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Hermione le lanzó una mirada.

—Estratégicamente mejor—modificó Harry. —Sí, probablemente—reconoció—. Tal vez no era un mortífago. Si lo fuera, probablemente estaría muerto. Harry asintió con gravedad. —Exactamente. Y eso sólo deja a las familias de las personas fallecidas, que alguna vez ha dañado, y todos lo que no están de acuerdo con sus motivaciones políticas. —Eso lo reduce—dijo Ron, su voz rozaba el sarcasmo. Harry gimió y se dejó caer en el sillón.

—¿Por qué siempre tienes que ser tan condenadamente molesto?

Cuando alzó la vista, vio a Ron y Hermione, mirándose con el ceño fruncido como estuvieses reprimiendo una sonrisa.

—¿Qué?

—Nada—dijo rápidamente Ron. Hermione seguía mirándolo como si supiera algo que Harry no. Lo cual no era exactamente raro en ella, ahora que pensaba en ello.

—¿Cómo está? Aparte de haber perdido la memoria, quiero decir—preguntó lentamente.

Harry se encogió de hombros y trató de no pensar en la sonrisa del nuevo Malfoy o en sus agradables… hombros.

Hermione puso los ojos en blando mientras Ron soltó un bufido de incredulidad.

—Ya veo. Bueno, sigo pensando que tú deberías llevarlo a San Mungo, o por lo menos a los Aurores—continuó Hermione, ignorando el resplandor de Harry—Estoy segura de que hay algún tipo de tratamiento para lo que él padece.

—¿Cómo el que había para Lockhart? ¿Y para los padres de Neville?—escupió Harry—¡No voy a dejar que le hagan eso!—apartó todos sus pensamientos sobre Malfoy, como el que aparta una cascara vacía, era un pálido recuerdo de lo que solía ser, y en vez de concentrarse en la imagen de Malfoy apoyado en el mostrador, la luz dándole en su pelo convirtiéndolo en oro mientras comía un trozo de su propio pastel—Él no es… él está bien, sólo tiene que recordar.

Hermione abrió la boca para discutir, pero esta vez Ron la cortó. Le estaba dando una mirada extraña a Harry, que le hizo sentirse vagamente culpable.

—No va a cambiar de opinión, Hermione.

Hermione miró a Harry por un momento, mirándolo como si estuviese haciendo un esfuerzo consciente para no poner los ojos en blanco y cruzar los brazos y luego asintió.

—A veces para tu propio bien, eres demasiado obstinado.

—No soy obstinado—murmuró Harry automáticamente, pero él ya estaba pensando en Malfoy de nuevo.

—Por supuesto—Hermione se levantó, y después de unos segundos, Ron lo hizo—¿Nos vemos mañana?

—Buenas noches—Harry asintió con la cabeza.

—Buenas noches, compañero—Ron entró en la chimenea y desapareció, mientras Hermione le daba otra mirada de desaprobación.

—Sí, lo sé, voy a tener cuidado—dijo Harry.

—Eso no es lo que iba decir—protestó Hermione, pero ella se sonrojó levemente.

—Buenas noches—Harry sonrió y pasado un momento, ella le devolvió la sonrisa y se metió en la chimenea para unirse con Ron.

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Harry era plenamente consciente de que no tenía que estar allí. Él no tenía una cita y el menú casi estaba terminado, así que no tenía ninguna excusa. A excepción de los pasteles, aquellos que eran lo suficientemente buenos como para justificar una nueva visita si alguien le preguntaba, pero siendo honesto consigo mismo, sabía que no era la razón. Echó un vistazo por la acogedora tienda, ya que la única clienta que había era la mujer de sus anteriores visitas, y luego se sentó en una mesa lo suficientemente apartada. Técnicamente, no había ninguna diferencia ya que la tienda era lo suficientemente pequeña que se veía todo, pero le daba una falsa sensación de seguridad que apreciaba en ese momento.

Dio unos golpecitos con los dedos nerviosamente sobre la mesa, mirando la puerta de la cocina. Se le ocurrió la idea de llamar cortésmente y preguntar si Syl o Malfoy estaban allí, pero no estaba seguro de si se estaba tomando demasiadas libertades y él no quería parecer desesperado por ver a Malfoy de nuevo. Porque no lo estaba. En serio.

Razón por la cual era completamente ridículo, su pulso se aceleró y sus manos se volvieron sudorosas cuando la puerta de la cocina se abrió y Malfoy salió, cepillándose algo del pantalón y absorto en sus pensamientos. Harry tenía la esperanza que él no mirase en su dirección, porque ahora que estaba ahí, no tenía ni idea de qué decir, pero por supuesto Malfoy escogió ese momento para mirarle. A medida que sus ojos se encontraron, una lenta sonrisa apareció en el rostro de Malfoy, y a Harry se le atascó el aliento en su garganta.

—No pensé en verte de nuevo tan pronto—dijo Malfoy, cuando estaba a una distancia audible.

La mente de Harry estaba completamente en blanco, todas las excusas que había pensado se le habían olvidado cuando Malfoy se sentó y Harry vio que tenía el labio inferior manchado de un poco de chocolate.

—Yo quería verte—espetó.

Malfoy lo miró sorprendido por un momento, pero luego le mostró a Harry una sonrisa perezosa y se inclinó un poco más cerca, apoyando los antebrazos en la mesa.

—¿Ah, sí?

—Sí—Harry asintió con la cabeza, esperando desesperadamente no sonrojarse.

Hubo unos momentos de silencio.

—¿Alguna razón en particular?—preguntó Malfoy cuando Harry no le dio más detalles.

Harry pensó con rapidez y se quedó de nuevo en blanco.

—Ninguna realmente.

La sonrisa de Malfoy se ensanchó.

—¿Tengo algo interesante en la cara?

Harry se estremeció, al ser pillado. Debía de haber mirado los labios de Malfoy sin mucha discreción—Sólo un poco de chocolate

Malfoy alzó la mano para frotarse la mejilla.

—¿Ya?

—No. Espera, déjame…—Harry extendió la mano y pasó el dedo sobre el labio inferior del rubio. No trató de persistir cuando quitó el chocolate, pero entonces sitió algo húmedo y dio un giro rápido contra su dedo y cuando miró a los ojos de Malfoy interrogante, él respiró fuerte. Toda la atención de Malfoy se centró sobre él y sentía como si el aire ardiese a su alrededor, como miles de pequeños incendios.

—¿Qu…—Harry comenzó a preguntar, pero luego sintió fríos dedos envolverse alrededor de su muñeca y de repente Malfoy tiró de él.

—Yo también quería volver a verte—murmuró Malfoy contra sus labios y luego le besó.

Besar a Malfoy no era como lo esperaba. ¿Por qué tenía los dedos tan fríos como si los hubiese tenido metidos en agua helada, pero sus labios estaban calientes e insistentes sobre Harry? El moreno abrió sus labios con un gemido y puso las dos manos en el pelo de Malfoy, acercándolo más y lo besó de nuevo con avidez. Malfoy sabía a chocolate y canela y a algo agridulce que no podía nombrar, y le besó como si el resto del mundo fuese a detenerse y dejó llevarse por el momento que era realmente bueno. Harry estaba de acuerdo.

—¡No!—exclamó alguien, y Harry se retiró, la decepción fue notoria hasta que se dio cuenta de que Malfoy lo miraba aturdido y a la voz femenina. Frunció el ceño y miró por encima del hombro de Malfoy a la otra persona que había en la tienda. La señora Smith los miraba es estado de shock. Su libro estaba sobre la mesa, como si acabase de caer, y su boca se abría y se cerraba silenciosamente. Harry abrió la boca para mandarla a la mierda, asumiendo que ella era sólo otra homófoba, cuando volvió a hablar.

—No se puede. Esto no está bien.

—¿Y quién diablos eres tú para decidir esto?—Malfoy, quien había seguido finalmente la mirada de Harry y se dio la vuelta, le preguntó bruscamente— Si tienes problemas al ver dos hombres besándose, puedes dejar este establecimiento y no volver jamás.

Por un momento Harry creyó ver un destello herido en los ojos, pero luego apretó los dientes y se levantó silenciosamente, dejando atrás su libro en su prisa por salir. Harry se levantó de un salto, evitando a Malfoy, que seguía mirando el lugar que la mujer acaba de abandonar, le dio una mirada rápida antes de coger el libro y corrió tras ella.

Casi la alcanzó cuando estaba a mitad de camino a través de la plaza del pueblo abandonado, pero luego se volvió en el acto y se desapareció, al igual que sus rasgos cambiaron por pasarse los efectos de la poción multijugos. Harry se detuvo en seco. No era el hecho de que ella era una bruja lo que le había dejado estupefacto, sino el saber con certeza quién era.

—Vete a la mierda—juró

El camino a la tienda no fue largo, pero el tiempo suficiente para que Harry recordase por qué no quería volver. Él y Malfoy se habían besado. Besado.Harry Potter y Draco Malfoy. Sólo que Malfoy no era él mismo y en ese momento no odiaba a Harry. Al menos, no si iba besado gente que odiaba al azar. Claro que no. Por eso precisamente Harry no quería ir volver. Suspiró y abrió la puerta.

Malfoy estaba parado justo donde estaba sentado, frente a él, con una expresión neutral.

—Eh…hola —Harry se frotó el cuello.

—Hola.

—¿Estás…¿Está todo bien?—Harry frunció el ceño. Malfoy seguía mirándolo como si fuese un cliente normal, no como aquel con él que había compartido el mejor beso de su vida. Oh, Dios… tal vez era eso, tal vez Harry besaba fatal y Malfoy estaba tratando de hacérselo más fácil.

—No sé, Potter, dímelo tú—dijo Malfoy, el "Potter" salió de su boca más natural que el nombre de pila de Harry.

—¿Qué se supone que significa eso?— Harry frunció el ceño.

Malfoy lo miró por un largo momento y luego su cuidadosa máscara construida dio paso a la ira, sus ojos ardían con emoción contenida mientras apretaba los puños a su lado.

—Si no te ha gustado el beso, me lo podrías haber dicho. ¡No había ninguna necesidad de salir corriendo!

—¿Qué? No, no es…

—Lo que sea—Malfoy lo interrumpió y se dio la vuelta, dejando a Harry atrás con grandes zancadas hacia la cocina. Harry hizo un sonido de frustración, y le siguió.

—Por el amor de Dios, Malfoy, me gustó besarte.

Malfoy se dio la vuelta.

—Deja de llamarme así, ¡mi nombre es David! Si no puedes dejar de pensar en otro tío, vete a la mierda.

Harry hizo una mueca.

—Lo siento.

Malfoy se encogió de hombros y volvió a trabajar en algo en la mesa, sus hombros estaban tensos.

—Sólo vete.

Harry respiró hondo y se acercó más, levantando la mano para ponerla en el hombro de Malfoy y dejarla caer de nuevo antes de poder realmente tocarlo.

—No. Lo que quiero decir, es lo siento, pero eres tú. No hay otro tío. No puedo explicarlo ahora mismo, pero tienes que confiar en mí. Por favor… David.

Harry pensó que podía escuchar a Malfoy apretar los dientes, pero se enfrentó de nuevo a Harry y la máscara estaba de nuevo, de regreso.

—¿Por qué iba a confiar en ti? Casi no te conozco

Harry suspiró. No importaba si Malfoy tenía sus recuerdos o no, eso era cierto.

—Lo sé, pero voy a tener que pedirte que vengas conmigo de todos modos. Prometo que tengo la intención de no causarte daño y si no quieres volver a verme después de acuerdo, pero por favor, confía en mí en esto

Malfoy le dirigió una mirada inquisitiva.

—¿Por qué no iba a querer verte de nuevo? ¿Dónde quieres llevarme?

—Es complicado…—Harry hizo una mueca. No había nada más que él odiase que alguien diciéndole que las cosas se habían complicado mucho cuando era joven, por lo que lo volvió a intentar—Se podría decir que no me gusta… Lo que quiero decir que las circunstancias pueden cambiar en pocas horas o días. Tengo que llevarte a mi casa y ponerte a salvo… Bueno, no. Realmente no vivo allí, pero está lo suficientemente cerca.

—Sabes que lo que dices no tiene sentido, ¿verdad?—Malfoy arrastró las palabras, cruzándose de brazos—¿Un lugar seguro? Eso es nuevo. Al menos tus frases seductoras son creativas, pero te aseguro que estoy bastante seguro aquí.

Harry puso los ojos en blanco en el comentario de las frases seductoras y comenzó a sacudir la cabeza antes de que Malfoy terminase.

—No, no lo estás. Hay cosas que no sabes… y creo que puedes estar en peligro—se dio cuenta de que estaba dando golpes con el pie y se detuvo. No tenía mucho tiempo, si no podía convencer a Malfoy, tendría que atontarlo, pero prefería no hacerlo.

—¿Peligro?—Malfoy lo miró con incredulidad—Por favor, dime que no estás trabajando para la policía. ¿Por qué iba a estar yo en peligro?

—Algo así…—Harry murmuró, dejando la otra pregunta sin respuesta. Alzó las manos y poniéndolas en las mejillas del rubio mientras lo miraba a los ojos, tratando de decirle con la mirada lo que no podía con las palabras—Por favor, sólo confía en mí. Te juro que no lo vas a lamentar, pero no tenemos mucho más tiempo. Tenemos que irnos.

Malfoy se sobresaltó cuando los dedos de Harry se deslizaron sobre su suave piel, pero segundos después, se acostumbró al tacto. En el momento en que sus ojos se encontraron de nuevo algo pareció cambiar y Malfoy asintió.

—Sí… bien. Pero si esto es sólo una estratagema para entrar en mis pantalones, lo llevas claro.

Harry se rió, aliviado, y agarró el brazo de Malfoy—Me parece bien. Agárrate fuerte, esto va a ser un poco desagradable.

—¡Ay! ¿Qué.. ¿Qué acabas de hacer?—exclamó Malfoy—¿Dónde estamos?

Estaban de pie en la empolvada cocina de Grimmuald Place. Harry hizo una mueca mientras miraba alrededor. No había estado ahí en mucho tiempo, y el lugar se lo mostró.

—Lo siento, no había tiempo para tomar el camino largo. Es mi casa… más o menos. La heredé. No he tenido razón para venir aquí en años, pero es seguro y es lo que importa.

—¿El camino más largo? ¿Te refieres al modo normal? ¿Qué ha sido esto, teletransporte?—Malfoy repentinamente retrocedió—Tú no eres un extraterrestre, ¿verdad?

Harry miró a Malfoy.

—¿Qué?

—Es probable—se defendió Malfoy—He estado viendo los documentales…—de repente parecía avergonzado—Tienes que admitir que simplemente no es normal.

Harry puso los ojos en blanco. Así que eso es lo que pasaba cuando ponías aun sangre pura y una televisión en el mismo cuarto.

—No soy un extraterrestre. Soy un mago.

—Sí, eso tiene mucho sentido—dijo sin expresión Malfoy.

Todavía no parecía muy convencido y Harry pensó que podía oírle mascullar "chiflado" en voz baja. Hizo una mueca. Le hacía parecer un loco. Abrió la boca para explicar, de cómo no estaba seguro aún, pero Malfoy habló primero.

—Si tú eres un mago, tienes que tener una varita mágica—sonrió, poco a poco cada vez más cerca.

—Eh…

—¿No? ¿No tienes varita?—Malfoy sacudió la cabeza con falsa decepción—Me temo que no voy a poder creerte en ese caso.

—Oh, cállate.

Malfoy se rió.

—Era eso o entrar en pánico porque acabo de dejar que un completo extraño y loco me lleve a Dios sabe dónde. ¿Qué prefieres?

—¿Esas son las dos únicas opciones?—preguntó Harry, tratando de parecer exasperado.

—No, claro que no—Malfoy negó con la cabeza—También, correr o pelear, no estoy seguro de cuál escoger, y follar, claro está.

—No hay necesidad… Espera, ¿qué?—Harry miró a Malfoy, que estaba sonriendo. Una vez más, Harry tuvo la impresión de que formaba parte de su habitual repertorio, sin importar los recuerdos perdidos.

—Estoy en una situación de vida o muerte, Potter, por supuesto, que el sexo es una opción.

Harry puso los ojos en blanco.

—Lo tendré en cuenta—y lo haría. Tan molesto. Maldito Malfoy. De pronto se le ocurrió algo y frunció el ceño—¿Por qué sigues llamándome de ese modo?

Malfoy levantó una ceja.

—¿Llamarte, cómo?

—Potter. Pensaba… antes me llamabas Harry.

—No… no estoy seguro—dijo Malfoy y por un momento parecía distante—. No era mi intención. Cada vez sale de forma más natural.

—Ya veo—si Malfoy estaba empezando a recordar y pensaba que era más natural llamar a Harry por el apellido, entonces, ¿cuánto tiempo tardaría hasta que recordase que lo odiaba? Harry rápidamente apartó ese pensamiento de su cabeza. No podía permitir pensar en las consecuencias de Malfoy en el momento en el que recordase, de lo contrario no podría hacer nada para ayudarle.

—Tengo que irme—dijo en cambio.

—¿Qué?—Malfoy exclamó, con las dos cejas levantadas—¡No puedes llevarme a un lugar al azar, a un sucio lugar y luego dejarme aquí!

—Lo siento mucho…—Harry se desvaneció cuando vio la cara de Malfoy.

—Si te vas, me voy—dijo, ya poniéndose en dirección a la puerta. Harry se apresuró en seguirlo, deteniéndolo, poniendo una mano a su hombro y girándolo.

—No. No puedo llevarte, no quiero a arriesgarte a que te pase nada.

—Espero que sepas, que lo que dices no tiene sentido, Potter—dijo Malfoy con enfado—Todavía no me has dicho porqué estoy en peligro, en primer lugar, o quien realmente eres o que estás pensando en hacer conmigo. Y no me vengas con que eres un mago, otra vez.

Potter otra vez. Harry suspiró.

—Mira, sé que es difícil de creer…

—¿Qué es difícil de creer?—le interrumpió Malfoy—¡Es una puta locura! Estás loco.

Harry sintió un tirón muscular en la mandíbula mientras apretaba los dientes. Antes de darse cuenta, había estrellado a Malfoy en la pared, sus puños cerrados en su ropa muggle, mientras se inclinaba hacia él.

—¿A qué escuela fuiste?

—¿Qué?—Malfoy había esperado, claramente, otra cosa—A un internado, ¿Por qué?

—Sí, pero ¿cómo se llamaba? ¿Te gustaba? ¿Cuál era el nombre de tu profesor favorito?

—Yo… se llamaba…No… no lo sé—dijo Malfoy, mirándolo sorprendido ante sus propia respuesta.—¿Por qué no lo sé?

—¿Quiénes eran tus amigos? ¿Y tus enemigos? ¿Estabas enamorado de alguien? ¿Quién fue tu primer beso?—Harry continuó, hablando con urgencia mientras Malfoy seguía en la pared.—¿Quién hizo algo que casi te mata?

—Yo no lo s…—Malfoy empezó de nuevo y luego su rostro cambio y miró a Harry con reconocimiento en tus ojos—Tú.

Harry se rió sin humor—Sí. ¿Cuándo?

—No lo sé—dijo Malfoy con tristeza—¿Por qué no lo sé?

—Porque alguien te ha quitado los recuerdos y te ha dado nuevos. Sólo los viejos parecen estar regresado y no puedo arriesgarme a llevarte conmigo así—dijo Harry, omitiendo el hecho de que Malfoy era su responsabilidad y que no lo hubiese llevado con él, independientemente si sus recuerdos volvían.

—¿Alguien se ha llevado mis recuerdos? ¿Quieres decir… que este no soy realmente yo?

Las facciones de Harry cambiaron a una expresión evasiva y evitó la mirada de Malfoy.

—Estoy seguro de que estás al mismo nivel.

—Maldito mentiroso—espetó Malfoy— ¿Cómo soy realmente y quién me ha hecho esto?

—No estoy seguro—mintió Harry—Pero te prometo que tendré más respuestas cuando vuelva.

Malfoy se cruzó de brazos y lo miró durante un largo minuto. Harry cambió su peso a otro pie, esperando que no dijese que iba con él.

—Bien—dijo Malfoy finalmente—Pero si no vuelves, yo personalmente voy a cazarte y a matarte.

—Eso suena más como el viejo tú—sonrió Harry, aliviado, y luego añadió más intensamente—Gracias.

Malfoy asintió con rigidez.

—Lo que sea.

Harry se dio cuenta de que aun estaban de pie y tan cerca que podría haber contado las pestañas de Malfoy, si así lo deseaba, pero dio un paso atrás. Por un momento pensó que Malfoy parecía decepcionado, pero tal vez era sólo una ilusión.

—Me voy—dijo, pero esta vez Malfoy lo detuvo.

—Un momento…. Tú me conocías, ¿verdad? ¿Cuándo íbamos a la escuela?

Harry se quedó paralizado.

—No estoy tan seguro de eso.

—¿Qué se supone que significa eso?—Malfoy frunció el ceño.

Harry se encogió de hombros.

—No importa. Tengo que irme, he perdido mucho tiempo ya. No toques cualquier cosa que parezca peligrosa. Realmente, no toques nada en absoluto. Volveré tan pronto como pueda.

—¡No, espera!—gritó Malfoy, pero Harry lanzó polvos Flu en la chimenea y gritó su destino.

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Su primer instinto era ir solo, pero al parecer las constantes clases en el entrenamiento de Auror decían no entrar en una situación peligrosa sin un compañero le había marcado después de todo, porque al final había dio vía Flu al Ministerio para obtener la ayuda de Ron antes de hacer nada.

Afortunadamente, cuando Harry llegó, Ron pretendía trabajar en una gran pila de papeles y más que dispuesto a seguirlo después de una breve explicación.

—¿Estás completamente seguro?—Ron le preguntó por enésima vez en ese día—Voy a tener problemas graves si te equivocas. ¡Podría perder mi placa!

—¿Y qué harías sin tu placa, Percy?—Harry sonrió—. Tranquilo, estoy seguro. Pero si no quieres correr el riesgo, no hace falta que vengas, lo entiendo—agregó serio—. De verdad.

—Por supuesto que voy—se quejó Ron—¿Cómo vamos a entrar?

Harry lanzó un hechizo par revelar las barreras en el borde de la propiedad, gimiendo cuando una intrincada red de hechizos protectores de diferentes colores apareció, que se extendía de forma en la que no se podía ver ningún punto débil

—Como pensaba—él dijo, acercándose a inspeccionar un nudo de líneas que brillaban intensamente en violeta y plata—Esas no son exactamente protecciones convencionales. Y por supuesto hay más de una maldición tejida es ellas— ¿Crees que voy a poder pasar entre ellas?

—Seguro—dijo Ron, acercándose a su lado—Si tuviéramos dos semanas. De lo contrario… no, yo no me arriesgaría.

—Lo que pensaba—Harry suspiró, y se enderezó—Creo que vamos a tener que encontrar otra manera.

—¿No deseas enviar un Patronus para pedir refuerzos?

Harry negó con la cabeza.

—No quiero hacer esto de un caso de un funcionario. Además, no creo que lo vayamos a necesitar—sonrió—Toma esto.

Ron cogió la capa de invisibilidad con facilidad, pero le dio a Harry una mirada dudosa—¿No estamos un poco grandes para estas cosas?

—Sólo tú—Harry guardó su varita e ignoró las protestas de Ron—Póntela sobre ti y muéstrate si es necesario.

—¿Y tú?—preguntó Ron mientras envolvía la capa a su alrededor y su cuerpo pareció desvanecerse en el aire.

—Voy a llamar educadamente—Harry sonrió y lanzó un hechizo a la puerta para llamar la suficiente atención si había alguien en la casa.

Un elfo familiar apareció en el otro lado de la puerta. Se veía acosado, y sus orejas se movían más de lo habitual.

—¿Qué quiere el señor Potter? La señora está ocupada.

—Me temo que voy a tener que pedir verla de todos modos—dijo Harry educadamente—Es muy importante.

—¡No, no, no, no!—el elfo sacudió la cabeza con negación—No puedo.

Harry trató de no poner los ojos en blanco.

—¿Por qué no puedo entrar? ¿Voy a tener que esperar que esté menos ocupada?

El elfo se retorció las manos y negó con la cabeza.

—¡No puedo!

—Mira, ¿ella te ha dicho, específicamente, que no me dejes entrar?—Harry se agachó para poder mirar los ojos del elfo, manteniendo el equilibrio cuidadosamente.

—N…no.

—Entonces, no hay motivo para que no entre, ¿verdad? Francamente, es un poco desagradable—Harry se enderezó y vio que los ojos del elfo se agrandaban considerablemente ante la sugerencia. Vaciló por un momento, y luego las puertas se abrieron lo suficiente como para permitir que Harry (y un invisible Ron) pasasen a través.

—Gracias—Harry sonrió, pero el elfo no estaba allí. Probablemente era mejor así, él sólo esperaba que no se lo dijese a la señora Malfoy que se encontraba ahí. Intentó recordar si los elfos podían ver a través de las capas de invisibilidad.

—Vamos—murmuró bajito, escuchando los pasos de Ron por el camino de grava mientras se dirigían hacia la mansión.

—Estás loco—dijo Ron, anunciando su presencia, y Harry se rió.

—¿Sabes que no eres la primera persona que hoy me lo dice?

—¿Y no te ha hecho planteártelo?

—No realmente—dijo Harry alegremente—Luna una vez me dijo que estoy tan cuerdo como ella, así que ¿por qué me iba a preocupar?

Ron se rió.

—Me parece bien. ¿Por dónde?

Estaban de pie en el gran vestíbulo, que estaba tan desierto como Harry lo recordaba.

—No estoy seguro—dijo en voz baja.

—Buff, no me gusta estar de vuelta aquí—susurró Ron a sus espaldas.

Harry asintió y se dirigió hacia las escaleras, haciendo un gesto par que Ron le siguiera. No tenía ni idea de iba a solucionar esto, pero supuso que su espontaneidad siempre había trabajado para él en los momentos como este y la verdad no es que estuviese indefenso. El pasillo estaba a oscuras, pero una de las puertas estaba entreabierta. Voces tranquilas salían afuera, y Harry pensó que una de ellas debía ser la señora Malfoy. Sacó su varita y se aseguró de que Ron todavía estaba junto a él antes de acercarse más, mirando a escondidas en su interior.

Narcissa y el jardinero estaban de pie en medio de la sala, uno frente al otro mientras discutían en voz baja.

—No podemos dejarlo ahí, va a recordar—estaba diciendo Narcissa cuando fue interrumpida por el jardinero.

—Pero si viste Potter te vio…

—¡Ya te he dicho que no!—dijo Narcissa. Ella no levantó la voz, pero la temperatura en la habitación pareció bajar unos grados cuando habló fríamente—Desaparecí antes de que se acabase el efecto de la multijugos. Si creías que iba a dejar a mi hijo en paz entre los muggles mientras huía, no me conoces tan bien como deberías.

—No seremos de ayuda alguna para él, si nos cogen. Tú discutible decisión de hacerle vivir con los muggles, parece estar bien por ahora. Creo que es lo mejor para él.

—Perdona, Lucius, pero has perdido el derecho a decidir qué es lo mejor para él cuando le vendiste su infancia, y casi su vida al Señor Oscuro.

Hubo unos segundos de silencio y luego ocurrieron varias cosas a la vez: el jardinero – Lucius – sacó su varita y apuntó a Narcissa, con una expresión de furia en su rostro, y el pasillo se iluminó cuando Ron lanzó su Patronus, que rápidamente desapareció de nuevo cuando le murmuró algo, y Harry abrió la puerta.

—Potter—dijo Narcissa, como si lo hubiera estado esperando para tomar el té y llegase tarde, sólo sus ojos se movían rápido hacia él y hacia la varita de Lucius, lo que indicaba que algo andaba mal.

—Narcissa—contestó Harry cortésmente, pero mente iba a toda velocidad. ¡¿El jardinero es Lucius?!—Lucius—asintió con la cabeza.

—Harry Potter—gruñó Lucius—Siempre metiendo la nariz en cosas que no te incumben.

Harry le dio una brillante sonrisa.

—No quisiera decepcionar a nadie por hacer cosas nuevas. Y tú ¿sigues teniendo ese feo tatuaje en el brazo?

Sintió una pinchazo de culpa al pensar en la Marca Tenebrosa al verla en la piel tan pálida de Lucius, pero la de Draco infinitamente más bella, cuando se remangó antes de de introducir la masa de galletas. No era tan fea. Cogió su varita con más fuerza y se concentró en el presente.

Lucius respondió a su pregunta con un Desmaius, pero Harry reaccionó lo suficientemente rápido como para lanzar un hechizo escudo justo antes de que le diese

—Tomaré eso como un sí—dijo—¿De dónde sacas la poción multijugos?

—No te importa—respondió Lucius antes de atacar de nuevo. Harry no estaba seguro de lo que le había lanzado, pero estaba seguro de que no era un mero Desmaius, y su escudo apenas aguantó contra la poderosa maldición.

—Ya basta—Lucius se congeló cuando Narcissa puso una mano delicada sobre su brazo—. No es necesario.

Harry aprovechó ese tiempo para reforzar sus defensas y lanzar un hechizo anti-Aparición de forma no verbal, asegurándose de que Ron estuviese allí cuando lo necesitase. Le sorprendió que hubiese intentado detener a Lucius, que era su caso, después de todo, pero probablemente tendría sus razones.

—Sí que lo es—dijo Lucius, lanzando a Harry una mirada de disgusto

Harry permaneció en silencio. Él estaba tan interesado en la respuesta de Narcissa como en la forma en que Lucius había logrado esconderse de los Aurores todos estos meses. No había sospechado de ella hasta que la había descubierto, y todavía no podía adivinar sus motivaciones para obliviatear a Malfoy. Lo le confundía más que nada, era que había sonado como si ella todavía se preocupase por él durante su discusión con Lucius.

—No, no la hay. Harry no se lo dirá a nadie, ¿verdad, Harry?—Narcissa le dirigió una fría sonrisa.

—¿Y qué te ha llevado a esa conclusión?—preguntó Harry, genuinamente sorprendido.

—Te preocupas demasiado por Draco. Tú no quieres que sus padres acaben en Azkaban, ¿verdad?

Harry bufó.

—Confía en mí, no tengo ningún problema en meter a todos los que están tratando de hacerle daño. Incluida tú.

Fugazmente se preguntó desde cuando había empezado a querer mantener lejos a Malfoy de ella, pero no había tiempo para pensar, ya que Narcissa dio un paso hacia él.

—Ah, pero mira, esto es un terrible malentendido. Nunca he querido hacerle daño a Draco. Tú más que nadie deberías saberlo.

Harry levantó su varita un poco más arriba, cuando ella se acercó más, pero por lo demás mantuvo una postura relajada. Teniendo en cuenta su pasado, estaba dispuesto a darle el beneficio de la duda. Lucius seguía mirándolo, pero no interrumpió a su esposa.

—De acuerdo, dame tu varita y dejaré que te expliques.

Ella vaciló por un momento, claramente no quería desprenderse de su única defensa, pero luego se acercó poco a poco y se la entregó. Harry notó que sus ojos iban a Lucius de nuevo y reprimió una sonrisa. Ella pensó que Harry estaba en inferioridad numérica.

—Se suponía que iba a ser una solución temporal—comenzó ella, y Harry asintió con la cabeza para que ella continuase—. Yo sólo pretendía hacer lo mejor. Él no estaba seguro después de las pruebas y no tenía familia de confianza en el otro bando. La libertad condicional nos impedía salir del país, pero todo el mundo nos evitaba.

—Espera, ¿qué quieres decir con que no era seguro?—Harry la interrumpió.

Narcissa suspiró y luego le echó una mirada de reproche. Harry inmediatamente se sintió culpable.

—¿Se te ha ocurrido pensar que el encarcelamiento no era todo lo que tenía que temer, señor Potter?

—Sí, por supuesto. Los seguidores restantes de Riddle se enfrentaron entre sí después de su muerte, y obviamente las víctimas de los mortífagos no estaban muy contentos con ellos…

—No sólo las víctimas—dijo Narcissa, y por primera vez su voz sonaba amarga.—Todo el mundo. Los que no fueron lo suficientemente valientes para luchar, pensaban que estaban en condiciones de demostrar su lealtad mediante la eliminación de quienes consideraban sus enemigos después de la batalla se librase y ganase.

Harry hizo una mueca. Odiaba cundo la gente hablaba de la guerra como algo que habían librado en su lugar. Había hecho la parte que se esperaba que hiciera y él nunca quiso que nadie muriese por él.

—Seguro que no fue fácil, pero tienen protecciones muy fuertes. No puede haber sido tan peligroso.

—¡No sabes lo que era!—Narcissa dijo y apretó los labios—. Teníamos amenazas de muerte todos los días y yo estaba aquí sola con Draco. Las defensas nunca son infalibles, lo que me recuerda, ¿cómo has entrado?

—Hum… ¿yo he convencido al elfo doméstico?—Harry se rascó el cuello, sintiéndose avergonzado.

Narcissa le dirigió una mirada mordaz. Harry se hizo una nota mental para recordar el bienestar del elfo doméstico.

—No creo que cualquiera haya podido hacer eso—dijo vacilante—Parece que tengo cierta… mano con los elfos y he estado aquí antes.

Lucius resopló de enfado. Harry casi esperaba otra maldición al ver su expresión, pero aún no llegó.

—Sea como fuere, entiendes mi punto de vista.

Harry inclinó la cabeza a regañadientes.

—Sin embargo, no actué hasta que Theodore Nott fue encontrado muerto—continuó Narcissa. Harry palideció un poco al recordar la noticia. Había sido una muerte particularmente sucia y empezaba a comprender el motivo de Narcissa mantener a Malfoy fuera del ojo público.

—¡Podría haber llamado a los Aurores! Le habrían ofrecido protección—argumentó de todas formas—. ¡No tenías porque quitarle sus recuerdos!

—El mundo no es tan blanco ni negro como crees creer—dijo Narcissa. Se sentó y cruzó las piernas. Harry consideró unirse a ella, pero no se sentía muy a gusto con Lucius apuntándole con su varita—. Estoy segura de que habría sido un esfuerzo a medias, pero en realidad nadie se preocupa por salvar nuestras vidas. Desde luego, no iba a jugarme la vida de Draco.

—Así que lo obliviateaste y fingiste un ataque de nervios—dijo Harry con gran disgusto. Era difícil estar enfadado con Narcissa cuando ella estaba siendo razonable, pero aún era más difícil olvidar la cara de Malfoy cuando Harry le preguntó porqué no podía recordar su vida de años atrás o su mirada vacía cuando Harry lo llamó por su nombre real.

—Desearía seguir sosteniendo que era una actuación, pero por desgracia, no. Yo acababa de perder a mi marido y a mi hijo, por decirlo de alguna manera, y era un mal momento para que alguien me atacase verbalmente—Narcissa sonrió sin humor y Harry comenzó a sentirse culpable de nuevo.

—Entiendo—sin embargo, dijo.

—Bien, señor Potter, ¿qué dices? ¿Sigues pensando en arrestarme?

—En primer lugar, no podría haberlo hecho—dijo Harry distraído por la pregunta de qué iba hacer ahora—. Además, si lo que me acabas de decir es cierto, no creo que Draco vaya a presentar cargos y dudo que lo haga. Estoy más interesado en el contra hechizo que le pusiste a tu hijo. Ya está empezando a recordar cosas, pero no tengo ni idea de las consecuencias que podrían acarrear si alguien que no seas tú intenta restaurarlos.

—Ninguna—Narcissa levantó los hombros en un gesto descuidado—Yo no he hecho nada para dañar su mente. He usado un hechizo de memoria modificado. Como he dicho, estaba destinado a ser temporal, por lo que los efectos iban a desaparecer por sí solos si el hechizo no era repetido, pero también se puede revertir con una simple frase.

—¿Qué? ¿Cómo la hipnosis?—Harry se movió para sentarse frente a ella, manteniendo un ojo en Lucius, y le dio la espalda a su varita. Había leído sobre el concepto, pero no le había prestado mucha atención en ese momento. No habría sido de ninguna utilidad para él si no conocía la palabra o frase exacta en el caso de Malfoy.

—Es un poco más complicado que eso, pero sí, supongo que sí—dijo Narcissa.

—¿Podrías hacerlo si te lo traigo?—preguntó Harry lentamente, preguntándose si la idea era realmente buena.

—Puede.

—¡No!—intervino Lucius y Harry inmediatamente se puso de pie y alzó su varita de nuevo—. No voy a permitirlo.

—No tienes voz en esto, de todos modos vas a volver a Azkaban—espetó Harry.

—No lo creo—Lucius rió—No tienes ninguna posibilidad contra nosotros y acabas de decir que no puedes detener a nadie.

Harry notó que Narcissa miró cuidadosamente a su marido. Tenía la sensación de que ella no quería pelear con Harry y él creía que lo haría porque tenía miedo a su marido.

—No, pero yo puedo—dijo Ron mientras entraba en la habitación, la capa de invisibilidad de Harry la hizo una bola en la mano que no sostenía la varita.

Lucius lo miró inquietante por un momento y luego ya estaba lanzándole maldiciones. Ron desvió la mayor parte; y Harry el resto y se las devolvieron tan pronto como llegaban. Con Harry protegiéndolo, tuvo a Lucius en el suelo atado en dos minutos.

—Tienes derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que digas puede y será usado en tu contra ante un tribunal. Tienes derecho a un abogado y tenerlo presente durante el interrogatorio. Si no puedes pagarte uno, se te proporcionará uno de oficio. ¿Lo entiendes?

Lucius y Narcissa no fueron los únicos que miraron a Ron con plena confusión.

—¿Qué demonios, Ron?—preguntó Harry, viendo como Narcissa alzaba una ceja—. No tienes que leerle sus derechos muggles.

—Lo sé—Ron sonrió—. Siempre he querido decir eso.

Harry puso los ojos en blanco. Los sangre pura y las teles.

—Lo siento, señora Malfoy, pero tengo que llevármela conmigo también—dijo Ron.

Narcissa asintió y se puso de pie, pero Harry frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Por cómplice. Ella escondía a alguien que tendría que estar en la cárcel, y no sabemos si ella le ayudó a escapar.

—¿En serio?—Harry quería saber.

—No—dijo Narcissa

—¿No confiarás en su palabra?—preguntó Ron a Harry con incredulidad.

Harry dudó un momento y luego negó con la cabeza.

—No, claro que no. ¿Puedes dejar que primero me la lleve para que invierta el hechizo sobre Malfoy?

Ron miró a Lucius, que miraba a su esposa como su lo hubiera traicionado - Harry supuso que sí, ya que ella no había movido un dedo para rescatarlo, pero a sabiendas, podrían haber sido por múltiples razones – y regresó a Harry, y suspiró—De acuerdo, tengo mis manos ocupadas con él, pero llévala lo antes posibles y no la dejes escapar.

—Por favor, ¿por quién me has tomado?—sonrió Harry. Él no le había quitado la varita a Narcissa. Decidió que era lo suficientemente seguro como para llevarla sin esposas.

Ron puso los ojos en blanco—Lo digo en serio, Harry.

—Yo también.

—Sí, como sea—dijo Ron, poco convencido, y esperó a que Harry levantase el hechizo anti-Aparición, antes de que él desapareciese con Lucius.

—¿Dónde está Draco?—preguntó Narcissa en cuanto se quedaron a solas.

—En Grimmauld Place—respondió Harry y le tendió el brazo—Nadie puede aparecerse allí sin mí—dijo a modo de explicación.

Malfoy todavía estaba en la cocina. Él y su madre estaban en extremos opuestos de la mesa de la cocina mientras que Harry preparaba té y haciendo su mayor esfuerzo para ignorar el incómodo silencio. No habían revertido el hechizo y Malfoy todavía tenía algunos problemas para creer que aún estaba frente a su madre. Harry no estaba seguro de cuál era el problema de Narcissa, pero sospechaba que estaba contemplando su ancestral hogar enterrada en polvo y suciedad o estaba preocupada por la reacción de Malfoy una vez entendiese que había hecho su madre con él.

—¿Así que ha sido idea tuya?—preguntó Malfoy finalmente.

Narcissa asintió en silencio.

—Y lo hiciste para protegerme—era una afirmación más que una pregunta, pero se las arregló para parecer dudoso.

Ella asintió de nuevo.

—Sí.

—¿Una vez que digas esa frase recuperaré mis antiguos recuerdos? ¿Todos ellos?

—Cada uno.

Malfoy se mordió el labio. Harry estaba tratando de no parecer demasiado obvio al mirarlo, y el té no necesitaba ayuda para que fuera mojado y no podía fingir que estaba centrado en eso.

—Y…esto…cómo estoy ahora… se habrá ido.

—No todos—dijo Narcissa, mirando a Malfoy con cuidado—Yo no he cambiado tu personalidad, fundamentalmente seguirás siendo el mismo.

—Aún así… seré diferente—dijo Malfoy con tristeza.

—Lo siento—dijo ella, pero Malfoy estaba mirando a Harry.

—¿Quieres que vuelva a ser mi antiguo yo?

—¿Qué?—preguntó sorprendido Harry, ya que en absoluto se esperaba esa pregunta—Yo… sí, supongo. Quiero decir… no lo sé. Sí.

El último fue añadido puramente para el beneficio de Malfoy. No estaba seguro de si realmente quería que volviese a ser como antes, pero sabía que tenía que hacerlo. Ese no era Malfoy y él no podría sentirse cómodo estando con él, sabiendo que realmente que en una parte de su mente odiaba a Harry. Mantuvo su cara sin expresión alguna mientras pensaba en ello, porque no quería que Malfoy viese lo mucho que le importaba. Realmente esperaba que Malfoy lo hubiese conocido durante las últimas semanas, era una parte del real de Malfoy, y había una gran posibilidad de que aún le gustase Harry. Tal vez, mantenerlo oculto hubiese sido lo mejor.

—No pareces seguro—Malfoy estaba de repente demasiado cerca y Harry tragó.

—Pero lo estoy.

—Dime que no quieres que cambie…dime que me quede así y lo haré—dijo Malfoy, presionando a Harry contra el mostrador. Harry se preguntó si de verdad lo haría y por un momento estuvo tentado a decir las palabras, pero luego negó con la cabeza.

—No puedo. Sólo quieres a alguien que tome la decisión por ti,

Malfoy se retiró, decepcionado.

—No, espera—Harry puso sus manos sobre las caderas del rubio para acercarlo más y Malfoy lo miró con los ojos abiertos, probablemente pensó que Harry había cambiado de opinión. Abrió la boca para decir algo, pero Harry ya estaba besándolo. Presionó sus labios durante unos segundos, permitiéndose sentir todo lo que había tratado de esconder a Malfoy y luego se echó atrás y dijo.

—Recuerda esto si te preguntas si todavía estoy interesado—dijo con fuerza, y pasado un momento, Malfoy asintió.

Narcissa miró discretamente para otro lado, pero cuando Malfoy le dijo que estaba listo, se centró de nuevo en él. Harry, después de eso, pensó que la inversión del hechizo era muy decepcionante. Narcissa Malfoy le cubrió la cara con sus manos y murmuró algo en latín que Harry no entendió y para entonces ya había acabado. Malfoy parpadeó un par de veces al ver a Narcissa dar un paso atrás, luego cambió de postura y se aclaró la expresión.

—Gracias—le dijo a Harry, pero su voz era fría y no sonaba muy agradecido.

—De nada—contestó Harry, manteniendo la inflexión en su voz al mínimo.

Malfoy ignoró completamente a su madre mientras echaba polvos Flu en el fuego y se desvanecía. Harry cerró los ojos por un momento.

—Tengo que seguirlo—dijo Narcissa.

Harry asintió con la cabeza—Ve.

—¿No vamos a decir nada?—parecía ligeramente sorprendida.

—Creo que el Ministerio puede sobrevivir sin tu declaración un día más. Sólo prométeme que te quedarás en la Mansión Malfoy—dijo Harry, no siéndose muy bien llevándola al Ministerio. Si los Aurores la querían que fuese a cogerla ellos mismos. Se sentía vagamente culpable hacia Ron, que acababa de coger a Lucius Malfoy, pero estaba bien.

—Gracias, Harry—Harry abrió los ojos cuando sintió que ella lo envolvía en un suave abrazo. Él sonrió.

—De nada.

Era lo mismo que le había dicho a Malfoy sólo unos minutos antes, pero esta vez en serio. Ella le dio una sonrisa extrañamente tibia y luego siguió a Malfoy. Harry la escuchó gritar "Mansión Malfoy" justo antes de desaparecer, así que pensó que no le costaría mucho poder encontrarlo.

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—Deja de estar desanimado

—No estoy desanimado—gruñó Harry, molesto y entonces se dio cuenta de que estaba hablando con él y hizo un esfuerzo para sonar entusiasta—¡Ginny! ¡Felicidades!

Ginny rió y lo abrazó con fuerza, sin importarle que su vestido de novia quedase aplastado entre ellos.

—Eso está mejor. Es mi boda, Harry. No puedes estar quito ahí, mirando como si alguien hubiese robado tu escoba: la gente va a pensar que estás celoso.

—¿Por qué?—dijo Harry distraídamente y luego gritó cuando Ginny lo pellizcó—¡Ay! ¿Qué ha sido eso?

—Por mí, Harry—ella puso los ojos en blanco, un gesto que le recordaba curiosamente a su madre, que estaba hablando animadamente con Rolf Scamander.

—Oh. Lo siento—trató de disculparse, pero Ginny se rió de nuevo.

—Buen intento. Ahora dime qué te pasa, no tengo toda la noche para arreglarlo. De hecho, tengo planes más importantes esta noche si no paras de recordar…—Harry hizo una mueca y trató de que no se notase—¿Así que todavía estás colado por Malfoy?

—No—dijo con irritación.

—Así que eso es un sí.

Harry no respondió, porque era el día de su boda y él no quería pelear con ella.

—Oh, Harry—ella suspiró—¿Has intentado hablar con él?

—Le envié una lechuza.

—Y, ¿qué decía?

—Decía "¿Podemos hablar?"—Harry se cruzó de brazos y deseó que Ginny encontrase a alguien más a quien emparejar. Un caso muy optimista.

—Por supuesto que lo hizo—Harry miraba hacia delante, pero aún podía sentirla como lo miraba. Él apretó los dientes,

—¿Por qué no me consigues un poco de tarta de la cocina?—sugirió Ginny y Harry se volvió hacia ella. Él entrecerró los ojos.

—Hay pastel aquí. Acabas de cortarlo junto a Zabini, ¿recuerdas? ¿O estabas tan distraída lamiéndote los dedos que has olvidado esa parte?

—Hay un pastel especial en la cocina—dijo Ginny misteriosamente, ignorando alegremente su pulla—Y lo quiero.

—Luego voy a buscarlo—dijo Harry, sin dejar de mirarla con recelo.

—Harry soy la novia. Y no puedo entrar en la cocina.

—De acuerdo—se quejó Harry. Ella le dedicó una sonrisa deslumbrante, pero él se limitó a negar con la cabeza. Tenía la sospecha de lo que le esperaba en la cocina y él no estaba seguro de estar preparado para ello.

Miró a su alrededor cuando pasó por la puerta de la cocina y siguió a un camarero al interior una vez lo había hecho. Como sospechaba, Malfoy estaba allí. Y lo que era peor, pero no inesperado, estaba guapísimo, y en el momento en el que Harry lo vio, no podía fingir que no había estado pensando en él día y noche durante el mes anterior.

—Tenía la esperanza de encontrarte aquí—dijo Malfoy cuando le vio. Harry trató de leer su expresión, pero como la mayoría de las veces, era casi imposible.

—¿En serio?

—Sí, pensé… pensé que tal vez podríamos hablar—dijo Malfoy y Harry creyó oír un ligero temblor en su voz.

—Es curioso, no parecía eso cuando ignoraste mi lechuza—Harry se recostó contra el mostrador, mirando a una camarera al azar, que cogió una bandeja y se apresuró a salir de la cocina.

—Oh, ¡cállate, Potter! No lo seguiste intentando—se burló Malfoy.

Harry cerró los ojos, respiró profundamente y luego se giró para marcharse sin decir una palabra.

—¡No, espera!—Malfoy con su mano envolvió la muñeca de Harry antes de que acabase de hablar—Yo quería responderte, pero no sabía qué decir y entonces ya había pasado demasiado tiempo y… lo siento.

Harry volvió a respirar hondo, pero por razones diferentes esta vez. Sentía como los dedos de Malfoy le quemaban la piel, pero seguían siendo tan fríos como recordaba. Distraídamente se preguntó si Malfoy sufría de algún tipo de trastorno circulatorio.

—Está bien. Todavía estás…¿Todavía quieres…—Harry se fue quedando sin voz. Podía sentir la respiración del rubio en la parte posterior de su cuello y de alguna manera parecía más importante para el cerebro de Harry que lo que él había querido decir.

Malfoy se quedó en silencio por un momento y luego...

—Lo siento, ¿qué ha sido eso?

—Sí—repitió Malfoy, más fuerte la segunda vez, pero casi no le importaba, porque estaba abrazado su cuerpo contra el de Harry desde atrás y sus labios recorrían su cuello hasta la altura de su oreja—Sí, imbécil. No podía dejar de pensar en ti. Entonces me acordé de lo que dijiste antes de que recuperase mis recuerdos…

Harry sonrió y se dio la vuelta entre los brazos de Malfoy.

—Lo dije en serio.

—Lo sé, de lo contrario no estaría aquí—Malfoy lo miraba con atención, Harry tuvo que apartar la mirada. Malfoy tomó de la barbilla a Harry con su dedo pulgar y su dedo índice y lo obligó a mirarlo a los ojos.

—No—susurró y luego se estaban besando y fue de la misma manera como Harry recordaba.

—¿Todavía horneas?—Harry preguntó cuando finalmente se separaron.

—Más o menos—Malfoy se encogió de hombros—Traté de dejarlo el día después de recordar, pero Sylvia no me lo permitió—sonrió ante el recuerdo—Para ser honesto, fui un poco idiota.

—¿En serio? ¿Tú? No me lo puedo imaginar…

Malfoy se rió—Cállate. De todos modos, ella insistió en que me quedará, y yo insistí en que no podía, y al final le conté todo.

—¿Le has dicho que eres un mago?—Harry frunció el ceño—¿Sólo de esa forma? ¿Ella te ha creído?

—Con una prueba fue suficiente—Malfoy metió las manos por la espalda de Harry, y el moreno tuvo la sensación de que estaba reprimiendo una sonrisa.

—Se lo has enseñado, ¿verdad?

La sonrisa que había estado tratando de ocultar se extendió por el rostro de Malfoy.

—¡De qué cosa tan terrible me estás acusando! Jamás lo haría.

Harry se rió y lo besó.

—Eres incorregible.

—Puede—dijo Malfoy, aparentemente pensando que le no parecía algo malo—¿Y tú? ¿Qué has estado haciendo?

—En… En verdad… la profesora McGonagall me ha ofrecido un puesto de profesor. No le he dado mi respuesta definitiva aún, pero creo que podría soportarlo, al menos por un par de años.

—¿Enseñar qué? No, no lo digas… ¿Pocines?

Harry puso los ojos en blanco —Claro. Ella no ha pensando en nadie más adecuado para enseñar Pociones.

Malfoy sonrió—Lo sabía. Me vas a dar un beso por adivinarlo, ¿verdad?

—Tendrás más que un beso si no tienes cuidado—Harry caminó hacia atrás hasta que Malfoy lo empotró con la pared y movió su mano para cerrar la puerta. Los invitados deberían conformarse con la comida ya que la cocina estaría cerrada por unos minutos.

—¿Puedes hacer magia sin varita?—Malfoy levantó una ceja y Harry notó que respiraba un poco más rápido que antes.

—Sólo con las pequeñas cosas… por ahora—sonrió.

—¿Quién está alardeando ahora?—Malfoy se rió entre dientes, pero él lo beso de nuevo, y Harry hizo que sus ropas desapareciesen. De repente era muy motivador aprender a no tener que usar la varita para nada.

Malfoy jadeó contra su boca, y Harry se pasó una lengua por el labio inferior, metiendo sus manos debajo de la camisa de Malfoy y bajando hasta sus caderas.

—Llevas ropa muggle debajo—dijo.

—¿Demasiado raro?—Malfoy no parecía demasiado preocupado, pero Harry pensó que estaba haciendo algo mal si Malfoy tenía la capacidad cerebral de dejar de preocuparse por la ropa.

—No, me gusta. Es…inesperado.

Malfoy se apartó un momento para mirar a Harry, sin aliento, y luego se echó a reír de nuevo.

—Lo deseas con ganas, ¿verdad?

Harry trató de no protestar, pero Malfoy estaba deslizando sus labios por el cuello de Harry y él no pudo encontrar las palabras adecuadas, por lo que se quejó en su lugar.

Malfoy se rió—¿Tienes algún fetiche con la ropa muggle que yo deba saber?

—No—dijo Harry rápidamente—Es sólo que ellos… no lo sé.

—Ya veo—Malfoy lo miraba asquerosamente petulante, por lo que Harry le detuvo con un beso.

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—Prueba esto—insistió Draco—Tienes que probar este.

—Si pruebo uno más, saldré rodando de aquí—se quejó Harry—En serio, si sigues alimentándose así, pronto pareceré a Slughorn.

—Por favor, si sales a correr tosas la mañanas, todo irá bien—dijo Draco con impaciencia.

—Sí, ¿y por qué crees que salgo a correr todas las mañanas?

—Está bien, no lo pruebes—espetó Draco y dejó el tenedor que le había estado ofreciendo a Harry—No es que vaya a perder clientes si vendo este pastel malo o cualquier cosa…

Harry puso los ojos en blanco y se comió el pastel. A pesar de lo mucho que había comido ya, la expresión de sabor en su boca le hizo de gemir de placer.

—Oh, Dios mío, ¡esto está delicioso!

—Lo sé, ¿verdad?—Draco dijo con entusiasmo.

Harry le dirigió una mirada.

—Si sabías que era bueno, ¿por qué tenía que probarlo?

—Porque es bueno—sonrió Draco.

Harry rodó los ojos de nuevo.

—¿Te he dicho que eres un imbécil, hoy?

—Casi las mismas veces que me has dicho que me querías.

—Yo no te dije te quiero—Harry frunció el ceño.

Draco le dirigió una mirada mordaz.

—Oh—dijo Harry tímidamente—Te quiero.

—Y ahora con un poco más de sentimiento—dijo Draco, poniendo los ojos en blanco.

—Te quiero—dijo Harry sonriendo—¿Sabes? Te quiero, imbécil.

—Eso son tres te quiero y dos imbécil… Creo que va a ser un buen día.

Harry se rió.

—¿Te parece bien que después del trabajo te lleve a celebrarlo?

Draco no contestó inmediatamente, y Harry se estaba mordiendo el labio, tratando de no reírse. Tatareaba mientras esperaba la pregunta de Draco. Le tomó un minuto entero.

—¿Celebrar qué?—estaba mirándolo vagamente alarmado, y Harry sabía que se estaba preguntando si se le había olvidado el aniversario.

—He comprado un piso—anunció Harry.

—Ah—dijo Draco, pareciendo aliviado por un momento y luego se decepcionó—Eso es bueno. Para ti, quiero decir.

—¿Verdad?—Harry dijo con entusiasmo—Pensaba que estarías feliz por mí.

—Sí. Muy feliz. Estoy lleno de alegría.

Harry se rió entre dientes

—¿Podrías, al menos, tratar de ser mejor actor?

—Lo siento—dijo Draco, sintiéndose realmente culpable por un momento—Yo sólo… Supongo que estaba esperando que tu consideraras vivir conmigo, al menos durante el verano.

Harry sonrió y movió su silla para poner a Draco en su regazo.

—Por eso, es por lo que he comprado el piso de encima de la tienda. Para poder verte más a menudo. Y para vivir juntos, si quieres.

Draco lo miró fijamente durante unos segundos y luego estalló en una brillante sonrisa.

—¿En serio?

Harry asintió con la cabeza.

—Eso es… Me gustaría—dijo Draco y lo besó.

—Bueno—sonrió Harry—Porque ya he comprado mi cama y me gustaría dormir en ella en paz.

—No estés tan seguro de poder dormir mucho esta noche, pero te prometo que utilizaremos la cama—Draco lo beso de nuevo y se levantó de su regazo—Ahora vete. Tengo que cocinar.

—Como quieras—dijo Harry, sabiendo que iba a estar pensando en la promesa de Draco todo el día—. Te recogeré a las siete.

—Nos vemos—dijo Draco, ya inclinado sobre una de sus recetas. Harry lo miró por un momento y luego se apareció.

Iba a ser un día largo, pero valía la pena la espera siempre y cuando él volviese a casa.



Fin

Notas finales:
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios