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Notas del capítulo:

No iba a subir el capítulo tan rápido a decir verdad. Ya lo tenía escrito, pero pensaba esperar. Sin embargo el enorme éxito que tuvo me hizo cambiar la idea y subirlo ahora por todos sus hermosos reviews *¬* apenas puedo pasar por la puerta de la felicidad y de mi enorme ego jajajaja

Espero que les guste ^^


Jueves 18 de Agosto de 1938 - Orfanato Wool

22:33

Tom había pasado sus días de vacaciones leyendo su material escolar, por supuesto había leído el libro extra, regalo de Harry, y su libro de Defensa lo había leído dos veces. Todas sus asignaturas eran muy interesantes, excepto tal vez por Historia de la Magia. Pero Defensa era la que más le fascinaba. Estaba seguro de que iba a amar las clases de Harry. Cuando explicaba algo, lo hacía impregnado de sentimiento, parecía que hablaba de corazón a corazón. No era como con Dumbledore que sentía como si cada cosa que digas podría ser usada en tu contra.

A mitad de Agosto una lechuza blanca como la nieve aterrizó en su ventana por la noche y picoteó hasta despertarlo. Sonmoliento Tom le abrió y casi salta de alegría al reconocer la escritura de Harry. No que él hubiera mirado mucho la dedicatoria como para memorizarla, no. El profesor le había escrito una larga carta contándole más cosas que podría estar interesado en saber. Como qué departamentos tenía el Ministerio de la Magia; hablándole de lugares famosos como San Mungo o Azkaban; contándole de la existencia de otras escuelas de magia.

Decir que Tom había disfrutado la carta era decir poco. Con mucho cuidado la había guardado y sacando un pedazo corto de pergamino. No estaba seguro de qué escribir, por lo cual le tomó largo rato poder formular una respuesta, dudando de casi todo lo que iba a poner.

Harry:

Gracias por el libro, ha sido una lectura muy interesante. Y también por la carta, aprecio mucho el gesto. He leído mis libros, creo que realmente va a gustarme tu clase. Tu lechuza ha sido muy amable en esperar todo este tiempo. No soy bueno escribiendo cartas, por eso esperaré con mis preguntas a verte en Hogwarts.

Tom

Miró salir a la lechuza con la respuesta. Harry nuevamente había puesto "Sr. Riddle" en el encabezado, que de alguna loca manera, Tom sentía que era cariñosamente, y firmado con un "Tuyo, Harry". Sabía que era tonto, que probablemente era una simple forma de firmar la carta, pero aún así... aún así provocaba algo cálido esparcirse por el pecho de Tom.


Viernes 19 de Agosto de 1938 - Valle Godric

09:03

Harry leyó la carta de Tom mientras acariciaba a Hedwig. Una sonrisa pícara se extendió en su cara. Sabía que ahí había más de lo que Tom escribía. Harry había crecido de una manera muy parecida a Tom y podía entender mejor que nadie su reticencia. Pero le había llamado por su nombre de pila, asegurado de que entendía que le había gustado la carta y el libro, y le aseguraba que se acercaría a él en Hogwarts.

Frunció un poco el ceño al recordar la charla que había tenido con Dumbledore. Cuando los ojos celestes brillaban de esa manera, realmente le daba que temer. El hombre se había mostrado extrañamente interesado y feliz en como se había llevado con Tom. No que eso fuera raro, pero se olía algo. Su instinto se lo decía. Y encima al recordar como Tom desconfiaba de él...

Sin embargo con él Tom había sido encantador. Callado, sí. Pero igualmente encantador. Quizá porque entendía a la perfección como el niño se sentía, porque aún recordaba como se sintió cuando descubrió que era un mago.


Jueves 1° de Septiembre de 1938 - Orfanato Wool

09:29

Tom había tenido mucho tiempo para pensar. Y tenía que admitir que uno de sus sujetos de estudio favorito era Harry. Había llegado a la conclusión de que Harry y él no eran familiares cercanos. Lo más confuso fue que se sintió de alguna manera aliviado. No estaba seguro de porqué. No podía ser su padre, pues sólo se llevaban 15 años de diferencia. No podía ser un tío ni primo por lo que le dijo Harry. Por lo cual eran familia distante. De lo que dijeron Dumbledore, y más que nada Harry, había deducido que su don era muy raro, y probablemente estaba relacionado de alguna manera con la familia de Slytherin, como Harry estaba.

Terminó de arreglar sus cosas y juntó la maleta. Ese día era finalmente 1ro de Septiembre. Decir que estaba emocionado era poco, apenas había logrado dormir. Ya estaba saliendo para la estación aunque había tiempo de sobra. No había querido que ninguna de las matronas lo acompañaran a King Cross por lo que estaba saliendo solo. Sin embargo al salir del orfanato jadeó de sorpresa.

La esencia de Harry, su poder, lo rodeaba como si deseara abrazarlo, sintiendo como acariciaba su propio poder. Harry estaba ahí. Miró hacia los lados con rapidez y lo vio. Estaba un poco más alejado, estirado toda su longitud, trepado a un árbol, intentando hacer equilibrio mientras colocaba un nido de vuelta en su lugar.

Una vez que lo logró se agarró de una rama y bajó de un salto. Se giró mientras se limpiaba las manos en el trasero de su pantalón, con las mejillas sonrojadas por el esfuerzo. Tom siguió los movimientos de las manos sobre el jean desgastado, siguiendo a la camisa blanca, y luego al rostro sonrojado con mechones de cabellos negros cayendo sobre él, sin lograr opacar los ojos verdes, y por primera vez Tom pensó que alguien era bello.

Harry le notó y sonrió ampliamente -¡Tom! -saludó con alegría.

-Harry, ¿qué haces aquí?

-Bueno... mn, pensé que quizá te gustaría que te alcanzara a la estación. -Dijo con aire incierto. -Supuse que saldrías temprano.. así que vine temprano. Y estaba esperando para preguntarte.

Tom se preguntó qué tan temprano había estado Harry y por qué simplemente no había entrado. Entonces recordó que Harry gustaba de darle su privacidad. Todo lo contrario a Dumbledore.

-Eso sería agradable. -Respondió finalmente, haciendo que Harry sonría y lo abrace para aparecerlos sin previo aviso.


Jueves 1° de Septiembre de 1938 - Estación King Cross

09:50

Tom aspiró profundamente con los ojos cerrados, esta vez pudo sentir el aroma de Harry al tener su rostro contra la blanca camisa. Le recordaba al aroma que percibía cuando se tiraba a tomar sol en el pasto, mezclado con algo picante. Era un aroma salvaje, libre, y si había algo que Tom añoraba era la libertad. Se dio cuenta de que estaba apoyado contra su profesor más tiempo de lo necesario, y se alejó perturbado por el efecto que había tenido en él.

Miró la estación como si estuviera muy interesado, lleno de muggles, enorme, nada interesante. Mientras Harry le susurraba que acababan de salir de una cabina de aparición, y comentaba cosas sobre como se mantenía el secreto en un lugar tan lleno, Tom quería golpearse a sí mismo por su reacción. Había sido completamente débil, casi se había derretido en los brazos de su profesor. Era totalmente irracional.

Y en ese momento como si el ojiverde pudiera leer sus pensamientos, una de las grandes manos de su profesor, se enroscó en sus hombros y acarició la mejilla de Tom y su cabello. El pequeño no pudo evitar estremecerse cuando los dedos rozaron su cuello, pero al levantar la vista notó que su profesor no le estaba mirando, sino que con una sonrisa le mostraba una pared entre las entradas a las plataformas 9 y 10. Como si acariciar la mejilla de su alumno, fuera el gesto más natural del mundo.

Ausente, Tom recordó que la carta decía algo de Plataforma 9¾. Otra cosa por la que había pensado que era una broma. Pero ahí estaba Harry, explicándole que entre las plataformas muggle había otras plataformas mágicas que se habilitaban de vez en cuando para los viajes. Le contó además que estaba hechizada para que los muggles no le prestaran atención, así como lo había estado el Caldero Chorreante, y que la pared en realidad no era sólida, sino que contenía una entrada en el medio.

Le dio una mirada juguetona a Tom. -La gente normalmente corre para poder ingresar, porque no debes tener miedo de chocar contra la pared si deseas entrar. Dígame algo sr. Riddle, ¿confía en mí?

Tom sintió algo extraño al escuchar como lo llamaba sr. Riddle, de una manera tan juguetona, tan íntima, no sabía que era, pero no era una mala sensación. -Um, un poco.

Harry le dio una hermosa sonrisa. -Así me gusta, sincero. No necesitas mentirme, Tom. Nunca. Puedes confiar en mí para guardar tus secretos, así como yo sé que puedo confiar en ti para guardar los míos. -Lo dijo con completa seguridad, como si supiera que Tom realmente nunca diría lo que él le contaba, no que Tom tuviera deseos de hacerlo, pero aún así... no sabía por qué alguien confiaría de esa manera en él.

Por momentos se preguntaba si su profesor era idiota, pero no, luego recordaba la manera en que se daba cuenta de las cosas, definitivamente no era un tonto crédulo. Entonces se preguntaba si le estaba mintiendo, pero cuando sonreía Tom sabía que lo hacía de verdad, él había aprendido a distinguir sonrisas falsas de las verdaderas, y Harry nunca fingía sus sonrisas. Y luego se acordaba de que eran ambos hablantes de Parsel y tenían varitas hermanas, entonces se preguntaba si de alguna manera, aún sin saber eso, Harry podía sentirlo. Quizá de la misma manera que a él le gustaba la energía de Harry, a Harry le gustaba la de él... aunque no estaba seguro de si todos los magos podían sentir las energías. Aún no le había preguntado eso a Harry. Había muchas cosas que quería preguntar, pero quería estar a solas con su profesor.

Harry tomó la mano de Tom en la suya y se acercó con él a la pared, directo, con confianza. -Confía en mí, Tom. La pared que está en frente nuestro no existe, vamos a atravesarla con suavidad. -Le dijo mirándole de una manera penetrante a los ojos. Y perdido en esa mirada, el pequeño sintió que le creía, que por una vez no tenía una pizca de desconfianza en un adulto, y de esa manera atravezaron la barrera a un paso tranquilo, y Tom sintió el cosquilleo de la magia sobre él antes de ver la enorme plataforma con un tren rojo sobre las vías.

Aún faltaba una hora para que saliera hacia Hogwarts, y el andén estaba vacío. Harry lo hizo subir, diciendo que buscarían un compartimiento para Tom. Mientras caminaban, con Tom mirándolo todo, Harry le dio instrucciones de cambiarse antes de llegar a Hogwarts, sugiriendo que quizá quería hacerlo ahora que estaba todo vacío. Además le dijo que los elfos domésticos, explicó brevemente para Tom qué era un elfo doméstico, llevarían las maletas de todos a Hogwarts y las acomodarían según en que Casa quedaban.

Finalmente llegaron al fondo de todo el tren, al lado de la locomotora, Harry soltó un suspiro -Mi viejo compartimiento... -Tom se sorprendió de que Harry también hubiera deseado un lugar tan apartado y le mostró una pequeña marca al lado de la ventana que decía HP con un rayo entre las letras. Al lado de eso se veía una HG y PB. -Hermione Granger y Pollux Black. -Anunció con una sonrisa.

-¿Por qué el rayo? -Preguntó Tom con curiosidad.

-Oh... -Harry se levantó el flequillo y le mostró una curiosa cicatriz en forma de rayo en su frente. -Es una herida mágica. Fue el día que murieron mis padres. Nadie sabe exactamente que fue lo que me tocó, pero fue magia negra. Sin embargo, no parece haberme hecho nada malo. -Se encogió de hombros. -Me gusta... aunque a veces hace algo extraño, como si zumbara. -Le dijo con una sonrisita. -Las heridas mágicas dejan cicatrices más profundas de lo que uno llega a imaginar. Pero eso sí, nunca le preguntes al profesor Dumbledore sobre heridas mágicas si no quieres tener una imagen muy desagradable. -Soltó una suave risa y miró a Tom unos momentos antes de colocar el baúl en el portaequipajes y frunció el ceño al ver las letras grabadas TMR en él.

-¿Dé qué es la M.? -Preguntó con tono curioso.

Tom parpadeó un momento, había leído una vez su segundo nombre... -Marvolo. -dijo frunciendo el ceño ante el extraño nombre.

Harry parpadeó. -Ese es un nombre de mago. Bueno, bueno, sr. Riddle. Al parecer eres un mestizo al igual que yo. -Eso de alguna extraña manera alegró a Tom. -sin embargo, no te ofendas, no me gusta Marvolo, es el nombre un anciano. Me gusta más como suena Thomas Riddle. -Lo dijo en ese tono que usaba cuando saboreaba una palabra, casi ronroneante, que hacía que la respiración de Tom se entrecortara.

Tras un momento de indecisión Harry se arrodilló frente a Tom y lo abrazó, dejando shoqueado al pequeño. Lo sostuvo entre sus fuertes y cálidos brazos hasta que éste se relajó y enterró la cara en los cabellos del ojiverde, aspirando el aroma, luchando para no soltar un suspiro contento. Sin embargo no hizo amague de abrazarle de vuelta, no acostumbrado a esa clase de demostraciones físicas.

-Me tengo que ir a Hogwarts, Tom. Te deseo suerte en la clasificación, no porque la necesites por algo, sino para que la Casa en la que quedes sea la más adecuada para ti. El sombrero seleccionador tuvo grandes problemas para decidirse conmigo, y la verdad no me imagino que hubiera pasado si hubiera sido de otra manera. Relájate y recuerda que voy a estar ahí para lo que necesites. -Separó un poco a Tom e inclinándose depositó un beso en la frente del niño, que se quedó mirándole con los ojos muy abiertos.

Harry rebuscó en su túnica y sacó algo pequeñito que pronto se agrandó por arte de magia. Le tendió un libro con una sonrisa. -El viaje es largo, sabes. Así que si por alguna razón te aburres, y como ya leíste todos tus libros... pensé que podría interesarte tener algo para leer. Es un libro de familias mágicas, descendencia y esas cosas. En especial con los pura sangre puede ser un poco mareante, porque todos parecen estar emparentados. Y bueno... -Se lo dejó en el asiento. -Y como sé que no tienes dinero... -Tom ni siquiera se tensó, le seguía mirando sin más- los chicos normalmente compran algo del carrito de comidas, pero no me parece realmente sano porque terminan comiendo chocolates y esas cosas... y saliste muy temprano del orfanato, y bueno, yo...

El profesor se removió un poco incómodo y se rascó la cabeza. Tom por un momento pensó que él le iba a dar dinero, pero no cuadraba con lo que le había dicho. Dejó encima del libro una caja cuadrada de madera, la tapa era deslizable. Era bastante simple, pero tenía un escudo grabado a relieve. -Hice algo de comida... para el viaje -se tuvo que forzar para escucharlo, Harry estaba mirando hacia otro lado, pareciendo un poco avergonzado-. Si no te gusta no tienes que comerlo, y si no tienes hambre... No te sientas obligado. Yo, bueno, te veré en Hogwarts.

Harry se dio vuelta y salió al andén, y Tom juraba que por un momento había visto un suave color rojo en las mejillas de su profesor. Frunció el ceño confundido, no había entendido mucho después de que le besara la frente. Miró el libro primero. "Líneas y Sangre: Un recorrido por las familias mágicas de Inglaterra. Por Godelot. Editorial Whizz Hard Books". Por un momento se preguntó si Harry habría escrito otra dedicatoria o no. Contuvo la respiración y abrió el libro. Ahí estaba, la letra de Harry.

Sr. Riddle:

Espero que el viaje no esté resultando muy aburrido, y el hecho de que hayas abierto el libro se deba más a tu curiosidad innata. Cuando uno ingresa al mundo de los magos, si hay algo que marea un poco es que todos parecen estar emparentados. Con fe de ayudarte un poco, desempolvé este libro de mi biblioteca, debo admitir que no soy tan asiduo a leer, y te lo regalo a ti, que sé que le darás mejor uso que yo. ¡Al menos lo has abierto!

Tuyo,

Harry

Tom mordisqueó su labio, Harry había vuelto a regalarle algo y fugado antes de que pudiera rechazarlo. Parpadeó un momento y con una súbita idea miró el índice. Ahí estaba, los Potter. Abajo de todo en la línea aparecía Harry James Potter. Hijo de Lillian Evans y James Charlus Potter. Encima de James estaba Charlus, y así la línea se extendía, entrelazándose con las líneas Malfoy, Black, Longbottom, Crouch, Lestranges... Miró el escudo familiar, un grifo rugiendo, parado en tres patas con las alas estiradas. Notó que era el mismo grabado que el de la caja.

Dejando a un lado el libro, decidiendo verlo después tomó la caja y deslizó la tapa con cuidado. Al instante un delicioso aroma golpeó el sentido del olfato de Tom. Dentro de la caja había un almuerzo completo. Tom olisqueó un poco, no estaba muy seguro de que era, tenía arroz y pescados varios, pero nunca había probado nada así. Sin embargo olía y se veía delicioso. Había también un tenedor y hasta una botella de jugo dentro de la caja. Lo último en un compartimiento frío y lo primero en uno caliente, pareciendo que mantenía la temperatura mediante magia.

Tom cerró la caja y la dejó a un lado procesando la información. Harry había cocinado para él. Había hecho una comida rara, probablemente sabiendo que Tom no la había probado, como hizo con el helado, también sabía que no era una comida común, le tenía que haber costado hacerla. Los labios del niño se contrajeron de una forma extraña, como si luchara contra eso, pero finalmente se formó una sonrisa mientras se tiraba hacia atrás en el asiento con un suspiro. Cerró los ojos y llevó una mano a la frente, donde Harry había posado los labios.


Jueves 1° de Septiembre de 1938 - Algún lugar en Inglaterra, Expreso Hogwarts

13:23

Tom llevaba tres horas leyendo, sólo había sido interrumpido una vez por una chica alta con expresión severa, anteojos cuadrados y rodete tirante. Pareció inspeccionarle, Tom tenía puesta la túnica de Hogwarts desde temprano, cuando se había ido Harry siguió su consejo. Sorprendentemente, la chica también lo llevaba, con el escudo de Gryffindor y una P indicando su puesto como Prefecto. Minerva Mcgonagall, sexto año, se había presentado antes de seguir la ronda.

No estaba ni cerca de acabar el libro, y Harry había tenido razón, los parentescos mareaban. Pero sin embargo era divertido mirar los árboles genealógicos, escudos, lemas de la familia y reseñas sobre cada uno de los miembros. Entonces llegó la nueva interrupción.

Un chico de su edad, vestido con túnica de mago negra con detalles en verde, cabello largo rubio, casi blanco y unos extraños ojos grises. Notó que el niño caminaba de una manera que intentaba influir en los demás, pero curiosamente, Tom sólo pudo pensar que sabía porque Harry se burlaba de los sangre pura, estaba seguro que este chico era uno de ellos.

-Abraxas Malfoy. -Se presentó entrando en el compartimiento. -Todo está muy lleno y quería un lugar para comer algo. ¿Te molesta si me siento?

Tom sabía como tratar a esa clase de individuos, nunca sentirse intimidado. Alzó una ceja y asintió con la cabeza -Tom Riddle, hay lugar de sobra. -Vio la contracción de la boca del niño.

-¿Riddle? Esa no es una familia de magos. -Respondió entrecerrando los ojos con sospecha.

-Mestizo. -Respondió indiferente, ahora que Malfoy lo decía, empezaba a tener hambre. Ignorando completamente al rubio que dudaba si sentarse o irse sacó la caja sobre sus piernas y la abrió. El delicioso aroma llenó el compartimiento. El rubio lo miró con interés, aparentemente él también podía sentir cuán maravilloso olía. Soltó un bufido desdeñoso, pero Tom sabía mejor, estaba envidiando su comida.

Tomó el tenedor y probó el primer bocado. Cerró los ojos ante el sabor, frunciendo el ceño. Merlín... Harry cocinaba como los dioses. Tom dejó escapar un suave sonido de deleite ante los sabores que se deshacían en su boca. En ese momento golpearon la puerta y la señora del carrito de golosinas les ofreció comprar algo. Tom negó con la cabeza.

La bruja sintió el olor -Oh, querido, no me extraña que no quieras nada. ¿Qué es eso que huele tan bien? -Preguntó con una sonrisa amable. Como Tom no tenía ni idea de que era mostró el contenido a los otros dos en el compartimiento.

-Paella de mariscos... -Murmuró Abraxas Malfoy con las cejas alzadas. -Es un plato español. -Tom sintió un pinchazo de orgullo al escucharlo, sabía que era una comida exótica, Harry realmente se había pasado.

-¿Lo cocinó tú madre, querido?

-Mi madre está muerta. -respondió Tom con sequedad. -Lo hizo el profesor Potter para mí. -Los otros dos alzaron las cejas.

-¿En serio? Que suerte tienes, normalmente los magos no cocinan, dejan todo para los elfos domésticos. Que daría yo porque un joven tan guapo como el profesor Potter me cocinara un plato tan delicioso y exótico, has de haberle causado una buena impresión para tomarse tan dulce gesto por ti. -Se volvió a Malfoy -¿algo del carrito, querido?

Mientras Malfoy compraba, él se dedicó a comer contento. Realmente no envidiaba a Malfoy comiendo dulces, la comida que él tenía era maravillosa, y realmente estaba bajando su hambre, y a juzgar por la manera en que el otro fruncía la nariz, deseaba tener un plato de su comida también. Dulce venganza.

Cuando Tom terminó, tomó el jugo para bajar la comida y descubrió una servilleta debajo. Se limpió correctamente y bebió, extrañado por el sabor. Jugo de calabaza, supuso que era una bebida de magos, Harry no había mencionado nada, pero a la vez, Harry le había hablado de un montón de cosas, realmente sabores de bebidas no era lo que más le importaba a Tom. Se volvió a limpiar y cerró la caja. Había terminado toda la comida. Nunca se había sentido tan saciado, lleno y contento.

Por unos momentos se preguntó si Harry no sería así con todos, cariñoso, haciendo regalos. Un malestar se posicionó en su estómago ante la idea, tenía que admitir que le gustaría que no fuera así, no necesitaba que fuera desagradable con otros, sólo... que fuera especial con él. Después de todo los demás ya tenían otros con quien estar, ¿no? Su pedido no era tan injusto.

-Así que... ¿el profesor Potter? -Aventuró Malfoy.

-Es el profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

-Ya lo sé. Dicen que habla Parsel.

Tom asintió distraído, mirando la ventana por primera vez desde que el Expreso salió de King Cross, iban a una velocidad impresionante, ¿qué tan lejos estaba Hogwarts?

-¿Lo viste?

-No.

-¿Entonces cómo lo sabes?

-Él lo dijo. -No iba a decirle a Malfoy que él también hablaba Parsel, tenía que ser cuidadoso con eso, Harry le había dado una pista al respecto.

-Podía estar mintiendo.

-Es un poco ridículo mentir sobre algo así, cualquiera podría aparecer con una serpiente y dejarte en ridículo. El arte de mentir, consiste en que nunca te descubran. -Apuntó.

-¿Y qué, por qué cocina para ti? ¿Estás relacionado con él?

-Tal vez. ¿Terminaste tu interrogatorio?

Abraxas tuvo la dignidad de parecer un poco avergonzado, el chico era un mestizo, pero lo trataba como si fuera una molestia. Ese chico tenía algo... algo que le advertía que podía respaldar su actitud con poder. Tendría que observarlo. Además, ese gesto del profesor... demasiado íntimo es cocinarle a alguien. Si había algo que a los Slytherin les atraía eran los misterios, y ese niño, Riddle, que irónico nombre, era uno.

Tom retomó su lectura. Abraxas salió después de un rato. Tras unas horas dejó el libro y decidió probar el encantamiento que tanto había visto hacer a Harry, encoger. Estaba en uno de sus libros, al final, pero Tom se tenía fe. Se concentró sacando la varita y la agitó diciendo las palabras, pero cuando golpeó la caja de comida, nada pasó. Frunció el ceño y después de un par de intentos lo logró. Satisfecho se guardó la caja en el bolsillo y luego el libro en la maleta. Empezaba a sentirse cansado, quizá era por la magia que acababa de hacer.

El resto del viaje se la pasó durmiendo.


Notas finales:

Notas de la autora:

No iba a actualizar tan rápido, pero entre SH y FF el primer capítulo tiene muchos reviews XD Así que he pensado recompensar el trabajo que se tomaron al dejarme tantos reviews y hacerme tan feliz, actualizando hoy. Tengo algunas aclaraciones por hoy... pero no, no hay sobre Harry y su cicatriz, tendréis que descubrirlo por vuestra cuenta en la historia XD No se si se dieron cuenta, hoy tuvimos el primer POV Harry *¬* son escasos y seguiran siéndolo, disfrutadlos XD

Aclaraciones:

-Hermione Granger: está en esta época por absoluto capricho mío XD Pero ya saben lo que dice, un pequeño cambio en el pasado podría afectar nuestro futuro de maneras inimaginables. Me he aferrado a eso de aprovechada.
-Pollux Black: El personaje existe, lo pueden buscar, la edad coincidiría con la época en la que Harry fue a la escuela. Y sí, Harry va a hablarnos más en otros capítulos acerca de ellos. Me imaginé que dado que Harry quería muchísimo a Sirius, sería lindo que tuviera un vínculo a él en esta historia.
-Abraxas Malfoy: Es el padre de Lucius, existe este personaje y fue con Tom a la escuela. En los libros lo nombran, el que murió de viruela de dragón, recuerdan?
-Líneas y Sangre: Un recorrido por las familias mágicas de Inglaterra: no existe en el universo de Rowling. Sin embargo sí el autor y la editorial.
-Godelot: Personaje de Rowling, fue no de los que tuvieron la Varita de Sauco de las reliquias de la muerte y escribió el libro "Historia del Mal". Pensé que era un buen autor de libros sobre sangre puras XD.
-Editorial Whizz Hard Books: Es la misma editorial que sacó Quidditch a través de los tiempos y Animales fantásticos y donde encontrarlos.

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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



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--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios