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Notas del capítulo:
Uff, por fin llegó jaja.
Hola a todos y todas ^^, como podrán observar, cambié el título del fic, me pareció un poquito más adecuado muehehe. En fin ya no entretengo más, a leer pues. Espero les guste



______


CAPITULO 7


Rompiendo barreras


______





-Y es todo lo que tengo que decir respecto eso…

La mano de Aragorn, fue directo al hombro de Legolas, en señal de apoyo. El elfo la palmeó con la suya, en agradecimiento.

-Lo siento en verdad.- Continuó el rey- Nunca habría podido llegar a imaginar, por todo lo que has tenido que pasar todos éstos días. Ahora sé por qué llevas luto y lo que representa esa joya para ti. Es lo único y lo último que conservas de… Tu consorte.

Legolas le había abierto una parte de su vida a Aragorn. Indirectamente, ambos estaban ligados desde aquel nefasto día.

-Me la obsequió la noche antes de partir a Lothlorien, estaba tan contento y… Aragorn, estás completamente seguro que… No… De que Rúmil no estaba…

-Solamente había elfas, y elfitos, Legolas. Y por lo que me has contado, solamente tú y Rúmil, iban como escoltas. Te doy mi palabra de hombre. El no estaba entre los caídos.

Se levantó nervioso de la gran roca en la cual se había sentado, junto a un pequeño Arbol. Aragorn hizo lo mismo.
-Esta incertidumbre no me deja vivir. Mi Atar mandó a los mejores buscadores del reino y no encontraron una sola huella. Como si Arda se lo hubiese tragado. Mi mente me dice que Rumiel se ha ido a descansar a las salas de Mandos. Pero mi corazón no lo acepta. El no haber podido ver su… Cuerpo inerte, me obliga a…

-Te comprendo Legolas. Conozco las tradiciones élficas y sé que guardarás luto hasta que tu Atar así lo decida- El corazón de Aragorn se encogió por la incertidumbre-¿No es así?

El elfo asintió.

-Aragorn ¿cómo es que sabes tanto acerca de mi pueblo?

-Es una larga historia Legolas, pero bastará con decirte que Gandalf y yo hemos pasado años en compañía de cientos de libros. Para bien o para mal, el ser el rey de Gondor me obliga a ser una persona sumamente culta… Y aburrida.- Bromeó-.

-Yo no lo creo. No sé cómo explicarlo, pero charlar contigo me tranquiliza. Desprendes un aura, tan inusual entre los humanos… Si no supiera que eres un mortal, juraría por Eru que ante mi tengo a un medio elfo, como Lord Elrond.

Legolas no sabía cuánta verdad había en sus palabras. Sin embargo Aragorn no le reveló, absolutamente nada y le dejó continuar.

-Suelo ser muy reservado antenuevas amistades. Me cuesta trabajo abrirme a los demás. Sin embargo, contigo ha sido totalmente distinto. Las palabras fluyen ligeras de mi boca. Como si te conociera de siglos atrás.

Se hizo un ligero silencio entre los dos.

Aragorn luchaba contra el impulso de robar un beso de aquellos labios rosados y echar todo a perder. Estaba tan cerca del príncipe, pero a la vez tan lejos. Haciendo un acto de fuerza de voluntad- por segunda ocasión- decidió que no era el momento adecuado para aventurarse. Ya habría tiempo para comenzar a cortejarlo. Porque eso era en lo que había estado pensando durante toda la noche, antes de cortar la bella flor y depositarla furtivamente en la habitación de su huésped. Le daría tiempo al corazón de Legolas de sanar. Y si caso tenía suerte, gobernaría en el, como dueño y señor.

-Estás ampliamente correspondido Legolas- Contestó el rey viéndole fijamente- Me siento halagado por tus palabras. No sabes a qué grado. Es lo más sincero que alguien me ha dicho en toda mi larga vida.

-No más que la mía- sonrió el príncipe.

-¡Vaya, vaya, vaya! Por fin los encuentro- Legolas y Aragorn se giraron. Frente a ellos se encontraba Faramir, ya enfundado en su atuendo “formal” de senescal.- Pensé que sería una buena idea comenzar con el entrenamiento. Creí entender que el tiempo apremiaba… Y por lo que estoy observando, la disciplina se ha relajado un poco en Gondor.

Faramir estaba molesto. Aragorn le conocía demasiado bien. Le debía una disculpa por lo ocurrido la noche anterior, sin embargo no habían podido coincidir durante el transcurso del día. Hablaría con el después, en cuanto encontrara el lugar y momento adecuado.

-Faramir tiene razón Aragorn, será mejor que comencemos de inmediato. He sido perezoso. Me dejé llevar por la emoción.

-Bien- Dijo secamente el rey- Faramir, lleva a Legolas al campo de tiro. Reúne a los mejores hombres y les alcanzaré en cuanto me sea posible. Debo darme una buena ducha.- Haciendo una pequeña reverencia, les dejó atrás, con el alma en un puño.

Aragorn no quería dejar solo a Legolas por culpa de los malditos celos, pero no tenía otra alternativa. Debía, necesitaba creer que su senescal no aprovecharía su ausencia para intentar algo más con el elfo. Debía tener su salud mental intacta y no atrofiada, pensando mil y una tonterías.

Legolas no lo permitiría… Legolas no lo permitiría. Es un elfo fuerte e inteligente… ¡Por Elbereth parezco un chiquillo! Y Faramir no es un monstruo., no lo es, me estoy extralimitando… Pero es un conquistador, lo lleva en la sangre; bien podría utilizar el poder verbal para…Tranquilo Aragorn, nada va a ocurrir, toma el control de tus acciones. Nadie debe enterarse de tus sentimientos. Mucho menos Legolas, aún no es tiempo.

~~

-¿Amaneciste mejor Legolas? –Preguntó Faramir, trayendo al elfo de regreso a Arda-.

-Necesitaba descansar, eso era todo. Debí haber hecho toda una escena ¿verdad?

-Me preocupaste. En verdad creí que te enfermarías, ó algo peor. Pero después recordé que los elfos tienen un poder mayor de curación que nosotros los hombres; así que me fui a mi habitación, me desnudécomo todas las noches y dormí como un bendito, pensando en que todo estaría bien contigo. Me gusta dormir sin una prenda, es más cómodo… ¿Nunca lo has hecho, Legolas?

Faramir, tomó el brazo del príncipe y comenzaron a caminar.

-Solía hacerlo cuando era un elfo pequeño.

-¿Eso quiere decir que ya no lo sigues haciendo?

Recuerdos fugaces llegaron a la mente de Legolas. El y Rúmil haciendo el amor a la escasa luz de las velas esparcidas por toda su habitación, cobijados por la suave manta hecha de la tela más fina y delicada, regalo de bodas de su Atar.

-Ya no- Contestó bajito- ¿hacia dónde queda el campo de tiro?- Cambió el giro de la conversación, no quería recordar – por el momento- los hermosos momentos vividos con su consorte.

-Ya vamos llegando… Siguiendo con la plática, mi querido Legolas. ¿Puedo tomarme el atrevimiento de preguntar si…, hay una hermosa elfa o elfo habitando en tu corazón?
-No, ¡no hay ni los habrá, jamás! –Contestó molesto- El amor se ha acabado para mí.

Adelantando el paso, se despegó del senescal, quien lo observó a la distancia, confundido. No se necesitaba ser un mago genio para darse cuenta de que el elfo sufría por una decepción amorosa. Pero no se daría por vencido, ya averiguaría más. Había tiempo de sobra.

~~

-Henos aquí Legolas- Dijo Faramir- Bienvenido a mis dominios. Aquí es donde el ejército de Gondor y su magnífico senescal, realizan sus prácticas. No es muy grande por la propia extructura del edifico de Minas Tirith, pero es lo suficientemente vasto para nuestros propósitos.

De su cinto, desmontó un poderoso cuerno e hizo el llamado representativo de su tropa. Que no tardó más allá de algunos minutos en reunirse. Legolas perdió la cuenta, eran demasiados – pero a la vez tan pocos- Y la mayoría de ellos perdería la vida por defender Arda. Eran Mortales. La línea de su vida, tenía un principio y un final. Aunque también los seres inmortales agraciados, como los elfos, partían a Mandos; quizás, para algún día regresar.

Había un silencio expectante.

A pesar de permanecer de una sola pieza, siempre mirando hacia el frente sin hacer ningún movimiento. Los soldados miraban con cierta curiosidad a la imponente figura elfica. La mayoría de ellos nunca había visto algunovivoy tan cerca.

Faramir tomó la palabra.

Con voz de mando explicó claro y conciso, el propósito de la presencia de “El príncipe Legolas” y el resultado esperado, haciendo hincapié en que pelearían una difícil batalla contra la raza de elfos oscuros por la salvación de Arda y las futuras generaciones.

Todo seguía en silencio. Solo la voz de su senescal corrompía el entorno. Ningún guerrero parecía inmutarse; como si sus corazones fueran de piedra y hielo. Acostumbrados al derramamiento de sangre y a la barbarie.
Cuando llegó el turno de Legolas de referirse hacia los soldados, lo hizo con determinación fuerza y coraje. Tal y como le había enseñado su atar. Era un líder nato. El rey de Gondor lo observaba desde lejos con deleite y admiración. Una criatura fina, hermosa, bondadosa y letal al mismo tiempo.

-…El tiro con arco requiere una cierta dosis de fuerza, bastante coordinación y, desde luego, puntería. Pero el principal beneficio es que desarrolla -de una forma dificilmente superable, la capacidad de concentración. Todas estas son cualidades imprescindibles si quieres llevar la ventaja ante el oponente -Decía con determinación el príncipe.

-...Como a un buen herrero trabajando el acero. Para quien conoce la importancia de la ejercitación, sabe que, cada vez que levanta el mazo y lo hace bajar, la intensidad del golpe es diferente. La mano repite el mismo gesto, pero, a medida que se aproxima al hierro, sabe si debe tocarlo con más dureza o más suavidad…Como un molino… Para quien mira sus aspas una sola vez, parece girar con la misma velocidad y repetir siempre el mismo movimiento… Pero quien conoce los molinos, sabe que están condicionados por el viento y cambian de dirección siempre que es necesario…El arquero permite que muchas flechas pasen lejos de su objetivo, porque sabe que no aprenderá la importancia del arco, de la postura, de la cuerda y del blanco hasta después de haber repetido sus gestos miles de veces, sin miedo a errar. Hasta que llega el momento en que ya no es necesario pensar lo que se está haciendo. A partir de entonces, el arquero pasa a ser su arco, su flecha y su blanco…

Aragorn- recién llegado, observaba a lo lejos. Estaba impresionado con el pequeño discurso del Legolas, y al parecer también Faramir, quien se encontraba con la boca abierta. Legolas manejaba con tal delicadeza y sensualidad el arco y la flecha al momento de dar su explicación, que poco faltó para que ambos (rey y senescal) tuvieran una pronunciada erección.

-…Una vez disparada, el arquero ya no puede hacer nada más- continuaba Legolas- salvo seguir su recorrido en dirección del blanco. A partir de ese momento, la tensión necesaria para el tiro ya no tiene razón de ser. Por lo tanto, el arquero mantiene los ojos fijos en el vuelo de la flecha, pero su corazón descansa y él sonríe… Un Guerrero de la Luz, después de cumplir con su deber y transformar su intención en gesto, no necesita temer nada más: ha hecho lo que debía. No se ha dejado paralizar por el miedo; aún cuando la flecha no alcance el blanco, tendrá otra oportunidad, porque no ha sido cobarde…(*) Ahora daré una breve muestra de lo queremos llegar a alcanzar en la medida de lo que sea posible. Necesito un arco en buenas condiciones.

Uno de los guerreros- escogido por Faramir- entregó su instrumental.

-Espacio por favor- indicó el elfo muy dueño de la situación. Los soldados perdieron la formación y se abrieron en canal, dejando al “experto” en medio de ellos. Con temple y con mucha técnica adquirida a través de los siglos, cargó su arma mortífera y apuntó hacia uno de los blancos más alejados del campo. La flecha zumbó por el aire, descargando su aguijonazo letal justo en el círculo más pequeño. Los vítores no se hicieron esperar. Aragorn sintió su pecho henchido de gusto, acercándose de inmediato a Legolas para felicitarle con mucho entusiasmo.

-Es todo por hoy, tienen la tarde libre- Indicó Aragorn a los soldados- Vayan a compartir con sus familias, tal vez pase mucho tiempo, antes que les vuelvan a ver. Mañana temprano, a la misma hora… ¡Legolas, esto merece un brindis!

~~

-¡Salud!

Tres copas se alzaron chocando entre sí. Aragorn y Famir brindaron con vino espumoso, no así Legolas que se vió por bien servido con un ponche de frutas.

-Eres tremendamente bueno con el arco, principito. Pero no creo que puedas superarme con la espada.

-No dudo de tus cualidades Faramir, por algo eres el senescal de Gondor. Ciertamente la espada no es mi fuerte, pero me defiendo bastante bien.

-Por cierto Legolas- Intervino Aragorn- Gracias por las palabras que dirijiste a mis soldados. No les había visto tan eufóricos desde hacía tiempo. Eres un líder, no tengo duda de ello.- Alzó la copa y bebió un gran sorbo.

-Hey, ¿dónde me dejas a mí? –Faramir se sintió un poco ofendido- He dirigido decenas de ejércitos y nunca me haz dado ninguna clase de elogio. Vas a hacer que me sienta celoso.- El estar sentado justamente al lado de Aragorn, propició que la ira, la embriaguez, la calentura y el desquite, actuaran en Faramir. Sin recato acercó su mano hacia el cuello del rey, y lo atrajo hacia el, para morder con rudeza el labio inferior de Aragorn.

Legolas se quedó sin habla, dejando su ponche de frutas a un costado, en una pequeña mesita.

La primera reacción del ex montaraz fue apartar de un empujón a Faramir, quien ya probaba la sangre real y reía de una manera poco usual en el. Como si se estuviese burlando.

-Creo que es hora de que me retire. Querrán estar a solas.- Indicó el elfo, dispuesto a retirarse a sus habitaciones, pero Aragorn le cortó el paso.

-Legolas, no es lo que parece… ¡Faramir y yo no tenemos una relación!

-No tienes porqué darme explicaciones, Elessar.No soy nadie para juzgarles.

-Vamos Aragorn, no seas tímido, Legolas comprende ¿verdad príncipe del gran bosque negro? ¿O acaso en tu reino son demasiado mojigatos y puros como para atreverse a hacer cierta clase de muestras de “cariño” en frente de los demás?

Legolas frunció el ceño. Aragorn estaba ya, a punto de golpear a Faramir por decir estupidez tras estupidez. Pero el elfo enfrentó al senescal.

-No sé a que te refieres exactamente con la palabra “mojigato” no la conozco y en realidad no me interesa. Solo sé que haz bebido demasiado y no estás hilando tus ideas. Si quieres un buen consejo, ve a descansar. El ejército de Gondor necesitará un líder – de piez a cabeza- mañana por la mañana.

Sin decir más, salió de la habitación. Esta vez, el rey no siguió sus pasos. Sino que bajó la cabeza, apenado, sin tener razón. Ahora recordaba porqué los elfos y los humanos eran tan distintos, y no sólo en el aspecto físico, sino en el moral. Había un gran abismo entre ambas razas. Y ese pequeño conflicto ratificaba todo. Legolas bien pudo haber contestado el agravio de Faramir con otro, sin embargo, no lo hizo; y lo amó más por eso. Cada segundo, Légolas le daba una lección de humildad.

-Eres un bastardo Faramir -Dijo Aragorn decepcionado- No pongas de pretexto tu embriaguez. Tus palabras fueron dichas con cizaña… No sé que motivo te orilló, pero no quiero saberlo. Apartir de hoy, nuestra relación será meramente formal, de Rey a senescal. ¿quedó claro?

-¿Porqué defiendes tanto al elfo? – Contraatacó Faramir- A mí no me engañas Rey Elessar… Estoy, ebrio, pero no soy un estúpido, para no darme cuenta de que te mueres por el. Ahora sé que la criatura, hermosa y maravillosa de la cuál me hablaste recién llegué al reino, es ni más ni menos que Legolas… ¡Qué bella parejita!

-¡Cierra la boca Faramir, no sabes lo que dices!

-No, no lo haré. Te conozco de toda la vida, y tus ojos no pueden mentir. Estás loquito por ese rubio de orejas puntiagudas. Y no te culpo. ¡Es excepcional! Si señor… Pero adivina qué- Faramir volvió a reir, dejándose caer en el sillón, con cara de: “ yo sé algo que tú no”-. Tu hermoso príncipe no volverá a amar nunca más… Así que no te hagas muchas ilusiones con el. Es una pena… ¿No me crees? Entonces vé y pregúntaselo.

-Eres detestable cuando el alcohol corre por tu venas, Faramir. No sabes controlar tu lengua.

-¿Quieres apostar? Mi lengua a hecho enloquecer hasta a la persona más frígida del reino. ¡Puedo darte una mamada real para que puedas constatarlo. Es mi especialidad.

-No tiene caso seguir perdiendo mi tiempo contigo. Me das tanta pena… Y si sigues actuando de manera irreverente, vas a acabar en soledad. Estaba dispuesto a ofrecerte disculpas por lo de ayer, pero no tiene caso gastar saliva en alguien como tú. Adiós.

Faramir se quedó solo.

Aragorn lo había abandonado… Igual que los demás.
Bebió su último trago y estrelló el tarrón contra el suelo. Hervía de celos y de coraje. Gritó con todas sus fuerzas, echando fuera su frustración y su tristeza. Había actuado mal, estaba conciente de ello, pero no había podido evitarlo. El deseo de la carne era muy fuerte… Y el del alochol también, así que con mucho esfuerzo se levantó, y alcanzó la botella a medio terminar y se la empinó.

-A tu salud, Estel…

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~~~~~~

-¿Legolas, estás ahí? ¿Podemos hablar unos minutos?
Aragorn había llegado hasta los aposentos del elfo, y había dado pequeños golpeteos a su puerta.
-Adelante- Contestó desde dentro Legolas.

-Perdona que interrumpa- Se disculpó Aragorn- Pero…Yo… quería…

Se quedó mudo.

¡Legolas estaba completamente desnudo! De pie ante el. Algunas prendas de vestir estaban revueltas en su cama. Aragorn giró inmediatamente con el rubor subido hasta el último cabello de su espesa cabellera.

-Lo siento… No pensé que tú…

-No tienes que disculparte a cada momento Aragorn. ¿Te has apenado al verme, no es cierto? Nosotros los elfos vemos la desnudez del cuerpo como algo natural. No sentimos pudor, nacemos desnudos, incluso los humanos. Si cubrimos nuestra piel con ropas, es porque algunas criaturas de Arda no comprenden… Toma asiento, me cubriré enseguida, no quiero incomodarte.

¿Incomodarme? ¡Por Elbereth!

-Y… cómo va tu herida, Legolas- Aragorn trató de cambiar el rumbo de la plática. ¡hacía demasiado calor!- V-¿Va mejorando?

-Mejorando, gracias. ¿Y como está tu labio? ¿Ya no sangra? fue una buena mordida.

¡Maldito Faramir, ya me las pagará. Me dejó en ridículo ante los ojos de Légolas, ahora pensará que soy un libertino.

-Bien… Sé que no debo pedir disculpas a cada segundo pero, lo que sucedió hace minutos… Disculpa a Faramir, ha pasado por dificultades en su vida personal y no atraviesa un buen momento. Es muy impulsivo pero en el fondo es una buena persona.

-El alcohol embrutece al hombre. Es lo que mi Atar siempre dice. Y tiene toda la razón… Ya puedes mirar, Aragorn.

Con ó sin ropa, Legolas era exquisitamente hermoso y elegante.

-Tu Atar es muy sabio.- Dijo el rey- Ahora, para compensarte, quiero invitarte a salir.

Lo había dicho. La noche anterior había planeado decírselo, pero no había encontrado las palabras necesarias. Y sin más ni más habían fluído de su boca. El mismo estaba sorprendido.

-I-¿Invitarme a salir? – Contestó sorprendido Legolas-.

-Pensé que sería una buena idea. Claro, si aceptas.

-No estoy muy seguro de querer salir. No me gustan las multitudes y no me siento anímicamente preparado.

-Por favor. Hazme el honor de disfrutar de tu compañía , no te quitaré mucho tiempo.

Aragorn había sido muy amable y cordial, lo menos que podía hacer, era aceptar. Sería desatento de su parte declinar definitivamente su oferta.

-Está bien, acepto tu invitación.

-¡Perfecto! No te arrepentirás, te lo aseguro.

Aragorn ofreció su brazo a Legolas, quien tímidamente lo tomó y se dejó guiar. Hubo un momento de silencio, mientras caminaban por los largos pasillos. Hasta el momento de llegar hasta la habitación personal del rey.

-Dame algunos minutos ¿quieres?- Dijo Aragorn entrando-.

Legolas se quedó en el marco de la puerta, sin atreverse a entrar. Solo pudo observar la sombra de su anfitríon reflejándose sobre una de las paredes. Cuando Aragorn regresó, lo hizo con sus clásicas ropas de montaraz.

-Así es más fácil pasar desapercibido entre la multitud. Es el precio que el rey de Godor debe pagar por tener algunos ratos de esparcimiento. No soy del agrado de todos, Legolas. Quién mejor que tú para entenderme.

-Comprendo, suelo hacer el mismo truco, cuando quiero escaparme un poco, en las afueras de Mirkwood… Espera, espera un momento…

Legolas acercó su rostro hacia Aragorn. Su ropa desprendía un olor peculiar, un aroma conocido.

-¿Llevabas este atuendo aquél día verdad? –El elfo pasó su mano por la chaquetilla sin apartar su vista.

-Veo que lo recuerdas- Contestó intrigado Aragorn.

-Mis recuerdos son vagos, las imágenes son difusas… Una cabellera larga - El elfo acercó su mano y acarició un mechón- Unos ojos azules misericordiosos… Sin embargo, tu olor sería difícil de olvidar. Aún conservo los vendajes con los cuáles pudiste detener la hemorragia. Los tengo justo al lado de mi cama. Un día antes de partir hacia aquí, los tomé entre mis manos y… Había un aire peculiar… Por eso lo reconocí de inmediato… Ahora sé que huelen a ti… Nuevamente te doy las gracias por haberme salvado la vida. Estoy en deuda contigo y espero algún día pagarte con las misma moneda.

-¡Legolas! -Aragorn temblaba de pies a cabeza. Su corazón parecía salir de su pecho – No estás en deuda conmigo, si hubieses estado en mi lugar, habrías actuado de la misma manera. Tienes un corazón noble… Por eso te admiro y por eso yo…

-Bien, ¿a dónde iremos?- Legolas cortó de tajo la conversación, puesto que sentía que se estaba saliendo de sus manos. Aragorn le atraía de una manera extraña y no sabía porqué. Su corazón todavía lloraba por la pérdida de Rumiel, pero el estar al lado de aquel hombre le hacía sentirse protegido y a la vez amado de una manera muy especial.

-Será una sorpresa.

-¿Me gustará?- Preguntó el elfo, entre divertido, expectante y temeroso.

-No lo sé, es mi primera citacon un príncipe elfo… Legolas, ¿fue mi imaginación, o acabas de sonreír?

-No fue tu imaginación, sonreí.- Contestó con sus mejillas sonrosadas.- Ya te he dicho que no suelo hacerlo con frecuencia, pero tu rompes con todas mis barreras. ¿Qué tiene el rey de Gondor, que hace que un príncipe guerrero, se sienta cohibido y apenado ante sus palabras, como un pequeño elfito inexperto?

Aragorn sabía perfectamente la respuesta: “Amor” en su máxima expresión.

-¿Mis palabras te ponen nervioso Legolas?

-Sí.- Contestó bajando la mirada y su rostro se volvió a teñir de rosa.

¡Por todos los Dioses, me encanta cuando se pone así.

-Si te incomoda…

-Está bien, me agrada, es sólo que no estoy acostumbrado… Los elfos tenemos una manera muy diferente de… Bueno,olvídalo, iba a decir una tontería.

-Nada de lo que dices son tonterías, anda, suéltalo, estoy intrigado…

-No, es una cosa sin importancia. Apurémonos, el tiempo es valioso.

-Tus palabras son órdenes para mí, seré tu esclavo por lo que resta de la noche.

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~~~~~~

Penetraron a un pequeño recinto a media luz, a unos cuantos pasos de la entrada principal de Minas tirith. El dependiente, al reconocer a ”Trancos” (y el cual era su complice en sus correrías) le asignó de inmediato su mesa preferida. La más apartada y la menos iluminada de todas. Aragorn respiró aliviado al ver que el lugar prácticamente estaba vacío. Solo un hombre robusto degustaba en la barra principal y parecía bastante ahogado. Desafortunadamente los acontecimientos recientes, habían hecho que la población estuviese más reticente a salir por la tarde-noche. Sonrío para sí. Tendrían más intimidad. Legolas sin embargo se sentía extraño y había optado por no quitarse la caperuza, hasta no estar completamente seguro de que no había “peligro”. Aragorn comprendió a la perfección y no insistió. Los elfos todavía seguían llamando demasiado la atención entre los humanos y las relaciones entre ambas razas seguían pendiendo de un delgado hilo. Así pues, para no estar en discordancia, el tampoco se bajó la caperuza.

La luz tenue de la vela apostada en la mesa, les hacía verse -hasta cierto punto- enigmáticos y fantasmales.

-Suelo venir aquí siempre que me siento solo, tenso, ó triste. Ahora es diferente, tengo conmigo a una magnífica compañía y el sentido cobra otro rumbo. ¿Qué te parece Legolas? Sino te agrada, podemos buscar algún otro lugar.

-Hay quietud, es sobrio, me gusta.

-¿Puedo ofrecerles algo de beber? –El encargado se había acercado a ofrecer sus servicios-.

-Lo de siempre- Contestó Aragorn- Y para mi amigo, la especialidad de la casa.

-Enseguida.

-¿Cuál es la especialidad de la casa?- Preguntó el elfo, apenas se hubo retirado el mesero-.

-Oh, ya lo probarás, estoy seguro que te va a encantar… ¿qué sucede Legolas? te has puesto serio.

-Me pregunto si será correcto estar aquí, divirtíendonos, cuando afuera hay tanta gente que sufre… Cuando hay elfos oscuros acechando… No vine a Gondor de viaje de placer… Mi atar siempre me ha inculcado que el deber se antepone a todo. Y mi deber es prepararme para la inminente guerra… Y aún… yo… Le guardo luto a Rúmil.

-Entre los humanos tenemos un dicho que dice así: “Mañana puede ser demasiado tarde”- Aragorn puso su fuerte mano, encima de la de Legolas y la apretó delicadamente - Disfruta el hoy, el presente. Ya habrá tiempo de preocuparnos por el futuro. Olvidemos por unos minutos nuestras mutuas responsabilidades. Por nuestras venas corre sangre, nuestro corazón late ¡estamos vivos! ¿comprendes lo que quiero darte a entender?

Legolas asintió.

-Pero es tan difícil fingir que no pasa nada…Que Rúmil no…

-Eres fuerte Legolas- intervino Aragorn- Superarás tu duelo., Tarde o temprano, puesto que la vida sigue y si los Valar decidieron que todavía no era tu hora de partir a Mandos, es porque tienes una misión que cumplir en Arda. ¡Animo príncipe! Guarda en tu corazón los buenos momentos vividos con Rumiel, es lo que el hubiese querido… Y no verte abatido y triste…

Los ojos de Legolas se tiñeron de rojo. ¡El quería llorar, pero no podía!

-¡Aquí está su bebida caballeros! – Llegó el mesero para aligerar la tensión- Que la disfruten y espero que me traigan suerte, porque ahora no se han parado ni las moscas. Con permiso.

El príncipe elfo, tomó su tarro y lo apuró de un golpe, ante la mirada atónita de Aragorn, quien no había tenido la oportunidad de alertarlo.La bebida era ligera, pero a la vez fuerte para un elfo que no estaba acotumbrado a ingerir bebidas con cierto de grado de alcohol.

-¡Por Eru! –Dijo Legolas llevando su mano a la garganta- ¡Esto quema!- La tos no se hizo esperar y Aragorn parecía divertido, su elfo era tan ingenuo.- Es rasposa… pero tiene agradable sabor… ¿Puedo pedir otra Elessar?

-Por supuesto.- Aragorn alzó la mano y con un movimiento le dio a entender al encargado que deseaba otras más. Porque el tampoco se iba a conformar con una sola.

~~

Después de cinco tarros a tope, Legolas estaba un poco más “relajado” mareado y parlanchín.

-Dime una cosa Aragorn. ¿porqué no hay alguien contigo? Me refiero a que todo rey debe tener una esposa. Es lo que se acostumbra entre los humanos para preservar su estirpe.

-Supongo que soy difícil de entender. Si he de ser sincero, la mayoría de los hombres y mujeres que se han acercado a mí, ha sido por intererés y no por amor. Prefiero estar solo a pasar el resto de mi larga vida, con alguien a quien no ame.

-¿Cuántos años tienes Aragorn?

-Tengo 87 años.(*)

-Pero… No los aparentas, para ser un humano con tantos años estás… Joven.

-De donde yo vengo… Mi raza es longeva Legolas. Viviré muchos años más si los Valar me conceden la gracia. ¿ahora comprendes porqué estoy solo y no hay una reina conmigo?

-Si. Me apena tu soledad. Pero estoy seguro que alguien llegará a tu vida y sabrá apreciar tus cualidades. Eres un gran hombre Aragorn.

Ojalá que esa persona fueses tu. Nada me haría más feliz en el mundo Legolas, que compartir mi vida contigo

-¿Gustan que les toque alguna pieza en especial, jovenes amigos? Serían mis primeros clientes y no hemos comido nada en todo el día.

Un hombrecillo se había acercado hasta su mesa con una desgastada mandolina (*) y a su lado otro “ser” más bajito aún, con una flauta dulce. (*)

-¿Te apetece escuchar música Legolas?

-Me encanta la música…

-¡Muy bien!- gritaron los hombrecitos saltando de gozo y de inmediato comenzaron a tocar una suave melodía arrulladora.- ¡Para enamorados! –decía uno- ¡Años de dicha y felicidad! –gritaba el otro.

-¿Sería tan amable su majestad de concederme ésta pieza?- Aragorn acercó su mano en una clara invitación. Legolas no supo que hacer al momento, pero la mirada del rey lo dijo todo. Nervioso estiró su mano y se dejó llevar, dejando descansar su cabeza en el hombro de Aragorn y este a su vez colocó ambas manos en la cintura, mientras que las del rubio elfo lo sujetaban por la espalda.

Era un suave vaivén.

Aragorn estaba paseando entre nubes de color de rosa, flotando en el espacio infinito al tener a Legolas entre su brazos, como soñó tantas y tantas noches antes de su feliz reencuentro. El suave aroma de su elfo le nublaba los sentidos, lo hacía enloquecer, lo hacía vibrar, y lo hacía aventurarse a algo más, con la velocidad del pensamiento. Fue entonces que levantó la barbilla de Legolas y le besó con dulzura.

Con los ojos cerrados, el elfo respondió tímidamente y se dejó llevar hacia un lugar en su interior, que creía dormido para siempre.

~~~~~~
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~~~~~~

CONTINUARÁ

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Muehehe, hasta aquí x hoy chicas y chicos del clú ^^, perdón por tardarme tanto en subir el chap, pero he andado algo atareada. De cualquier manera espero que la espera (valga la redundancia) haya valido la pena. XD
Saluditos.

~~

(*) Idea relacionada con la página de Eloi López. “El camino del tiro con arco”

(*) Ahora, respecto a lo de la edad de Aragorn, recuerdo haber escuchado que le decía a Éowyn que tenía ochenta y tantos, no me acuerdo bien, así que me inventé el número después del 80 jaja.

Y lo de los instrumentos musicales, no estoy muy segura de que sean los apropiados para el mundo de Tolkien, así que ustedes disculparán si me equivoqué, no fue con intención. ¿ok?

Saludos.

PD: Sus comentarios los contestaré durante la tarde.
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios