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Los días pasaban y había llegado el que temía. La noche que hacía surgir su otro físico. Fenrir se despidió de Kalevi, viendo que ya atardecía. Entró a su casa y cerró con llave, sabiendo que el subjefe añadiría protecciones mágicas.

«Increíble, estoy nervioso por la transformación», pensó como algo imposible. Sería la primera vez que estaría junto a Draco, la primera vez que le vería.

Había accedido a tomar poción matalobos por primera vez en su vida, para poder estar con el rubio. Se sentía inseguro dejándolo solo en la casa, pues no tenían muy claro qué ocurriría con sus heridas.

Paró sus pasos cuando se percató que no había dejado de dar vueltas por la cocina.

—¿Fenrir? —Llamó el rubio, aún acostado en la cama. Después de mucho discutir con el líder, había logrado poder levantarse, aunque sólo podía ir al baño y volver al cuarto, siempre con ayuda del jefe de la manada.

El hombre entró al cuarto, dirigiéndose a la silla, sin embargo Draco cogió su mano, estirándole suavemente para que tomase asiento con él en la cama.

—¿Estás bien?

—¿Por qué no iba a estarlo? He pasado por esto mil veces. —respondió apoyando su espalda en el cabecero y mirando cualquier punto interesante del cuarto—. ¿Y tú?

El líder veía por el rabillo del ojo cómo Draco le observaba, hasta que decidió apoyar su cabeza sobre su cuerpo, escondiendo el rostro en el hueco de su hombro y cuello.

—Estaré bien, no pasará nada.

—No puedes afirmarlo. —contestó mientras jugaba con una suave hebra rubia—. Podría partirte en dos con mi mandíbula, como si fueses una ramita seca.

Draco se carcajeó.

—¿De qué te ríes? No hace gracia. —dijo molesto el líder.

—Creo que es de las cosas más bonitas que me han dicho. —Bromeó—. ¡Vamos, has tomado la poción! No harás algo así. Dudo que lo hicieses incluso sin ella.

Fenrir negó con la cabeza antes de apoyarla en el cabecero y cerrar los ojos, tomando aire para relajarse. Abrió su mano al sentir los dedos de Draco, que se entrelazaron con los suyos. La noche había llegado.

Su transformación fue rápida, estaba acostumbrado a ella, sin embargo esa vez había algo distinto. El dolor era menor. Sentía como el cuerpo de su lado también cambiaba, aunque él se quejaba con llantos lastimeros. Su rostro, que ahora tenía un largo hocico y unas orejas puntiagudas, se apretó más en su cuerpo, por lo que decidió acariciarle con su cabeza. Las respiraciones se calmaron, provocando que Fenrir abriese los ojos, encontrándose con el hombre lobo más hermoso que jamás había presenciado.

Llevó una de sus garras a su cabeza, tocando una orejita adornada de suave pelo blanco como la nieve. Draco sacudió su cabeza, gruñendo molesto, provocando que Fenrir observase su rostro cambiado. En él destacaba un antifaz blanco, llegando a una de sus orejas. El resto del suave manto era de color gris claro que hacía juego con sus ojos. Comparó su garra a la del joven lobo, observando que era más pequeña que la suya.

El lobo blanco llevó su vista a la herida de la pierna, que era la más problemática. Aún resultaba un poco doloroso, sin embargo parecía que la transformación no le había afectado negativamente. Cerró un ojo cuando sintió las caricias del hocico del otro, llamando su atención.


Harry pasaba su informe al Ministro con rabia mal disimulada. Por suerte, nadie sabía que se había involucrado más de lo debido en el caso, nadie salvo sus amigos, quienes guardarían su secreto. Salió del despacho encontrándose con Ron.

—¿Aún molesto, compañero?

—Debí apresarle desde el primer momento que le tuve frente a mí. —farfulló—. Ahora volvemos a estar sin pistas de Malfoy o Greyback.

—Al parecer se percataron de que no estábamos completamente atentos a su rescate.

—¿Sabes lo que hubiésemos conseguido teniendo a Malfoy de nuestro lado? Lucius y Narcisa nos deberían la vida entera, tendría que haber donado al Ministerio por el agradecimiento a los aurores y hubiésemos ascendido de forma inmediata.

Ron suspiró. «Quizá sea buena idea dejarlo ya y marcharme con George a la tienda…».

—¿Y qué dicen ellos? —preguntó por los Malfoy, ya que él no mantenía contacto.

—No lo sé realmente, me echaron de su casa por permitir que Greyback huyese con Draco de nuevo. Lo último que supe fue que Narcisa pagaría una gran suma de dinero si alguien encontraba a su hijo. Y Lucius… Dijo que era mejor dejarlo así.


Por fin llegó el día que pudo salir de la cabaña. Tres semanas y cuatro días había permanecido allí.
Aún necesitaba la ayuda de una muleta para poder moverse, sin embargo dudaba que fuese por mucho tiempo. La manada le había cuidado como nunca.

Apoyó sus labios en la espalda de Fenrir, quien estaba apoyado en la barandilla del porche, observando el campamento, que al parecer celebraba algo, y disfrutando de la brisa fresca.

—No te vengas arriba con tu libertad. Aún no deberías pasar tiempo de pie. —Fenrir le cogió en brazos, sentándolo sobre la barandilla y pasando uno de sus brazos por su cintura, evitando que pudiese caer.

—¿Qué celebran? —preguntó mirando a la gente brindar.

—Txiab está embarazada. Al parecer Terry y ella van a casarse.

—¿¡En serio!? —Fenrir apoyó su barbilla en el hombro de Draco—. ¿No estás emocionado?

—No me gustan los críos. Ni los cachorros. —añadió al ver la sonrisa de Draco.

—Pero ellos merecen esto. Una vida normal, con sus hijos, sean como sean.

Txiab se acercó a ellos para ofrecerles una copa y brindar, sonrojándose cuando el rubio se alegró por ellos y riendo al ver como Fenrir le felicitaba cuando recibió un suave codazo del rubio.

—¿Qué vas a hacer ahora? —preguntó el líder cuando Txiab había sido asaltada por algunos más, llevándola al centro para abrir unos pequeños obsequios.

—¿A qué te refieres?

—¿Te quedarás aquí o…? —Fenrir encogió los hombros, como si le importase poco la situación.

—¿Molesta mi presencia aquí? —Observó cómo la negativa no se hizo esperar, sonriendo por el hecho—. ¿Qué clase de persona sería marchándome después de todo lo que habéis hecho por mí?

—Una despreciable que prefiere la comodidad del dinero antes que la lealtad de los suyos.

Draco dejó el peso muerto sobre el cuerpo del otro, apoyando su frente en la mejilla del rudo hombre, quien le regañó, ordenándole que se sentase bien. Rodeó con sus brazos la extremidad con la que Fenrir seguía sosteniéndole.

—Creo que estoy muy lejos de eso. —susurró despegando la frente y mirándole fijamente a los ojos.

El líder acercó unos milímetros más sus labios, sintiendo la respiración del herido chocar en su rostro.

—¡Eh, tortolitos! ¡Venid a por un poco de la tarta que ha hecho Riina! —gritó Kalevi.

Fenrir apartó la vista, abochornado ante la situación. Bajó a Draco de la barandilla y le pasó la muleta. Dio unos pasos hasta los escalones, percatándose que el rubio no le seguía.

—No me hagas llevarte en brazos. —Regañó el líder, creyendo que Draco se estaba quedando con él.

El rubio observó la madera tallada del suelo. Allí se encontraba su calendario, el que empezó al llegar a aquel idílico lugar, cuando esperaba a Fenrir. A su lado había uno hecho de forma menos cuidadosa, aunque se notaba que la cuchilla tenía mayor calidad. Sonrió al ver los días que habían sido tachados, los mismos que él había faltado en el campamento.


Fenrir alzaba la leña, poniendo cara de asco mientras veía a los pequeños lobos corriendo entre sus piernas.

—¡Eh, fuera de aquí!

Txiab regañó a sus hijos, indicándoles que no debían molestar al líder mientras trabajaba, quien farfulló alguna cosa viendo correr a los lobos en dirección a su padre, que llegaba al campamento justo en ese momento.

—Está claro que los niños no son lo tuyo. —Fenrir giró ante su amado rubio, que le miraba apoyado en el marco de la puerta, sonriéndole. Su cabello llegaba ya más allá de los hombros y su cuerpo estaba decorado por una de sus camisas, que le quedaban anchas y largas, tapando los pantalones cortos. Siempre provocándole dejando un hombro al aire, con sus marcadas clavículas.

—¿Qué haces con eso? —Observó las muletas que Ledreck le hizo hace ya un año—. ¿Te sientes mal? —Fenrir tiró la leña al lado de la cabaña, siguiendo a Draco.

Draco se subió al sofá, sabiendo que si caía jamás llegaría a tocar el suelo. Comenzó a colgar las muletas en unos soportes que el mismo Ledreck había instalado.

—Deseaba guardarlas de recuerdo.

—Vaya recuerdo más bonito para enseñarle a las visitas. Aquí están las muletas que usé el día que casi perdí una pierna. —El rubio se carcajeó—. ¿Y qué te he dicho de robarme mis camisas? Tienes tu ropa.

—Pero tu camisa es mucho más cómoda y me queda mejor. —comentó sin mucho interés.

El fuerte hombre le agarró de su cintura, atrayéndolo, antes de mordisquear su níveo hombro, ganando una risilla del chico.

—¡Oh, antes que lo olvide! —Draco sacó un papel de su bolsillo trasero del pantalón—. Esto es para todos. Eres el líder, así que…

Agarró el cheque que su pareja le entregaba. Una suma de dinero que iría muy bien al grupo.

—¿De nuevo una patente de una poción? —El rubio asintió feliz. Ambos habían prometido no volver a usar magia para no poder ser rastreados y aún así les iba genial. Fenrir revolvió su cabello, sabiendo lo mucho que este gesto le molestaba a Draco y se dirigió a la salida carcajeándose, pero el rubio se había adelantado, interponiéndose—. Aparta, aún queda mucho trabajo que hacer.

—Tendrás que pagar con un beso para poder salir.

—Nos verán todos. —Se quejó.

—Creo que todos lo saben ya. —dijo con una sonrisa dibujada en su rostro. Fenrir bufó desesperado. Agarró su nuca y unió sus labios con los de su amante. Un beso demandante, rudo, apasionado. Un beso que dejó sin respiración al chico, que le dio paso para que volviese a la leña.

Comenzó a ordenar la leña en el pequeño almacén que tenían colocados al lado de cada cabaña.

—¿No vas a ayudarme?

Draco le observaba divertido sentado en la barandilla.

—Oblígame. —Fenrir dejó de acumular leña, mirándole serio, antes de subir los escalones rápidamente y seguir a Draco, quien había corrido al cuarto, riendo.
Notas finales:
Llegamos a un momento agridulce.

Espero que os haya encantado esta historia, que la volváis a releer cuando pasen unos años y la recordéis con cariño. Yo lo haré sin duda.

Quiero agradecer todas las lecturas y todos los comentarios que he recibido a pesar de ser una pareja poco común.
¡Muchas gracias, de verdad!

Por supuesto que esto no es un adiós. Volveré con otro fanfic antes de despedir el 2019, ¡que no os quepa duda!

¡Un enorme abrazo a todos!
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios