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1 de septiembre, 1995

—¿Sabéis que han intentado expulsar a Potter del colegio por usar magia fuera de la escuela? —Pansy la chismosa entró en escena.

—No es de extrañar. Estamos muchas horas realizando hechizos y leyendo sobre ellos, luego llegan las vacaciones y nos prohíben hacerlo. Me pinché con una planta al recolectarla y casi me lanzo un hechizo de curación. —comentó Theo.

—¿Y no lo han echado al final?

—No, Blaise. Por lo que supe fue hasta el mismo Dumbledore a su favor. ¿Tú no sabías nada, Draco? Lucius debería haberte comentado algo.

Negué con la cabeza. No quería contarles que me sentía completamente defraudado por haberme vendido como el consorte del Lord, probablemente se alarmarían y no era para menos.

Pansy suspiró y miró por la ventanilla. —A ver qué profesor de Defensa tenemos este año...

—¿No os parece extraño que cambiemos tanto de profesor y sólo pase en esa asignatura? —Theo nos miró confundido. ¿Y si todo estaba planeado por alguien?

Al llegar al castillo hablando sobre Quidditch, moda y otras tonterías, vimos a una señora sonriente. Llevaba un vestido rosa chillón y un estilo bastante anticuado.
No había duda de que sería una nueva profesora. Miré a mis compañeros y me lanzaron la misma mirada de desagrado.

8 de septiembre, 1995

Miré como una gran multitud de alumnos se situaba frente a una pared y observaba con la cabeza en alto. Dirigí mi mirada para ver que era tan interesante y me percaté de normas extrañas colgadas allí.

—¿Qué está pasando? —pregunté a Blaise.

Había salido bastante antes que yo de la sala común, por lo que suponía que tendría información.

—La profesora Umbridge se ha hecho con Hogwarts. Ahora es la “Gran inquisidora”.

—¿Y el director Dumbledore?

—El ministerio le ha dado permiso a la señora así que... Él no podrá hacer nada, supongo. No estoy muy puesto en esas cosas, tú deberías saber más que yo.

Asentí levemente. No había gran cosa que pudiese hacer el viejo.

—Al parecer Lucius también estuvo a favor para que esto pasara. —me tensé levemente, eso me daba mala espina. —Draco, sé que has tenido algún problema con tu padre. Puedes contar conmigo para lo que necesites.

—Gracias, Blaise. Es difícil de contar.

Me dio un apretón en el hombro y nos dirigimos al gran comedor, ya habíamos visto suficientes locuras por hoy.

18 de septiembre, 1995

Mi equipo cantaba alegremente “A Weasley vamos a coronar” mientras se dirigían al campo. El pobretón había entrado en el equipo y era terrible. Sólo verlo podía darte varias enfermedades mágicas.

Me monté sobre la escoba y sobrevolé el campo cuando las puertas se abrieron. Allí pude visualizar a Severus observándome. Saludé con la mano, como hacía el resto de mis compañeros.

—¿Con miedo, Weasley? Me sorprende que hayas podido comprar una escoba que vuele. —reí con mis amigos. Lucius me había dejado claro que debía meterme con ellos si no quería que el Lord se molestara conmigo.

Potter susurró algo al pobretón y me miraron con desprecio a lo que respondí con un ceño fruncido.

El partido comenzó y tardó tres cuartos de hora en terminar. Me sentía completamente agotado y furioso.

—¡Y Harry Potter consigue la snitch! ¡¡Gryffindor gana!!

Por supuesto, el comentarista tenía que ser de Gryffindor para que la imparcialidad se notara aún más.

Bajé de la escoba y me dirigí a Potter, la comadreja y un gemelo Weasley.

—Menos mal que Potter ha hecho algo bien en su vida porque si fuera por ti, tu equipo estaría vencido en diez minutos.

—No te metas con Ron. —se adelantó Potter y el gemelo me miró con rabia.

—Tú no eres nadie para decirme que hacer. Ve a aprender a controlar las lágrimas por ser un insufrible huérfano. Probablemente tus padres se suicidaron para no aguantarte.

Potter se abalanzó sobre mí pero antes de que algo sucediera ya estaba levitando sin poder acercarse.

—Esperaba cualquier cosa del insolente de Potter y un Weasley que dedica su vida a estúpidas bromas, pero Malfoy... Creí que tú serías mejor. Creo que me confié demasiado. —dijo una voz estridente mientras se acercaba a nosotros. —Quedáis suspendidos del equipo de Quidditch, permanentemente.

Los tres nos quedemos blancos ante la situación.
La mujer estaba loca, no podría debatir con ella y tampoco contaba con Lucius para que lo solucionara.

Suspiré y me fui con mi equipo, o el que iba a dejar de serlo a partir de hoy...

24 de diciembre, 1995

Me encontraba ansioso en casa. No había visto a Severus desde que vine de vacaciones, pero mañana sería Navidad y siempre la celebraba conmigo.

—¿El señor ha terminado su comida?

—Sí, Giliel. Puedes retirar los platos.

La elfina asintió, observando los platos prácticamente igual de llenos que cuando los había traído y se dispuso a llevárselos, aunque antes de poder hacerlo Lucius apareció ante nosotros y lucía bastante agitado.
Se sentó en la mesa para esperar a que le sirvieran rápidamente su comida y yo intenté marcharme de allí lo antes posible.

—Draco. —clavé mis pies en el suelo, no quería girarme y mucho menos seguir allí. —El patriarca de los Weasley ha sido atacado. Aprovecha sabiamente esa información.

Asentí casi imperceptiblemente y volví a caminar hacia los jardines. No iba a aprovechar esa información, me parecía demasiado cruel hacerlo por mucho que fuera un Weasley. Mucho más sabiendo que mi padre había tenido que ver con el ataque y que Quién-no-debe-ser-nombrado iba a ser el causante.

Cerré los ojos con fuerza al sentarme en el pasto hasta sentir una tímida y sutil caricia en el brazo. Me giré para encontrarme los enormes ojos marrones de la elfina.

—Giliel no desea molestar al señor pero el señor Malfoy le ha dicho a Giliel que dé un mensaje...

—Dime.

—El señor Snape no vendrá estas Navidades a casa y ustedes tampoco las pasarán aquí. Desea que conozca a su prometido mañana mismo.

Sentí que mi corazón paraba de golpe su rítmico movimiento.

—¿Qué? Pero yo no... —las palabras se agolparon en mi garganta. No podía ser tan pronto, no quería que fuese tan pronto. Deseaba ver a Severus.

No sé en qué momento comencé a gritar su nombre y tampoco recuerdo claramente cuando Lucius me agarró y, a punta de varita, desmayó.

____

—¡Señor Malfoy!

Lucius se acercó rápidamente a su hijo. Imaginaba que reaccionaría así y ya estaba al acecho.
Le lanzó un desmaius y lo llevo directamente a San Mungo.

____

25 de diciembre, 1995

Desperté completamente agotado y con un ardor horrible en la garganta. Recordé los gritos de ayer y me estremecí.

—Ya has despertado. —siseó Lucius. Asentí para que no se molestara conmigo por no darle ninguna respuesta. —Realmente me defraudas con tu comportamiento, Draco.

—Mejoraré.

—Eso espero. —se dirigió a la puerta para marcharse pero antes de hacerlo, añadió. —Lo de ayer sólo era un simulacro, nadie te mandó a llamar. Eso no quiere decir que debas estar preparado para comprometerte.

—Lo estoy. —dije con una verdad a medias. Estaba completamente preparado, el problema era que lo estaba con una persona que no era mi prometido.

Escuché la puerta abrirse y cerrarse, unos pasos alejarse y el silencio más absoluto.
Minutos después ingresó una enfermera a quien pararon cuando tenía la puerta abierta de par en par. Una mujer muy mayor y su... nieto, le preguntaron por unos pacientes.
Miré aburrido al niño y me percaté que era el inútil de Longbottom. Me observó algo confuso por mi estancia allí. Genial, ahora todo el mundo lo sabría.

Por suerte, Giliel apareció y corrió las cortinas.

—Señor... Giliel le pide disculpas, Giliel no sabía que era mentira.

—No te preocupes Giliel.

Por alguna razón ver a Giliel nerviosa me molestaba de sobremanera y eso que yo mismo la había amenazado anteriormente. Quizá fuese porque yo estaba igual de nervioso que ella, solo que no lo demostraba tan abiertamente.
La enfermera cerró la puerta, me revisó y en unos pocos minutos ya se había marchado.

—¿Y Severus?

—El señor Snape comunicó a Giliel un secreto.

Le miré duramente. —Sev no tiene secretos conmigo, puedes decírmelo. —ella parecía dudar sobre qué hacer. —Eres mi elfina y si no me lo dices será mejor que te vayas con él. —me apenó tener que amenazarla con algo así pero de verdad que necesitaba saberlo.

—¡No! Giliel sólo es leal al señor... El profesor Snape estará con Harry Potter estas Navidades. —comentó algo temerosa.

Mi mundo cayó más fuerte aún. ¿Severus me había dejado solo por Potter?
Notas finales:
Lamento traer el capítulo unas horitas más tarde de lo habitual ^_^"

¿Alguno de los lectores elegiría a Harry antes que a Draco? :P

Nos leemos de nuevo dentro de dos días, hasta entonces... ¡Cuidaos muchísimo y que seáis muy felices! :D
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios