¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
El lobo soltó el delgado brazo y se apartó de su cuerpo sin dejar de observarle. Draco temblaba por el dolor y el miedo que sentía. Seguía pidiendo ayuda, pero su garganta ya no le permitía gritar, sólo podía susurrar y balbucear clemencia hasta colapsar. Su cuerpo quedó laxo, su mirada intentaba seguir al lobo que caminaba de un lado a otro, acechante. La puerta se abrió. Una figura con la túnica de mortífago inmovilizó a Fenrir y se acercó al rubio para aplicarle un emplasto de polvo de plata y díctamo en la herida del brazo, quien deseó tener voz para suplicarle que le dejase morir, pero no fue capaz de pronunciar dichas palabras. Sólo le concedieron un poco de paz cuando le lanzaron un Desmaius.


Narcisa se arrodilló frente al ser más diabólico que había existido.

—La última oportunidad para los Malfoy. —El siseo de su voz era comparable a la enorme serpiente a la cual acariciaba—. Draco tendrá que acabar con Albus Dumbledore. —Hizo un gesto con la mano, indicando a Bellatrix que le entregase la información para realizar dicha misión.

—No le fallaremos, mi Lord.

La mujer tomó el sobre y con una reverencia salió del salón. Soltó todo el aire contenido al llegar al cuarto. «Nuestro hijo castigado, obligado a convertirse en un mortífago siendo tan joven y con una misión imposible. Lucius, ¿qué hemos hecho?».
Indicó a la elfina que guardase la información y que no saliese fuera en ningún caso. Necesitaba encontrar ayuda para su hijo. Era su madre y no permitiría que se enfrentase solo.


Su respiración empezó a acelerarse más y más al recuperar la consciencia. Abrió los ojos grises mientras levantaba el brazo, rogando que todo hubiese sido una pesadilla. Ahí estaba. La herida con el emplasto que evitó que muriese desangrado. Llevó su mano derecha para tocarla. No se borraba con el paso de sus dedos. Era completamente real. Sumó sus uñas esperando que fuese un simple lienzo que, al ser destruido, le permitiría eliminar esa imagen grotesca.

—Si sigues haciendo eso quitarás el emplasto.

La grave voz congeló los movimientos de Draco. Su respiración se volvió lenta, aunque eso no implicaba que fuese tranquila. Él seguía allí. Intentó levantarse para huir cuando le escuchó moverse. Todo empezó a dar vueltas y en dos pasos cayó al suelo. Cerró los ojos esperando recibir un golpe que nunca llegó.

—N-no me hagas daño… —susurró con un tono muy bajo.

—¿Más?

Nunca esperó recibir esa respuesta de parte del hombre lobo. Éste le dejó sentado en el suelo, cogió su muñeca y revisó la herida. Al instante se escucharon golpes en la puerta. El hombre se dirigió a ella y se marchó sin decir nada más.


Cissy y Bellatrix se escondían bajo sus túnicas para llegar a la cita con Severus. La hermana mayor había accedido a acompañar a la preocupada madre. El chiquillo no podría con la misión y Severus nunca había sido de su confianza, por mucho que el amo así lo considerase. Mataría dos pájaros de un tiro. El viejo acabaría muerto sí o sí y Severus no tendría más remedio que obedecer al Lord de forma clara.

Llamaron a la puerta y poco tardaron en darles la bienvenida. Se retiraron sus capuchas para encontrarse con la mirada fría de Snape, que no cambió ni un ápice cuando Narcisa le contó la misión encomendada a Draco.

—Severus, necesito que protejas a Draco. Si él no puede terminar su misión… Júrame que harás todo por él.

—Lo haré. —aseguró Severus.

Bellatrix rió con sarcasmo.

—Haz un juramento inquebrantable entonces. —Su sonrisa se ensanchó al notar que Severus le miraba serio.

—Tú conjurarás el encantamiento.

Narcisa se levantó mirando a Severus en un mudo agradecimiento. Sabía que le debía todo a ese hombre. Su hermana pareció fastidiada por la decisión que tuvo el moreno.


Su cuerpo se mecía hacia adelante y atrás, sus lágrimas no dejaban de brotar y no podía apartar la mirada de su brazo. Sus manos temblorosas no se habían movido ni para recibir las pociones que aparecían. Nada le salvaría de ese horrible destino.

Estuvo solo desde que Fenrir se marchó. Ya no quería salir, ya no quería ver a nadie. ¿Cómo contaría esto a sus padres? ¿Cómo contaría esto a todos sus compañeros sangre pura? Sería tratado como un ser que no merecía existir. Todos le verían así.

La puerta volvió a abrirse y de forma absurda escondió su antebrazo en su pecho, escondiendo la vergüenza más grande.

—Es hora de salir.

Ni siquiera sabía quién era ese mortífago. Lo único que pudo hacer fue levantarse ocultando siempre su castigo, aunque vio que al hombre no le importó en absoluto, ya que se marchó sin esperar a que se retirase de la celda.

Caminó por los pasillos desolados, descubriendo por la ventana que era de noche. Probablemente todos dormían, salvo los vigilantes en los turnos de guardia que se hacían en las celdas y las entradas.

Paró frente al cuarto que pertenecía a su familia, donde había sido renegado con su madre. No se veía capaz de entrar sin romper a llorar. No podía ingresar y sentir el desprecio de su madre. Observó su brazo antes de sentir una chaqueta sobre sus hombros. Giró el rostro y vio a Fenrir alejarse. Estaba atrapado. Necesitaba irrumpir en el cuarto, disimular ante su madre y sentirse levemente a salvo, aunque fuese una ilusión. Metió sus brazos en las mangas de la chaqueta y cogiendo aire, abrió la puerta.

Narcisa se incorporó al instante que vio a Draco.

—¡Hijo mío! ¿Dónde has estado? ¿Qué te han hecho?

—Mamá, estoy bien. —Draco tragó con dificultad al decir esas palabras—. Debes descansar. Necesito darme una ducha.

Su madre no era tonta. Sabía perfectamente que Draco no quería hablar para no herirla, aun así tampoco quería que su hijo se derrumbase por las penurias que sus padres le habían hecho pasar. Sólo pudo asentir, acariciarle la mejilla y volver a la cama, no sin antes sentir una calidez en su espalda proveniente del abrazo de su hijo, como si fuese una despedida.

Ingresó al baño, asegurando la puerta. Lanzó un hechizo para que la bañera se llenase de agua caliente y comenzó a desnudarse. Las heridas de su cuerpo eran simples marcas ya cicatrizadas gracias a las pociones que le habían sido suministradas. Guardó un sollozo al ver su brazo. Se dirigió a la bañera dejando que su cuerpo se relajase por fin. Sus músculos se sentían agarrotados.


Los Carroñeros festejaban el gran botín que habían conseguido ese día. Doce nacidos de muggles y seis traidores habían sido capturados.

—¿Sabéis qué tuvo que hacer anoche Fenrir? —preguntó un chico moreno, con ojos castaños y la avaricia de un joven que viene de una familia pobre. Se hacía llamar Jack, aunque nadie sabía si realmente ese era su nombre.

—¿Eso importa? —respondió Scabior—. Probablemente le pagasen mucho y no quiso compartir las ganancias.

—Es sólo que me ha parecido extraño que haya querido marcharse tan pronto de la fiesta. Él suele ser el último en caer.

Otro hombre más veterano había negado la cabeza a Jack, haciéndole señas para que no continuase la conversación. Llevaba desde el inicio allí y era muy observador. Sabía de la rivalidad que tenían ambos líderes, especialmente Scabior, que había quedado relegado al segundón ante la fuerza y las características de Fenrir.
El hombre lobo, en una ocasión, aseguró que quería derrocar el mundo mágico y sabía que no era un decir. Todos los que no sufriesen la licantropía corrían peligro. Ellos mismos. Al escucharlo por primera vez le hizo desconfiar, pero con el tiempo vio que Fenrir tenía una gran lealtad y entendió lo que realmente buscaba. Scabior no era así. Buscaba dinero para gastarlo en todo tipo de cosas materiales, para intentar sentirse lleno, no tenía dónde ir ni sabía qué haría después de este trabajo, si es que había pensado alguna vez que eso acabaría.


Draco se vistió para dirigirse al callejón Knockturn. Su madre le había entregado el sobre con todas las indicaciones de su misión. Sentía que de una forma u otra, iba a una muerte segura, pero si con esa misión podía salvar a sus padres, haría todo por llevarla a cabo. Terminó de abrocharse el botón de la manga de su camisa y salió del baño.

—¿Estás seguro que no quieres que te acompañe?

Ambas miradas grises conectaron. Narcisa había sentido cómo su hijo se había apartado de ella, sintiendo que le culpaba del castigo y la misión que había recibido.

—Es mejor que te quedes aquí. —concluyó saliendo del cuarto. No se sentía con fuerzas para volver a tocar a su madre. No ahora que era una bestia.

Caminó rápidamente hacia la chimenea que usaría para llegar, sin embargo una mano le sujetó del hombro con firmeza.

—Te llevo yo.

No era necesario verle para saber quién era. No se atrevía a llevar su mirada a ese hombre. Simplemente asintió y ambos desaparecieron.

Estaban en un callejón muy poco transitado.

—Aprovecha para hacer tus compras escolares, no podrás volver. Te veré en Borgin y Burkes.

Draco asintió, observó la calle principal y salió cuando vio el momento perfecto, sin llamar la atención de nadie.


El hombre lobo observaba en la trastienda, rodeado de oscuras antigüedades. Su olfato detectó un olor muy distinto al polvo que le rodeaba. La tienda estaba vacía, así que ordenó al señor Borgin que echase las cortinas y que cerrase tras la llegada del heredero de los Malfoy.

—Señor Malfoy, un gusto verle aquí. ¿En qué podría ayudarle? —preguntó el propietario mientras aseguraba la tienda.

—Sé que tiene un armario evanescente en su tienda, señor Borgin.

—Por supuesto, señor, pero me temo que no puedo proporcionárselo porque aún no hemos encontrado a su gemelo.

—No voy a llevármelo. Usted me ayudará a reparar a su gemelo y asegurará el que se encuentra en su tienda.

El señor Borgin sentía mucha presión encima, algo le decía que no debía aceptar ese trato.

—Greyback vendrá a por usted si no me ayuda. —Draco no tenía la certeza de la ayuda del hombre lobo, sin embargo intentó decirlo con toda la seguridad que pudo, mientras se armaba de valor y le mostraba su antebrazo mordido a Borgin.

El hombre quedó estupefacto y pálido. Enseguida se puso a asegurar el armario en un lugar privado en la zona trasera, dándose cuenta que Greyback ya no esperaba allí. Sintió más pánico al no saber su ubicación, por lo que se apresuró en volver con el joven y comenzaron a planear la reparación del gemelo. Por último le vendió la Mano de la Gloria, un collar de ópalos maldito y le juró que jamás contaría su secreto.

Fenrir apareció tras Draco para llevárselo, no sin antes sonreír al propietario.
Notas finales:
¡Muchas gracias por el apoyo recibido a la historia! Nos vemos el próximo martes con el tercer capítulo.
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios