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Título: GUGALANNA

Autora: Clumsykitty

Fandom: MCU

Parejas: Stony y un pellizco de Thorki, algo de OC/Loki.

Derechos: Todo es de Marvel, hasta mi alma pecaminosa. Yo solo hago ideas.

Advertencias: Violencia, sangre, horror y malos tragos. Me tomo súper licencias con aspectos mitológicos, otros tantos con personajes. Adoro los monstruos y el terror, por lo que esta historia es de lo más oscura. Más no puedo decir.

 

Gracias por leerme.

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Capítulo 4. Volver a comenzar.

Estaba herido y maltrecho,
y no podría decir lo que sentía.
Estaba irreconocible para mí mismo.
Vi mi reflejo en el espejo, no conocía mi propio rostro.
Oh hermano, ¿vas a dejarme consumiéndome en las calles de Filadelfia?

                Streets of Philadephia, Bruce Springsteen.

 

 

-Me siento tan idiota.

-Bienvenido al club, Tony –rió Mathew.

-Estás en todo tu derecho de sentirte incapaz, no que lo seas –intervino Holter, gruñendo un poco mientras trataba de botar con las pesadas pinzas el candado oxidado- Pero si no experimentas la debilidad, no sabrás cómo mantenerte fuerte.

-Además, Pavel es muy guapo cuando se pone en su papel de protector –sonrió Camille, ayudando al otro.

-Tú ves guapo a medio mundo –rió el castaño.

-Hey, todos somos atractivos –bromeó Albert- ¿Listos? Voy a patear.

-Venga esa pierna –Ralph le guiñó un ojo.

Estaban frente al invernadero que la mansión Rosemary poseía, el único de los cuatro complejos. Tony no había podido entrar porque no encontraban la llave maestra que abriera aquel enorme cerrojo que amarraba pesadas cadenas en la entrada. Podían intentar volar la herrería antigua pero sería un desperdicio de arte. Y el Escuadrón de la Muerte ya era experto en meterse donde no tenían permiso guiados por cierta mente brillante. Cuando Albert pateó el candado con su pierna de dura aleación, se venció, cayendo en dos pedazos con las cadenas liberando la puerta de metal.

-¡UA!

-¡Así es, Rain! ¡Una victoria más para el Escuadrón de la Muerte –exclamó Camille.

Stark solo negó, besando la mejilla de su pequeño quien agitó sus brazos cuando las puertas chirriaron al ser empujadas por los veteranos, quienes dejaron escapar unos silbidos de asombro al ver el interior de aquel invernadero. Era altísimo con techos de tragaluz sin vidrios, dejando pasar la luz de la mañana en gruesos rayos que caían sobre una fuente octagonal de piedra con unas esculturas de juguetonas sirenas queriendo alcanzar el rostro de un serio Poseidón con tridente en alto. Había una escalerilla de caracol ya caída pero que antes había llevado hacia el piso superior hecho de herrería donde alguna vez alojó un enorme aviario. Las telarañas, nidos de pájaros como los escombros de lluvia, nieve y polvo habían arrasado con las plantas en su interior pero aun podía entreverse la maravilla que aquel jardín fue.

-Eres un tramposo, Tony, te tocó la mejor –se burló Ralph abriendo paso junto con Holter a los demás, haciendo a un lado los escombros.

-Soy su líder, no puedo vivir en una mansión común.

-Aquí vas a entretenerte un largo tiempo. Pero no creo que lo termines –observó Albert.

-¿Por qué?

-Cariño –Camille le sonrió- Tú no vas a durar mucho tiempo aquí.

-Tal vez sí.

-Mejor dicho no –Mathew hizo a un lado unos arbustos salvajes, alcanzando al fin la fuente sin una gota de agua y sí muchas hojas secas- Milord, vuestro trono.

-¡DA!

-Son unos lacayos muy obedientes, quizá les ascienda el sueldo en los próximos veinte años.

Todos rieron, tomando asiento en la orilla de la fuente, viendo alrededor. Tony hubiera querido volver con Fury pero había tenido un momento de duda, porque eran cosas que aún estaba trabajando en su mente con ayuda de Pavel. Lo más escabroso. Ya sabía controlarse ante una pesadilla o un ataque pero eso no era nada con los asuntos del corazón que eran más tormentosos. Había percibido la desesperación en su jefe, le necesitaban en serio, pero quería estar seguro que era su persona y no sus beneficios los que añoraban.

Unas mariposas entraron por los tragaluces, descendiendo sobre las secas enredaderas salvajes, moviendo sus alas mientras tomaban el sol. Rain las señaló animado, aplaudiendo después en el regazo de Stark, quien las observó igual que sus amigos de traumas como les decía. El Escuadrón de la Muerte. Eran tan fuertes como los Vengadores mismos. Con sus charlas no solo había aprendido de los horrores de la guerra y el sufrimiento de soldados, también a enfrentar esos miedos traídos desde Afganistán hasta la noche de tormenta cuando Rain llegara a su vida. No quería abandonarlos, sentía que los traicionaba, que dejaría de ser fuerte sin ellos a su lado. Una mano de Mathew sobre su hombro, atrajo su atención.

-Debes ir, Tony.

-No sé, ¿saben? La verdad tengo miedo.

-¿De qué? –quiso saber Camille.

-Que ya no encuentre lugar entre ellos.

-No lo sabrás si no vuelves –Ralph arqueó una ceja.

-Yo digo que vayas y le des un buen puñetazo al capitán.

-¡Holter!

Rieron una vez más. Era tan difícil porque su escuadrón sabía de todas sus debilidades, desfortunios como horrores pero siendo los soldados que eran, se mantenían unidos a pesar de todo porque en sus vidas ya no había cabida para más pesadillas ni rencores, prejuicios o moralismos que les arrebatan lo mejor de la vida. Con Pavel habían aprendido lo que en un momento dado les hizo falta.

-No te vamos a olvidar, Tony, ni tampoco nos molestaremos. Eres el líder del Escuadrón de la Muerte para siempre.

-¡HAIL STARK! –corearon todos, sacando una risa en el millonario.

-Mamá –balbuceó Rain con una sonrisa, mirándole feliz.

Se quedaron callados ante la nueva palabra del bebé cuyas manecitas se juntaron al tiempo que reía pícaro sin quitarle la vista de encima a un estupefacto Tony cuyos brazos lentamente le alzaron de su regazo para darle un largo beso sobre su frente, pasando saliva.

-Ahí lo tienes, supremo líder, la razón para volver con los Vengadores –sonrió Albert.

-Escuadrón de la Muerte –Stark tomó aire- Vamos a conquistar al mundo.

-¡HAIL STARK!

El castaño realmente creyó que Pavel iba a tener un infarto cuando le dijo sobre su decisión de volver con los Vengadores dada la emergencia, pero una vez más su loquero proveniente de las tierras del Averno únicamente sonrió divertido, dándole unas recomendaciones para su regreso como la reiteración de sus puertas abiertas si llegaba a necesitar de un tiempo más en la clínica. Tony volvió a la torre, donde dejó a su sobreprotectora Pepper Potts a cargo de Rain. La ejecutiva no estaba muy a gusto con el plan pero no le impidió abrir de nuevo su taller, descubrir sus armaduras que observó largo tiempo antes de tomar la última diseñada y salir a toda velocidad. La adrenalina del vuelo, la sensación de libertad y acción brotaron de nuevo con esa fuerza que le hizo reír, mientras Viernes le ponía al tanto de la situación en el cuartel, mismo que no tardó en aparecer a la vista.

Bruce ya había sido avisado de su llegada como el coronel Rhodes, quienes prácticamente corrieron de sus lugares hacia la entrada del hangar para ver llegar una armadura roja y dorada que entró con el conocido rugido de sus propulsores en una elegante voltereta antes de aterrizar frente a ellos. Los demás no tardaron en enterarse. Fury soltó majaderías pero sonrió, saliendo de su oficina con Hill para ir a recibirle. Tanto el doctor como el coronel casi le saltaron encima al millonario cuando salió de su armadura para saludarlos.

-¡Wow! Tranquilos –rió con un brazo alrededor de cada uno- Adoro esta clase de recibimientos.

-Idiota –Rhodes tomó su rostro para darle un beso a sus cabellos- ¿Todo bien?

-Excelente. Hey, Brucey, ¿qué te paso en la mejilla?

-Ah, me corté ayer. Nada malo –éste le abrazó de nuevo- Tony, no sabes cómo te extrañamos aquí.

-Por eso he venido, adiós a las lágrimas, que venga la fiesta.

-Stark –habló Fury.

Detrás de él estaban el resto de los Vengadores, todos con sonrisas y miradas de asombro. O casi todos. El Soldado de Invierno estaba serio aunque ése era un gesto común en él, nadie pudo decir si estaba alegre o molesto de ver a Tony ahí. Steve le miró fijamente en una expresión que era indescifrable.

-Bueno, ya estoy aquí. Lamento no haber traído suvenires pero en los manicomios no venden recuerdos –bromeó Stark, atacando el asunto de una vez- Hey, Vision, te ves bastante bien.

-Tony.

-Wanda, que guapa, te ha crecido el cabello. Tasha, siempre tan hermosa. Scott, ¿sigues robándote los terrones de azúcar? Sam, me gusta tu bronceado. Clint, viejo, se nota que trabajas esos bíceps cargando niños.

Todos contuvieron la respiración cuando el millonario se volvió a los últimos dos Vengadores. La mirada de Tony recorrió la figura del Sargento Barnes con tranquilidad sin perder su sonrisa, notando con sincera curiosidad aquel impactante brazo metálico antes de levantar su vista hacia él, haciendo un saludo marcial en juego.

-Sargento. A sus servicios –su mirada fue al capitán pero apenas si le vio- Capipaleta, siempre en forma –fue lo único que dijo, dando una vuelta- ¿Y bien? ¿No hay fiesta de bienvenida o algo?

-Tenemos mucho qué hacer –Fury se giró sobre sus talones- A la sala de juntas.

Steve esperó a que el castaño se acercara para intentar hablarle pero éste solamente le hizo un saludo fugaz con la mano sin dirigirle la mirada, pasando un brazo por los hombros de Bruce con quien comenzó a bromear ayudado por Rhodes.

-En serio, dime, ¿cómo rayos te cortaste? ¿Estabas practicando alguna clase de sexo oral salvaje con Tasha o qué?

-¡Tony! No… luego te cuento.

-¿Tan pervertido fue el asunto?

-No, cielos –el doctor rió poniéndose de mil colores- Tienes una mente diabólica.

-Es que Pavel me enseñó los oscuros secretos del Inframundo de donde proviene.

-Tony… -el coronel le reprendió con la mirada.

Llegaron a la sala de juntas que Hill ya había preparado para ellos, con una sonrisa al ver de vuelta al Hombre de Hierro cuya presencia y bromas marcaron la diferencia, relajando el ambiente como haciendo más amena la reunión que dio comienzo. Hablaron del ascenso de Hydra como de aquel disco de oro que pasaron a Tony para que lo examinara ayudado por Viernes. A eso le sumaron los extraños casos que Shield ya estaba recolectando, puntos dispersos donde masacres ocurrían sin testigos ni evidencia fiable del autor o autores. Pensaban que era Hydra intentando o probando algo más no estaban seguros de lo que realmente estaba sucediendo.

Para el Capitán América hubo un detalle que no le pasó desapercibido. Stark había tomado el lugar más alejado de él en la mesa, y de hecho se había mantenido en silencio la mayor parte de la junta a menos que Fury o alguien más le preguntara algo, respondiendo socarrón como siempre pero callando después, con la mirada casi siempre en la tableta que Banner le tendió. Al momento de que él llegara a preguntarle algo, tenía una respuesta rápida pero el castaño no levantaba su rostro o si lo hacía miraba hacia una de las pantallas para señalar algo nimio. No le miraba a los ojos. Terminaron decidiendo hacer una inspección en Eslovenia donde Coulson había encontrado un complejo de Hydra y esperaban por ellos para asaltarlo ante el número de soldados y armas que poseían. Tony se llevó el disco al laboratorio donde siempre trabajaba con Bruce saludando de paso a Helen Cho, poniendo su usual música mientras Viernes hacia los debidos exámenes.

-Ahora sí me dirás cómo te cortaste la mejilla.

-¿Por qué tanto interés, Tony?

-Porque yo sé que no te gusta herirte porque yo sé que el Verde aparece.

-Fue algo… tonto.

-Eso ya me intrigó, cuéntame todo como si fuera tu pastor confesándote en tu lecho de muerte.

Bruce rió, ajustando sus lentes, viendo esas manos moverse diestras en el teclado. –Me asusté.

-¿Te asustaste? Vamos, doc, eres Bruce Sin Miedo. Tú no te asustas.

-Estaba trabajando aquí a medianoche… creo que fue el cansancio.

-No te detengas, no te detengas.

-Tenía un cultivo en el microscopio, estaba haciendo una muestra. Sentí que algo rozó mi nuca, me erguí de golpe y me corté con el bisturí.

Tony se detuvo con un lápiz en la boca, arqueando una ceja. -¿Algo?

-No me mires así.

-¿Exactamente qué sentiste?

-Como un roce, de garras… no lo sé, fue tan breve. ¡Tony!

Éste sonreía malicioso. -¿No fue una broma de la Arañita?

-Te juro que no, el laboratorio estaba cerrado.

-Qué extraño, pero qué divertido. ¡BINGO!

El doctor abrió sus ojos como platos cuando una enorme cantidad de información fue desplegada por todo el laboratorio, Viernes y Stark habían vencido la protección del disco de oro, abriendo los archivos.

-Es tan bueno tenerte de vuelta, Tony.

-Hay que organizar esto. ¿Viernes?

-“Será un placer, Señor Stark.”

-¿Celebramos, Brucey?

-No puedes tomar alcohol.

-No dije que fuese alcohol, pensaba en algo más natural como uvas añejadas.

Bruce rió, negando. -Vamos.

Mientras Shield se volvía loco con la cantidad de datos que Viernes les hizo llegar, todos los Vengadores se prepararon para subir al Helitransporte en dirección hacia Eslovaquia. Era un viaje largo, teniendo un tiempo de distracción al cenar juntos. Una vez más, Steve notó la lejanía del millonario, quien prefería estar pegado al coronel o a Vision, sin reclamar su acostumbrado sitio a su lado como en viejos tiempos, siempre evadiendo su mirada.

-Tenía entendido que Anthony Stark no sabía quedarse quieto ni callado –observó Barnes a su lado, mirándole de reojo- ¿O escuché mal?

-Solía ser así.

-Ha estado muy quieto para su reputación.

El Capitán América se quedó serio, algo en todo eso no encajaba. Scott hizo una broma y todos se carcajearon, distrayéndole de sus pensamientos. Thor no estaba con ellos, desafortunadamente, pero esperaban que estuviera sin problemas en sus tierras. Había un par de horas antes de llegar a su destino, todos se levantaron para aprovechar el tiempo, descansando o trabajando. Tony se alejó del grupo para ir a revisar su armadura por última vez en los hangares, tenía tiempo que no la usaba, no quería desperfectos imprevistos en plena batalla.

-Tony –le llamó Rogers, alcanzándole en el hangar- ¿Puedo hablar contigo?

-Tus movimientos musculares y de cuerdas vocales no están sujetos a mis designios, Capi –respondió el castaño concentrado en su armadura con un cinturón de herramientas en las caderas de donde tomaba lo que necesitaba para ajustar las partes.

-Estoy hablando en serio –Steve quedó tras él.

-Yo también –el millonario al acto se alejó, buscando un grueso maletón abierto sobre un contenedor donde pareció buscar algo- ¿Qué sucede?

-Eso te pregunto.

-Recién he salido de un psiquiátrico, Capitán Rogers. Hydra acaba de reagruparse con una eficacia y velocidad pasmosa. Junta esas dos cosas y tendrás una respuesta.

-Quiero hablar sobre Bucky contigo –una mano detuvo a Tony de su inspección dentro del maletín- Es importante.

-No tanto –replicó lentamente el otro, mirando hacia la armadura- Es una víctima de Hydra. ¿Sabes? Tengo un loquero excelente por si quieres ayuda profesional para él. Sin ánimos de ofender, pero tú sabes… lavado de cerebro, ese brazo metálico… seguro que a Pavel le encantaría tenerlo de paciente.

-Tony, ¿podrías verme a los ojos cuando hablamos?

-Debo terminar, Capi, y en lo que tratas de decir no con muy buena elocuencia, no tienes nada de qué preocuparte. No le guardo rencor, no trataré de matarle ni hacerle la vida de cuadritos. Pasó lo que pasó, vuelta de hoja. Ahora es un Vengador. Que tiemble Hydra.

Tony se alejó del rubio hacia la armadura pero un brazo le sujetó de vuelta. Steve le miró fijamente, inclinándose ligeramente hacia él.

-Nunca hubo apuesta.

Un destornillador cayó de la mano de Stark, hablaba de aquella noche. Ni siquiera recordaba que le había mentido diciendo que lo había planeado todo para ganarle una apuesta a Romanov. Tony bajó de inmediato su mirada aterrada, así era peor, no había escudo donde protegerse. Quiso alejarse del capitán sintiendo el corazón acelerarse. No quería escuchar de nuevo el rechazo. Apenas si había dado un paso hacia atrás cuando sintió aquella mano pasar de su codo a su cintura, impidiéndole huir.

-Tengo que terminar, tengo que terminar –comenzó a susurrar como mantra con sus manos levantándose en son de paz, casi pegadas a los hombros anchos del capitán.

-Nunca fue una apuesta. Lo hiciste en serio.

-… h-hey… sin rencores… ¿qué tal? –pasó saliva, mirando su pecho en lugar de su rostro- … y-yo tengo que terminar, en serio.

Su intención de rodear a Steve para salir huyendo de ahí se vio perdida cuando éste le atrapó por completo, reaccionando en acto reflejo con sus manos empujando su pecho sin levantar la vista del suelo que se volvió borroso de pronto con aquel brazo apresándole por su cintura. No sabía qué cosa iba a hacerle, golpearle quizá o estamparlo contra los contenedores hasta dejarlo inconsciente. Su mente ya hacía demasiadas ideas muy extremistas, forcejeando con la respiración agitada.

-Mírame –escuchó la voz como rugido en su oído cuando el capitán se inclinó, levantándole ligeramente del suelo en su agarre, casi quedando sobre las puntas de sus pies.

-¡Steve! –jadeó cuando otra mano subió para atrapar su mandíbula, haciendo que levantara el rostro.

Pero el rubio no le miró, en ese preciso momento un chirrido se dejó escuchar, como si algo estuviera tallándose contra las paredes metálicas del hangar. Ambos volvieron su mirada en la dirección del sonido, parecía ir hacia ellos. Tony terminó pegado por completo al pecho del capitán al cubrirle éste, mirando por encima de su hombro con el rostro endurecido ante el peligro. El sonido del rasguño se detuvo a un lado de ellos, detrás de los enormes contenedores. Esperaron un tiempo largo en silencio sin que hubiera una intención de ataque pero el castaño sintió erizarse su piel ante un descenso súbito de temperatura, viendo incluso su aliento en vapor blanco, aferrándose sin quererlo a los tensos brazos de Steve quien le pegó más a su pecho al notar aquello.

-A la cuenta de tres, quiero que corras a las escaleras –le susurró sin dejar de mirar hacia donde se había detenido el horripilante sonido- No te detengas.

-O-Okay…

-Uno, dos, ¡ahora!

Steve le empujó para que saliera a carrera, los contenedores comenzaron a moverse como si algo los empujara con tanta facilidad que casi juró que iba a morirse del susto, corriendo a toda velocidad hacia las escaleras, escuchando al capitán golpear uno de los contenedores casi detrás suyo. Subió a toda prisa, tropezando a punto de caer antes de abrir de un golpe la puerta.

-¡Steve! –le llamó, preparado para cerrar con candado el hangar.

El capitán prácticamente atravesó la puerta de un vuelo, el Hombre de Hierro abriendo sus ojos al ver uno de los contenedores volar hacia la puerta que cerró, casi arrastrando al otro por temor a que las paredes no resistieran. La alarma de incendios se activó como la temperatura volvió a la normalidad con ellos tumbados en el suelo, recuperando su respiración sin dar crédito a lo que veían. Un pesado contenedor de metal estampado contra una pequeña puerta. Solamente Hulk podría haber logrado eso y no había sido él. Tony tenía los ojos abiertos de par en par sin poder despegar la vista de aquello, hasta que sintió el tirón más insistente de Rogers.

-¿Estás bien?

Parpadeó confundido ante la mirada del rubio, como esa mano que sujetaba su nuca. Le pareció que un pulgar acarició su mejilla pero los demás llegaron avisados por las alarmas, haciendo preguntas y dando órdenes. Rhodes casi cargó a Tony llevándoselo lejos de Steve.

-¿Qué sucedió allá abajo?

-No sé, Rhodey. No sé.

-¿Cómo infiernos terminó ese contenedor estampado en la puerta?

La cuestión fue que las cámaras de vigilancia no dieron respuesta. Estaban los rasguños como los contenedores dispersos pero no aparecía nada de ninguna manera aunque Viernes usara diferentes filtros con tal de obtener alguna energía o intruso en el hangar. Bruce estaba algo enfadado después de ver los videos, mirando a un todavía perplejo Stark.

-¿Qué demonios quería hacerte Steve?

-Bruce… -el castaño le miró, negando después- Nada… no sé…

-¿Te dijo algo?

-Tranquilo, ¿quieres? Lo que menos necesito es un Verde apareciendo. ¿Por qué bajó la temperatura? ¿Cómo pudieron moverse así contenedores que pesan toneladas?

-No hay explicación lógica.

-Viernes, revisa por favor conexiones eléctricas e interrupciones de campos electromagnéticos.

-“Sí, señor.”

-Ahora sí te creo la forma en que te cortaste la mejilla.

-Eso fue en el cuartel, estamos viajando en un enorme transporte a una altura considerable con algo misterioso nada amigable en dirección a una fortaleza de Hydra.

-¿Podrías dejar la paranoia para mí? ¿El enfermo mental?

-¿Estás seguro que Steve no te hizo daño?

-No… no, Brucie. Pero gracias por la preocupación, mamá gallina –rió más tranquilo.

-“No tengo lecturas, Señor Stark, pero si me lo permite, haré análisis más profundos.”

-Usa todo lo que puedas, Viernes. Roba al Pentágono si es necesario.

-¡Tony!

Cuando pasaron la frontera de Eslovaquia, la mente del millonario estaba más serena, listo ya en su armadura luego de que pudiera tomarla cuando los agentes revisaron de esquina a esquina y de piso a techo todo el hangar. Vio de reojo al Capitán América terminar de coordinarse con Fury. ¿Había querido reclamarle o hacer algo más? Se removió inquieto, ajustando distraídamente sus protecciones en los brazos al recordar la manera en como le había sujetado y protegido cuando aquel ataque. Era casi de ensueño. No quería hacerse más ideas porque eso era peligroso. Steve solamente había reaccionado ante el peligro, se dijo, hubiese sido lo mismo si en su lugar hubiera estado cualquier otro miembro del equipo. Un par de ojos azules cayeron sobre él, haciendo que bajara su mirada. Las compuertas del Helitransporte se abrieron, el ataque iba a comenzar.

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El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
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Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios