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Notas de la historia:

 

Ni Harry, ni Draco, ni nadie en el Potterverso me pertenecen... A Dios sean dadas las gracias, que si no, me encontraría convertida en una escritora insufrible y snob...

Un viaje... ¿Cuantos de nosotros hemos soñado con escapar alguna vez, dejando atras todos nuestros pesares y tribulaciones? ¿Salir y recorrer el mundo sin especificar la fecha de regreso?

A Harry, esa oportunidad le llega de la mano de quien menos lo esperaba... Pero la vida de Harry nunca se ha caracterizado por ser normal, ¿o si?

Pasen y disfruten, que esto está hecho con amor... Y si les gusta, pues ya saben que hacer...

 

Notas del capítulo:

 

Mil gracias sean dadas a Lunática que accedió a betear esto... Espero y no se arrepienta a medio camino...

Dedicado a Freely, por su incondicional apoyo y maravillosa amistad... Te queiro muchísimo chiquita

Y regalo para Foxie, nuestra gran Lady Fox, a la que una oscura nube se ha posado en su horizonte, pero que estoy seguro que no falta mucho para que el sol brille para ella...

Gracias a ella ingresé en este divertido mundo, gracias a ella conocí el Slash... Tanto tiempo de leerla y ahora cuento con el privilegio de ser su amiga...

Gracias 

 

Le Grand Tour

Le Grand Tour

 

Una historia de lo que puede ser y será...

 

Una historia de dolores superados... y de un dolor por superar...

 

Una ida y una vuelta...

 

Un amor que nace...

 

...Y uno que termina.

 

  Capitulo 1   En un Batir de las Alas de una Mariposa

 

 

Cuando Harry dejó atrás las altas y pesadas puertas de acero pulido y bellamente labrado, de la sala más grande del departamento del Winzengamot, una suave sonrisa, la primera verdadera en los casi tres meses desde la batalla final, iluminaba su rostro cansado y ojeroso. Llevaba un peso menos dentro de su corazón; su alma se sentía mucho más ligera, y el nudo que cerraba sempiternamente su garganta, estaba lo suficientemente flojo como para respirar sin que pareciera que cada exhalación era un suspiro arrancado a la fuerza.

 

Sabía que había hecho o correcto, por una vez. Y eso le bastaba para sentirse un poco menos mal consigo mismo...

 

Iba solo, lo que ya no era extraño. No desde que la culpa y el dolor le impedían mirar de frente a Ron y su familia. Ni desde que Hermione había salido de viaje con sus padres, sin especificar una fecha de regreso...

 

--Harry Potter— la vocecita característica de un elfo domestico, algo cascada, ya que se trataba de un elfo muy anciano, lo detuvo en medio del umbroso pasillo—Harry Potter, señor...—la pequeña criatura hizo una pronunciada caravana, y, con su puntiaguda nariz casi rozando el piso, inspiró profundo antes de proseguir con su exhorto:

 

--Harry Potter, mi ama solicita que la honre con vuestra presencia en el Salón Púrpura, señor— la diminuta criatura hablaba hacia el suelo, mirándolo indirectamente por entre sus párpados entrecerrados, guardando una distancia prudente, y sin embargo haciéndole notar que deseaba que lo acompañara y que no se movería hasta que Harry hiciera tal cosa.

 

Observándolo fijamente, Harry se preguntó qué es lo que querrían ahora. Por supuesto, sabía quien era el ama del elfo; lo había visto seguirla como una pequeña sombra silenciosa, en cada una del las etapas de ese angustiante proceso, que había culminado justo ese día. Había visto esa carita arrugada y algo cianótica, sufrir lo indecible cada vez que agredían o insultaban a la mujer que por años había sido su dueña. Una lealtad sólida y algo en la mirada de sus enormes ojos ambarinos, que rayaba en el amor, lo habían convencido que, al menos para este elfo, su vida con los Malfoy, no había sido el infierno que fue para Dobby.

 

-- ¿Qué es lo que Narcissa Malfoy desea de mí?— Ladeó su cabeza y adoptó el tono cortés, pero firme, que Kreacher le había enseñado, debía utilizarse con los de su raza. Un tema de protocolo, que aún no dominaba del todo, pero en el que debió instruirse sobre la marcha, habida cuenta de todos los saludos oficiales a los que fue arrastrado en los días posteriores a la Batalla de Hogwarts.

 

-- Pen no lo sabe, señor. Pen sólo debe escoltar al señorito.— El elfo no perdió un ápice de su aplomo: la legendaria flema de los Malfoy, traspasada incluso a las criaturas que les servían.

 

-- Bien...— pareció pensárselo por unos segundos.-- Bien. Guíame con tu Señora—dijo al fin, tomando una decisión.

 

El elfo asintió levemente y, girándose enseguida, emprendió su marcha por el mismo pasillo por el que Harry avanzaba hacía tan sólo unos minutos. Tras unos segundos de caminata apresurada, Pen dio vuelta por un pasillo en el que no se había fijado con anterioridad, que estaba escondido tras unos tapices y  se detuvo frente a la primera puerta situada a su izquierda.

 

Antes de que pudiese decir cualquier cosa, la puerta emitió un leve resplandor dorado, que partía desde el lugar en que la manecita arrugada del elfo se había posado, justo en medio de los inmensos portalones, y que se extendía hasta abarcarla completamente.

 

Segundos después, ambas hojas se abrían sin emitir ruido y Pen daba un par de pasitos hacia el interior anunciando con perfecta entonación y dicción, sin asomo del servilismo que destacaba en la mayoría de los de su especie:

 

-- Ama Narcissa, el señorito Harry Potter.—

 

-- Gracias Pen. Puedes retirarte.—La cuidada modulación de Narcissa Malfoy, estaba exenta de la frialdad que le era habitual.

 

Dos pasos al costado y un suave “pop”, y todo el rastro del elfo había desaparecido.

 

El muchacho abarcó con una rápida mirada todo el salón, que, efectivamente, estaba decorado en diferentes tonalidades de púrpura, con delicados toques de marfil y malva, antes de posar sus ojos en la delicada figura sentada en una silla de respaldo alto, frente a la chimenea, en donde los leños crepitaban con fuerza.

 

-- Señora Malfoy.— Fue todo su saludo. Y un suave asentimiento, seguido de una leve sonrisa de la mujer frente suyo, que con un gesto le invitó a sentarse frente a ella, fue todo el recibimiento que se le otorgó. 

 

Harry no se sintió violento ni ultrajado con esta situación, porque ya conocía, más o menos, los modales y la sutil educación de esa gente adinerada, y sobre todo de los Malfoy, debido, principalmente, a que en esos meses se habían reunido en varias ocasiones a preparar la defensa de su caso, ante el Alto Consejo de Magos, que en tiempo record, había despachado los cientos de casos de Mortífagos, implicados en el Alzamiento.

 

El caso de los Malfoy, era el que se había seguido con más atención por toda la comunidad mágica, tanto inglesa como de los otros países de Europa. Y la férrea defensa de El Salvador, el Héroe de todos, a aquella familia, propició que la opinión pública se pronunciara con fuerza, tanto a favor como en contra. Pero Harry se había alzado con su valor y determinación característicos, y sabiendo del poder de la publicidad y el periodismo, hizo uso de aquellos elementos, pronunciándose en cada ocasión, con convicción y seriedad, acudiendo incluso a estamentos Internacionales, para defender el caso de Narcissa y Draco Malfoy.

 

Narcissa Malfoy, nacida Black, heredera por nombre y por enlace de dos de los más rancios linajes mágicos de Europa, sabía más que nadie de nobleza, y ningún prejuicio inculcado de la cuna, ni impuesto por el matrimonio, le iba a impedir darse cuenta de el hermoso y noble corazón anidado en ese cuerpo enclenque y desgarbado.

 

Observó cuidadosamente al chico sentado frente suyo, y deseó con todas sus fuerzas que el circo que se había montado en su entorno, acabara de una vez por todas. Y que ese muchacho, que había salvado la vida de su pequeño, tuviera al fin un respiro.

 

El tenue resplandor de las llamas otorgaba a su rostro, que aún conservaba rasgos claramente infantiles, sombras que acentuaban los ángulos de sus facciones. Se dio cuenta de que había perdido peso, y, si un par de años antes había ganado en altura, ahora, sus hombros encorvados y su disminuida figura, lo hacían parecer más pequeño de lo que realmente era. Además, los leves indicios de anorexia que padecía desde pequeño, se habían agudizado, tanto así que debían obligarle a ingerir algo de alimento día tras día. O al menos eso le había indicado su hermana, Andrómeda. Informada, a su vez por Molly Weasley.

 

-- Harry, no me diste ni siquiera la oportunidad de agradecerte lo que hiciste por mi hijo. Y por mi familia. Desapareciste como un fantasma, jovencito. Eso no está bien.— Fue su única y suave reconvención. Aunque sabía de antemano que el chico haría eso, por eso mismo había pedido la ayuda de su hermana, para que mantuviera su vista fija en el muchacho, y le avisara antes de que pudiese escapar.

 

-- Lo siento señora Malfoy. Pensé que querría estar con su marido, hasta que lo viniesen a buscar.—Los ojos verdes del muchacho conectaron brevemente con los azul zafiro de ella, y se desviaron con prontitud, como si no soportasen el leve reproche que se leía en ellos. – Yo... yo lo siento mucho, ¿vale? Me siento algo incómodo... quiero decir, no me gustan estas situaciones y pensé que querría tiempo a solas con...—tragó con fuerza—Con Draco y Lu... y el señor Malfoy...—las últimas palabras se deshicieron en murmullos ininteligibles, y Narcissa recordó que, por mucho que el chico hubiese vencido al Señor Tenebroso, y fuese el gran héroe, no era más que un adolescente, tan perdido y desorientado como cualquier otro.

 

-- Está bien, Harry. Lo entiendo. No necesito que me expliques nada. Yo, la verdad, necesitaba hablarte de otra cosa.— Esperó hasta que éste la mirara, y prosiguió, esta vez la emoción filtrándose en sus palabras:--Sabes bien que tienes la gratitud de mi familia para todo lo que te reste de vida. Y la de tus descendientes. Y yo sé, que eran este tipo de situaciones, las que querías evitar al escabullirte como un ladronzuelo.— Añadió con una cálida sonrisa asomando a sus labios. Harry le sonrió de vuelta.-- Pero no puedes esperar que haga como que no ha pasado nada. Los Malfoys no olvidamos, Harry. Ni para bien. Ni para mal. Y, aunque mi marido rompa su ropa a mordiscos, te debemos más que nuestra honra y nuestra libertad. Te debemos algo más preciado que esas cosas. Te debemos la vida de Draco y...—

 

-- Esa deuda está saldada, señora. Desde el momento en que usted salvó mi vida aquella noche.— Harry la interrumpió, sin poder evitarlo. Narcissa era una de las únicas personas que no lo agobiaban con esas exageradas muestras de agradecimiento. Para su propio asombro, su educada sobriedad lo hacía sentirse infinitamente más cómodo que esos ampulosos y llorosos signos de afecto. Y no quería perder eso.

 

-- Entiendo. Pero necesito que esto te quede claro. Y, además, debes entenderme tú a mí también: no es justo que después de lo que has hecho, le niegues a las personas expresar su gratitud para contigo. Parece una muestra de soberbia y altanería que yo se bien que no cuentan entre tus defectos.— Un sonrojo furioso se plantó en las mejillas y orejas del jovencito, y la señora Malfoy supo que había  ganado una invaluable ventaja en ese juego.— Pero mi gratitud, no es el motivo principal por el que te hice venir aquí. Es una propuesta...—

 

-- ¿Propuesta?—Interrumpió Harry, sin pensarlo, Narcissa sólo lo miró seriamente. Muy seriamente.—Lo siento, siga usted.

 

-- Si, una propuesta. Verás, sé, por mi hermana Andrómeda—se acomodó la túnica de seda color turquesa suave, ignorando la ceja alzada del muchacho—, que aún no decides qué hacer de ahora en adelante. Y, he escuchado que la directora McGonagall pretende reabrir las puertas de Hogwarts, este primero de Septiembre, y que la mayoría de los compañeros de tu generación reanudarán su educación para conseguir sus EXTASIS y graduarse como alumnos regulares.

 

Harry lo sabía. Ron, Luna y Ginny, no hacían más que hablar de aquello, contando las horas para que sucediera. Y los entendía. Después de aquel horroroso año, lo único que necesitaban era algo de normalidad. Y, el hecho de regresar a clases, presentar sus exámenes y rellenar pergaminos y pergaminos de tarea, era lo que más necesitaban. Un remedio perfecto, para contrarrestar sus traumas post guerra.

 

--Yo no creo que eso sea lo que tú necesites—la suave voz de Narcissa Malfoy, lo sacó de sus cavilaciones, y le dio forma a sus propios pensamientos. Él tampoco lo creía. Desde que todo había ocurrido, no había sido capaz de poner un pie en el castillo. No podía imaginarse como sería, estar encerrado entre sus paredes por meses, viendo en cada piedra, los rostros de aquellos que habían desaparecido... No, no podría hacerlo. Un estremecimiento recorrió su columna vertebral, y sus manos comenzaron a temblar. Hizo el amago de levantarse, pero una mano firme lo detuvo, posándose  sobre su hombro, transmitiéndole seguridad y calor, si pudiese decirse eso de Narcissa Malfoy.

 

-- En un mes partiré de viaje, Harry. Con Draco y Pen. Haremos el Gran Viaje. Y me gustaría que nos acompañaras.--

 

-- ¿El... el Gran Viaje?—preguntó aturdido, aún perdido en la parte de acompañarlos.

 

-- Oh... por supuesto. Debes perdonarme. A veces olvido tu origen muggle, y que no conoces todas nuestras tradiciones y costumbres.—Había tomado asiento junto a él y le sonreía con dulzura.-- El Gran Viaje o Gran Tour es una usanza que data desde hace más de setecientos años, cuando nuestros jóvenes graduados partían en un viaje que duraba mas o menos un año, en el que recorrían cada ciudad con Historia Mágica digna de contemplar. Es un cierre que completa la educación de los magos y un último respiro antes de tomar las responsabilidades que conlleva ser un mago adulto...--

 

--Lo sé—al notar la mirada incrédula de Narcissa, se apresuró en aclarar— Quiero decir, lo leí en una reseña de Elphias Doge, el mejor amigo del profesor Dumbledore... Él... él decía que Dumbledore no había podido hacer ese viaje por sus problemas, y eso... Pero no pensé que aún se hiciera. Digo, en casa de los Weasley, nunca se ha hablado de tal cosa, y Ron, nunca lo mencionó... Ni siquiera Hermione, que sabe más que nadie de cualquier cosa...--

 

-- Verás, en la actualidad ese viaje lo prepara sólo una agencia en toda Europa. Y los cupos son limitados...—lo miró fijamente antes de proseguir. De ninguna forma quería ofenderlo u ofender a los que él consideraba su familia—Y, me temo que los precios son... prohibitivos.--

 

-- Claro... demasiado dinero, para unas ratas pobretonas, ¿no es así?—la mirada se endureció en un segundo, y la mujer temió haber perdido todo lo avanzado hasta el momento.

 

-- No es eso lo que quise decir, y lo sabes—debía mantenerse firme y no ceder terreno. En aquellos días, previos al juicio, había notado el explosivo carácter del muchachito, que se mostraba dócil, hasta que sentía amenazada su libertad de acción... O agredían, o insultaban a su familia putativa o la memoria de los que cayeron. De hecho, fue una gran experiencia, ver como no le temblaba la mano al amenazar con su varita a su marido, el imponente Lucius Malfoy, que, aún desarmado y reo, inspiraba temor a la mayoría de las personas.

 

-- Lo siento, señora.—Su mirada se había quedado fija en las llamas de la chimenea, y las sombras en su rostro lo hicieron parecer un anciano atrapado en un cuerpo de un jovencito. Siguió hablando, sin esperar respuesta.—Muchas gracias por la propuesta y todo eso, pero no puedo aceptar. Las razones son miles, pero le puedo dar sólo una, que echa todo su plan por tierra: Draco Malfoy y yo somos tan compatibles como nitroglicerina y el sulfuro.—Al notar la mirada confundida de Narcissa, se apresuró a aclarar—Sólo piense en los dos ingredientes más incompatibles en una poción, los que sin duda reventarían un caldero. Bueno, esos somos Malfoy y yo...--

 

-- No creo que sea bueno que sigáis cultivando esa tonta rivalidad. Ya hablé seriamente con Draco de este asunto, y está plenamente de acuerdo en que nos acompañes.—Lo que no era exactamente cierto, pero Draco Malfoy, no se caracterizaba precisamente por desobedecer una orden directa de sus padres.

 

-- Señora Narcissa, no crea que no valoro debidamente este ofrecimiento. Pero es imposible que yo lo acepte. Hay muchas cosas que requieren mi presencia en este lugar— como una novia demandante y vulnerable— y no puedo simplemente irme. Pero muchísimas gracias de todos modos— se levantó, y en un gesto espontáneo, tomó su mano y besó sus dedos con delicadeza.

 

-- Harry, promete al menos que lo vas a pensar.—dijo reteniendo su mano-- Tus gastos estarán plenamente cubiertos, esa no es una preocupación para ti... Me gustaría mucho que tomaras esta oportunidad. Ten en cuenta que te sacará del epicentro de esta tormenta, y te permitirá curarte de... De todo lo que ha pasado...—Harry sabía que no se refería a heridas físicas, sino a las que perforaban su alma.

 

-- Aprecio mucho su preocupación, pero...— fue interrumpido por unos pasos apresurados y el brusco abrir de una puerta semi-oculta, en la que no se había fijado antes. La cabellera lisa y platinada de Draco Malfoy pasó frente a él y se arrodilló frente a su madre, hablando en susurros bajos y urgentes.

 

-- Iré de inmediato, Draco. Ahora, saluda a Harry como es debido.

 

Draco se irguió cuan alto era, haciendo resaltar su apostura y gracia natural. Lo que no alcanzaba a esconder lo delgado que estaba.

 

-- Potter.—Los ojos grises y apagados le devolvieron la mirada con su usual aspecto irritado y hastiado.

 

-- Malfoy.—Harry inclinó la cabeza, casi imperceptiblemente. Los sucesos de Mayo, hacían imposible que su relación se siguiera desarrollando en los niveles de antagonismo y mala leche a los que habían llegado. Pero su pacto de no agresión no pasaba de aquellos saludos secos y tirantes.

 

Narcissa suspiró y se levantó en un movimiento fluido que hizo ondear su elegante túnica. –Espero que esta conversación no acabe acá, Harry. Ten en cuenta que Andrómeda y el matrimonio Weasley están de mi parte. Piénsalo, por favor.

 

-- Claro señora. Lo haré.—La promesa no fue tan difícil como cabría esperar. Cosas del subconsciente.

 

-- Madre... Papá nos espera.—La imperativa voz de Draco, los sobresaltó a ambos. Con un último apretón a su mano, Narcissa se dirigió con pasos rápidos hacia la puerta lateral, pero, antes de que desapareciera por ella, se escuchó la voz de Harry:

 

-- Señora Malfoy...—se observaron en silencio unos instantes—Me alegro mucho que las cosas entre la señora Tonks y usted se hayan arreglado.

 

“Estoy feliz que haya recuperado a su familia” Narcissa leyó perfectamente lo que había detrás de esas palabras, y una serena sonrisa adornó su pálidos labios. No se dijo nada más. No era necesario.

 

Draco, espectador silencioso de ese intercambio entre Potter y su madre, ocultó muy bien su curiosidad. Sólo observó a Harry por unos segundos más y, antes de girarse y seguir a su madre, musitó, tan quedo como el batir de las alas de una mariposa, la palabra que más había escuchado Harry en esos meses, pero que en los labios de su ex-rival, sonó más dulce que nunca:

 

--Gracias.

 

 

 

Notas finales:

Si han llegado hasta acá: ¡Gracias!

 

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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

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El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios