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Harry llegó a casa de sus amigos, donde se habían mudado recientemente. Saludó a Hermione quien le recibió encantada con su presencia. Estuvieron poniéndose al día sobre sus vidas, ya que no habían podido hablar mucho desde hacía un tiempo, debido a los empleos. Ron y Harry se veían más, aún así en el Ministerio ocupaban toda su concentración en los casos. Al cabo de unos quince minutos llegó el pelirrojo, con comida que había comprado para invitar a su amigo y tener una reunión como la que solían tener en el colegio.

—Debo enseñarte algo, Harry. —dijo levantándose de la mesa. Cuando volvió llevaba consigo un pequeño vial con lo que parecía arena blanca.

—¿Qué es?

—Cuando me dijiste que debíamos encantar la carta que me diste, le pedí ayuda a George. Él me dio uno de sus inventos. El polvo increpador.

Harry estaba sorprendido, movía el vial para observar el fino polvo que estaba dentro.

—Según la descripción de mi hermano, sirve para saber si alguien ha tocado alguno de tus objetos. —Sonrió.

—¿Cómo funciona? —preguntó intrigada la joven.

—Bueno, es un polvo incoloro, casi ni se ve. Cuando alguien lo toca, empieza a tornarse blanco, delatando que alguien ha puesto la mano en tu objeto. El polvo se guarda en un vial de cristal para no poder tocarlo. Le puse polvo en el cierre al sobre.

—¡Eso significa que han tocado el sobre! —exclamó emocionado Harry.

—No os emocionéis, chicos. Aún no sabéis si ha sido Greyback, alguien se podría haber colado en la casa.

—¡Vamos! Nadie ha tenido el valor de colarse en esa casa encantada desde hace muchísimos años, ¿quién se colaría después de saber que Greyback estuvo allí?

Harry esperaba tener alguna noticia del hombre. En la carta le había propuesto hablar cara a cara, sin trampas de por medio, en el lugar que él quisiera. Le había comunicado que sólo querían saber el estado de Draco, que sus padres deseaban encontrarle, y que creía que él estaba vinculado a la desaparición.


Fenrir pensaba en toda la conversación que había mantenido con Kalevi después de confesarle que había sido el causante de la estancia de Draco en la manada. De reojo notó como el rubio salía del cuarto, recién despierto, sorprendiéndose de su presencia, ya que solía marcharse antes de encontrarlo.

Draco tomó asiento y comenzó a desayunar, pensando que el hombre le ignoraría como había estado haciendo, pero su voz llamó su atención.

—Voy a salir. —comunicó acercándose a la mesa y dejando un cuchillo de caza en ella—. Es posible que tarde en volver. Quizá no pueda volver en meses, quizá nunca más. No importa.

—¿Cómo? —preguntó casi sin voz.

—Si no vuelvo, Kalevi pasa a ser el líder. Compórtate y hazle caso. Te será útil. —comentó refiriéndose al cuchillo.

—¡No! —exclamó siguiendo a Fenrir al cuarto, donde cogía algunas de sus cosas—. ¿Vas a dejarme aquí solo?

—No seas dramático, no estás solo. —respondió fastidiado saliendo del cuarto—. Nada de peros. —Interrumpió a Draco girándose hacia él—. Esto es importante. Estamos en peligro y debo marcharme para solucionarlo. No salgas de la protección, procura no salir mucho de la cabaña. Seguro que eres de ayuda aquí.

—¿Cómo voy a ayudar aquí? —preguntó el rubio.

—Ahora tendrás lo suficiente para hacer pociones. Eres bueno con ellas, ¿no? Entonces dedica tu tiempo a ello.

Draco balbuceaba al ver que Fenrir no paraba de moverse, alistando todo, escondiendo algunas cosas. Abrió la puerta para marcharse, pero la mirada de Kalevi al fondo del campamento le hizo resoplar y volver a cerrarla.
Se acercó a Draco, quien tenía la mirada perdida en el suelo, posó su mano en el cabello rubio y lo alborotó.

—Espero volver dentro de poco. —Se sinceró.


Harry esperaba nervioso en un aparcamiento cerca de una playa de Reino Unido. Las olas chocaban con fuerza en las rocas. Había bandera roja a causa de las tormentas. No podía creer que hubiese llegado ese momento. Le hubiese gustado informar a los señores Malfoy, sin embargo era pronto para crearles ilusiones. Pensó que no vendría, que todo se trataría de una trampa o de una broma de alguien cruel, hasta que le vio aparecer por allí.

—¡Greyback! —llamó. La tormenta le había hecho refugiarse en aquellos aparcamientos techados aunque la cita hubiese tenido lugar en la playa. Al hombre lobo parecía no importarle en absoluto.

Harry dejó su varita a sus pies, informándole que venía solo y no pretendía luchar.

—No tengo tiempo que perder, Potter. —comunicó con grosería.

—Los padres de Malfoy están muy preocupados, Greyback. Si tienes alguna información, si sabes dónde está, dímelo. Sabes el trato.

—No sé qué tiene que ver todo esto conmigo. —dijo Fenrir. Observaba los movimientos del joven héroe.

Harry lo estaba pasando realmente mal. Sabía que un paso en falso tiraría toda la investigación y las pistas que tenían, sin embargo no había mucha información que pudiesen usar.

—¿Raptaste al hijo de los Malfoy? —Fenrir sonrió con altanería.

—¿Y para qué querría raptarle? ¿He pedido una recompensa a cambio?

—¿Le amenazaste? —Continuó Harry intentando hacer caso omiso.

Fenrir le respondió que probablemente lo hubiese hecho alguna vez, ya que ese era su trabajo junto al Lord. El mago observaba la actitud, parecía algo molesto por la pregunta. Así que decidió tirar su ficha.

—¿Mordiste a Draco Malfoy? —Fenrir alzó ambas cejas. Su actitud no variaba, se notaba molesto, pero no parecía indicar que supiese algo de Draco. Harry se dio cuenta, no sacaría nada claro de él—. Si ves a Draco, dile que sus padres le buscan. Comunícale que su madre se muere por abrazarle de nuevo.

Fenrir encogió los hombros.

—¿Vas a detenerme ya? —preguntó sin contemplaciones.

Harry negó con la cabeza. Le indicó de nuevo que venía únicamente para encontrar a Draco Malfoy, notando la sorpresa del licántropo.

—Maté a muchas personas, ¿me vas a dejar ir sin más? —Harry cogió su varita, diciéndole que esperaría noticias sobre el rubio cuando estuviese dispuesto a hablar. Desapareció de allí, dejando solo a Fenrir. El hombre lobo no se fiaba de la situación, por lo que decidió que sería mejor no volver aún al campamento.

Había trascurrido ocho días desde que Fenrir se marchó. Durante los dos primeros estuvo en la cabaña haciendo pociones. El sexto fue más duro, pues tuvo que pasar por la transformación escuchando al resto de la manada hacer lo mismo, sin embargo él decidió quedarse encerrado para que nadie le viese en ese estado.
Decidió salir en el séptimo, dándose cuenta que todos estaban bastante cansados. Al parecer guardaban muchos suministros para esos días de recuperación. No duró mucho tiempo fuera, pues pasó casi todo el día durmiendo.

Desgraciadamente llegó el octavo. Fenrir apareció bien entrada la tarde, notando el caos del lugar. Corrió directo a la cabaña que compartía con Draco, no se encontraba allí. Notó una gran humareda en el cielo, al parecer el bosque había ardido. Comenzó a gritar su nombre, escuchando la respuesta en la casa de Ayax y Hannah.

—¡Fenrir! —exclamó Draco que sujetaba a Hannah sin que ella dejase de llorar—. Menos mal que has llegado…

—¿Está herida? —Draco negó—. ¿Qué diantres está pasando?

El rubio comenzó a contarle que los guerreros que patrullaban por la tarde no habían vuelto, por lo que se dio la alarma y fueron a buscarles algunos guardianes.

—¿Kalevi tampoco volvió?

—Él fue de los primeros en no volver. —Informó Draco—. Ayax se marchó también, para ayudar a buscarles.

Fenrir salió corriendo, hablando con algunos más para que le acompañasen. Daba órdenes a todos. Al resto los mandó a repartirse entre cabañas situadas en distintos puntos, de esa forma podrían alertar si alguien llegaba.


Ron se llevó las manos a la cabeza.

—¡¿Lo has dejado ir sin más?!

—No podía hacer nada, Ron. ¿Lo detengo y qué? Nunca hubiésemos conseguido una confesión suya, el Ministerio le hubiese llevado a Azkaban sin importar nada, y jamás hubiésemos sabido si Malfoy sigue vivo. —contestó Harry.

—Sin olvidar que quizá no sepa nada sobre el asunto. —Apuntó Hermione sentándose junto a ellos en la cafetería muggle donde se habían citado—. Aunque sí creo que deberías haberlo arrestado. Sabes que está en busca y captura, acabas de cometer una ilegalidad.

Harry se lamentó ante el hecho.

—No podía correr el riesgo, Hermione. Si Malfoy se fue por su propio pie, genial, pero si Greyback le capturó, si le tiene encerrado… Moriría sin que pudiésemos encontrarlo.

Hermione asintió, cogiendo la mano de su amigo. Era una situación complicada. Confiaba en los instintos del moreno, siempre les habían llevado a la victoria.
Notas finales:
¡Nos vemos el próximo viernes! :D
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios