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Notas del capítulo:
¡Hola queridos lectores!

Vengo bien prontito para dejaros el último capítulo de esta historia.

Quiero agradeceros el apoyo que le habéis dado, muchos desde el primer día. Las lecturas, los comentarios...
¡Muchísimas gracias por dedicarle tiempo e ilusión a esta humilde servidora!

Deseo de todo corazón que disfrutéis del final de esta aventura :D
18 de mayo, 1998

____

Los golpes que Severus daba alarmaron a todos los que se encontraban en la casa, al parecer habían noticias nuevas.

—¡Snape! —Remus se abalanzó sobre él para detener su destrucción hacia todos los muebles que se cruzaban por su camino.

—¡Le van a hacer un juicio sin ni siquiera darle oportunidad de defenderse! ¡Lo han estado ocultando!

Remus le miró serio. Sabía que eso acabaría pasando.
El Ministerio no perdonaba ni un solo error y Draco, a pesar de que no fuese del bando de Voldemort, había cometido varios de ellos. Estar marcado era la única prueba que necesitaban para dejarle pudriéndose en Azkaban.

—Más de dos semanas luchando para que me dieran permiso para verle en San Mungo, recibiendo negativas y más negativas para que ahora se lo lleven a Azkaban...

—Yo puedo hablar por él. —respondió Harry que escuchaba tranquilamente desde el umbral de la puerta. —¿Cuándo será el juicio?

—En una semana.

—¿Tan pronto?

Remus se sentía intranquilo al ver las prisas del Ministerio. Habían muchos otros mortífagos con mayores crímenes a la espera de los juicios.

—La venganza por los Malfoy... —susurró al darse cuenta de lo que ocurría.

No se trataba simplemente de que hubiese dejado entrar criminales a Hogwarts, era una simple venganza hacia Lucius. Él también había sido juzgado con mucha rapidez, dándole el beso del dementor como castigo, en cambio a los demás... Algunos de ellos, con varios asesinatos reconocidos, tenían penas de muchos años en Azkaban y nada más.

Severus asintió al verle tan pensativo.

—No puedo dejar que muera allí.

—No creo que le den el beso. Por sus crímenes no deberían darle ni la pena más alta en cuánto a tiempo. —dijo Hermione, aunque sus palabras no demostraban mucha seguridad.

—El beso no será necesario para que eso ocurra.

En la sala se instaló un incómodo silencio y un aire pesado donde la melancolía hacía mella.

____

25 de mayo, 1998

____

Severus se sentó junto a Remus, en un lugar de la sala donde los hechizos impedían que los posibles criminales los vieran. Muchos de ellos buscaban venganza contra cualquiera que recordaran antes de entrar a Azkaban. Perdían la cordura dentro y en sus mentes sólo quedaban algunos de los últimos rostros que veían. Se trataba de un protocolo básico de seguridad.

El hombro lobo sintió pena al ver entrar al chico que una vez fue su alumno. Su cuerpo raquítico donde los huesos estaban increíblemente pronunciados, las cicatrices que lo adornaban, ese rostro triste... Y sin duda, lo peor eran sus ojos. Totalmente vacíos y opacos, como un muerto en vida.
Giró el rostro al no soportar más esa visión para encontrarse con una que le incomodaba por igual. Las manos de Snape estaban apretadas con fuerza y su rostro se contraía en una mueca de puro dolor y rabia.

—Draco Malfoy frente al Wizengamot por su participación a favor de Quién-no-debe-ser-nombrado. Se procede a describir sus crímenes. —la mujer hizo una pausa. —El señor Malfoy dejó entrar a los mortífagos al colegio Hogwarts de magia y hechicería al arreglar un armario evanescente, el mismo día acabó con la vida de un gran hombre, Albus Dumbledore. ¿Es eso cierto?

La gente murmuró e incluso se escucharon gritos increpándole por ser un asesino cuando el rubio asintió levemente.

Remus miró a Snape, frunciendo el ceño. Le habían explicado que Draco no había podido matar a Dumbledore, entonces... ¿Por qué asentía?

—Eso no es cierto, yo estaba allí cuando eso ocurrió. Malfoy no pudo lanzar la maldición. Bajó el brazo ante Dumbledore, quien le ofreció protección a pesar de saber que ya estaba muriendo. —gritó Harry.

El Ministro le llamó la atención por no tener la palabra, pero le había tenido en cuenta.

—¿Ha utilizado alguna vez una imperdonable?

Draco volvió a asentir.

—¿Puede decirme con quién?

—Bellatrix.

—Que si no me equivoco era su tía.

—Si.

—Confesó que mató a alguien más, ¿puede decirnos quién era y con qué edad lo hizo?

—Madre no me permitía...Yo quería estar con él cuando cumpliese doce y ella no me dejaba...

La sala se volvió loca ante la confesión del chico, tardaron varios minutos en poder volver a seguir y estuvieron a punto de atacar a Draco, que se arrebujaba en la silla bastante asustado.

—Probablemente no sepa ni dónde está, no parece que su mente esté aquí. —susurró Severus, claramente angustiado.

La mujer siguió como si nada hubiese pasado.

—Ahora daré paso al psicomago que se le asignó cuando llegó al hospital San Mungo. Por favor, si es tan amable.

El hombro asintió y observó la ficha de Draco.

—Por lo que he podido notar, el joven Malfoy tiene síntomas de esquizofrenia en un grado muy grave, aunque no puedo asegurarlo ya que lo he tratado durante muy poco tiempo. Tendencias suicidas, irritabilidad, dificultad para dormir, alucinaciones, delirios... Asegura escuchar dos voces en su cabeza, una que le incita a herirse y hacer daño a los demás, otra muy distinta que le pide que se calme y descanse. Además recordemos que recibió muchas cruciatus, maldiciones que le hacen perder la cordura a cualquiera, por lo que ahora no lo puedo tratar como se debería.

—¡Por lo tanto es una persona peligrosa! —gritó un hombre.

—No en realidad. Los enfermos suelen herir por defensa propia y de hecho, ellos suelen ser los agredidos. Lo que está claro es que tiene una grave falta de autoestima y un delirio obsesivo con su padrino, Severus Snape.

Draco alzó la mirada después de mucho tiempo al escuchar ese nombre.

—No creo que querer a alguien sea un delirio obsesivo. ¿Si yo quiero a mis amigos también lo es? —preguntó Harry, sabía que no había comparativa pero no tenía mucho más para defenderle. El doctor lo entendía pero debía ser profesional.

—Señor Malfoy, ¿qué siente por su padrino?

La mujer parecía ir contra Draco en vez de estar llevando un juicio.

—¿Sev? —preguntó confuso.

—Exacto, Severus Snape. ¿Qué siente por él?

—Dijo que vendría a por mí... Que estaríamos juntos cuando todo terminara...

El Ministro se pasó la mano por la sien al ver el estado del chico. Todo aquello estaba mal, no podían llevarlo a Azkaban si estaba tan enfermo, ni siquiera debían darle un juicio.

—¡Señor Malfoy, le he preguntado qué siente por Severus Snape!

La mujer alzó la voz como si así le fuese a entender mejor. El psicomago negó con la cabeza ante el trato a su paciente y se acercó a él.

—Draco, ¿quieres decirle algo a Severus? —preguntó dulcemente.

—¿Sev?

—Él está aquí pero no puedes verle. —Draco ya había alzado la mirada buscándole. —Él puede escucharte, ¿te gustaría decirle alguna cosa?

—¿Está bien? —susurró.

El doctor le asintió con una sonrisa.

—Que le amo...

—Severus es un gran hombre, ¿verdad? —Draco asintió con una pequeña sonrisa. —¿Qué sientes por él?

—Amor, respeto, admiración...

—Bien hecho, Draco. Él estará feliz de oírte.

La mujer interrumpió al psicomago que quería seguir hablando con él.

—Es evidente que este muchacho es peligroso y además culpable, por mucho que haga esas escenas tiernas será castigado.

—Draco no está haciendo ninguna escena tierna, de hecho está igual de afectado que el día que lo llevaron a San Mungo. Y si me permite decirlo, Ministro... —el aludido asintió. —Usted no puede juzgar a nadie, debe limitarse a explicar sus cargos y votar en privado. —se dirigió a la rancia mujer.

Remus miró a Snape, sus ojos llorosos le confirmaban que tenía una gran lucha interior. Agarró su brazo en señal de apoyo, logrando llamar su atención.

—Dentro de poco habrá un descanso. Podemos intentar hablar con el psicomago, quizá consigamos que lo lleven a un centro.

—No quiero que lo encierren en ningún lugar.

—Si no lo llevan allí es muy evidente que lo llevarán a Azkaban, no tenemos alternativa.

Severus asintió quedamente mientras observaba que Draco había vuelto a encerrarse en su mente. Por un momento había reaccionado cuando había escuchado su nombre. Lo había buscado con la mirada, incluso había podido sentirla sobre él, aunque su dragón no le pudiera ver...

Diez minutos después pudieron salir y correr tras el doctor. Harry había quedado por los alrededores para cuidar a Draco, a pesar de no poder acercarse a él directamente.

—¡Señor, disculpe! —gritó Remus, llegando pocos segundo antes que Snape.

—¿Desean algo?

—Remus Lupin, encantado.

—Severus Snape. —al hombre le brillaron los ojos cuando lo escuchó. —Necesitamos hablar con usted.

—Acompáñenme.

Caminaron por unos pasillos hasta llegar a un pequeño despacho que un auror había prestado al hombre, al parecer eran amigos.

—Disculpen mis modales. Mi nombre es Zachary Steel. Imagino que quieren hablar sobre Draco.

Remus asintió.

—Dr. Steel, necesito que intente llevar a Draco a un centro. Él no es peligroso.

El psicomago quedó mirando seriamente a Snape, que era quien le había hecho la petición.

—Sé que no lo es. Lo he tratado desde el primer día que lo llevaron a San Mungo. He estado las veinticuatro horas con él y he podido observarlo. Al principio no me contestaba nada, se incomodaba con mi presencia, pero después me fue contando algunas cosas.

Severus se quedó en silencio, dubitativo al querer preguntar pero sentir que no era el momento.

—Necesita atención médica urgente.

—¿Está en peligro? —preguntó asustado Remus.

—Intentó suicidarse con un trozo de vidrio al quinto día, al parecer alguien le dijo que no podría ver a Snape y se puso muy nervioso. Gritó desgarradoramente hasta que conseguí quitárselo. Después me suplicó que le dejara ir, que no podía aguantar más sin “Sev”.

Remus se sobresaltó cuando Snape dio un fuerte golpe en la mesa.

—Haré lo posible para que Draco reciba un tratamiento adecuado a su caso, aunque nunca lo podré conseguir si usted desea visitarlo. He escuchado a algunos miembros del Wizengamot y no desean que estén juntos.

—No importa, sálvelo. Yo iré a por él cuando esté bien.

El psicomago alzó su mano para estrechársela a Snape.

—Espero que lo haga. Muchos son los pacientes que quedan olvidados en aquél lugar, y a pesar de ser más seguro que Azkaban, sigue siendo deprimente para ellos.

—No pienso abandonarle allí. —estrechó su mano.

Salieron del despacho, dejando al doctor formulando la petición, para volver de nuevo a la sala donde se estaba celebrando el juicio.

—¿Sabías lo de Narcissa?

—Draco me lo dijo antes de encontrarse con Voldemort la primera vez.

—Snape...

—No le juzgues. Potter ha matado a mucha gente y lo has comprendido.

Remus sabía lo difícil que resultaba ese tema.

—Nosotros acogeremos a Draco cuando esté bien, al igual que hicimos contigo.

Severus asintió agradecido.

____


19 de mayo, 1998

____

Se despertó sintiendo su cabeza estallar. Antes de arreglarse y bajar a desayunar, tomó una poción curativa. Con todo lo sucedido estaba tomando demasiadas.
Bajó los escalones lentamente.

—Buenos días. —saludó Remus que ya había terminado la comida. —Harry sigue durmiendo, es imposible despertarle a la hora. —sonrío. —Por cierto, ha llegado una carta para ti.

Severus la cogió desganado. Al ver el nombre la abrió rápidamente, tomando asiento junto al licántropo.

—¿Algo importante?

Los ojos negros se llenaron de lágrimas. Le entregó la carta a Lupin.

“Estimado señor Snape.

Me complace informarle que, después del juicio de ayer donde no hubo ninguna decisión final, Draco ha sido trasladado a la institución mental Birdwhistle y quedará completamente a mi cargo, además de algunas enfermeras que lo tratarán de forma profesional sin importar su apellido.

Desgraciadamente, como le dije, se le han prohibido las visitas. Dentro de un año unos funcionarios vendrán a observar su progreso, si es muy notable podrá marcharse con usted, por lo que trabajaré todo lo que él me permita para que pueda mejorar.

No se me permite dar información, por lo que no le escribiré más. Solo espero que realmente cumpla su trato, Draco es un chico muy afable.

Att: Dr. Zachary Steel”

—Él estará bien cuidado. —susurró Remus devolviéndole la carta. —Por lo menos tú estás libres de cargos y podrás recibirle cuando pueda salir.

Severus asintió y se marchó a su habitación, donde releyó esa carta hasta aprenderla de memoria.

____

29 de mayo, 1999

Pestañeé al darme cuenta que me había quedado completamente traspuesto viviendo mis memorias desde mil novecientos noventa y uno. Severus, Hogwarts, Voldemort, la guerra... Después de eso todo fue muy confuso y no lo recuerdo casi.
El último año había sido complicado, pero me había permitido respirar y tranquilizar un poco el ritmo que la vida me había marcado.
Necesité muchas terapias para poder entenderme. Para poder saber qué eran esas voces y porque me hacía daño.
Comprendí que estaba enfermo y que necesitaba medicación, a pesar de negarlo constantemente los primeros meses, y cuando lo hice, la vida fue mucho mejor.

Steel me ayudó muchísimo a poder llevar mis sentimientos de una forma mucho más sana y positiva para mí. Y de alguna manera pude perdonar a las personas que me hirieron tanto.

Capté el engaño y la preocupación excesiva de la que mi padre fue víctima. Me dejó una carta antes de recibir el beso del dementor, día que lloré muchísimo al saber que no podría volver a verle como él era. En ella me pidió perdón por no haberme podido proteger de una forma adecuada, por ser un mal padre. Afirmó que había estado con Voldemort hace mucho tiempo atrás y que lo había dejado todo por una familia que había amado con demasiada intensidad. Juré que no moriría sin saber que yo le quería de todas formas y que no le guardaba rencor, aunque fuese en estado catatónico.

El doctor también me explicó la relación que se da en una manada de lobos cuando le expliqué que Fenrir, antes de morir, me había llamado “cachorro”. Me dijo que para ellos era normal tener a sus familiares directos como amantes, sobretodo si era el líder de la manada. Le mostré el anillo tallado en madera que me había lanzado aquél día y, después de estudiarlo, me confesó que eran anillos que se regalaban hace mucho tiempo cuando el líder sentía satisfacción por uno de sus hijos, por lo que entendí el comportamiento extraño que recibía por su parte.
Había formado parte de su imaginaria manada, de su familia, de sus deseos... Y se había sentido orgulloso de mí.

Durante muchas noches recordé la pregunta que me hizo el Lord antes de morir. Intuí la terrible soledad que un mago tan poderoso y respetado, aunque fuese por malos motivos, sintió. Sabía que el hombre era malvado, lo había vivido en mis propias carnes, pero no podía evitar sentir lástima ante su tristeza, su melancolía. Voldemort aguantó dolores inimaginables y aún así, lo que le volvió loco y acabó con él, fue su aislamiento. Murió al intentar quedarse conmigo y, aunque costara de entender, deseé que se hubiese podido sentir acompañado cuando ocurrió, pues yo estuve a las puertas del fin lejos de mi amado y era un sentimiento peor que la propia muerte.

Y Sev... Él fue espía, sabía que estaba a salvo y aún así no me lo dijo para que pudiera huir. Jamás me atreví a reprocharle nada, sé que lo hizo para intentar mantenerme a salvo, a pesar de que yo metí la pata al pedir su protección. Nunca me hubiesen llamado traidor si no lo hubiese hecho, pero no me arrepiento. Mis sentimientos por él siguen siendo igual de fuertes, demostrando que no era una obsesión o un delirio como me dijeron cuando llegué, sino puro amor.

El doctor siempre estaba conmigo y me hablaba mucho. Me traía materiales para poder dibujar, revistas, libros... En los momentos más complicados, cuando la depresión que tenía me hacía necesitar con muchas más ansias a Sev, me tranquilizaba hablándome de él hasta que quedaba dormido. En esas ocasiones incluso me imaginaba que él estaba a mi lado, susurrándome y dándome caricias como las que antaño recibía.

Toqué la fina costura de mi camiseta mientras miraba por la ventana.

De nuevo la duda estaba amenazándome. Unos aurores habían venido a hacerme preguntas y más preguntas. Si seguía escuchando voces, si me había vuelto a herir, qué medicación estaba tomando... Después se fueron con una simple despedida y el doctor se fue con ellos.
Al cabo de unas horas, volvió y me dio ropa de calle, no me dijo absolutamente nada al respecto, solo que me cambiara y esperara a que terminase los últimos preparativos.

—Draco, ¿estás listo?

—¿Listo para qué? —susurré algo asustado.

—No tengas miedo. —el doctor se agachó frente a mí. —¿Sientes la diferencia que existe desde que entraste por esa puerta?

Asentí. —Me siento mucho mejor.

Me sonrió acentuando más las arrugas en sus ojos, se levantó y me dio la mano para llevarme fuera.

La luz que entraba hacía ver las blancas paredes de forma celestial. Todo estaba lleno de plantas y flores, que aunque parecía una tontería, resultaba de mucha ayuda en las terapias.

El doctor se paró frente a una puerta y me dio un abrazo.

—Me alegra mucho que ya estés mejor, Draco. Es momento que salgas de aquí, alguien te espera.

Le observé incrédulo.

—¿Salir?

Volvió a sonreírme y abrió la puerta, empujándome levemente para que entrase. Severus estaba allí, sin haber cambiado un ápice. Sus brazos abiertos y su sonrisa volvieron a despertar en mí aquella calidez que había quedado tan lejana.

—Mi pequeño dragón.

Me abalancé a sus brazos mientras las lágrimas corrían por mis pálidas mejillas.
Había echado tanto de menos esa voz, esa mirada, esos labios...

Acerqué mi rostro al suyo para besarle, siendo completamente recibido con amor. Ese beso me dijo muchas cosas, entre ellas la alegría de volver a vernos.

Retiró mis lágrimas con una tierna caricia y sonreí cuando escuché su susurro antes de apretarme un poco más entre sus brazos.

—No nos volveremos a separar nunca más.


FIN
Notas finales:
Y despidiéndome ya de "Las memorias de Draco Malfoy", deseo que nos encontremos de nuevo en otras historias.

Quizá hoy es el final pero, ¡dentro de dos días me volvéis a tener por aquí con un one-shot de Lucius/Percy! :P

¡Un enorme abrazo a todos!
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios