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Notas del capítulo:
Holaaaaaaaaa.
Queridas lectoras, he de decir que hace muchos meses (pero muchos) que no escribo un lemmon -Como el slash manda O.o-. Me sentí un poco fuera de orden, pero creo que logré algo decente n_n y candente (aunque pequeño ¬¬) ya ustedes tendrán la última palabra, Gulp!

ADVERTENCIAS:

Como dije anteriormente, esta primera y pequeñita parte del chapter, será NC-17. Y ya saben lo que eso significa. Corazones sensibles absténgase juas, qué dramática ^^ No es para tanto (Crazy, tú si puedes saltártela O.o) Tomatazos, pedradas y demás maldiciones están prohibidas muehehe.






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CAPITULO 9


Temblando…


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Apresó sus labios de una manera desesperada y brutal, profundizando con su lengua, sujetándolo con fuerza de sus cabellos, mientras que con una de sus manos desgarraba con desesperación la ropa de aquel cuerpo que se le ofrecía sin ninguna clase de restricciones. Hasta que no quedó ninguna prenda cubriendo su desnudez, revelando su cuerpo delgado y delineado… Ya no había nada que se interpusiera entre su miembro erecto y el paraíso. Faramir parecía estar actuando bajo la influencia de algún embrujo, puesto que el animal que llevaba dentro de sí, explotó con tal saña, que no le importó girar el cuerpo de su amante y estrujarlo contra la fría pared de roca, haciendo que el rostro del elfo se impactara, con un sonido hueco. Separó las piernas de su amante- con una de las suyas- E inmediatamente después, colocó los brazos del ser etéreo por encima de su cabeza par a tener mayor control.

-¡Ahora sabrás lo que un verdadero hombre es capaz de hacer! Aullarás de dolor, pero también de placer- Dijo Faramir y mordió uno de los tersos hombros del elfo, haciendo que éste dejara escapar un leve quejido- Te gusta rudo… ¡Pues eso es lo que recibirás, ni más ni menos!

-M-Mi señor, haga de mí lo que quiera, soy su humilde esclavo…

Estas últimas palabras encendieron aún más el ánimo del senescal, que no esperó más y bajando sus pantaloncillos, buscó su miembro para taladrar la entrada de”Legolas”. No hubo una preparación, no hubo preámbulo; simplemente tomó salvajemente el trasero firme y redondo hundiéndose en la estrecha entrada, hasta el fondo.

Embestida tras embestida. Fuerte, profunda y constante.
-¿Te gusta elfo? ¿¡Te gusta que te folle!? ¿¡No era lo que querías!? ¡HABLA MALDITA SEA!- Faramir continuó más rápido y más fuerte, clavando sus uñas en la espalda, haciéndole heridas pequeñas que comenzaron a sangrar - ¡Dime que te gusta! ¡Que te encanta ser mi ramera, dilo!

El mencionado permanecía en un extraño silencio -salvo los gemidos- lo que motivó que Faramir se ensañara más. Le tomó por el cuello y lo tiró al suelo, boca abajo, presionando con el peso de su cuerpo, volviendo a separar las piernas de su amante. Lo penetró con rudeza por segunda ocasión. Faramir estaba empeñado en hacerle el mayor daño posible. No había placer (para el hombre) en aquella relación por extraño que pareciese. Era odio… Un odio irracional que iba en aumento conforme pasaban los minutos. El solo quería lastimar…Herir… Sodomizar… ¡Vengarse de él, por haberle arrebatado el amor y la atención de Aragorn!Legolas no tenía perdón de los dioses, Legolas no merecía ninguna clase de consideración. ¡Legolas no merecía nada! Solo desprecio y ser tratado como la basura que era…

*

Sintiendo que estaba al borde, Faramir retiró su miembro y obligó al elfo a que girara y se arrodillara ante él, para que Legolas atrapara su virilidad con la boca y terminara el trabajo. De inmediato fue atendido tal cual lo deseaba, siguiendo la misma intensidad y profundidad.

-¡Dioses! Sabes cómo hacerlo… E-eres un maldito experto… Vamos, cómelo todo…

Las manos del Hombre regresaron con brusquedad al cabello del rubio y tiraron hacia adelante y hacia atrás, marcando el ritmo.

-Así, así es como me gusta… ¡Apréndelo! Ahh, Oh, ¡Apréndelo bien ramera! Porque no será la primera ni la última vez… La clase de bichos como tú, siempre regresa por más… No tienen dignidad, ni amor propio… ¡Anda, no te detengas! Ahh, vamos, vamos, vamos…

Ya no pudo contenerse más y con un fuerte espasmo, terminó en la boca de Legolas. No dejándole levantar hasta que hubiese dejado todo limpio con la lengua. Hasta la última gota de semen… Su cuerpo había quedado rígido y tembloroso. Sintiendo una extraña sensación de goce y vacío… Un mareo extraño intenso lo abordó (apenas se hubo separado del elfo) obligándole a retroceder hasta la fría pared de piedra, para tomar un respiro.

Regresó el silencio y el viento frío.

Faramir abrió los ojos y se sorprendió al encontrarse completamente solo. Legolas ya no estaba, tampoco su ropa. ¡¿Cómo demonios se había vestido tan rápido?! Subiendo torpemente sus pantaloncillos, se aproximó hacia el borde de la torre, para tratar de ver hacia abajo. Pero ninguna alma atravesó. La neblina había menguado un poco, por lo que estaba seguro de que vería al elfo deambular desnudo y con premura por la plazoleta, con su vestimenta entre sus brazos, pero se equivocó… Como si se hubiese esfumado en el aire… Como si se hubiese convertido en polvo y el viento gélido selo hubiese llevado entre su corriente.

- ¡Esto no puede ser! Nadie puede escabullirse tan rápido, inclusive un elfo… ¡Valars! ¿Estaré sufriendo de alucinaciones? N-No, no, todo fue real, el elfo estuvo aquí… El muy maldito estuvo aquí. Lo sentí… follamos… Me corrí dentro de su boca… No puedo estar demente…

Abriendo su mano, pudo percatarse que tenía un mechón rubio entre sus dedos. Por la fuerza e intensidad de la relación, había arrancado algunos cabellos. No se había percatado de ello hasta ahora, que su pulso y respiración regresaban a la normalidad.

-Esta es una prueba irrefutable de que estuviste conmigo, Legolas de bosque negro. Te hice mío… Te entregaste a mí sólo por sexo… No mereces el amor de Aragorn y yo… Yo tampoco… -Abatido recargó su cuerpo sobre la pared, tratando de hilas sus ideas. - E-El odiar con toda mi alma a Legolas no me daba derecho de hacer lo que hice… Soy un estúpido. Caí en sus redes… Fui débil… ¡Aragorn no debe enterarse de esto, o me odiará más que a nadie en el mundo! Y yo no quiero que Elessar me odie… No podría soportarlo… ¡Oh Elbereth, ayúdame! Le fallé al hombre que amo… Me fallé a mi mismo por no saber controlar mi ira y mi frustración. No merezco ser lo que soy… No merezco ser el senescal de Gondor.

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Ardía por dentro.

Minutos después de haber cumplido con el deber de mandar los mensajes hacia tierras élficas, Legolas sintió que se quemaba. Algo en su interior había hecho explosión. Obligándole a perder el equilibrio y caer -sin poderlo evitar- al frío piso de mármol blanco. Intentó incorporarse en repetidas ocasiones, pero algo se lo impedía.Una fuerza extraña apretaba su cuerpo al máximo, al grado de dejarle casi sin aire en sus pulmones. Con mucho esfuerzo logró girarse para quedar boca abajo. Como un bebé humano, “gateó” algunos metros, para llegar a la pared y apalancarse de donde pudiera. Fue una tarea titánica volverse a poner de pie. Todas sus extremidades estaban entumecidas, rígidas. La temperatura comenzaba a subir con velocidad, tanto, que la ropa le escocía y terminó por desgarrar la mayor parte.
Gritó… Y volvió a gritar por la desesperación de no saber qué pasaba. Sin embargo nadie acudió en su ayuda, se encontraba -extrañamente- en completa soledad. Lo que más impactó fue sentir cómo “unas manos invisibles” se paseaban por todo su cuerpo, y el no podía defenderse… Regresó al piso, golpeándose en el rostro.

¡Por todos los dioses! ¿Qué le estaba sucediendo?

- ¡ATAR, AYUDAME…! ¡ELBERETH! ¡ADA, NO ME ABANDONES!

-Legolas...

Al alzar su vista se encontró rodeado de flores silvestres de muchos colores, en medio de un hermoso bosque de pinos. Frente a él comenzó a revelarse una silueta enfundada en una túnica vaporosa a perlada.

-Legolas… Ionn in

Esa voz la conocía.

-A-¿Ada? ¿Eres tú?

-Mi Legolas, mi hojita verde. Sigues igual de hermoso, como cuando eras un pequeño elfito travieso…

La madre de Legolas se arrodilló para acariciar la mejilla de su hijo, regalándole un poco de calma al atribulado corazón de Legolas. El elfo tomó la mano de su Ada entre las suyas y la besó con dulzura.

-Mamil (*) No sabes cuánto te he extrañado… Tenía tantas ganas de verte… De estar contigo… Me has hecho mucha falta.

-Calma pequeño, yo estoy aquí para confortarte. Todo está bien.

Fundiéndose en un abrazo maternal, Legolas cerró los ojos y aspiró el perfume de rosas de su madre. Volviendo a sentirse como un pequeñito indefenso.

-Mamil. ¿Estoy muriendo? ¿Es por eso que estás aquí? ¿Me guiarás por el camino?- Preguntó Legolas deseando que la respuesta fuese afirmativa-.

-Tu hora no ha llegado todavía, Ionn in. Tienes una misión importante que cumplir en Arda.
-Pero yo quiero quedarme contigo. Allá no hay nada para mí. Me siento solo, vacío. Rumiel se ha ido a Mandos y quisiera irme con él. ¡Por favor, llévame!

-Oh, mi querida hojita, desearía curar tu herida y sanar tu alma con mi amor, pero es imposible. Eres tú quien tiene el poder, busca dentro de ti y encontrarás la respuesta. ¡Se fuerte Legolas! No te rindas, lucha con todas tus fuerzas… No te dejes vencer… La maldad puede ser combatida… Domínale tú. Sé más inteligente y no le des armas para lastimarte. Enciérralo y no le dejes salir nunca más.

-No te entiendo Mamil. ¿A quién debo encerrar, a quién no le debo dar amas?

-Al miedo…

-¿Al miedo?- Legolas miró fijamente el gris azuloso de los bellos ojos de su madre.- Sigo sin comprender.

-El miedo, que ahora ya cuenta con un nombre. El, que va tomando poder poco a poco, y que se alimenta de tus temores, de tus angustias y de tus deseos más profundos… Aquellos deseos oscuros que conviven con nosotros y que afloran cada vez que tienen oportunidad… Aún los elfos de la luz, los poseen. El negro y el blanco, el blanco y el negro.

La mano de la hermosa elfa se posó en el costado izquierdo de Legolas.

-Mi hojita. Es hora de volver… Regresa.

-No quiero. ¡Déjame aquí, para siempre!

-Eso es imposible por ahora. Ya llegará el tiempo de reencontrarnos y volveremos a ser felices por toda la eternidad… Anda, date una nueva oportunidad de ser feliz y recuerda lo que he dicho… Alguien te espera con los brazos abiertos… Te amo Ionn in…

Besando su frente, comenzó a desvanecerse en el aire ante la desesperación de Legolas. Finalmente se quedó solo, con un nudo en la garganta. El pasto verde y las flores bellas se marcharon también, atrapándolo en la oscuridad de un remolino que lo arrastró hacia lo profundo; hacia lo incierto.



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-¿Mithrandir? Has llegado.

-Aiya, príncipe Legolas. ¿Descansaste lo suficiente?

-Creo, que sí… Aunque parece ser algo tarde, la habitación está muy oscura –Legolas se incorporó, hasta cierto punto confundido.

-La hora no importa. Me alegra verte despierto, después de cinco días de sueño profundo… Veo que te sorprende mi comentario.

-¡¿Cinco Días?! Pero cómo…

-No te levantes. Te explicaré lo que necesites saber, después de que comas algo.-Gandalf acercó un tazón hondo que despedía un agradable aroma. Legolas lo aceptó tímidamente. -Nos diste un gran susto, príncipe. Fue una ardua tarea, traerte de regreso.

-N-No comprendo.

El mago lo miró con detenimiento. Siempre con esa mirada seria y escrutadora que daba escalofríos.

-¿No recuerdas nada? ¿Qué sucedió hace cinco días?

-¿A qué te refieres Mithrandir?

-Uno de los guardas te encontró desmayado cerca de la entrada a palacio. Dio la voz de alarma y de inmediato te trajeron a tu habitación. Elessar pensó que habías sido víctima de un ataque sorpresivo… Tenías algunas marcas en tu espalda y llevabas las ropas desgarradas… La situación ha estado algo tensa estos días Legolas… Por eso necesito que me expliques, a mí antes que a nadie, qué ocurrió. Aragorn no es tan paciente como yo, tratándose de ti. Hubieses visto la escena que armó por no dejarle estar a tu lado el día de hoy. Quería ser el, a quien vieses en cuanto despertaras… Nunca va a cambiar, bien ahora necesito saber…

¿Qué podía contar Legolas, si el mismo no sabía a ciencia cierta lo que había sucedido? Tratando de ganar tiempo, dio algunos sorbos a su plato de avena.

-Sólo tengo recuerdos vagos, detalles. Un calor intenso dentro de mí, una fuerza presionando mi cuerpo contra el suelo y que me impedía el movimiento voluntario… Y… Me da pena decir esto…

-Te repito que puedes confiar en mí. De mi boca no saldrá nada.

-Bien… Sentí como si unas manos invisibles me… Me tocaran.Pero lo que tengo muy presente es a Mamil.

-¿Es tu Ada?

-Así es. Como si hubiese aparecido ante mí en el momento que más la necesitaba. Cómo su inmenso amor me rodeó con dulzura. Los verdes campos, la hierba, el aire puro… Era como estar en el paraíso. Todo era tan bello, que deseé quedarme ahí por siempre.

-Ahora sé por qué te rehusabas a despertar… Sobre todo ahora que tu herida habla mucho por ti.-

Legolas se congeló.

-¡Por favor! ¡Nadie más debe enterarse! Mi Atar lo prohibió so pena de muerte… Y mi Atar siempre cumple su palabra.

-Descuida Legolas para nuestro beneficio- aunque suene muy duro- Tu padre está lejos, por ahora. Lo que me plantea varias preguntas al respecto ¿sabes realmente porque prohibió a tu pueblo mencionar el incidente? ¿Te dio alguna explicación congruente con sus actos?

-No. Simplemente dio la Orden. ¿Acaso hay otra razón que desconozco Mithrandir?

-La hay, pero no soy yo el indicado para decírtelo… Ahora quiero que me digas ¿quién es Anderiel?

Golpe bajo a Legolas. Gandalf siempre directo al punto, así era él, cuando la ocasión lo ameritaba.

-Quiero la verdad, solo así podré ayudarte. ¿Quién es, o qué es Anderiel? Hablabas en sueños, y repetías constantemente ese nombre.

Era tiempo ya, de compartir con alguien su pena. Y quién mejor que el mago Istari para desahogar parte de su pena.

-A ti no puedo mentirte Mithrandir. Una extraña presencia ha estado atormentándome desde hace varios días. Aparece y desaparece a voluntad, y lo más extraño de todo es que solo yo puedo verlo, nadie más. Es igual a mí, excepto en el color de su piel y el color de sus ojos… Lo de él son fríos… Oscuros… Negros. El solo recordarlo me hace estremecer.

Gandalf prendió su pipa y le dio tres bocanadas amplias. Escrutando meticulosamente cada palabra. Cada una de ellas era muy importante, por más insignificante que fuese.

-…Las primeras veces, su presencia me dejaba exhausto, la herida sangraba en abundancia y yo sentía morir. La última vez que apareció ante mis ojos, me obligó a darle un nombre, apoderándose de mí. Si así lo desea, puede inmovilizarme y hacer lo que le plazca… Extrañamente la herida ya no sangró aquella vez y…

-¿Haz intercambiado algunas palabras con él?- Gandalf intervino.

-Sí… “Siempre voy a estar un paso delante de ti, puesto que yo, soy tú”. Considero que esto es lo más importante y lo más detestable que me ha dicho. Porque estoy pensando que tiene razón.- Legolas dejó su tazón en su mesita de noche. El apetito se había ido - Es más veloz que yo… No he podido darle alcance y eso me enfurece.

-Ya veo… Su presencia va cobrando fuerza… Es más corpórea…

-Gandalf- Legolas le habló de tú- ¿Hay alguna manera de detener todo esto? Siento que voy a volverme loco… Veo y siento cosas… No quiero vivir así. De hecho ya no quiero vivir…- Volvió a recostarse en la cama y se hizo un ovillo.

-Hmm. No tienes ganas de luchar… Quieres morir, y sería lo más estúpido que pudieses hacer. No actúas como un príncipe guerrero, sino como un elfo cobarde.

Gandalf nunca le había hablado de aquella manera. Sus palabras siempre habían sido de aliento y de felicitación, hoy sin embargo le restregaba en la cara su cobardía.

-Me duelen tus palabras Gandalf, pero tienes razón… Aragorn y Mamil me han dicho que los Valars me han dejado en Arda porque tengo una misión que cumplir… Que sea feliz; Pero no estoy de acuerdo con ellos. Desde que Rumil se fue, he perdido la esperanza.

-Legolas, creo que no es el momento ni el lugar adecuado. Pero muchas vidas dependen de ti. Vidas que correrán con la misma suerte que tú si son atacados por elfos oscuros. Viniste a Gondor para pedir ayuda y luchar por tu pueblo… El pueblo de los hombres confía en el pueblo de los elfos y viceversa… Es por eso que el pueblo Rohirrim ha acudido al llamado. Éomer, su rey, está ahora en Gondor, discutiendo un plan de batalla al lado de Elessar, y solo esperan a que el príncipe Legolas se restablezca y sea para ellos como un hermano más, para luchar por la paz de nuestra tierra y de nuestro mundo.

-Lo sé Gandalf, cuentan conmigo, mi Atar cuenta conmigo. Pero mi espíritu de lucha flaquea, cuando más dispuesto estoy a luchar. Es una sensación extraña, como si estuviese todo el tiempo…

-Ebrio. Somnoliento.

-S-Si.

-Ya nos encargaremos de eso. Por lo pronto debes comer algo y recuperar fuerzas- Gandalf volvió a acercar el plato de comida- Por cierto. Aragorn estuvo muy preocupado por ti. Día y noche a tu lado. Durmió poco, y comió menos.

-¿Es cierto lo que dices?

-Absolutamente. Le interesas mucho. Pero eso creo que ya lo sabes.- Gandalf rió malicioso.

-Lamento mucho haberle causado tantas molestias… Aragorn me declaró su amor, Mithrandir. Quiere que le dé una oportunidad.

-¿Lo intentarías, Legolas?

-A estas alturas ya no sé lo que quiero. No tengo cabeza para pensar en el amor.

-Sería un gran apoyo para ti. Si quieres un consejo, permítele acercarse a ti. Sino como una pareja sentimental, como un buen amigo, por el momento. Habla con él, sabe escuchar y sus consejos son sabios... Es hora de retirarme, mi joven príncipe; requieren de mi presencia en el consejo. Termina de comer y si te sientes con ánimos, sería todo un honor el que nos acompañases.

Gandalf el gris, se levantó de la silla cercana al lecho de Legolas y tomó una jugosa manzana del frutero.

-Deliciosas… Todas cortadas de propia mano del rey. Puedes sentirte muy afortunado. No todos pueden jactarse de “tener tal honor”. Haces que Aragorn se comporte como todo un muchachito enamorado.-Dándole una gran mordida, el gran mago se aproximó hacia la puerta.

-E-Espera Gandalf, iré contigo. Sólo dame unos minutos para asearme. No tardaré.

-Todos los que necesites Legolas… Todos los que necesites.


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-Así que no te preocupes Aragorn- Decía Éomer- Dejé mi ciudad resguardada y con órdenes precisas. Gandalf fue de mucha ayuda. Su gran conocimiento será una herramienta fundamental para que no tengamos que lamentarnos más de la cuenta. Desafortunadamente mucha gente morirá, no podemos negarlo, pero mientras menos bajas haya, será mejor para todos… Pienso que Gondor será una pieza fundamental para el ataque de… Esos elfos de la oscuridad. Por eso estoy aquí, para unir fuerzas y darles batalla… ¡Defenderemos Arda con todo lo que tengamos!

-Gracias hermano- Contestó Aragorn lleno de gratitud- Sabía que no ibas a dejarnos luchar esta batalla solos.

-Nunca haríamos tal cosa…

Éowyn traspasaba el umbral de la puerta. Sonriendo tímidamente, como siempre hacía cada vez que tenía a Aragorn enfrente.

-No pude persuadirla de que se quedara en Rohan- Dijo Éomer seriamente-Sabes lo necia que suele llegar a ser cuando se le mete algo en la cabeza.

-No soy una necia, simplemente consideré prudente venir a ayudar en todo lo que me sea posible. Soy una guerrera, nunca me lo hubiese perdonado… ¡Aragorn, es un placer volverte a ver!- La bella mujer le abrazó efusivamente- Disculparás el retraso, pero creímos oportuno viajar en dos grupos distintos para no ser el blanco de miradas curiosas.

-Es un gusto tenerte aquí, después de tanto tiempo, Éowyn. En verdad que no tengo con qué pagarles.

-Hicimos un pacto de hermandad, recuérdalo Aragorn. Hubieses hecho lo mismo por nosotros… Y a todo esto… ¿Dónde está Faramir?- Preguntó Éomer- El grandioso y responsable senescal de Gondor debería estar aquí.- Al escuchar el nombre de su antigua pareja, la mujer bajó la mirada.

-Cubre la guardia en la torre vigía. Tiene órdenes de no abandonar el puesto bajo ninguna circunstancia. Para este momento, ya debe estar enterado de su llegada. Debió haberles visto venir.

-Y es lo mejor que pudiese hacer, quedarse por siempre y para siempre ahí, porque de lo contrario le arrancaría la cabeza con mis manos…

-Éomer no es el momento ni el lugar adecuado, por favor.- La rubia se ruborizó.

-¿Puedo ofrecerles algo de comer y beber?- Sintiendo el ambiente tenso, Aragorn, hizo sonar la campanilla de servicio- El viaje fue largo y agotador. La nieve ha subido algunos centímetros y es difícil desplazarse.
-El camino estuvo complicado en algunas partes, pero nos las supimos arreglar bastante bien. Gandalf es una caja de sorpresas.

-¿Escuché mi nombre?

El anciano venía acompañado de Legolas- quien venía ligeramente retrasado. Aragorn contuvo el aliento. Su príncipe por fin estaba de pie y con buen semblante. ¡Gracias a los Valars! Habían escuchado sus plegarias.

-Supongo que no habrán estado hablando mal a mis espaldas mientras estaba ausente.

-En lo absoluto. Comentaba con Aragorn, que de no haber sido por tu ayuda, nos las hubiésemos visto muy difíciles por el camino…Oh y tú debes ser el príncipe Legolas de bosque negro, he escuchado mucho sobre ti. Mucho gusto en conocerte.

Éomer acercó su mano al elfo.

-Me llamo Éomer, rey de Rohan.

-Y yo soy Éowyn.- Dijo la mujer haciendo una pequeña reverencia.

-Un placer- contestó tímidamente Legolas.

-¿Te sientes mejor?- Aragorn colocó su mano sobre su hombro-.

-Sí. Gracias.- Legolas nunca levantó la mirada hacia el rey.

-El príncipe Legolas ha estado un poco indispuesto los últimos días- Dijo Gandalf con cierto aire sospechoso en sus palabras- El clima de Gondor no le ha sentado muy bien… Lo que me recuerda que Legolas debe decirte algo importante Aragorn, es sobre las armaduras élficas…

-Pero yo no…

-¡Pero claro que sí! Y mientras ustedes dos intercambian puntos de vista- Dijo arrastrando a ambos fuera de la habitación y guiñando un ojo al rey- Yo acompañare a éste par de Rohirrims a comer. ¡Me muero de hambre! Tanta, que sería capaz de comerme un Trol.


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No sabía que tenía entre manos Gandalf el gris. Pero Aragorn agradeció infinitamente la “inesperada ayuda”, estaba loco por estar a solas con Legolas. Este, por el contrario, se mostraba mucho más callado de lo normal. Distante.

-Vayamos a otro sitio a platicar. Los pasillos son muy fríos. No quiero que te resfríes.
-Por favor Aragorn. No me trates como un niño humano.

-¿Cómo dices?

-A-Agradezco tus cuidados y tus atenciones. Pero sólo haces que me sienta inútil. N-No quiero que vuelvas a hacerlo ¿está bien?

-Oh, vamos. Ahora sé porqué estás así… Quiero dejar muy en claro una cosa Legolas. Mientras estés bajo mi techo, mientras seas mi invitado, yo cuidaré de ti. Necesitas ayuda y lo sabes… Y yo estoy dispuesto a hacer todo por ti.

-Aragorn, no…

-¿Sabes las horas de angustia que pase, al saber que no podrías despertar? – Le tomó por los hombros de manera brusca- ¡No, no lo sabes…! ¿Y sabes por qué? ¡¡Porque la tristeza te está venciendo y a ti no parece importarte!! Pero yo no voy a dejarte caer ¿me oíste? Voy a luchar por ti, cueste lo que cueste.

-¿Tanto te importo Dunedain?

-Más que a mi vida… Estoy completamente perdido de amor por ti, y no pareces darte cuenta… Legolas, yo lo veo así… Los agraciados Valars te han puesto en mi camino, me lo han dicho en sueños y no pueden estar equivocados. Déjame ser quien sane la herida de tu corazón, por favor. Yo sabré hacerte feliz, solo quiero que me des una oportunidad, te lo suplico…

Aragorn cerró el abrazo. Sujetando fuertemente el cuerpo de Legolas contra el suyo.

-Déjame estar así unos minutos… No me rechaces… No me rechaces…

-Elessar, estás… ¿Estás llorando?

Legolas escuchaba como el poderoso rey de Gondor, el más importante de todos, lloraba en silencio en su hombro. Lloraba por el… Lloraba porque lo amaba… Y temblaba por amor.

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CONTINUARÁ

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Hasta aquí por hoy. Perdonen el retraso, pero se me han metido ideas locas a la cabeza últimamente jaja. No me hagan caso. Espero que el capi les haya gustado y de aquí en adelante, la cosa se va a poner color de hormiga muehehe. No se despeguen!!!
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios