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CAPITULO 11


Haldir de Lothlórien


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Legolas no se dejó revisar el brazo, hasta que todos los soldados de Minas Tirith estuviesen perfectamente bien atendidos. Había sido una herida seria, pero que no ponía en riesgo su vida. Así lo había dicho Gandalf.

-Listo Legolas. Sanarás rápido, de eso no tengo la menor duda.

-Gracias Mithrandir.

-¿Qué oprime tu corazón, joven príncipe?- Gandalf le conocía bien y sabía que Legolas sufría, y no por su herida recién adquirida.

-Estoy preocupado por la gente de los pisos inferiores. ¿Se encontrarán bien?

-Despreocúpate, no fueron alcanzados. Sólo nosotros fuimos el blanco del ataque. Un ataque casi certero si me permites decirlo, no hubo pérdidas humanas. Afortunadamente Faramir está con vida. Sufrió una herida de consideración en la pierna pero estoy seguro que lo superará. Aragorn es un buen sanador. Con sus cuidados lo tendremos de regreso muy pronto.

Faramir y Aragorn.

Legolas no sabía porqué se sentía extrañamente olvidado por Aragorn, ni tampoco porqué sentía esa molestia justo al centro de su pecho.

-Gandalf necesito saber. Necesito respuestas… Mi doble oscuro fue el causante de ésta atrocidad. Es necesario que pongamos un alto a ésta desgracia cuanto antes. Ayúdame por favor.

Gandalf miró de reojo a Éomer, quien se encontraba a pocos metros de su ubicación, asegurándose de que los heridos durmieran, en la carpa improvisada.

-Ven conmigo Legolas. Ha llegado el momento de decirte algunas verdades.

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En el horizonte, los primeros rayos de sol lograban apenas traspasar la espesa neblina, que había llegado para no irse, hasta que la primavera llegase. Ahí, en la plazoleta donde Aragorn había sido coronado rey, Gandalf llenó de aire decembrino sus pulmones. Dando pasos lentos y ayudado por su cayado, llegó hasta la punta, dejando que el aire gélido meciera su larga cabellera blanca. A pesar de la desgracia, era una vista única, inigualable. Legolas miró hacia el vacío con detenimiento, parecía no tener fin.

-Legolas- Dijo al fin Gandalf- Quién mejor que tú para saber acerca de la historia milenaria de los elfos sobre Arda. No soy yo la persona más indicada para darte una nueva lección. Simplemente trataré de ser lo más claro y conciso posible. Escúchame con atención y después me dirás lo que quieras.

-Te escucho Mithrandir.

-Los elfos oscuros son aquellos que no contemplaron jamás la hermosa luz de los árboles de los Valar. Aquellos que no lograron terminar el viaje hacia las tierras imperecederas. Los elfos oscuros o Serkes Roitar (*) siempre han sido considerados un pueblo inferior. Sin embargo, a juicio de los elfos de la luz, estos elfos eran seres mágicos y superiores. También eran más sabios, más fuertes y más hermosos, y en sus ojos brillaba siempre la luz de las estrellas.

Nadie sabe cómo ni porqué, ya que no se ha hallado documento alguno en las distintas edades, pero esa frágil relación entre ambos pueblos se rompió. Una cruenta guerra se suscitó, dando como resultado, el exilio de los elfos oscuros hacia las profundidades de Arda. Y ahí han vivido milenio tras milenio. Sólo algunos, los más valientes se atrevieron a poner sus plantas en nuestro mundo -Ya que la luz de Anar los convierte en piedra- Y vivieron para contarlo… Así pues, ése es su castigo Legolas. Vivir por siempre y para siempre en la oscuridad por aquel acontecimiento que se perdió en el tiempo… Hasta ahora. Mi mayor temor es que quieran recuperar aquello que por derecho siempre les correspondió, a costa de lo que sea. El odio y el rencor hacia los seres de la luz se ha ido incrementando, volviéndoles crueles y malignos. Unos asesinos en potencia, que se han aliado con las criaturas de Mordor. Han sofisticado sus armas de guerra a tal grado que son casi imposibles de igualar. Un claro ejemplo, es la flecha envenenada que te alcanzó Legolas. Sólo los Valar saben porqué sobreviviste, puesto que una herida de tal magnitud, siempre termina con la vida del que la recibe. Pero ahora viene la parte más escabrosa y cruel, a mi parecer… Hay una ley entre el pueblo de los elfos. Una ley milenaria que siempre se había llevado al pié de la letra. Hablo en pasado mi querido y valiente príncipe, porque tu padre, el rey Thranduil la ha quebrantado.

-¿Mi Atar? Gandalf, no comprendo tus palabras.

-Me has dicho que tu padre ha prohibido siquiera mencionar el hecho de tu infortunio en bosque negro, so pena de muerte. ¿Por qué crees que lo ha hecho? Por dos razones muy poderosas. La primera por que eres su único descendiente y segundo, porque te ama… Te ama tanto que no soportaría perderte.

Legolas seguía confundido ¿Porqué su padre temía perderle? ¿Qué había detrás de todo aquello?

-Legolas Thranduilion, si tu padre hubiese cumplido la ley al pié de la letra, el mismo hubiese tenido que darte muerte.

Las palabras se atoraron en su garganta. ¿Morir a manos de su Atar? ¿Porqué, si él no había hecho nada para merecer tal castigo? ¡El era un elfo bueno, obediente, valiente, leal! Llevose una mano a su costado izquierdo y cerró los ojos. Ahora era el alma la que dolía más que otra cosa.

-Mi Atar debe estar sufriendo mucho.

-Noto tu desconcierto y tu profunda pena y lo lamento mucho. A mí también me duele en el alma. Pero todavía hay más cosas que debes saber. Es sobre Anderiel.

Legolas levantó su mirada y perforó a Gandalf con esas iris de un azul intenso.

-Es una hipótesis, mía por supuesto. En ésta incierta situación sólo nos queda especular.

Algunos copos de nieve comenzaron a caer.

-Por lo que me has contado. La aparición de tu doble oscuro se debió principalmente a tu herida mortal. Días después de que llegaste a bosque negro. Quizás el hecho de que conservaras la vida, originó que ésta presencia se desprendiera de tu yo interior, sacando la parte oscura de tu ser. Recuerda Legolas que todos tenemos una, incluso los seres de luz, como tú… Fuiste herido por un elfo oscuro, por eso mismo, esa parte maligna que brotó de ti, se transformó en uno de ellos. Quizás fue la ira y el odio que sentiste al ver cómo moría tu gente… Por eso es tan igual a ti, por eso mismo siempre estará un paso adelante, pues comparten casi todo. Pensamientos, ideas… Si tu mueres, cosa que no deseo- el también lo hará. Es por eso que pienso seriamente, que la ley de la cual escapaste, se centra en éste claro ejemplo. No pueden permitirle la vida a nadie que haya sido herido por una arma hecha por un ser de la oscuridad. Podría pasar lo mismo que te ha ocurrido y poblar Arda con dobles malignos. ¿Comprendes la gravedad?

-Entonces… Debo morir para que él muera. Debo morir, para que no haya una guerra.

-La guerra es inminente. Tu caso es un hecho aislado. Son cosas completamente distintas. Anderiel no tiene bando, es una criatura sin oficio ni beneficio. Simplemente existe. No pertenece a ellos, pero tampoco a los elfos de luz.

-El, dijo -cuando le enfrenté- Que no iba a permitir que otra situación como ésta- Dijo señalando su hombro- Volviese a repetirse. Que necesitaba completar el ciclo para ser libre, costara lo que costara. ¿Qué significan sus palabras Gandalf? ¿De qué ciclo habla?

-No tengo la menor idea. Lo siento. Pero lo que sí se, es que tú eres más inteligente que él. Suprímelo.

-El miedo- Susurró Legolas- La maldad pede ser combatida, no le des armas para lastimarte… Enciérralo y no le dejes salir nunca más. Esas fueron las palabras de mamil. Estoy seguro que en ellas está la respuesta.

Gandalf sonrió.

-Es muy probable. Mira dentro de ti, sólo tú puedes hacerlo.

El sonido de un poderoso cuerno cimbró las paredes de Minas Tirith haciendo eco por todos los alrededores.

-Ese sonido… Ese sonido es de… Gandalf, es… ¡Haldir! ¡Por Elbereth! ¿Cómo es posible?

-Espera Legolas ¿A dónde vas?

-¡Tengo que ir a recibirlo!

-No tan deprisa elfo, recuerda en qué condiciones te encuentras. Hay guardias por todas partes, y es el deber de Aragorn, como Rey de Gondor, ser el primero en dar la bienvenida, son las leyes de la ciudad. Estoy seguro que para éste momento, ya está enterado del arribo del capitán de Lothlórien. Vayamos al salón principal como es debido.


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-Espero que sean buena noticias- Dijo Éowyn, ayudándole al rey con su atuendo formal.

-Yo también.- Aragorn se aprestaba para recibir a la comitiva del capitán de los Galadhdrim- No soportaría otro mal día. Por favor Éowyn, cuida de Faramir mientras regreso. Cualquier novedad por más insignificante que ésta sea, házmela llegar con alguna mucama o sirviente.

Aragorn pudo ver el rostro de desencajado de la mujer de Rohan.

-A pesar de todo, sigue siendo tu esposo. Auxíliale en sus momentos de debilidad. Quizás algo bueno resulte de todo esto.

-Entre el y yo las cosas se han terminado definitivamente. Pero cuidaré de él, porque tú me lo pides Estel.

Hacía tiempo que nadie le llamaba por ése nombre. Casi lo había olvidado.

-Hazlo por mí entonces. Me ha salvado la vida y es lo menos que puedo hacer por el.

Aragorn tomó el rostro de Éowyn y beso su frente.

-Enseguida vuelvo.

Al quedarse en soledad. Éowyn acarició su frente, recordando la caricia de Aragorn. No pudo evitar que una lágrima corriera por su mejilla. Hacía tanto ya que nadie le demostraba cariño… Y se sentía tan sola. Aquellas manos callosas y varoniles le habían recordado su condición de mujer abandonada, traicionada y en busca de amor.

Estel.


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Había sido una larga aduana para la gente de Haldir. Era una pequeña caravana, con mucho cargamento y los guardias de la ciudad se habían mostrado reacios a dejarles pasar. Pero todo cambió cuando Aragorn les dio la bienvenida a las puertas de entrada, escoltándoles con mucha caballerosidad y cortesía hasta el último piso.

-En nombre de mi señor Celeborn y mi señora Galadriel, doy las gracias al pueblo de los hombres por contribuir a la causa de los Elfos de la luz y de toda Arda para mantener la paz.

-Maara tulda Coanyanna marilmanna. No hay nada que agradecer, es por un bien común. Necesitamos que la calma y la tranquilidad regresen a nuestras vidas. Y estoy seguro que uniendo fuerzas lo lograremos.

Haldir asintió conforme con las palabras del rey de Gondor.

-El rey de los hombres habla nuestra lengua, me siento complacido, después de todo Glorfindel tenía razón.- Aragorn alzó las cejas extrañado- Hemos cumplido con la parte del trato. Traje conmigo armamento y armaduras élficas para la protección de su ejército y algunos elfos guerreros dispuestos a dar su vida en caso necesario.

Fue el turno de Aragorn de asentir.

-Aiya Haldir. Andaluumello.

Legolas llegaba al salón, seguido de Gandalf y Éomer. La primera reacción de Haldir fue de alegría, pero después de tristeza cuando el príncipe llegó a su lado y lo abrazó con todas sus fuerzas sin importarle el dolor de su hombro. Ambos sabían la pena que albergaban en su corazón. Uno había perdido a su consorte, el otro a un hermano querido.

-Alassië nar i hendu i cenantet Legolas.

El salón se quedó en silencio por unos minutos, respetando a los dos elfos en su sufrimiento. Aragorn -a pesar de todo- No dejó de sentirse incómodo, aquel elfo recién llegado era muy apuesto, alto, muy fuerte y estaba abrazando a Legolas con mucho apremio. No fue sino hasta que se aclaró la garganta que Haldir y Legolas dejaron de abrazarse.

-Elessar. Haldir es… Era hermano de Rúmil- Indicó Legolas con el rostro enrojecido, al igual que sus ojos.

Así que el capitán de los Galadhdrim era hermano de Rúmil. Eso quería decir, que su consorte debió ser un elfo de gran belleza y fortaleza, al igual que el recién llegado. Maldita sea.

-Lo lamento- Fue lo único que pudo decir, estaba molesto y no sabía porqué.- El viaje fue largo, le asignarán una habitación de inmediato, al igual que a sus acompañantes y más tarde nos acompañarán a la mesa. Deben estar hambrientos.

-Aragorn, sino te importa, desearía que Haldir se quedase conmigo en la habitación. Tengo tantas cosas que decirle. Por favor.

Aragorn se puso tenso y miró a Legolas de una manera fría.

-Gandalf, Éomer, ¿Podrían ocuparse del cargamento? Hay que clasificarlo de inmediato y ponerlo a disposición de los soldados a la brevedad. Debemos estar preparados ante un nuevo ataque.

-Como tu dispongas Elessar- Contestó Éomer a aproximándose a la salida.

-Las armaduras élficas escogen al hombre y no al revés, joven rey - Contestó Haldir con firmeza- Es necesario que un experto les indique la manera en que éstas funcionan.

-El rey Éomer de Rohan es un experto guerrero ¿O acaso está dudando de nuestra capacidad, capitán Haldir?

El ambiente te estaba tornando tenso.

-En lo absoluto su majestad, simplemente creí oportuno dejarle en claro la manera en cómo trabajamos nosotros, los elfos guerreros.

-Claro que lo sabemos joven Galadhdrim- Intervino Gandalf oportunamente- Legolas ha sido de mucha ayuda éstos días. Hemos aprendido mucho de el y de la raza élfica. Usted parece agotado, iré personalmente . Me encargaré de todo, no se preocupen. Éomer, si me haces favor…

Gandalf, tomó del brazo a Éomer y salió.

-Con su permiso debo retirarme. Hay un herido de gravedad al cuál atender. Le reitero mi agradecimiento capitán. Está usted en su casa. Nos reuniremos más tarde para tomar el desayuno.

Aragorn dio la media vuelta.

-¡Aragorn, espera!

Legolas acortó la distancia y le encaró.

-Desde los acontecimientos nocturnos, no hemos podido platicar. ¿Cómo se encuentra Faramir?

-Delicado, pero estable.- Dijo sin mirarlo.

Intentó reanudar la marcha, pero el elfo volvió a acortarle el paso.

-¿Y cómo estás tú?

-Estoy vivo gracias a él. Eso responde a tu pregunta. Ahora si me disculpas…

-Aragorn, ¿Qué sucede? ¿Estás molesto conmigo? Te siento distante y frío.

-Legolas, estoy cansado. La vida de un hombre depende de mí. No estoy para preguntas estúpidas. Mejor ve y atiende a… Tu amigo. Instálalo en tu habitación, como ha sido tu deseo. Estarán deseosos de compartir momentos juntos.

Otros pasos más hacia delante de parte de Aragorn y otros tantos más de Legolas para detenerlo.

-¿No vas a preguntar cómo me encuentro?

Aragorn estaba a punto de explotar de rabia y celos.

-No voy a hacerlo porque a simple vista puedo ver que te encuentras radiante de felicidad de tener a… Olvídalo. Déjame solo.

Apartó a Legolas bruscamente, haciéndole trastabillar un poco. Movimiento que no pasó desapercibido para Haldir. ¿Cómo osaba ese humano engreído tratar de esa forma tan altanera al príncipe de bosque negro? ¿Porqué Legolas se lo permitía? Cuando Legolas regresó a su lado se lo reprochó airadamente.

-No le culpes. Está tenso, pues la vida de su mejor amigo pende de un hilo. Sufrirnos un ataque sorpresivo por la noche. Todos estamos alterados.

-No lo defiendas Legolas- Dijo en élfico y en un susurro- Su naturaleza humana y su condición de rey de los hombres le hace pensar que está por encima de los demás. Si vine hasta Gondor, fue por un encargo especial, no porque tuviese ganas de conocer el corazón voluble y manchado de podredumbre de su rey… Si vuelve a tratarte como hace un instante, juro por los Valar que deseará no haber nacido.

-Haldir, te desconozco. No estás pensando con la cabeza fría. Tú también estás cansado. Ven conmigo, te instalaré en mi habitación y ahí podrás descansar.


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Destruyó casi todo lo que se encontró a su paso. Su despacho se llenó de objetos rotos. De alguna manera debía sacar afuera su frustración. Y de su cava personal sacó una gran botella de licor que destapó y la apuró de un solo trago. Y otra más que se estrelló contra la ventana de cristal.

No podía concebir que Haldir compartiera el mismo cuarto que Legolas. ¡No podía! Los malditos celos lo estaban matando. Por supuesto que Legolas no lo había hecho a propósito, lo conocía muy bien. Era demasiado transparente para jugarle una mala pasada, pero Haldir, Haldir, ¡HALDIR DE LORIEN DE LAS FLORES Y SU ESCULTURAL PORTE! Apenas había arribado y ya lo consideraba un digno rival.

Es hermano de Rúmil. Pero no por ése simple hecho puedo descartarlo. No ahora que Legolas ha quedado sin su consorte. Bien podría reclamar su derecho como elfo que es, de formar una nueva pareja con el. Así están dictaminadas sus leyes. Elberteh, no podría soportar perder a Legolas, lo amo con todas mis fuerzas.

Sacó una botella más.

Justo al lado de la ventana que había roto, había un grande y hermoso espejo. Se acercó y se miró detenidamente. Observó sus ojos, sus cejas, su nariz, su cabello… Sus manos. Eran duras y no tan suaves como las de Legolas. Su cutis no era tan perfecto y su cuerpo, aunque atlético no podía compararse.

Por primera vez dudaba de si mismo y sus capacidades.

Aragorn. Estás haciendo una tempestad en un vaso de agua. No te comportes como un chiquillo, por todos los dioses. No veas cosas donde no las hay. Una guerra se avecina y tu estás pensando estupideces. Compórtate como el hombre maduro que eres. Debieses ir a pedirle una disculpa por tratarlo con desprecio… Pero seguramente va a estar con el… ¡Demonios! No puedo soportarlo… No puedo seguir así… Debo controlarme, es lo mejor… ¡Casi olvido por completo a Faramir!

Dejó en el olvido la botella. Mas no su frustración. Para cuando llegó al lado de su amigo, estaba más tranquilo, pero sólo un poco. Éowyn le esperaba paciente.

-Estel ¿qué ha sucedido, fueron buenas noticias?

-Las mejores. Un capitán elfo, de Lothlórien ha llegado con el tan ansiado cargamento. Por fin estamos completos y listos para lo que venga.

-Gracias divinas, estuve orando por que todo resultase con bien. Ya solo falta que Faramir recupere el sentido.

-Es él quien más me preocupa por el momento.- Aragorn volvió a acercar su inseparable asiento y se colocó al lado de Faramir para cambiar sus compresas por una limpias- Ha bajado un poco la temperatura y la pierna lastimada ha dejado de sangrar. Gracias Eru.- Aragorn suspiró complacido.

-¿Has estado bebiendo?-preguntó la mujer.

-Sólo un poco.

-Algo te preocupa. No en balde te conozco desde hace muchos años. Ya sabes que puedes confiar en mí.

-Me preocupa todo y la vez nada. Ni yo mismo me entiendo. No me hagas caso.

Éowyn también acercó su silla . Y tomó las manos del rey entre las suyas.

-Debe ser una enorme carga para ti estar al frente de todo. Pero date cuenta de que no siempre se puede tener las respuestas adecuadas. Para eso estamos los amigos Estel. Apóyate en nosotros, apóyate en mí.

Aragorn se dejó acunar entre los brazos de la rubia.

-Necesitas descansar. Cierra tus ojos y duerme, yo velaré por ambos.


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-Así que ésta es tu habitación. Es acogedora pero no se compara con nada a Lorien y sus bellos bosques y flores. Debes sentirte encerrado entre éstas cuatro paredes.

-Sólo al principio. He llegado a acostumbrarme más de lo que te imaginas. Aunque no lo creas, el estar fuera de casa me ha ayudado a superar mi pena. Aquí no hay tantos recuerdos de su presencia.

-¿Quieres hablar de ello?- Haldir parecía sereno.

-No lo sé Haldir. ¿Y tú?

-Cuando me enteré de la partida de Rúmil a Mandos, sentí que una parte de mi se había ido con el. Deseé con toda mi alma haber ocupado su lugar. Aún le faltaba mucho por vivir. La manera en que murió… No merecía… Discúlpame Legolas. Pensé que lo había superado, pero al estar contigo, los recuerdos me inundaron. No me gusta mostrar debilidad - Haldir decidió acomodar sus escasas pertenencias en el lugar que le había indicado Legolas para tomar un respiro.

-Rúmil era mi todo. Era mi luz. El motivo por el cuál hacía mejor las cosas cada día. Y ahora que ya no está me siento vacío… ¿Cómo está Orophin?

-Sabes que tiene un temperamento fuerte. Es impulsivo. Quería venir conmigo y vengar la muerte de nuestro hermano, pero le convencí de quedarse en Lothlórien para resguardar sus murallas. Allá tendrá tiempo para pensar mejor las cosas. Vivir y superar su pena a su manera sin meterse en dificultades.

-Hiciste bien.

-No sé si hice bien, puesto que yo mismo albergo la sed de venganza… Sé que no es lo correcto pero… No quiero parecer grosero Legolas, pero quisiera cambiar de tema, sino te importa, ya habrá tiempo de desahogarnos mutuamente. Mejor déjame ver ése hombro y platícame sobre el ataque.- El hombro de Legolas se había vuelto a abrir un poco-.

Legolas explicó a grandes rasgos los acontecimientos, ocultando la parte de su doble maligno. A raíz de lo que había dicho Gandalf, no estaba seguro de que Haldir lo tomara con calma.

-De acuerdo a los detalles, no cabe duda de que elfos oscuros estuvieron detrás de todo. Lo que no me explico es cómo queda piedra sobre piedra. Es como si estuviesen divirtiéndose con ustedes, jugando a la presa y al cazador… Son muy listos, pero nosotros lo debemos ser aún más…. Listo, con ésta pomada que me ha proporcionado lord Elrond sanarás más aprisa. Por cierto, Elladan manda sus sinceros saludos, te ha mandado una carta. ¿Quieres leerla ahora?

-¿Decías?- Legolas estaba distraído y no había escuchado absolutamente nada.

-Legolas, creo que necesitas descansar. ¿Por qué no re recuestas un rato? Estoy seguro que no has dormido en toda la noche. ¿Quieres que te arrope?

Legolas asintió.

-Haldir ¿te quedarás unos días más?

-He cumplido con mi encomienda. No veo porqué deba quedarme más tiempo.

-Si yo te lo pidiera ¿te quedarías conmigo? ¿Cómo cuando éramos pequeños?

- No sé si podría permanecer aquí por más de dos días. Ésta atmósfera me asfixia.

-Por favor.

-Lo pensaré Legolas, te lo prometo, pero no te aseguro nada. Ahora duerme y recupera tus fuerzas.

-¿Me abrazas?

Legolas parecía un pequeño corderito indefenso ¿Cómo negarse?

-Bien.

Haldir se metió entre las sábanas y Legolas lo rodeó con sus brazos. Al poco tiempo se quedó profundamente dormido.


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CONTINUARÁ


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Buenos, eché a dormir a nuestros protas jajaja. Les dejé descansar un momentito. Espero no se molesten por la pequeña rabieta de nuestro a dorado rey ^^.

Acá algunas traducciones .

-Maara tulda Coanyanna: Bienvenidos a mi casa y a nuestra tierra.
-Aiya Haldir Andaluumello: Hola Haldir. Cuánto tiempo.
-Alassië nar i hendu i cenantet Legolas:Dichosos son los ojos que te ven Legolas.
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
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Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 49 Comentarios
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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 123 Comentarios