¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
Notas del capítulo:
Aclaro, aunque ya es poco necesario, que el universo es de J. K. Rowling y no hago esto con ánimo de lucro.

Está basado en los libros, por lo que es importante considerar que habrán spoilers muy claros. Además de violencia explícita.

La historia queda dedicada a Neko San, quien deseó tener una historia de esta pareja y me animó a crearla.

Muchas gracias a todos los que participasteis con vuestras ideas. Espero poder ponerlas todas en práctica, antes o después.

¡Y ya sin tanta charla, vayamos a leer!
El zumbido en la oreja le devolvía a la realidad. Intentó levantar su brazo derecho sin éxito. Quiso mover una pierna, pero no le respondía.

¿Cuánto tiempo llevaba ahí? Debía poner sus pensamientos en orden.
«La prensa comentando sobre Potter, el director Dumbledore y la vuelta del Lord. El amo se había enfadado ante la misión fallida de padre, pero no pudo castigarle a él porque lo capturaron y lo llevaron a Azkaban».
Al instante recordó las súplicas de su madre y su cara de horror antes que arremetiesen contra él.
Llevó la mano izquierda a su nariz, notando sangre seca pegada a su piel. Fue abriendo los ojos poco a poco, despidiéndose de su letargo.
Observó la celda construida en el sótano de su casa. La zona que Voldemort había designado para los rehenes y sus torturas. Antes sólo eran los cuartos de los elfos. Una lágrima se deslizó por su sien al ver cómo había cambiado todo.
La molestia en la oreja no se iba, por lo que supuso que tenía una perforación. «¿Alguien vendrá a ayudarme?».


Al cabo de lo que creyó que fueron dos días ya pudo arrastrarse por el suelo para apoyar su espalda en la pared, frente a la puerta, y quedarse sentado. La poción crece-huesos, el bálsamo de Asclepias tuberosa y la esencia de Murtlap aparecían a su lado izquierdo, como si alguien le estuviese observando. También le sirvieron un vaso de agua con el que pudo hidratarse y limpiarse la sangre seca.
Cada vez recordaba con más claridad lo que había ocurrido antes de despertar ahí.
El Lord había dado la orden de golpearlo, de cruciarlo, pero no de matarlo. No sabía cuántos habían sido, aunque estaba seguro que eran más de seis mortífagos rodeándole y lanzándole hechizos. Al ver su cuerpo se sintió agradecido de haber perdido la conciencia rápido.


Narcisa preguntaba a todos los mortífagos con los que tenía cierta confianza si por fin habían podido ver a su hijo, sin embargo siempre recibía negativas. Aunque lo supiesen, no iban a decírselo. Habían perdido su estatus de poder y nadie deseaba dar la cara por ellos.

—Imryll, ¿has podido conseguir alguna información? —preguntó la antigua señora de esa mansión.

La elfa agachó las orejas con culpabilidad. Llevaba buscando al señorito desde el primer momento que supo todo lo ocurrido. Sabía que estaba en la casa, pero no podía moverse con libertad por ella sin ser interrogada. Además temía encontrar a Nagini al girar en alguna esquina, no sería la primera vez que desaparecía un elfo cuando ella estaba presente en la casa.

—Me temo que no, señora.

—Sigamos intentándolo. No descansaré hasta recuperar a Draco. —Narcisa observó por la ventana a esa bestia con los ojos tan azules como el océano, acompañado por los demás Carroñeros.


Scabior escupió mientras observaba a la mujer rubia con la vista fija en el otro líder.

—Estoy harto de esta casa. —concluyó—. ¿Siempre tienen que estar viéndonos así?

—Pagan bien, no nos podemos quejar. —comentó uno de los Carroñeros más jóvenes.

—Nos pagan una miseria a cambio de no mancharse las manos, no vaya a ser que les salpique un poco de sangre impura.

Fenrir se carcajeó ante el comentario de Scabior. Estaba de acuerdo con la opinión de su compañero, pero imaginaba el porqué la señora Malfoy le dedicaba tal mirada. Le habían comunicado que su hijo debía ser castigado, y verles aparecer en el jardín no era un buen augurio.

—Sabéis porqué estamos aquí. —Fenrir giró sus pies para observar a sus compañeros—. Todos queremos conseguir algo y necesitamos ganarnos la confianza y el dinero para poder llegar a ello. Tenemos un acuerdo.

—Oh, vamos, Greyback… —Scabior suspiró fastidiado—. ¿Cuándo dejarás esa fantasía tuya?

El hombre lobo no respondió. Llevó su vista al cielo, viendo como empezaba a atardecer. Faltaba poco para la llegada de la luna, pronto empezaría su transformación.

—Tengo trabajo. Comunicad las bajas y tomad tiempo libre. No volveréis a cazar esta noche.


Nadie iba a por él. Ni cuando volvió su voz y no dejaba de preguntar o pedir ayuda. Ni cuando empezó a caminar con dificultad, intentando escuchar algo tras la puerta. Nada. Las horas pasaban y su tormento aumentaba con ellas. Sólo pociones y agua aparecían sin darle ninguna explicación.

Las paredes tenían rasguños, la cerradura había intentado ser forzada. Draco ya no gastaba energías, sólo se limitaba a mirar a la puerta y esperar a que se abriese. Y para su desgracia, así fue.

—Disculpa la espera. He estado en una importante misión. —Fenrir hizo una pausa observando el cuarto—. Veo que realmente estabas ansioso por mi llegada. —Se burló centrando su mirada en las uñas ensangrentadas del rubio.

Draco miraba confuso los movimientos del hombre lobo. Estaba cerrando la puerta. Sintió magia en el ambiente e imaginó que Greyback había lanzado un hechizo no verbal.
Las pesadas botas llenaron de ruido la estancia, hasta acabar frente al joven. Fenrir se acuclilló mirándole con deseo y mostrándole esos dientes que tantas vidas habían arrebatado.

—¿Estás listo para tu castigo? —preguntó socarronamente.

—¿C-castigo?

Draco intentó alejarse hacia la derecha, pero la mano del hombre lobo agarró su pierna, trepó sobre él y le dejó inmovilizado.


Narcisa corrió por el largo pasillo intentando buscar a la que alguna vez fue su amiga, su compañera, su hermana. Ya no podía confiar en ella, lo sabía. Se había trastornado y obsesionado con el ser que mayor temor infundía, pero necesitaba saber algo.

Tocó la puerta con insistencia, hasta que Bellatrix asomó y le dedicó una desquiciada sonrisa.

—Necesito hablar contigo, Bellatrix.

Entró al cuarto cuando le permitió el paso, pero no dejó de observar los movimientos de su hermana. Miraba de un lado a otro asegurándose que nadie la hubiese visto.

—Maté a Sirius. Ese traidor, ya no está en nuestra familia. Nunca más. —Rió fuertemente, aunque se calló al ver a Narcisa seria.

—Sé lo que hiciste Bellatrix. Sé que fuiste torturada por tu error en la misión de la profecía.

—¡Tu bastardo maridito falló! ¡Y se dejó atrapar poniendo al amo en peligro! —Bellatrix hizo levitar una lámpara de noche que se estrelló con el espejo del tocador.

Narcisa se acercó a ella de forma pausada, pero decidida.

—¿Dónde está mi hijo? Ya le castigaron. —Vio la duda en su mirada—. ¿Qué escondéis? ¡Él no ha hecho nada!

—Él paga vuestros errores, lo sabes. No me importa lo que le haya pasado. Su padre ganó ese castigo para él. ¿No te das cuenta de lo que importa en realidad, Cissy? Nuestro amo se fortalece cada día más. Él tendrá el poder del mundo mágico, matará a todos los sangre sucia y a los que le traicionaron.

Narcisa empujó a su hermana y salió del cuarto. Tenía la respiración agitada. Dolía saber que tenía razón, sabía que el señor oscuro pagaría cada uno de sus errores con Draco, y Lucius había fallado.


Fenrir sostenía con facilidad a Draco, que seguía intentando luchar por liberarse, sin saber dónde huir. Sabía que no tenía posibilidades, pero no podía rendirse. Sentía pánico al tener a ese hombre tan próximo a él. Siempre le había visto muy lejos y tras algún vidrio, aunque no era necesario verle de cerca para saber el miedo que infundía. Lo notaba en algunos mortífagos, que no querían aceptar ese sentimiento por ser considerado un ser inferior, una simple bestia.

—Sabes que no tienes ninguna escapatoria, así que sé buen chico y seré menos brusco. —susurró cerca de su oído.

La apariencia de ese hombre robusto comenzó a cambiar. Con terror en sus ojos grises, vio como los huesos se desencajaban y crujían, sintió el pelo tocando su piel y escuchó ese horrible aullido a pocos centímetros de su rostro.

Sujetó con firmeza la pálida muñeca izquierda y la alzó acercándola a su boca. Las súplicas, los sollozos y el forcejeo de Draco de poco sirvieron. Fenrir clavó sus dientes en el brazo del chico. Los angustiosos gritos de dolor llenaron el pequeño cuarto.
Notas finales:
Espero que la lectura haya sido de vuestro agrado y que dejéis un comentario con vuestra opinión, así como que nos volvamos a ver el próximo viernes con el siguiente capítulo.

¡Muchas gracias por leer!
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios