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CAPITULO DOCE

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Billa estaba en las nubes cuando se dirigieron a romper el ayuno. Cloelia se había aparecido en los aposentos de Tom con un vestido limpio y Tom había esperado a que su nuevo amante se vistiera antes de dirigir a los dos “chicas” hacia el comedor.

—¡Ahí está Lord Tom! —Georg sonrió, moviéndose para palmear a su amigo en el hombro. —Se ha levantado tarde.

—Tuvimos una noche difícil. ¿Seguramente no soy el único quien ha celebrado nuestra victoria con una hermosa compañía en la cama? —Tom puso su mano ligeramente en la parte baja de la espalda de Bill mientras los hombres se reían. Unas pocas mujeres se rieron entre ellas. Georg pensó que sería divertido y palmeo a Hannah en las trasero. Para el deleite de los hombres, ella se giró en redondo y lo abofeteó en la cara. No dejaría marca y ella sonrió después de hacerlo, pero la expresión en el rostro de Georg fue lo que causo tanta risa.

Bill miró a Tom, cuya risa se unió a la de los otros hombres. Bill le sonrió, disfrutando ese sonido tan raramente escuchado.

La comida fue puesta ante ellos. Bill trató de mostrar su decepción ante la comida frente a él, pero se sentía un poco triste. Trümfels estaba bastante bien acomodado. Había muchas tierras, buenos cazadores, y suficiente comida para que pudieran comer como la realeza.

Tom no creía en eso de que ciertas comidas para ciertos rangos, como en otras tierras. Dado que él no vivía en un gran pueblo en el este, o en el sur, era capaz de gobernar a su propia manera. Sabía lo que era vivir de la tierra y sabía como era ser un Lord. Prefería la cerveza de los comunes al vino especiado de la realeza.

Los vegetales, como las papas, que los campesinos comían se encontraban también en el plato de Tom. En restitución, el venado y los postres que aquellos en la posición de Tom disfrutaban, se encontraban en las mesas de familias como la de Cloelia. Tom creía que compartiendo las comidas, se creaba más para que comieran todos, y más alimentos podían ser guardado para el invierno.

Tom notó las caras largas de su gente. Ellos, sin duda, esperaban el puerco salado para una comida matutina. En lugar de eso, ante ellos había tazones de avena cocida.

—Avena en nuestros platos, pan fresco en nuestra mesa. No será un festín pero pone carne en tus huesos y permite que más cerdo se guarde para el invierno que llega. —Los hombres corearon, e incluso Bill, sobre el tocino en el desayuno. Tom comenzó a comer y sus hombres le siguieron.

El buen humor de Bill se vio oscurecido cuando Godiva se sentó frente a él. Ella se mofó de él y se acercó más a Tom.  El de rastas se dio cuenta pero no dijo algo. Bill trató de mantener su cabeza en alto para que así Godiva no viera que estaba herido por el hecho de que Tom no hiciera algo al respecto.

Aunque no notó la mano hasta que tocó su mejilla. Miró a Tom sorprendido mientras el de rastas le acariciaba la mejilla con el pulgar.

Georg estaba entre ambos, pero siempre se quitaba del camino de los toques que Tom le daba a Bill durante la comida.

Después de que la avena se hubiera terminado, y que el pan hubiera sido partido y compartido entre los comensales, Georg se inclinó hacia Bill.

—¿Entiende que es lo que ha sucedido?

—¿Compartimos porque es lindo?

Goerg sacudió la cabeza. —Me refiero a Tom y sus toques durante la comida.

—¿Está siendo dulce?

Georg sonrió. —No exactamente. Te está marcando. La probabilidad es que nunca escuches palabras de amor de Lord Tom. No es su manera. Usa la piel del lobo porque es el animal que siente que es como él. ¿Alguna vez ha visto a un lobo cortejar a otro?

Bill sacudió la cabeza. Sabía el proceso de apareamiento gracias a Discovery Channel, pero nunca había observado el cortejo. ¿No simplemente iban y se montaban al que estuviera en celo?

—Un lobo masculino —Georg comenzó mientras partía el pan y le ofrecía una parte a Bill antes de tomar algo para él. Bill asintió agradeciendo. El pelilargo asintió y continuó su informe—, cuando corteja a una hembra, la tocara tanto como sea posible. Correrá tan cerca de ella como pueda. Le lamerá el muslo, y la acariciara con el hocico muy seguido para demostrar su interés en ella. También es una forma de mostrarle a los demás que ella ya está apartada.

Los ojos de Bill se agrandaron mientras miraba a Tom, luego a Georg. —¿Quieres decir…?

—Así es —Georg sonrió ampliamente—. Tom está intentando cortejarte. —Bill se sonrojó brillantemente. Cuando Tom le miró, el pelinegro le miró tímidamente. Georg continuó hablando calladamente—. No está muy bien entrenado en el arte del cortejo, así que sea amable con él.

La sonrisa de Bill se volvió aún más grande cuando observó como Tom no respondía de ninguna manera a los avances de Godiva. En lugar de eso, el de rastas le guiñó el ojo a Bill, quien casi muere de felicidad en su silla.

 

Para el gran consternación de Bill, después del desayuno, no vio  mucho de Lord Tom. Trümfels parecía más bullicioso de lo normal. Era casi tiempo de que el intercambio comenzara. En dos días, de hecho, el viaje comenzaría.

—Entonces ¿exactamente qué sucede?

—Bueno —Cloelia dijo mientras empacaba tapices tejidos—, un grupo de nosotros parte al alba. La mayoría son mujeres, aunque también van hombres para la guardia. Nos dirigimos al rio Elbe. Allí, mujeres de todas las tierras intercambian sus bienes. Después de una semana regresamos a casa con los nuestros.

Bill miró alegremente a su amiga. —¿Cloelia?

—¿Sí, Billa?

—Me gustaría acompañarles en este negocio de intercambio.

La doncella sonrió. —A las mujeres les encantará que vaya, pero me temo que tendrá que ir a preguntarle a Lord Tom sobre eso. Puede que él tenga otros planes. Todos vimos sus acciones en el desayuno.

Bill se sonrojó. —Oh dios ¿fue tan obvio?

Cloelia se rio divertida. —Sólo un poco —se quedaron calladas un minuto antes de que ella hablara de nuevo—. ¿Y bien?

—¿Bien qué?

—Se dice que pasó la noche con Lord Tom.

—¡Estabas ahí cuando se hicieron los arreglos!

—Sí, pero también andan diciendo que dormir no es la única cosa que ocurrió. De hecho, Billa, los escuché a ambos al otro lado de la casa.

Los ojos de Bill se abrieron enormes. —¡¿Fuimos tan ruidosos?!

—¡Sí! —Cloelia asintió, riéndose. Se sonrojó mientras soltaba su curiosidad—. ¿Es realmente tan bueno?

Bill se estremeció y trató de no pensar en eso. —Hablaremos luego —dijo, posando sus ojos rápidamente en su regazo, pero esperaba que Cloelia entendiera. ¡Lo último que necesitaba era a su miembro varonil endureciéndose en el comedor!

—¡Billa! —Una voz se escuchó desde el otro lado, y era una distracción muy bienvenida. Era Hannah. Sus brazos cargados con bases, algunas hechas de huevo, otras de plomo. También traía consigo algunos frascos de kohl. Bill extrañaba sus lápices delineadores. No disfrutaba el tener que estarle poniendo agua a su maquillaje sólo para ponérselo, pero al final decidió que era mejor que nada.

—¡Hannah! —La “dama” y su doncella gritaron, apresurándose a abrazar a la morena.

—¡Vine a traer maquillaje para el intercambio!

Siendo típicas mujeres (la parte femenina de Bill salía a relucir fuertemente en ess momentos), por cada frasco de kohl que ponían dentro, dejaban uno aparte. Por cada frasco de base de maquillaje, otro más se agregaba a los que se quedaban.

 

Convencer a Tom de que él debía de ir en la excursión fue más difícil de lo que Bill imaginó.

—No —fue la simple respuesta de Tom.

—Que- pero.. puh… ¡¿POR QUÉ NO?! —Bill jadeó.

—Podrías morir —el de rastas se encogió de hombros.

—También podría morir aquí pero me dejas quedarme.

—Puedo protegerte aquí. No puedo ver que estés a salvo si estás lejos de mí. También considera, Billa, que creo que serías una excelente señora para mis tierras.

Bill parpadeó. —¿Quieres que reine junto a ti?

—Aún no puedo decirlo por cierto, aunque por lo que veo, no existe alguien más que lo haría mejor.

Bill le sonrió tímidamente. Su sonrisa de convirtió en una mueca que rápidamente oculto tras su sonrisa. No le permitiría a Tom salir triunfante. De ninguna manera. —Oh, pero Tom, ¿no estás olvidando algo?

—¿Y qué es eso?

—¿Cómo podría posiblemente ser una buena “Señora” para Trümfels si no sé qué sucede ni cómo se hacen las cosas? —Bill preguntó dulcemente, batiendo sus pestañas inocentemente. Tom le miró largo y tendido antes de finalmente rodar los ojos.

—Tú ganas.

Bill gritó alegre y abrazó a Tom. —¡Gracias!

—PERO sólo irás si vas bien resguardada. Directo allá, directo aquí. —Las cejas de Tom estaban muy juntitas con su expresión seria, y sólo se suavizaron cuando se acercó a darle un beso—. Odio lo que me haces —gruñó en su oído.

—¿Qué es lo que hago? —Bill le miró triste.

—Volverme uno de ellos —Tom gruñó una vez más, señalando con la cabeza a dónde Georg estaba mirando a Hannah. Bill prácticamente podría ver salir corazones del castaño, quien estaba demasiado embobado mirándola que se tropezó con sus propios pies. Bill se rio y apreció audiblemente el momento con un “¡aww!”. Tom se alejó de él y Bill le miró, observando a su amante tratar de permanecer frio e indiferente como siempre había sido.

 

La noche antes de que Bill partiera hacia donde se realizaría el intercambio fue una noche muy calurosa. Calurosa en todos los buenos sentidos. Bill se volvió arcilla en las manos de Tom mientras hacían el amor más de una vez durante la noche. Serían dos largas semanas para ellos sabiendo que no podrían verse.

Tom despertó a Bill extra temprano esa mañana.

—¿Billa?

—Mmfh —La almohada de Bill se comió la respuesta.

Tom unió su boca al cuello del pelinegro, besando y chupando gentilmente. —Despierta.

Bill gimió pero mantuvo sus ojos cerrados, determinado a seguir dormido, incluso si sabía que no había esperanza de regresar a la tierra del sueño con esos labios sobre de él.

—Por favor, Bill —Tom medio rogó mientras embestía contra una de la pierna del mencionado.

—¿Qué nunca tienes suficiente? —Bill preguntó, sentándose ligeramente, tratando lo mejor posible de lucir molesto.

Tom sonrió. —No realmente.

Bill le miró por un momento, luego agarró su almohada. Golpeó al de rastas en el rostro con ella, luego la puso de vuelta en la cama y se recostó sobre de ella, dejando claro que quería dormir. Tom no podía ver su cara, así que no tenía idea de que Bill estaba intentando no reírse.

Sin embargo, Tom miró la espalda de Bill sorprendido. Finalmente, el de rastas gruñó juguetón y se aventó sobre la forma durmiente de Bill. Sujetando la parte de atrás del cuello de Bill con sus dientes y sacudiéndole muy ligeramente. Bill gritó en sorpresa, pero rápidamente se volvió en un gemido. Tom se rio en su cuello. —Te dije que despertaras. Te necesito, Billa —agregó una embestida al final. El de cabellos negros gimió y sacudió su trasero en dirección al Lord.

Bill aún estaba húmedo por la mezcla de la esencia de Tom y la suya, permitiendo que el miembro de Tom se deslizara con facilidad. Sin embargo Bill siseó, no estaba acostumbrado a la sensación irritada de su agujero femenino, haciendo que la entrada de Tom fuera algo incomoda. Pero entre más le penetrara el Lord, Bill respondía más enérgico, olvidándose de la ligera molestia anterior.

El ritmo se incrementó, y sus respiraciones se volvieron irregulares mientras se acercaban al clímax. Si Bill hubiera estado pensando claramente, le hubiera demandado a Tom que se saliera antes de correrse. Pero Bill no estaba pensando bien. No podía, no con la caliente boca de Tom sobre su piel, no con el pene de Tom embistiéndole, no con los dientes de Tom marcándolo. No podía pensar – sólo sentir.

Demasiado pronto sus clímax llegaron. Cada momento que pasaban mirándose uno al otro significaba que estaban un momento más cerca de la partida de Bill.

Un toque en la puerta les anunció que su tiempo a solas había terminado.

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Notas finales:
Devi R. Black
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios