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CAPITULO SEIS

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La visita a la costurera no fue nada como lo que Bill esperaba. No estaba seguro de si era por su pasado, en el cual había crecido con lentes de Gucci y las finas telas, o si era porque era su trabajo el crear piezas asombrosas de ropa, pero los tubos de telas que encontró ciertamente no eran de su gusto.

Pasó sus dedos por la lana gruesa y rugosa. Miró a Cloelia  que parecía estar fascinada con la colección. Suspiró y se fue en busca de la mujer él mismo.

—¿Disculpe?

—Yes m. ¡Oh mi Diosa! —la costurera se inclinó ante Bill. Era una villa muy pintoresca pero incluso así, los rumores se regaban más rápido que el fuego. Bill no tenía ni dos días y el pueblo entero no sólo sabía de él sino que también había una historia de su relación con el Lord Tom.

—Lady Billa, es un honor que usted agracie mi humilde tienda con su presencia. ¿También tendré el honor de hacerle un vestido?

—No gracias —Bill sacudió su melena medio esponjada—. Voy a hacerlo yo misma. ¿Esto es todo lo que tiene?

—El material que está aquí es para la gente común. Si me sigue, tengo más finas telas adentro para el Lord Tom y aquellos en su favor.

Bill soltó un chillido emocionado, tomó la mano de Cloelia y la jaló a la parte trasera. —¡Esto es MUCHO mejor! —Bill tocó las suaves telas ligeramente. Rápidamente le dijo a la mujer su orden. La dama tomó nota de los arreglos de que la cuenta fuera enviada a Lord Tom. Cloelia cuidadosamente tomó el pedido entre sus manos cuando ella y su “señora” estuvieron listas para irse. A medio camino hacia la puerta, Bill se detuvo.

—¿Cloelia?

—¿Sí, Billa?

—Elige algo.

—¿Disculpe?

Bill le sonrió suavemente. —Te dije que eligieras algo. Si Tom, digo, Lord Tom realmente hablaba en serio de que eras mi sirvienta, al menos deberías de ser capaz de tener ropas más bonitas que esos harapos remendados. Hablo en serio, ve y busca alguna tela y te haré algo nuevo.

Cloelia le miró con la boca abierta pero corrió a seleccionar la lana que había visto hace rato. Una vez que fuera añadida a la cuenta también, las dos clientas emocionadas regresaron a las habitaciones de Bill.

 

Mientras tanto, Lord Tom y Georg había dejado el problema del báculo de lado por un tiempo, teniendo que detenerse para poder comer. Había comenzado como una comida entre dos amigos, pero rápidamente cambio para incluir a alguien más.

Godiva se había tomado el descaro de invitarse a si misma a la comida. Georg se reclinó más en su asiento, en un intento de alejarse lo más posible del olor de Godiva. Sin embargo, Tom no fue tan afortunado. Godiva se había pegado a su brazo, flirteando descaradamente con él. La comida tardó una eternidad en terminar pero eventualmente lo hizo. Godiva dejo a los dos hombres en sus temas, ya que no eran asuntos de mujeres. Tom sacudió su brazo ligeramente, tratando de quitarse el olor de Godiva de las ropas. Georg se rio y se levantó de su asiento.

—Ven, vamos a aclarar nuestros sentidos con Hannah —Georg le sonrió a su amigo.

—¿Hannah? —La frente de Lord Tom se arrugó.

—Sí, Hannah —La sonrisa de Georg se ensanchó mientras ponía su brazo alrededor del cuello de Tom y lo guiaba en dirección a una de sus mujeres favoritas – la mujer de la taberna.

Hannah simplemente meneó su cabeza mientras veía a su señor y su mano derecha entrar.

—¿Tan pronto de regreso, milord? —Le preguntó a Georg después hacer una pequeña reverencia a Tom.

—¿Tan pronto? Mi moza de la dorada cerveza, no he visto su hermoso rostro desde el atardecer de ayer.

—Verdad, ¿pero me han dicho que vino en la mañana para platicar conmigo?

Georg sonrió. —Quizás.

—Lady Hannah, ¿acompañaría a mi más desesperado amigo en su cama esta noche?

La mujer sacudió su cabeza mientras ponía dos tarros de cerveza frente a ellos. —Al menos uno de ustedes es directo.

Georg no respondió mientras sus mejillas se incendiaban. Lord Tom se rio y la mando a seguir sirviendo a los otros hombres.

—Es una buena mujer —Tom comentó como si la mujer fuera el clima o un caballo.

—También Lady Billa —Georg le respondió.

—Ah, pero no tengo interés en Lady Billa.

—Sí, claro.

Tom se rio. —Sí, es bella de la cara.

Georg golpeó a su amigo en el hombro. —Lo sabía. Así que dime, ¿por qué estás tratando de enviarla tan pronto a casa?

—Porque ella no pertenece a aquí.

—Tom, déjala quedarse —la voz de Georg se volvió sutil—. Ella es hermosa y puede darte un heredero. Luego la mandas de regreso.

Lord Tom se quedó callado por un largo rato. Veía fijamente su tarro mientras pensaba profundamente. Se salió de su ensimismamiento sólo para decirle a Hannah que le vendría bien otra ronda. Georg trató de poner a la mujer en su regazo mientras esperaba por Tom, pero la moza no lo dejaba.

Georg sabía que su Lord estaría pensando seriamente, tratando de revisar cada parte de la idea. Finalmente el de rastas habló. —No puedo ver algo mal con este plan.

—Excepto porque tendrás a algunos lores deseando robarte a tu dama —Georg le provocó.

Tom medio sonrió, aunque su tono era serio. —En la mañana, continuaremos nuestro trabajo.

Georg asintió.

 

Bill sonrió mientras giraba las telas de su nuevo vestido entre sus manos, remallando. Un vestido estaba completo, así como un conjunto de interiores y la mitad de otro. Estaba agradecido de haber estado usando una falda cuando llegó. Quería decir que estaba usando boxers lo suficientemente ajustados para esconder sus partes masculinas. Acababa de terminar su primer vestido y había obtenido la aprobación de Cloelia antes de moverse al siguiente. La chica le ayudaba cosiendo el delgado Chemise que iba debajo del vestido.

El estar cosiendo a mano le mantenía ocupado, pero su mente no podía detenerse.

Una parte de él añoraba el regresar a casa en su mundo. Era una gran parte. Extrañaba la ciudad, extrañaba su casa – demonios, incluso extrañaba su trabajo. La enormidad de las tierras que había visto le molestaba. Odiaba estar tan alejado de la gente.

Y aún así, una pequeña parte de su ser disfrutaba el lugar. Cloelia había demostrado ser muy divertida. La comida era deliciosa, y también lo era Lord Tom. Bill decidió que quedarse un poco más de tiempo estaría bien – tan solo por ver a Tom todos los días.

Mientras la mano de Bill continuaba cosiendo la falda del vestido, su mente estaba completamente en Tom. No había más que deseara que llevárselo a la cama. Pero eso era lo que le preocupaba. Si Tom descubría lo que realmente era, sería muy malo.

Cloelia le había platicado de como su viejo hogar había sido atacado, y que ella misma y la mayoría de las otras muchachas habían sido violadas. Bill temía que eso le pasara a él. Si alguien se enteraba…

En Berlín, la gente como Bill no era completamente aceptada, pero era más de lo que aquí obtendría. Bill era intersexual – un hermafrodita. No era transgénico o parecido. Simplemente había nacido de esa manera. Sus padres le habían dejado así en lugar de elegir un género para él como la mayoría de los padres hacían. Pensaron que él tomaría su propia decisión basado en lo que fuera lo correcto para él.

Pero a decir verdad, amaba lo que era. Tenía lo mejor de dos mundos. Seguro, aún era virgen por eso. Bueno, había estado con una chica antes, fue así como se dio cuenta completamente  de cuan gay realmente era. Pero ¿era en verdad gay, o era bisexual, porque la mitad de él era una chica?

Tenía un pene y testículos, incluso si era un poco corto en ese departamento. Pero ahí, justo detrás del escroto y justo antes de su ano, había una pequeña abertura. Realmente no lucía como una vagina. Era más como que un agujero con capaz protectoras. Sin clítoris o algo más.

No podía inseminarse a si mismo aunque podía embarazarse. La única cosa que el doctor le había dicho cuando Bill le dijo que pensaba que era gay fue que el sexo con protección era obligatorio, en caso de que su compañero se metiera en el agujero equivocado. Su parte femenina no era tan notable a menos de que la buscaras, aunque Bill pensaba que se notaba demasiado. Había evadido el sexo con hombres por esa sola razón. Podía embarazarse, pero nunca se quedaría. Duraría por un corto periodo de tiempo, su cuerpo no podía manejar el llevar un embarazo hasta la etapa final.

No había muchas personas intersexuales en el mundo, aunque probablemente había más de lo que los números contaban. De cualquier manera, una vez que hubo pasado por la etapa de la preparatoria en su vida, había abrazado completamente quien era. Amaba el poder confundir a la gente con lo que era. Amaba que podía hacer que chicos heterosexuales se volvieran gay sin ni siquiera tener sexo con ellos. Pero por primera vez tras haberse descubierto a él mismo, Bill deseaba poder ser diferente. Deseaba ser normal. Deseaba ser una chica. Amaba sus partes masculinas, pero Tom…

Tom era el hombre de sus sueños. Él era el hombre que Bill y su madre deseaban a las estrellas. Tom era hetero. Lord Tom pronto lo mataría, o lo quemaría en una hoguera o algo, por ser de la manera que era.

—¿Billa?

—¿Sí? —Bill fue sacado de sus pensamientos por Cloelia.

—La cena.

—Está bien. Vamos —sonrió.

Bill alisó el vestido que se había puesto. Había lavado su melena de león, dejando su cabello en suaves ondas, y deseo poder tener una plancha de cabello con él. La “pintura de guerra” también había sido lavada. No teniendo con que reemplazarla, Bill trató de quitarse sus inseguridades y el disgusto por si mismo. No tenía nada de atractivo sin maquillaje – aunque eso era solamente en su mente.

Cloelia, por otro lado, había elogiado su aspecto repetidamente. Y mientras los dos se reunían con la demás gente en la mesa, parecía que muchos de ellos compartían la opinión de su acompañante.

Georg le indicó a Cloelia que le diera un  nuevo asiento a Bill, más cerca de Lord Tom. La joven muchacha sonrió e hizo lo que le ordenaron. La cena pasó sin eventos. Bill se dio cuenta que discutían mucho acerca del clima, aunque notó algo diferente sobre esa conversación. En Berlín, e incluso en América cuando había vivido ahí, mucha gente hablaba del clima como una charla relajada. Rompía el hielo. Aquí, como sea, Bill estaba intrigado por el hecho de que parecía un tema muy serio.

Bill observó a Lord Tom asentir de vez en cuando, escuchando las ideas de alguna gente en la mesa. De repente, las puertas se abrieron y un aire helado recorrió el lugar. De entre la nube de hojas y la ligera niebla, Bill vio a una de las más increíbles mujeres que hubiera visto.

Era alta, comparada con el resto que conocía. Su piel estaba arrugada ligeramente alrededor de los ojos, su boca y su frente. Pero sus ojos eran brillantes y de un fiero azul que pareciera haber visto mucho y contener sabiduría infinita, y aún así ese brillo de un adulto joven. Vestía múltiples capas, y su ropa le recordaba a Bill a una gitana. Delgados diseños azules adornaban su rostro. Toda ella gritaba antiguo, aunque no había manera de que tuviera más de cuarenta.

Detrás de ella, dos personas le seguían, un hombre y una mujer. La fémina vestía de manera similar a la que Bill decidió debería ser su madre y el hombre que parecía ser su hermano, si no es que su gemelo, lucía como un guerrero con sus ropas. Los ojos de Bill se colocaron inmediatamente sobre Tom, quien se había levantado rápidamente de su asiento. Caminó hacia la mujer, aunque dejo bastante espacio entre ellos. El hombre que había entrado con ellas se unió al círculo que se estaba formando a su alrededor. Bill también se unió, curioso por saber que estaba sucediendo. El aire se sentía denso.

—¿Quién es ella? —Le susurró a Cloelia.

—Ella es nuestra interprete de runas.

—¿Nuestra qué? ¿Interprete de runas?

—Sólo mire —Le comentó Cloelia asintiendo.

Las dos mujeres comenzaron a cantar, moviendo sus cuerpos como si estuvieran en trance. Bill escuchó golpeteo en el suelo y se dio cuenta que bailaban alrededor de bastones. Estaban inconscientes de todo lo demás, incluso de la otra a su lado, mientras sus pies alineaban los bastones. Bill no podía definir si lo estaba inventando en el momento o qué era lo que estaba pasando.

Bill observó su alrededor, jurando que podía escuchar ligeramente un tambor, pero no había alguno cerca que pudiera ver. Miró a Lord Tom quien miraba atentamente los bastones en movimiento. Y de repente, el tambor que Bill parecía oír se detuvo justo en el preciso segundo en que los cuatro pies al centro del círculo pararon. Todos se quedaron en silencio antes de que Tom hablara.

—¿Kara?

La mujer más vieja levantó su cabeza. —Helada.

Lord Tom asintió. —¿Cuándo?

—Las runas no lo dijeron, sólo que sería justo como Niflhel misma.

Los murmullos se elevaron en el comedor. Bill sólo se quedó callado. ¿Quién era Niflhel? No le sonaba nada bien. Pensó haber escuchado la palabra “infierno”, pero ¿qué tenía que ver la helada con el infierno?

—Hay más, Lord Tom.

—Continúe.

—Entrando la primavera después de que el invierno termine, habrá guerra. No sé dónde, o qué tanto nos veremos envueltos, pero debemos de tener presente que habrá una —Kara miró el rostro duro de Tom y sus ojos le sonrieron—. Gebo, seguido por marcas de fertilidad. —Georg sonrió y algunas personas vitorearon. Bill siguió mirando a su alrededor, no entendiendo completamente todo. Aunque sabía lo que fertilidad significaba, y juzgando por la expresión en el rostro de Tom, el sería el padre. Bill sintió su corazón encogerse. Comenzó el camino de regreso a su asiento cuando se detuvo al sentir un par de ojos sobre de él.

Los ojos de Kara estaban abiertos completamente y dijo muy suavemente —pertho.

—¿Disculpe?

—Pertho —Kara repitió—. Billa ¿puedo obtener algo de cabello suyo?

—¡No lo creo!

—Nunca se le niega a Kara —Tom le dijo calladamente. Bill tragó y jaló unos cuantos cabellos de su cabeza.

Estaba asustado. Él SÍ recordaba una que otra cosa de su clase de historia – las brujas paganas. Hervían bebes y hacían muñecas vudú de la gente. Hacían magia sólo para herir a otros y trataban de eliminar todo lo bueno del mundo. Demasiadas cosas podían hacerse son un poco de cabello, y ahora Bill estaba a su merced. Quería llorar.

Sin embargo, todos los demás le miraban como si fuera un Dios o cercano. Se sentó lentamente. La atención fue removida de él cuando Tom habló. Bill escuchó como el lord dividía a sus hombres. Empezando el día de mañana, muchos de los hombres capaces, mujeres y niños irían al campo. Algunos otros repararían las casas que lo necesitaran, mientras un grupo de mujeres deberían de reunir telas, comida y otras cosas para intercambiar.

Después de la cena, Lord Tom se le acercó a Bill y Cloelia antes de que pudieran hablar de lo que había sucedido.

—¿Lady Billa?

—Sí, ¿Lord Tom?

—Desde mañana ¿puede cuidarse usted misma unos cuantos días?

—Um, ¿sí?

—Bien. Cloelia, irás al campo. Ve con tus padres antes de que el día termine —la chica asintió y se disculpó para poder dejar las cosas listas para Billa esa noche.

—Va a estar terriblemente ajetreado mañana.

Lord Tom se encogió de hombros. —Las heladas llegan antes. Si queremos sobrevivir, necesitamos recolectar las cosechas ahora.

—¿Hay algo que pueda hacer?

—Puedes coser, lo has dicho. Necesitamos cosas para intercambiar —con eso, Lord Tom le dio la espalda a Bill y comenzó a hablar con otros hombres.

ESPERABA Bill pensó para sus adentros que encontraras algo que hacer para mi lejos de las viejas brujas, y más cercano a ti. A parte, podrías protegerme mejor si esa cosa rúnica intenta ponerme bajo algún hechizo.

Con un suspiró, Bill se retiró a sus aposentos, y se molesto aún más cuando Cloelia no tuvo tiempo ni de tan siguiera platicar cuando entró.

+.+.+.+

 

Notas finales:
Más largos, más todo, más secretos, más problemas, más preguntas. Pobre Bill, nada parece lucir bien para él.

Devi Riddle Black
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios