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Notas del capítulo:
IM BACK!!!!
Más de un año fuera de circulación O.O
El capítulo es corto, pero es el primer paso para el regreso formal al mundo del slash, mis queridas lectoras (si es que todavía se acuerdan de mí). Espero actualizar con mayor frecuencia. Es una promesa.
Me da mucho gusto estar de vuelta.






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CAPITULO 14


Prisionero


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Cuando abrió los ojos, se encontró en un sitio completamente extraño a sus ojos. Estaba oscuro y olía a humedad; y las argollas en sus manos, sujetando sus brazos hacia un costado y hacia arriba, le dieron la vaga respuesta que aún estaba interrogante en su cabeza., misma en donde sentía un escozor, quizás en donde había recibido el golpe que lo dejó inconciente. Casi estaba seguro que estaba sangrando. Sus piernas estaban entumidas y retraídas. Moverlas y estirarlas casi fue un triunfo. Paulatinamente sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudo apreciar que no se encontraba solo en aquel lugar hediondo. Una silueta humana podía apreciarse perfectamente a pocos metros; justo en frente, el sujeto tenía su larga cabellera sucia cubriéndole el rostro. Aquel desgraciado también estaba sujeto de la pared. Por el deplorable estado en el que se encontraba (su delgadez) Aragorn pudo presumir que llevaba semanas, quizás meses encerrado en la mazmorra, por lo que ahora llegaba una pregunta concreta hasta su mente: ¿Estaría vivo?

Estaba formulando la pregunta correcta para hacerle a su “acompañante” cuando escuchó voces a lo lejos. Su mirada se desvió hacia su costado izquierdo. Las sombras de varios individuos se reflejaban en la pared rocosa, gracias a la luz que le proporcionaban las antorchas que llevaban en las manos. Hablaban, casi gritaban y se reían a carcajadas; estaban eufóricos. Llegaron hacia la reja y la abrieron, haciendo un sonido chirriante que le pusieron los cabellos de punta.

Pensó Aragorn. Y si eran humanos, quizás estuviese recluído en… No quiso siquiera imaginarlo, porque de ser cierto, tenía los minutos contados.

—Es tu turno —dijo uno de ellos, al hombre cadaver, el más alto y calvo de los tres —. Tendrás el honor de compartir con el jefe. Si te portas bien, quizás te perdone la vida. Aunque dudo mucho que salgas con vida de ahí, no eres mas que un montón de huesos pegados a la piel.

Lo desencadenaron — no sin antes darle un punta pie — y lo llevaron arrastrando por el suelo. El pobre sujeto no hizo el menor intento por defenderse, simplemente se dejo llevar. Uno de los custodios ( pues eso pensó Aragorn que sería) lo miró y se acercó hasta él, poniendo su rostro lleno de cicatrices y sudoroso, junto a el, demasiado cerca para darse cuenta que tenía los dientes podridos y olía a orines.

—Luego irás tú — le dio una palmada en la mejilla y se rió — Más pronto de lo que te imaginas. El banquete principal.

—Déjalo en paz Timal, — contestó otro— Vámonos, antes que se haga tarde y seamos nosotros quienes terminemos en su lugar—. Timal se fue, no sin antes regalarle a Aragorn una mirada siniestra. La reja volvió a cerrarse y todo quedó en penumbras.

Aragorn dejó escapar un largo suspiro. Ojala que todo fuese una pesadilla. Pero no lo era y el sabía perfectamente que estaba en dificultades. Cerró los ojos derrotado. Estaba preso, y atado de manos, indefenso y a merced de alguien desconocido. ¿Cómo demonios había llegado hasta ahí? Tratar de analizar todo, era una pérdida total de tiempo, porque no tenía la certeza de lo que había ocurrido realmente. Sólo llegaban a su mente recuerdos fugaces… La tina de baño, la voz de… ¿Legolas? ¡Legolas! Su angustia fue en aumento. Había suspendido su baño porque lo escuchó al otro lado de la habitación y después, todo se volvió oscuro. Todo estaba encajando ahora; ¡Una trampa!

Trato de luchar inútilmente contra las cadenas que lo apresaban, pero lo único que consiguió fue lastimarse ambas muñecas. Estaba claro que no iba a librarse de ellas jamás, a menos que alguien lo liberara. Y los libertadores parecían ser sólo marionetas al mando de una mente más demoníaca. Alguien sin corazón, cubierto de mierda.

—No luches Dunadan. Conserva tus fuerzas. Es lo mejor y lo único que puedes hacer.

La voz que hizo eco lo tomó por sorpresa. Al parecer venía de un rincón, muy oscuro, detrás de el.

—¿Quién eres? — preguntó, pero no obtuvo respuesta. — ¿Dónde estamos? — reformuló la pregunta tratando de sacarle algunas palabras.

—¿Estás seguro de querer escuchar Dunadan? Quizás tus oídos no estén preparados.

El sobre nombre sólo lo había escuchado de los labios de Legolas. El mismo tipo de voz serena y dulce. ¿Se trataría de un elfo cautivo?

—Si tú sabes dónde nos encontramos, te agradecería que me lo dijeses.— dijo sereno, pero a la expectativa.

—Bajo tierra, y en poder de una horda de elfos oscuros, aliados con humanos, como tu. — dijo esto último con desprecio, como si le diese asco. Sin embargo Aragorn no intentó defender a su raza. Un duelo de palabras era lo último que se le hubiese ocurrido dadas las circunstancias.

— ¿Cuánto tiempo llevas aquí? — Aragorn aguardaba ansioso la respuesta.

— Demasiado. Tanto que he perdido la cuenta. Al principio traté de llevar un recuerdo mental, pero poco a poco fui olvidando. Mis objetivo principal ahora es mantenerme con vida, a pesar de todo. No quiero darle gusto a ese… Elfo oscuro de verme humillado, y de rodillas ante el como siempre ha querido. Todavía conservo la esperanza de salir de aquí.

— ¿Eres un elfo? — más que una pregunta era una afirmación. Aragorn era muy intuitivo.

— Demasiadas preguntas. He dicho lo que te conviene saber, es todo.

Aragorn tenia la cabeza llena de dudas, que estaba seguro, su acompañante de celda podría contestar en un dos por tres. Pero el individuo era orgulloso y celoso de sus secretos y de sus conocimientos. Si estaba en lo cierto ( y mucho temía que fuese así) las largas hora de espera e incertidumbre, terminarían por hacerle ceder. Revelaría todo por si solo.

—Tienes un golpe muy fuerte arriba de tu ojo derecho. Fue certero. Estoy asombrado, otro en tu lugar hubiese muerto ahí mismo—. Volvió a decir el hombre desconocido.

Aragorn había dejado escapar un ligero gemido de dolor. La cabeza quería estallarle en miles de pedazos.

—Tú que sabes.

—Todo y a la vez nada.

Aragorn soltó una pequeña sonrisa irónica.

—Por supuesto, el hermetismo ante todo.

Quería olvidarse por un momento de la ironía. Pensar que todo era producto de su imaginación, una pesadilla siniestra de la cuál despertaría, sólo para descubrirse en los brazos de su amado Legolas. Legolas y la inminente guerra que se avecinaba, y él, ahora, se encontraba en poder del enemigo. ¿Qué estaría ocurriendo en Minas Tirith? ¿Se habrían dado cuenta de su desaparición?

—¿Puedo hacerte una última pregunta? — Aragorn arremetió —. Necesito saber cuánto tiempo llevo aquí. Por favor.

—No lo sé con exactitud, pero alrededor de dos días es una buena cifra.

¡Dos días! Ahora estaba seguro que ya habrían notado su desaparición. Un fuerte aguijonazo le traspaso el alma y el corazón. Estaba perdido, ahora estaba cien por ciento seguro que moriría.

—¡Maldición! — En vano volvió a tratar de escapar de las fuertes cadenas que lo mantenían preso a la pared.

—Humano testarudo, no luches, pues es un vano. Nunca podrás soltarte. Hazme caso y conserva tus fuerzas.

—¡Tú no comprendes!— dijo el rey molesto — Mi pueblo me necesita. Se avecina una guerra y yo estoy aquí, atado de manos y pies. ¡Me siento tan impotente! ¡¡Maldita seas Elbereth!!

—¡Blasfemia! — gritó el recluso removiéndose en cólera — ¡Retira lo que haz dicho! ¡Porque juro por los Valar que en cuanto ponga un pie fuera de aquí, te haré pedazos con mis propias manos!

Aragorn dejó de luchar al escuchar las palabras coléricas del elfo (ahora estaba ciento por ciento seguro que lo era) por su mente había cruzado la idea de darle una sincera disculpa por haber arremetido contra una deidad élfica, pero no lo hizo porque se convertiría en un completo hipócrita. Su corazón estaba lleno de ira y deseaba a toda costa descargarla en contra de quien fuese, incluso, de él mismo. de repitió una y otra vez tratando de mantenerse cuerdo, sin embargo su precaria posición y la peste que inundaba la celda lo complicaban el triple. Odiaba reconocer que no tenía el control de la situación. Odiaba sentirse prisionero y odiaba ser el causante de la desgracia de Gondor. > Cerró los ojos, evocando las maravillosas horas al lado de su elfo amado, y se aferró a ellas para seguir conservando la calma. Si algo había aprendido de Légolas, era precisamente de su paz interior y su eterna esperanza aún en tiempos difíciles.

—Lo siento Elfo —dijo finalmente después de haber reflexionado a cerca de su actitud derrotista, dejando escapar un profundo suspiro— Sólo yo soy el responsable, y seré yo mismo quien tome las riendas de la situación a partir de éste momento. Soy el rey de Gondor, gobernante de Minas Tirith y haré lo que sea para salir de aquí… No voy a rendirme, lucharé hasta el final—. Dijo esto último para sí mismo, casi en un susurro.

—¿En verdad estás dispuesto a hacer lo que sea Dunadan? — La voz del elfo se había vuelto ronca, seca e intimidante.

—Lo que sea — contestó Aragorn.

—Procura no decirlo enfrente de esos humanos, porque te tomarán la palabra y acabarás arrepintiéndote de haberlo dicho. Te convertirás en su esclavo, tanto físico como mental… Prefiero morir antes de que me sigan poniendo las manos encima. ¡Yo no nací para complacer a los demás! —el elfo se revolvió incómodo en su lugar.

—¿A qué te refieres? — preguntó Aragorn con cautela.

—Los humanos no saben que hay algo más allá, que el mero deseo carnal. El cuerpo es sólo un molde que nos ha sido prestado para caminar sobre Arda, y no para codiciarlo como el mithril. Es por eso que mi pueblo es diferente al suyo en muchos aspectos. Nosotros trabajamos el espíritu a un grado mucho mayor del que pueden comprender. Y como recompensa se nos ha dado ésta bella apariencia a ojos humanos y a cualquier otra raza con capacidad de “razonamiento” sin embargo, gracias a la avaricia y a la codicia de gente sin escrúpulos, se ha venido deteriorando la confianza que antes nos hacía coexistir. Ahora lo único que buscan, es saciar sus propias necesidades manchando la honra de los demás.

Aragorn no necesito preguntar más. Ahora sabía perfectamente de lo que hablaba. La belleza de la raza élfica se había convertido en su verdugo. Aquel ser tenía toda la boca llena de razón y se sintió sucio… Porque la primera impresión que había causado Légolas en él, había sido justamente lo que había escuchado de viva voz de su compañero de celda… Lujuria. Y sintió igual o peor que los carceleros que lo mantenían cautivo, Dolía reconocerlo, pero el no era muy diferente a ellos.

***

Continuará.
Notas finales:
Have a nice day!!!!
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Noticias
Recopilatorio Gratis "9 sonatas literarias!
Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

9 sonatas literarias


9 sonatas literarias


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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios