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2 de diciembre, 1993

Observé como Potter se bajaba del hipogrifo que Hagrid había llevado a clase. Peligroso le había llamado a pesar de que se había dejado montar con facilidad.

—Estaría genial ser herido por ese hipogrifo, que Sev fuese a buscarte preocupado por tu estado... —susurró esa vocecilla mental. —Cuanto más dolor, mejor.

Me acerqué al hipogrifo de forma burlesca.

—¿Qué tienes tú de peligroso? —espeté a su lado.

—¡Malfoy, no!

Miré a la bestia retadoramente, creo que eso era lo que faltaba para desencadenar su ataque, aunque no duró mucho tiempo ya que el semigigante lo apartó rápidamente.
Fruncí el ceño irritado. Tenía ganas de gritarle que le dejara hacer, pero me contuve. No podía ser tan evidente.

Mi brazo sangraba y dolía terriblemente. Apreté los ojos, esto era necesario, tenía que hacerlo, no podía ser débil ahora.

Al cabo de un rato ya estaba tranquilo en la enfermería. Pomfrey me había curado mientras me regañaba y por supuesto a Hagrid también.
El director entró para ver mi estado, acompañado de padre que me miró fijamente. Bajé la vista algo avergonzado.

—Me alegra ver que no te ha ocurrido nada grave. —dijo el director, observándome sobre sus gafas.

—¿Nada grave? —preguntó papá con su usual siseo.

—Si fuera algo grave habría sido trasladado a San Mungo en cuanto ha llegado a la enfermería. Ahora supongo que querrá estar con su hijo, puede venir a mi despacho cuando termine la visita. Hagrid y yo estaremos allí para aclarar lo ocurrido.

Hagrid me miró y bajó la vista, por el camino me había estado pidiendo disculpas. Supongo que se sentía culpable y tenía miedo de que ocurriera algo desfavorable para el hipogrifo o para él.
Salieron de la habitación para dejarme solo con mi padre.

—Me han dicho que no has obedecido las normas de... del profesor para molestar a Potter. —noté como se corrigió en el último momento y me mandó una mirada algo furiosa.

Mi padre siempre quería que me comportara y que fingiera con los adultos, ganándome el favor de ellos, mientras por la espalda hiciese la vida imposible a los Gryffindor, a los sangre sucia y sobretodo a Potter.

—Lo siento...

—Sabes perfectamente que tengo mucho trabajo y que no puedo estar perdiendo el tiempo por esas niñeces, Draco. Eres un Malfoy y debes comportarte como tal. —asentí brevemente. —Aún así... Me alegra que no te haya ocurrido nada. —se acercó a mí y me abrazo brevemente. —Ahora debo marcharme, me reuniré con el director y solucionaré esto cuanto antes.

—Papá...

Él me miró, en su mirada había algo extraño. Era preocupación pero no sólo hacia mí. Tendría que hablar con él en otro momento.

—¿Podrías dejar libre a ese bicho y al profesor?

—¿Cómo? ¿Por qué?

—Por favor, papá...

Suspiró y se despidió de mí. No me dijo si lo haría pero esperaba que me hiciese el favor.

____

Lucius entró en el despacho de Dumbledore. Allí, en una gran silla, se encontraba Hagrid con el rostro preocupado.

—Adelante, Lucius. Veo que ha sido una visita breve. —comentó Dumbledore.

—No puedo quedarme mucho tiempo, he de volver al ministerio.

—Por supuesto, no queremos robarle mucho de su tiempo. Entendemos que hay mucho trabajo que hacer. —Dumbledore le sonrió. —Hagrid me ha comunicado que dimitirá de su cargo y se marchará de la escuela con la única condición de que a Buckbeak no le ocurra nada.

—No será necesario, por esta vez. —recalcó. —Aunque en la próxima me vería obligado a hablar con el comité para la eliminación de criaturas peligrosas.

—¡No habrá próxima vez! —respondió rápidamente Hagrid.

—Eso espero. —Lucius clavó sus ojos grises en el semigigante. —Ahora que todo está aclarado, debo marcharme.

—Por supuesto, señor Malfoy. Puede usar esa chimenea si lo desea. —le indicó Albus.

El rubio se dirigió allí y cuando se metió en ella escuchó a Hagrid.

—Muchas gracias señor Malfoy.

—No me las dé a mí, déselas a mi hijo. —tiró el polvo flu y se fue al ministerio.

____

Desperté y miré el reloj, al parecer había dormido durante horas. En la silla de las visitas estaba Hagrid.

—Espero no haberte despertado. —negué con la cabeza. —Quería saber como estabas.

Miré mi brazo vendado, en ese momento no sentía ningún tipo de dolor. Había tomado varias pociones para recuperarme y además, me habían hecho algunos hechizos.

—Bien.

Él asintió nervioso. —Muchas gracias por no tomar acciones contra nosotros.

Sonreí levemente al ver que papá me había hecho caso. Negué con la cabeza restándole importancia.
Alguien más entró en la enfermería y se dirigió hacia nosotros. Severus apareció tras las cortinillas que daban algo de privacidad, miró a Hagrid que dijo que debía marcharse y se despidió saliendo rápidamente de allí.

Se sentó junto a mí y me miró fijamente. Bajé la mirada, dolía recordar lo último sucedido entre nosotros.

—¿Cómo estás?

Encogí los hombros como respuesta, los ojos me empezaban a picar por lo que decidí acostarme dándole la espalda, haciéndome el ovillo más pequeño posible con mi cuerpo.

—Dragón... Siento mucho como te hablé. Estaba algo nervioso y al final lo pagué con quien menos quería. —quedó en silencio a la espera de una respuesta que nunca le di. —No pretendo excusarme con ello.

Sentí una caricia en la espalda. Suave, tierna, cuidadosa. Lo que necesitaba aquél día, que me susurrara que estaba pendiente de mí y que me acariciara de esa forma. Sollocé brevemente. Hacía todo lo posible por contenerme pero no estaba siendo tarea fácil.

En mi cabeza se repetía una y otra vez lo que había ocurrido, las contestaciones que me dio y las noches que pasé desde entonces. No quería volver a preguntar por Potter y recibir las mismas dolorosas respuestas.

Sentí que Severus se deslizaba por la sala para dar la vuelta a la cama, por lo que cerré los ojos de forma cobarde. No me sentía capaz de mirarle.

Su mano acarició mi rostro, llevándose el rastro de lágrimas que habían escapado y dejando mimos en mi mejilla.

Suspiró. —No quería hacerte daño. —encogí los hombros como respuesta, mordiéndome el labio inferior con fuerza para que los sollozos no salieran por mi garganta.
Sentí un beso en mi frente y como Severus decidía que era mejor marcharse y no ponerme más nervioso. Al notar como se levantaba, abrí los ojos, me senté en la cama y le agarré la túnica.
A pesar de que era muy doloroso verle y recordar lo ocurrido, no quería que se marchara. Por algo había provocado al hipogrifo.

—¿Quieres que me quede?

Asentí mirando al suelo. Él se acercó a mi espalda y se sentó sobre la cama. Pasó uno de sus brazos por mi pecho e hizo una pequeña presión para que me recostara sobre él.

Llevé mis manos al brazo que me sostenía y no pude evitar llorar.

—¿Por qué lloras? —susurró, acariciándome la mejilla de nuevo.

—Estoy muy cansado.

—¿No has dormido bien?

Negué con la cabeza.

—Tampoco has comido en condiciones. —volví a encoger los hombros. —¿Estás así por lo que ocurrió conmigo?

—Dile que no, que estás así porque te lo mereces. Porque eres incapaz de sentirte bien contigo mismo si él no está. Tan mimado, tan débil... —se burló esa voz imaginaria. —No se lo puedes decir porque sabes que se marcharía asustado o que te metería en un centro psiquiátrico donde no iría a visitarte por tu locura. Lo dijo el otro día, Potter al menos tiene cordura.

Empecé a hiperventilar, me sentía abrumado ante la situación. Esa voz nunca me había hablado con Severus a mi lado, de hecho desaparecía incluso durante semanas después de haberlo visto cinco minutos.

—¿Draco? —Severus me echó un poco hacia atrás, pegando aún más mi espalda a su pecho. Intentó sacarme la camisa para inspeccionar mis pulmones y mi ritmo cardíaco pero yo le quité las manos y me aparté.

—Estás lleno de heridas, si él las ve huirá. ¿Por qué no dejas que las vea y le ahorras tener que cuidar de ti? Ya tiene bastante con cuidar de uno y a Potter no le va a abandonar... —cerré los ojos fuertemente ante esa intimidante voz. Sollocé quedamente.

Intentaba tranquilizarme aunque esa voz siguiese allí.

Severus me levantó el rostro para fijar su mirada en la mía y entonces comprendí lo que me faltaba. No había visto ni una sola vez su oscura e intensos ojos.

—Ya está, mi pequeño dragón. Todo va a estar bien.

Empecé a calmarme lentamente mientras seguía con los ojos clavados en los suyos.
Él me susurraba palabras tranquilizadoras y me acariciaba con sus pulgares.

Cuando estuve completamente tranquilo, bostecé, por lo que procedió a acostarme y quedarse junto a mí.

—Te quiero, Sev.

—Yo también a ti, dragón.

Cerré los ojos y Morfeo me llevó con él.
Notas finales:
El siguiente episodio va a gustar a los amantes de la angustia. ¡Pero no me tiréis piedras antes de que me marche, que sólo tenéis que esperar dos días para leer la actualización!

Muchísimas gracias a todos los que seguís o habéis empezado a leer la historia. Que le dediquéis tiempo a mis humildes obras (con los personajes de Rowling, por supuesto) es un gran honor :D

Y por mi parte nada más que añadir. Si vosotros queréis, nos leeremos de nuevo dentro de dos días. Hasta entonces... ¡sed felices!
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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios