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Notas del capítulo:
Lamento mucho la demora por no haber podido publicar cuando se debía. Éste capítulo tendría que haber estado publicado el día 5 de noviembre de 2019, desgraciadamente encontré que Slasheaven estaba caído y hasta el día de hoy no he visto que volviese.

Seré justa con mis lectores y publicaré los tres capítulos que pertenecen a los días de publicación que no pudieron ser llevados a cabo.

Por favor, si no es mucha molestia, comentad cada capítulo por separado, como lo hubieseis hecho en el caso de publicar al día concreto.

Muchas gracias.
Fenrir y Kalevi se acompañaban por el pasillo, donde revisaban rápidamente las habitaciones, mirando todos los escondites posibles. Por suerte la mayoría eran celdas y sólo existía un posible escondite, bajo la cama. Llegaron a una sala donde la puerta había sido tirada.

—Es la enfermería del lugar. —señaló Kalevi en el mapa.

—Huele a él. —comentó Fenrir acercándose a la cama que horas antes había estado ocupando el rubio.

—Parece que alguien escapó por esa ventana. —señaló el castaño.

Salieron del cuarto, dirigiéndose al otro lado de la ventana, encontrándose con tres caminos posibles.

—¿Y ahora? —preguntó Kalevi.

Fenrir observó los tres caminos. Mordiéndose el labio inferior. Debían asegurar todo el piso, pero eso les llevaría demasiado tiempo y ningún preso estaba en su celda. Iban contrarreloj, Draco podía estar en peligro. Un pasillo era muy recto, dudaba que el chico fuese por allí, puesto que si era perseguido, lo atraparían huyendo.

—Ve por el central, yo iré por el izquierdo. Nos vemos en diez minutos en la entrada.

Kalevi salió corriendo, investigando todas las celdas que encontraba. Fenrir también apresuró su paso, hasta encontrar el cadáver de un auror bocabajo, en un charco de sangre. Olió al hombre y notó el leve aroma de Draco. Al lado de una estatua encontró sus zapatos. Sabía que eran suyos. Siguió buscando por las celdas, encontrando a algunos presos acurrucados entre ellos, con temor.

—¿Habéis visto a Draco Malfoy? —preguntó, pero los hombres estaban demasiado idos como para poder responderle con alguna lógica.

Llegó a la puerta junto a Isadore, quien le dijo que no había visto a nadie por allí. Kalevi llegó junto a ellos, indicando que no había encontrado rastro del rubio.

—Cierra la puerta. —ordenó Fenrir ya en la escalera.

—¿Y el tercer camino que no hemos investigado? ¿Y si está allí y le dejamos cerrado?

Fenrir negó con la cabeza, sabía con seguridad que Draco no habría elegido aquel camino.

—Si la mantenemos cerrada sabremos que Draco no ha podido ingresar a un piso que ya hayamos revisado.

Isadore apartó el cuerpo del auror y cerró la puerta, asegurándose que ya no podía volver a abrirse.

Ayax subió por la escalera junto a Riina y Tyreese.

—No encontramos ninguna pista. —dijo Tyreese.

—¿Habéis mirado en todos los posibles escondites?

—Sí. Nos topamos con algunos presos violentos, pero nos deshicimos de ellos. Los dejamos a todos encerrados en una celda y pusimos una barricada en la puerta para que no puedan pasar del sexto piso. —informó la jefa del grupo.

—Bien hecho, Draco tampoco podrá esconderse ahí.

—¿No será peligroso dejar a Draco sin pisos donde huir? —preguntó insegura Riina.

Fenrir suspiró. Lo era, pero no había más opciones si querían encontrarle.

—El grupo de Jerref ya ha debido llegar. —comentó Isadore mirando un reloj de bolsillo—. Será mejor continuar.

—Ellos empezarán en el segundo piso, como tenían previsto. Ayax, sigue arriba. Desconocemos el camino que Draco se vio obligado a tomar. Sabemos que huía de alguien, se quitó sus zapatos para evitar hacer ruido. Estad atentos. —ordenó el líder—. Nosotros iremos al quinto piso y bajaremos hasta encontrar al siguiente grupo. Cerrad todas las puertas que podáis cuando estéis seguros que Draco no se encuentra dentro.


Vio pies pasar, dirigiéndose a la reja que había movido con la idea de conseguir despistarles. Respiró profundo para intentar controlarse, debía mantener la calma.

Apoyó la cabeza angustiado en el suelo, mordiéndose los labios y con lágrimas cayendo por su rostro cuando escuchó como cerraban la reja y se quedaban en su lado.

—Vamos, Draco. No pensarás que íbamos a caer en eso, ¿verdad? —Río el desquiciado hombre, sabiendo que más allá de aquella reja no había camino alguno—. Puedes salir tú mismo o podemos jugar al escondite. El final es el mismo. Tú, torturado, violado y abierto en canal, tirado en el suelo, como la basura que eres.

El tipo pateaba con fuerza las puertas de las rejas. Era cuestión de tiempo que patease la correcta. Salió de debajo de la cama antes de que ocurriese y se puso tras la misma. Moriría luchando si era necesario, con mucho temor, pero sin ser un cobarde.


Hannah miraba por todas partes junto a Rowan, quien había prometido que cuidaría de ella. Jerref intentaba ir más libre para ganar terreno, luchaba con quien tuviese que hacerlo, ya fuese prisionero o auror, para poder despejar el camino y que los otros dos se entretuviesen buscando.


Ayax ordenaba a Riina y Tyreese que buscasen cada uno por un camino en el noveno piso, puesto que el octavo se encontraba cerrado.
Aquello parecía ser un piso únicamente para registros, por lo que dudaba que Draco hubiese llegado allí. Desgraciadamente el lugar tenía muchos posibles escondites, por lo que tardarían mucho en aquella planta.


Draco se preparó para recibir el golpe de la puerta, colocando su brazo como escudo. Saltó de su sitio, empujándola con fuerza por la patada que le habían dado, haciendo caer a uno de ellos, mientras se quejaba adolorido. Se acercó rápidamente, quitándole un afilado cristal que había caído al suelo.

—¡Vaya, pero si sabe defenderse y todo! —exclamó Walden—. Agarradlo.

Tres hombres se acercaron a él. Cortó el brazo de uno, pero no podía con los tres a la vez. Intentaba librarse de sus agarres, sin embargo le resultó imposible. Acabaron teniéndole acostado en el suelo, con los brazos sobre su cabeza, quitándole el cristal que había recogido. Daba patadas al aire, intentando tumbar a alguno de ellos, hasta que el hombre golpeado se levantó, cogiendo una de ellas y clavándole el cristal en el muslo, retorciéndolo al menor movimiento del rubio.

Walden se acercó a su cuerpo, sacando el cristal, haciéndole gritar. Desgarró la camisa que tapaba el torso de Draco y comenzó a escribir en él cortando su piel. El rubio se retorcía de dolor, pidiendo que parase.

—¿Ves qué bien? Ahora todo el mundo podrá reconocer el motivo por el que moriste aquí. —dijo Walden observando la palabra “Traidor”.

El hombre que sujetaba sus manos, comenzó a pisar una de sus muñecas mientras sujetaba la otra, tocando un dedo y llevándolo hacía atrás.

—No, por favor… —suplicó antes de escuchar un crack y un dolor horrible en la mano. Su hueso del dedo corazón había sido desencajado.

Otro hombre, que observaba la escena de pie, pateó su cara y sus costillas, quitándole el aire y abriendo aún más las heridas de las letras. Notó cómo volvían a coger otro dedo de su mano, mientras sentía unas manos retirando su pantalón. Intentaba revolverse y luchar, pero sus fuerzas se esfumaban.

Un hueso más fuera de su lugar, cortes entre sus muslos desnudos, una nueva patada en su cabeza. Sintió como cogían una de sus piernas, levantándola, para girar con fuerza su tobillo. Gritaba suplicando piedad, pidiendo ayuda.


Fenrir avanzó con rapidez por el pasillo al escuchar su nombre siendo gritado con un sufrimiento desgarrador. Alistó su cuchillo de caza y sus dientes estaban a punto para devorarlos a todos. Kalevi e Isadore también estaban listos para atacar.

Entró sin pensarlo, agarrando del pelo a un sujeto, tirando su cabeza hacia atrás y cortando su garganta. Kalevi atacó al hombre que estaba de pie, empujándole contra la pared, mientras clavaba su cuchillo en la cabeza del que sujetaba las manos del chico. Isadore centró su atención en el que cogía sus piernas, apretando una herida en el muslo del joven heredero. Luchó con él hasta que consiguió apuñalarle. El hombre que restaba, se separó del cuerpo de Draco, rogando que le dejasen ir, sin embargo Fenrir no parecía dispuesto a ello. Sus ojos azules brillaban con la misma intensidad que la rabia que sentía, se acercaba a él, enseñando los dientes, con una poderosa pose, mientras guardaba su cuchillo. Le agarró de la nuca y le acercó al borde de la ventana, abriendo su boca en el mismo mientras seguía pidiendo clemencia. Comenzó a hacer fuerza con su mano, agrandando las comisuras de sus labios.
Kalevi se acercó a él cuando había matado al tipo del que se encargaba. Fenrir soltó al hombre y se acercó al rubio, mientras el otro licántropo propinaba una patada, separando del todo su mandíbula inferior.

Observó al rubio, que se encontraba en ropa interior y con una túnica abierta. Las heridas eran desmesuradas. Cogió la mano temblorosa que se acercaba a él, lo hizo con toda la delicadeza posible. Isadore mandó una señal con la varita. La que indicaría al resto que debían salir de allí, ya no importaba dar pistas a Potter en la prisión, tenían al chico.

—Draco, estoy aquí. Hemos venido a por ti.

—¿Eres de verdad? —preguntó con la visión borrosa.

—Claro que soy de verdad. Venga, debemos salir de aquí antes de meternos en más problemas.

Kalevi se acercó a Fenrir, ayudándole a sentar a Draco y subirlo a su espalda, para que lo llevase el líder.

Fenrir caminaba lento, no quería herir de más al rubio. Notaba su temblor, aunque desconocía si era por el miedo, por el dolor o por ambos. Lamentaba tener que llevarle de aquella manera, pero hasta que no dejasen la isla no podrían aparecerse y prefería llevarle en su espalda por si le lanzaban algún hechizo. Le protegería con su cuerpo.

Cuando llegaron al primer piso sintieron el escudo protector de Ayax. Al parecer el Ministerio había llegado, alertados por la magia de Isadore.

—Fenrir, márchate con Draco por la parte trasera. Nosotros haremos tiempo. —Kalevi tomó las riendas de la situación—. Isadore, necesito que le acompañes por si necesitase protección, él no podrá atacar ahora.

Ambos asintieron, dirigiéndose con un paso más apresurado hacia la salida trasera.

Kalevi tomó una posición de defensa y observó a Ayax, que protegía a sus compañeros, quienes atacaban a los aurores del Ministerio sin permitirles entrar.


Llegaron a la puerta trasera, pero allí ya no quedaba barca alguna. El grupo de Hannah debería haber salido antes.

—Sujétate todo lo fuerte que puedas, Draco. —Fenrir se lanzó al agua. No había más opción.

Isadore observaba el mar, hasta que pudo visualizarlos gracias a la sangre de Draco. Fenrir comenzó a nadar con él sobre la espalda, aunque resultaba complicado puesto que Draco no tenía apenas fuerzas. Isadore se lanzó con ellos y se acercó, ayudándole con el rubio.
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Noticias
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Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios