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Intenté luchar por quitar las sucias manos que tocaban mi cuerpo de forma sugerente, que me cogían con fuerza las piernas mientras Greyback sujetaba mis muñecas.
Apretaba mi espalda contra el pecho del gran hombre lobo para intentar apartarme pero era imposible, no iba poder hacer nada contra tantas personas.

—¡Papá, ayúdame! —pude visualizar como intentaba venir pero el Lord le lanzó un Imperius y se lo llevó con él. No quería pensar que le iba a pasar estando con él a solas. —Papá... —sollocé sin sentido alguno.

Mi ropa fue arrancada a jirones, todo mi cuerpo temblaba y escuchar a Fenrir al lado de mi oído no ayudó.

—Intenta pensar que es tu amado y no luches, pasará más rápido si no lo haces.

Hipé a causa del incontrolable llanto. Las risas, los jadeos lujuriosos, los toqueteos... Sentía un miedo terrible por no tener control ninguno de la situación.

—¡Por favor! Fenrir... —supliqué con voz suave y lastimera.

Apreté fuertemente los dientes al sentir varios cortes sobre mi piel, estaban aplicándome hechizos.

—Al parecer te gusta sentir dolor, ¿a qué vienen tantas cicatrices? ¿Quizá ese amor no es correspondido? —comentó mordazmente uno de ellos. —Entonces disfrutarás mucho de tu castigo.

Sentí como me obligaban a acostarme en el suelo. Me abrieron las piernas y uno se puso entre ellas. Por mucho que intentara evitarlo, mi debilidad les permitía realizarlo con pasmosa facilidad. Escuchando el sonido de un cierre me puse en lo peor.

—Hacedlo, ¡ya! —gritó impaciente Bellatrix, que reía ante lo que me estaba sucediendo.

Un grito desgarrador abandonó mi garganta al notar como aquella asquerosa carne se introducía violentamente en mi interior.
Aguanté todo lo posible entre gritos y llantos, mientras ellos iban turnándose. Las macabras risas de los que no participaban resonaban en las paredes junto a los gemidos de aquellos miserables hombres que me rompían más y más.
El peor con diferencia fue Fenrir. Una bestia sin control que me tomó fuertemente lamiendo mis lágrimas, gruñendo y susurrando al lado de mi oído.

El vacío se compadeció de mí durante unos minutos, hasta que me reanimaron con un simple pase de varita.
Cuando ya no pude gritar, suplicar, ni quejarme, me dejaron tranquilo. Al parecer todos habían pasado ya por mi interior, dejándome completamente manchado y ensangrentado.
La tortura prosiguió con crucios y más cortes.

—¡Greyback, llévalo a la celda! Su lección ha terminado por hoy.

Era la voz de Voldemort que había vuelto. Parecía iracundo y eso que probablemente había descargado rabia con mi padre.

No pude abrir los ojos, tampoco deseaba hacerlo. Mi cuerpo se estremeció ante el ramalazo de dolor proveniente de cada una de mis células cuando me levantaron.
Ahora sólo escuchaba los pasos de uno de mis violadores dirigirse escaleras abajo.

Me soltó suavemente en el suelo, como si le diera miedo lastimarme aún más.

—Cosas que pasan, Draco. Debiste ser mucho más listo y no intentar mentir al Lord. —dijo, demasiado cerca de mí. —Descansa, aún te espera castigo por delante.

Recuerdo el leve susurró pronunciar un Desmaius y después el dulce abrazo de la oscuridad.

13 de julio, 1997

____

Remus observó silencioso como Snape se dejaba ver fuera de su cuarto. No había vuelto a salir desde que la marca se había movido, y él había decidido no entrar por simple respeto.

Severus se sentó frente a Harry, que también guardaba distancias por orden de Remus, quien no le había dicho nada de lo ocurrido.

—Debemos empezar a buscar los horrocruxes, no podemos perder más tiempo. —habló decidido el espía.

—No hay que apresurarnos, muchas vidas corren peligro y...

Remus en realidad reflejaba el temor de perder a más personas queridas y cercanas.

—Entonces iré yo solo. No pienso esperar más y perder a Draco.

Pensó en el pasado, como había avisado y avisado sin que nadie le hiciera caso. ‘Debemos esperar, debemos asegurarnos’, todo aquello sólo sirvió para que Lily muriera. Ella estaría sana y salva si alguien hubiese hecho lo que él decía.
Aunque quizá en ese caso... Draco no habría sido gran parte de su vida.

____

24 de agosto, 1997

Observé con mi opaca mirada como el hombre que había sido participe de mis violaciones, de mis torturas, de mis “castigos” había vuelto a la celda, probablemente para volver a llevarme con ellos.

Mi lucidez y cordura cada vez se marchitaban más y la cruel voz en mi cabeza se hacía muy presente.

—Chico, atiende. —movió mi brazo sin hacerme daño pero aún así no pude evitar estremecerme ante el contacto. —Snape sigue vivo, lo lograron ver. Escapó antes de que pudieran atacarle. —me dijo bajando la mirada. ¿Y si fuese mentira?

La única expresión que se formó en mi rostro fue el significado de mi amargo y silencioso llanto.

—¿Por qué seguir protegiendo a un traidor? Te castigan por ello todos los días, solo tienes que cambiar de lealtad.

No respondí ante tales necedades, mi lealtad estaba clara y jamás la cambiaría.

—Allá tú, morirás aquí por tu estupidez. —comentó molesto antes de marcharse.

Severus vendría a por mí, él lo dijo. Sólo debo aguantar un poco más pero... ¿Cuánto? ¿Y si él... no volviera?

6 de octubre, 1997

____

Adultos de la Orden se reunían en la casa con un encantamiento para que nadie pudiera escucharlos, a petición de Snape.

—Sólo dos horrocruxes están destruidos. El anillo de Sorvolo Gaunt, del que se encargó Dumbledore y el diario de Tom Ryddle, del que se encargó Potter en su segundo año.

Remus puso los objetos mencionados sobre la mesa.

—La espada de Godric Gryffindor y el colmillo del basilisco fueron las únicas formas de poder acabar con ellos.

—¿Y cuántos más quedan? —preguntó Arthur.

—Creemos que son cinco más, aunque podríamos estar equivocados. —respondió Remus con la mirada fija en aquellos objetos malditos.

Severus agarró el anillo y se lo devolvió a Remus.

—Dumbledore me dijo que era importante que Potter tuviese el anillo en la batalla contra Voldemort. No sé la razón pero creo que deberíamos hacerle caso.

El castaño asintió, haciéndose cargo de la petición del difunto director.

—¿Alguna pista para poder continuar? —Moody tomó asiento, ya se estaba cansando de una reunión tan lenta.

—Sé con certeza que Nagini es uno de ellos, pero no será fácil matarla.

Molly abrazó a su marido al notar como se estremecía. Aún estaba afectado por el ataque de esa monstuosa serpiente y no era para menos. Solamente su siseo era necesario para ponerte en guardia.

Severus prosiguió al darse cuenta de la incómoda situación. —Hay tres que se refieren a fundadores de Hogwarts. Descubrí que uno de ellos está en la bóveda de la familia Lestrange, la copa de Helga Hufflepuff, aunque a estas horas es posible que la hayan movilizado por seguridad.

—¿Ellos sabían que tú tenías información?

—Descubrí todo esto sin delatarme. A pesar de ser de los suyos, Voldemort es muy receloso con según qué cosas.

Remus asintió y le dejó proseguir. Tomaba notas de cada pequeño detalle para poder formar un buen plan, todo debía salir bien.

—La diadema de Rowena Ravenclaw podría ser uno de los otros, pero desconozco su paradero. Y Dumbledore... murió al traer éste. —dejó la caja que Potter había entregado después de su muerte. —El guardapelo de Salazar Slytherin.

—¿Y por qué no ha sido destruido aún? —Molly observaba escandalizada la caja. Tener un objeto así era muy peligroso y sus hijos estaban en esa misma casa.

—Es una falsificación. Encontremos una nota de un tal R.A.B. que se había llevado el auténtico.

Varias de las personas allí presentes parecieron pensativas ante las iniciales.

—Regulus Arcturus Black...

—Hemos preguntado a Kreacher y nos ha confesado que Black murió aquél día pero que él cumplió con su cometido y cambió los guardapelos, llevándose el auténtico. Desgraciadamente parece ser que fue robado de esta misma casa.

—¿Quizá un mortífago con las órdenes de recuperar algo tan valioso?

Severus hizo una mueca de burla. —En realidad sospecha que fue Mundungus Fletcher para venderlo. Debemos averiguar si realmente fue él y quién lo tiene ahora.

El moreno se levantó para poder salir de allí, su brazo dolía y no quería seguir despierto. Tomaría una poción para dormir y dejaría de pensar en lo que aquello significaba.

—¡Espera, falta uno!

—El otro ya lo tenemos, cuando llegue el momento tomaremos una decisión con él.

Cerró la puerta y se dirigió a la habitación, dejando con la duda al resto de miembros.

____

21 de Octubre, 1997

Sentado como una triste muñeca en una habitación llena de lujos innecesarios y frente al ser que me tenía cautivo y me hacía desear morir, así me encontraba después de meses.

—Debo decirte que eres mucho más fuerte de lo que esperaba. Otro, en tu lugar, se habría rendido la primera semana e incluso el primer día. —río. —Creo que te voy a tener que dar otra oportunidad. Tengo la certeza de que me serás útil en el futuro.

Mi cuerpo tembló visiblemente ante ese maligno tono de voz.
Decir que no quería rendirme era mentira, deseaba hacerlo pero no cambiando de lealtad. Si hubiese tenido alguna forma de conseguir algún arma, tan siquiera un objeto afilado, probablemente ya no estaría aquí.
Sentía que estaba fallando a Severus por desear mi muerte, por no tener una mentalidad fuerte para resistir y eso me rompía aún más. No quería decepcionarle...

Abrí los ojos en su totalidad al notar como Voldemort intentaba usar legeremancia conmigo. Cerré mi mente todo lo que pude pero se escapó una leve imagen que me delató, donde le decía a Severus que le amaba. Después de soportar tantas torturas para guardar el secreto y no había sido capaz...

Un crucio hizo que mis pensamientos quedaran a un lado. Deseé preguntar por qué me atacaba pero no iba a servir de nada. No había una razón específica, solo ganas de hacer daño, ira y... envidia. Había notado algo de envidia antes de que el vínculo se rompiera.

—Estás agotado. —dijo una suave voz en mi mente. —No es culpa tuya.

Aguanté crucios demasiado largos y dolorosos. Ni siquiera sé como lo pude hacer, quizá era ése recuerdo en el que Severus respondía ‘Y yo a ti también’, que me creaba un agradable calor en el pecho, aunque mi cuerpo estaba completamente helado.

15 de diciembre, 1997

____

Harry llamó a la puerta que daba a la habitación donde se hospedaba Snape. Seguía sin tenerle mucha simpatía al hombre, pero antes de marcharse a por los horrocruxes siguiendo el plan establecido, quería hablar con él.
Hacía meses que pensaba en ello, sin aventurarse nunca a cumplirlo.

—Snape, necesito hablar con usted.

Snape levantó la cabeza de unas pociones que preparaba con increíble rapidez y maestría.

—¿Qué hace? —observó la cantidad del caldero, probablemente cabrían más de diez litros. Alrededor también habían algunas cajas donde presumía que habrían más pociones.

—La guerra está cerca, necesitaremos pociones curativas de todo tipo.

El joven asintió en silencio. Remus le había dicho que necesitaban a Snape controlado en casa para que no hiciese ninguna locura y realmente ése era un gran trabajo para él.

—Habla, toma estas pociones y márchate. —dijo groseramente mientras apagaba el caldero para dejar reposar el líquido marrón y le entregaba una pequeña caja con varias pociones en su interior.

Harry pensó en la última vez que había podido conectar su mente con la de Voldemort, pudiendo así saber sobre Malfoy. Escuchar sus ahogados gritos, su leve llanto y como llamaba a Snape... Resultaba doloroso hasta para él. Incluso Sirius, cuando salió de Azkaban después de años, tenía la voz mucho más clara y viva.

—Es sobre Malfoy. Él está vivo, sigue pensando en usted. Voldemort se siente furioso y... No me atrevería a jurarlo pero sentí celos cuando pude conectar con él. —Severus apretó los puños dolorosamente y miró al suelo. —Sólo quería decírselo antes de marcharme. Gracias por las pociones, Snape.

Salió de allí sin mirar atrás, prefería dejarle intimidad y él tenía una misión importante que cumplir.

Remus entró cuando Harry ya se había marchado de la casa. Severus se encontraba sentado. Su rostro demostraba lo cansado que se sentía y en sus manos sujetaba dos fotografías, las cuales miraba seriamente.

—Snape. —saludó acercándose a él. —Draco se ve muy feliz. —comentó cautelosamente al ver una de las imágenes.

—Él era un niño tan cariñoso y risueño...

—Sé que te costó mucho llevarlo con Greyback pero no podíamos defenderlo, no todavía.

Severus observó silenciosamente la imagen hasta que pasados unos minutos pareció volver a darse cuenta de la presencia del licántropo.

—Sé que hubiese corrido peligro aquí, al igual que el que corro yo. Ya sufrí un ataque y aunque conozco bien como actuan cada uno de ellos fui bastante herido, no quiero pensar que le habría pasado a él.

—¿De qué te arrepientes entonces?

—Tuve que huir y llevarlo conmigo. Jamás debí hacerle aquella promesa a Dumbledore...

Remus observó la otra fotografía que Snape mantenía aferrada. Una sonriente y joven niña pelirroja saludaba animadamente con una mano mientras con la otra sujetaba un gran libro.

—Lo hiciste por la persona a la que amabas.

—En ese momento sentí que jamás volvería a...

Severus guardó silencio antes de confesar todos los pensamientos que le estaban carcomiendo desde el primer día que supo que Draco estaba en peligro.

—Le amas, ¿verdad? —el moreno guardó silencio por lo que decidió proseguir. —No te juzgo. Entiendo que el amor va más allá de edades o... —una mirada desafiante le hizo callar.

—¿Cómo ibas a juzgarme si tú mismo te fijaste en él cuando era tu alumno?

—No es que me fijara en él, sólo...

—Guárdate esas estúpidas excusas. —espetó molesto Severus. Le ofreció la foto de Lily, la cual el castaño tomó inmediatamente. —Puedes dársela a Potter, creo que le haría ilusión tener alguna imagen más de su madre.

Remus asintió comprendiendo que Severus estaba dejando completamente el pasado en su lugar y dedicando su presente completamente a Draco.
De nuevo echó una breve mirada a la otra fotografía. Un niño risueño rodeado de pavos albinos en un enorme jardín lleno de nieve.
Irían a por él, por supuesto que lo harían. Sólo esperaba que no fuese demasiado tarde...

____

11 de febrero, 1998

Una voz que no escuchaba desde hace mucho tiempo me despertó cruelmente de mi dulce inconsciencia.

—Hijo... —murmuró acariciando mi mejilla.

Abrí los ojos lentamente para encontrarme con unos grises iguales que los míos. Su cuerpo también estaba herido, aunque no con tanta saña, y tenía unas enormes ojeras rojizas que lo hacían ver muy enfermo.

—Lo siento, hijo. Pensé que tu vida sería perfecta y... —algunas lágrimas salieron de sus ojos y yo no pude evitar sentirme culpable. —Te voy a sacar de aquí. Nos vamos los dos, ahora mismo.

—N-no... —mil pinchazos sobre mi garganta por una simple palabra, pero no podía mantenerme en silencio y dejar que me llevara con él.

—Hijo, sé que hice muchas cosas mal pero debes confiar en mí. La guerra está cerca y no voy a dejarte aquí.

—S-Sev dijo q-que ven-ndría...

Lucius negó suavemente con la cabeza e intentó acercarse a mí para cogerme, a lo que yo me moví bruscamente, sintiendo un gran dolor y dejando ver la sangre seca manchando la entrepierna de mi pantalón.
Voldemort había vuelto a castigarme antes de marcharse de la casa, según él para que no olvidara mi posición. Torturado y violado por él mismo, acariciado por la asquerosa piel de Nagini que recorría mi cuerpo desnudo con parsimonia, una experiencia de lo más terrorífica.
Después de eso mi mente estaba realmente rota. Deseaba la muerte más y más al escuchar esa cruel voz diciéndome que tenía la culpa de todo, que Sev no vendría a buscarme tan manchado, que él ya había elegido... No se lo había inventado todo, el Lord me había susurrado muchas de esas cosas durante su visita.

—Hijo... —volvió a susurrar quedamente.

—Será mejor que te marches de aquí, a no ser que quieras que tu hijo vea como te devoro por haberte colado.

Fenrir le miraba seriamente desde la puerta. Él era mi vigilante desde el primer día y era imposible no ser notado por su olfato o su oído.
Me había violado en más de quince o veinte ocasiones, algunas de ellas estando solo frente al Lord, pero después me traía a mi celda de nuevo y me soltaba con suavidad, lanzándome desmaius siempre que sentía que no podía más. En otras ocasiones, cuando no era llamado o cuando el castigo había terminado, podía escuchar como echaba a algunos mortífagos que querían seguir divirtiéndose conmigo y jamás me molestaron aquí dentro.

—Ha sufrido demasiado, ¡déjalo ir!

El gran hombre lobo se acercó a Lucius, arrinconándolo en una pared.

—He dicho que te marches... —susurró peligrosamente mostrando sus colmillos.

Le agarró de la túnica y con su bestial fuerza lo llevó fuera, cerrando la puerta y dejándome solo de nuevo.

25 de abril, 1998

Fenrir me apareció en el que había sido mi hogar antes de que Voldemort lo contaminara todo con su presencia.
Caí antes de poder dar dos pasos, por lo que me agarró para llevarme a la sala. Tres personas estaban allí, frente a Bellatrix que saltaba emocionada.

—¡Draco! —se acercó a mí para llevarme con ella, pero Fenrir no se lo permitió. La mujer le miró con burla, aunque no comprendí porqué. —Mira, Draco. ¿Puedes decirnos si es Harry Potter?

Fenrir me llevó hasta esas tres personas, dejándome justo en frente de una de ellas. Tenía el rostro deformado por hinchazones en varias zonas.
Observé esos ojos verdes y aguanté las ganas de llorar. Él parecía completamente sorprendido de mi imagen, la cual yo desconocía. Siempre que pasaba por algún lugar reflectante bajaba la mirada, me daba asco solo pensarlo y tampoco era capaz de tocar mi propio cuerpo.

—¿Y bien? Sólo necesitamos tu confirmación para llamar al Lord, él estará muy orgulloso de ti y te dará un regalo. —dijo mi tía fuertemente al lado de mi oído. Era asqueroso, todo allí resultaba repugnante. —Dejará de castigarte, Draco. Piénsalo...

Me empujaron a que le viera más de cerca. Granger hizo escándalo, consiguiendo que se apartaran de mí.
Cuando estaban lo suficientemente alejados para no escucharme me aventuré a sacar el poco coraje que me quedaba, sin siquiera pensar en los infalibles sentidos de Fenrir.

—¿Es-stá Sev-verus bien? —pregunté en un susurro casi inaudible.

—Sí. —respondió en el mismo tono.

—C-cuídalo, por fav-vor. —miré a sus ojos fijamente y pude ver la afirmación. Sonreí muy levemente. —No es P-Potter. —concluí antes de apartarme.

—¡¿Estás seguro?! Míralo bien, Draco.

Bellatrix había vuelto a acercarse rápidamente, estaba muy ansiosa. Simplemente asentí antes de dejarme caer al suelo. Antes de tocar en él, Fenrir ya me había agarrado firmemente.

____

—Se ha desmayado. —dijo Greyback con el cuerpo inerte sobre su brazo. —¿Y ahora qué?

—Nadie estará más seguro que el Lord. —dijo un mortífago que llevaba su máscara.

—¡No! —gritó enfurecida Bellatrix. —Él enfurecerá si le hacemos venir para nada. ¡Greyback, llévate a esa mocosa sangre sucia, haz lo que tengas que hacer para sacarle información!

Harry observó como Greyback miraba el cuerpo del rubio y a la chica.

—¡Déjalo en el maldito suelo si es necesario, él no tiene ninguna importancia ahora!

Fenrir frunció el ceño, claramente se veía molesto.

—Mis órdenes son claras. Soy su custodio y no debo dejarlo por nada, mucho menos por las órdenes de una estúpida mujer que no sabe cumplir con sus deberes. ¿No eras tú la que vio a Potter en persona? Deberías saber reconocerle.

Antes de salir de allí tranquilamente llevándose un único cuerpo, miró a Harry atentamente, alzando las cejas en un claro signo de haberlo escuchado todo.

—¡Maldito licántropo incestuoso, debió matarte Lupin cuando tuvo la oportunidad! ¡¿Crees que tienes alguna oportunidad de quedártelo?! —gritó enfurecida. —¡Lo haré yo entonces!

Arrastró a Hermione del brazo sin que los demás pudieran hacer nada ya que ellos eran llevados a una celda, donde se encontraron con otros compañeros y conocidos.
Notas finales:
¡Ohhhh! Doy palmadas de alegría y emoción al poder publicar ya este capítulo. No sabéis lo que me ha costado no haceros spoiler de lo que iba a ocurrir. ¡Y de lo que ocurrirá en los próximos!

¿Qué os ha parecido el capítulo? :D

Si os habéis quedado con ganas de más, espero que volváis dentro de dos días. Hasta entonces, ¡sed felices!
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



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--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios