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Notas del capítulo:
¡Nada más satisfactorio que toque publicar el día de mi cumpleaños! :D
Movió los ojos bajo sus párpados. Aspiró todo lo que pudo para notar un olor a pan tostado y café recién hecho. Estaba sobre una reconfortante cama, las sábanas se sentían suaves. Su vista se perdió en la rendija de luz que entraba por la puerta que se encontraba entrecerrada. Se incorporó con cautela, deseando no marearse de nuevo. La chaqueta de Fenrir estaba sobre las mantas que le cubrían, dando una capa más de protección a su cuerpo. Agarró la prenda, se la puso y tanteó el borde del colchón, debía hacer el intento de levantarse.

Abrió la puerta con cuidado de no hacer ruido y allí le vio, con los hombros apoyados sobre la encimera de la cocina, mirando por la ventana que daba al centro del campamento. Se acercó a él de forma silenciosa, parecía estar perdido en sus pensamientos, hasta que le abrazó por la espalda, hundiendo su rostro en ella. Fenrir se sobresaltó ligeramente, pero no iba a aceptarlo.

—Deberías estar descansando.

Fenrir cogió los brazos del chico y deshizo el abrazo, viendo por la ventana como otro hombre castaño claro se acercaba a la puerta de ellos. Se giró para ordenar a Draco volver al cuarto, sin embargo no contaba con que el chico estuviese llorando e hiperventilando. El hombre que acababa de ingresar en la cabaña quedó mirando la situación.

—¡¿Dónde estabas?! ¡¿Por qué me hiciste eso?! —gritó nervioso el rubio.

—¡Eh, relájate! Yo no te he hecho nada.

—¿Acaba de despertar y ya le has hecho algo? No tienes escrúpulos, Fenrir. —comentó divertido ese señor. Draco le miró, dándose cuenta al fin de su presencia y se sonrojó ligeramente cuando éste le saludó con la mano—. Mi nombre es Kalevi. —Se presentó—. Y aunque veo que tienes muchas dudas con éste, será mejor que te acuestes. Mi hermana Riina no tardará en llevarte algo para comer, no te preocupes.

Fenrir hizo un gesto con la cabeza para que Kalevi tomase asiento mientras agarraba a Draco del brazo y lo arrastraba al cuarto, casi arrojándolo a la cama. Antes de que pudiese alejarse, sintió como le cogían la mano.

—¿Te marchas? —preguntó el rubio con dudas. Fenrir resopló y volvió a girarse para mirarle.

—Cuando se marche hablaremos.

Draco le soltó con indecisión, dejando una suave caricia en la mano de Fenrir, que salió de allí con rapidez.

—¿Ya estabas molestando al pobre chico? —preguntó riéndose.

—Vete al diablo, Kalevi.

Soltó una sonora risotada antes de girar su rostro al ver a su hermana entrar con dos bandejas flotando delante de ella. Riina saludó a Fenrir, le preguntó algunas cosas sobre Draco y se metió en el cuarto acompañada de las bandejas que dejaban un agradable aroma.

El rubio miró a la mujer que entraba disculpándose por la intromisión, tenía un hermoso cabello largo y rubio, aunque no era nada parecido al tono de su padre. Sus ojos avellana eran idénticos a los de su hermano.

—¡Qué ojos más bonitos tienes! No tenemos a nadie por aquí que tenga los ojos grises. —comentó dejándole uno de los desayunos flotando sobre sus piernas—. Espero que sea de tu agrado y que te haga sentir mejor. No sé muy bien qué comías antes de que llegase, pero ten por seguro que a partir de ahora te alimentarás muy bien.

—Iba al motel de la ciudad más cercana para poder comer algo. —contestó Draco observando la bandeja. En ella había un pan tostado, zumo de calabaza que parecía recién hecho, mermelada casera de arándanos y una magdalena de chocolate.

—¡Pero si ese lugar es horrible! Una vez, cuando vivía aquí, me puse enferma. —comenzó a relatar Riina, que ya había tomado asiento en una silla que había posicionado al lado de la cama y estaba untando su pan con la mermelada—. Y claro, ¿qué iba a comer? Kalevi es un desastre en la cocina, mamá nunca fue capaz de comerse nada de lo que preparaba, y mira que una madre lo da todo por sus hijos… ¡Pues le mandé a buscar comida! Llegó todo orgulloso porque había encontrado un motel donde comprarla. ¿No podía ir a un restaurante y aportar algo de sus ahorros? —La mujer negó con su cabeza y sonrió cuando escuchó la corta carcajada de Draco—. De las peores comidas de mi vida.

—¿Y las de Kalevi? —Se aventuró a bromear.

La mujer dio un pequeño gruñido.

—No podemos categorizar eso como comida, te lo prometo.


Imryll, la elfina que por fin pudo volver al hogar de los Malfoy después de la batalla y de pasar por decenas de interrogatorios, servía el té a Harry, Ron y Hermione.

—Si desean algo más…—Invitó Narcisa, pero los demás negaron con gratitud por sus atenciones como anfitriona. Lucius seguía algo atareado con su juicio. Había salido absuelto, pero únicamente con la condición de filtrar toda la información que conocía. Debía dar todos sus recuerdos, que serían investigados para confirmar su veracidad, para así poder ser perdonado por el Ministerio. Su intimidad era el precio a pagar para conseguir la libertad.

—Venimos a informarle, señora Malfoy, que a partir de ahora Ron y yo seremos aurores. He hablado con el Ministro y nos ha dado permiso para encargarnos del caso de su hijo, gracias a las aportaciones que está haciendo su esposo y que hizo usted en su día. —habló Harry.

Narcisa preguntó incrédula si eran verdad sus palabras y creyendo en esos tres jóvenes, se arrodilló ante Ron para darle las gracias una y otra vez, entre lágrimas, por hacer el esfuerzo de encontrar a su hijo a pesar de todo. Ron miraba a sus amigos sin saber muy bien qué hacer.

—Señora Malfoy, hemos estado practicando un hechizo nuevo… —dijo Harry mirando con cierta diversión a su amigo. La mujer volvió a sentarse en el sillón observándoles esperanzada—. No podemos prometerle nada y es una información confidencial, pero quizá podamos encontrar algún rastro de Draco.

—Lo comprendo, sin embargo no puedo dejar de ilusionarme. Es una oportunidad, Potter. Ellos no me daban ni eso. —Se refirió a los aurores que llevaban anteriormente el caso.

Ron asintió. Había visto el fino fichero que se había realizado en todo ese tiempo. Se notaba que no tenían interés por trabajar en esa desaparición.

—Procuraremos mantenerle informada, señora Malfoy. —comentó con voz suave Hermione. Esa mujer imponía mucho respeto y le resultaba de admirar su fuerza.


Habían terminado el desayuno mientras Riina seguía distrayéndole un poco de su realidad. Sí, había notado el intento de la mujer porque se sintiese bien y por supuesto que él quería apreciarlo.
Fenrir ingresó al cuarto sin llamar siquiera, por lo que la mujer rubia decidió despedirse de Draco con una sonrisa de oreja a oreja. Le había encantado ese chico y eso que se notaba que se encontraba algo intimidado.

—Tienes mejor cara, ya no parece que haya que enterrarte. —Fenrir se sentó en la silla que había dejado libre Riina, apoyándose en el respaldo y posando una bota en el mismo asiento.

—No recuerdo qué pasó.

—Suponemos que te desmayaste por la presión baja. Tenías hipotermia, sería por eso. —explicó sin mucho cuidado y sin mostrar preocupación.

Draco bajó su mirada a sus manos, que reposaban sobre su regazo tapado.

—¿Estuviste solo aquí? ¿Permaneciste a salvo incluso en la transformación? Evitaste usar la magia, ¿no? —Indagó Fenrir observando los asentimientos del joven—. ¿Le dijiste a alguien sobre este lugar? —Esta vez recibió una negativa.

Bajó la pierna de la silla y apoyó sus codos sobre sus rodillas, quedando más cerca de Draco.

—Estuve herido. Logré llegar al refugio de Kalevi y Riina, ellos me ayudaron. —Draco levantó su mirada para observarle.

—¿Cuándo llegaste? —preguntó confuso.

Fenrir arrugó el ceño.

—¿Cómo que cuándo llegue? Pues cuando te desmayaste por no tirar la puerta abajo y meterte en la casa.

El rubio miró la chaqueta que seguía llevando puesta y Fenrir notó este detalle.

—Las protecciones han vuelto al lugar. A partir de ahora tienes prohibido salir de ellas. —concluyó.

—¿Vas a retenerme aquí? —preguntó Draco sin poderse creer la situación.

—Tú viniste aquí.

—Me invitaste cuando no me dejaste morir, ¿recuerdas? —Gruñó molesto al ver la negativa de Fenrir—. Debo haber sido imbécil al venir aquí. —Afirmó mientras tapaba su rostro con vergüenza y rabia.

Fenrir había dejado la silla, ahora se encontraba en cuclillas apoyado en el colchón. Agarró una de sus muñecas y destapó su rostro.

—Fuera no es seguro para ti. —aseguró mirándole severo—. No salgas.

Draco se perdió en esos ojos azules. Era una orden clara que escondía muchos matices. ¿Se preocupaba por él? ¿Por qué no era seguro para él?

—Nunca estuviste en la estación de tren. Jamás llegaste sólo para dejarme tu chaqueta. —Fenrir no entendía muy bien de qué hablaba, pero negó haber realizado cualquiera de esas vivencias—. Prometo que no saldré.

En un brusco movimiento alcanzó el rostro aún pálido por naturaleza de Draco y apoyó la frente en la del otro, chasqueando la lengua.

—Aposté que no se te iría la fiebre tan rápido, mañana me tocará hacer doble guardia.

—¿Apostar? —musitó avergonzado por el movimiento anterior—. ¿Con Riina o Kalevi?

—Descansa por hoy, mañana no tendrás la misma suerte. Te tocará dejar de hacer el vago y conocer al resto. Ayúdales en lo que puedas. —ordenó Fenrir saliendo del cuarto.
Notas finales:
Agradezco todo el apoyo recibido, en especial todos aquellos que se han molestado en escribir comentarios.
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios