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Draco caminó por el vagón del tren que estaba a rebosar de alumnos nuevos y otros que regresaban emocionados por el reencuentro con sus amigos. Mostraba una falsa seguridad y unos andares dignos de un Malfoy.

—¡Draco, te estábamos esperando! —Pansy se hizo a un lado de la puerta que cerraba el cubículo que habían guardado. Blaise le saludó con más tranquilidad y mencionó que Crabbe y Goyle se habían marchado a comprar algunas golosinas.

Ambos contaban cómo habían pasado el verano. Para ninguno había sido un verano como otro cualquiera. Draco se inclinó un poco y sus amigos hicieron lo mismo, entendiendo que había algo muy secreto que oír.

—Chicos, creo que es mejor que este año no estéis mucho tiempo en el colegio. —Tragó saliva.

—¿Ha ocurrido algo, Draco? —preguntó Blaise mirándole fijamente a los ojos.

No deseaba mentir a sus compañeros, sin embargo no había otra opción. Necesitaba que ellos actuasen con normalidad.

—Me han encomendado una misión.

Blaise tocó uno de sus antebrazos dejándole una clara, pero muda, pregunta. El rubio asintió sabiendo que se refería a la marca tenebrosa y no a lo que realmente tuvo que sufrir.

Los chicos siguieron hablando como si de nada se tratase. No debían llamar la atención.


El tren no tardó en llegar a su destino. De nuevo en Hogwarts. Sus amigos salieron del cubículo y Draco se dispuso a coger sus cosas con tranquilidad, hasta que notó un olor distinto. Dando un giro inesperado lanzó un Petrificus totalus y escuchó un golpe seco en el suelo. Llevó su mano al sonido, hasta que notó una tela que apartó con rapidez. Ahí estaba el maldito cara-rajada. El que se había inmiscuido en la misión de su padre y le había hecho pasar por todo esto. Con rabia le dio una patada en el rostro, le tiró la capa de invisibilidad encima mirándole con odio y salió de allí.


Cada noche intentaba observar la Luna. Le producía calma y a la vez un sentimiento de pérdida de su ser. Aún era poco visible, pero llegaría el día y debía protegerse de alguna manera. Recordó a Severus y los encargos del profesor Lupin. Quizá podría ayudarle.
Giró sus pasos para dirigirse a su despacho, pero un mareo le invadió. Se sentó escondido tras una estatua y esperó que pasase.


Narcisa caminó furiosa hasta llegar a la bestia que descansaba en la butaca del salón, como si ese fuese su hogar.

—Tú castigaste a mi hijo.

Greyback le mostró los dientes fastidiado por la interrupción de su reposo.

—Dime qué ocurrió todo ese tiempo. Quiero saber por qué me hijo no volvió siendo el mismo.

El hombre estiró sus extremidades y crujió sus nudillos.

—¿Por qué no le preguntas a tu hijo? Sigue igual de arrogante que cualquiera de vosotros, no sé a qué te refieres. —Fenrir clavó su mirada en la delgada mujer. Podía despedazarla en cualquier momento y aún así se atrevía a reclamarle. «Están unidos como una verdadera familia».

Su pelo rubio se movió ante una negación. Ella no podía hacerle eso a su hijo, no podía quebrar la fortaleza que había sacado para no preocuparles.

—Tus compañeros mortífagos le dieron una paliza y le suministraron pociones. —La mujer asintió con la historia—. Después el Lord me mandó a torturarle. Me prohibió matarle.

—Te vi llegar a la mansión. Fue la noche de luna llena. —Su voz se quebró con la conclusión.

Algunos Carroñeros llegaron para buscar a su líder y seguir con la caza, no había tiempo que perder y esa noche la había ocupado Scabior con la mitad de ellos.

—Estuve con él en la mañana siguiente. —concluyó Fenrir marchándose.


Secó el sudor de su frente sin dejar de observar aquel armario de madera. Maldijo con rabia porque aún no había conseguido repararlo. Le había dedicado mucho tiempo y cada vez se sentía peor. No tenía hambre, no podía dormir. Encima tenía que soportar a Potter y sus perros siguiéndole todo el tiempo. Menos mal que con la Mano de la Gloria y un poco de polvo peruano de oscuridad instantánea, vendida por los mismos Weasley, podía salir de la sala sin ser visto por ellos.
Miró el estado de la Luna, ya no podía posponerlo más. Blaise le cubriría en el cuarto pensando que estaría trabajando en su misión, pero necesitaba algo más. En dos semanas llegaría el momento aterrador y aunque no se sintiese sumamente cómodo con el que antes era su profesor favorito, no tenía muchas más opciones.
Recogió sus cosas y salió de allí usando la táctica de siempre por si se encontraba algún estudiante por los alrededores, aunque era la hora de la cena.


Severus acababa de terminar algunas pociones pimentónicas que necesitaba Madame Pomfrey, ya que ella había recibido varios alumnos de primer curso que se habían accidentado en sus clases de vuelo y no daba abasto. Unos golpes en la puerta le hicieron alzar la mirada y con un breve “pase” se abrió, permitiendo que el chico que había estado en sus pensamientos ingresase al cuarto.

—Profesor Snape, necesito hablar con usted. —Draco miró la mesa llena de pequeños frascos—. Disculpe la interrupción.

Severus le invitó a tomar asiento observando el estado del rubio. Se notaba más delgado, pálido y débil. Había notado sus ausencias en el Gran Comedor y veía como se escabullía entre los alumnos, siempre perdiéndose en algunos puntos. Su desinterés por el Quidditch y por el trío de Gryffindor también daba muchas señales de que algo iba realmente mal.

—¿Y bien?

La mirada de Draco estaba en un punto muy lejano a la mesa que parecía apreciar. Snape también creía en la pureza de la sangre, también despreciaba a los muggles. ¿Quién le aseguraba que le ayudase? ¿Realmente podía confiar en ese hombre? Sus padres siempre le habían tenido en alta estima.

Su mano derecha acarició su antebrazo. El profesor estudiaba todos los movimientos del chico, sin embargo cuando se percató de este último lanzó varios hechizos para proteger la sala. No se escucharía nada desde fuera, nadie podría entrar y nadie podía salir hasta que Severus lo desease. Tampoco detectó a nadie más dentro del cuarto.

—¿La recibiste? —Severus frunció el ceño cuando el rubio negó con la cabeza—. Déjame ver tu brazo.

Draco levantó levemente sus ojos, pero seguían perdidos en algo.

—Necesito una poción, profesor.

—¿Qué tipo de poción? —indagó con una ceja alzada.

—Necesito poción matalobos.

Severus negó con la cabeza repetidas veces. Se levantó rápidamente, sujetó el brazo de su alumno y subió su manga. En el antebrazo había una herida profunda de desgarradores colmillos. Miró el rostro de Draco. No había expresión alguna en él. Estaba sumido en un trance difícil de alcanzar.

—¿Quién más lo sabe? —El chico no respondía por lo que tuvo que zarandearle y volver a preguntar y fue cuando por fin le miró, pero sin ver más allá. Estaba aquí, estaba siendo consciente de la situación.

—Voldemort mandó a Greyback. Un mortífago fue a curarme, no sé quién era. Y… El señor Borgin. Desconozco si alguien más lo sabe.

Severus comenzó a inspeccionar la herida que no podría borrar. Parecía sana y concordaba con lo que le había dicho el chico. Hablaba con Draco sobre su misión, admitiéndole que sabía lo que estaba haciendo en la sala de Menesteres. Se comprometió a ayudarle con su estado, le proporcionaría pociones y le ayudaría a huir al bosque prohibido antes de transformarse.


La mujer imploraba por su vida. El resto de sus compañeros, que habían sido asediados por el bosque, yacían muertos en el suelo. Algunos con las vísceras fuera, creando un hedor terrible.

—Llevaos a ésta. Quizá nos den un poco de oro por ella. —concluyó Scabior mientras se limpiaba las manos con un trapo que había robado a uno de los cadáveres—. Trabajo realizado, ¿no?

Fenrir observaba la lejanía en silencio antes de asentir.

—Los aurores no tardarán en llegar. Será una buena distracción para el Ministerio.

La ferocidad con la que había actuado Fenrir había estado fuera de lo normal. Algo había en aquel grupo que él mismo había elegido ir a aniquilar.


Caminaba con vértigos constantes que le hacían tropezar. Caería todo el tiempo al suelo si no fuese gracias a Severus, quien le había acompañado hasta el bosque.

—Volveré mañana a por ti. No puedo protegerte aquí, resultaría sospechoso, así que ten cuidado. —dijo antes de marcharse.

Su cuerpo estaba tenso. En ese bosque se escuchaban ruidos por cualquier dirección, como si todo le estuviese acechando. Sería un hombre lobo, su primera transformación en un bosque sumamente peligroso y preservando su sentido humano gracias a la poción matalobos.
El plan era sencillo en su mente, pero sabía que se complicaría a la hora de la verdad. Debía transformarse y buscar un sitio seguro hasta que pasara la noche. Cerró los ojos e inhaló intentando tranquilizarse. De forma extraña deseó que aquel que le obligó a pasar por todo esto estuviese a su lado en esos momentos.


Fenrir esperaba sentado en el césped de aquel enorme bosque, con la espalda apoyada en el grueso tronco de un fresno. Le agradaban los bosques que se encontraban detrás de la mansión Malfoy. Sentía calidez en ellos, a pesar de la presencia de Voldemort en la casa. Había procurado alejarse lo suficiente para no crear problemas, aunque tenía el permiso del Señor Oscuro para quedarse.

«¿Cómo estará él en su primera transformación?». Suspiró. Sus compañeros empezaban a hacer preguntas sobre algunos cambios de actitud y no ayudaba que Narcisa Malfoy clavase su mirada en él siempre que coincidían.
Notas finales:
Y aquí sigo cumpliendo mi palabra, actualizando cada martes y cada viernes hasta que termine la historia.
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios