¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
Notas del capítulo:
Lamento mucho la demora por no haber podido publicar cuando se debía. Éste capítulo tendría que haber estado publicado el día 1 de noviembre de 2019, desgraciadamente encontré que Slasheaven estaba caído y hasta el día de hoy no he visto que volviese.

Seré justa con mis lectores y publicaré los tres capítulos que pertenecen a los días de publicación que no pudieron ser llevados a cabo.

Por favor, si no es mucha molestia, comentad cada capítulo por separado, como lo hubierais hecho en el caso de publicar al día concreto.

Muchas gracias.
Draco estaba sentado en la camilla de la enfermería, esperando a que alguien fuese a por él. Intentó respirar por la nariz ya recuperada gracias al sanador, ya que había sido rota por el golpe. Aún así no le dio muchas más curaciones y se quedó con los cortes, con la sangre seca y con las molestias que causaba la misma cuando estiraba su piel.

Observó como el sanador estaba algo agitado. Le escuchó murmullar que su turno ya había terminado y que el sustituto no llegaba.

De pronto una sirena que erizaba los vellos comenzó a sonar, poniendo más nervioso al sanador y por supuesto a él.

—¿Qué significa eso? —preguntó al hombre. Éste le dijo que debía esperar allí sin hacer nada extraño. Salió por la puerta y escuchó como claramente cerraba con llave. Se levantó de la camilla, intentando abrir. Suspiró intranquilo.

Buscó en los cajones de la mesa que ocupaba el sanador, aunque no encontró mucho más que papeles. Volvió a la puerta, pegando la oreja en la madera, intentando entender lo que los gritos lejanos decían. Una fuerte explosión se dejó oír, ensordeciéndole en parte. Tapó sus oídos con ambas manos, algo mareado. Eso había ocurrido muy cerca. Los pies corriendo de varias personas le confirmaron el hecho. Se alejaban.

—¡Estoy aquí! ¡Ayúdenme! —gritó con toda su fuerza, golpeando la puerta.

—¡Hay alguien en la enfermería! —informó un hombre.

—¡Déjalo y corre! ¡Van a atraparnos! ¡Todos han huido de las celdas, son demasiados!

Escuchó como corrían alejándose y quedó mudo. «Todos han huido.»
La puerta tembló con un grave sonido. Alguien había dado un golpe para intentar derribarla.

—¡Sabemos que estás aquí, Malfoy! —gritó Mulciber mientras seguía cargando contra la madera.

Draco revisó el cuarto, buscando una escapatoria. Comenzó a empujar una estantería de metal, tirándola contra la puerta. Su respiración empezó a agitarse. Debía relajarse y pensar. Allí notó que una pequeña ventana, que servía de tragaluz, daba al pasillo. Apoyó su espalda en un lateral de la mesa, empujándola hacia la pared donde se encontraba la claraboya, los golpes en la puerta no cesaban.
Subió al escritorio, abrió el cristal y escaló con dificultad. Observó a ambos lados para ver un pasillo tranquilo, no había nadie allí. Se dejó caer intentando hacer el menor ruido posible y se encontró con tres caminos.

«¿Y ahora dónde voy?».

Fenrir atrapó en el jardín a la lechuza que llevaba una nota de nuevo para Potter. Se fijó por la ventana que nadie parecía haberle visto, nadie salvo Tyreese, que llevó su atención a los chicos, distrayéndoles.

“El golpe comienza, nosotros ya estamos en un lugar seguro y el Ministerio está siguiendo la pista falsa. Azkaban ya no es segura”.

«Lo sabía», Fenrir arrugó la nota, enviando un aviso a la manada. Debían ponerse en marcha. Sabían dónde llegar y qué hacer.
Entró en la casa.

—Chicos, nos vamos. —ordenó el líder.

—¿Os marcháis, dónde? —preguntó Hermione confusa.

Isadore, Tyreese y Rowan no lo pensaron dos veces antes de levantarse y salir por la puerta, despidiéndose.

—Greyback, no hagas ninguna locura. —Advirtió Harry.

Fenrir salió de allí sin dedicarle ninguna palabra. Era mejor no contestarle para no darle indicios de su sospecha.

Se reunió con la manada y los Carroñeros en la costa que estaba lo más cerca posible de Azkaban, allí los licántropos habían atado barcas para poder llegar al lugar.

—Iremos tres en cada barca. Si os atacan, desapareced cuanto antes. —Fenrir mostró un mapa con la ruta de cada barca—. Kalevi, Isadore y yo iremos por la derecha, que es donde menos protecciones tienen. Ayax, Riina y Tyreese se acercarán por la izquierda. Hannah, Jerref y Rowan, tardaréis mucho más, os necesito dando toda la vuelta, entrando por su espalda. —Todos ellos asintieron y comenzaron a desatar las barcas para ponerse rumbo a sus puestos—. El resto repartíos en las dos barcas restantes, es posible que en la huida debamos saltar al agua. Yo puedo desaparecer en caso de emergencia, pero no sabemos en qué estado estará a Draco y si necesitará ayuda. No dejéis de moveros.

—¿Y qué hacemos si aparece Potter? —preguntó Kalevi.

—Entretenedle hasta que Draco haya salido, no quiero que vuelva a caer en sus manos. Hay algo extraño en todo esto.


Se acercó a un auror que estaba tirado en el suelo.

—Señor. Responda, por favor. —susurró zarandeándole con suavidad. Levantó un poco su cuerpo, permitiendo que un río de sangre comenzase a escurrirse por el suelo. Tomó su pulso, aunque éste ya no existía. Lo dejó con cuidado de nuevo acostado y retiró su túnica negra—. Lo siento…

Se colocó la túnica y se escondió tras un pilar, escuchando que alguien se acercaba. La tela ayudaría a camuflar su cabello, aunque al ser de un auror, no le salvaba de los ojos de los prisioneros.

Se hizo un pequeño ovillo allí, observando como unos reclusos se acercaban al cuerpo del auror, abriéndole la cabeza con un cuchillo. Apretó sus labios, la imagen era grotesca. Por suerte se marcharon sin percatarse de su presencia. Quitó sus zapatos, quedándose únicamente con los calcetines para no herirse los pies con la piedra y comenzó a correr lo más sigilosamente que podía.

Llegó a la que parecía la escalera para cambiar de piso y allí había un mostrador. Se metió dentro, arrancando el mapa de la pared que indicaba salidas de emergencias. Algunas en el piso más superior, algunas en el piso más inferior. Todas contaban con botes de emergencias para los aurores, hechizados para que ningún prisionero pudiese tocarlos. «Por lo menos debo llegar a algún auror».

—¡Draaaco, ¿dónde estás?!

Se agachó junto a la puerta del pequeño mostrador, sopesando las opciones que tenía. Se acercó agazapado a la salida del piso, donde se encontraban las escaleras. La puerta estaba cerrada por algún hechizo. Vio a un auror gravemente herido apoyado en la pared, observándole.

—Ayúdeme, por favor. —susurró. Giró la cabeza, oía como los pasos se acercaban y el auror parecía estar viéndolos, puesto que su mirada se dirigía a aquel pasillo. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Dio pequeños toques al cristal intentando llamar la atención del auror de nuevo, señalando la puerta para que la abriese.


Fenrir seguía extrañado ante la falta de seguridad que existía en la zona. Al parecer la alarma no había llegado aún al Ministerio y eso resultaba raro. En el mar habían podido ver cuerpos flotando y algunos presos intentando nadar a la costa, aunque eso resultaría imposible.
«¿Por qué avisaron a Potter antes que al Ministerio? ¿Provocó él todo esto?». Fenrir bajó de la barca junto a sus compañeros. El sitio era un cementerio. Los aurores que observaban estaban muertos o moribundos, pidiendo ayuda con la mirada o estirando los brazos, aunque no había muchos para ser los nuevos guardianes de la prisión.

—¿Pero qué ha pasado aquí? —preguntó Isadore.

—Id con mucho cuidado. No sabemos lo que podemos encontrarnos. Aún tienen que llegar del Ministerio.

Ya estaban allí y la situación era clara. El grupo liderado por Fenrir iría al séptimo piso, donde se encontraba la celda de Draco y la de muchos mortífagos, por lo que comenzaron a subir por las escaleras, sin percatarse de las nuevas puertas que se habían incluido ese año en Azkaban.


Draco cerró los ojos y bajó la cabeza. No tenía escapatoria. Cuando sentía que ya iba a ser visto, la puerta se abrió. Levantó su vista para notar que el auror tenía la varita en alto, provocando que la cerradura mágica se desvaneciese. Entró con rapidez, escuchando que se acercaban a él con demasiada velocidad y cerró con un sonoro golpe.

Cuando se giró, se sobresaltó. Al otro lado del cristal había un mortífago del cual desconocía el nombre, sólo sabía que lo había visto en su casa.

—No os preocupéis, chicos. —dijo Walden MacNair—. Buscad los cadáveres de los aurores y recuperad sus varitas. —El hombre se agachó a la altura de Draco, que seguía tirado en el suelo, empujando la puerta como si ésta pudiese ser abierta simplemente girando el pomo—. No podrás huir de nosotros. Vamos a ir a por ti. ¡Corred!

Los hombres salieron escopeteados en varias direcciones, mientras Walden se quedaba allí sonriendo con superioridad.

Draco se levantó, el auror parecía haber quedado inconsciente. No podía hacer nada por él. Miró la varita que aún sostenía, sin embargo el hombre la había quebrado con sus últimas fuerzas. Corrió escaleras abajo. No pudo bajar más que el cuarto piso, puesto que había una barricada de muebles en la escalera que continuaba bajando. Intentó abrir la puerta, pero ésta se encontraba bien cerrada. Volvió a subir al quinto piso, ya que había visto que la puerta estaba hecha añicos, probablemente por hechizos causados por los aurores.

Corrió por el largo y único pasillo que había, deseando con todas sus fuerzas que le diese tiempo a desparecer por la esquina antes de que apareciesen sus perseguidores. Sin embargo, aunque ya hubiese girado, no tardó en oírlos buscándole. Abrió una reja que continuaba en un nuevo pasillo enorme y se metió en una celda oscura que estaba más atrás, escondiéndose bajo el camastro, rezando porque buscasen más allá. Siguiendo la pista de la reja.


Ayax observó a Fenrir llegar mientras seguía retirando muebles para hacer un pequeño camino por el que poder pasar.

—Alguien hizo una barricada en el tercer piso, aún no hemos podido llegar a nuestra posición.

Fenrir le ayudó hasta que pudo pasar sobre una mesa. Todos pasaron el lugar y fue cuando Fenrir se percató de una puerta acristalada que no permitía el paso al cuarto piso.

—Esto no estaba en los planes. No existía cuando yo estuve aquí y Potter tampoco nos mencionó nada.

—Del primer al tercer piso estaban abiertas. En el segundo piso estaba rota, por lo que debe ser posible hacerlo.

—Ayax, vamos. Cambio de planes.

Todos subieron hasta el sexto piso, donde Fenrir le indicó que comenzasen a buscar allí, sin dejar la puerta sin vigilancia, mientras él seguía subiendo junto a sus compañeros a la séptima planta. Isadore quedó vigilando la puerta, que se sostenía con el cadáver de un auror.

—Parece que luchó hasta el final. —indicó señalando su varita rota en su mano.

Fenrir corrió junto a Kalevi hasta la celda que debía ser la de Draco, esperanzado por encontrarle allí.

—¡Draco! —Miró bajo la cama, pero la celda estaba vacía.
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios