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Notas de la historia:
Es una adaptación muy libre de un libro que mi hermana estaba leyendo... espero que les guste!

**Oculto en tu mirada**

 

By: M. M. Malfoy

 

Capitulo 1

 

**Oculto en un Retrato**

 

En la amplia biblioteca, el joven de ojos esmeralda continuó mirando el retrato. Parecía haber sido hipnotizado por los ojos grises de aquella mujer, por el fino dibujo de los labios, la línea airosa del cuello y el pelo rubio platinado, como nunca había visto.

 

Bajo las delicadas arrugas de la túnica que vestía, el pintor había sabido insinuar la juventud y vitalidad de ese cuerpo esbelto, firme y elástico.

 

Retumbó un nuevo trueno, pero el joven seguía con la mirada fija en el retrato, embrujado por la fría y enigmática mirada de aquella mujer.

 

- Señor Potter- dijo una delicada voz tras de él-, el joven Malfoy y la señora Lestrange bajarán en seguida.

 

El hombre no se volvió a mirar.

 

- Gracias- contestó- Espere, Quién es esta mujer? ¿La Señora Malfoy?

- No, señor. Es el padre del joven Malfoy.

 

El hombre sintió cierta presión en su estomago, el retrato era de un hombre!

 

- El Señor Lucius Malfoy murió hace dieciséis años.

 

  Tuvo la impresión de que aquel retrato era quien le había contestado; que el espíritu de aquel hombre muerto llenaba la estancia apoderándose de su alma.

  Con un gesto maquinal se pasó la mano por la sien, como para volver a la realidad.

 

-Qué tontería…- dijo en voz alta, dirigiéndose al retrato- Debiste ser un hombre excepcional, no solo por tu belleza. Debiste tener un no se qué en ti, que perdura en el retrato.

- Perdón, señor.

 

  Se volvió bruscamente a la puerta. Era el lacayo que lo miraba con curiosidad.

- El señorito Malfoy bajará en seguida. Está terminando de vestirse.

 

  El joven salió, cerrando la puerta. Cruzó el oscuro hall hacia la escalera; cogió al pasar un trapo de secar y subió. Avanzó por un corredor lateral y se detuvo ante una puerta, llamando con los nudillos.

  Entró sin esperar respuesta a un amplio y lujoso dormitorio. Un hombre y una mujer mayor estaban allí, la vieja y consumida, ayudaba a vestirse a un joven no mayor que el lacayo. Su hermosa melena negra, maravillosamente cuidada, le caía sobre la espalda desnuda. Se volvió al lacayo mirándole con frialdad.

 

- ¿Necesitas 3 horas para ir por un trapo de secar?

- He tardado sólo unos minutos- Protesto el lacayo- Y tuve que ir a buscar la llave al cuarto de la señora Lestrange. Aquí está su llave, señora Lestrange.

- Déjala en la mesita de noche- contestó la vieja.

- Y friega de inmediato el baño- agrego el joven peli negro.

 

  Fue notorio un chispazo de rebeldía en el lacayo, pero, sin contestar, dejó la llave en la mesita de noche y entró en el cuarto de baño. El piso estaba inundado de agua y jabón. Se arrodilló en las losas de mármol y empezó a secarlas. Sus ropajes se humedecieron en su labor, revelando las líneas seductoras de su cuerpo.

  Cuando el piso quedó seco, ya el peli negro estaba vestido. Un precioso modelo de tarde en seda azul pálido disimulaba lo desagraciado de su cuerpo. Miró con odiosidad el cuerpo del lacayo que salía.

- ¡Tom!- llamó, sentándose en la cama. El lacayo se detuvo.- Recuerda que deber llamarme “Señor” cada vez que me hables.

 

  Los delicados labios del lacayo se apretaron hasta palidecer, y de sus ojos pareció brotar fuego.

- ¿Qué desea Ud., señor Draco?

- Así está mejor. Recoge mis pantalones. Puedes quedártelos para ti. Que los parchen y podrás usarlos cuando vayas de paseo con el cochero.

  Tom rodeó la cama y cogió los pantalones. Los dejo encima de la mesita de noche.

- No necesito sus pantalones, señor Draco- dijo con voz contenida. Pero bruscamente, volviéndose hacia el mayor, exclamó en un arrebato de violencia-: ¿Por qué no me deja Ud. Que me vaya de una vez, señora Lestrange? Por qué se empeña en tenerme aquí para que este hombre se goce humillándome sin cesar?

  El rostro consumido y arrugado se contrajo.

 

- Ingrato!- acusó- Deberías besar los pies del señorito Malfoy! Apenas tenías algunos días cuando te encontré abandonado en el Parque. Si yo no te hubiera recogido habrías muerto de frío. Si no te hubiera alimentado luego con el dinero del señorito Draco ¿qué sería de ti?... Y pagas con ingratitud. Quién eres tú para hablar de humillaciones? Quiénes fueron tus padres? Tienes siquiera un nombre? Vete a tus deberes y da gracias a Merlín de que el señorito Draco acepte tenerte de sirviente!.

  Tom corrió hacia la puerta sin lograr retener un ahogado gemido y salió de la habitación huyendo de las palabras que acababa de oír.

 

  Las pupilas negras de Draco le siguieron a través del espejo de pie. En su rostro se había dibujado una expresión de extraño placer.

- No se puede ser bueno con la gente inferior- comentó, pero al mirarse en el espejo su satisfacción se volvió molestia.

- Por qué tenía que tener yo estas cejas y pestañas negras?-Gritó

- Eres moreno, Draco. No es nada raro- balbució Bellatrix con cierta inseguridad.

- Moreno? Por qué he tenido que nacer así yo si mi padre y mi madre eran rubios? Fíjate en el retrato de papá!

- Eso no tiene importancia - Adulo Bellatrix- Habrás salido a algún antepasado. Y tu cabello es muy lindo.

- Si no me lo arreglara un estilista, sería una mierda.

 

  Finalmente el joven se puso de pie para contemplarse en el espejo grande. El traje y lo perfecto de todo su arreglo hacían de el un joven hermoso.

  Bellatrix le contemplo con apasionado orgullo.

- Estas perfecto, Draco!- susurro extasiada. Parecía a punto de arrodillarse y adorarlo.

- No esta mal dijo Draco. Bien, vamos a conocer a nuestro nuevo abogado… El señor Snape ya nos dijo, cuando anunciaba su retiro, que su sucesor era un hombre joven y muy inteligente. Espero que sea así.- Vamos abajo- agregó, pero pareció tener una inspiración súbita.- Espera. Abre el balcón.

- Con este diluvio? Se inundara la habitación!

- Abre!

- Pero Draco…

- Haz lo que te digo!

  Bellatrix miro espantada a Draco, sin decidirse a obedecer.

- Draco, deja en paz a Tom- Suplicó con humildad- Ten… tenle lástima.

- Abre el balcón- insistió Draco, cortante- Y más te vale tener en cuenta una cosa, Bellatrix: dentro de unos meses cumplo diecisiete años. Se acaba tu tutela. Y si no estoy conforme contigo te echaré a la calle. Claro supongo que en estos años me habrás robado lo bastante para que esto no te asuste.

  En el rostro consumido de la vieja se dibujaba la tortura. Parecía que un mal interior le consumía.

- Nunca te he robado nada, Draco. Al contrario, me he encargado siempre de que tu fortuna crezca y crezca. Todo lo he hecho por ti. Mi única ambición ha sido verte feliz!- Su voz se volvió agónica.- Solo te pido que nunca me apartes de tu lado. Aunque no me pagues un salario, déjame vivir cerca de ti.

- Abre el balcón!.

-Si, Draco. Lo qué tú ordenes.

  La vieja quito el seguro del ventanal y el viento huracanado lanzó las puertas hacia adentro con violencia.

 

  Draco salió de la habitación seguido por Bellatrix. Avanzó hacia las escaleras y descendió con estudiada lentitud.

  Draco empujó la pesada puerta de roble e ingresó en la biblioteca. Se detuvo y sin disimulo analizó al joven que estaba casi parado de espaldas a él.

  La elevada talla del joven le obligo a alzar un poco la mirada. Una leve mueca de complacencia arqueó sus cejas al contemplar la anchura de los hombros y la estrechez de las varoniles caderas. Sonrió complacido.

 

- Le agrada a Ud. mi padre, señor Potter?

  El joven pareció sorprendido por el aspecto de Draco. No disimulo una discreta admiración.

- El joven Draco Malfoy?

- Soy yo.- Draco asintió acercándosele- Veo que el retrato de mi padre le ha impresionado bastante.

- No he logrado mirar otra cosa, lo confieso- Contestó el abogado- Es como si ese retrato tuviera voz y me llamara.

- Que interesante- Contestó Draco. Notó que el joven Potter miraba a la vieja como esperando ser presentado.- Esta es la señora Lestrange. De verdad le parecía que mi padre le llamaba desde el cuadro?

  Draco miraba el retrato de su padre con enigmática fijeza, y en sus negros ojos no se lograba adivinar si había, orgullo, rencor o envidia hacia aquel hombre tan distinto a el.

- Pero hemos venido aquí ha hablar de negocios, ¿verdad señor Potter?- dijo, mientras se dirigía a un sillón.

- Efectivamente- asintió Harry- Vengo a saludarle en primer lugar; a cambiar puntos de vista y a hacerle una petición

  Draco cruzo las piernas recostándose en el sillón. Bellatrix se sentó cerca de el.

- Una petición?- repitió el joven- Aún no nos conocemos y ya quiere hacerme una petición?

- Se la expondré a último momento.- Aseguró mientras se sentaba frente a el.- Comenzare diciendo que ya el señor Snape, mi antecesor, me ha informado del estado de su fortuna. Está íntegramente colocada en valores sólidos. Mi trabajo es cobrar las rentas, entregar a Ud. las cantidades que me pida y colocar el cuantioso capital restante en nuevas inversiones igual de confiables. Supongo que desea seguir así?

- Creo que es lo correcto.- Intervino Bellatrix- cuando se posee una fortuna como la que tu heredaste no es necesario meterse en aventuras. Tu renta es de 50 millones de galeones al año. Es imposible gastar tanto.

- Cierto, es difícil gastar tanto dinero- Concordó Harry amistosamente.- Desea Ud. Que siga igual, joven Malfoy?

- Si, desde luego. Invierta mi dinero siempre en negocios sólidos. Y cada seis meses, lógicamente Ud. me presentará un estado de cuentas.

- Correcto. Y ahora la petición que anuncié.

  La puerta de la biblioteca se abrió y Tom ingresó. No era posible reconocer su expresión desde el centro de la biblioteca, pero su voz delato lo nervioso que estaba.

- Ha llamado Ud., Señorito?

- Desde hace 2 horas! Es que estás sordo o aún no sabes tus obligaciones en esta casa?

  Tom se irguió instintivamente, sublevándose ante el regaño.

- Lo siento, no he podido venir antes. Si me dice lo que desea…

- Sube a mi cuarto y seca el piso. Está inundado.

  Tom no tuvo en cuenta la presencia del desconocido. Impulsado por su temperamento, dio un paso hacia el frente.

- Pero si acabo de secar el cuarto de baño!- Exclamó

- No me contestes y obedece!

- Obedece, Tom!- ordenó la señora Lestrange- No contestes al señorito! Y no se trata del baño, sino del dormitorio. Si hubieras cerrado bien el balcón te ahorrarías esto.

- Lo cerré bien! Uds. lo abrieron, estoy seguro!

  La señora Lestrange avanzó hacia el.

- Atreverte a hablar así del señorito delante de este señor!... No mereces ni el pan que te dan! Anda y limpia el suelo!

  Trató de empujarlo hacia afuera, pero Tom se lo impidió. Su pecho se hinchó con la fuerza de la ira que sentía y sus ojos relampaguearon. Todo su abatimiento desapareció.

- Por fortuna me queda poco tiempo en esta casa- exclamó- Dentro de poco cumpliré diecisiete y podré irme de aquí sin que Ud. pueda enviar a traerme de nuevo, como las otras veces! Lo que nunca podré hacer es perdonarles!

- Vete! Sal de aquí!

- No me toque!- Se sacudió con violencia las manos de Bellatrix y retrocedió hacia la puerta.- De nada te sirven tus millones, Draco!- Exclamó- Tienes un alma miserable!

  La señora Lestrange cerró la puerta de un golpe. Su cuerpo temblaba. Se volvió hacia Potter que presenciaba la escena atónito y murmuro:

- Disculpe Ud. Lo siento. La servidumbre, Ud. Sabe… cada día son más insolentes.

  Draco tenía un cigarrillo entre los dedos y un encendedor en la otra mano. Sus ojos clavados aún en la puerta. Bajo la hermosa seda de su camisa respiraba su pecho agitado.

- Lo tengo por caridad. Bellatrix Lestrange lo encontró no se dónde.

- Lo abandonaron recién nacido- explicó la vieja- Alguien lo dejó envuelto en unos pañales mugrientos, en un banco del parque y yo lo encontré. Lloraba de frío y hambre y me dio lástima. Yo… yo había perdido un hijito que había muerto no hacía mucho. Y ya ve como me paga! No se puede tener lástima de nadie.

  El joven abogado ofreció fuego con su encendedor a Draco, que tenía su cigarrillo olvidado, y apenas sonrió.

- Siento que piense así, señora Lestrange, porque la petición que quiero hacerles es precisamente que tengan lástima de unas pobres gentes- dijo con voz tranquila- Como decía hace unos momentos, Ud señorito Malfoy, tiene tanto dinero que no sabe en que gastarlo. Yo pretendo brindarle una bella forma de gastar una pequeña parte de sus rentas: contribuyendo con un donativo para la reconstrucción de viviendas para unas familias damnificadas por el terremoto. Es la petición que le anuncié.- Hubo un corto silencio.- Se trata de este barrio- anunció Harry, mostrándole un plano. Draco se volvió hacia él sin mucho interés.

- Sin duda habrá pasado alguna vez por aquí y ha podido ver como quedaron las casas de esa pobre gente. Es el sector céntrico de Londres.

- Sí- respondió Draco- Un barrio de casas viejas, donde viven muggles sucios y malolientes.

- Gentes desamparadas por la fortuna- Corrigió Harry- Algunas personas generosas intentan reconstruirles las casas para que puedan vivir como seres humanos. Yo he recibido la misión de solicitar a mis clientes una contribución se así lo desean. Ha sido una satisfacción comprobar que hasta ahora no he tacado en balde ninguna puerta. Naturalmente he pensado que Ud. no deseara quedar fuera de tan noble proyecto.

  Draco tenía el ceño fruncido. Aunque de rasgos perfectos, el gesto le daba un aspecto poco agradable. Clavó su mirada en las esmeraldas del abogado.

- Y Ud., ha dad algo?

- Por supuesto.

- Cuánto?

  Harry pareció sorprendido y divertido.

- Poca cosa, de acuerdo a mis posibilidades.

- Cuánto?

- Debido a que tanto le interesa la cantidad, no tengo inconveniente en decirlo. He entregado más de 2000 galeones de mis bolsillos. Debe entender que no soy rico.

- Ya. Y cuánto espera que dé yo?

- Lo que Ud. desee dar, naturalmente.

- Pero, Cuánto ha imaginado que puedo dar?

  Potter pareció realmente molesto con el tono frío de Draco.

- Joven Malfoy, eso no puedo decírselo yo. Aunque si puedo informarle que algunos de mis clientes han entregado hasta 50 mil galeones. Ud. ha heredado una gran fortuna…

  Draco cogió el plano, lo dobló meticulosamente y se lo devolvió a Harry.

- Siento que se me hace tarde, señor Potter – dijo, mirando su reloj de oro- Me esperan en una fiesta. Bellatrix… Mi abrigo y el coche, por favor- Se volvió nuevamente al abogado- Respecto a aquel asunto- añadió mientras Bellatrix salía- no comprendo qué puede importarme a mí. Son muggles insignificantes, señor Potter. Me asombra que un hombre como usted pierda su tiempo con esas tonterías…

  Draco contemplaba, al hablar, la estampa del joven abogado, sin ocultar la atracción que experimentaba, mientras las facciones de Harry se contraían con dureza.

- Pero pensaré en el asunto- añadió el joven con voz lenta, sin dejar de mirarlo- Iré a verle a Ud. Sí- susurró- iré a verle.

- Draco…

  El aludido se volvió. Al encontrase con la mirada de la señora Lestrange que volvía, sonrió de forma extraña.

- Tu abrigo, Draco. El coche está listo. Si el señor Potter ha terminado ya…

  Harry se dirigió al sofá donde había dejado su impermeable y maletín.

- Lo estaré esperando. Buenas noches.

  Lestrange ponía a Draco su abrigo. Este sonreía levemente contemplando al abogado.

- Cómo dijo que se llama Ud.?

- Potter. Harry Potter.

  Alzándose el cuello del abrigo, Draco se le aproximo tendiéndole la mano.

- Quizás me convenza Ud., Harry. Cuando hablemos más detenidamente. Adiós.

- Espero verle pronto, joven Malfoy- dijo- Adiós, Buenas noches, señora Lestrange.

- Buenas noches- contestó la vieja con voz helada.

  Ambas personas se quedaron mirando hasta que salió. Luego una carcajada de Draco resonó.

- Me largo. Pansy me está esperando.

- Pansy, ése es el partido que te conviene, Draco. Tiene tanto dinero como tú y es de familia de largo linaje… Espera un instante, voy a buscar el paraguas.

  El moreno abrió la puerta el mismo. El vendaval sacudió su abrigo. Bellatrix se estremeció mientras abría el paraguas para resguardar a Draco.

- Es espantoso- gimió- Odio las tormentas, las odio.

- Cállate!- lo increpó el joven cruzando hacia el coche, cuya portezuela mantenía abierta el chofer.

  Draco rió agudamente entrando en el coche, y éste partió.

  Temblando más de espanto que de frío, Bellatrix retrocedió hacia la puerta. Fue entonces que noto una sombra ante ella, surgiendo del muro. Era una figura confusa, chata, gruesa.

  La señora Lestrange paró en seco mirándole aterrada.

- Quítese!- Casi gritó, sobresaltada- Déjeme entrar.

  La sombra se movió sin apartarse. De ella surgió una voz aflautada y desagradable.

- Hola, Bellatrix…

  Como si aquellas palabras fueran un rayo sobre su cabeza, la vieja se tambaleó.

- No…-jadeó, aterrada.- No puede ser…

  Algo similar a una risa surgió de la sombra.

- Mucho tiempo me costó encontrarte, Bellatrix Lestrange! Ingrata, mala amiga. Es que no me vas a invitar un trago? Anda, está lloviendo. Te acuerdas? Igualito que aquella noche.

  Bellatrix parecía petrificada. Miraba aterrada aquella sombra, olvidándose de la lluvia que la empapaba.

- Acabo de ver a tu hijo, Bellatrix, Qué elegante, con su abrigo…

- No es mi hijo!- chilló la vieja.

- Anda, Bellatrix, entremos- dijo empujándola- Entremos y dame un trago, que lo necesito. Estoy tan cansado y hace tanto frío…

  Bellatrix se dejó guiar mientras sollozaba. La sombra la empujó haciéndola entrar a la casa.

 

Continuara…

  
Notas finales:
Espero que les haya interesado... por favor escriban algun comentario... acepto hasta maldiciones o fruta!
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Noticias
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
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--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios