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Notas del capítulo:
Entre el capítulo anterior y este pasan un tiempito en el cual Tom se recupera. Preferí saltear directo a lo interesante ;) Espero que lo disfruten!

Viernes 12 de Abril de 1940 - Habitaciones del Profesor Potter - Hogwarts

17:21

Harry soltó el té que estaba tomando. La taza se mantuvo en el aire como si una mano invisible lo sostuviera. Frente al profesor había varios pergaminos y una pluma que marcaba en los ensayos de sus alumnos el puntaje que habían obtenido. No le gustaba demasiado hacer tareas cotidianas con magia puesto que los magos tendían a volverse inútiles sin una varita si abusaban de sus poderes, pero el manejar muchas cosas moviéndose a la vez con magia sin varita lo ayudaba a practicar su concentración y el correcto fluir de su magia. Ni mucha, ni demasiado poca.

Estaba intentando traducir una frase en un ensayo cuando la puerta se abrió, dejando paso a Tom que se tiró casi de cabeza a sus brazos, esquivando por poco la taza y lanzando pergaminos por toda la habitación.

─Hey, Tom-Tom. No te tires así... ─se le olvidó qué iba a decir cuando notó que los hombros de su pequeño temblaban ligeramente─. ¿Tom?

El susodicho levantó la cabeza, y Harry se congeló al notar que tenía los ojos enrojecidos, como si hubiera llorado, y una expresión de desesperación que le recordó la noche del juicio.

─No quería... ─murmuró Tom aferrado a su túnica─. Fue un accidente... No... no lo haría porque te sentirías decepcionado de mí.

─Tom, no entiendo...

─Y ahora ella está muerta y me mirarás distinto... porque yo la maté.

Harry abrazó con fuerza al adolescente encima suyo, que había comenzado a temblar más notablemente.

─¿Tom? ─Llamó con voz suave, intentando que el menor se centrara en él─. ¿Quién está muerta? ─Preguntó con firmeza a pesar de temer la respuesta.

─No sé su nombre... una niña... nacida de muggles... Hufflepuff. Creo que de primer año.

El mayor frunció las cejas, pensativo. Su entrenamiento de Auror hacía que en esas situaciones estuviera más enfocado en vez de entrar en pánico.

─¿Cómo sabes que es nacida de muggles si no sabes quién es?

─Lo dijo el basilisco. No sabía que iba a aparecer... no se suponía que apareciera.

─¿Dónde apareció un basilisco?

─En el baño de mujeres, en el segundo piso. Estuve durante meses buscando el legado de Slytherin... no pensé que sería ese.

─¿Cómo es que apareció?

─Dije las palabras... ::Háblame, Slytherin, el más grande de los cuatro de Hogwarts::. Lo encontré en un libro y pensé que abrirían un pasaje... Creo que salió de las tuberías... Quería matar... Le convencí para que esperara para volver a salir... quería 'limpiar la escuela'... Yo... No pretendía...

─Shh... Está bien, mi Tom ─susurró hamacando al menor en sus brazos─. Entiendo... no tienes que decir más.

Enderezó a ambos y colocó la taza de té en las manos del adolescente y se paró con aire decidido.

::Scylla:: llamó con firmeza. La puerta de la habitación crujió y la serpiente apareció deslizándose por el piso. Harry la tomó y la colocó alrededor de los hombros de Tom::. Te encargo a Tom. Hay un basilisco en algún lado de la escuela. Ustedes dos van a-::

Una sirena comenzó a sonar y la voz rasposa de Dippet reverberó en las paredes:

─Se comunica a todos los alumnos que se reúnan de forma inmediata en el Gran Salón. Repito, todos los alumnos deben reunirse de forma inmediata en el Gran Salón.

Harry y Tom miraron a su alrededor por reflejo, a pesar de que sabían que la voz era transportada mágicamente a todo el edificio.

::Ustedes dos vayan al Gran Salón. Ante cualquier movimiento sospechoso cerrad los ojos. Scylla tú vas a poder escuchar mejor cualquier movimiento por pasajes en la escuela, y esa será la excusa de que la lleves contigo, Tom. Probablemente mi ausencia cause dudas sobre qué información nosotros poseemos que ellos no. Resiste lo más que puedas sin revelar información, yo volveré en cuanto pueda::

Con una sonrisa dedicada pura y exclusivamente a Tom, lo tomó de la barbilla y le estampó un beso en los labios con un:

::Para la suerte::

Se giró y con un ademán de su mano el Sombrero Seleccionador apareció en su mano. Se lo colocó en la cabeza y esperó a que el sombrero viera en su mente lo que ocurría.

"Ah... Godric siempre desaprobó esa clase de medidas de parte de Salazar..." susurró el Sombrero en su mente.

Harry suspiró mientras casi corría por las escaleras en dirección opuesta a los alumnos que bajaban hacia el Gran Salón. Los magos oscuros solían tener una obsesión con liquidar a los muggles que los llevaba a hacer cosas estúpidas que dañaban a la comunidad mágica. Tom era un niño, y los niños son curiosos, no se los puede culpar por desatar una trampa. Aunque el profesor esperaba que a futuro le hablara de estos pequeños proyectos, no se podía evitar, era parte de la infancia.

Se frenó frente a la puerta del baño de mujeres y conjuró un grupo de aves que sobrevoló el lugar sin caer convertidas en piedra, por lo que consideró relativamente segura la zona. El cadáver de la chica no estaba allí, por lo que se imaginaba que los profesores ya lo habían retirado a la enfermería. Inspeccionó el lugar y recordando la frase de Tom sobre las tuberías, revisó las canillas e inodoros hasta encontrar uno que tenía tallada una pequeña serpiente.

Sabiendo cuál fue la frase que hizo salir al basilisco, decidió probar por algo más simple primero, después de todo... se suponía que la Cámara de los Secretos estaba compuesta por una cámara, ¿no? Así que en teoría debería haber una manera de entrar.

::Ábrete:: probó no muy convencido, pero para su sorpresa el suelo crujió y se abrió dando paso a una tubería enorme. Harry cerró los ojos temiendo que apareciera el basilisco, pero tras unos momentos de silencio, decidió que por ahora estaba a salvo.

El prospecto de tirarte a un gran tubo que se hundía en la oscuridad no era su favorito, pero no veía más opciones. Con un suspiro se lanzó y escuchó la tubería cerrarse detrás de sí.


Viernes 12 de Abril de 1940 - Gran Comedor - Hogwarts

17:53

El Gran Salón era un descontrol de ruidos. Todo el mundo especulaba sobre qué había ocurrido, los prefectos contaban quienes faltaban y se lo comunicaban a los profesores. Scylla estaba increíblemente irritada por la conmoción. Tom la intentaba calmar con caricias suaves mientras observaba la puerta con detenimiento. No estaba seguro de si esperaba ver a Harry o el basilisco aparecer primero.

Cuando estuvieron seguros de que habían reunido a todos los alumnos, Dippet se paró reclamando silencio con un gesto de las manos.

─Hoy... es un día muy duro para Hogwarts. Hemos perdido una valiosa integrante de nuestra familia. La Srta. Myrtle, de primer año de Hufflepuff, ha fallecido en circunstancias que todavía se están investigado y por la seguridad de los alumnos los hemos reunido aquí. No se preocupen, no descansaremos hasta que se aclare esta terrible pérdida y aseguremos la seguridad de todos. Por ahora les pedimos que se atengan a las medidas dispuestas.

Slughorn llamó a Tom con la mano para que se acercara, y a regañadientes el menor se acercó a la mesa de los profesores.

─Tom, ¿sabes si Harry estaba fuera de Hogwarts? Nos vendría bien su valioso conocimiento en estos momentos y nos extraña que no haya acudido a los llamados.

Con esas palabras todas las miradas de los profesores estaban sobre él. Tenía que tener cuidado con lo que decía.

─No va a venir ─, contestó con sequedad.

Slughorn hizo una mueca de confusión, esbozando una sonrisa incrédula que Tom había aprendido a identificar como un "disculpa, creo que te he oído mal".

─¿No va a venir a Hogwarts?

Casi estaba orgulloso de haber logrado no rodar los ojos ante lo lento que era su profesor de pociones.

─Al Gran Salón. Al menos no por el momento. No como para poner medidas de contingencia. O mejor dicho, ya ha mandado su medida de contingencia conmigo.

Acarició a Scylla para acentuar sus palabras. Sentía que Dumbledore estaba intentando hacer un hoyo en su cabeza ante la intensidad de su mirada. Dippet en cambio soltó un profundo suspiro.

─¿Sr. Riddle, estaría equivocado en pensar que Harry ha ido solo a enfrentarse a lo que sea que ha atacado a la Srta. Myrtle y le ha dejado instrucciones a usted?

Tom miró directo al Director, le hubiera dedicado una sonrisa si estuviera de humor.

─No estaría equivocado, no. Aunque no creo que Scylla y yo lleguemos a tener que hacer nada. Harry moriría sirviendo de escudo a Hogwarts antes de dejar que alguien más sea atacado.

─Mi muchacho ─, intervino Dumbledore antes de que pudiera sentarse de nuevo─. Tienes que comprender que por la seguridad de todos...

─Harry se está jugando su vida por la seguridad de todos. Tal vez es usted el que no entiende eso.

Tom no olvidó esquivar los ojos de Dumbledore, estaba un poco más confiado en sus habilidades, pero no deseaba tener que probarlas todavía.

─Aún así la información que puedas aportar...

─El sentido auditivo de Scylla es diferente al nuestro. Puede escuchar cosas que nosotros no. Estaremos atentos.

Con esas últimas palabras se sentó. Walburga se sentó a su lado intentando sacarle información. En cuanto supo que Harry había ido a enfrentar el peligro solo, asintió con seriedad. Ella también creía en él, pero entendía los nervios de Tom.

Un rato después casi saltó de la silla cuando Scylla le informó que alguien caminaba por los pasillos en dirección hacia el Gran Salón, pero antes de que se abrieran las puertas, supo en su corazón de que no era Harry.


Viernes 12 de Abril de 1940 - La Cámara Secreta - Hogwarts

17:53

Luego de entrenar y ejercer como Auror durante años, uno aprende una o dos cosas sobre pasar desapercibido, razón por lo cual no tuvo problema en infiltrarse en el baño y entrar a las tuberías. El viaje no había sido exactamente placentero, pero había cosas peores, como la Aparición Conjunta.

El lugar era un vertedero de mugre y cadáveres. Un aire nauseabundo invadió sus fosas nasales, pero no dejó que lo distrajera. Avanzaba punta de varita, sosteniendo un Lumos con su mano libre iluminando la habitación... si es que se le podía llamar así.

No se paró a analizar qué clase de huesos había a su alrededor, no tenía tiempo para eso, pero le aliviaba el no ver nada que pareciera humano a simple vista. El Sombrero Seleccionador soltó un sonido de asentimiento. Probablemente el objeto estuviera viendo lo que él, a través de las imágenes que se formaban en su mente.

Realizó un Basiliscus Revelio en el área sin que mostrase nada, lo más seguro es que aún estuviera lejos de la criatura. Tomó el túnel que se abría delante de él, haciendo que la bola de luz flotante lo acompañara, y cada algunos pasos volvía a realizar el hechizo para detectar la presencia del basilisco.

Se frenó detrás de una puerta redonda como la tapa de una enorme tubería. Siete serpientes de metal mordían las trabas que sostenían la puerta. Presentía la presencia del basilisco del otro lado, antes que el hechizo se lo confirmase. Harry, no era de ningún modo un cobarde, pero por un momento la duda lo asaltó. Respiró profundo y pensó en Tom arriba en el Gran Salón respondiendo preguntas incómodas y esperando a que él volviera.

::Ábrete:: comandó con voz firme.

Una a una las serpientes abrieron sus mandíbulas y se retrajeron. Si el basilisco no había detectado su presencia antes, ahora con cada 'clack' de las serpientes quedaban menos y menos dudas. Con el rechinar de la pesada puerta, Harry se tiró contra el costado de la abertura. No era una entrada demasiado grande, el basilisco probablemente pasaba muy justo. Quizá no con la misma velocidad que se movía normalmente. Aún necesitaba una idea más exacta de la ubicación antes de saltar adentro.

Volucris ─susurró conjurando un murciélago, utilizando una variedad más poderosa del clásico avis. Con algo de pena hizo un corte en los ojos del animal, dejándolo completamente ciego y dependiente de su capacidad de navegación por oído─. Opugno.

El murciélago voló a máxima velocidad dentro de la cámara y dio un grito lejano indicando la ubicación del basilisco. Un fuerte ruido indicó que ambos animales ya se habían lanzado a la pelea y Harry arriesgó un vistazo muy rápido al otro lado de la puerta.

Sintió el ridículo impulso de reír al ver el enorme rostro de Slytherin al fondo. El hombre claramente era un poco narcisista. También pudo captar otros detalles, más importantes, como que el lugar tenía agua a los costados y numerosas estatuas a los costados del camino.

Los chillidos del murciélago se acallaron de pronto. Muy probablemente devorado por el basilisco, después de todo, no sólo su mirada era letal. La cabeza del profesor estaba llena de opciones, aunque sabía que no debía sopesarlas tanto, puesto que ya podía escuchar a la criatura cerca murmurando desvaríos sobre matar, romper, quebrar y despedazar. Nada muy alentador.

El basilisco en sí era grande. En un solo vistazo no podía asegurar el tamaño, pero estaba seguro de que pasaba los 10 metros. Hembra, si su vista no le fallaba, no había visto plumas en su cabeza. Las hembras solían ser particularmente viciosas cuando uno atacaba su nido... Harry siempre tenía esa clase de suerte.

La gruesa piel de la criatura repelía cualquier clase ataque mágico que actúe por contacto directo, por lo cual debía optar por hechizo que actuase alrededor o en otros objetos. Afortunadamente, Salazar fue tan amable como para proveérselos.

Juntando una gran cantidad de magia, con los ojos cerrados saltó en frente de la entrada a la cámara y confiando en que el deseo y la ubicación mental serían suficientes para su magia, entonó:

Piertotum Locomotor ─. Escuchó el sonido de la piedra crujir y fuertes golpes. A juzgar por el siseo indignado del basilisco, las posibilidades de que hubiera funcionado eran altas─ Obscuro ─y un momento después─. Canisortia.

Inmediatamente comenzaron los ladridos. Pocos animales eran tan ruidosos y constantes ante una amenaza, por lo que convocar a un perro venía perfectamente para los propósitos de Harry: llamar la atención del basilisco hacia otra cosa que no fuera él, y saber si la venda había llegado al objetivo. Normalmente era malo usarlo en un humano puesto que se podía sacar fácilmente la venda, pero para seres sin patas era perfecto.

Los ladridos ininterrumpidos le dieron la confianza de abrir los ojos y ver a la enorme serpiente, con los ojos vendados, agitándose debajo de las estatuas que la capturaban contra el piso con sus enormes mandíbulas. No tuvo mucho tiempo de disfrutar la pequeña victoria puesto que la fuerza del basilisco al moverse, estaba resquebrajando las estatuas y no duraría mucho más en esa posición.

El Sombrero Seleccionador pareció percibir lo que le iba a pedir y la espada de Godric cayó sobre su cabeza de manera algo dolorosa. La atajó antes de que cayera al piso. Guardó la varita, y empuñando la espada se lanzó a correr dentro de la cámara, directo hacia la gigantesca criatura que se restregaba contra una de las estatuas intentando sacarse la venda.

Balanceando la espada en el aire, saltó y la encajó en uno de los ojos. El basilisco se retorció violentamente se dolor, y las estatuas que le retenían más cerca de su cabeza, se quebraron, dándole algo de libertad de movimiento. Suficiente para abrir sus fauces e intentar devorar a Harry.

La espada de Godric se clavó profundamente en el paladar, al mismo tiempo que el profesor sentía un leve dolor en el hombro. La enorme serpiente se tiró hacia atrás, y un chorro de sangre le pegó al ojiverde en la cara.

Se pasó la manga por los ojos, su vista estaba ligeramente borrosa y tenía nauseas. La feroz criatura también parecía haber necesitado un momento para recuperarse, pero ya se estaba alzando de nuevo.

─¡Incarcerous! ─con un gesto de su mano libre, varias cuerdas se ataron alrededor de la imponente mandíbula y la cerraron de un movimiento rápido y seco. Harry se tiró para el costado cuando la cabeza del basilisco golpeó fuertemente contra el suelo, y aprovechó ese momento para clavar la espada en el grueso cuello escamoso, que sólo se detuvo al golpear contra una de las vértebras.

La sangre comenzó a surgir a borbotones. El ojiverde se dio vuelta y vomitó sosteniéndose de una de las estatuas. Se sentía mareado. Mareado y cansado. Necesitaba descansar unos segundos. Sólo un momento...

Se tambaleó y cayó de cara al suelo al lado del cuerpo del basilisco muerto.


Viernes 12 de Abril de 1940 - Gran Comedor - Hogwarts

19:15

─¡Deberíamos estar evacuando la escuela ahora mismo!

Tom bufó enojado con el trabajador del Ministerio que había llegado a "supervisar y coordinar" los movimientos en Hogwarts después de la desafortunada muerte de la chica de Hufflepuff.

─Por favor, Sr. Clagg. Entiendo su preocupación por la seguridad de los alumnos, pero en este momento todos reunidos, tienen al staff de profesores para defenderlos. Y nuestro profesor de Defensa, que debo recordarle también tiene el cargo de Auror, está llevando a cabo, en la mayor de sus capacidades, acciones para mantenernos a todos a salvo ─dijo Dippet en tono conciliador.

─"Acciones para mantenernos a salvo" ─repitió con sarcasmo Clagg─. Su hombre probablemente salió corriendo. ¡Culpable, digo yo! Deberíamos estar dando la orden de captura en este instante.

─Oh, le aseguro que Harry está todavía en Hogwarts ─replicó con una sonrisa bonachona el director.

─¿Cómo lo sabe? No puede estar seguro. No sabe dónde está, ni qué está haciendo. Esta charada de esperar... es sólo eso. Ya ha pasado una hora y media. Si ese hombre realmente ha ido a hacer algo, es probable que esté muerto ─. Tom soltó un siseo enojado y Clagg se volvió hacia él─. ¿No eres tú su pequeño cómplice acaso? Deberías aceptar que te ha dejado tirado.

Tom se inclinó hacia delante, si tan sólo pudiera hechizar al idiota...

─Sr. Clagg, a juzgar por su postura, personalidad nerviosa y asombrosa capacidad de inacción deduzco que en su vida ha hecho nada más peligroso que mantener una discusión agitada desde atrás de un escritorio. No debería usted intentar calcular el tiempo que lleva el ir hacia un lugar que no sabe dónde queda y enfrentarse a algo que no sabe qué es.

─Pero tú sabes bien dónde y qué, ¿no es así? ─murmuró acercándose amenazadoramente a Tom. Scylla se alzó sobre el hombro del Slytherin como una cobra, mostrando sus colmillos a punto de atacar─. Sucios hablantes de parsel ─dijo como si quisiera escupir en la cara del menor. Dio un paso atrás, sin dejar de mirarlo con desprecio.

Tom acarició la cabeza de Scylla, y lo miró sin contestarle. A su lado, Walburga protestaba sobre la inutilidad de los trabajadores del Ministerio.

-La magia en Hogwarts se expande más allá de lo que está a simple vista, Sr. Clagg, Hogwarts sabe perfectamente dónde están cada uno de sus niños, y es así que sé que Harry sigue aquí -continuó Dippet como si nunca hubiera habido una interrupción.

-Entonces sabe dónde está -rugió Clagg. Evidentemente al hombre no le gustaba no tener todos los datos en esa situación.

-Para nada -devolvió Dippet con una sonrisa.

¿No sería realmente irresponsable que supiera dónde estaba Harry y no mandase refuerzos? O quizá simplemente prefería confiar en que Harry era capaz de encargarse del problema. Era difícil decidir en qué estaba pensando el Director.

De pronto las puertas crujieron y todos se giraron a mirar, la mayoría del alumnado asustado. Esta vez sí era Harry, con las ropas rotas, enlodadas y ensangrentadas. En una mano traía el maltrecho Sombrero Seleccionador y la espada de Gryffindor, que rozaba el suelo. La otra estaba laxa.

Clagg se giró a mirarlo con mezcla de sorpresa y miedo, ciertamente Harry parecía haber regresado de la guerra, y en medio de la suciedad de su rostro los ojos verdes brillaban de manera sobrenatural.

-Me disculpo por la tardanza, tuve que detenerme a tomar una siesta -soltó Harry mientras Spleen casi corría a su lado para obligarlo a sentarse en una silla y escanear con su magia el estado físico del profesor.

-Sólo tú llamarías el quedar inconsciente "tomar una siesta" -comentó el Sanador mirando con expresión grave los colores que provocaban los hechizos.

Tom se había parado para abrazar a Harry, aliviado enormemente de verlo con vida, pero al no querer intervenir en el examen médico se colocó entre Harry y Clagg.

-Como puede ver, Sr. Clagg, Harry ha regresado con nosotros -comentó Dippet, sacando al funcionario de su estupor.

-Sí. ¿Es eso sangre? ¿Cómo podemos saber que ciertamente ha hecho lo que debía hacerse? Todo este mutismo está haciendo este caso muy sospechoso. ¿Y dónde están las pruebas, digo yo? ¿Un hombre viene sucio y ensangrentado y debemos creerle que regresa de una cruenta batalla? ¿Cómo sabemos que no es él realmente el asesino?

Spleen le lanzó una mirada asesina y volvió a atender a Harry, dándole la espalda a Clagg pero hablándole con un tono frío que suplantaba su mirada.

-Mi paciente necesita descanso, no es el momento de un interrogatorio. De hecho, dadas las condiciones en las que está, debería haber muerto de envenenamiento. Y tiene un agujero en el hombro, literalmente. Visto y considerando que la víctima no podría haberlo hecho, y el ángulo de entrada implica que es casi imposible que se la haya causado a sí mismo... creo que podemos asumir con seguridad que estaba arriesgando su vida por sus alumnos.

-¿Y qué, en su área de experiencia, considera que causó esas heridas? -rebatió el funcionario con cierta cuota de sarcasmo.

-No podría decir a ciencia cierta por el momento, pero la principal herida es de un colmillo bastante grande y fino, por el cual se ha inyectado el veneno. Podría ser una serpiente o araña gigante. Por supuesto, un análisis del veneno nos daría los resultados.

Harry puso una mano en el hombro de Spleen y se incorporó, tambaleándose ligeramente. En menos de un segundo Tom estaba a su lado, sosteniéndolo para que no caiga.

-No sólo el Ministerio tiene preguntas, y creo que son más bien ustedes quienes merecen las respuestas -dijo refiriéndose al alumnado que lo miraba con ojos grandes, los pocos que murmuraban entre sí, se callaron y le dedicaron su atención-. Hoy perdimos a uno de nosotros. Myrtle era una chica dulce, emocionada por descubrir las maravillas del Mundo Mágico. Lamentablemente, hoy se encontró con algo que pocos han visto en su vida: un basilisco -muchos jadearon, otros se pusieron a murmurar, Harry los dejó unos momentos.

-Conveniente, ¿no es así? Una serpiente gigante... dos hablantes de Parsel... -intervino Clagg aprovechando la pausa. Harry lo miró unos momentos y volvió a dirigirse al alumnado.

-Este basilisco fue encargado con la tarea de proteger el colegio, Salazar mismo le dio un lugar en Hogwarts para ser una de las tantas secretas defensas. Pero no se puede esperar que ningún ser sentiente permanezca 900 años esperando y mantenga su sanidad. Los basiliscos no son seres fáciles de tratar, y en este caso había perdido por completo el juicio. Es probable que la presencia de descendencia de Salazar, y el que haya dos personas hablando a diario en Parsel haya provocado su inquietud y por eso terminó saliendo al colegio. Entre Myrtle y el basilisco sólo hubo una mirada accidental, pero lamentablemente fue todo lo que necesitaba.

Miró a la mesa de Hufflepuff, donde varios de los de primer año lloraban. La expresión del profesor era de absoluta tristeza.

-No puedo evitar, por estas razones, sentirme responsable. Así mismo tomé la decisión de ir solo a enfrentarme con esta criatura. No era la primera vez frente a frente con una, pero mi primer encuentro fue con una cría, esta vez me enfrentaba a un adulto. A pesar de la resistencia al veneno que he adquirido, y mi experiencia en batallas, estuve muy cerca de no regresar. Espero que de alguna manera, el haber despachado a la criatura de este mundo, pueda traer cierta tranquilidad en vuestro duelo. Sé que nunca nada de lo que haga puede reemplazar el hecho de que Myrtle ya no está con nosotros.

Apenas terminó de hablar Clagg se le acercó a Harry con una postura que intentaba ser amenazadora.

-Espero que entienda que el Ministerio no se conforma con simples palabras bonitas. No hay prueba alguna de que las cosas sucedieran como usted insinúa que pasaron. ¿Dónde está el cadáver de la criatura? No creo que simplemente haya desaparecido...

-No estoy seguro de quién es usted, pero el cuerpo no lo traje conmigo porque era difícil maniobrarlo, su piel es casi impenetrable para la magia, así que hubiera sido, como usted puede imaginar, complicado. La entrada era bastante justa para su tamaño.

-Muéstremelo, entonces.

-Debe usted comprender que el lugar donde se encuentra es un secreto de Hogwarts. No está en mi posición autorizarle dicha excursión.

Clagg entrecerró los puños y miró alternativamente a Harry y a los demás profesores. Deteniéndose en la calma expresión de Dippet, que no parecía dispuesto a ayudarle de inmediato concediéndole ningún permiso.

-Además -intervino Spleen-, me gustaría recordarle que mi paciente está en muy mal estado y no puede ir a darle un tour por el colegio en este momento. Si no le importa, necesita ser trasladado ahora mismo a la enfermería para comenzar los tratamientos necesarios.

-¿Autorizarme? -exclamó Clagg muy ofendido-. No necesito que nadie me autorice en el cumplimiento de la ley. Y lo veo muy campante para dar discursos, dudo que esté tan cerca de la muerte como para no llevarme a ver la prueba de su inocencia.

Dippet se acercó a Clagg y le puso una mano en el hombro intentando calmarlo.

-Por favor, Sr. Clagg, hoy ha sido un largo día, tenso para todos. Estoy seguro que mañana, cuando Harry se encuentre en mejor estado, contestará todas las preguntas que el Ministerio tenga.

-Oh, no me cabe duda de eso. Mañana cuando el Ministerio venga a juzgar si este hombre debe ser expulsado del colegio y encerrado en los calabozos del Ministerio. Estoy seguro de que en ese momento tendrá ganas de hablar.

Harry lo miró marchar por unos momentos, para luego girarse hacia Dippet mientras Spleen invocaba una camilla para trasportarlo.

-Director, disculpe que haya tomadas prestadas algunas cosas de su oficina sin avisar -dijo tendiéndole el Sombrero y la espada-. También estoy seguro de que la Junta de Gobernadores estará interesada en escuchar lo que pasó, quizá deberíamos hacer todo mañana.

Tom al escuchar esto le lanzó una mirada significativa a Walburga, quien asintió sutilmente, y se apresuró a seguir la camilla. Spleen le lanzó una mirada reprobatoria y le dijo que tendría que esperar fuera de la enfermería por un tiempo. Tom asintió en silencio y cuando llegaron se quedó del otro lado de la puerta.

No estaba preocupado, sabía que Harry iba a estar bien. Sólo estaba ansioso de hablar con Harry de nuevo.

Y también, quizá, un poco preocupado. Después de todo, parecía que tendrían un juicio otra vez.

La diferencia era que ahora, Tom era realmente culpable de haber desatado todo esto y Harry estaba intentando ocultarlo. Hasta el punto donde podrían inculparlo.

Tom no podía perder a Harry ahora.

Simplemente no podía. Haría lo que fuera por conservarlo a su lado. Si era necesario confesaría, no iba a dejar que su querido profesor y guardián fuera alejado de él para siempre.

Se apoyó contra la pared ignorando el leve temblor de su mano al acariciar a Scylla, que pedía respuestas sobre lo ocurrido. No que Tom la escuchara, estaba demasiado perdido en sus pensamientos.

Notas finales:
Estos dos son un imán de problemas, lo sé. Y esto aunque tenga sabor a que vuelve el capítulo del juicio, no es tan así. El Mundo Mágico es altamente burócrata, se la pasan discutiendo cosas, y rara vez pasan a la acción. Esto es un poco lo que está aprendiendo Tom. Lo que va a forjar su personalidad a futuro. Por supuesto, si Tom y Harry no tuvieran tanto desdén por las reglas, no tendrían tantos problemas.
Espero que les haya gustado la escena de acción, siempre me cuestan mucho, me freno a repensar 10 veces cada cosa con esperanza de que esté a la altura.
Por último, y no por eso menos importante, Feliz Cumpleaños a mi querida Maharet que me acompaña en cada fic desde que arranqué. Más te vale que te guste este capítulo, zorra, porque debería estar estudiando para mi final :P
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios