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Notas del capítulo:
Gracias a quienes dedicaron tiempo a este fanfic.
Respuesta al desafío propuesto por Hyya Tsukino
Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes son propiedad de J.K.Rowling.
Advertencias: Slash.


Once


La entrada de Draco Malfoy pareció revolucionar toda circunstancia en esa sencilla reunión estudiantil. Al menos así sucedió con Harry, quien había podido apartar la mirada de su molesta amiga. De todos modos no la estaba escuchando, así que daba igual si miraba al engreído rubio. Sin embargo no sería bueno ser descubierto tan pronto, ¿cierto? Al instante se obligó a comprender que había sido el único en sentir ese mareo de anticipación, y se obligó a girar la cabeza, sin apartar la mirada.

Todos los encuentros anteriores hicieron que el moreno comprendiera que no estaba realizando una brillante actuación. Muy especialmente porque era quien terminaba gimiendo y abandonado.

Estaba decidido a que esa ocasión fuera diferente.

Con eso en mente, volteó hacia el jardín iluminado con velas flotantes y recibió la copa que Ron le ofreció.

-Ahí está Malfoy. - señaló Ron innecesariamente.

-Lo sé - Harry sonrió, provocando un suspiro en su amigo.

-Ambos deberían dejar los juegos. - regañó Hermione.

-Algunos son bastante entretenidos.

-Sin detalles - pidió el pelirrojo, bebiendo su licor-. Comenzaré a pensar que Hermione tiene razón para estar molesta contigo.

-Tengo razón - intervino ella, con una ceja enarcada-, esta situación se está volviendo ridícula.

-Y entretenida - insistió el moreno, mirando la suavidad con la que el rubio se dirigió hacia el jardín, luego de librarse de la compañía de algunos compañeros suyos.- Los veo después - murmuró, dispuesto a alcanzarlo.

Hermione miró a su amigo con curiosidad.

-Ese gusto masoquista es totalmente novedoso - escuchó a Ron.

-Quizás siempre lo tuvo, y hasta ahora lo deja ver - replicó la muchacha.

Ambos tendrían que ceder, si querían que esa situación terminara.


o.o.o




Draco sonrió cuando pudo sentarse en una de las bancas dispuestas en el jardín, justo hacia el sitio más escondido; protegido de la luz que adornaba el exterior desierto; ya de paso alejada de miradas curiosas y accidentales.

El lugar ideal para dar a Potter una lección más.

Pensar eso provocó que la sonrisa del rubio se ensanchara, y mirar al moreno en cuestión aumentó su gozo de forma casi morbosa.

-Potter - saludó el hombre con ese tono de voz que tanto alteraba al chico-. Que placer que hayas decidido acompañarme.

Harry enarcó una ceja, reconociendo instantáneamente las intenciones del rubio y se obligó a permanecer sereno, antes de sentarse a su lado.

-He decidido dejar de resistirme, Draco.

La verdad es que Draco no pudo entender lo que esas palabras implicaban. No era un principio. Antes de analizarlas con el cuidado que merecían, una imagen le golpeó de lleno; una donde la accesibilidad a Harry resultaría terriblemente idónea y satisfactoria.

El rubio ignoró la molesta alarma que insistía en hacerse presente en su cabeza y atrajo el cuerpo del moreno, para acomodar esa espalda contra su pecho y apoyar la barbilla en el hombro masculino.

-Que agradable sorpresa - susurró, percibiendo el sutil temblor en el cuerpo ajeno y deslizó la palma por la pierna de Harry, apartando la tela de su túnica, hasta alcanzar esa delicada zona que arrancó un delicioso jadeo-. Quizás quieras que vayamos a un sitio más privado.

-No - Harry soltó una risita-. Me gusta aquí. - apretó su cuerpo contra el del rubio, guiando una mano hacia el muslo que apretó firmemente.

-¿Desde cuándo volviste a ser exhibicionista? - preguntó el rubio, repentinamente atento a esa alarma en su cabeza.

Harry giró con un poco de brusquedad y aplastó sus labios contra los de Draco. Sus brazos se aferraron a él, y se aseguró de frotarse con descaro.

Eso debería haber aumentado la alarma de Malfoy, pero una sedosa lengua se abrió paso a su interior; frotándose de forma novedosa y decididamente estimulante.

Derrumbada la primera barrera, el rubio pasó los brazos por los hombros del hombre, para estrecharlo con firmeza y rendirse a esa lengua, yendo a su encuentro y frotándose contra ella.

Las respiraciones se mezclaron a medida que las bocas permanecían fusionadas. Las manos del rubio buscaron meterse por debajo de la tela que vestía a su acompañante y luchó contra ella hasta tener contacto con esa piel caliente para deslizar la palma de la mano con esa fina espalda. Ello le permitió agarrar al moreno con mayor firmeza y acercarlo contra él; permitiéndole sentir eso notable dureza que le hizo romper el beso para jadear en busca de aire.

Harry se dedicó a repartir pequeños besitos a la barbilla del rubio, resbalando hasta ese cuello que comenzó a mordisquear suavemente. La acción animó al rubio para apartar más la ropa y sonreír al poder observar ese pecho cremoso, donde pudo alcanzar las rosadas tetillas y apretar suavemente, hasta arrancar un profundo gemido.

Draco empujó al hombre para acomodarlo sobre la incómoda banca. Verlo retorcerse suavemente resultó un golpe bastante certero. Incluso la forma en que chupó uno de sus dedos, hasta extraerlo de su boca y guiarlo hacia su pecho, justo sobre una tetilla que apretó de forma bastante sugestiva.

La verdad es que la visión resultó absolutamente insoportable al rubio. Todo al grado de olvidar el sitio en el que estaba y no encontrar nada malo al estirar una mano y abrir los pantalones de Harry, hurgando apresuradamente, en busca de esa erección.

El gemido que Harry dejó escapar, cuando abarcó esa carne, estimuló a Draco para bombear repetidas veces, deleitándose con la forma en que él se mordía los labios, intentando permanecer en silencio, sin lograrlo demasiado.

El solo hecho de mirarlo resultaba bastante estimulante a Draco, quien comenzaba a notar lo incómodos que eran sus pantalones.

¿Por qué habían tardado tanto para hacer eso?

Draco olvidó todas las razones por las que ambos de había reprimido por tanto tiempo. Ahora le parecía totalmente absurdo que lo hubiesen hecho, cuando era evidente que los dos se sentían tan bien.

Caso contrario a Draco, Harry no había tenido momento para analizar la situación. El mar de sensaciones logró borrar toda clase de razonamiento, incluso aquello que se estuvo repitiendo, que no debía olvidar.

Lo que importaba ahora era esa maravillosa mano, bombeando de forma constante, acercándolo más hacia el añorado éxtasis.

¿Qué importaba que cientos de invitados (ex compañeros suyos) pudieran darse cuenta que ellos estaban ahí, en el jardín, a punto de follar?

Harry jadeó ruidosamente ante un brusco movimiento hecho por su acompañante, estuvo a punto de protestar, pero un poco de lucidez le hizo recordar que su plan no era eyacular gracias a la habilidad del rubio. De hecho ya era momento de ejecutar la parte cumbre de su plan, por muy dolorosa que resultara.

Harry se incorporó y empujó a su acompañante. Sus labios buscaron los de Draco para chuparlos y lamer de forma lasciva, hasta romper el beso y apoyar la frente en la de él.

- Estás duro - murmuró, bajando la mirada y lamió sus labios de nuevo - ¿No creo que quieras que termine sin ti, ¿cierto?

- No - replicó Draco, con pasión.

- ¿Te gustaría terminar en mi cuerpo, Malfoy?

- Oh, si... - el rubio mordisqueó los labios a su alcance.

Harry soltó una risita. En realidad eso debió advertir lo suficiente a Draco, pero estaba absolutamente inmerso en la posibilidad de verse recompensado, después de todos los dolores de cabeza que tuvo que sufrir, con esa situación.

Es más, ya no le parecía tan malo estar guardando una pieza del alma de Harry, no si ese podía ser el resultado.

Incluso podía aceptar que estaba bien.

Sin embargo debió notar que algo había cambiado con violencia y de pronto se vio empujado de manera bastante brusca, para mirar la forma en que Harry se incorporaba para arreglarse la ropa y mirarle con una ceja enarcada.

- No hoy - ronroneó el moreno y desapareció con un ruidoso CRACK.

¿Qué?

Draco tardó unos segundos, antes de comprender lo que había pasado y apretó los labios.

- ¡Pequeño hijo de perra! - gruñó con enfado y se puso de pie rápidamente, para sacar su varita - No hay sitio a donde puedas escapar, Potter - aseguró, arreglándose un poco la ropa -, no cuando tengo este fragmento en mi cuerpo. Y es bueno que lo hayas olvidado.


o.o.o



Harry recargó la nuca en la pared, justo en cuanto penetró a la protección de su casa y jadeó repetidas veces, para controlarse un poco.

Cielos. Por poco y no lo logra.

Una sonrisa afloró en sus labios al recordar la confundida expresión del rubio y meneó la cabeza.

-¿Quién se queda jadeando y deseoso de más, ahora, Malfoy? - ronroneó y caminó hacia la habitación con algo de dificultad.

Lo cierto es que tendría que arreglar ese pequeño problema con el que quedó, ya que no había sido el único insatisfecho. Incluso llegó a preguntarse si el rubio tenía más resistencia, ya que había jugado de esa ridícula manera por más de 6 veces, y se había atrevido a dejarlo, pese a la evidente necesidad que Harry pudo notar, en cada una de ellas.

Maldito Malfoy. Había preferido mostrar superioridad, pese a que lo estaba deseando, tanto como él.

Bueno, ya le había dado una probada de su propia medicina.

Harry dudaba que la próxima vez, fueran a verse en buenos términos, sin embargo se encargaría de eso, en su momento. Por ahora era más importante meterse a la ducha y acabar con ese insano estado en el que había quedado su cuerpo.

El plan era bueno, pero Harry no pudo avanzar más allá de las escaleras, cuando sintió un tirón que le hizo voltear de manera brusca y le obligó a sostenerse de un pecho masculino, para no caer.

El acelerado latido que percibió comenzó a alterar el suyo y se lamió los labios, levantando la mirada hasta encontrarse con esos burlones ojos grises.

Maldición.

- ¿Huyes, Potter? - ronroneó Malfoy con ese sedoso tono de voz - Para la próxima deberías ir a un sitio menos obvio.

- Se supone que no me seguirías - borbotó el moreno.

- Lo que demuestra tu pobre capacidad para idear planes malvados - se burló el rubio - Hazle un favor al mundo y no vuelvas a hacerlo - aconsejó - Déjame la parte pervertida y abusiva a mí, se me da mejor.

Harry obligó a trabajar a su cerebro. Cosa realmente difícil, ya que Draco lo había vuelto a mover con brusquedad, hasta aplastarlo un poco contra la pared y comenzó a arrancarle la ropa.

- No - logró decir.

- En realidad debo darte las gracias - murmuró Draco, teniendo un alarmante acceso a la erección de Harry y apretándola de manera realmente inoportuna, al menos para el chico, quien intentaba razonar - Es más cómodo que hagamos esto en tu casa. No sería recomendable que todo el mundo sepa lo pervertido que puedo llegar a ser, ¿cierto? Dejaré que sólo tú goces de ese privilegio.

Harry dejó escapar un profundo gemido y apoyó su pecho y cara contra la pared, rozando la mejilla contra ella y arqueando las caderas para exponer más su trasero.

Al diablo con el plan.

- Si te detienes, juro que te mataré - amenazó, envuelto en el mar de sensaciones que Draco le proporcionaba.

El rubio soltó una risita y atinó a mover su mano libre para comenzar a desabrocharse los pantalones, sin importarle en lo más mínimo que resbalaran de sus caderas, hasta el suelo.

- No hay poder humano, o mágico, que me detenga ahora, Harry.

El moreno jadeó al escucharlo decir eso. Su trasero volvió a moverse, hasta encontrar esa firmeza a su espalda y frotarse contra ella.

¡Al diablo con eso!

- Ahora - rogó - Mételo ahora.

- Tonto, aún no estás listo.

- ¡Estoy listo, maldita sea! - se exasperó - ¡Tengo más de un año estando listo! ¡Follame ahora!

Draco enarcó una ceja, pensando que se lo merecía. Sin embargo elidió la idea y echó una generosa cantidad de saliva en su mano libre para prepara un poco ese estrecho pasaje en el cuerpo de Harry.

Una nueva exigencia le hizo acomodarse entre sus nalgas y empujó un poco, deteniéndose al instante, al escuchar el jadeo de sorpresa del chico.

- Te lo advertí.

- Cállate y mételo completo - rezongó Harry - No sobreviví una fragmentación mágica para ser tratado como una dama delicada.

Draco sonrió. Eso debía ser parte del Harry Potter al que jamás había poseído.

Le gustaba.

Los tratos delicados habrían vuelto, si es que no lo hubiese notado tan excitado, a medida que el vaivén ganaba velocidad, adornándose de los gemidos de Harry y del propio sonido que Draco realizaba con el esfuerzo de entrar y salir de su cuerpo.

Harry tenía razón, no debieron esperar casi un año para volver a hacer eso.

Había sido una absoluta e innecesaria tortura y ahora, que estaban fusionados de esa apasionada manera, no podía recordar la razón por la que se limitaron tanto.

¿Había sido un necio con todo eso?

Draco apoyó los labios en la sudorosa espalda de Harry para besar justo sobre su columna y se percató de ese sabor salado que tanto había extrañado.

Entonces recordó lo mucho que lo había amado.

¿Estaba bien fortalecer esa emoción, sabiendo que podía irse, en cuanto el fragmento fuera extraído de su cuerpo?

Sencillamente no era justo.

¿Cómo podían pedirle que se cortara ese amor, cuando tanto trabajo le costó admitirlo, antes de cambiarse de bando?

¡No era justo!

- Harry - jadeó con dificultad, sin dejar de arremeter contra ese cuerpo caliente - No la extraigas.

- ¿Qué? - borbotó el moreno, sin parecer entender.

- No me lo quites - repitió Draco, con mayor dificultad, debido a la cercanía del éxtasis - No me quites tu amor.

El corazón de Harry se estrelló contra su pecho, instantes antes de tener que aplastar la mejilla contra la pared y sentir ese orgasmo que borró toda respuesta coherente.

No pudo responder, de todos modos, Draco salió de su cuerpo y le atrapó de la mano para arrastrarlo hacia la planta alta y localizar una de las habitaciones.

La noche era joven, y el rubio no parecía tener ganas de desperdiciarla en charlas románticas.

De todos modos Harry tuvo que comprender que Draco había expuesto demasiado su corazón y comprendió que el siguiente paso debería provenir de él.

No era problema.

No cuando eso había ocurrido, finalmente.


o.o.o



Cuando Draco despertó, Harry no estaba ahí.

Saberlo le hizo sentir un malestar innecesario y se incorporó, mirando la habitación, hasta descubrir que la cortina que daba al balcón estaba ondeando suavemente. Ni siquiera se había percatado de que había un balcón, así que se puso de pie y envolvió su cuerpo con la sábana, para caminar hacia ahí, descubriendo a Harry.

De hecho se veía bastante pensativo, mirando los edificios de enfrente, sin parecer avergonzado por esa prenda interior que había decidido vestir.

- ¿Cuál es el problema? - se acercó y recargó los brazos en el barandal.

- Ha llegado el momento de extraerlo - murmuró Harry.

De principio Draco no comprendió de qué hablaba, sin embargo tuvo que entenderlo, cuando lo vio acercarse y sonreírle.

- No - musitó y frunció el ceño - ¡Ya no quiero que lo extraigas!

- No puedo dejarlo ahí.

- Viviste sin esa pieza por más de un año y no pasó nada - gruñó el rubio - Puedes dejarla aquí.

- ¿Tienes miedo que la extraiga porque dejarás de amarme?

Draco odió a Harry con todas sus fuerzas. Cómo se atrevía a preguntarle eso, después de que había aceptado la posibilidad de albergar un sentimiento falso. No tenía idea de lo que le causaba, cuando aceptaba querer arrebatárselo.

- Estamos bien así - evadió el rubio -. Maldita sea, Harry. No vuelvas a quitarme el tiempo.

Harry sonrió.

- Cuando fui a pedir tu ayuda, me pudiste una condición - recordó - No me importó aceptarla, pese a que no sabía de lo que se trataba, necesitaba de tu poder para vencer, así que acepté - lo miró - ¿Cuál era esa condición, Malfoy?

Draco apretó los labios.

- Serías mío - dijo con serenidad.

- ¿No fui tuyo, después de que vencí a Voldemort?

- No digas idioteces - recriminó el rubio -. Un Malfoy jamás se conforma con una parte de todo lo que debe poseer.

- Así que buscaste el resto de mi alma - murmuró el chico -. Antes de que ese fragmento de refugiara en tu cuerpo, ya me deseabas. ¿Por qué piensas que dejarás de desear lo que te corresponde, porque lo retire? Ya querías que fuera tuyo, desde antes que eso ocurriera. ¿No piensas que... - se detuvo un poco - seguirás deseándome, aunque retire ese fragmento de tu cuerpo?

Simple. Ridículamente simple. Tanto que Draco debería estar avergonzado por no haberlo pensado antes.

- Así que retirarás el fragmento y después de eso estarás dispuesto a pagar tu deuda conmigo, ¿cierto? - ironizó el rubio - Que generoso es el Potter completo - dijo con cinismo.

- Ya he retirado una parte de ese fragmento - informó Harry, y bajó la mirada -. Descubrí que me gustas... Si completo esa pieza, puede que comprenda que... mi amor era tuyo, desde un principio.

Draco tuvo que comprender que eso era muy cercano a una confesión de amor. Una que le alegraba, pero que le avergonzaba totalmente; mostrándole lo ridículamente cursi que era el Harry completo.

Sin embargo no era molesto. Lo sabía desde que pidió eso, a cambio de pelear a su lado. Y lo había querido, pese a todo.

Su plan fue tenerlo, quizá a la fuerza. Y, poco a poco, irlo enamorando. Ahora resultaba que eso no había sido necesario. Por ello fue que resultó ser protector de tan peculiar pieza.

- Oh - fue lo único que pudo decir y sintió que Harry lo abrazaba tiernamente por la espalda - ¿Estás seguro de que resultará así?

- Siempre puedes obligarme a amarte, si no resulta de esa manera, después de todo eres a quien debo dejarle la parte malvada, ¿recuerdas? - bromeó Harry - , pero estoy seguro de que no será necesario.

Draco sonrió con algo de cinismo.

Un tirón en su pecho le hizo comprender que Harry había comenzado a trabajar y se mordió el labio.

No debía intentar retenerlo, no más.

La magia bañó su cuerpo de forma cálida, para alejarse de él, seguramente metiéndose en Harry.

Después de eso se sintió terriblemente vacio.

No. No quería eso.

Draco se mordió los labios para no protestar. Y la angustia hubiese crecido si no fuera por esos cariñosos labios que depositaron un beso en su cuello.

- Te amo.

¿De verdad?

El rubio sonrió.

- Tonto... Me da vergüenza que seas así.

- Tendrás que acostumbrarte, Malfoy.







17 de agosto del 2008.
Notas finales:
La verdad es que no quedó como yo pensaba. Cuando leí el desafío llamó mi atención poderosamente, pero no esperaba que quedara así. Afortunadamente cambió a mejor.

Esta historia fue publicada el 15 de abril del 2007. Estuvo en pausa por unos meses, en los que me dediqué a terminar "the children" y aproveché para darle un cambio al sentido y extensión de los capítulos (los que estaban quedando muy escuálidos, en mi opinión). Pocos se quejaron de la extensión, pero creo que fue porque estaba publicando otras historias al mismo tiempo: 10 buenas razones para no enamorarse y Nada, además de the children. Sin embargo aprecié la inconformidad, especialmente cuando la corrección fue bien aceptada.

Bueno, no tengo mucho qué decir de esta historia, tal vez porque la idea no fue enteramente mía. Por ello quiero agradecer a Hyya Tsukino, quien lanzó ese desafío. Es verdad que la del trabajo fui yo (y vaya que costó trabajo, especialmente al final, el cual no tenía decidido), pero fue ella quien hizo posible que tuviera todas estas ideas.

Gracias a ustedes por leerla. Me di la libertad de agregar el lemon como obsequio a todas (ya que no tenía planeado que hubiese uno), más que nada por agradecimiento a la atención brindada a este fanfic.

Nos leeremos en otro fanfic, espero.

Sean muy felices.

Akiko Koori
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 38 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios