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Lunes 19 de Diciembre de 1938 - Gran Salón, Hogwarts

09:44

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Tom la había pasado muy mal en la noche, y a regañadientes y sólo para sí mismo aceptaba que sus pesadillas podían ser producto de su ansiedad al saber que estaría dos semanas sin Harry. Le quedaba el consuelo de las cartas, pero eso no lo animaba mucho. Se había levantado tarde por sus problemas para dormir y por ello cuando se levantó el cuarto estaba vacío. Todos debían ya estar en Hogsmeade para tomar el Expreso Hogwarts a Londres. Se dio un baño caliente apesadumbrado.

Cuando entró al Gran Salón se quedó un momento congelado ante la diferencia con el día anterior. Ya no había nieve mágica cayendo del techo, sino que el sol hacía brillar las borlas de los árboles navideños. Pero eso no era lo que le había llamado la atención. Era que ya no estaban las clásicas mesas de las casas y la mesa principal. Había sólo una mesa en todo el lugar. Había algunos estudiantes desperdigados por la mesa y Tom notó que eran de distintos años y casas, pero también había algunos profesores.

Estaban por supuesto el celador Apollyon Pringle, de más está decir que ningún estudiante se sentó cerca de él, Ogg el Guardián de los Terrenos, el Director Dippet, charlando con un extremadamente feliz Dumbledore enfundado en una túnica verde lima, el profesor de Cuidado de las Criaturas Mágicas Silvanus Kettleburn, la profesora de adivinación Cassandra Vablatsky y la profesora Sinistra de Astronomía.

Tom soltó un suspiro inaudible, sus últimas esperanzas de ver a Harry ahí se habían apagado, era obvio que estaba en frente de toda la gente que quedaba en Hogwarts. Los ojos siempre tintineantes de Dumbledore se volvieron hacia él- Ahhhh sr. Riddle, es tan inusual en usted que se quede dormido, pero no se preocupe, no ha sido el único... las vacaciones nos afectan a todos. Tome asiento por favor -dijo indicando un lugar en frente de ellos, para horror de Tom.

No tenía muchas opciones así que se sentó en frente, sintiendo las miradas de todos sobre él- Buenos días profesor Dumbledore, director Dippet, profesor Kettleburn, profesora Sinistra, profesora Vablatsky, sr. Pringle, sr. Ogg -saludó a cada uno con educación que se ganó la aprobación de los mayores, en especial por la manera de dirigirse a los dos últimos-. Me temo que la cercanía de Navidad me ha metido una ansiedad que no me dejó dormir correctamente. Pero espero que aún pueda desayunar algo...

El director soltó una suave risa- No se preocupe joven Riddle, en las vacaciones los horarios de desayuno se estiran como los fines de semana. Además, no ha sido usted el último...

Tom lo miró sin comprender, y en ese momento una figura enfundada en una gruesa túnica de invierno verde musgo entró en el Gran Salón. Su corazón empezó a golpear en su pecho con tremenda rapidez al reconocer a Harry con el semblante semi-dormido.

-Buenos días a todos -saludó con una sonrisa adormilada pero sincera, consiguiendo muchos saludos de vuelta a pesar de haber sido en general. Sin dudarlo se fue a sentar junto a un pasmado Tom. Le revolvió los cabellos al niño y tomó una taza de chocolate caliente apretando las manos en ella y soltando un suspiro ante el calor recibido. Miró a Dumbledore con los ojos verdes brillando contentos- Me siento como si estuviera de vuelta en mis años de estudiante.

Dumbledore sonrió benévolamente- Me temo que a veces aún te comportas así.

-¡Hey! -reclamó el profesor de Defensa con una carcajada mientras los demás profesores asentían. Hizo un encantador puchero-. Yo creía que me querían por eso.

-No voy a negar que el alumnado te adora por eso, y nosotros tenemos nuestra ligera diversión -aceptó el de Transfiguraciones-. Pero debes aceptar que a veces te pasas.

-Ohhh sólo estás celoso porque le puse al director los cabellos verdes, ya quisieras tenerme de estilista -le saltó el joven profesor y la diversión era palpable en todos los educadores. Entonces Harry se volvió a Tom con una sonrisa-. Yo creo que tu cabello podría quedar muy bien en púrpura.

Tom luchó contra una sonrisa- ¡Claro! Siempre y cuando quieras los tuyos en rosa chillón.

-¡Oye, creo que ese color podría quedarme bien! Um... pero me temo que no combinaría con esta túnica.

Tras el momento de diversión Harry que ya había untado algunas tostadas comenzó a devorarlas- Pensé que te irías... -murmuró el niño.

-¿Me despedí de ti?

-No, pero... -la voz del niño se apagó mirando hacia abajo. Harry entendió sin necesidad de explicación, Tom creyó por un momento que Harry podría no considerarlo tan importante como para despedirse.

Tomó la mano del niño por debajo de la mesa y la acarició- No me hubiera ido sin despedirme. No es como si tuviera una familia esperándome en casa... y aquí si tengo alguien que espera verme. Mis amigos pueden sobrevivir sin mí -susurró al niño con tranquilidad.

Mirando aún su plato Tom sintió como el calor se acumulaba en su pecho, Harry se quedaba ahí para pasar la navidad con él. Apretó la mano de su profesor en agradecimiento, totalmente ajeno a la mirada que les dirigía cierto profesor de Transfiguración.


Martes 20 de Diciembre de 1938 - Los Terrenos, Hogwarts

15:25

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Tom estaba frente al lago con su block de dibujo abierto, en esos momentos coloreaba un dibujo muy vívido del calamar gigante surgiendo de la superficie del lago en toda su impresionante gloria. Escuchó pasos y se apresuró a cerrar y guardar todo antes de empequeñecerlo y guardarlo en su bolsillo.

Justo cuando acabó apareció Harry con dos escobas, una en cada mano y una sonrisa salvaje- Me debes un vuelo -declaró antes de pararse en frente del niño.

Tom no pudo evitar que sus labios se curvaran un poco ante la excitación visible del mayor. Entonces pensó en que no le había dicho a Harry donde estaba, y su sospecha de que él también sentía las energías volvió. Cuando el colegio estaba repleto, para Tom era una tarea titánica separar las esencias, pero ahora podría haber sabido que era Harry si hubiera prestado atención a sus alrededores.

-Claro, pero no esperes gran cosa de mí -dijo parándose.

Harry soltó una risita- Es difícil no esperar gran cosa de ti, siempre estás sorprendiéndome -le dijo de una manera entre orgullosa y cariñosa.

Tom no pudo evitar que su pecho se hinchara de orgullo ante eso, si hubiera sido cualquier otro profesor no hubiera sido importante para él dado que consideraba que el nivel de exigencia era bajo y que sus compañeros no aprovechaban lo que tenían, pero Harry era siempre distinto... era exigente, lograba hacerlo transpirar y estrujarse el cerebro con las preguntas para puntos extra que siempre agregaba a sus tareas, las últimas eran del estilo de "Estás encerrado en un baño con un troll y sólo tienes tu varita y los hechizos que conoces hasta ahora, ¿qué harás para salir con vida?".

Tom a menudo pasaba horas pensando en ellas, desglosaba todo en partes, que objetos tenía, los hechizos que sabía, las debilidades del oponente elegido esa vez. Pero los planes de Tom siempre eran sumamente complicados, realizables, pero necesitabas sobrevivir hasta que los cumplieras. Y Harry siempre salía con una historia fantástica sobre un simple "wingardium" y el troll noqueándose a sí mismo con su mazo.

La mayoría creían que eran situaciones hipotéticas, pero la manera en que lo contaba el profesor hacía dudar de si realmente no lo había vivido. En esos momentos Tom quería golpearse la cabeza ante la simplicidad de la respuesta, pero amaba aprender que el poder de un mago no era su cantidad de magia sino como la utilizaba. No quería pensar que haría quien tuviera ambas.

Cuando llegaron al campo Harry se detuvo y miró a Tom con los ojos verdes brillando en excitación. Subió en su escoba y ascendió unos metros, frenándose para girarse hacia su alumno con un dejo de impaciencia. Poniendo los ojos en blanco pero sin real desdén el niño se subió a la escoba dando un golpecito en el suelo con los pies acompañando a Harry.

Bueno, acompañar es una manera de decir, puesto que en cuanto llegó, su profesor salió volando, haciendo complicadas volteretas que enloquecerían a los amantes de Quidditch. El de ojos azul verdosos tenía que admitir que lo tenía hipnotizado. No tanto las destrezas en el aire, sino la manera en que parecía entregarse a éste como un ave se abandona a merced de las corrientes de aire, la emoción que surcaba esos hermosos ojos, y la sonrisa salvaje que portaba su rostro.

Sacudió la cabeza al darse cuenta de que se había quedado mirándolo como tonto y perfiló su escoba en dirección a su encantador profesor, para luego lanzarse a toda velocidad, al menos toda la que la escoba alcanzaba hacia él.

Por supuesto para un jugador de Quidditch profesional, esquivar un ataque deliberado como ese era fácil, tenían la práctica de las bludgers a diario. Por lo que Harry simplemente lo esquivó cuando llevaba suficientemente cerca de él, y comenzó a perseguirlo, haciendo volteretas a su alrededor, las cuales lentamente Tom comenzó a imitar en medio del juego.

Ninguno de los dos notó a la profesora Vablatsky mirándolos desde las puertas del colegio, jugueteando con una bola de cristal entre las manos, reflexionando sobre el par de ojos rojos que acababa ver reflejados en ella.


Miércoles 21 de Diciembre de 1938 - Habitaciones del Profesor Potter, Hogwarts

17:55

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El silencio de Tom y Harry comenzaba a irritar a Scylla. El más joven estaba en uno de los sillones con la pluma golpeteando sus labios mientras miraba el pergamino de su tarea de Defensa pensativamente. Harry garabateaba sobre unos pergaminos, corrigiendo miles de tareas de sus alumnos.

La serpiente se curvó con molestia por ser ignorada y trepó por el cuerpo de Tom mirando el papel como si éste tuviera algún secreto universal :: ¿Qué dissce essa cossa que pienssass tanto, mi joven cría? :: preguntó con interés moviendo su cola.

Tom acarició a la serpiente notando que Harry seguía concentrado en su trabajo :: Ess una tarea de lass de Harry. En ella te expone una ssituassción en la cual esstáss rodeado de sseress potensscialmente peligrossoss en una missma habitassción y debess de elegir el lugar donde te ssientas y argumentar ssobre ello. La idea ess lograr encontrar el lugar máss defendible. En la ssiguiente debo elegir un compañero de classe con el que creo que podría hasscer un buen equipo en una ssituassción de peligro y argumentar. :: explicó el de ojos azul verdosos.

:: A mi Harriss le gussta que argumentéiss :: respondió la serpiente en ligero tono de diversión.

:: Podríass ressumirlo de essa forma :: devolvió el niño con una sonrisita divertida.

:: Dejad de cuchichear ssobre mí :: acusó Harry desde su escritorio, aún mirando sus papeles.

:: No ess ssobre ti esspesscificamente, ess ssobre tuss tareass :: dijo Tom recorriendo la figura de la espalda de su profesor, lamiéndose el labio de manera inconsciente.

:: Esstá intimamente relasscionado :: el ojiverde finalmente levantó los ojos de la tarea y le sacó la lengua a Tom.

Los labios del niño temblaron de diversión antes de darle una mirada de autosuficiencia y dignidad :: Tan infantil... ::

Harry abrió la boca alzando una ceja con una expresión ultrajada que cambió con rapidez a diversión sin poder contenerla :: ¿Ah ssí? :: cuestionó en tonito peligroso. Tom se apresuró a dejar sus cosas en la mesa y salir corriendo, hacia la habitación con Harry pisándole los talones.

Sscyla se quedó mirando la puerta de la habitación, plácidamente apoyada en el sillón donde había estado Tom. Pronto el cuarto se llenó del sonido de las risas. La serpiente apoyó la cabeza sobre el respaldo con aire complacido, sus crías estaban mucho mejor ahora que en silencio tan alejados.


Jueves 22 de Diciembre de 1938 - Los Pasillos, Hogwarts

11:17

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Cuando tenía tiempo libre a Tom le gustaba vagar por los pasillos de Hogwarts y simplemente ver a donde lo llevaban sus pies. Había cientos de aulas polvorosas en desuso, pero Harry también le había dicho que Hogwarts escondía muchos secretos para aquellos que fueran capaces de descubrirlos. Y según la manera traviesa que brillaron sus ojos al decirlo, Tom sabía que Harry había descubierto muchos secretos del hermoso castillo. A veces se preguntaba si estaba bien tenerle una fe tan ciega en que no mentiría, pero su profesor había sido siempre diferente a los demás, y creía que le debía un trato diferente a los demás.

Esta vez sus pasos le llevaron a una galería de armaduras. Se detuvo mirándolas con precaución, uno nunca sabe que puede pasar con la magia, y se preguntaba si se moverían si intentaba llegar a la puerta que estaba al final de la galería. Estaba en el tercer piso si no se equivocaba. En la misma planta estaban las aulas de Defensa y Encantamientos, con sus respectivos despachos de profesores. No era realmente algo que tranquilizara mucho.

Dio unos pasos tentativamente vigilando a las armaduras las cuales hicieron lo mismo, seguir al niño con la ''mirada'', con las articulaciones rechinando por falta de aceite. Sin embargo no se movieron más que eso.

No pudo evitar soltar un suspiro cuando llegó a la otra punta del cuarto y abrió la puerta con cuidado. Si algo había aprendido de Harry es que nunca estaba de más ser paranoico, todavía le daba vueltas en la cabeza la pregunta de una de sus tareas sobre la razón por la que uno guardaría a un Cerberus dentro de una habitación. Sabía que su profesor solía utilizar en sus tareas cosas que había vivido, pero realmente... ¿un Cerberus en un cuarto?

Desde eso Tom tenía cuidado al abrir las puertas decretando que definitivamente puede haber cualquier cosa detrás de una. Se sorprendió cuando ésta abrió de una, muchas de las puertas en Hogwarts eran caprichosas, uno tenía que pedir amablemente que se abran, o hacerles cosquillas, algunas ni siquiera eran puertas, eran pedazos de la pared que simplemente lo parecían.

Los ojos del pequeño niño se llenaron del brillo del oro, la plata y el bronce proveniente de las copas, trofeos y medallas contenidos en el Salón de Trofeos.

La mirada contempló fascinadamente las vitrinas de vidrio que contenían lo que parecían miles de premios. Cerró la puerta detrás de sí y notó que al menos las cosas estaban ordenadas por años. Los apellidos familiares de los sangre pura se repetían constantemente entre nombres que no conocía. Entonces fue cuando captó el primer Potter aunque no era en el año que buscaba, ya que de hecho, no era el Potter que buscaba.

Era James Potter, Buscador Estrella. Vio una foto del equipo, se parecía un poco a Harry, pero decidió que su profesor obviamente tenía mucho de su madre, James se veía mucho más gallardo, pero Harry... Harry era realmente hermoso, el aire más delicado que el de su padre lo llenaba de gracia y un atractivo natural, el cuál Tom no podía dejar de notar.

Había varias Copas de Quidditch que llevaban el nombre de James Potter en ellas, por lo que decidió que el deporte realmente era algo que llevaban en la sangre. Se preguntó si Charlus Potter también había jugado, y si estaba en Gryffindor como James o en Slytherin como su esposa.

Pero perdió todo interés en esas preguntas cuando divisó el Potter acompañado del Harry. Se acercó a la vitrina y jadeó. Harry no le había dicho. Le había contado muchas cosas, pero nunca el pequeño detalle que había llevado una reluciente P en el pecho. Tom sonrió divertido mientras miraba la enorme lista de Prefectos. Realmente... ¿a quién se le ocurría poner a alguien tan travieso como Prefecto?

Aunque por otro lado, no había nadie más justo que él. Por ese lado, probablemente era la mejor elección en una Casa como Slytherin. Se preguntó si también había sido Premio Anual al legar a séptimo, sabía que Harry era muy inteligente, pero a la vez no era muy estudioso y creía que ese ''honor'' era reservado para los más estudiosos. Pero de nuevo, Harry a su modo de ver era perfecto para aconsejar a los Prefectos sobre sus comportamientos hacia los que estaban bajo su cuidado.

Se puso a buscar la lista de Premios Anuales y sonrió al encontrar el nombre que esperaba. "Debe de haber sido el Permio Anual menos estudioso de todos los tiempos," pensó con diversión antes de seguir vagando por el cuarto mirando todo con curiosidad.


Viernes 23 de Diciembre de 1938 - Habitaciones del Profesor Potter, Hogwarts

16:25

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Tom finalmente había terminado toda su tarea, lo cual era un problema porque no tenía ni idea de que hacer con su tiempo. Estaba mirando el libro que Harry le había regalado y sacó unas cuantas conclusiones. La número uno era que las familias de Sangre Pura tenían un serio fetiche con el incesto. La segunda era que probablemente ya no tenían suficientes estrellas en el cielo para nombrar a sus hijos. Y la tercera era que todos parecían dedicarse a lo mismo.

Finalmente entendía por qué su profesor se burlaba de ellos. Eran ridículamente aburridos y repetitivos. Si bien el pequeño admiraba su porte gallardo, la exquisita elegancia y la supremacía política, tenía que admitir que eso no lo daba el estatus sino la crianza. Eso significaba a la vez que ellos se deben aires de tener algo especial en la sangre cuando no era así. Y... ¿existía algo más ridículo que tirarte flores por algo de lo que careces?

Cerró el libro con aburrimiento mientras soltaba un suspiro. Tendría que ir a la biblioteca a conseguirse un material de lectura más decente. O quizá debería consultar a Harry al respecto, él siempre tenía excelentes consejos para dar.

Se giró en el sillón color azul verdoso y miró a Harry que estaba leyendo un libro titulado "Dragones, un problema candente." Si había algo que Tom adoraba de los libros mágicos era lo imaginativos que eran los títulos, claro que nunca lo admitiría en voz alta, todo lo que los demás necesitaban saber era que le gustaba el contenido.

-Así que... Premio Anual de 1928 -tiró la bomba con una sonrisa maliciosa, bebiendo del cambio de expresiones de Harry casi obsesivamente. Primero confusión para luego comprender lo dicho y pasar a sorpresa, cambiando rápidamente a cohibición-. No me dijiste nada...

-No es algo que haya sentido alguna vez que merecía, por eso no lo destaco. Dejo eso para quienes realmente hicieron mérito por ello. Supongo que esperaban que me portase mejor gracias a ello y tengo que decir que no funcionó del todo.

-Para ser Premio Anual la gente normalmente cree que uno debe estudiar mucho o seguir al pie de la letra las reglas, pero después de ver tu nombre en esa lista he cambiado de idea. Creo que es un modelo a seguir, alguien confiable, con madera de líder, que cuide de los demás en una situación complicada y que sepa lo que está haciendo. Y a pesar de que te gusta jugar a romper las reglas y ser el chico travieso, veo eso a cada momento que te miro.

De pronto el joven mago sintió los fuertes brazos de su profesor rodeándole en un cálido abrazo, en el cual primero se tensó pero luego se relajó, sintiéndose acompletamente arrullado en el candor de ese cuerpo- Gracias Tom -escuchó el susurro ahogado de Harry.

Era la primera vez en que decir la verdad sobre lo que pensaba de alguien le traía una reacción así. Normalmente era recriminado en el orfanato y tachado de mentiroso. En algunas ocasiones había recibido desdén. Pero era la primera vez que lograba una reacción tan dulce y pura, y en ese momento comprendió que Harry era el tipo de persona al que no necesitaría mentirle nunca, que estaría allí para entender cómo se sentía, dijese lo que dijese.

No se mentiría a sí mismo prometiendo no mentirle a su profesor, era demasiado listo para eso. Pero sí podía prometerse algo: Intentaría siempre ser lo más sincero posible con su profesor, especialmente si sabía que podía conseguir abrazos como esos.

Harry se separó manteniéndose agachado para estar a la altura de Tom y con la mano izquierda sostuvo la barbilla del niño, mirándole intensamente a los ojos- Yo cuando te veo... -Tom se sobresaltó ante esas palabras, ¿no iría realmente a decirlo, o si?- Veo a un joven hermoso, que algún día arrancará suspiros de toda persona que lo mire, un joven inteligente que dejará asombrados a todos sus profesores con sus capacidades, y a alguien muy ambicioso que usará todo lo que tiene para llegar alto y moldear el mundo a su gusto.

El pequeño se quedó mirándolo en descreencia. ¿Su profesor creía que él era hermoso? Nunca nadie le había dicho nada así. Por supuesto Tom sabía que era inteligente, pero sin embargo le daba un poco de miedo que Harry hubiera olido sus deseos de poner el mundo a sus pies. Sabía que no era transparente, entonces, ¿cómo era que ese hombre frente a él podía leerlo tan fácil?

Algo de lo que pensaba debía haber traslucido en su rostro por que Harry volvió a tirarlo contra su cuerpo intentando reconfortarlo. Pero esta vez no funcionó del todo, su corazón se vio comprimido con la duda. Si Harry podía leerlo tan claramente eso quería decirle que no sería fácil ocultarle nada. ¿Realmente aceptaría su verdadero yo cuando supiera que sus manos estaban manchadas de sangre y que además no sentía ningún remordimiento por ello?

-No tengas miedo, Tom -la voz de Harry hizo su corazón correr, ¿por qué podía leer tan fácilmente en él? O peor aún, ¿por qué no podía evitar creerle que no tenía nada que temer cuando estaba con él? ¿Quién era Harry Potter realmente?


Sabado 24 de Diciembre de 1938 - Los Pasillos, Hogwarts

19:46

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Tom llevaba su clásica túnica de Slytherin. Una de las causas de que muchos cuchichearan sobre él era eso, nunca llevaba puesta otra cosa. Eso daba pie a que la gente gustase de hablar sobre él siendo un huérfano y sobre cómo no tenía dinero ni ropa en condiciones. Y Tom muy en el fondo se admitía a sí mismo, y sólo a sí mismo, que le molestaba.

Le molestaba porque era verdad y porque sabía lo importantes que eran las apariencias para todas las personas. Pero las mugrosas ropas muggle que tenía eran peores que tener que soportar los cuchicheos, no iba a llevarlas de ninguna manera. Era ropa de segunda mano y a pesar de que cuidaba mucho lo poco que tenía, el constante uso la arruinaba más de lo que estaba. Era patético y lo odiaba, y odiaba que cuchichearan sobre él. Pero algún día las pagarían, todos ellos.

Porque Tom lo sabía, sabía que era poderoso. Era inteligente también, pero sobre todo era ambicioso y no tenía miedo de hacer lo que fuera para obtener lo que deseaba. Esa clase de personas eran las que conseguían envolver sus garras en el mundo. Era la clase de gente a la que otros miraban con deseo y admiración. La clase de seres que tenían el poder para desdeñarlos y patearlos lejos y aún así volverían de rodillas rogando un poco de él.

Poder y prestigio no eran lo que tenían Sangre Pura como Abraxas Malfoy. Él les mostraría lo que era el verdadero poder, sólo tenían que esperar. Sería visto como uno de los magos más poderosos sobre la faz de la tierra, y algún día haría pagar a todos aquellos que se rieron de él. Algún día...

Sus pensamientos fueron cortados por la melodiosa risa del profesor Potter viniendo desde uno de los pasillos. Frunció el ceño al escuchar una voz femenina dirigiéndose a su profesor como "Harry" de una manera muy informal, muy personal. Y antes de lo que sabía se había apresurado a atravesar lo que faltaba del corredor para poder espiar la situación.

-En verdad, Harry. Ha sido completamente injusto. Siempre pasamos las navidades juntos y no nos avisas de tus planes de quedarte aquí. ¿No somos tus amigos? Y de todos modos, ¿haces todo esto por un alumno? ¿Qué es todo esto?

Los ojos verde azulados escanearon a la mujer que interpelaba a su profesor. Era bonita, con mucho cabello ondulado, y porte digno. Inmediatamente la reconoció de las fotos del escritorio de Harry. Era Hermione Granger. Sus maneras mandonas no le gustaron ni un poco al niño y supo en ese mismo instante que probablemente nunca se llevaría bien con la mujer.

-Mione... ¿Tenemos que pasar por esto? Si no avisé antes fue justamente para no tenerte aquí haciéndome estos desplantes.

"Tomá sinceridad" pensó Tom divertido. Sin embargo parecía que no era suficiente para amedrentar a la bruja puesto que estaba golpeteando en el piso con su zapato, con los brazos cruzados y una expresión que probablemente intentaba ser amenazante. Nada que impresionara a un Slytherin.

-Tom... no tiene a nadie más -Harry se había frenado, como si hubiera cambiado lo que iba a decir inicialmente.

La bruja suspiró derrotada- Harry, tú y yo sabemos que hay cientos de chicos que no tienen familia, quizá no en la comunidad mágica. Pero tampoco puedes estar ilusionando a cada uno cuando luego no vas a cumplir.

Por un momento los ojos verdes se entrecerraron, pero fue sólo un segundo- No es así, Hermione. Entiéndeme. Necesito hacer esto.

La mano de la chica se apoyó en el hombro de su amigo- Claro que entiendo -el tono de voz utilizado le dijo a Tom que ella no entendía, no entendía en lo absoluto. Pero que buscaría una repuesta que le situara a su manera y por su propio camino. Y esa idea no le gustaba nada al joven alumno.

-Ven, dejame presentártelo, quizá así lo entiendas -trató de razonar el ex Slytherin guiando a la bruja hacia donde estaba Tom. El pequeño se sobresaltó ante esto, ¿es que de nuevo Harry sabía dónde estaba él? Empezaba a sospechar que de verdad podía sentir las esencias mágicas. Pero ahora el problema más acuciante era buscar la manera de disimular el hecho de haberlos estado espiando. Y debía ser rápido.

Retrocedió e hizo lo único que podía hacer uno en una situación así para no perder la dignidad: Fingir que caminaba justo en esa dirección en ese momento. ¿Resultado? Nadie lo creyó al juzgar por la mirada de la castaña y la tranquila seguridad de Harry, pero lo importante era que no podían probarlo. Algo de su orgullo quedaba salvado.

-Sr. Riddle, déjeme presentarle a mi muy querida amiga, Hermione Granger. Mione, te presento a Thomas Riddle -Harry hizo los honores como si no sintiera la tensión que mantenían las miradas de los otros dos.

-Un placer -dijo Tom falsamente y la nacida de muggles lo captó, teniendo que forzar una sonrisa para no decepcionar a Harry.

-Igualmente, Tom -apartó la mirada lo antes posible y se dirigió al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras-. Harry, ¿por qué no van ustedes dos yendo al Gran Salón? Quiero pasar a visitar al profesor Dumbledore un momento. Me reuniré más tarde con ustedes -y es que Hermione ya había decidido quedarse para pasar la Navidad con Harry.

El ojiverde asintió algo perplejo y ambos hombres observaron a la mujer enfundada en un traje de vestir femenino color borgoña alejarse con el sonido de sus tacos. Harry suspiró y se pasó una mano por el pelo largo azabache- Eso no ha ido muy bien, ¿verdad? No te preocupes, no tiene nada que ver contigo realmente.

El pequeño contuvo un resoplido. Tenía todo que ver con él. Esa mujer era como todos los demás. Lo veían y señalaban que era un monstruo, no le daban una sola oportunidad. Realmente habría esperado algo más de los amigos de Harry, pero eso sólo demostraba cuán especial era éste.

Volvió la mirada al más alto y esta vez si se tomó el tiempo de examinar su vestimenta. Llevaba un conjunto profundamente negro, el único detalle de otro color eran los bordes plateados y los detalles en plata. Consistía en unos pantalones algo sueltos, una túnica abotonada en el lado izquierdo del pecho, ajustada al cuerpo, que llegaba hasta las caderas, y por encima de eso una doble capa muy extraña que Tom jamás había visto. Una de ellas era normal, con cuello de solapas, pero la otra era extremadamente corta y sólo colgaba del lado derecho, ocupando la mitad de la espalda y un tercio del pecho.

No sabía que clase de vestimenta era esa, pero sumado a ese cabello largo e impresionantes ojos verdes, le daba un increíble aire señorial. Tragó saliva sintiéndose ligeramente extraño pero sin terminar de entender que le ocurría. Se pasó la lengua por los labios sintiendo una extraña urgencia de decir algo.

-Te... Te ves bien -las palabras salieron con esfuerzo. Era la primera vez que halagaba la apariencia de alguien y sentía que sus palabras habían sonado sumamente tontas. Dio un medio paso hacia atrás sintiéndose nervioso. No era que tuviese miedo y muchas ganas de huir de allí. No. Tom Riddle no temía y no huía. Esas eran cosas de muggles y cobardes, él podía enfrentar cualquier cosa.

Harry por otro lado parecía ligeramente sorprendido, entonces agachó la cabeza como si estuviera cohibido- ¿Te parece? Fue regalo de Pollux. Siempre insiste en que debo vestir bien por ser el último heredero de la línea Potter y bla bla bla. Pero la verdad es que yo me siento más cómodo con unos vaqueros y una sudadera -miró a Tom, o más específicamente al traje de Slytherin que llevaba puesto-. Tú por otro lado nunca te despegas del uniforme.

El pequeño estuvo dividido entre replicarle que no tenía otra cosa y mentir diciendo que se sentía bien con ello. Pero no le dio tiempo a decidir ya que su profesor continuó- Lo que me da la excusa perfecta de darte tu regalo de navidad ahora.

-¿Re... regalo? -preguntó el niño aturdido mientras era arrastrado por un entusiasta ojiverde hacia sus habitaciones. El corazón le latía a mil por horas. Nunca, nadie, en toda su vida, se había preocupado por darle un regalo de navidad. En el orfanato siempre le quedaban las peores cosas, las rotas o las que nadie quería, cosas inservibles. A nadie realmente le importaba.

Y en el momento en que el regalo fue depositado en sus manos con un dulce "Feliz Navidad, Tom" sintió que las piernas le temblaban, apenas manteniéndose de caer de rodillas. Y por primera vez en su vida, Tom Riddle estuvo a punto de llorar de felicidad.


Sábado 24 de Diciembre de 1938 - Despacho del Subdirector, Hogwarts

20:03

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Los golpes en la puerta tenían la intensidad correcta para ocultar lo que en verdad estaba sintiendo. Porque a pesar de que por fuera Hermione había logrado calmar su ansiedad, por dentro aún era un remolino de dudas. Desde el interior se escuchó el suave "Adelante" que le daba permiso de ingresar.

Abrió la puerta conteniendo las ganas de abalanzarse dentro y se quedó un momento descolocada ante la vestimenta que llevaba Dumbledore. Era una túnica verde con campanillas doradas, acompañado de un sombrero rojo con diseño de muérdagos verdes tejidos. Siempre había tenido extraños gustos para vestir, pero cada navidad uno podía sentir que se superaba a sí mismo una y otra vez.

-Buenas noches, profesor -era difícil sacarse la costumbre de llamarle así después de siete años de hacerlo a diario, y al igual que Harry mantenía la costumbre.

-Hermione, mi muchacha, pasa por favor. Te esperaba luego de tu lechuza, pero pensé que te vería en el banquete, ¿sucede algo?

Le ofreció tomar asiento y su clásico té y galletas, pero sólo aceptó lo primero por estar nerviosa y no confiar en que se quedaría debidamente quieta. Se retorció las manos no sabiendo por donde debería empezar- Profesor... ¿qué sabe usted acerca de Thomas Riddle? -preguntó tanteando el terreno.

Los ojos azul bebé de Dumbledore tintinearon ante la pregunta, pareciendo que entendía a la perfección lo que implicaba- Ah, ya veo que ha conocido a nuestro nuevo prodigio...

-¿Prodigio? -repitió la mujer desconcertada ante el rumbo que tomó la conversación.

-Así es, antes de las vacaciones como sabes se toma un examen teórico para corroborar en qué están fallando los alumnos y mejorarlo durante el segundo término. Tom sacó Extraordinario en todos sus exámenes, contestando de una manera amplia que estaba por encima del nivel de primer año.

Hermione se quedó con la boca abierta sin saber que decir ante eso, eran incluso mejores marcas que las que ella había obtenido. Se sentó algo temblorosa, sintiéndose descolocada y con el ego algo herido por haber sido superada.

Cuando pudo recomponerse, volvió a enfrentar esos ojos azul bebé- Profesor... ¿no cree usted que hay algo... malo en él? -preguntó con cuidado al ver que había esquivado su pregunta.

El subdirector suspiró- ¿A si que también lo has notado? -entrelazó sus dedos para apoyar la barbilla en ellos-. Cuando fui al orfanato donde Tom vive, sus cuidadores me informaron de ciertas irregularidades en el comportamiento del niño. Las que pude comprobar al conocerlo, que eran ciertas, y también supe que Tom Riddle era el tipo de persona que desde su nacimiento albergaba maldad en sí mismo.

Hizo una pausa viéndose en ese momento más anciano de lo habitual- Pensé que era demasiado tarde para él, y que tendría que vigilarlo muy de cerca cuando ingresara a Hogwarts. Pero Harry parecía fascinado con el niño, al principio pensé en observar a ver que ocurría. Sin embargo al ver que parecía que Harry se estaba encariñando demasiado iba a decirle la verdad, pero entonces me di cuenta de que Tom mira diferente a Harry.

Hermione hizo una mueca y Dumbledore negó con la cabeza- No me refiero a eso mi muchacha, me refiero que Tom confía en Harry y lo considera importante. Puede que Harry sea nuestra salvación con Tom, que lo saque de esa oscuridad en la que se ha encerrado a sí mismo. Mucho me temo que si Harry no está allí para él, se volverá no sólo muy oscuro, sino extremadamente poderoso.

La mujer parpadeó confundida- Pero, profesor, Harry no se da cuenta de lo que ese niño es. Ni la forma obsesiva en que lo mira. Tenemos que hacerle entender...

-Mi muchacha... Harry comprenderá con el tiempo y será capaz de moldear a Tom de modo que deje de mostrar esas conductas tan preocupantes...

-¿No cree que es peligroso?

-No podemos negarle a Harry sus deseos -la mirada de abuelo comprensivo no estaba funcionando muy bien, pero la chica Granger nunca tuvo la audacia de desafiarlo y nunca la tendría. No, eso era algo reservado para gente con muchas agallas e independencia como Tom Riddle. Y por eso ese chico era peligroso y debía de ser cuidadosamente vigilado.

Hermione salió derrotada de esa pequeña reunión, sin tener la menor idea de que Dumbledore era capaz de vender el alma de Harry al diablo sólo "por el bien mayor". Lo que no sabía, es que a ese diablo en particular, su amigo estaba más que dispuesto a regalarle su alma.

Notas finales:
Notas del Autor:

Perdón por haberme atrasado. Pero este fue más largo que los anteriores... y finalmente les cumplí con Dumbles, con Herm, con la respuesta de si Harry pasaba Navidad o no... (no puedo creer que la mayoría pensara que Harry lo iba a abandonar cruelmente XD). Y ahora está en su deber desearme feliz cumpleaños y dejarme review con sus opiniones y regalos (?) XD jajajaja bromeo, con sus reviews como siempre soy feliz. Estoy bastante intrigada respecto a lo que piensan de Dumbles y Herm y oh... casi lo olvido hice un foro de FF para que puedan ir debatiendo los misterios entre ustedes y ver si les puedo tirar pistas. Búsquenlo en mi perfil de FF si tienen cuenta allí. Ya puse algunos topics de los que me suelen preguntar seguido en los reviews.

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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


9 sonatas literarias




--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios