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Notas del capítulo:

"El fuego ardía, los leños crujian y las llamas hacian una danza de colores, las cuales el vampiro admiraba y deseoso de fundirse, desaparecer y volverse cenizas con ellas ponía sus manos sobre el, pero cuando estas estuvieron a escasos milimetros las alejo de inmediato, recordo su inmortalidad y que miles de humanos quisieran vivir mas o que alguien prolongara su existir."

~ Mai abbastanza. ~

Capítulo 2.

 

~

 

Ni una, ni dos, ¡si no diez y ocho flechas las que dieron en su objetivo!, diez y ocho las personas que, ahora, tenía un corazón en estado rebelde, y para mal de el ángel, una llaga más a su pequeño corazón.

 

Frankie hacia su recuento del día apuntando con una hermosa caligrafía los dos números en una servilleta del local, con un cafe expresso a su lado y un exquisito olor a pan caliente deleitando sus fosas nasales.

 

Subió la manga de su hoodie hasta su codo y vio, ahí en su muñeca, un "signo" en unos perfectos y alineados números romanos: exactamente seis mil trescientos cuarenta y cinco, solo seis mil trescientos cuarenta y cinco días para volver al paraíso. Solo más de quince años, nada más.

 

Bufo y frotó con fuerza el "tatuaje", pero este ni siquiera enrojeció, rayo sobre él para hacerlo menos visible, pero lo único que obtuvo fue arruinar su bella piel con un asqueroso artefacto humano que jamás podría hacer nada contra él.

 

Gruño y arrojo la pluma al suelo, se levanto de su banco furioso, golpeando la mesa con sus caderas, salió del recinto azotando la puerta con su cólera en un punto infinito, asustando a todos los comensales, el frio de la ciudad lo golpeó con sorna, "solo un estúpido día mas" pensó el ángel antes de enfrentarse al horrible mundo que tenía alrededor.

 

En su trayecto paso a una licorería y compro cinco botellas de whisky, el vendedor ni siquiera se inmuto al ver la cantidad solo se dedico a tomar el dinero que el ángel le ofrecía y a ponerlo en la ruidosa caja registradora.

 

A un cuarto de camino ya no pudo mas, sus pies pesaban como si en lugar de usar zapatos calzara plomo, tomo el subterráneo más cercano y se sentó en una butaca. Error: todas las chicas que estaban allí comenzaron a sisear sobre lo lindo que estaba mono que estaba el "joven" y eso a él le hartaba más que nada, se puso la capucha del hoodie y enterró la cabeza en sus manos; media hora después ya se hallaba subiendo el pequeño y oscuro elevador, presiono el botón con ocio y pego su cabeza a la puerta hasta oír el singular pitido de su piso.

 

Y una vez más tuvo que comenzar su rutina, entrar a su "hogar", abrir la ventana a Meowt, servirle de comer y beber, y por ultimo alimentarse a sí mismo, bueno hidratarse porque lo único que hizo fue arrojarse al sofá, abrir la primera botella y empinarse la botella y tragar hasta la última gota como si de agua se tratase, y así siguió hasta la quinta botella y aun así solo sentía un pequeño picor en la lengua y paladar, y en su delicioso repiquetear en sus oídos.

 

Le gustaba hacerse tangible y visible, amaba poder sentirse un poquito humano y no un zombie, distraer sus fantasmas y así mismo, dejar sus heridas de guerra sangrar hasta que se curasen un poquitito siquiera. Aunque el placer no duro demasiado, ¿comó era posible que cinco botellas de whisky no pudieran dejarlo con una ligera resaca? Si para un humano eso mínimo significaba dos días de intenso sueño y grandes dolores de cabeza, pues para el era como tragar un caballito de tequila. Pero bueno había que disfrutar de lo que se tenía, ¿no?

 

Se levanto del sillón, fue a abrir la venta, una suave y refrescante brisa se coló dentro de la casa, choco contra su cara y el ángel soltó un pequeño gemido. luego se sentó en el marco de esta.

 

- Corazón eh tomado la sabia decisión de no descansar por hoy. - Se dijo a si mismo llevando su mano a su pecho en donde debería estar su corazón.

 

Este ángel disfrutaría de la bella luna llena, de los colores del nocturno cielo, las pequeñas estrellas que lo adornaban y de las nuevas luces de la ciudad, hasta que el alba llegara y coloreara el cielo de tonos pasteles; aunque disfrutaría más de una cosa: el no tener que despertar buscando a alguien que lo amase o tan solo que sabría que no estaba tan solo como en realidad es, se llenaría de esa pequeña fantasía de su alma.

 

~

 

El fuego ardía, los leños crujían y las llamas hacían una danza de colores, las cuales el vampiro admiraba y deseoso de fundirse, desaparecer y volverse cenizas con ellas ponía sus manos sobre el, pero cuando estas estuvieron a escasos milímetros las alejo de inmediato, recordó su inmortalidad y que miles de humanos quisieran vivir más o que alguien prolongara su existir.

 

Pero, maldita sea, ¿por qué no podría darles su jodida inmortalidad a todos ellos y que le quitaran el dolor de encima que esta traía?

 

Se acercó a su sofá individual de tapiz carmín y se dejo caer sobre él. Este demonio solo anhelaba dormir por cien años o más y olvidarlo todo lo que en su larga vida había sido y sería.

 

La inmortalidad no es buena amiga si no tienes con quien saborearla, pero la muerte es aun peor.

 

Se quedo viendo al fuego volverse polvo hasta que su enorme reloj marco las doce con unas campanadas que resonaron en la sombras y paredes de su morada.

 

Tomo el abrigo del perchero, paso por a lado de un espejo el cual siempre solía evitar, pero aun así no pudo evitar el verse en él, la tristeza subió a sus ojos verde olivo, aun así ninguna lagrima broto de ellos, el demonio solo vio su reflejo, un anciano de más de seiscientos años con unas canas de nieve y una piel quebrada, aquel hombre que hace siglos debería de estar tres metros bajo tierra en un ataúd, pero sus ojos se tornaron rojos con la ira, como cuando se alimentaba, el vampiro no podía ver su aura como  hacía con sus víctimas y menos verse reflejado en sus propios ojos como con ellos al morir.

 

A su mente vino la vez que se vio en el espejo de una bruja, la única y última vez que lo hizo, lo único que se reflejaba en esa placa mágica era un monstruo de ojos verdes moteados, tez blanca, colmillos amenazadores y una sobre natural belleza que de nada le servía. Así de esa manera lo veían los demás, y así el no quería ser.

 

Una canción hizo inicio en su cabeza, todas esas cosas que habían pensado sus víctimas se venían contra él: "no tienes alma", "hijo el diablo, aléjate de mi...", "un monstruo", "no eres real..."

 

Un cuervo se paro en su hombro, la elegante mascota el vampiro desde hace cuatrocientos años, el único que sabía comó es que su amo se juzgaba. Un regalo de su hermanito. La pequeña restregó su cabecita contra en cuello de su dueño con cariño antes de que este fuera a la puerta y la bajara de su hombro dejándolo sobre el marco de lo que alguna vez fue un hermoso cuadro, luego salió en búsqueda de su víctima.

 

~

 

- Soy un maldito, es lo que soy. - Repetía dándose de golpes contra el pecho del ya muerto cuerpo de un infante.

 

¿Comó es que había llegado a tal punto de matar a un niño por salvarse a su mismo? El jamás se había creído posible de hacerlo hasta que el cuerpo de la niña cayó al suelo sin ningún rastro de pulso.

 

Tomo el cuerpo entre brazos y lo llevo hasta una pequeña fuente del parque donde estaban, limpio con el agua la marca de sus colmillos incrustados en su antebrazo y seco con un pañuelo liso. "Esta pequeña no merecía esa muerte" Se regaño a si mismo siguiendo con su tarea, "ella solo estaba perdida, ni siquiera se despidió de sus padres, tal vez parecía que llevaba días fuera de casa y seguro tenia frio y hambre, ¿coño Gerard, quien soy yo para arrebatarle la vida a alguien tan inocente y pequeño?

 

Aun oía las suplicas de piedad de a menor, uno más de los fantasmas que jamás lo dejarían ir.

 

Saco una marchita rosa blanca de su abrigo y la dejo sobre el cuerpo, ella y su vida se habían ido. Recordó el día que había recibido esa rosa, igual por un niño que lo felicitaba por su fantástico y realista "disfraz" de vampiro, una esencia de la inocencia como la que el acababa de arrebatar de este mundo.

 

- Descansa en paz. - Pasó sus blancos dedos por una de las cobrizas trenzas de la niña y empezó a alejarse hacia su hogar entre las sombras

 

Dior, la cuervo al verlo tan exaltado revoloteo con bello vuelo hasta él y comenzó a picotear su mano, lastimándolo para que lo mirara.

 

- Eh matado a una cría. - Le dijo restregándose los caninos con la manga de su abrigo, quería quitar el sabor dulzón de la sangre que le habÍa quedado. Dior se volvió a posicionar en su hombro y ahora pego su cabeza a la mejilla del demonio. Gerard se estaba quebrando y la pequeña pero totalmente lista animal lo sabÍa, esto provocaba que sus alas se pusieran estáticas, los dos estaban conectados por una especie de amor, los dos sufrían con el otro porque sabía lo doloroso que era sufrir solo.

 

Gerard movió su cabeza para despejar su mente, se levanto del polvoriento suelo y se fue hacia un florero en la mesa para doce de su anticuada pero muy linda casa, tomo una rosa roja y la arrojo hacia las cenizas del fuego, para después arrojar unos leños y una cerilla sobre ella y que comenzara a arder en las flamas; y ese era su ritual cuando mataba a alguien, las rosas eran la declaración de la vida, y el acababa con rosas cada noche.

 

~

 

Frank se detuvo en seco al sentir una presencia extraña por la calle donde transitaba.

 

Volteo a mirar hacia el cementerio, no había nada que pareciese fuera de su lugar, aun así sentía algo extraño en el aura del lugar, algo que lo perturbaba, pero no era un humano, claro que no.

 

Cambió su rumbo y fue a la reja metálica, la abrió un poco, lo suficiente para poder entrar, camino dentro esquivando lapidas y saltando ángeles rotos, ese era el cementerio más viejo de New York.

 

Cayó al suelo cuando un cuervo extendió sus negras alas con violencia frente a él, creando que el ángel retrocediera y callera sobre un montículo de nieve y su espalda golpeara una lapida.

 

El cuervo danzo en círculos sobre él, amenazándolo con herirlo si se movía un centímetro.

 

- ¿Dior? ¿Dior, que has encontrado? Calma, mi pequeña. - Pregunto el demonio tratando de calmar a su alborotada compañera, después de haber salido de detrás de un monumento y haberse quitado el sobrero que sombreaba sus ojos, pero luego de ver quien había puesto a su Dior así dio dos pasos atrás, alejándose de la criatura que se quitaba la nieve grisácea nieve de las manos.

 

Y el ángel al reconocer su especie se lleno de pánico y quiso salir corriendo pero sus piernas no respondieron; era la primera vez que tenía a un vampiro a escasos metros de él y también le parecía una experiencia excitante.

 

Avellana y oliva chocaron por unos instantes, haciendo al cuervo de piedra con las miradas entre asesinas y curiosas que se dedicaban, hasta que el demonio bajo la mirada.

 

"Gerard jamás te metas con un ángel"  Escucho como con viva voz las palabras que su madre había dicho hace muchos, muchos años.

 

Gerard calmo a su cuervo poniendo manos en el aire para hacerlo ir a el y Frank se levanto del suelo haciendo a Gerard retroceder y bajar sus manos y calarse el sobrero.

 

- Eres un vampiro. - Susurro con la voz temblorosa y queriendo señalarlo, pero había una posibilidad de que eso lo hiciera enojar así que se retuvo.

 

- Dior, hora de irnos. - Dejo al cuervo volar y el demonio desapareció en una densa bruma negra.

 

·

 

 

  

Notas finales:

Ajoi C: Ea, ¿que se creyeron que podía dejarlos tanto tiempo? Pues no por mucho pero solo con este fic, los demás siguen en paro, aun así, este capítulo tienen muchas bromas personales & así, bueno si no las entienden preguntais por favor.

Oh, gracias a todos porque por fin llegamos a las 100 lecturas!! ¡Oh por Thor! Gracias de verdad, espero que os guste esto que lo pense mucho, demasiado para que quedase bien :) Espero vuestros comentarios.

 

CheckMeowt XO :)

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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios