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Notas del capítulo:

 

 

 

Disfruten (:

Comencé a vestirme un rato después, cuando Brendon se fue a su casa para arreglarse también. Tomé una ducha y le quité las etiquetas a mi ropa nueva.

 

Debo confesar que me estaba muriendo de los nervios. De verdad. Cada vez que lo veía, o que escuchaba su voz siquiera, algo en mi estómago se revolvía, revoloteaba. No sé con exactitud que es, pero creo que es algo bueno.

 

Es extraño. Nunca me había pasado algo así, y menos con alguien que ni siquiera conozco. O sea, ahora lo conozco, pero… bueno, me entienden ¿no? Odio estos confusos pensamientos, son tan… confusos. Está bien, mejor dejo de hablar, creo que solo me enredo más.

 

Comencé a vestirme, me puse unos skinny negros, una camiseta negra de cuello V y otra camiseta encima de cuello V también solo que esta con escote más bajo y en blanco.

 

Ya sé, soy raro.

 

Me puse unos tennis negro con blanco y acomodé mi cabello frente al espejo. Casi ni me di cuenta que Brendon ya estaba ahí sino es porque me habló.

 

 

-Coño, ya. Estás bueno, ¿sí? Párale a arreglarte –lo observé por el espejo, estaba leyendo una revista con aire distraído.

 

-Ya sé que estoy bueno –Mierda, que modesto soy. Seguí acomodando mi cabello– Pero estoy nervioso, ¿sí?

 

-Ya lo sé –murmuró.

 

 

A veces soy tan bipolar. Digo, a medio día, cuando estaba con Gabe, no saben qué hubiera dado por tener un poco de autoconfianza y verdadero valor. Y mírenme ahora, creyéndome la octava maravilla del mundo, con orgullo y arrogancia.

 

No sé como es que Brendon me soporta.

 

 

-Son las 8:40 ¿Ya nos vamos?

 

-Está bien.

 

*

 

Íbamos en el auto; la radio estaba apagada y lo único que se oía eran nuestras respiraciones. Un silencio nos invadía y ninguno de los dos parecía dispuesto a acabar con la comodidad provocada por la falta de ruido. El motor del auto ronroneaba de vez en cuando.

 

Personalmente, noté lo callados que estábamos hasta que mi mente liberó los recuerdos del mediodía y me permitió concentrarme en el presente. Gabriel invadía mi cabeza a cada momento últimamente.

 

 

-Bill –habló Bren, provocándome un ligero susto.

 

-Hey

 

-¿De verdad te gusta? –preguntó. Su tono era como de preocupación, aunque no del todo. Brendon nunca me hablaba así.

 

-Sí –miré por la ventana del auto. La gente caminando, las luces de la ciudad.

 

-Yo… yo no sé como decirlo, pero… –Brendon nunca fue de esos que se trababan con las palabras, por lo cual me sorprendió su dificultad al hablar. Lo miré con curiosidad– Solo pido que tengas cuidado –me dijo con expresión paternal y voz firme.

 

-Brendon…

 

-No quiero que te lastime –me interrumpió– No a ti –mi mirada estaba fija en su perfil, sintiéndome totalmente extrañado por aquella conversación– Él… él sabe lo que hace, Bill, y no quiero que tú sufras porque ese idiota solo te quería para un rato.

 

-Él no es así –murmuré contrariado. No creí que Brendon pensará eso, ni que se preocupara tanto por mí.

 

-Bill, no lo conoces –reclamó.

 

 

Abrí la boca en seña de decir algo, pero la volví a cerrar al quedarme sin argumentos. Brendon tenía razón, yo no conocía a Gabe.

 

“Claro que lo conoces” escuché dentro de mi cabeza. Aquella voz tenía razón. Había algo en él, en su mirada, que me hacia sentir tranquilo, cómodo. Era como si lo conociera de años y ahora solo nos volviésemos a encontrar.

 

 

Aunque, a pesar de aquel reconfortante sentimiento que su presencia me provocaba, la duda se hacía presente. Por más que mi mente y mi corazón (principalmente mi corazón) quisieran crear una muralla invisible contra aquellas ideas de engaño y desolación, mi sentido común no lo permitía.

 

Por más seguro que estuviera de que Gabriel sentía algo verdadero hacia mí, más que solo deseo o lujuria, mi razonamiento humano no me permitía bajar la guardia en ese sentido. Me daba miedo aceptarlo. No quería ni pensar en que solo me estuviera usando.

 

La gran nube de dudas y sentimientos que se había apoderado de mi mente se desvaneció cuando escuché a Brendon hablar.

 

 

-No quiero tener que consolarte cuando él te rompa el corazón porque tú te hiciste falsas ilusiones –sus palabras, duras y frías, me calaron los huesos. Yo no sabía que pensar.

 

-Brendon –alcancé a susurrar.

 

-Yo… no intento lastimarte, Bill, solo… solo quiero que te cuides, ¿sí? Que tengas cuidado. Me preocupo mucho por ti y te quiero mucho también. Por lo tanto, no quiero que algún idiota cualquiera venga a jugar con tus sentimientos.

 

-Lo entiendo –dije– Y te prometo tener cuidado y no dejarme llevar tan fácil, ¿Está bien?

 

-Es lo único que pido –respondió al estacionarse enfrente del lugar donde sería el concierto.

 

 

Ambos bajamos del auto y corrí para abrazarlo. Él correspondió mientras reía, pasándome los brazos por la cintura.

 

 

-Te quiero, Brenny. Gracias por preocuparte.

 

-No es nada, Bilvy. También te quiero.

 

 

Nos separamos y sonreímos. Aquella sería una larga noche.

 

*

 

Cuando las luces se apagaron por completo, mi corazón se aceleró. Los segundos que la espera duró se me hicieron eternidades y al encenderse una gran luz blanca, apuntando hacia un costado del escenario, mi respiración se hizo más difícil. Sentí claramente como mi garganta empezó a cerrarse.

 

Las multitudes me daban pánico, me ponían nervioso; sin embargo, los conciertos eran algo que yo amaba y a lo que jamás dejaría de asistir.

 

Se escuchó un riff algo complicado salir de los altavoces y enseguida la gran luz iluminó a Ryland, quien seguía tocando conforme caminaba hasta su puesto en el escenario, al frente a la izquierda. Detrás de él, un mucho más bajo Nate Novarro corrió y saltó con alegría, saludando a todo el público con la mano, se sentó detrás de la batería un momento después.

 

La gran luz blanca volvió a apuntar hacia el costado del escenario, todos giramos la vista solo para observar a la adorable Vicky-T subir al escenario con paso tranquilo y una sonrisa prendada en sus labios rosas, ella se quedó al frente del lado derecho.

 

La incertidumbre me mataba. Ya quería verlo.

 

Nate marcó el tiempo con las baquetas y los tres presentes comenzaron a tocar lo que parecía ser “Awww Dip”; aunque se oía incompleto. Entonces, a los altavoces fue agregada una melodía más, el sonido trincado del bajo de Alex Suarez se hizo presente. Y no solo el sonido, sino también el bajista, quien apareció en el escenario con Gabe Saporta abrazado a su cuello.

 

Mi corazón se aceleró como nunca creí que pudiera hacerlo.

 

I don’t mind
Falling down and try again
'Cause when I get back up on my feet
I make the music stop

 

 

Todas las personas que esa noche estábamos en el público gritamos al mismo tiempo. Gabe se deleitaba con vernos cantar y saltar con él. Era la primera canción, pero llevábamos media hora esperando que el show comenzara. Ya era justo y necesario.

 

Brothers, sisters, listen up
Gotta little secret that they're never gonna stop us
Oh, we'll burn them down

 

 

Gabriel se veía perfecto aquella noche, tan perfecto como se veía siempre. A mis ojos, aquel latino era el hombre más bello que jamás hubiera conocido. Demasiado bueno para ser cierto.

 

Por primera vez en un largo tiempo, me di el lujo de disfrutar plenamente el concierto, sin necesidad de evocar una vez más a mi sentido común, solo para pasar un buen rato.

 

Las canciones pasaron. “Hot Mess”, “Smile For The Paparazzis”, “Send My Love”, “Good Girls Go Bad”. Gabriel no paraba de bailar y saltar y arrojar cosas por todo el escenario, con movimientos sensuales y voz incomparable.

 

 

 

 

-Chicago –dijo, después de cantar “Guilty Pleasure”– ¿Cómo están esta noche? –Los gritos de júbilo de los presentes inundaron la atmósfera, arrancándole una linda sonrisa Gabe– Diablos, quiero… quiero agradecerles por estar aquí esta noche. Son los mejores –algunas chicas le gritaban “Te Amo” y le chiflaban, haciéndome la sangre hervir– Ahora, la siguiente canción se llama “The Church Of Hot Addiction” –un grito general se escuchó– Entonces, quiero que todos los que crean en la Cobra hagan el ¡¡FANGS UP!! –al instante los gritos volvieron y todos alzamos la mano, formando la señal por excelencia de nuestra devoción. El famoso Fangs Up– Mierda, a eso me refería. Ahora sí, todos, canten conmigo:

 

 

Just let me ask you:
Hey, have you heard of my religion?
It’s called The Church Of Hot Addiction
And we believe that God has lust for everything

 

 

Emocionados, cantamos la canción completa a la misma voz que Gabe. La adrenalina y pasión que todos los presentes sentíamos nos unía, lo que hizo el concierto una experiencia maravillosa.

 

Después de una hora y media, el concierto estaba por terminar; solo restaba una canción.

 

 

-Chicos, ha sido una noche única, les agradezco por esto –Gabe le dedicó una gran sonrisa a su público y sentí mis piernas volverse gelatina– Para finalizar, vamos a tocar una canción linda, así que quiero ver amor en el publico. Vamos, que esto es “You Can’t Be Missed If You Never Go Away”

 

 

I was buried alive
I came back to haunt you
Are you dying to believe
I can't go on without you?
All we are is too fast for love

 

 

Gabe se acercó al público más que nunca en todo el concierto, se agachaba para saludarlos a todos, darles la mano, cantar a su lado, dirigirles una mirada por lo menos.

 

We're too young
I hate to love you

 

 

Se acercó a Brendon y a mí, nos observó y cantamos juntos el coro.

 

The night sky
Hangs above you

 

 

Al parecer, nuestras voces se acoplaban perfectamente, como una armoniosa combinación de sonidos. Miré a Gabe fijamente y él me devolvió la mirada, me sentí abrumado. Su mano se posó en mi mejilla y la acarició con cuidado.

 

But you can’t be missed
If you never go away

 

 

Yo me quedé estático mientras él se alejaba para seguir saludando a sus alegres fans. La canción continuó, pero yo me quedé atascado en aquel momento. No me la creía.

 

Brendon me sacudió del hombro al notar lo ido que me había quedado. Me sacó de mi trance con un golpe en el brazo. Lo miré sonriente y él rió quedo.

 

 

-Nos vemos, Chicago –se despidió Gabriel, cuando la música paró y fue tiempo de irse.

 

 

Sin oponer resistencia, complacidos y felices, el público pasó a retirarse. Excepto nosotros. Esperamos un momento hasta que el lugar quedara un poco vacío y fuimos hacia el backstage. Al llegar, el guardia de seguridad nos miró mal cuando le mostramos los pases, sin embargo tuvo que dejarnos entrar.

 

Para suerte de ambos, más mía, el primero con el que nos encontramos fue Gabe. Sus labios formaron una sonrisa al verme.

 

 

-William –dijo emocionado al abrazarme. Estaba sudado, pero fue agradable– Y tú debes ser Brendon ¿cierto? –le extendió la mano y Brendon la estrechó, sonriendo cordial. Asintió. – Está bien, vengan pues, les presentaré a los demás.

 

 

Nos adentramos en el largo pasillo que había hasta llegar a lo que parecía ser la sala, donde se encontraba Vicky, ya arreglada. La saludamos con timidez y ella sonrió por eso. Seguimos avanzando y nos encontramos con Ryland, Nate y Chris V., el técnico de sonido. Gabe nos los presentó a todos.

 

Llegamos al final del largo pasillo donde se encontraba una última puerta  cerrada. Él tocó.

 

 

-Voy –escuchamos la voz de Alex y la puerta se abrió un segundo después– Oh, Gabriel, eres tú. Y traes compañía –nos dirigió miradas de pies a cabeza, con su vista de rayos X. Sentí que podía ver mi ropa interior, por el modo en que me recorría con los ojos.

 

-Deja de mirarlos –chilló Gabe divertido, Alex lo miró sonriente al instante– Él es William –me señaló– y él es Brendon –señaló a mi amigo– Chicos, él es Alex Suarez.

 

-Un placer –dijo Brendon, dirigiéndole una coqueta sonrisa. Yo estaba muy ocupado en un juego de miradas con Gabe como para prestarle suficiente atención.

 

-Al parecer, el placer es mío –respondió Suarez con tono seductor y una leve sonrisa adornando sus labios– Por más que me gustaría poder charlar con ustedes ahora, me temo que no me será posible, ya que debo ducharme. Aunque supongo que vendrán al After Party, ¿verdad, Gabe? –miró al latino que por primera vez le ponía atención.

 

-¿Qué? Ah, sí... sí, la fiesta. Claro que ellos vienen.

 

-Está bien –le lanzó una furtiva mirada a Brendon– Caballeros, Bitch –dijo, refiriéndose a Gabe, quien solo sonrió divertido. Dio la vuelta y entró al camerino, cerrando la puerta detrás de sí.

 

-Todo un personaje ¿eh? –nos dijo Gabe, cuando caminábamos devuelta a la sala.

 

-Ya lo creo –respondí divertido.

 

-Es lindo –opinó Brendon. Lo miré enarcando una ceja y él se alzó de hombros.

 

-Claro que lo es. Es adorable –ambos volteamos a ver a Gabe y él soltó una carcajada, nosotros reímos por igual.

 

 

Nos sentamos en el sofá rojo de la sala y Gabe se fue a arreglar. Nos quedamos con Vicky y Ryland.

 

 

-¿Son amigos de Gabey? –preguntó Vicky-T. Su voz suave y dulce me hizo voltear a verla.

 

-Ahmmm… –balbuceó Brendon.

 

-Algo así –dije– Es como que… nos conocemos de mucho tiempo.

 

-Oh, lindo –nos sonrió tranquila.

 

 

La tenue conversación siguió mientras llegaban Nate, Alex y por último Gabriel.

 

 

-¡¡FIESTA!! –llegó gritando con una botella de Red Bull en la mano. Reí al verlo.

 

*

 

En el camino, los chicos nos explicaron que la fiesta de ese día la había organizado Pete Wentz, ya que sería como la presentación de una nueva banda que el bajista había recién firmado en DecayDance, My Favorite Highway, y Paramore y Fall Out Boy tocarían en el mismo edificio.

 

Cuando la van en la que íbamos estacionó, todos bajamos. Habíamos llegado a un gran hotel, se podía ver lo lujoso desde afuera. Entramos y el lobby se encontraba desierto a pesar de la cantidad de gente afuera.

 

Solo había un elevador que podía transportar seis personas cómodamente, por lo cual Gabe y yo nos quedamos  a esperar mientras los demás subían.

 

 

-¿Cómo te sientes? –me preguntó. Yo lo miré, estaba sonriendo.

 

-Bien, supongo –sonreí con nerviosismo– Oye, Gabe, yo… Gracias –dije sincero– Gracias por todo.

 

-No es nada, Will –me guiñó el ojo y mis mejillas adquirieron cierto rubor. Él rió alegre.

 

 

El lugar en el que nos encontrábamos estaba oscuro y la única luz que llegaba era la de la calle, aquella luz blanca de los grandes reflectores. La sutil iluminación le hacía verse divino.

 

No sé que fue lo que pasó, pero en un abrir y cerrar de ojos, sus labios se juntaron con los míos en un pequeño roce. Se alejó de mí y me miró sonriente, yo estaba perdido.

 

Y antes de que pudiese recuperar la conciencia por completo el elevador se abrió.

 

 

-Caballeros –saludó Peter Wentz en persona. Nos sonrió a ambos y luego salió del elevador.

 

-Petey –Gabriel lo abrazó al instante. Era gracioso de ver, ya que le sacaba bastantes centímetros a Wentz y se agachaba ligeramente para abrazarlo.

 

-Gabanti –claramente, ambos estaban felices de verse. Pero ¿y eso dónde me dejaba a mí?

 

-Ya te extrañaba, pequeño –se separaron sonrientes. Pete me miró al notar mi presencia otra vez.

 

-Gabe, ¿me puedes presentar a este guapo chico? –preguntó el moreno, sin dejar de observarme. Me sentí acosado.

 

-Es guapo, ¿cierto? Pete, él es William. William, él es Pete.

 

-Mucho gusto, William Beckett –extendí la mano y él la estrechó.

 

-El gusto es todo mío, William. Yo soy Pete Wentz, para lo que quieras –me sonrió. Sus ojos se veían arrogantes, no sé por qué.

 

-¡Oh no, Pete! Él es mío –Wentz finalmente soltó mi mano y miró entretenido a Gabe.

 

-Sí, ya te extrañaba, chico –dio media vuelta y entró al elevador de nuevo. Gabe lo siguió y yo lo seguí a él– Ahora sí, que comience el show. Primer parada: Fall Out Boy en vivo.

 

-Pero… tú estás aquí –inquirí algo dudoso.

 

-Por eso es la primera parada, chiquito –me aclaró con amabilidad.

 

 

El elevador subió rápidamente y al abrirse sus puertas, Pete se despidió de nosotros, fue corriendo hasta el escenario y tomó su bajo, ya que en el justo instante en el que nosotros llegamos, la banda estaba siendo presentada.

 

Se suponía que había alquilado el hotel completo por una noche, entonces, los invitados se quedarían en el hotel y las bandas tocarían allí mismo. Dos pisos más abajo se encontraba My Favorite Highway, la banda nueva. En el piso que le seguía estaba Paramore, presentando su nuevo disco y donde nosotros estábamos, el último piso, era donde iba a tocar Fall Out Boy. Un mega concierto exclusivo.

 

Sentí una mano hacer contacto con la mía y unos dedos entrelazarse con los míos. Miré a Gabe.

 

-Ven. Vamos al bar.

 

 

“Yo a ti te sigo hasta el fin del mundo” pensé al caminar detrás de él, con su mano en la mía.

 

Llegamos a la barra y pidió dos Jack Daniels con agua mineral.

 

 

-Sí tomas, ¿verdad? –yo asentí– Perfecto.

 

-Gabe, debo preguntar algo.

 

-Dime –me miró atento, con curiosidad en sus ojos.

 

-¿Por qué me besaste? –y es que yo de verdad quería saber el por qué.

 

-No lo sé –respondió después de un momento en el que pareció estar sumido completamente en sus pensamientos– Sé que esperas una respuesta, Bill, pero la verdad es que no sé por qué te besé. Y ¿sabes algo? Cariño, me encanta no saberlo –una brillante sonrisa apareció en sus labios, solo para confundirme más.

 

-¿Qué? –mi expresión de confusión total al parecer le hizo gracia, ya que rió estruendosamente y apretó mi mano.

 

-Bill, ¿no te das cuenta? –Me miró fijamente, sin parpadear siquiera– Tú me hace hacer cosas, no sé cómo ni por qué, pero es algo que no puedo controlar. Hace mucho que no me sentía así, tan fresco. Solo… disfruta conmigo, ¿sí? Creo que no es mucho pedir.

 

-Está bien –accedí sonriendo, aún sin comprender por completo aquellas palabras.

 

 

El barman nos entregó las bebidas y ambos sorbimos del vaso de cristal pequeño.

 

 

-¿Te gusta el whisky? –pregunté.

 

-Algo, aunque prefiero el vodka –se aclaró la garganta– Es que esto es más elegante y quería darte una buena impresión.

 

-Lo hiciste –reí contento. Tanto tiempo había pasado desde que algún chico me prestara tanta atención.

 

-Tendrás un pase a backstage permanente si me besas ahora –propuso, con una sonrisa de triunfo impresa en sus labios.

 

-¿Qué crees que soy? ¿Una groupie? –enarqué una ceja y el rió.

 

-Está bien, olvida lo del backstage. –Su expresión cambió de relajada a una más seria– Pero en serio, bésame.

 

 

No pude resistir aquellos lindos labios.

 

Me acerqué a él, cerré los ojos y su mano atrapó mi rostro al momento. En seguida, sus labios atraparon a los míos en un desesperado beso, pasó su lengua por mis labios y yo entreabrí la boca para dejarle pasar. Recorrió cada rincón de mi cavidad bucal, encontrándose con mi lengua. Comenzaron a bailar un tango, acariciándose, sintiéndose por primera vez. Jamás había besado a alguien así.

 

La fiesta se pasó a su boca y pude sentir dentro de ella cierto sabor a licor y hielo. La mano en mi rostro sostenía firmemente mi mejilla, mientras que su otra mano recorría lentamente mi espalda, hasta bajar a mi cintura. Ahí se acomodó, a un costado de mi abdomen.

 

Mordí su labio ligeramente cuando sentí que mis pulmones necesitaban aire. Él entendió el mensaje y separó su boca de la mía; no mucho, solo unos centímetros. Lo necesario para poder recuperar el aliento.

 

Recargué mi frente en su hombro, mientras normalizaba mi respiración. Sentí su pulgar acariciar mi mejilla suavemente. Podía oír como el latir de su corazón se calmaba poco a poco, volviendo a su ritmo normal.

 

 

-Eso estuvo muy, muy bien –admitió cuando quité mi cabeza de su hombro para verlo de frente. Yo sonreí.

 

-Lo sé.

 

 

Por primera vez en todo el tiempo que habíamos estado ahí, pusimos atención a nuestro alrededor; ya que al parecer, nos habíamos encerrado en una pequeña burbuja.

 

Había mucha gente en aquel piso. Chicos y chicas. Todos disfrutando. Era el paraíso.

 

Fall Out Boy seguía tocando, en aquel momento estaban interpretando un clásico “Dance, Dance”. Podía escuchar claramente a Patrick cantar y los gritos del público cada que Pete hacia alguna de sus típicas locuras en el escenario. Yo amaba aquella canción.

 

 

-Está canción me encanta –murmuré, observando la tarima en la que estaban tocando. Gabriel me miró.

 

 

Dance, Dance
We're falling apart to half time

 

 

-A mí también me gusta –comentó– Pero me gustas más tú.

 

 

Lo volteé a ver, en sus ojos leí algo que no supe descifrar.

 

 

-A mí también me gustas tú –alcancé a murmurar antes de que mis labios fuesen atacados por los del latino frente a mí.

 

I only want sympathy in the form of you crawling into bed with me

 
Notas finales:

 

HE REVIVIDO! *¬* hahahaha xd o... quizás no (?) Estoy de vuelta :D y de verdad, quieropedir una gran disculpa a tod@s los que han estado leyendo y esperaban un nuevo capítulo. Este cuento de verdad me gusta, pero actualizarlo me es muyy pesado. En fin, pronto actualizaré mis otras historias, así que STAY TUNED! xdddd lol y eso qe?

Reviews Are For Lovers

~xoxo.F♥

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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios