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19 de junio, 1995

Ya hacía unos días desde que, bajándome del tren, me despedí de mis amigos y me dirigí a casa completamente solo.
Lucius no había ido a buscarme, y aunque lo agradecía profundamente, también detestaba la razón. Quién-no-debe-ser-nombrado había vuelto y él estaría besando sus pies en algún lugar.

Ahora me encontraba empapado en el jardín, donde caía una torrencial lluvia, típica de cuando crees que hay muy buen tiempo y haces planes para salir de picnic.
Escuché unas pisadas dirigirse hacia mí.

—Deberías entrar antes de enfermar. —encogí los hombros como contestación.

Resultaba hilarante que la misma persona que me había vendido, se preocupara por mi salud. Aunque en realidad tenía toda la lógica del mundo, debía entregarme de una pieza.

Me agarró fuertemente del hombro y me volteó para que le mirara.

—Más te vale comportarte como el Malfoy que eres.

—Pronto dejaré de ser un Malfoy, no tengo necesidad de comportarme como tal. —respondí desafiante.

Lucius se sorprendió ante la respuesta, se le notaba en el rostro.

—Seguirás siendo un Malfoy toda la vida.

Negué y volví mi mirada ausente al horizonte. El que había sido mi razón de ser, mi ídolo, mi guardián durante tanto tiempo, alzó una mano para castigarme por primera vez, pero alguien le paró el golpe.

—Necesito hablar contigo. —la grave voz de Severus llenaron mis oídos y los dulces recuerdos volvieron a mí. —En privado. —añadió.

Sev no me había hablado más sobre lo ocurrido aquella noche pero me mimaba cada vez que podía, asegurándose de que no me hubiese herido de nuevo y curando las heridas que ya tenía.

Lucius caminó hacia la casa para que Severus fuese con él, aunque mi padrino se entretuvo un poco más.

—Draco, ve a la habitación y sécate, no quiero que enfermes y tú tampoco deberías. Luego iré contigo. —me besó en la cabeza y se marchó, dejándome con una sonrisa y una calidez en el pecho.

____

—¿Casarle con el Lord?

Lucius miró al moreno fijamente.

—Por lo visto Draco ya te lo ha contado. Es fantástico, ¿verdad?

—¿Qué opina él? —preguntó algo cauteloso. No quería mostrarse muy afectado por la situación, pues jugaría con desventaja.

—Bueno... Es un adolescente algo rebelde ahora mismo, pero cuando sea un adulto lo agradecerá.

Severus asintió al escuchar su entusiasmo. —Lucius... —el rubio le tendió una copa de whisky de fuego que aceptó con gusto. —Sabes como es nuestro Señor. ¿No crees que podría ser peligroso para Draco? Sobretodo ahora que es un adolescente...

—Aprenderá a comportarse como todo un Malfoy y tendrá una vida perfecta. —murmuró molesto.

—Eso no es problema. —intentó solucionar el tema para no parecer sospechoso. —Draco será un muy buen Malfoy, pero nuestro señor no desea esperar, ni tener problemas con un chiquillo. Quizá deberías dejarlo para más adelante.

El patriarca pareció pensárselo seriamente.

—Veamos cuando el Lord pueda volver. Él decidirá.

—Bien hecho, Lucius.

Chocaron sus copas y Severus bebió todo el contenido de un trago. Se sentía algo inquieto ante el regreso de Voldemort, y más si eso significaba perder a Draco.
Si... Perder con todas las letras. Sabía que no tendría ninguna piedad con su dragón y dudaba de la resistencia del menor.

—Iré a ver a Draco, si te parece bien.

—Por supuesto. —sonrió Lucius. —Yo debo irme al Ministerio durante unas horas. Si pudieras quedarte con él en ese tiempo sería fantástico.

Severus asintió antes de despedirse de él y subir las escaleras, constatando que Lucius se marchaba por la chimenea.

____

Abracé mis piernas cuando Lucius se alejó junto con Sev, tapando mi rostro mojado por la lluvia.

—Me da igual enfermar si te quedas conmigo... —susurré a mi propia soledad.

Me levanté con dificultad y me dirigí al cuarto donde quedé sentado en la cama, a la espera de Severus.

—¿Desea que le seque, señor? —preguntó cautelosamente Giliel que había aparecido dentro de la habitación.

—No... —dije con la mirada fija en la puerta.

—De acuerdo, señor...

Escuché un pop que me confirmó que la elfina ya se había marchado. Desde lo sucedido con Narcissa, ella estaba mucho más atenta a mí. Creo que sospechaba algo sobre mi estado de salud.

Llamaron a la puerta. —¿Así es como te secas? —Sev tomó la toalla tirada sobre mi cabeza y me secó con un hechizo.

—No puedo hacer magia fuera del colegio.

—Pero puedes frotar la toalla para que haga su función. —Severus se sentó a mi lado. —Lucius se ha marchado durante unas horas. Estaremos solos. —asentí algo feliz. —Creo que debemos hablar de algo.

Hice un gruñido de disconformidad, sabía que no iba a ser una charla muy agradable.

—Debes huir, Draco.

—Ya te dije...

—Si decides quedarte debes prometerme aguantar todo lo que te pase hasta que pueda ayudarte. ¿Crees ser capaz de eso?

Quedé con la mirada fija en el suelo. No sabía realmente lo que me iba a pasar pero tenía la certeza de que no iba a ser bueno. Comencé a arrancar pieles de los laterales de mis uñas hasta que su mano se fundió en la mía para que parase.

—Dragón... Si haces algo mal, te castigarán y no como a un niño.

—Castigos físicos.

Él asintió, observándome preocupado.

—No deseo perderte, pero pedirte que te quedaras sería muy egoísta por mi parte... Si decides marcharte, intentaré ayudarte y te buscaré cuando todo esto termine.

—¿Y cuándo terminará? Si gana el Lord no podré volver nunca más y si gana Potter, tú irás a Azkaban o... —me abracé a él con fuerza. —No quiero que te ocurra nada.

—No me ocurrirá nada. —susurró mientras acariciaba mi espalda.

Estuve unos minutos abrazándole como si fuese la última vez, aunque no era un momento de despedida.

—Huye conmigo.

—Me gustaría, dragón. De verdad que me gustaría...

Asentí levemente al entender que no iba a hacerlo por algún motivo que desconocía.

—Entonces sé egoísta y pídeme que me quede. —miré sus ojos negros que me devolvían el gesto con cariño.

—Quédate y aguanta todo, sin olvidar que te amo y que volveré a por ti. Eres muy fuerte, sé que podrás hacerlo.

Asentí sonriente. Aguantar por Severus era algo que me daba algunas fuerzas para luchar.

—Y ahora creo que debemos hablar de otra cosa. —me dijo agarrando uno de mis antebrazos y subiendo mi manga. Pasó uno de sus largos dedos por mi blanca piel. —Me gusta que no haya heridas nuevas. ¿Desde cuándo?

Encogí los hombros a modo de esquiva respuesta. —No se lo dirás a nadie, ¿no?

—¿A quién podría decírselo? Creo que Lucius ya ha perdido su condición de padre respetable y confiable.

—Un psicomago...

—No me gusta que lo hagas, dragón. Si necesitas ayuda podríamos acudir a uno, no tienen nada de malo.

—Madre me llevó a uno cuando era niño... —Severus me observó sorprendido por la noticia. Sólo lo sabía Lucius en aquél entonces. —No me gustó nada la experiencia. Y me da miedo que me encierren en un lugar como aquellos, sin visitas...

—No diré nada pero...

—Prometo no hacerlo. —comenté algo inseguro.

Muchas veces esa voz era superior a mí. Estaba horas y horas hablando sin poder hacerle callar y lo que decía eran cosas demasiado dolorosas como para pasar de ellas.

—De acuerdo. —sentenció Sev.

Me acerqué a él y le besé la mejilla.

—Lo que pasó en Hogwarts...

Intenté sacar el tema pero él me interrumpió. —Pareces cansado. Duerme, yo estaré aquí contigo durante unas horas más.

Suspiré y asentí sabiendo que no sacaría nada siguiendo con la conversación. Conocía demasiado bien a Severus en esos aspectos.
Me acosté a su lado, entre sus brazos. Y mientras sentía su respiración, su voz comentando cosas que ni siquiera entendía con lógica y sus caricias, me dormí.

____


—No puedo decirte mi condición, dragón. Si supieses lo que soy estarías en un grave peligro. Si pudiera decírtelo y hacerte huir pero no, vas a querer quedarte a mi lado...

Severus suspiró. En muchas ocasiones se arrepentía del acuerdo que había hecho con Dumbledore, pero después veía los ojos de Potter y... Eran exactamente iguales a los de Lily.

—No es normal que un chico de tu edad duerma tanto y además se sienta cansado de todas formas. En realidad no es normal que llore como tú, pierda los nervios por su propia inseguridad, se alimente tan poco y pueda mantenerse en pie... Mucho menos que se hiera como haces. —acarició levemente la mejilla del rubio. —Parece que te marchitas poco a poco y no puedo hacer nada para evitarlo... Lo siento mucho mi dragón.

____
Notas finales:
Y dejando a un Draco marchitándose y a un Severus luchando por sus decisiones, me despido.

Si vosotros queréis, volvemos a leernos dentro de dos días. ¡Un abrazo enorme!
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios