¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
Llegando a la universidad me di cuenta de muchas cosas; la primera era que hacer ejercicio para quemar energía tenia que estar prohibido por que sin lugar a dudas no tenía energías en el cuerpo, eso claro sin contar que me dolía hasta el respirar. La segunda cosa que note fue que no había realizado el trabajo que el estúpido de Christian había mandado y si, nótese que le dije estúpido y le llame por su nombre completo ya que era su culpa que ahora tuviese que arrastrar los pies por los pasillos hasta el tan acostumbrado banco de la segunda fila al centro. Y al ver mi horario me di cuenta de la tercera, no tenia clases en la noche con el así que bien daba por agradecido el no haber hecho el trabajo.

Pero a la vez ahora al saber que mi tiempo en clases con el se había aumentado de un día a la semana a tres días era algo que sin duda me alegraba; lo malo, mi entrepierna era la que sufría. Apenas toque el asiento mi cabeza fue a parar al mesón una posición que me hacia doler la espalda pero servía para pasar de muchas cosas; muchas cosas menos una. Karla. Tenia un sexto sentido que le aviso cuando yo me encontré en la universidad y allí mismo la tenia en su habitual haciendo delante de mi, le dio dos toques en el hombro y moví mi cabeza a un lado dejando que viera mi perfil.



— ¿Me contaras ya el sueño? —bufe y volví mi cara a su posición escondida.

— No me jodas Karl, sabes que te adoro pero no estoy de ánimos.

— Se lo que te puede alegrar —levante mi cara para verla y esta me estaba mostrando una foto de Chris bajándose para recoger el borrador del suelo. Babee.

— ¿C-como…? —esta solo rio y se encogió de hombros

— El da otras clases, me la pasó una de sus fans.

— Se que da otras clases Karla —dije enojado— recuerdas que me da por las noches.

— Ya quisieras —dijo con complicidad y no pude evitar sonrojarme. Mi amiga era un sol solo que a veces no tenía filtro para decir las cosas.

— Eres una… —me quede callado por que la profesora de matemática ya se encontraba dentro del salón y como había dicho esa mujer no me quería para nada.

Las cuatro horas pasaron entre número y número, con tan poco interés de mi parte que a veces cuando miraba el pizarrón este se encontraba con nuevas formulas; pero mi mente estaba divagando en ese sueño, si tan solo hubiera durado un poco más. Recién el timbre sonó mi cuerpo saco fuerzas de donde no tenía para salir incluso antes de la profesora, sabia que Karla no iba a dejar de insistir y aunque las palabras de Chris fueron producto de mi imaginación me parecían muy intimas para estarlas divulgando.

Con lo que no contaba era que justo mi torpeza y debilidad en las piernas haría que cayera a los pies de nada más y nada menos que mi tormento; y era irónico ya que en realidad estaba en sus pies. Maldije por que nunca podía verme en mis mejores momentos, siempre cuando suspiraba, cuando no escuchaba ni una palabra de lo que decía gracias a mis audífonos o ahora que prácticamente me caí sin que me tocara nada mas que el suelo. Me tendió la mano y la tome sintiendo una corriente eléctrica atravesar por mi espina dorsal, era casi placentero; me miro a los ojos y le mire. Por primera vez quería que me notara pero claro mi parte racional salía a la luz y me obligaba a soltarle para mirar al suelo.



— ¿Te encuentras bien? —asiento aun sin poder mirarlo, por que de nuevo sentía que si le miraba encontraría en mis ojos mucho de lo que mi alma guardaba. Sonrió de lado.

— G-gracias —me mordí la lengua por que casi le digo sex-symbol, por que incluso esa camisa a verde con su pantalón de mezclilla le quedaba perfecto, me lamí los labios con disimulo.

— No es de nada, espero que recordaras realizar el trabajo —lo mire con cara de “What the fuck?” ¿Me estaba hablando a mí? ¿Realmente es posible? A lo mejor es otra alucinación de mi mente. — ya se que no toca clase con ustedes pero aun así les dije para hoy.

— Si, sobre eso —rió y se me olvido que el mundo giraba alrededor del sol y no de el.

— Solo bromeo, pero de verdad, debes realizarlo —me miro serio y asentí, no quería que me notara solo por ser mal estudiante.

— Lo hare, a decir verdad ya casi lo termino —pequeño mentiroso, te crecerá la nariz como a pinocho—, solo me falta agregarle el membrete.

— Bien, lo quiero ver en un rato, pasa por el aula de computación. —genial, eso me pasa por mentiroso.

— No traje el pendrive —me mordí nuevamente la lengua, mentira tras otra. — ya será para la próxima. —negó con la cabeza y ya esperaba un regaño de su parte, aunque lo aceptaría gustoso si eso hacia que se quedara mas tiempo conmigo. Escuchamos su nombre y ambos volteamos, era una mujer de aproximadamente unos veinte o veintidós años bien vestida y con su cabello liso hasta los hombros. Sonreía abiertamente y vi que el lo hacia.

Cabe decir que mi corazón se paralizo casi por completo cuando esta corrió a sus brazos y el la hizo girar; no se si era por masoquistas o por que el dolor me había paralizado pero de repente estaba yo pegado al suelo inmóvil. Ella le acomodaba la corbata luego de tal recibimiento y de repente fue como si un foco se le prendiera a mi bueno, a Christian ya que volteo a mirarme como recordándose de mi existencia; ella dejo de hacer lo que hacia para mirarme con unos ojos penetrante y su boca en línea recta. Casi podía ver como su nariz se subía en un gesto de desagrado.



— Amanda te presento a… —el corazón se encogió aun mas al ver que ni siquiera recordaba mi nombre. Pero me obligue a mantenerme firme y aguantar un poco mas por lo que di un paso al frente extendiendo mi mano y viendo como esta la observaba con completo desagrado ¿Qué le pasaba?

— Daniel —dije forzadamente con una sonrisa falsa, esta me tomo la mano y al instante la soltó como si mi mano le causara repulsión ¿Sentiría lo mismo Chris?

— Cierto, Daniel —dijo Christian como si se lo memorizara, y sabia que no lo haría. Por que al final de cuenta tenia casi doscientos alumnos, no importaba el nombre de alguno en particular. Y por supuesto, menos el mío— Daniel te presento a mi…—que no lo diga por favor, que no lo diga. Podría soportar todo menos eso.

— Lo siento —interrumpí— tengo que retirarme —y antes de darles chance de contestar me eche a correr como si mi vida dependiese de eso. El dolor en mis piernas desapareció reemplazado por uno peor. El de mi corazón. ¿El gay? Claro.

Me obligue a mirar a mis espaldas por unos minutos mas, viendo como ella le acomodaba la camisa para colgarse de su cuello, como el le acariciaba el cabello. Y mi retorcidamente se obligo a imaginarlos teniendo sexo. Pero gracias a eso pude darme de cuenta de otra cosa, la cuarta cosa de la que me daba cuenta en el día. Lo que yo sentía por Christian era real, no una ilusión, no una obsesión pero era amor. Prueba de ello las lagrimas que caen como cascadas por mis mejillas mientras esquivaba a unas cuantas personas en la calle ganándome miradas de odio y lastima.

No recuerdo mucho del resto de la tarde, llegue a la casa pasada las nueve con los ojos hinchados de tanto llorar y el corazón lo había dejado camino a la casa, pero en mi mente rondaba una sola idea. Olvidarle, esta vez lo haría de una vez por toda y yo sabia como. Busque en la agenda con rapidez encontrando exactamente el número que buscaba.



— ¿Cristóbal? —dije algo inseguro, primero por la hora y luego por que no sabia si era ese el numero.

— Si bueno ¿Quién habla? —suspire, era el.

— Daniel —guarde silencio unos momentos por si era el quien no quería hablarme, después de todo lo había invitado al departamento para echarlo apenas cobre consciencia— ¿Aun quieres tomar esas cervezas? —propuse y escuche una risita.

— Siempre son buenas las cervezas.

— ¿Te espero entonces?

— Si, allí voy, déjame termino de vestirme —me mordí el labio dudando si era lo mejor pero de nuevo las imágenes llegaron a mi mente—, tienes suerte. Ya me iba de rumba —bufe.

— Creído, de cualquier modo si no puedes no hay problema. —de nuevo las dudas, usar a alguien de esa manera no estaba bien. Pero de cualquier modo ambos sabíamos que tendríamos lo que queríamos; aunque al final yo terminara arrepintiéndome. Escuche la puerta cerrar y supe que no había marcha atrás, ya venia en camino.

— Te veo allá.

Deje que el teléfono se deslizara hasta caer al suelo, y que la ultima lagrima rodara por mi mejilla, ya estaba bueno de sufrir por el. Cuando por fin creía lograr algo, cuando me estaba animando a intentar algo mas… Mordí mi labio con rabia mientras limpiaba la traicionera lagrima, solo esperaba que luego de lo de esta noche no saliera nadie lastimado y que de ser así al menos no fuese yo el único.
Notas finales:
Avance.



—¡Daniel basta! que él no te preste atención —me dijo— no quiere decir que otros no lo hagan.
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios