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Draco espetó que sabía caminar solo, soltándose del agarre y sentándose en el porche. De nuevo escuchó un rugido por parte del líder antes de dar un portazo metiéndose en la cabaña. Ayax observaba la escena desde lejos, haciéndole un gesto con la mano para quitarle importancia, antes de apartar la vista hacia una chica bajita y con trenzas de color cobre. Las mujeres se abrazaron. Cuando estuvo hablando con Riina le informó que Ayax salía con una chica inquieta con largas trenzas llamada Hannah. Suponía que se trataba de ella.

Yven caminaba cargado de cajas, cuando una se le cayó al suelo. El rubio se levantó y caminó para ayudarle a cargar dos cajas, gesto que el chico agradeció de forma tímida.

—Disculpa a Patt, sólo está algo asustado. —Pidió triste.

—¿Asustado de qué?

—He hablado con Riina, sé que te ha contado su historia. —Draco asintió serio—. Patt y yo escapamos de un orfanato y Fenrir nos ayudó. Nos dejó quedarnos en el campamento si ayudábamos con algunas tareas. Patt siempre creyó que lo había hecho por alguna razón.

—¿Y tú qué crees? —Miró a la cabaña, dándose cuenta que Fenrir observaba desde la ventana de la cocina.

—No creo que compartamos la misma idea del porqué lo hizo, ni creo que tu llegada implique nuestra ida. —concluyó el chico ordenando las cajas en el porche de lo que parecía un almacén.

Se despidió del chico antes de volver al porche de la gran cabaña. Comenzaban a caer suaves gotas y el olor a tierra mojada inundaba todo el lugar. Hacía frío, por lo que todos habían optado por resguardarse dentro de sus hogares. La cena aparecería en la mesa de cada uno, Riina no descansaba. Allí estaba observando la hermosa lluvia, encontrándose mucho mejor que la última que pudo presenciar. Escuchó cómo la puerta se abría.

—Entra. —ordenó Fenrir, sin embargo el rubio seguía mirando al cielo nublado que cada vez se encontraba más oscuro—. ¿Por qué has ayudado a Yven? —preguntó enfadado.

—Me dijiste que conociese a la gente y les ayudase, ¿no?

Draco se sobresaltó cuando Fenrir le tiró con rabia la chaqueta antes de volver a escuchar el ruido de la entrada. Se colocó la prenda sobre los hombros, sin meter los brazos, y se quedó allí sentado unas horas, hasta que la Luna salió a saludar.

Se levantó con las piernas entumecidas, por lo que tuvo que estirarlas un poco antes de ingresar. No había rastro de Fenrir, pero el cuarto estaba cerrado por lo que supuso que simplemente estaría allí. Se acercó a la cena que se encontraba en la mesa, se mantenía caliente gracias a un hechizo. Recogió un trozo de papel mal garabateado. “Come”. Una sonrisa escapó de sus labios. Se sentó a comer mientras no quitaba la vista del papel. No había terminado cuando se levantó rápidamente, entró sin llamar al cuarto y buscó en su mochila las cartas que había cogido de casa antes de emprender aquel viaje. Fenrir ni siquiera le gritó por irrumpir de esa forma, pero cuando vio la nota en la mano del chico y que sacaba los pergaminos se abalanzó sobre él, intentando quitarle los papeles de la mano.

—¡Fuiste tú! —exclamó Draco luchando por comparar la letra. Fenrir le sujetaba, inmovilizándolo, pegándose a su espalda. De nuevo ganado por su fuerza, como aquel día, cuando todo empezó.

Sentía como el fuerte hombre le dirigía fuera del cuarto, dejando los papeles tirados. Se tiró al suelo, en un penoso intento de frenar el avance. Por suerte hizo una zancadilla a Fenrir, desestabilizando su cuerpo y consiguiendo que cayese con él. Se arrastró estirando su brazo, consiguiendo agarrar uno de los pergaminos que había recibido en la escuela antes que Fenrir girase su cuerpo y se quedase sobre él, sujetando sus muñecas a cada lado de su cabeza.

—¡¿No puedes estar jodidamente quieto?! —Bramó mostrando los dientes. Aún en su forma humana tenía unos colmillos bien afilados.

—¡¿Y qué vas a hacer?! ¡¿Morderme?! —Encaró Draco. Por supuesto que temía la situación, estaba aterrado recordando el dolor que sintió el día de su castigo y como a Fenrir no le había costado nada cumplir su encargo—. Si no tuvieses nada que esconder, no actuarías así.

Veía la molestia reflejada en el rostro de Fenrir y sentía que apretaba sus muñecas con mucha fuerza. Se quejó por el dolor, creía que rompería sus huesos.

—¡¿Se puede saber qué pasa aquí?! —exclamó Kalevi, empujando levemente a Fenrir para que se diese cuenta de lo que estaba haciendo.

Soltó el agarre de Draco, que se llevaba las muñecas adoloridas a su pecho, con una respiración agitada y los ojos acuosos. Se levantó del suelo, cogió los papeles y salió al pequeño salón, arrojándolos al fuego de la chimenea antes de marcharse de la casa. Kalevi se quedó con Draco, preguntándole si estaba bien y palpando sus brazos para comprobar que no tuviese ninguna fractura.


Ron corría por el largo pasillo que se encontraba vacío. Era tarde y todos habían terminado su turno. Sólo Harry, los de seguridad y él se encontraban en aquel lugar.

—¡Harry, lo he encontrado! —Le dijo emocionado arrojando una carpeta en el escritorio de su amigo.

Harry leyó los documentos que se encontraban allí.

—¿Greyback tenía una residencia? Desconocemos si seguirá allí, pero es un gran avance.

—He estado investigando. Algunas personas afirman que vieron alguna vez a Greyback, aunque no desde su supuesta muerte. Tampoco han escuchado ruidos o visto luces. —Ron dudó de la veracidad de la información que había conseguido—. Todos parecían muy asustados, aunque como me dijiste, advertí que no íbamos contra Greyback.

El héroe observaba toda la información que habían podido conseguir hasta entonces. El Ministro había confiado en ellos para ese caso, ya que ellos habían sido los únicos que lo habían pedido, pero tenían que darles prioridad a otros por órdenes de arriba.

—Enviaré una carta yo mismo. Si metemos al Ministerio en esto no sacaremos nada de Greyback. Necesitamos encantar el lugar, algo que él no pueda detectar.

—Me encargaré de ello, Harry. —Ron salió del despacho para buscar información sobre conjuros no detectables.


Habían pasado unos días donde Fenrir desaparecía continuamente. No le había vuelto a dirigir una palabra o una mirada, sólo ignoraba su presencia.
Después de cuatro días Draco se había acercado a él antes de que se marchase de casa, estirando su brazo para darle la chaqueta. Fenrir había desatendido su gesto, mientras seguía organizando algunos objetos que se llevaba y yéndose del lugar. Tampoco le dejaba salir. En sus huídas, cerraba la puerta con llave y la ventana estaba encantada para no poder abrirse. De eso se dio cuenta el primer día. El resto parecía saberlo, ya que Riina mandaba la comida siempre con notas para preguntarle cómo estaba, sin embargo nadie se acercaba a la cabaña.

—Tenemos que hablar, Fenrir. —Pidió Kalevi—. No sé qué problema hay entre vosotros dos, pero no creo que sea para encerrarle como si se tratase de… —Calló cuando Fenrir le hizo un gesto con la cabeza, llevándolo por el bosque.

—Recibí una carta de Potter.

—¿De Harry Potter? ¡¿El salvador del mundo mágico?! —Exclamó con sorpresa—. ¿Y por qué te ha enviado una carta? Me dijiste que todo el mundo pensaba que habías muerto.

Fenrir le contó que había estado durmiendo en la que era su residencia. El lugar estaba encantado, por lo que nadie quería habitar aquella casa, así que él un día se metió allí para refugiarse de todos los problemas. En aquel sitio se encontraba la carta.

—¿Y qué dice la carta? —preguntó curioso.

—Creo que no sabe realmente si sigo vivo. Pregunta por la desaparición de Draco.

—¿Trajiste la carta? —Fenrir negó, alegando que desconocía si podía estar hechizada para poder ser rastreada—. ¿Por eso le cierras en la cabaña?

Escuchó el suspiro del líder mientras veía que tomaba asiento cerca de un hermoso río que cruzaba el lugar, por lo que se acercó a él para sentarse a su lado.

—Es idiota. Si le digo todo lo que está pasando, hará cualquier estupidez que pondrá en peligro al grupo.

—Le dijiste que no saliese de la barrera y todos afirman que nunca lo han visto hacerlo. —Se quedó en silencio permitiendo a Fenrir hablar, pero la respuesta no llegaba—. Admítelo, Fenrir. Estás preocupado. ¿Qué ponía en la carta?

—Me ofrecía un trato. Él hablaría a mi favor en un juicio si aparecía y daba información veraz sobre Draco. Si sabía dónde estaba y lo soltaba todo.

—¿Y qué harás? No vas a entregarle, ¿no? —Fenrir se opuso a hacerlo—. ¿Por qué se marchó Draco? Nunca has querido contárnoslo. ¿Su familia le abandonó por el ataque que sufrió?

Fenrir observaba el agua correr. Algunos peces nadaban chocándose con las plantas que crecían a los laterales del río, haciendo que bailasen.

—Creo que nunca lo supieron, son ellos quienes le buscan. Al parecer Potter sólo está ayudando.

Kalevi esperó a escuchar el resto de la historia.

—Él se marchó a un lago para suicidarse tiempo después. Su padre me trató como una mierda delante de él. Sería extraño que con todo eso, sus padres supieran su estado.

—Sí, si lo hubiesen sabido no seguirían buscándole mientras defienden que los licántropos somos basura. —Suspiró molesto por esas creencias—. ¿Cómo pudieron atacar a su único hijo sin que ellos se diesen cuenta?

—Voldemort estaba en su casa. Simplemente lo metió en una celda del sótano.

El castaño giró su rostro poco a poco, observando a su líder con los ojos muy abiertos.

—¿Fenrir?

—Yo le mordí.
Notas finales:
¡Nos vemos el próximo martes!
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios