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The Theft Of Something Precious

The Theft Of Something Precious.

A Bleach/YuYuHakusho Fiction.

SERIOUSLY DARK WARNING, NC-17, RAPE, Boy/Man.

 

 

            Las misiones en el mundo humano era siempre una necesidad penosa, pero ineludible: ningún shinigami podía negarse a su deber ni a órdenes directas, y menos que nadie el soldado perfecto, el príncipe de los shinigamis, Kuchiki Byakuya, capitán de uno de los trece escuadrones y ejemplo entre ellos. Kuchicki Byakuya era el hombre que todo hombre deseaba ser y el que toda mujer deseaba tener, y con su belleza hipnótica, su poder irresistible y su sangre noble hasta la realeza, parecía tener todo lo que alguien pudiera desear.

Pero caminaba solo: y aunque sus subordinados lo admiraban y su gente lo amaba, nadie se hubiera atrevido jamás a poner una mano familiar en su hombro o a preguntarle qué sucedía. Que un hombre tan joven jamás sonriera, no amase ni tuviera lazos con nadie era un misterio que tras mucho ponderar se hacía insoluble, y que al final se convertía en la realidad.

 

Podrían haber preguntado, pero nunca nadie había sido tan valiente de mirar en esos ojos helados y preguntarle al hombre que era carne y sangre qué lo hacía distinto, porqué era intocable, porque no había amigo cuya risa reavivara habitaciones solitarias o porqué no había amante que cepillara las largas, radiantes guedejas negras sobre una espalda desnuda. Pero nadie se atrevía: nunca nadie, excepto tal vez Ukitake, hubiera osado tomar las manos blancas y finas e interrogar con palabras delicadas.

 

Pero Ukitake se había ido, y Byakuya caminaba solo, en silencio. Y esta noche, tras acabar con un Menos, estaba cansado y solitario, esperando el amanecer en un parque del país en que Rukia vivía, esperando el primer rayo de luz para irse a una casa no menos sola que la plaza vacía en que se había sentado, sosteniendo su haori manchado de rojo contra un corte superficial en el costado.

 

El Menos Grande no había presentado un gran problema. Los pétalos de  cerezo habían volado hermosos y letales en la noche, y su lucha había arrancado los pétalos reales de los árboles cercanos, creando una alfombra de un pálido rosa que parecía blanca ahora que la luna se había puesto. No había un alma, una luz en las calles: La ciudad era como Byakuya esta noche, un algo solitario e inerte, que esperaba algo que nunca llegaría.

 

Y entonces, un destello de color en las sombras. Un movimiento rápido: Byakuya no se movió, sólo abrió los ojos y clavó la vista entre los árboles de la plaza, en donde el movimiento, sabiéndose detectado, se hizo claro.

 

Era un hombre muy joven , casi un niño. En contraste con las flotantes ropas clásicas de Byakuya, el desconocido vestía como un humano corriente, con slacks claros, un sweater sin mangas, una sencilla camisa beige: ropas pálidas, que no hacían nada por disimular el contraste apabullante de una melena color sangre y ojos verdes como el césped. Era un jovencito hermoso, casi frágil en su belleza, el exótico contraste haciéndolo inolvidable: pero no fue su belleza lo que hizo que Byakuya se pusiera de pie y casi se tropezara. Era su aura. No era humano, no del todo. Y Byakuya, que había visto las más profundas y aterradoras visiones de los paranormal se echó a temblar como una hoja, porque el aura que rodeaba a ese hermoso muchacho era terrible y solitaria como la profundidad de una bosque en la noche, cuando estás solo, y los árboles rumorean.

 

Y estás inerme. Vulnerable.

 

- Tú.- susurró.- Youko… Kurama.-

 

 

Cuánto tiempo había pasado? Un siglo, un eon, un segundo? Los ojos del Youko Kurama, legendario ladrón entre los mundos, habían sido de oro, no verdes: sus cabellera, un mar de plata pura, no sangre. Alto y esbelto como una pantera, hermoso como la luna, orgulloso y perverso: Kurama había obtenido siempre lo que deseaba, y jamás había dejado de desear lo que no era suyo. Nunca había habido una restricción entre un capricho y su consumación: nunca una demora entre un ensueño y su realidad. Nada se había resistido al Youko Kurama, y por eso, la idea de algo prohibido lo hacía sisear y mover su cola en irritados latigazos, como si se tratara de una afrenta personal.

 

Quién le habló del kenseikan, el ornamento real de la casa Kuchiki, la má snoble entre los shinigamis, y de su actual portador, el adolescente Byakuya? Kurama no lo recordaba: jamás recordaba nadie que no fuera estrictamente importante.

Pero recordaba la noche sin luna en que atravesó los muros Kuchiki como una sombra, se deslizó como el agua, y flotó como un pétalo navegando en la total oscuridad por el laberinto de la mansión de los nobles shinigamis, sin un ruido, sin un susurro. Avanzó, esbelto como un rayo de luna, y penetró audazmente en las habitaciones del joven heredero de la familia. El jovencito dormía en un gran lecho cubierto de mosquiteros de seda, y en un bien surtido perchero de madera tallada y suave, descansaban sus espadas, sus elegantes kimonos para el día siguiente, un haori, un obi, y encima de todo, brillando en su perfección de nácar, el kenseikan.

 

Kurama alargó la mano, sonriendo de codicia, observando con avidez la perlada maravilla del kensikan, la sedosa negrura del haori de seda pura, el arco elegante de las dos legendarias espadas. Y entonces, sintió un suspiro.

 

Un ladrón realmente profesional no hubiear hecho caso. Pero Kurama no ear un humano, era un zorro, y los zorros somos curiosos. Y a diferencia de los gatos, no hay ninguan tradición oral de que algun vez nos hallan pillado con las zarpas en la masa.

 

Uno, dos pasos curiosos, y finalmente, una mano apartando la gasa de los mosquiteros, pintados a mano con bellos paisajes que acompañaran los sueños del joven heredero. Pero el heredero dormía, y sus sueños no eran dulces: había suspirado en un sueño triste, una lágrima en su mejilla, y Kurama sintió el familiar llamado del deseo al verlo dormir, tendido sobre el edredón con apenas una yukata de pálida seda traslúcida velándolo.

 

El nácar el kensiekan era el más uro que había visto, pero no podía compararse con la piel de su cuello.

 

La seda negra del haori era reluceinte y nueva, pero tampoco podía compararse con la negra cabellera desperdigada sobre el edredón blanco en caprichosos arcos.

 

Y la curva de las espadas no era tan elegante como el movimiento de ese cuerpo delicado, largo y torneado, el pecho juvenil palpitante, el vientre adolescente aún y tierno: las largas piernas enredadas en la seda, brillantes y suaves. Kurama se preguntó qué tan suaves sería esa piel como perlas, si apretaba el interior de esos muslos contra su cintura, y sintió una enorme sonrisa desnudar sus colmillos.

Había algo más valioso que el kensikan allí, suyo para tomar, y no sería el mejor ladrón del mundo ( de los mundos) si dejara la oportunidad pasar. Y supo que podía añadir la corona a su reputación del perfecto ladrón: ser el que había robado la virginidad del príncipe de los Kuchiki. Sin su consentimiento, por supuesto.

 

Byakuya hubiese gritado, pero una mano blanca y fina y fría y firme como una trampa se cerró en su boca.

 

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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios