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Notas del capítulo:

"Como un pájaro de alas rotas iría sin ninguna dirección y solo con un objetivo, hasta encontrarlo."

~ Alito di vita. ~

 Capítulo 4.

 

~

 

 - Y volviste a huir... - suspiro y se hundió un poco más en el sofá, Dior miraba con tristeza los copos de nieve caer detrás de la ventana y a su dueño a intervalos con un pequeño brillo en sus ojos, se veían en sus pequeñas pupilas que necesitaba volar a la luz de la luna.

 

Gerard se levanto de su cómodo asiento con la intención de abrir una de las ventanas de aquel cuarto. Pero Dior no salió, se quedo con las alas erizadas pegada a una negra cortina.

 

 - ¿Qué no querías salir? - la ave solo se pego aun mas a la cortina, ¿qué es lo que le pasaba a su pequeña Dior? - Bien, solo me pare a lo tonto. - volvió a su lugar con desgana y se dejo caer haciendo a la silla crujir. Estaba my cansado y frustrado, amaría y daría todo por poder dormir una noche, cerrar sus ojos y abrirlos unos mil años después... tal vez.

 

Pero no podía hacer, el único remedio sería ponerse a leer un libro, se estiró un poco y recogió uno de pasta dura un poco polvorienta del suelo, pero lo dejó caer al mismo lugar después de ojearlo. ¿Cuántas veces ya había pasado sus obres por esas amarillentas hojas?

 

Se acomodo en la silla para poder estirarse un poco más a una de las repisas en la pared y tomar uno más. Esta vez uno más viejo y gastado que el anterior lleno sus manos. Se quedo revisando la portada y se amoldo a su placer para poder leer, al abrirlo un pedazo de papel calló de entre sus hojas, lo recogió antes de que tocase el suelo, pero no se veía en el nada más que una "M", un numero dos y la mitad de la cara de Buda en el mismo.

 

Gerard lo dejo ir y regresó su vista a las hojas de su libro, las misma que después de dos horas le parecieron aburridas, opto por aventarlo y que chocara con una ventana a romper el cristal. Salió de su biblioteca y corrió por las escaleras como un rayo hasta el cuarto y último piso de su enorme casa. Abrió con tal fuerza que la puerta casi se sale de su lugar y la cerro de igual manera, se sentó en el suelo, en un rincón con la espalda recargada en las dos paredes de estampado blanco simulando encaje, y sus manos cubriendo sus oídos. No quería oír a nadie, no quería oír ni la sutil brisa nocturna.

 

 - ¡UNA MALDITA NOCHE! ¡Solo una! Por favor... - su voz fue cayendo hasta convertirse en un sollozo sin lágrimas. Se deslizo aun más hasta quedar recostado sobre las vigas de madera viejas y húmedas. Cerró sus ojos con fuerza y puso sus brazos sobre su rostro. Abandonándose en el mundo de sus propias visiones llenas de horizontes que lloraban colores bermellones y azules, mares con reflejos de siente lunas y un barco de papel que navegaba sin un capitán que lo guiara, solo liderado por el viento y las olas, podía darle vida a las historias leídas y combinarlas con otras. Una nueva forma de iluminar su agujero negro, su vida.

 

Todo lo ruin del mundo se quedaba afuera de esas ocho paredes con techo de copula en cristal con un vitral de rosas rojas, negras, blancas y de un rosa pálido que flotaban como si emergiesen de un rio con el vibrar de un cielo estrellado; y solo la luna era invitada a pasar por las cuatro ventanas colocadas a intervalos, igualmente decoradas por vitrales similares a los del techo, excepto por el bello arreglo que completaba a cada uno de ellos por igual.

 

Funcionada como cuarto de pánico, de lectura, de inspiración, incluso sería el escenario perfecto para pedir matrimonio, pero el envidioso vampiro lo tenía en su poder y en su eternidad nadie, aparte de Dior, él mismo, los rayos de la luna y el sol, pisarían su hermosa cámara de paz.

 

Cuando el cielo empezó a clarear el vampiro decidió sacudirse el polvo y astillas de los pantalones y bajar a dar un paseo por el frondoso y verde bosque.

 

 - Resiste un día más. - dijo Gerard refiriéndose al mundo antes de llegar a la puerta.

 

 - Pero si has despertado. - el vampiro pego un brinco y casi agujera la pared con sus dedos y uñas. Se giro y en el sofá, su sofá favorito, estaba su hermanito con los pies recogidos en posición india y la barbilla apoyada en las palmas de sus manos. Se veía tan joven, como él aunque no fuese un vampiro, tan adorable aunque siempre lo molestaba con el asunto de dormir.

 

 - ¿Cómo entraste?  - preguntó molesto. La relación con su hermano se había podrido después de unos años de no hablar, bueno, unas décadas.

 

 - Pues veras, no soy un cerrajero - soltó una risita tonta, per regreso su expresión a una de fastidio -, pero soy un brujo, no tiene nada que ver con dónde y el cómo la he encontrado, pero la llave estaba tirada en el fango. - le mostró la llave girándola en su dedo, Gerard pronto se la arrebato y se la metió en el bolsillo - ¿Dónde estabas?

 

 - Arriba.

 

 - ¿Arriba de quien?

 

 - ¡Michael! - Gritó, su hermano en verdad era buena en joder cuando se lo proponía.

 

- ¿Qué? Oh, no quieres que sepa de tu vida sexual, está bien - se levantó del sofá -. No vine para entablar una conversación contigo.

 

- Tranquilo vengo en paz - comentó risueño tomando a Gerard del brazo con fuerza -, aunque si tu ave vuelve a querer atacarme juro dársela de comer a un perro o tal vez la coma yo... pero no me gusta el sabor a cuervo, es simplemente asqueroso. - Mikey le señaló una jaula donde estaba Dior y Gerard asintió sin tomarle gracia alguna a su broma y comentario, los ojos azules del brujo cambiaron de color a uno ámbar cuando se alejaron de la cara de su hermano y fue a buscar algo en los estantes a un lado de la chimenea.

 

 - ¿Qué buscas? - inquirió mientras sacaba a Dior de su encierro

 

 - Bueno, en realidad no lo sé, solo sé que es un libro de cubierta roja. El problema está en que no se cómo se llama y de verdad lo necesito - suspiro y volvió su vista a Gerard, con sus ojos ahora de un color gris muy triste -. Juro no volver a molestarte si me ayudas a buscarlo...  Ah, no aquí esta, la oferta se cancela. - se levantó del suelo con movimientos de gato después de que se había agachado para poder alcanzar un libro de tapa rojo de abajo del mueble.

 

 - Regresa ese libro ahí, cuando ella te lo dio lo botaste, según tú eras muy buen brujo y no lo necesitabas. ¿Qué piensas hacer con el? - le quito el libro que su madre había llenado con embrujos y alguna que otra receta de pócima, si, ella también era una hechicera de ahí el amor de Mikey por lo que era. Pero Gerard había sido diferente, siempre, mientras Donna le mostraba a Mikey a mesclar cosas y a hacer hechizos, Gerard se la pasaba pegado a un violín o un arpa. Incluso solo para oír mientras alguien más los tocaba

 

 - Nada de tu incumbencia, pero solo vine para eso. - arrebató el libro de entre los dedos de su hermano vampiro y camino hacia la puerta.

 

 - ¡Mikey, regrésalo ahora! - le gritó caminando con tranquilidad tras de él; se cubrió los ojos con el antebrazo ante la violenta luz del sol, perdiendo a Mikey de vista. Mikey solo abrió un portal hasta algún lugar, que reconoció cono la India con una mano y se giro a verlo.

 

 - Nos vemos, hermanito. - una vez dentro del portal este se cerró con una llamarada de colores azules.

 

 - Gerard no entendía el por qué de su odio mutuo, pero ahora solo entendía que a su hermano le encantaba hacerlo rabiar. Cayó de rodillas en el fango entre los pinos, dejando que el sol lo quemase.

 

Estaba tan cansado de todo eso, de todo más bien. El maldito precio de la inmortalidad era tan caro, tan desgastador. Había dado su alma y corazón por disfrutar de lo maravilloso de la vida, pero también lo había hecho ver los horrores de ella. Y jamás se podría liberar de las cadenas a las que el solo se había encadenado. Quería soñar otra vez, ver un poco del inicio y el final de su vida, y saber si todo el sacrificio no había sido en vano.

 

~

 

Meowt ronroneaba con las caricias que Frank le proporcionaba, mientras este se dedicaba a mirar hacia abajo, a la calle. Con los ojos llenos de lágrimas, que no se desbordaban, que solo se acumulaban y se estancaban en sus pestañas. ¿Y toda la felicidad? Fácil, se había esfumado junto con aquel vampiro.

 

Lo que fácil viene, igual de fácil se ira. Así siempre ha sido y así siempre será.

 

Luego de verlo irse Frank se había quedado unos minutos más ahí con la vaga esperanza de que regresara, al tener que sostenerse a la realidad de que eso no pasaría sus energías había caído gravemente. Se volvía a sentir miserable como todos los demás días, como en el amanecer y por milagro con paso desganado había llegado a su departamento. Y como cereza del pastel al subir al elevador se  había tenido que topar con una pareja.

 

El gato lo esperaba dentro, acurrucado en la alfombra, titiritando de frió y maullando con pesar.

 

Ahora los dos estaban juntos con los pies colgando fuera de la ventana y su hombro descansando en el marco de la misma. El minino se sacudió los copos de nieve del pelaje y salto hacia el interior del apartamento para calentarse. El ángel dio vida a la primera lágrima, la dejo rodar por su mejilla, la dejo disolverse mientras caía al suelo.

 

Todos los colores ahora le parecía escalas de grises y el cielo solo un pedazo de metal pintado en oxido y ocre; todo era tan industrial, triste, gris y sin sentido. Los grandes edificios ahora no se elevaban para tocar el cielo y rozar las nubes, solo lo hacían con egoísmo. Las personas ya no caminaban por placer, solo arrastraban los pies siguiendo el patrón de pasos que alguien ya había marcado por el suelo de cemento agrietado.

 

Todo se había vuelto tan asqueroso.

 

Se separo de la ventana por unos minutos, fue hasta la puerta, se arrodillo frente a ella y tomo su arco y flechas. Iba a distraerse un poco. Una vez de vuelta en la ventana comenzó a apuntar con los ojos cerrados, sabía que lo castigarían por ello, pero... ¿Qué va? Uno o dos días más en la tierra pasaban tan lento como todos y todos serían iguales. Y efectivamente al atardecer ya tenía en su muñeca derecha diez días incrementados a su antiguo número.

 

Frank dejo que la noche callera, sirvió de comer a su gato, regreso a la ventana saco las piernas y después el cuerpo. Camino por el bordo de unos cincuenta centímetros de ancho alrededor de todo el edificio procurando no pisar la nieve gris que ahí se acumulaba. Escalo con sus manos y piernas algunos pisos con la ayuda de ventanas y repisas.

 

 - ¿Y ahora qué hice? - se preguntó una vez que llego a la azotea. Sus alas vibraban por la altura, querían salir, pero Frank las retenía. Sentía que se hundía y que todos a su alrededor lo jalaban mas metros hacia abajo, que todos le presumían el poder respirar - ¿Qué hice mal? Siempre lo arruino todo, incluso a mí. .- no había una respuesta a sus preguntas porque él no las formulaba para su persona. No, quería que aquel demonio las respondiera.

 

Tenía que volver a encontrarlo, o siquiera encontrar a alguien que lo hiciera sentirse igual. ¿Habría alguien más? Tal vez. Solo necesitaba sentir y probar de nuevo aquellas dulces sensaciones; porque el dolor ya lo tenía harto, siempre el mismo saborcillo.

 

Brinco sobre los techo de los edificios, tenía un propósito, una meta. Su única meta desde que había tocado la tierra. Y Aunque unas voces en su cabeza, como coros, como susurros le cantaban un sublime "no", que no debía y que estaba mal, el no pararía. Hubiera sido buena idea oírlos y obedecerlos, dar media vuelta y regresar a su departamento; pero era igual de buena el ignorarlos e internarse en las luces de la ciudad hasta dar con el vampiro que lo había hecho sentirse tan bien. Seguro estaba perdiendo la cabeza, pero se sentía bien.

 

 - Te voy a encontrar, me cueste lo que me cueste. Incluso mil años más en este sucio mundo. - sentenció luego de haber caído en la gran manzana de New York, era una ciudad grande, pero era al mismo tiempo muy pequeña.

 

Como un pájaro de alas rotas iría sin ninguna dirección y solo con un objetico, hasta encontrarlo.

 

·

Notas finales:

¡Vuelvo a venir a joder! JoJo, pensaba subirlo hasta que el capítulo cinco estuviera acabado perome dije: ¿Enserio Ximena? ¿Enserio? Y pues aquí estoy. Espero que les haya gustado y gracias por sus comentarios de el capitulo pasado. Y mas a Jumping Frogg, ame su comentario ;)

¡Ya tenemos mas de 300 lecturas! MUCHAS GRACIAS. De verdad gracias.

Dejen comentarios si les ha gustado y si no también :3 Es su opinios y es bien vista aqui.

 CheckMeowt XO :)

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios