¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +

CAPITULO VEINTICUATRO

+.+.+.+.+.+

Doctor Meyer estaba más que sorprendido de descubrir que, efectivamente, el maquillaje que Bill usaba era de los años 1100.

De acuerdo con Bill, había sido secuestrado y llevado a una remota isla en el norte. Había estado encerrado en un lugar que vivía en el pasado; algo parecido a la Rusia moderna, un lado de la montaña era moderna y estaba al día, pero del otro lado de esa misma montaña, usaban aún carruajes de madera jalados por caballos.

Mientras estuvo ahí, se había enamorado, y lo habían secuestrado de su secuestrador original. Había habido una batalla, gente murió, y Bill regresó a Tom. Perdió al bebé que había llevado en su vientre, y luego en un intento de salvar a Bill del envenenamiento por plomo, lo habían enviado a su propio hogar.

El Dr. Meyer sentía que era importante que el muchacho de cabellos oscuros fuera a terapia.

La primera parada de Bill en el “camino a la recuperación” era uno del que estaba agradecido. Era la terapia de pérdida. Bill no podía sobreponerse de la pérdida del pequeño Trümper por si mismo. Pasó unos cuantos meses con el consejero con el que el Dr. Meyer le había enviado.

Y por más duro que resultó revivirlo todo, Bill estaba agradecido de haberlo hecho. Pudo llegar al punto en el que podía hablar de su bebé sin llorar. Su amor nunca disminuyó pero al menos se había vuelto más fácil vivir con ello.

Cuando pudo tenerlo bajo control, regresó a su trabajo. Fue difícil, habiendo pasado mucho tiempo fuera. No sabía que estaba a la moda, pero no pasó mucho antes de que pudiera estar de nuevo en la industria. La mujer de la limpieza, Constanzia, mantuvo un ojo sobre él. No quería que se lo volvieran a quitar.

Pero Bill ya no era el mismo.

No se había dado cuenta que cambió, pero sus compañeros de trabajo sí.

Después de que la terapia de perdida hubo terminado, su consejero Magda, lo inició en la terapia regular. EntRe Magda y la policía, Bill comenzó a cuestionarse a si mismo si en verdad sufría del Síndrome de Estocolmo.

Fue “secuestrado” y se había enamorado de quien lo había hecho.

Las autoridades trataron de decirle que estaba mal, que él era la víctima.

La decisión final de Bill – son unos idiotas. Pero si mantenía su versión de la historia, lo pondrían en un psiquiátrico. Y cuando Georg fuera por él, ¿cómo podría el guerrero de cabellos castaños vestido como un Vikingo no sólo sacarlo de una habitación acolchada sino también de un hospital mental?

Así que Bill se forzó a soportar las preguntas, nunca cambiando su historia.

Pero no eran sólo las autoridades quienes insolaron a Bill. Sí, regresó al trabajo. Logró incorporarse a cómo eran las cosas, pero ya no era amado por todos, ya no más. Trataba de hablar con sus compañeros como normalmente lo hacía, pero ahora ellos Lo ignoraban totalmente.

Bill comenzó a quedarse encerrado en su oficina. Constanza era su única compañía. Para ser justos, había sido solitario la mayoría del tiempo antes de conocer a Tom. Pero antes, al menos la gente QUERIA hablar con él.

Bill se había vuelto muy obsesivo. Su colección de películas pasó de cosas como Conoces a Joe Black y Un Ángel Enamorado a El 13vo Guerrero y El Rey Arturo. Comenzó a coleccionar joyería y cosas parecidas que fueran tipo Vikingo.

Ya no trabajaba la misma cantidad de tiempo extra que solía trabajar. Usualmente llegaba a su oficina muy temprano en la mañana y no se iba hasta que sintiera que su trabajo estaba perfecto.

Ahora, Bill sólo trabajaba lo normal, pero combinaba todo su tiempo libre entre estudiar y comprar. Leía todo lo que podía sobre Vikingos y la Edad Media.

Sus compras, por otro lado, levantaron algunas cejas más que sus hábitos de estudio hicieran. Bill compraba apenas lo mínimo. Suficiente comida sólo para sobrevivir, nada de nuevas ropas o música.

Su lista de compras era simple: cepillos de dientes, pasta de dientes, Q-Tips (hisopos), ropa interior, dulces, desodorante, maquillajes, tinte de cabello y cera para rastas.

Bill se había vuelto obsesivo con esos nueve artículos, consiguiendo los suficientes para que le duraran al menos casi toda la vida. Estaba seguro de que Georg regresaría por él, y quería estar seguro de que tenía todo lo que pudiera necesitar cuando el momento de dejar su tiempo llegara.

 

Los meses llegaron y se fueron y no había sonido o noticias de Georg.

Bill nunca perdió la esperanza. Su apartamento se estaba poniendo un poco amontonado por todas sus compras, pero nunca dejo de pensar que Georg vendría a buscarlo.

 

Casi un año había pasado de Bill esperando y almacenando cosas cuando un remolino de viento comenzó a formarse en la sala de estar del pelilargo. El de cabellos negros acababa de llegar a casa del trabajo. Disfrutaba un chocolate caliente, mirando por el balcón de su ventana.

Miró por sobre su hombro a la conmoción, su corazón latiendo de emoción. Se aventó hacia el castaño una vez que éste logró orientarse un poco. Se abrazaron fuertemente durante un minuto.

—¿Esta lista para volver a casa, lady Billa?

Bill se rio tontamente y tomó las bolsas llenas de cosas que había comprado, todo empacado perfecta y apretadamente y listas para llevarse. Llenó los brazos de Georg completamente y también los suyos.

—¿Necesitamos todo esto, Billa?

—¡Sí! ¡Ahora, vámonos!

—Hay algo que tiene que saber…

—¡Pfft! ¡Dime después! NECESITO ver a mi Tomi.

Georg sacudió la cabeza tristemente, pero Bill no pudo verlo. Ajustó los nudos y el par se encontró de nuevo (y todas las cosas de Bill) girando en Trümfels.

 

Georg llamó a una sirvienta para que llevara las interminables bolsas de Bill a su habitación, lo cual ella hizo, después de abrazar al hermafrodita y darle la bienvenida.

Tan envuelto estaba en su emoción de estar de vuelta a donde sentía que permanecía, Bill no notó que la orden de Georg fue que llevaran sus cosas a la habitación de Bill.

Escuchando que ahí era donde Cloelia estaba, Bill fue con la sirvienta y entró en la habitación.

Cloelia estaba allí. Sus manos arañando la espalda cubierta de sudor de Gustav quien embistió profundamente en ella causando que ambos gimieran.

—¡Oh Dios! —Bill chilló. Amos le miraron como un borreguito a media calle. Bill se giró y salió, diciéndoles que no se detuvieran por su presencia. Se rio para si mismo, feliz de poder ponerle un nombre al que Cloelia había mencionado que le gustaba.

Bill se deslizó por los pasillos. Se rio mientras pensaba como se sintió tan fuera de lugar cuando estuvo en su tiempo. Este era su verdadero hogar.

Su corazón casi se detuvo cuando vislumbro la imagen de rastas al otro lado del pasillo. Tom estaba de frente a alguien, hablándole, probablemente sobre el rumor de que Billa estaba de vuelta. Bill se acercó silenciosamente, y luego, tocó varias veces el hombro de Tom.

El de rastas se giró y se congeló. —¿Billa? —susurró.

La sonrisa de Bill se agrandó aún más de lo que la hubiera sentido en toda su vida. Se aferró al guerrero, enredando sus largas piernas en su cintura. Enredando sus manos en las tan extrañadas rastas, Bill acercó su rostro para que sus labios se encontraran.

Se besaron profundamente, desesperados por saborear al otro que por tanto tiempo se les había negado. Fueron forzados a separarse por una voz suave.

—¿Billa?

Bill volteó rápidamente su cabeza para ver a su vieja amiga. —¡HANNAH! —Se bajó de un salto de Tom y comenzó a correr hacia ella pero se detuvo. —¡Luces hermosa!

La moza del bar estaba embarazada.

—¡Georg debe de estar muy feliz! —Bill se rio contento.

Detrás de su espalda, Tom les indicó a todos que se fueran, lo cual hicieron rápidamente. Nadie quería ver lo que estaba pasando.

Bill estaba muy ocupado mirando a Georg. No entendía por qué el rostro del hombre lucía tan sombrío.

Cloelia y Gustav entraron a la habitación, donde Bill olvido su anterior curiosidad. Abrazó y besó las mejillas de su amiga.

—Necesitamos hablar —Hannah dijo.

Bill asintió y abrazó por la cintura a Tom. Su brazos se deslizaron hacia sus lados cuando el ambiente comenzó a volverse incomodo.

El grupo fue hacia el área del comedor y se sentaron. Hannah se sentó en el lugar normal de Bill, lo cual ya era extraño por si solo. Georg se sentó tan lejos de Tom como le fue posible.

—¿Podría alguien POR FAVOR explicarme qué está pasando? —Bill demandó, una mano en su cadera, sintiendo que algo realmente andaba mal.

—Yo… —Hannah comenzó.

—Mi mujer unió manos con tu hombre —Georg gruñó desde su asiento.

Los ojos de Bill se abrieron en sorpresa mientras miraba al amor de su vida y a su amiga. —¿Q-qué… P-por qué…?

—Billa, por favor, déjame explicar —Tom casi suplicó.

—Yo… yo —Bill tartamudeó antes de hacer la única cosa que podía hacer. Se abalanzó sobre la mujer que solía llamar amiga. Se fue con todo y puños pero terminó golpeando a Georg.

Hannah quizás había terminado con Tom, pero Georg aún la amaba, y moriría antes de dejar que alguien la lastimara. Viendo que no podía llegar a la mujer que se robó a su hombre, Bill se fue por la siguiente mejor cosa – el hombre mismo. Bill se alejó de Georg y soltó su puño con toda la fuerza que tenía contra la cara de Tom.

Y Tom parecía haber olvidado que Bill también era hombre, así que parecía muy sorprendido por la fuerza con que le golpeó.

Bill le miró por un breve segundo con sus ojos proyectando su corazón roto antes de correr lo más rápido que sus largas piernas podían llevarlo. Cloelia le persiguió tan rápido como pudo.

Toco ante la puerta cerrada. —Billa, soy yo.

Entró al cuarto ya que las puertas no tenían seguros. Se sentó en la cama junto a su llorosa señorita.

—Lo hicieron por ti, Billa.

—¡Tonterías!

Bill se levantó y salió hacia el campo, tratando de evitar que se repitiera lo que había pasado en el comedor. Caminó hacia el punto en donde había aparecido. Cloelia estaba justo detrás de él. Bill jugueteó con la roca que estaba en el suelo.

—Siempre pensé que Tom y yo nos casaríamos. Pensé que me amaba.

—Lo hace. Más que nada.

Bill ignoró a su amiga. Se quedaron callados por unos minutos antes de que el joven de cabellos negros hablara de nuevo.

—¿Por qué no te has casado, Cloelia?

Ella se encogió de hombros. —Cuando fuera lo suficientemente grande, huiría. Debía de regresar a Roma donde sería tratada como mujer, no como basura. Mis padres no querían que me casara porque no querían que un hombre o los hijos me retuvieran. Querían la libertad para mí. Lord Tom vino quince días antes de lo previsto para mi partida. Me enamore de uno de sus hombres y me quedé.

—Gustav.

Cloelia sonrió y asintió, incluso si no era una pregunta. —Gustav.

Bill sonrió. —Eso es muy lindo.

—Hannah estuvo casada una vez. Lo mataron en una batalla.

—No me importa —Bill se tensó.

—Billa, ella es su amiga. ¡Lo está haciendo por usted!

—¡Ella se CASÓ y ESTÁ fornicando con mi hombre y ¿dices que lo está haciendo por mi!? —Bill gritó.

—Billa, por favor ¡Escúcheme! —Cloelia le tocó el brazo pero él se la quitó de encima—. ¡Ellos no quiere estarlo! Tom necesita un heredero y ella puede dárselo. Sólo estará con él por un año y un día. Y entonces él podrá ser totalmente suyo de nuevo. ¿No cree que esto también la lastime? ¿Qué lastima a Lord Georg? ¡Ella se ofreció a si misma porque sabe que otras mujeres tratarían de quedarse con Lord Tom! ¡Ella quiere estar con Lord Georg tan desesperadamente como usted quiere a Lord Tom!

—¿Oh sí? ¿Cómo puedes estar tan segura?

—¡Porque ella ya está embarazada! Ella me dijo que tiene su propia cama en la habitación. Desde que se embarazo no la ha tocado, y Hannah está más que feliz con eso.

—¿En serio?

Cloelia asintió y Bill pudo ver la verdad en sus ojos. —Hay más, Billa. Como ya sabe, la unión de manos dura un año y un día. Eso es… Y su año y un día termina en menos de quince noches.

Bill se levantó, pero bajó su mirada cuando sintió la mano de su dama de compañía en su pierna. —¿Y Billa?

—¿Sí?

—Ella nunca durmió en la cama que usted y Tom compartieron.

Bill miró hacia el gran edificio frente a él. Esa simple oración puso tanto en perspectiva.

Por segunda vez desde que regresó a Trümfels, Bill subió los escalones hacia la casa de Tom.

+.+.+.+

 

Notas finales:
Gracias por la espera :D

Devi R. Black
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios