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22 de mayo, 1992

Me sentía completamente nervioso y frustrado.

Desde que habíamos vuelto a Hogwarts, después de Navidad, Sev se comportaba de forma distante y secretista. Varias cosas pasaron a la vez, empezó a cojear, le dedicaba demasiada atención a Potter y solía estar muy enfadado.
Había intentado hablar con él multitud de veces pero él me dedicaba una o dos palabras y se marchaba. Eso siempre que, cuando fuese a su despacho, él estuviera allí y sucedía en muy pocas ocasiones. Le expliqué, por el pasillo, que había estado en peligro por mi castigo en el bosque prohibido... Sin resultado alguno.
Ni siquiera me hablaba en las clases. Ya no había felicitaciones por mi trabajo perfecto, no habían miradas, ni apodos, ni abrazos, ni un beso en la mejilla...

Tiré la lámpara de pie en un arrebato de locura. La bombilla estalló en mil pedazos que se esparcieron por toda la habitación.
Mi respiración estaba agitada e irregular, tenía taquicardias y me sentía mareado. Las lágrimas empezaron a recorrer mis mejillas. Me las limpié con las manos, que temblaban con violencia, al igual que el resto de mi cuerpo.

Deslizándome por la pared, me acerqué a la mesilla donde mi varita esperaba.

—Diffindo. —susurré sobre mi antebrazo izquierdo.

El primer corte se hizo presente, no muy hondo pero si sangrante. Una parte de mi mente me pedía más y más, gritaba por ello y prácticamente dejaba escondida a la otra.

Apoyé la espalda contra una pared y resbalé hasta el suelo. Allí, tirado, me seguí haciendo más cortes hasta que los gritos pararon y pude escuchar a la otra sollozar por un poco de reposo.

21 de junio, 1992

Bajé del tren perezosamente y me dirigí a mi padre, que ya esperaba allí. Con un leve apretón en el hombro me llevó a casa, esta vez no hubo camino, nos aparecimos directamente.

—Draco, ¿cómo ha ido tu primer año?

Dejé las evaluaciones sobre la mesa. —Mal.

Lucius frunció el ceño y miró las evaluaciones atentamente. Todas estaban aprobadas en mayor o menor nota.

—¿Qué ha ido mal?

Encogí los hombros. Mi mirada seguía fría e inexpresiva, como llevaba sucediendo meses atrás.

—Si cualquiera te ha hecho algo puedo hacer que lo exp...

—Estoy cansado. —interrumpí. —¿Puedo irme a mi habitación?

Lucius me asintió con una mirada algo preocupada pero salí de allí lo antes posible, quería evitar más preguntas.
¿Si alguien me había hecho algo? No. Ése era el problema. Severus no me hacía absolutamente nada. Pasaba a mi lado como si fuese inexistente.

Me dejé caer bocabajo en la cama.

Por lo que pude saber el profesor Quirrell había permitido que el Lord entrara en Hogwarts y Potter consiguió vencerle. El profesor murió en el proceso Quién-no-debe-ser-nombrado... No estoy seguro de eso.
Severus seguía mostrándole muchísima atención a Potter hasta el último segundo que el tren partió y es que, si sus miradas se desviaban hacia él, las mías se dirigían siempre hacia Sev...

Abracé la almohada y lloré contra las sábanas. Últimamente no podía dejar de hacerlo.

29 de junio, 1992

Giliel llamó a mi puerta e ingresó cuando le di permiso.

—Giliel viene a avisar al señor que tiene una visita del señor Snape. Él espera en el salón.

Asentí desganado. Me moría de ganas por verle pero... ¿Y si venía a decirme algo malo? Quizá era una visita para declarar que ya no estaba interesado en venir más y que a partir de ahora iría a ver a Potter...

No... Si eso pasara yo no podría seguir viviendo.

Me levanté lentamente y bajé las escaleras. De alguna manera intentaba tardar mucho para que se cansara de esperar y se fuera.

—¡Draco!

Le miré atentamente y vi como me recibía con los brazos abiertos, con una hermosa sonrisa y sus ojos... De nuevo tan expresivos y brillantes como siempre.
Bajé rápidamente los últimos escalones que me quedaban y me abalancé sobre él, abrazándole con fuerza mientras plañía.

—¿Qué te ocurre? —me preguntó cuando notó mi cara completamente mojada.

—He estado preocupado por ti y... t-te he echa-ado tanto de menos. —me limpió unas gotas y me sonrió.

—Lo siento mucho, dragón. No podía contarte nada, no quería que sufrieras riesgos.

Me volví a abrazar a él con fuerza.
Había querido protegerme, si que pensaba en mí todo este tiempo.

—Yo también te he echado mucho de menos. —su voz aterciopelada me susurró muy cerca del oído, erizando mi vello y dejándome completamente ruborizado y calmado.

7 de julio, 1992

Esperaba sentado en la entrada de casa. Severus me había pedido algunos días para prepararme una salida. Quería compensarme por no celebrar mi cumpleaños y no comprarme un regalo.

¡Tendría un día entero con él! Me sentía tan emocionado que me había levantado de madrugada para alistarme y permanecer horas con la mirada fija en la puerta.

Unos firmes toques me sobresaltaron, me acerqué rápidamente para abrir.

—Vaya, ¿ya estás listo? —miró su reloj que marcaba antes de las nueve, hora en la que habíamos acordado que pasaría a buscarme.

—Llevo horas esperándote. —sonreí y le abracé.

Él lo hizo de vuelta. Me indicó que esperara un momento, que iría a hablar con Lucius antes de marcharnos. Miré su vestimenta. Nunca le había visto vestir de otro color que no fuera un negro azulón, como mucho con algún detallito blanco.

Me giré al escuchar bajar a alguien por las escaleras, era Giliel y otro par de elfos. Ella me miró y bajó la cabeza, solía hacerme esos gestos de respeto y... terror.

—Giliel, ven un momento. Vosotros, marchaos. —ordené.

Se acercó a mí y dio una reverencia, se la notaba inquieta e incómoda. Sabía que no quería estar conmigo a solas.

—Giliel...

—Señor, Giliel no ha dicho nada...

La interrumpí al ver que balbuceaba y que sus ojos se aguaban. —Necesito contarte el porqué. —Me agaché junto a ella y señalé a Severus que seguía conversando con Lucius, ella le miró atentamente. —Mi madre quería separarme de él, no quería que volviese a verme jamás. Tenía miedo, Giliel. Sentí tanto miedo de perder a la persona que amo...

La elfina abrió los ojos sorprendida y llevándose las manos a la boca.

—Necesitaba estar con él y se me fue de las manos. —susurré. Algunas lágrimas se me escapaban pero las limpié en seguida, hoy debía ser un día animado pero no dejaba de sentirme mal por lo que había hecho.
Mi madre era bastante estricta aunque tenía sus puntos tiernos. Cada día recordaba como la bella mujer me leía cuentos para dormir, siendo yo muy joven, como me observaba jugar en el jardín mientras tomaba ese té con un dulce aroma, como le gustaba cepillarme el cabello, como me acerqué a su cuerpo dormido y le clavé la daga sin dudarlo y como me dejaron algunos de sus recuerdos cuando ni siquiera asistí al funeral...
Decir que no me arrepentía era mentir, pero ella me había hecho elegir entre Severus y ella. No había duda de quién elegiría.

—Giliel comprende que fue un error, señorito. Giliel no dirá nada.

—Gracias, Giliel.

Severus se acercó a nosotros y me miró preocupado. Mis ojos aún seguían brillantes y un poco rojos a causa del leve llanto.

—¿Vamos? —le sonreí.

Llevé mi mano a su brazo para aparecernos en otro lugar. Era un bosquecillo lleno de vida, los rayos del sol se colaban entre las ramas y lo hacía todo muy cálido.

—No podemos ir al mundo mágico juntos ahora que somos profesor y alumno, pero podemos ver algunos eventos muggles. —asentí feliz, cualquier sitio era bueno con su sola presencia.

Severus sostenía mi mano con fuerza, nos dirigíamos fuera del bosque donde habíamos aparecido, el ruido de una feria se hacía más y más cercano. En seguida nos topamos con la gente que iban con globos, dulces y refrescos en las manos.

Pasamos gran cantidad de día observando los puestos y viendo algunas obras teatrales callejeras, también había gran cantidad de música y algunas atracciones. Comimos en un restaurante que había cerca, nuestra conversación era animada y disfrutábamos de una vista perfecta.

—En mi juventud alguien me enseñó la existencia de esta feria.

—¿Vivías por aquí?

—Vivo. Mi casa siempre ha sido la misma.

Le miré completamente asombrado. Cuando era más joven acompañaba a mis padres a todas sus visitas, entre ellas a las que realizaban a Severus, pero siempre aparecíamos directamente en su ruinosa calle y nunca supe donde estaba situada.
Él no solía hablar de su infancia o ‘detalles sin importancia sobre su vida’. Si supiera lo que realmente me importaban esos detalles...

Después de disfrutar de un rato ameno nos fuimos a pasear de nuevo, esta vez por un sitio mucho menos transitado. Había un pequeño puentecito de madera para pasar un riachuelo que tenía coloridos y brillantes peces que saltaban animadamente.

—Antes de marcharnos de casa... ¿Te pasaba algo?

—Recordaba a madre.

Severus se posicionó detrás de mí, abrazándome fuertemente.

—Siento mucho lo que ocurrió.

—No os llevabais muy bien...

—¿Cómo lo sabes?

Apreté más mi espalda contra su pecho y alcé mis manos para alcanzar las suyas.

—Un día os escuché. Te dijo que no quería que volvieras a acercarte a mí.

Los pulgares de Sev me acariciaban las manos tranquilamente.

—Ella creía que era malo para ti verme. Le dije que no lo era en absoluto pero en realidad jamás te pregunté. —le oí susurrar.

—¡No lo eres!

—En los últimos meses te he hecho sufrir de una manera u otra.

Bajé la mirada al recordar esos tristes meses en los que me había auto flagelado hasta el cansancio, hasta que podía escuchar a esa sollozante voz suplicar piedad.

—Lo hiciste para mantenerme a salvo.

—No sé si siempre te podré mantener a salvo, pero voy a hacer todo lo posible por conseguirlo. Es muy probable que pasemos tiempo separados pero no quiero que olvides nunca que te quiero y que siempre volveré a por ti.

Me giré entre sus brazos, necesitaba verle a los ojos y hacer algo que quería desde hace tiempo. Me acerqué a sus labios, parando antes de tocarlos por si él quería alejarse. Al ver que eso no ocurría me acabé de acercar, rozando su boca con la mía en un suave beso. Una delicada caricia que hacía derretir mis sentidos. Escondí la cara en el hueco de su hombro y le susurré.

—Yo también.

—Draco...
Notas finales:
Me froto un poco las manos al terminar de subir este capítulo y dar un respiro a todo lo que está por llegar.

¿Soy la única que está deseando subir la historia al completo? Ojalá que no D:

Como siempre, me despido hasta dentro de dos días. ¡Qué lo paséis genial!

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Agradecimientos especiales a SunnyBeth9819 que está a tope con la lectura y los comentarios :D
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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios