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Aclaraciones de lectura:

 

-Letra normal: dialogo, relato.

 

-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.

 

Capítulo Seis

 

Inicios de un matrimonio

 

— ¿En realidad para qué fue todo eso de los tres días de purificación, excelencia? — Un sirviente ayudaba a Sheng ajustando el traje de este ya que se le había ordenado asistir muy bien presentable a la ceremonia sin admitir queja alguna. El pequeño se entretenía con el listón de su túnica agitando juguetonamente su cola grisácea mientras Sheng le miraba impasible.

 

— No podías ser más adorable, Kyo. Pero eso es un secreto que solo ellos dos conocen. — Sics estaba ayudándole a ambos, ya que como Sheng aun no conocía todo el protocolo que conllevaba ser de la familia imperial, este le serviría de asistente. — Bien, estás listo. Veamos cómo van los demás mientras Sheng toma su baño. — el cachorro asintió mientras acompañaba al mayor a la salida de la recámara dejando a un resignado moreno con su complicada tarea de lucir espectacular. Fue al baño y se metió a la tina que ya estaba preparada con aceites relajantes y perfume, solo pasaron unos minutos para que estos hicieran su trabajo y el castaño se sintió relajado. Cerró sus ojos y empezó a meditar, eso siempre le ayudaba. Unos minutos después empezó a tallarse el cuerpo deteniéndose por momentos mientras aun continuaba con sus meditaciones, esta vez con su cuerpo como protagonista y el temor a lo desconocido que le ponía de mal humor. Mientras lavaba su torso imaginaba cómo se vería él si quedase en esa situación tan embarazosa que en muchos les resalta su belleza y en él estaba seguro que haría lo contrario. Él era un guerrero, sería un tanto deshonroso pasar por esa experiencia y más si se presentaba una situación en la que se viese incapacitado de pelear, sería una pesadilla. Por nada del mundo pasaría por tal cosa. Bueno, eso era lo que él pensaba.  

 

Salió aprisa del baño y secó su cuerpo para de inmediato, y sin perder tiempo, vestirse. No se preocuparía en lucir ostentosamente, así de sencillo. Miró el vestuario preparado para él y arrugó el entrecejo mientras mostraba una sonrisa ligeramente disimulada. El vestuario no era tan ostentoso, por lo menos, y según sabia no tendría que usar ninguna corona ni nada llamativo. Solo la marca lo identificaría como consorte imperial. Esa visible marca en forma de V y de color plata que se extendía sobre sus párpados de su ojo izquierdo, solo viéndose completa cuando lo cerraba. La vestimenta consistía en: un pantalón blanco de seda, botas cortas de cuero en color crema con ramificaciones plateadas y cinto del mismo color, camisa en crema de lino finísimo, de cuello alto, mangas largas de bordes decorados con ramificaciones en plata y chaleco del mismo material pero en color gris pálido. La túnica era de color plata con bordados de plata brillante, incrustaciones de zafiros, colgantes de la misma piedra preciosa y los símbolos que le identificaban como el nuevo consorte imperial: una aguamarina en el pecho cubriendo el corazón con la figura de un árbol plateado incrustada. Bueno, era el traje más humilde que había podido escoger de los que le fueron confeccionados.

 

%%%%%%%%%%%%%%%%%

 

— ¿Dónde estoy? — abrió los ojos con lentitud, había mucha luz. Sintió una calidez que se le hacia familiar y al girar descubrió un hermoso wolf azabache abrazado a su pecho.

 

— Buenos días. Estamos en nuestra habitación. — se medio incorporó en la cama hasta quedar sentado, las ventanas estaban abiertas y tenían una bella vista del jardín desde ese lugar. Pero lo que mas le agradaba era su captor, se sorprendió ante su pensamiento y rogó porque no haya leído su mente.

 

 

Empezó a recordar la última vez que había estado en la misma posición. Cierto, había pasado ya una semana desde su segundo enlace y la coronación. Habían vuelto a palacio luego de su luna de miel. En su mente danzaban algunas imágenes. Aquella noche de bodas, la ceremonia...

 

… La noche de bodas...

 

… Su noche de entrega...

 

 

Abrió los ojos como platos y se sonrojó fuertemente por lo que su primera reacción fue salir, sin embargo su escape se vio frustrado. Sintió como unas manos se entrelazaban con las suyas e intentó oponer resistencia, pero se encontró al instante apresado entre los brazos de su captor.

 

 

— Te necesito, nunca he necesitado nada pero ahora lo sé. Te necesito. — Vio como su mirada azabache y penetrante le invadía, y percibió como bajaban sus barreras. Sintió como acariciaba su espalda y se permitió relajarse olvidando todo lo ocurrido. Necesitaba entregarse nueva vez a ese cuerpo.

 

 

— Mi señor… — Knech le depositó suavemente en la superficie mientras le ayudaba a recostarse de espaldas y a la vez recostaba su cuerpo sobre él. Había esperado mucho tiempo por tener a Sheng en sus brazos y luego del primer enlace sus instintos le rogaban por lanzarse sobre él, pero debía controlarse, no eran seres salvajes. El vínculo que la sacerdotisa había puesto en ambos era muy fuerte y aun a Knech le afectaba, no importa que se conocieran y trataran tan poco, la necesidad de contacto era urgente.

 

 

Iba a probar nueva vez su cuerpo. Un cuerpo que no era nada delicado pero encajaba perfectamente con el suyo y se había vuelto adictivo a él, aunque solo una vez lo había probado. Sin embargo, no se daría el lujo de que, cuando pasara todo, intentara poseerlo todos los días; le huía a lo adictivo. Sheng no era tan hermoso como esas bellezas exóticas, ni como esos wolfs o nekos con características andróginas y hasta femeninas, pero era perfecto ya que le gustaba así. Además no quería un consorte de adorno, ni un receptor que pareciese más una mujer. Sheng no se rebajaba a eso. Su consorte hacia perfectamente su trabajo, sin quejarse y mostrándose como un macho ante todos, excepto ante él. Sin embargo, le gustaba su actitud altiva y segura cuando estaban ante los demás. Solo se permitía ser dependiente cuando estaban a solas. Por lo demás era autosuficiente, fuerte, atractivo, voluptuoso. No necesitaba más, era perfecto para él.

 

 

 

Ambos estaban desnudos ya, sintiendo descargas de placer tras cada embestida, se podían ver luces parpadear a su alrededor y puntos de luz caer sobre sus cuerpos, hasta que una descarga eléctrica les dio aviso de que ya se acercaba el final y Knech se liberó en el interior de su consorte provocando que este se arquease buscando más penetración mientras sentía como si fuese a morir del placer. Esta no había sido su primera vez, pero sentía como si lo fuese. Dejó sus pensamientos de lado al momento de recibir otra descarga que le hizo estremecerse y que su cuerpo empezara a temblar bajo el de su esposo, hasta caer exhausto con el cuerpo del otro sobre sí. Sintió como era removido y como cambiaban de posición, ahora estaba arriba, recostado en el fuerte y musculoso pecho de Knech mientras este acariciaba su espalda y su corto cabello. Se sintió luego ser arrastrado por la oscuridad.

Al día siguiente el pobre Sheng tuvo que quedarse dentro del castillo ya que afuera los y las pretendientes del emperador estaban armando una huelga.

 

 — Tendrás que hacer oídos sordos o bajarán tu autoestima. Ahora mismo están publicando tus defectos ante el público. Eres popular en más de un sentido. Pero no te preocupes que con sus actos, Knech publica otras cosas. — Noa en realidad era la versión opuesta a Knech, aunque en un principio les hubiesen sido tan parecidos los hermanos. Ahora que los observaba bien Noa era muy despreocupado, extrovertido, carismático, bromista y hasta un tanto pervertido. Roderick era leal, fiel, amable, carismático pero peligroso cuando entraba en modo cabreado. Los gemelos, Zack y Héctor eran contrarios, mientras el aparentemente menos fuerte era: temperamental, directo, calculador, frío y sarcástico, aunque poseía un corazón de oro y era capaz de todo por sus seres amados, su hermano en cambio era muy alegre, amistoso, jovial, dulce y soñador, con un sentido de positivismo muy contagioso. Bell, el menor de todos así como hermano de padre y madre de Knech, era muy callado, a menos que Shaw estuviese presente, recto, sabio, de pocas palabras… compartía muchas características de las de su hermano mayor, solo que expresaba sus sentimientos, aunque de forma sutil, y era muy pero muy directo, algo que heredó Sykes de él. Y Knech... él era un ser especial.

 

Pero es mi nueva familia. ¿Qué se le puede hacer?

 

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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios