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Notas del capítulo:
wowowowow decidme que os parece cuando lo acabeis
Cuando Miradiel volvió a abrir los ojos, seguía allí. Quería que todo fuera un mal sueño, pero los ángeles no soñaban...
El chico, que ni se había dignado a darle su nombre, volvió tiempo después con una bandeja de comida. Miradiel, suponiendo que era para comer mientras le miraba se enfadó de sobremanera y trató de golpear los barrotes o algo, pero la cadena que estaba cogida a sus pies le impedía llegar hasta allí. Había mirado toda forma de escapar, pero era imposible ya que estaba encadenado. Lo primero que debía hacer era bajar la guardia de aquel tipejo, y quitarle las llaves.
-Aquí tienes -el chico de ojos negros lo miraba descaradamente, prácticamente desnudándolo con sus fieros ojos. Miradiel no paraba de preguntarse qué clase de ser era, ya que notaba cierta aura maligna sobre él, pero tampoco era un demonio. Según las leyes divinas, estaba prohibido que un demonio tocase a un ángel, ya que aquello desencadenaría terribles tormentas y terremotos en la tierra. La verdad es que a ninguno de los dos bandos le importaba lo que les sucediera a los humanos. Pero de todas formas su energía vital provenía de los humanos, aunque estos solo fueran meros peones en el mundo de su señor.
-Los ángeles no comemos -pero su estomago no decía lo mismo.
-¿Te crees que no lo sé? Ahora debes comer, sino te debilitaras cual humano moribundo –dijo burlón, comparándolo con aquellos seres inferiores.
-¿Qué me has hecho, maldito? ¿Cómo has logrado... robar mis alas? –se sentía vacio y desprotegido sin ellas, sus seis alas eran lo que más amaba a parte de su apariencia, porque dios lo había hecho así y así debía amarse.
-Oh, discúlpame, ¿te sientes aterrorizado cual pajarillo al que han quitado la libertad? –se sentó en una silla gesticulando mucho con la mano libre y con la cara, aquello lo ponía muy nervioso.
-¡Te odio! ¡No me puedes tratar como a un... a un...!
-¿”Como a un...”? ¿Qué? ¿Un animal? -se acercó a los barrotes para provocarlo todavía más-¿o como un simple mortal?
Miradiel trató de canalizar su ira a través de los barrotes, pero se sentía demasiado débil y extraño, quizá las cadenas contenían algún tipo de conjuro desconocido que le bloqueaba las habilidades mentales que poseía, y quizá todas y cada una de las que tenia dentro de él. Si alguien más fuera objetivo de aquel tipo, no dudaba que muchos ángeles caerían pronto, muertos.
-¿Como has podido hacerme esto? Soy un ser libre y poderoso. Y lo seré de nuevo cuando mis compañeros me vean aquí... Me liberaran ¿entiendes?
-¿Sí? Déjame ver, ¿cuantos días crees que han pasado desde que te he encerrado? –murmuró poniéndose un dedo en sus labios, algo rosados, aunque su piel era bastante más oscura.
-¿Días? no.... no puede ser –Miradiel empalideció y comenzó a temblar de horror, el chico le sonrió suavemente y se acomodó en su silla.
Miradiel comenzó a temer que jamás volvería a volar. Todo aquello era nuevo para él: tener sentimientos, no poder volar...
-Ah por cierto, si no vas a comer, entonces me lo comeré yo -hizo ademán de irse a comer una sopa que parecía deliciosa, y unas alitas de pollo al lado.
-No, está bien, comeré –dijo sin más remedio, ya que le rugía la barriga, nunca había pasado por su boca otra cosa que no fuera el elixir de la vida. Sabía que aquello sería horrible, pero mejor que nada.
-Si no quieres, no te obligo ¿eh? Que yo soy muuuy bueno –dijo riéndose a carcajadas mirándole de reojo.
-¿Bueno? Sí, ya -ironía, otra cosa que jamás había experimentado. Se llevó las manos a la cabeza y comenzó a refunfuñar por lo bajo- ¿Qué me has hecho?
Como no respondía le miró fijamente y el chico de ojos negros le pasó la bandeja por debajo de la puerta, encogiéndose de hombros. Se hacia el despreocupado pero en realidad Miradiel sabia en lo que estaba pensando, en que tenia a un serafín atrapado y podría torturarle como más gustase. Lo que no comprendía es porque estaba siendo tan “amable”por decir algo. Porque estaba claro que era un imbécil.
-Ahora que lo pienso ¿Como te llamas? No es por nada, solo que si te tengo que traer la comida y eso, me gustaría saber con quién trato –al parecer eso le dio una luz para saber que hacía con él. Por extraño que pareciera, no se lo imaginaba secuestrando ángeles, aunque lo había hecho. Pero con aquello le dio a entender que no era su voluntad el tenerlo allí encerrado. Le trataba demasiado “bien”. Si realmente fuera una entidad del mal le hubieran mostrado como lo desprendían de sus amadas alas.
-Tu primero –dijo con desconfianza, si le decía su nombre quizá sabría sus puntos débiles, porque muchos demonios conocían la historia que lo ataba al infierno y a terribles torturas... Había sufrido mucho por culpa de una misión fallida, como estaba siendo aquella. Se suponía que solo debía reconocer el lugar y volver inmediatamente, pero se había distraído con lo del niño. Mierda.
-Soy Nio Meguri –dijo cogiendo una alita de pollo y mordisqueándola cual bárbaro, y sonriéndole de vuelta.
-Que nombre más extraño, mi nombre es Miradiel... Aunque puede que ya lo supieras y solo me estuvieras tomando el pelo.
-Pues anda que el tuyo ¿Cómo querías que lo supiera? Todos los ángeles sois iguales para mí -hizo una mueca de asco, como diciendo que le desagradaban.
-¡Oye! Yo soy un serafín, ¿te enteras? Las seis alas que me has robado no son para tomárselas a tontería, estúpido -pero no dijo nada más porque se puso a comer la sopa cogiendo el plato y bebiéndolo sorbiendo sin importarle el ruido, la verdad es que tenía un hambre terrible.
-... ¿Seis? –parecía sorprendido aunque no sabía que le asombraba tanto, total, había sido él quien lo había capturado ¿no? En aquel momento estaba volando y mantenía sus hermosas alas... negó con la cabeza y se encogió de hombros- Tienes una cuchara ahí, úsala -rió aparentando divertirse.
-No tengo tiempo para eso... -lo dijo sin mirarle- estaba ocupado y tu vas y me raptas.
-¿Quieres saber porque te he atrapado?
El chico estaba sentado al lado de los barrotes junto a él, tranquilamente, demasiado cerca para su gusto. Perfectamente le podría haber dado un puñetazo, pero solo le miró sorprendido, no era alguien que usara la violencia para resolver conflictos.
Nio le cogió uno de sus cabellos como los rayos del sol, con cuidado de que no se enojase y después se lo llevó a la boca para olerlo, y después besarlo suavemente.
-Porque me gustas, me pareciste hermoso y ahora también... –era una clara mentira pero por alguna razón Miradiel no quería discutirle.
-¿Por qué? Si ya no tengo alas, y... -comenzaron a brotar lágrimas de sus hermosos ojos celestes, casi parecían dos diamantes. Se sentía tan triste y vacio.
-Aún así sigues siendo bello -Nio hizo algo de lo que Miradiel no le habría creído capaz, pero teniendo en cuenta que no podía irse muy lejos, suspiró, Abrió la puerta de la celda y le abrazó cayendo a su lado.
Miradiel no se apartó, ni dijo nada, aunque de la sorpresa dejó caer la comida al suelo. Nunca había sido abrazado, ni había abrazado a nadie. No tenía porque necesitar contacto físico con nadie. Pero si era cierto que con sus ropas en aquel extraño estado, necesitaba calor, y el calor que le estaba proporcionando Nio era realmente agradable pero extraño. Le daba un cosquilleo por todo el cuerpo.
-¿Me tienes miedo? –preguntó, haciendo que algunos de sus cabellos rozasen los labios de Miradiel y haciendo que se estremeciese.
-¿Si un ángel tuviera miedo... que esperanzas le quedarían a la humanidad? -Nio le besó dejándolo en shock, pero Miradiel no se apartó tampoco de este nuevo contacto, ya que las sensaciones que le producían no eran del todo desagradables.
-¿Por qué no te enfadas? -le preguntó como provocándole, pero suspiró resignándose, ya que él también se había resignado al toque del otro. Sin darse cuenta sintió que le acariciaba la mejilla, era tan suave, pero ninguno de los dos se apartaba. Miradiel cerró los ojos y Nio sintió un impulso de pedirle perdón, pero se contuvo, no podía hacer nada por él. Estaba haciendo algo horrible, a pesar de todo. Su trabajo no le permitía hablar ni tocar al preso, pero sin querer se había ido obnubilando cada vez más al verlo todos los días durmiendo plácidamente, y al haber hablado con él, había sido lo peor, o lo mejor que le había pasado jamás.
Miradiel apoyó la mejilla en su pecho abrazándole de vuelta, casi le daba pena tenerlo allí abajo encerrado y atado. Nio estaba muy sorprendido de que el pobre ángel tuviera esas confianzas con quien hasta hace poco era su captor, quizá era debido a que nunca habría abrazado a nadie. Se decía que los corazones de los ángeles eran más fríos que piedras. Y Nio no iba a negarlo, de no ser porque habían ido quitándole el poder durante aquellos días, la primera vez que él lo había visto ya no tenía alas. ¿Era debido a que sus fuerzas se estaban consumiendo rápidamente? Pero algo había hecho que se despertara y no querían tenerlo solo allí, por eso le habían enviado a él a vigilarlo. Aunque tenía prohibido todo contacto con él había desobedecido sus órdenes, aunque no creía que les importase demasiado si solo jugaba con él. Si de todas formas se iba a morir allí...
-¿Qué... qué haces? -preguntó Nio ya que notaba como las manos de él iban de arriba abajo por su espalda. Sus dedos eran tan finos como los de una mujer joven, aunque era probable que él no lo fuera, tan joven como se imaginaba.
-Tengo frío -dijo simplemente Miradiel, tratando de disimular su curiosidad por el cuerpo de otra persona. Era cierto que había visto miles de cuerpos y de seres, pero nunca tocado uno solo. Se miraron a los ojos y vio la incertidumbre que teñía el rostro de Nio, pero al mismo tiempo se sentía extraño en los brazos de aquel chico. Por una parte sentía miedo, pero por otra curiosidad. No veía maldad en su mirada- ¿Qué sientes realmente? -apoyó su mano en el corazón de Nio que latía a toda prisa- ¿Qué sientes por mi?
-Estoy enamorado de ti -lo dijo sin ninguna duda, no se conocían en absoluto, y a pesar de que ambos podían tener alta edad nunca habían sentido a otro ser tan cerca. Era probable que aquello acabase mal, para uno o para ambos, pero no importaba ya que se agotaría tarde o temprano y era mejor aprovecharlo. Sus ojos se posaron en los de Miradiel y el solo vio la mitad de la verdad.
Notas finales:
La verdad es que anteriormente no era así pero queria darle más credibilidad y más amor al pobre Nio jajaja
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
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Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios