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26 de mayo, 1991

Miraba por la ventana de mi habitación con el pensamiento de que pronto vería a mi padrino, pues llegaba mi cumpleaños y terminaba el curso escolar de Hogwarts, donde Severus era profesor. Dentro de poco no tendría que preocuparme por estar tanto tiempo separados pues empezaría a cursar ese mismo año junto a él.

Bajé las escaleras feliz cuando escuché una preciosa voz que provenía de la chimenea. Al parecer Narcissa y Severus estaban teniendo una acalorada conversación.

—No quiero que vengas al cumpleaños de Draco, ¿es que no lo ves?

—¿Ver qué?

Narcissa bufó exasperada.

—Él cambia radicalmente cuando tú estás aquí.

—Si, eso lo he notado. Pasa a estar feliz y tranquilo.

—¿Qué le haces para que sea así?

Severus miró a Narcissa sin poder creerse la pregunta.

—¿Hacerle? —frunció el ceño.

—No quiero que te acerques a él, ¡es sólo un niño, Severus!

—¡¿Pero de qué estás hablando?! Jamás le he hecho nada a Draco, quizá le gusta estar conmigo porque tú estás perdiendo la cabeza. ¿No serás tú quien le hace algo?

Narcissa golpeó la mesa cercana, haciendo caer un jarrón que estalló a pedazos.

—¡Yo jamás le haría nada a mi hijo!

—Eso no es lo que parece, siempre que ha acabado en el hospital ha sido cuando tú estabas a cargo.

—¡No voy a permitir que me acuses de esta forma! ¡No vengas nunca más! ¡Te prohíbo que veas a Draco!

Cerró la conexión y quedó mirando a la chimenea, apretando firmemente los puños.

Volví a subir las escaleras dirigiéndome de nuevo a mi habitación. ¿Quién era ella para hablarle así a Sev? Las últimas palabras de Narcissa resonaban en mi cabeza una y otra vez. ¿No ver nunca más a Severus? La simple idea era insoportable y me instalaba un peso aún mayor que cuando se marchaba en el corazón. Una sensación que me ahogaba.

Tendría que hacer algo para solucionarlo.

27 de mayo, 1991

Llamé con toques ligeros al despacho de mi padre hasta que escuché su voz indicándome que entrara.

—Draco, ¿qué necesitas?

—Siento molestarte papá, es sobre mi cumpleaños.

Lucius dejó lo que estaba haciendo y me indicó que me sentara con él en el diván.

—¿Algún regalo que quieras pedir?

Asentí. —Ver a Sev.

El mayor frunció el ceño. —¿A qué te refieres? Verás a Severus cuando venga al cumpleaños.

—Escuché a madre discutir con Sev, le dijo que no podía venir a mi cumpleaños y que no quería que se acercara a mí nunca más.

Lucius se levantó del lugar y suspiró.

—Papá, podré seguir viendo a Sev, ¿verdad?

—Por supuesto que sí.

—¿Por qué madre lo odia tanto?

Volvió a suspirar y se agachó a mi altura. —No es que le odie, es que está... insegura. Ella ve que tú tienes una relación más cercana con él y probablemente también le gustaría tenerla. Pero es normal, somos tus padres y no es lo mismo como un símbolo paterno que te permite hacer todo ¿verdad, dragón consentido? —acarició mi pelo corto y a mí se me escapó una sonrisa al escuchar el apodo por el que Sev siempre me llamaba.—Venga, ve a tu habitación, iré a hablar con tu madre e invitar a Severus.

Me despedí de mi padre y me marché, aunque no muy lejos pues me había escondido para escuchar la conversación que iban a tener.

Lucius salió de su despacho para encontrarse con Narcissa en el salón. Pude ver por la rendija de la puerta que ella leía tranquilamente mientras tomaba el té.

—¿Qué es eso de decirle a Severus que no puede acercarse a Draco?

—No quiero que me molestes ahora, Lucius.

—Ni yo que molestes a Draco o a Severus en ningún momento. Sobretodo aprovechando que no estoy aquí.

Narcissa se levantó del sofá para encarar a padre. —Es mi hijo, puedo decidir lo que está bien o mal y con quién quiero que se junte.

—También es el mío y legalmente tengo más derechos que tú.

—Si, claro. Y tú tomarás mejores decisiones que yo ¿no? Como eres tan perfecto y jamás te equivocas...

A Lucius se le empezó a ver enfadado y pocas veces lo demostraba.

—Ambos estuvimos de acuerdo con el futuro de Draco. Severus cuidará de él y después se casará y será muy feliz. Es el mejor partido que puede tener.

—¡No lo es en absoluto! Es un monstruo que se fijó en nuestro hijo desde antes de haber nacido, ¡y todo por esa obsesión que tiene contigo!

Mi padre suspiró. —Cissy, tienes que relajarte. Me casé contigo hace tanto y sigues sin mostrarme ninguna confianza y, además, tomas decisiones que deberían ser conjuntas.

—No pienso calmarme viendo en lo que Draco se está convirtiendo.

—¡¿En qué se está convirtiendo?!

Narcissa se acercó al rostro de Lucius y le escupió con rabia una frase que me llegó muy hondo.

—En un monstruo, Lucius. Es uno como con el que se va a casar.

28 de mayo, 1991

Estaba dibujando el paisaje que se observaba desde mi ventana y pensando en la conversación que habían tenido mis padres.
Por lo que había creído entender Severus se casaría conmigo y eso me hacía increíblemente feliz pero, no podía quitarme de la cabeza las palabras que mi madre había escupido con tanta ira.

Recordé que una vez con cinco años me golpeé en la cara con un juguete hasta hacerme sangrar. Creo que me hice una leve herida en la ceja. Todo había sucedido porque Severus vino a buscarme un día de vacaciones, quería llevarme a algún lugar y que lo pasáramos juntos, pero Narcissa no me dejó. Después de llevarme al medimago para que me curara, dijo que estaba loco y me llevó a otro medimago, éste especializado en trastornos y problemas mentales. Me había hecho tantas preguntas y tan extrañas... En aquél momento no entendí al doctor pero, a día de hoy, siendo más adulto, comprendí que intentaba descubrir si había sufrido abusos sexuales o malos tratos por parte de Severus.

Papá se molestó muchísimo con Narcissa aquella vez y le gritó delante de mí.
Sigo sin entender porque soy un monstruo solo por amar. Aunque si sé que debo esconderme para hacer esas cosas pues había ido aprendiendo, después de aquello, que nadie veía normal mi forma de expresarme.

Al terminar el dibujo, me dirigí a la cama, cogiendo un álbum de fotos que había creado. En todas ellas salía Severus, indicando la fecha en la que se hizo.
Le había pedido fotos de cuando era pequeño y las guardaba con muchísimo cariño, por eso había creado ese álbum y pedido a papá que le hiciese un encantamiento contra todo deterioro. Él simplemente me sonrió y lo hizo.

En el fondo pensaba que mi padre entendía el apego que tenía por Sev por el hecho de que él también había sentido algo similar por alguien. Ya debía hacer un año desde que me enteré que papá había estado interesado en otra persona antes de casarse con madre y que al parecer lo dejó por el matrimonio.
¿Se arrepentiría o habría elegido bien?

Yo jamás elegiría a otra persona que no fuera Severus.
Acaricié una de las imágenes más recientes. Sev estaba abrazándome en la fotografía y ambos saludábamos alegremente a la cámara. Había sido en mi cumpleaños.

Él era hermoso, cariñoso, amable, atento, valiente... Realmente tenía mil palabras para describirlo y todas ellas buenas.
Cada vez que lo veía mi corazón latía desbocado y quería correr a sus brazos. Esas orbes frías que tanto expresaban, la tierna sonrisa que sólo a mí me dedicaba, unas suaves caricias que me regalaba cada vez que estaba junto a él...

Definitivamente era imposible no amarlo.

Me acosté, mirando fijamente a mi padrino en ése gran tesoro. Querían alejarme de él y no pararían hasta conseguirlo. Una idea que nunca antes había tenido pasó por mi mente y llegué a la conclusión de que lo haría todo por él y por no perderlo.

Planeé hasta que me quedé profundamente dormido.
Notas finales:
Me alegra ver que la historia ha llamado la atención de algunas personitas. Ojalá este capítulo os haya gustado igual o más que el anterior.

¡Muchas gracias!

Recordad que nos leemos, si vosotros queréis, dentro de dos días :D
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Noticias
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios