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Notas del capítulo:

"Lo vas a perder todo por sentir? Solo necesitaba un poco más... solo diez y siete años de la compañía del demonio para no volver a sus tinieblas, solo necesitaba eso y la montaña rusa e emociones que le provocaba"

Montagne russe.

Capítulo 3.

 

~

 

¿Que había sido eso, Frank? Toda esa descarga de adrenalina que había sentido, ese revoltijo en su estomago, los mil y un pensamientos que nacieron en su cerebro, ese maravilloso momento de excitación, Frank había sentido a el peligro rozarlo, al miedo acariciarlo y a la intriga llenarlo por completo... después de mucho por fin se sentía... bien.

 

Se había levantado de golpe al verlo desaparecer de esa manera, mesclando sus manos con la espumosa bruma, intentando recopilar un poco de ella o que esa misma bruma lo consumiese y se lo llevase con el demonio que recién había "conocido". Decepción la que se llevo al ver que no sucedía nada, que la bruma se resbalaba de sus dedos... que cada vez se volvía menos densa y tenía la nieve de ceniza.

 

Busco al cuerco con la mirada, igual y esa criatura lo llevaba al que había despertado sus sentidos; ¡vaya desesperación que tenía por sentir! Pero el cielo estaba vacío sin ningún rastro de un pequeño de alas azabache. Parecía un niño que seguía un pájaro para ver el nido y a los polluelos, pero el único cambio en la historia es que se había quedado embelesado con la forma en que ese vampiro había desvanecido: tan limpia, ágil y rápida, como el movimiento de las alas de un colibrí.

 

¿O tal vez no tan limpia? En la nieve había una letra, la letra "G" apenas visible, apenas reconocible.

 

Pero Frank como ángel del amor no sabía nada de los vampiros que no fuera el típico: "mantente a la distancia o son criaturas que se alimentan con el elixir de la vida de los humildes humanos". Para él podía ser una coincidencia de la caída del polvo u obra del aire.

 

Gerard no le había hecho nada a él, incluso había calmado a su mascota para que no lo lastimase, ¿cómo era posible que con ese encuentro hubiese sentido que caía al vacío y volvía a subir, que tenía algo especial? Imposible, pero paso y ahora no se lo podía sacar de la cabeza.

 

El ángel cogió su arco del suelo y se acomodo con un fugaz movimiento el plateado carcaj a su hombro. Debatía entre lo que había sentido y visto mientras caminaba hasta la puerta del cementerio, todo era tan confuso e irreal... ¿de verdad se había visto en una situación como esa? Dio un último visto al lugar entre las lapidas y tributos, soltó una pequeña risa, no había forma... ni por parte del infierno... de que eso no hubiese pasado, todo lo sucedido hacía que Frank sintiese toda su piel en alerta siendo rosada por el jersey de punto, sus ojos que ahora veían mas allá, no solo lo de enfrente. Su corazón que se desbocaba y amenazaba con romper sus costillas, se sentía todo realmente bien incluso el aire gélido, ¡Podía sentir mucho más que dolor!

 

Salió corriendo para mezclarse con la gente de la ciudad, los olores, los colores, las personalidades, los sonidos, las diferentes temperaturas al pasar por establecimientos, ¿acaso había vuelto a surgir?

 

Todo parecía tan bello y exquisito que no pudo mantener sus manos quietas de tocar la nieve, jugar con ella; tocar las ventanas de algunos locales, tocar las rugosas hojas de un pino y compararlas con unos pétalos aterciopelados de un tulipán amarillo. ¿Cómo es que había caído tan hondo para no ver todo lo maravilloso? ¿Por qué se había dejado arrastrar por el dolor y realidad?

 

Y luego ya no se pudo resistir de subir a uno de los edificios más cercanos, sentarse en el bordo de la terraza con sus pies colgando divertidamente; no pudo resistirse de disparar hacia la izquierda y derecha a todo humano que viese pasar por ahí, más de veinte personas recibieron el don y castigo del amor, aun así Frank no sintió ansiedad por hacer su recuento del día, tampoco por que el numero de su muñeca había disminuido, mucho menos sintió que su corazón acogiera nuevas llagas.

 

Solo quería extender sus alas, dejar que las plumas se despeinaran y vibraran con el invierno, dejar esa vida mediocre que había tenido, salir de la rutina y ser el ser que hace media década había pisado la tierra, creyendo y construyendo su mundo de fantasías que se volvían realidad en su mente, aquel que creía en el amor y que no lo lastimaba.

 

Se dejo caer de la repisa, abriendo sus alas con elegancia, cayendo sobre una acera con delicadeza... hace tanto que no dejaba que sus grisáceas alas se abrieran, mucho menos las había usado... ¿cómo es que lo pudo dejar si se sentía tan placentero?

 

Quería hacer tantas cosas mientras esa energía le recorriera su ser, por que no sabía cuando se volvería a sentir tan bien. Camino por toda la ciudad bajo el aura del crepúsculo dejándose llevar por sus energías.

 

Tal vez una que otra vez podía darse esas dosis de adrenalina, nadie ah dicho que es malo sentir, ¿entonces qué habría de malo si un ángel sentía lo que quisiese sentir?

 

~

 

En algún otro lao de la ciudad, casi a las afueras pero aun al alcance de toda la sangre, Gerard se encontraba acariciando la cabecita de Dior con el dedo pulgar y con la otra mano apretaba la baranda sellando sus dedos en ella, una bata de chiffon negro cubría toda la extensión de su cuerpo dejando a la luna gozar de la buena anatomía del vampiro cuando los tenues rayos bañados en plata atravesaban la ligera tela.

 

- ¿Qué cojones había ocurrido en la necrópolis? - se preguntó una vez más.

 

Todo había pasado tan rápido... un momento estaba dejando claveles rojos sobre la tumba de su madre y padre con Dior sobre el hombro, segundos después Dior estaba alborotada volando hacia algún lado, pero no le había hecho mucho caso y después al oírla graznar supo que algo iba mal... ! Y POW UN ÁNGEL APARECE DE LA NADA!, haciéndolo sentir pequeño y indefenso... ¿¡QUÉ!?

 

Gerard se llevo una mano al cabello con desesperación.

 

Se supone que él es el fuerte y sádico, se supone que es de "sangre fría", aquel que mata por puro placer y amor a su eternidad, para no ver su inmortalidad gotear por sus dedos como la sangre que bebía, él era un ser de la oscuridad, aquel que no le temía a nada más que a lo que él pudiera crear consigo mismo si no se controlaba sus instintos, claro que no quería ver en los diarios la primicia: "Masacre en New York" y que todos lo buscaran... pero era un engaño el matar por placer, lo hacía por su vida, si por su amor a la inmortalidad y miedo a la oscuridad eterna, pero nunca por placer, ¿o sí?

 

Se dio media vuelta apartándose de Dior, tenía tantas cosas metidas en la cabeza que nublaban sus instintos; desató la bata dejándola desplomarse en el suelo descubriendo su cuerpo, ahora desnudo, pero a é no le daba pena, vivía muy lejos de la ciudad, casi a las afueras y cerca de un bosque, y también porque sabía que lo atractivo que era, ¿por qué esconderlo?

 

Abrió el armario y sacó unos pantalones del color de la noche, una camisa blanca y una corbata del mismo color que sus pantalones, tomo unos zapatos y se los calzó. Necesitaba salir, despejar su mente y borrar a ese ángel que había puesto a su cabeza a arder en llamas creadas por él y que se reflejaban en sus ojos.

 

Se despidió de su pequeña y salió de su morada, tomo el teléfono de uno de sus bolsillos y marcó el número de su distracción, por que los vampiros tienen sus necesidades y celulares.

 

A los tres timbres una voz femenina y llamativa atendió - ¿Gerard?

 

- Si, Juliet...

 

- ¡Espere una década por tu llamada, cariño! - chilló la vampiresa - Eh de suponer que esta llamada no es para ponernos al corriente así que... ¿Qué necesitas?

 

- Tengo algunos problemas comiéndose mi cerebro, necesito despejarme un poco. - explicó, así eran las cosas entre vampiros, se seducían unos a otros y siempre dejaban los rodeos para los mortales.

 

- ¡Ah! - volvió a chillar - nos vemos en Fearless en Wooster street, si me dejas plantada como la última arderas en mil llamas, te lo juro.

 

Gerard rio, recordaba haberse aburrido y regresar a su casa dejando botada a la vampiresa - Claro, Juliet. - colgó el teléfono y si recorrido dio inicio, aprecia que flotaba sobre las calles, era impresionante la velocidad que su especie le brindaba, en menos de quince minutos había llegado al otro lado de la ciudad sin ninguna arruga en su vestimenta, ni cabello fuera de lugar.

 

Pronto localizo a su cita, aparentemente una chica de unos veinte y tantos portadora de un pequeño y ajustado vestido color cereza que resaltaba sus curvas, un pequeño rubí rojo colgando de su cuello, unos perfectos y delgados labios borgoña, unas largas piernas cubiertas por unas mallas negras hasta la rodillas y unas correas conectadas a su vestido, unos tacones de aguja negros, sus cabellos del mismo color en tirabuzones, esos ojos morados matizados con tonos grises y negros, sus largas pestañas llenas de mascara y esos deliciosos dibujos en su piel como tatuajes que siempre la decoraban... ¡Era una diosa esa vampiresa, por donde la vieras lo era!

 

- Estas muy necesitado para no dejarme sola aquí. - susurro acariciando el cuello de Gerard.

 

- Aún no quiero arder, querida Juliet.

 

- Te lo tomas todo tan enserio - se rio tomando el brazo de Gerard y entrelazándolo con el suyo -, vamos a dentro. - lo jaló con fuerza mientras todos se abría para dejar pasar a la palabra belleza hecha criatura.

 

Una vez dentro, con las luces distorsionándolos y la música invitándolos a seguir a seguir su ritmo, se envolvieron con todos los humanos, Juliet abrazó a su vampiro por el cuello mientras este tenía sus manos en las caderas de ella, pero la tarea y siempre competencia entre vampiros eran quien lograba ser mas seductor que el otro así que los dos bailaban sus labios y lenguas tratando de buscar su propio placer con otro, ahí no había amor ni siquiera una chispa, pero todos las chicas querían una pareja así y los chicos una chica tan sexy como aquella, ellos no veían que solo era para saciar la necesidad, no había pasión, solo lujuria, no había ternura, solo una guerra para ver quién era el mejor.

 

Solo eran dos seres que se atendían, pero que no se entendían.

 

En un gemido por parte de Gerard se separo un poco y tuvo que abrir los ojos, ¿tan necesitado estaba? No pudo responder su pregunta sin antes sentir algo que perturbaba su área, se puso alerta a cualquier tono diferente de auras de los humanos y ahí en el centro estaba de quien había huido, su nuevo némesis.

 

Un ángel que se movía de una manera hermosa provocando que un chico frente a él le admirara y tratara de seguirle el ritmo. Con la ropa desacomodada, los cabellos revueltos y la frente perlada... y todo se volvió a venir abajo, ¿qué era lo que hacía? Ese petizo de ojos paros danzaba como si la música lo hubiese poseído, no como él y Juliet que trataban de demostrarse a cada uno que no había quien mejor.

 

Ese maldito ángel, había salido para sacárselo de la mente no para tener que topárselo de nuevo.

 

Volvió a buscarlo, sus miradas se toparon haciendo que los ojos del demonio cambiaran de aceituna a escarlata, causando que sus fuerzas se fueran, quería huir de ahí. Tomo a Juliet de la muñeca y la jalo hasta la puerta trasera con ella quejándose por arruinar su maquillaje corporal. La soltó ya en el callejón y ella solo lo miro extrañada.

 

- Coño, me la estaba pasando bien allá dentro. - se quejo cruzándose de brazos.

 

- Yo no.

 

- Eres un tarado. - le levanto el dedo corazón recibiendo la misma respuesta de él.

 

- Había alguien ahí que seguro con todos tus antecedentes te manda en picada hasta el lugar por donde viniste, así que calla y...

 

- Shh... ¿Oyes eso? - lo calló quitando su cabello de la oreja, unos sollozos rebotaban en las paredes de la callejuela, los dos se pusieron en alerta.

 

~

 

- ¡Lo encontraste! - pensó Frank después de sentir esa carga de adrenalina escalarle la columna, se soltó del chico con el que estaba y fue a seguir al vampiro... ¿Qué iba a hacer si lo descubría? A la mierda, él sabía lo que quería e iba a ir por ello, abrió la puerta con cautela y salió abandonando el club.

 

Se acerco un poco pero retrocedió al ver a una chica darle un, al parecer, caramelo a una pequeña que se lo metió a la boca con rapidez sin tomarse el tiempo a ver que le habían ofrecido, metió sus pequeñas manitas en los bolsos de su abrigo rojo mientras la chica alejaba el cabello del hombro de la chiquilla, la escena dulce y motivadora cambio en un instante por una película de terror cuando la sangre empezó a llenar la boca de la vampiresa dejando el cuerpo de la niña, luego de beber y limpiar sus labios dejo caer el cuerpo sin vida del infante y lo pateo a un rincón donde los copos de nieve ya no caían.

 

- Pudiste salvarla... - se dijo tallándose los ojos intentando que la escena que había visto se desvaneciera al abrirlos Gerard estaba frente a él con el seño fruncido.

 

- Pero no lo hiciste.

 

¿Y ahora? No pensaba, ni podía irse. Y Gerard solo lo acechaba caminando en una circunferencia alrededor de Frank.

 

- ¿Por qué me sigues?

 

Frank no contestó lo que animo el ya mal estado de Gerard, el vampiro se iba a volver loco en cualquier momento.

 

- Yo no te sigo - musito con la cabeza gacha el ángel -, el mundo es muy grande, coincidencias.

 

- Sera una coincidencia cuando vuelva tus alas a polvo.

 

Otra dosis más a su cuerpo, Frank sonrió y Gerard detuvo su mano antes de impactar con el cuello de este. ¿Cómo es que le daba risa arder en el infierno? ¿Acaso el ángel buscaba su muerte? Si era así, había encontrado la manera equivocada, Gerard no era un asesino...

 

"No lo eres? ¿Qué eran las más de mil personas que has matado en tu eternidad? ¿Sombras? - se preguntó a sí mismo". Gerard se alejó varios pasos de Frank, cerró los ojos con fuerza como no queriendo verlos a abrir y este se dio cuenta, jamás creería haber visto tristeza en los ojos de un demonio. En todos los momentos de la historia del cielo siempre habían sido señalados como ajenos a los sentimientos... ¿entonces? Este vampiro, ¿era diferente o que podría pasarle?

 

Por un momento la miseria volvió a su cuerpo, y termino preguntándose qué cosa había hecho mal. Estiro su mano para tratar de hacer algo, curar la herida, pero Gerard volvió a alejarse como si fuese a quemarse con ese tacto del ángel.

 

- Que ni se te ocurra, espero no volverte a ver !jamás! - le dijo mirándolo con odio antes de volver a desaparecer en una bruma que se perdió en la noche, pero Frank lo quería volver a ver y que hiciera a sus sentimientos bipolares y retorcidos.

 

¿Lo vas a perder todo por sentir? Solo necesitaba un poco más... solo diez y siete años de la compañía del demonio para no volver a sus tinieblas, solo necesitaba eso y la montaña rusa de emociones que le provocaba.

 

·

Notas finales:

Espero que les guste, a mi me encanto, gracias por sus lecturas y ese lindo comentario Jumping Frogg :3 ¡Llegamos a los 200! Gracias de verdad. De nuevo el segundo intento por subir espero que sirva... Bye¨:)

CheckMeowt XO :)

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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios