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Sus demostraciones de amor eran cada vez más frecuentes. Disfrutar de sus cuerpos era lo que hacían la mayor parte del tiempo y ninguno de los dos tenía ganas de hacer otra actividad. Podían empezar en las mañanas haciendo el amor y terminar por las tardes, luego de un breve descanso seguían en su fogosa actividad.

 

JC ahora se encontraba dormido medio de costado. Beliar simplemente lo observaba y acariciaba su rostro suavemente, después de todo no tenía intenciones de despertarlo, le agradaba ver dormitar al moreno. Sin hacer muchos movimientos, se acercó al rostro de JC lentamente para besarlo en la mejilla, luego dirigió su mano hacia su frente para quitarle algunos mechones de cabello que cubrían parte de éste. Se levantó cuidadosamente de su lado y se vistió, siempre con la vista fija en la cama observando al moreno. Luego de esto, se desvaneció entre las sombras de la noche... tenía asuntos pendientes que atender.

 

~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

 

Llevaba algunos días yendo a aquel lugar, en donde días antes se había encontrado con Beliar. Ahora el pequeño prado estaba florecido con pequeñas flores de color blanco, dándole a éste un aspecto bastante tranquilo y relajador. La suave brisa nocturna hacía que las flores se movieran al compás de esta, dando la sensación de encontrarse en medio del mar.

 

Miguel observaba aquel lugar, para luego dirigir su mirada hasta el cielo nocturno que estaba inundado por un millar de estrellas. Dejó que su mente vagara por los cielos del recuerdo, todos estos rondaban en torno a una sola persona... a Beliar. Cerró los ojos para recordar todos los momentos que estuvo con él. A pesar de que algunos eran tristes y le provocaban un gran dolor, no dejaba de pensar en él ni un solo momento, después de todo lo seguía amando. Estaba tan sumido en sus recuerdos que no notó la presencia de alguien más en el lugar.

 

- ¿En qué estás pensando... Miguel? - sorprendiendo al susodicho.

 

- En nada que te importe, demonio - lo dijo en forma fría y bajando la mirada.

 

- Si mi intuición no me engaña... Yo creo que estabas pensando en mi - esto provocó una respuesta de sorpresa en Miguel, inmediatamente después, bajó la cabeza al verse descubierto -. Por tu reacción, veo que así era - rió con malicia.

 

- Debería matarte ¿sabes? -.

 

- ¿Y por qué no lo haces? - Miguel volteó a ver a Beliar. Unos cuantos metros los separaban.

 

- Tengo que llevarte con mis superiores - esperó alguna respuesta por parte del demonio, pero solo reinó el silencio. La situación ya le estaba incomodando a Miguel -. ¿Por qué no me mataste el otro día? Tenías la oportunidad de hacerlo -.

 

- Tengo mis razones para no matarte, Miguel... - Beliar lo miró directamente a los ojos provocando un leve sonrojo en el arcángel. Su corazón empezó a latir con fuerza ante la mirada insistente del Beliar. Tenía que evitar a toda costa caer ante él, por lo que cerró sus ojos intentando calmarse -. ¿Qué pasa, Miguel? Te noto algo nervioso - dijo Beliar acercándose un poco a éste.

 

Miguel fijó su mirada en los ojos dorados de Beliar, extendió su mano derecha hacia el lado y apareció inmediatamente la espada santa. Miguel estaba decidido a terminar con esto de una vez por todas, dándole a entender el mismo mensaje a Beliar. Este último hizo exactamente lo mismo y convocó a la espada exorcismo.

 

- Tú y yo tenemos un duelo pendiente - ira reflejada en sus ojos.

 

- Veo que estás decidido - hizo una pequeña pausa -. ¡Entonces no te hago esperar más! -.

 

Beliar arremetió con rapidez en contra de Miguel, haciendo que éste último bloqueara su ataque con su espada. Beliar retrocedió, esto lo aprovechó Miguel para contraatacar, no teniendo mucho éxito ya que Beliar se desvaneció. Inmediatamente se volteó al sentir la presencia del demonio detrás de él, quien estaba a punto de lanzarle una esfera de energía. Miguel logró esquivarla y arremeter contra Beliar, quien no tuvo otra opción que defenderse de su contraataque.

 

La batalla no solo la habían llevado a cabo en la tierra, sino también el mismo cielo se transformó en campo de batalla. Cada uno sabía manejar la espada a la perfección. Cada uno era capaz de lanzar energía hacia el otro. Llevaban un poco más de una hora en batalla, cuando Miguel logró cortar la mejilla de Beliar.

 

- Veo que has mejorado un poco - se llevó la mano hasta su mejilla solo para ver que estaba sangrando. Ambos estaban separados por algunos metros y respiraban agitadamente - Pero ni creas que con esto me vas a ganar -.

 

- Tengo la suficiente experiencia para vencerte - dijo sonriendo confiadamente, provocando molestia en Beliar.

 

Ninguno de los dos cedería ante el otro, ya que ambos tenían pensado someter a su contrincante. Cada minuto que pasaba era crucial para definir al ganador. Miguel tenía una notable ventaja sobre Beliar, quien estaba mostrando señales de cansancio y al parecer pronto llegaría a su límite. El haber estado más de dos siglos sin actividad, le estaba jugando en contra.

 

- Te veo algo agotado, Beliar - sonreía ante el hecho de poder salir victorioso.

 

- No te daré en el gusto... - bastante agitado y algo preocupado.

 

Miguel atacó rápidamente a Beliar quien solo tuvo oportunidad de esquivar el ataque y huir hacia los cielos, pero de nada le sirvió, el cansancio lo hacía moverse más lento, hecho que aprovechó Miguel para atacar nuevamente. Arremeter contra el demonio tuvo consecuencias desastrosas para este último. La espada exorcismo había salido despedida hacia el bosque y Beliar fue lanzado hacia el suelo, provocando que algunos pétalos de las flores volaran por los aires. Miguel inmediatamente se posicionó encima de este y colocó la punta de la espada en el pecho de Beliar. Estaban en una posición demasiado comprometedora.

 

- Te vencí... - mirando directamente a los ojos de Beliar.

 

Se quedaron por varios minutos en esa posición observándose mutuamente, mientras intentaban calmar sus agitadas respiraciones. Miguel no pudo evitar perderse en la mirada de Beliar, no pudo evitar querer besarlo nuevamente, ni tampoco controlar todo lo que sentía por él. Se sumió en sus recuerdos, en los que él y Beliar estaban juntos, y eran felices... o por lo menos eso aparentaba. Nuevamente recordó la traición sufrida a causa de él. Era tanto el dolor que le producía rememorar aquellos acontecimientos, que sentía un gran vacío crecer en su pecho y que poco a poco empezaba a extenderse en todo su ser. Por tantos años guardó lo que sintió en aquel momento, que ahora que lo tenía en frente de él, ya no era capaz de aguantar todos aquellos sentimientos producidos por aquel demonio. La rabia, la tristeza, la impotencia por no haber hecho algo al respecto en ese momento y por lo que estaba pasando ahora, pero por sobre todo... no era capaz de entender como era posible seguir enamorado de aquel ser.

 

Beliar simplemente seguía observando a Miguel. Había visto como este comenzó a temblar ligeramente, mientras agachaba la cabeza y empuñaba con más fuerza la espada. Vio como algunas lágrimas empezaron a correr por sus mejillas y como este intentó controlarlas cerrando sus ojos fuertemente no teniendo mucho éxito. Beliar podía ver y sentir por primera vez todos los sentimientos que se había guardado Miguel.

 

- Un arcángel no debería derramar lágrimas por alguien como yo - lo dijo seriamente. Beliar extendió su mano para acariciar la mejilla de Miguel, quien seguía llorando.

 

Un pequeño silencio se instaló entre ambos. Miguel seguía con la cabeza gacha... sollozando. Beliar al ver que no obtuvo respuesta por parte del arcángel, deslizó la mano que acariciaba su mejilla hasta su mentón, le levantó la cabeza suavemente y obligó a Miguel a mirarlo a los ojos. Solamente pudo ver tristeza reflejada en aquellos ojos y un vago intento por ocultar lo que sentía. Beliar al ver esto, no pudo evitar acercar su rostro al de él y besarlo en los labios ante la sorpresa de Miguel. Fue un beso corto, suave... tierno. Para cuando se separaron, Miguel seguía sin entender el por que de aquella acción.

 

- Es la primera vez que te veo llorar - dijo Beliar sosteniendo la mirada con Miguel -. No puedo evitar sentirme culpable por ello... - sonreía con melancolía.

 

- Créeme que he derramado lágrimas en más de una ocasión por ti - dijo Miguel con algo de dificultad a causa del llanto - Dime... ¿por qué...? - sus sollozos eran cada vez mas fuertes -. No logro entenderlo... No puedo... - más lagrimas caían por sus mejillas. Beliar simplemente lo observaba sin saber que decir -. Yo te amaba... - casi en un susurro. Miguel esperó una respuesta por parte de Beliar, quien solo bajó la mirada sintiéndose más culpable de lo que ya estaba.

 

La brisa se podía sentir nuevamente, erizando la piel de ambos y llevándose alguna que otra lágrima de Miguel. Se quedaron en silencio por unos minutos hasta que el arcángel dio signos de actividad. Lentamente se acercó a Beliar para probar sus labios una vez más, en un beso tímido al principio, pero que con el tiempo se fue haciendo más profundo y exigente. Miguel dejó la espada a un lado sin romper el beso y luego empezó a acariciar por arriba de las ropas de Beliar el cuerpo de este, quien correspondía a todas las carisias recibidas. El arcángel empezó a descender por su cuello, mientras sus manos quitaban las ropas del demonio y viceversa. Al quedar completamente desnudos, se contemplaron mutuamente y ambos esbozaron una sonrisa. Miguel se apresuró nuevamente en explorar aquel cuerpo que hace mucho tiempo no tocaba y que sin embargo conocía muy bien, dirigiendo sus manos a su espalda y levantando suavemente a Beliar, para luego ascender por esta hasta llegar a su nuca, en donde deslizó sus dedos por la amarra que sujetaba su largo cabello negro y soltarlo. Beliar no mostró objeción alguna, ya que sabía que a Miguel siempre le gustó pasar sus dedos entre su cabello. Prosiguieron dando caricias y besos a su amante, hasta que Beliar abrió ligeramente las piernas y paso una de ellas por la cintura de Miguel, dándole a entender de que ya estaba listo para lo siguiente. Miguel entendió el mensaje y se posicionó en la entrada de Beliar. Con un movimiento suave comenzó a entrar en el cuerpo de éste hasta llegar al final, esperando a que su demonio se acostumbrara a la intromisión, pero para su sorpresa Beliar no tenía intenciones de esperar ni un minuto más, moviendo sensualmente su cadera para que Miguel comenzara con el exquisito vaivén. La demanda fue complacida por parte del arcángel quien empezó a moverse de forma lenta y pausada, aumentando el ritmo cada vez más, pero sin llegar a hacerlo de forma brusca.

 

- Siempre... odié... que me lo hicieras... así - se quejaba Beliar en el oído de Miguel. Este último solo sonrió ante el comentario, ya que sabía muy bien que su demonio odiaba la lentitud.

 

- Beli... Beli... - le susurraba en el oído, mientras le hacía el amor lentamente. Miguel era el único que lo llamaba de esa manera y sonrió por eso.

 

Miguel comenzó a masturbar a Beliar con la mano izquierda, mientras su mano derecha tomo la mano izquierda del demonio y la llevó por encima de la cabeza de este. Las embestidas eran cada vez más rápidas pero suaves, sus respiraciones acompasadas, sus cuerpos se acoplaban perfectamente bien al del otro. Miguel estaba por terminar en el cuerpo de Beliar sintiendo como su cuerpo empezaba a tensarse y notando que su amante estaba en la misma situación. Al cabo de unos segundos mas, ambos llegaron al ansiado orgasmo. Miguel salió lentamente del cuerpo del demonio y cayó a su lado agotado, luego se puso de lado para observar a Beliar quien mantenía sus ojos cerrados intentando calmar su respiración. El arcángel dirigió su mirada por el cuerpo de Beliar, quien se sintió observado y volteó a ver a Miguel.

 

- ¿Podrás perdonarme algún día? - extendiendo su mano al rostro de Miguel.

 

- Creo que ya lo hice... Beli... - esbozó una sonrisa. Beliar sonrió a duras penas, no estaba muy convencido de eso... solo por ahora.

 

Se quedaron observando al otro por lago tiempo, hasta que Miguel fue el primero en quedarse dormido. Beliar suavemente quitó algunos mechones de cabello del rostro de Miguel y lo miró por algunos minutos con tristeza.

 

- Tan ingenuo... Tan predecible... - acariciando el rostro de Miguel -. Se que no vas a perdonarme - la tristeza seguía en sus ojos -. Pero créeme que lo hago por tu bien... -.

 

Se levantó cuidadosamente de aquel lugar y se vistió en silencio. Dirigió su mirada hasta Miguel y se acercó a este para darle un beso en la mejilla y taparlo un poco con sus propias ropas. Luego de esto se retiró del lugar... había conseguido lo que quería.

 

Antes de encontrarse con JC, se detuvo en otro lugar para buscar algo. Llegó al departamento y se percató de que el moreno seguía dormido. Se acercó lentamente a él para no despertarlo y lo contempló dormir por largo tiempo. Colocó cuidadosamente una hermosa flor al lado de JC, lo besó en el rostro y luego dio media vuelta para retirarse de la habitación... ya no aguantaba más. Se deslizó silenciosamente por el lugar hasta llegar a la pequeña sala de estar, se sentó en un sofá en medio de la oscuridad y lloró en silencio.

Notas finales:
Me dio un poquito de tristeza escribir este capítulo, pero creanme que es necesario u.u... Este es el capítulo que mas me gusta de toda la historia.

Muchas gracias por sus reviews ^^

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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 54 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 144 Comentarios