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CAPITULO VEINTE

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Los hombres caídos de Lord Tom fueron juntados e incinerados. La armada fue deshecha. Cada grupo regresaba a su propio pueblo, cargando las cenizas de sus propios muertos a casa. Tom dejó que cada grupo se fuera con una palabra de verdadera pena ante la pérdida para la tribu. Había perdido algunos de sus propios hombres, y penó por la muerte de cada uno silenciosamente.

Pero una muerte por entre todas sobresalía en demasía para Lord Tom. Eadwig. El hombre no había sobrevivido la batalla. Tom lo dejó yacer en un pequeño bote que estaba en Krevdberg. Lo dejó partir hacia el océano donde prendió en llamas – el funeral de los reyes.

Bill se había ocupado a si mismo revisando a los heridos y tratando de ayudarlos. Aprendió algo que hubiera preferido no hacer.

El ungüento más efectivo para las heridas era orina de vaca hervida.

Bill se estremeció, dándose cuenta que eso era lo que tenía Tom en su herida. Juntos, él y Brunhilde atendieron a los hombres. El joven de cabellos negros había recibido muchos comentarios sobre su belleza, y más de unos pocos hombres habían caído victimas a primera vista. Pero ninguno se atrevía a más que sólo hacerle cumplidos. Cada hombre le temía a Tom con justa razón, pero sólo se incrementó después del relato de lo que ocurriera dentro del castillo en Krevdberg.

Después de un poco más de una semana, cada grupo que viajaba tomó su camino separado. Brunhilde aceptó la oferta de su hijo de regresar con él a Trümfels. Tom estaba feliz de ver que su madre aún estaba viva. Con Josef gobernando en la fortaleza, Tom pensó que había muerto años atrás.

Les iba a tomar poco más de un mes el volver a casa. Después de tres semanas viajando, Billa había comenzado a sentirse extraño. Se había puesto muy irritable, y sufría de calambres de vez en cuando. También comenzó a perder algunos sentidos. Su sentido del olfato había disminuido y a pesar de que estaba contento de estar de nuevo con Tom, comenzaba a ponerse apático.

 

Bill jadeó mientras cabalgaban juntos. Sus ojos se abrieron en sorpresa y volvió a jadear de dolor, sujetando su estomago.

—¡Tom!

El de rastas se giró al escuchar su nombre, inmediatamente haciendo que su cabello regresara. —¿Qué sucede?

Bill sacudió la cabeza. —¡No lo sé!

Kara se puso a su lado en menos de un segundo, apeándose de su caballo para ayudarle a bajar. Ella palideció al ver la sangre en la parte trasera de Bill. —Oh Billa…

Juntos, Tom y Kara, le ayudaron a ponerse en el piso sobre una cobija que había sido puesta ahí para ellos. La armada sabía que algo andaba mal, así que se alejaron lo suficiente para darles privacidad, pero lo suficientemente cerca para poder estar parados hombro con hombro y proteger al trío.

Bill jadeó más fuerte, lagrimas formándose en sus ojos debido al dolor. —¿Kara? ¿Qué está sucediendo?

Tom se arrodilló al lado de Bill, sus piernas sirviéndole de almohada. Seguía acariciando los cabellos negros de Bill. Estaba asustado. Clamaba nunca haber sido asustado por nada antes, y realmente era así.

Hasta que conoció a Billa. Ahora, tenía miedo de que algo le pasara al hijo de ambos. Pero más que eso, estaba aterrado de que Billa muriera. La vida ya había sido lo suficientemente dura con él, el pelinegro había sido secuestrado.

A pesar de sus deseos de estar equivocada, Kara no lo estaba. Y sabía que tenía que decirle a Bill. Eso la estaba matando. Habían estado viajando alrededor de 15 días, y Kara podía ver cuánto amaban, Bill y Tom, al pequeño feto en desarrollo.

Bill gritó de dolor, sujetando su vientre. —¡Tomi!

Tom le sostuvo más fuerte. —Estoy aquí, Billa. No te dejaré.

La sangre comenzaba a formar un pequeño cuenco debajo de Bill y Tom pensó que se pondría enfermo. Había mirado a muchos hombres a los ojos mientras les quitaba la vida y nunca se había sentido mal por ello. Pero ver el charco rojo que salía de Bill era casi demasiado.

—Bill —Kara comenzó lentamente.

—¡¿Sí?! —Bill gritó mientras otra ola de dolor atravesaba su delgado cuerpo.

—Y-yo lo siento… —Kara no podía ni mirarlo a los ojos al decirlo. Su cabeza estaba agachada y sus ojos cerrados.

—¿Sobre qué…? —Bill comenzó a llorar, seguro de que conocía la respuesta, pero rogaba por estar equivocado.

—Estás perdiendo al bebé —dijo levantando la mirada. Nunca había conocido a alguien como Bill en todos sus años. Él era algo especial y había aprendido a amarlo sinceramente. El verlo con esa mirada en sus ojos hacía que los suyos propios se llenaran de lágrimas.

Bill casi se ahoga con su llanto tratando de abrazar su estomago. —Por favor, no me dejes —suplicó como si el bebé pudiera escucharlo y hacer que sucediera. Entre más dolor sentía y veía más sangre escurrir más desesperado se sentía.

Sus ojos estaba abiertos y tenían una mirada desesperada, abrazándose desconsolado. No estaba seguro de que era lo que sujetaba tan desesperado exactamente. Con un grito final todo quedó en silencio.

El pequeño Trümper que Bill había tratado tan duro de cuidar había pasado a través de su cuerpo. Kara y Tom podrían escucharlo llorar pero los hombres haciendo el círculo, no. Tom estaba sentado en shock, mirando el desastre ensangrentado. Se había congelado, incapaz de sentir algo.

El cuerpo de Bill temblaba con sollozos silenciosos, incapaz de llevar suficiente aire a sus pulmones para llorar propiamente. Kara se giró, envolviendo al pequeño feto  que había salido. Comenzó a doblar la manchada sabana también.

Comenzó a alejarse, las lágrimas rodando por sus mejillas, pero Bill la sujeto del tobillo, deteniéndola. —¿Por favor? No te lo lleves…

Kara asintió y colocó la forma sin vida en brazos del hombre. Ni siquiera se había formado propiamente, pero eso no le importaba a Bill. Mirándolo borrosamente, Bill finalmente escuchó esas palabras que había enterrado en lo más profundo de su mente durante esos pocos meses de felicidad.

Incluso si LOGRAS embarazarte, Bill, nunca se quedará. Tu cuerpo es incapaz de soportarlo. Tienes unos cuantos meses, si eres lo suficientemente afortunado para eso. Usa un condón cada vez…

Bill apretó la pequeña forma contra él. —Sabía que te perdería —dijo con un susurro ahogado—. Siempre serás especial para mí. Te amé tanto. Nunca te olvidaré —Bill comenzó a mecerse de atrás para adelante y viceversa, el trauma finalmente entrando en su mente. No dejaría ir al pequeño envuelto entre las mantas—. ¿Por qué me dejaste?

Tom había tenido suficiente. No podía soportar escuchar a Bill continuar hablando. Se levantó y se alejó un par de yardas. Por segunda vez en su vida, Tom lloró. No le importó si sus hombres se encontraban ahí o no. Lloró por su hermana, y ahora lloraba por el que pudo haber sido su hijo.

Tom no sollozó tan fuerte como Bill. Sólo se derrumbó en el suelo, su cabeza agachada y su rostro entre sus manos. El llanto era lo único que podía escucharse, hasta que Tom lo rompió. Dejó caer su cabeza hacia atrás y dejó salir un aullido.

Eso sólo hizo a Bill llorar más fuerte. La última vez que Tom había gritado de esa manera era un grito de guerra. Esto sonaba tan roto, tan lleno de tristeza.

Bill dolía mucho, y lloraba tan fuerte. Había un sollozo atorado en su garganta, y hacia que respirar se volviera más y más difícil. Finalmente, cuando salió no hizo que el dolor disminuyera. Bill miró a Tom, aún acunando las mantas. E incluso a pesar de que sabía que no había manera de que regresara a la vida, no podía soportar la idea de que se lo quitaran.

—Él habría sido un fantástico padre para ti, mi pequeño —Bill susurró. Su frente se hundió gentilmente entre la sabana, pero rápidamente se retiró ante el olor sangre.

—Bill —Kara dijo suavemente y se hincó frente a él.

—¿Dónde está él? —Bill sorbió fuertemente—. ¿Dónde está mi bebé?

Kara sabía que se refería tras la muerte. Los guerreros iban a Valhalla; los enfermos y débiles iban a una parte del enorme Hel, mientras que la gente como Lord Josef iban a una parte separada de ahí.

—Él está con Frigg ahora —Kara replicó. No podía soportar el pensar que un niño se encontrara en algún vestíbulo del Hel.

—¿F-Frigg?

Kara asintió, abrazando a Bill. —Ella es la esposa de Odín. Ella se encarga de los matrimonios, las madres y creo, de los pequeños niños como tu hijo cuando dejan está vida.

—¿Y e-el estará a salvo?

Kara asintió. —Muy seguro. Nada puede nunca tocar a los niños ahí.

—¿L-lo prometes?

—Sí.

Bill lentamente le ofreció la manta de nuevo. Las lágrimas cayendo más fuerte de nuevo. Bill abrazó sus piernas con sus brazos y murió un poco más por dentro. Brazos musculosos le envolvieron por detrás. Giró y enterró su cabeza en el pecho de Tom. El de rastas había abierto su piel de lobo, poniéndola alrededor de su lastimada pareja.

—Quémalo —Tom dijo calladamente. Eso era dirigido a Kara, y dado que había el suficiente silencio, ella le escuchó.

Bill le miró. —¿Vas a quemar a nuestro hijo?

Tom asintió. Era una fortuna, que de donde estaban, pudieran ver un pequeño lago. Algunos de los hombres estaban uniendo pedazos de madera mientras otros golpeaban con sus hachas el lago hasta que el hielo cedió.

—Es la manera en que se hace para la realeza.

Bill observó a través de sus ojos adoloridos como su bebé era colocado, con todo y manta, dentro de la balsa que habían construido. No era muy grande y había sido cubierta con algo de heno traído de los caballos.

Dos arqueros se adelantaron, uno caminado al otro lado del lago. Al mismo tiempo, ambos lanzaron una flecha ardiendo. Cayeron en el heno y en pocos segundos la balsa estaba ardiendo completamente. Nadie se movió hasta que todo hubo ardido, y lo que no pudo quemarse, lentamente se hundió hasta lo más profundo del lago.

Bill se había vuelto insensible. Lágrimas aún fluyendo de sus ojos, pero no podía pensar y ver claramente. Sólo se sentó ahí, en shock, y Tom detrás de él. Ninguno se movió por un largo rato. Al final, habían sido Gustav, Brunhilde y Kara quienes habían terminado cargando a Bill hacia la carreta de provisiones. Tom totalmente destrozado caminó de regreso a su caballo.

+.+.+.+

 

Notas finales:
¡Feliz Año!

Inicienlo de maravilla :D Yo lo comienzo actualizando esta linda historia y uniendome a otro fandom :P ¡Ah! Y también enferma *sheers!*

Este capítulo es triste, muy triste ¡lo sé! para comenzar el año T_T pero era el que tocaba. Intentaré actualizar pronto el otro :D

Disfruten mucho mucho su inicio de año, recuerden que dicen que como uno lo empiece así lo vivira, yo lo comencé enferma y sin dinero, será un año muy difícil xD

Devi R. Black
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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios