho más tiempo, pero él pudo escabullirse a su cuarto, recoger una poción y salir hacia al bosque. Caminaba sin rumbo, sin saber cómo continuar con su vida. No podía hacerlo. Todo esto le estaba superando desde hacía mucho. La misión había entretenido su cerebro para tener una razón para vivir, pero ahora él ya no tenía nada.

La mansión se veía lejana a pasos humanos. Ningún ruido de los celebrantes llegaba a sus oídos ya, éste había sido reemplazado por el sonido de un pequeño lago que allí se encontraba. Los pasos resonaban por el pequeño embarcadero, sin embargo, cuando llegó al final, decidió sentarse en él, sumergiendo las piernas, zapatos incluidos, en el agua.

Llevó la mano a su bolsillo, sacando el pequeño frasco y retirando el tapón, la tomó de un trago. Poción para dormir, algo sumamente seguro si no te encontrabas en una situación arriesgada. Volvió a mirar el agua, pero un cansancio súbito le hizo caer en el mundo de los sueños.


Fenrir llegó a la mansión con la mitad de los Carroñeros, el resto empezaban su turno de caza.

—¿Qué es esto? —preguntó fastidiado por tanta multitud. Allí estaba Lucius con su esposa, no obstante no pudo visualizar a Draco.

—Al parecer el Lord ha permitido que celebren la victoria en Hogwarts. —Kam le había recibido. Aún estaba con heridas y necesitaba reposar, sin embargo se negaba a estar todo el día en cama.

El hombre asintió y aprovechó para ir a las habitaciones. Viendo que no había nadie, se coló en el cuarto de los Malfoy. Ni rastro. Se acercó al armario y cogió la corbata de Slytherin del chico, oliéndola. Sí, ese olor había estado en la fiesta, pero se había alejado de allí. Dejó todo como estaba, salvo esa prenda que había decidido quedarse, y salió sin que nadie le viese. Había vuelto donde estaban todos. Pronto pudo notar el rastro, así que se despidió de Kam dirigiéndose al bosque.

Paraba sus pasos cada tanto, intentando escuchar algo. Algunas hojas moviéndose por el viento y lo que parecían animales pequeños. Creía ir por el camino correcto gracias a su olfato, aunque el chico podría haber pasado por ahí de vuelta y por lo tanto estaría perdiendo el tiempo.

Llegó a un lago con un embarcadero de roble. El olor se dirigía al embarcadero, pero no creía que hubiese cogido un bote o similar. ¿Sería posible que el chico hubiese realizado exactamente el mismo camino de ida que de vuelta? No había sentido su olor en ningún lado más. Giró sus pasos para marcharse, pero escuchó un par de burbujas. Al final del pequeño muelle vio un frasco de vidrio flotando. El lugar no parecía muy hondo, sobre todo en ese lugar cerca de la orilla. Decidió lanzar un encantamiento levitatorio para conocer qué había provocado que apareciesen esas burbujas y flotó el delgado cuerpo.

Dejando el cuerpo sobre la madera, le lanzó un Anapneo con la esperanza de que eso le ayudase a respirar. Tenía pulso, aunque no despertaba. Observó el rostro tranquilo del otro. Esperaría un rato.


Narcisa hablaba con su esposo, que había logrado huir en una segunda fuga que había provocado Voldemort cuando todo el mundo estaba pendiente de qué ocurría en el castillo.

—Lucius, algo le ocurre a Draco. ¿No lo has notado?

—Es normal, Narcisa. Ha tenido una misión desde una vida muy temprana, no estaba listo para ello, pero es fuerte. —Abrazó a su esposa, manteniendo una mano en su cabeza, acariciando su cabello.

Ella negó con la cabeza. Había algo más.

—Ya verás como todo pasará. Volveremos a ser felices los tres juntos, todo esto terminará.

—Temo perder a nuestro niño. —confesó la mujer.

Lucius confirmó que también era su pesadilla, sin embargo sabían que debían ser fuertes. Su lealtad ya no iba con Voldemort, pero ya no podían negarse a su presencia en la casa porque recibirían la muerte.


Gruñó molesto al volver a despertar. «¿Es que nada puede salirme bien?», pensó.

—Al fin despiertas. Empezaba a pensar que habías tomado un filtro de muertos en vida y no sabía cómo explicárselo a los demás.

De nuevo él.

—Una poción herbovitalizante hubiese acabado con su efecto. —respondió sin darle importancia—. ¿Por qué me sigues?

—Nunca fui bueno en pociones. —contestó obviando la pregunta del chico—. Al parecer ya lo tenías bien pensado.

Draco le miró fijamente. No comprendía a ese hombre.

—Greyback. —llamó al hombre sin dejar de mirarle fijamente a los ojos, y cuando consiguió el contacto visual se dispuso a realizar la prueba—. La luz blanca…

El otro levantó las cejas, apartando su vista de los ojos grises. No le mantenía mucho tiempo la mirada.

—¿Luz blanca? —Draco entrecerró los ojos, sin saber qué pensar—. Has estado durmiendo mucho tiempo, pronto anochecerá. Deberías volver.

—¿Volver a dónde?

—¿Te ha afectado la falta de oxígeno a tu cerebro? A tu hogar de niño pijo.

Draco levantó su espalda del suelo y miró al lago, tal y como lo hacía Fenrir.

—¿Y ahora dónde está mi hogar?

El hombre lobo le miró de reojo. Esa es la pregunta que tanto se había hecho a sí mismo, sobre todo cuando fue mordido y se sintió abandonado rodeado de gente.

—Vamos. —ordenó el mayor levantándose, obligando a Draco a que se pusiera en pie y caminase hacia la mansión.

Caminaban en silencio. La noche ya había caído y no veían bien algunos lugares a causa de la espesura del bosque. Draco no tenía su varita, probablemente la hubiese olvidado en el cuarto. No le había importado porque no tenía intención de volver. Pensaba en las notas que había recibido en el colegio. No había reaccionado a la primera.

—Temí. Vosotros tuvisteis que hacer mi trabajo al final. —susurró cansado por la caminata.

—Sí, eres un cobarde. —respondió Fenrir mientras continuaba caminando. Draco quedó quieto, mirando al suelo. No había sido él—. El Lord de igual manera está emocionado, quizá a la próxima no tengas tanta suerte.

Fenrir paró sus pasos cuando notó que el rubio no seguía.

—¡Eh! ¿Se puede saber qué haces? —preguntó de mala gana al ver que el rubio daba la vuelta y se iba solo. Dio dos zancadas para alcanzarle, pero éste se puso a correr y por supuesto no iba a escapar de él.

Draco era ágil. Aprovechaba su cuerpo liviano y más pequeño para meterse por huecos estrechos. Fenrir acabó alcanzándole en una explanada.

—¿Creías que podías escapar de mí?

—¿Por qué haces esto? —Cuestionó con angustia—. Me has jodido la vida. Me has privado de disfrutar mi futuro y ahora simplemente no me dejas ir. Sin darme ninguna explicación. ¿Quién más lo sabe?

El hombre lobo gruñó.

—¿Te crees que voy contando eso como si hubieses sido un trofeo? —Fenrir aferró su brazo con fuerza y tiró de él.

—No, para ti habré sido uno de tantos. —contestó de forma fría antes de caer de rodillas al suelo y ponerse a llorar.

El hombre aflojó un poco su agarre, lo suficiente para que no se volviese a ir corriendo sin llegar a hacerle daño.

—Te mostraré algo. —dijo Greyback cogiéndole en brazos y desapareciendo con él del lugar.
Notas finales:
Deseo que os haya agradado este capítulo y el pequeño acercamiento entre ambos. :D

¡Muchas gracias por todo el apoyo que recibo en cada capítulo!
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios