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Notas del capítulo:
¡Buenas Noches! Hoy es un día muy especial ya que mi primer historia larga llega a su fin. Estoy seguro que muchos quedarán con ganas de más pero está historia tenía que terminar de esta forma. De no hacerlo se perdería la esencia de los personajes. Espero que todos aquellos que me han acompañado desde un principio reciban el fin con agrado y siempre hay sorpresas, no pierdan las esperanzas que es lo último que se pierde y por sobre todas las cosas aprendan a perdonar.
Dark Devil
LA VENGANZA

Por Dark Devil



Disclaimer:Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling y todos aquellos quienes han pagado derecho de autor por los mismos, por lo tanto está demás decir que no gano absolutamente ningún tipo de retribución excepto los reviews que ustedes tan amablemente dejan.

Summary:James y Lily Potter mueren en un accidente aéreo perdiendo toda su fortuna misteriosamente de forma dudosa a cargo de Lucios Malfoy quien se encarga de incriminar de fraude a Sirius Black su primo político y mejor amigo de los Potter para así evitar que descubran lo sucedido, lo que no sabe es que luego de reunirse con su padrino el heredero de los Potter se encargara de vengar la muerte de sus padres sin importar el precio que pague aunque con esto tenga que llevarse al amor de su vida por delante.

Characters: Phillipe Turner (Sirius Black), James Turner (Harry Potter), Adrián Spencer (Remus Lupin), Draco Malfoy, Lucios Malfoy, Hermione Granger, Blaise Zabini, Ronald Weasley y Pansy Parkinson.

Couples: Harry Potter/Draco Malfoy, Sirius Black/Remus Lupin, Ronald Weasley/Blaise Zabini, Hermione Granger/Pansy Parkinson, Seamus Finigan/ Dean Thomas, Ginny Weasley/Theodore Nott, Severus Snape/Lucios Malfoy.


La Venganza consiste en aplicar la ley de talion "ojo por ojo y diente por diente" buscando forzar a la persona de quien recibimos un daño a sufrir el mismo dolor infligido en un principio. La Venganza tiene un fin destructivo en oposición al armonioso de la justicia. No es un capricho, es una pasión que, como las demás pasiones, ayuda a vivir y a morir.



Amantes Desafortunados




La enfermera Bellatrix era una de las mejores en su rama, muchos doctores le tenían tal confianza que le consultaban su opinión la mayoría de las veces alegando que en ella habitaba la experiencia de todos y cada uno de los médicos a los que había asistido o con los cuales había tenido la oportunidad de trabajar a pesar de ser aún joven encontrándose entre los treinta y tantos que por ser una dama no se preguntan.


Ella era de largos cabellos negros, piel de alabastro, facciones delicadas, ojos azul índigo, cuerpo de formas armoniosas y mirada penetrante. Bella e inteligente. Toda una combinación explosiva.


Empezó desde muy joven la carrera y todas sus prácticas las hizo en la Clínica Las Colinas de Londres donde se encontraban los mejores especialistas de todo el Reino Unido. No por nada era la clínica privada del condado con más dinero de Londres, incluso se podría decir que las familias eran con mucho más adineradas que la devaluada familia real.


Bellatrix era querida por todos y cada uno de los pacientes que entraban así como por las personas que los iban a visitar y a hacer compañía. Y si bien no exudaba dulzura, su carácter fuerte y definido atraía la admiración de muchos. Imponía respeto y sus sonrisas estaban dedicadas principalmente a los niños que eran una de sus mayores debilidades.


Llevaba tiempo trabajando allí y nunca creyó que le iba a agarrar tanto cariño a alguien como el que le tenía al visitante de la habitación 226. El muchacho prácticamente vivía allí metido. Todos los días, por más que los doctores dijeran que no hacía falta, él se quedaba en la habitación vigilando el sueño de quien descansaba plácidamente en la cama. Cuántas veces no lo encontró acariciando los rubios cabellos o apretando con suavidad la nívea mano.


En las mañanas se levantaba, se arreglaba y se iba a clases según lo que había podido sonsacarle. Luego a las cuatro de la tarde a más tardar volvía, a veces acompañado y otras solo, a velar por el paciente que allí se encontraba. Al principio pensó que el paciente era un familiar suyo, pero con el pasar del tiempo, al ver la forma en que le cuidaba, el amor y la adoración que le profesaba no pudo menos que concluir que aquel joven de cabellos plateados no podía ser otro que su amor.


Bellatrix conocía ya a los visitantes. Generalmente cuando eran familiares los que se hallaban en el hospital, los primeros días se mantenían con ojos opacos por la tristeza y la pena. Así mismo había estado el chico en un principio. Pero luego, aunque no se hubiera atrevido a preguntar por temor a ser descortés, estaba segura que, como Romeo y Julieta esos dos muchachos tenían una historia realmente complicada con un final manchado en sangre.


Había escuchado ciertos rumores desde que llegaran al hospital. Pero no podía esperarse menos de un lugar tan pequeño que albergaba una representación de las dos familias más importantes de la región.


Lo que había llegado a sus oídos era una historia extremadamente triste de principio a fin. Un niño de apenas un año al que le fue arrebatada su familia, su fortuna y su felicidad por la ambición de un hombre que después pagaría cara su afrenta.


La hermosa enfermera sabía que cuando alguien crecía negado de la más mínima muestra de amor era fácil perder el norte. Pero a veces, sólo a veces, se encuentra a alguien en el camino capaz de devolver la felicidad perdida. Eso era lo que había sucedido cuando el destino quiso que aquellos dos niños tan diferentes se encontraran. Era como si el destino hubiera movido sus hilos mágicos para unir sus vidas en compensación por el daño que había causado.


Una prenda olvidada por uno y recogida por otro había sido uno de aquellos hilos. Fue aquello que impidió que se olvidaran el uno del otro. Sus ojos, su sentir, sus acciones libres de malicia. Aquella fue la pieza que mantuvo la esperanza en ambos corazones. Uno en espera de recuperarle y otro en espera de devolver el favor.


El destino continuó moviendo sus manos como si de un gran tablero de ajedrez se tratara y consiguió otorgarle la felicidad negada al primero y enturbiar la felicidad del segundo buscando de alguna forma crear un balance kármico.


Y a pesar de todo, cuando las cosas parecían estar en desbalance y que las calamidades atacarían de nuevo. Las manos del moreno se mancharon de sangre y su corazón, demasiado exhausto ya, decidió rendirse al odio y la venganza. Esto comenzó una nueva etapa en su vida, junto con una joven que se volvería parte de la misma. Y es que a pesar de tener compañía adulta, un joven siempre buscará compartir su vida con alguien de su edad. Y si esta compañía llega en la forma de una hermosa jovencita mejor aún.


El rubio por su parte creció lleno de olvidos y maltratos de parte de un padre que aunque lo amaba con todo su corazón no podía perdonarse los actos que había hecho por culpa de una ambición cegadora que trajo, más que riquezas, pobrezas.


Porque las riquezas no se basan sólo en lo material y eso lo aprendería muy tarde el padre del rubio al ver a su mujer morir por una enfermedad que no perdona. ¿Qué vale más? ¿Una fortuna o la vida de un ser querido? Tristemente aquel hombre se había dado cuenta demasiado tarde de lo vil de sus acciones y de lo ruin de su ser.


Durante muchos años las cosas habían pasado con relativa calma para ambos jóvenes. Seguían siendo los mismos que habían aprendido a ser por causa de otros, seguían fingiendo que todo estaba bien, llegando a creer que realmente podían llegar a ser esas personas frías y calculadoras que aparentaban. Justificándose entonces sus acciones.


Con todo, seguían recordando aquel inocente encuentro de cuando niños. Añorando, sin saberlo, la presencia del otro.


A este punto Bellatrix creía que tal historia era sólo un cuento endulzado y romantizado por la prensa y las personas que hicieron todo un revuelo de la misma, llamándola con voz susurrada La Venganza. Pero cuando pudo observar aquel amor y tristeza en el rostro del joven visitante, no podía menos que comenzar a creer lo que leía y escuchaba.


Cuando la Familia Turner llegó a las Colinas de Londres se armó un revuelo por lo que implicaba que una de las construcciones más importantes de allí volviera a ser habitada por una familia moderna y adinerada de Norte América.


Y fue allí, como una broma del destino, que ambos chicos se encontraron. Y aunque sus miradas conectaron y una corriente de reconocimiento llenó sus corazones, fue ignorada por ambos cediendo a los deseos de destruirse por venganza y por orgullo.


Los enfrentamientos comenzaron, quedando siempre en ventaja aquellos dos chicos que buscaban la venganza de aquellos quienes los habían dañado tanto. Inclusive se había publicado cómo sus padres, entre los cuales había un ex presidiario inculpado, habían logrado engañar al padre del joven rubio, despojándole de todo lo que le pertenecía y que había robado en el pasado.


Bellatrix salió de sus cavilaciones y entró a la habitación 156 donde estaba el padre del rubio descansando de una muy difícil sesión de quimioterapia. La misma le iba mermando las fuerzas poco a poco y consumía su vida. No podía evitar sentir lástima de verlo de esa manera pero luego pensaba en todo el daño que había causado y encontraba la razón a aquella frase que decía “todo lo malo se devuelve”.


- Señor Snape – Dijo hacía la figura del hombre de encantadora sonrisa y aspecto despreocupado que estaba acostado en la cama con el rubio recostado en su pecho.

- Me hace sentir viejo, dígame sólo Severus – Contestó con una sonrisa como siempre lo hacía.

- Severus, en unas dos horas estará despertando y podrá volver a su casa, pero no olvide obligarlo a tomar los medicamentos – Le dijo muy severa aunque con un aire maternal.

- No se preocupe, él es a veces testarudo pero al final tengo mis tretas para hacer que se tome sus medicamentos – Dijo con una sonrisa juguetona en sus labios.

- Hay que ver que ustedes los hombres sólo pueden pensar en una cosa – Dijo ella con una gran sonrisa y observando antes de salir de la habitación cómo el hombre cabellos negros acariciaba el rostro cada vez más consumido del rubio.


Quién iba a pensar que esos dos hombres quedarían juntos, quién iba a pensar que Sirius Black se negara en rotundo a que encarcelaran a Lucios Malfoy utilizando los mejores abogados en su defensa y negándose a atestiguar consiguiendo que le dieran casa por cárcel y lo dejaran salir a la clínica para sus quimioterapias y a visitar a su hijo.


Eso se había ganado la bondad pública de todos dejando al señor Black como un ángel al que incluso la Reina le había otorgado la categoría de Lord.


Sin quererlo pasó por la habitación 226 y abrió la puerta con suavidad y como ya era costumbre pudo observar cómo el moreno acariciaba los rubios cabellos y susurraba palabras que no podían ser más que disculpas y palabras de amor.


Del accidente del joven Malfoy ya habían pasado cinco años y el rubio parecía no querer salir del coma en el que había caído. Los doctores habían perdido la esperanza y le habían dicho al joven visitante que siguiera con su vida, que ya no había nada que hacer pero él se negaba a escucharlos y se mantenía siempre allí con la esperanza intacta. Desde el primer día en que llegara con el rubio en brazos lleno de sangre y prácticamente enloquecido, teniendo que ser medicado, se había mantenido firme a su lado.


- Señor Potter, ¿ha comido algo hoy? – Le preguntó suavemente mientras le colocaba una mano en el hombro sacando al moreno de sus cavilaciones.

- Hola, Bella - saludo con una tímida sonrisa – No, aún no he comido nada, ya sabes que no me da mucha hambre.

- Tiene que comer, señor Potter, si lo que le preocupa es dejar al joven Malfoy solo yo lo puedo cuidar mientras usted come algo – Le dijo de forma severa dando a entrever que no cedería su brazo a torcer.

- No se cómo haces pero nunca me puedo negar. Ya vuelvo. – Dijo dando un suave beso en la frente del rubio y saliendo de la habitación.



CE




Cuando Harry salió de la habitación y llego al cafetín se encontró que en una mesa estaba Antuan, sentado solo. Hizo su pedido y con una sonrisa se encaminó hacia el otro.


Antuan era un hombre de unos cuarenta y cinco años más o menos, de contextura envidiable, con un cuerpo bien formado, cabellos entre canos, unos ojos azules clarísimos y una bella sonrisa enmarcada por unos hoyuelos que lo hacían ver matador.


Antuan tenía a su mujer allí en el hospital desde hacía unos diez años. Ella sufría una enfermedad degenerativa en el cerebro por lo que era como si estuviera lidiando con un vegetal prácticamente pero eso a él no le importaba y todos los días iba a visitarla con sus niñas ya que había tenido la dicha de tener dos hijas con ella antes de que la enfermedad se presentará y acabará con su felicidad.


El hombre había esperado pacientemente que su esposa se recuperará pero al ver que no lo había hecho y con todo el dolor de su alma no había podido evitar dejar que la vida siguiera su curso, buscando una compañera que lo ayudará a criar a sus hijas y le sirviera de soporte, encontrándola en Nynphadora Tonks, una muchacha a la que le llevaba varios años pero que lo complementaba muy bien.


Eso no le había impedido continuar visitando a su esposa al menos una vez al día y sus hijas siempre le acompañaban. Incluso Nynphadora le acompañaba a veces con una sonrisa al ver cómo le brillaban los ojos al padre y a las niñas cada vez que veían a la mujer en el hospital.


- Siempre coincidimos, Harry – Saludó Antuan con una gran sonrisa.

- Parece que Bella me sacara de la habitación justo cuando tú estás aquí, creo que no quiere aceptar que eres heterosexual hasta la médula – Bromeó el moreno de ojos verdes.

- Pues creo que tendremos entonces que probar un día de estos – Le dijo el mayor soltando una carcajada.

- Pues ya sabes que mi corazón está ocupado, Antuan, pero cuando decida convertir ancianos tú serás el primero en mi lista – Soltó Harry con una sonrisa sincera.

- Sabes lo que opino al respecto – le dijo con cautela el mayor.

- Y sabes lo que siempre te respondo, Antuan, así tenga que pasar toda mi vida esperando no dejaré a Draco. Hice mucho daño y no voy a abandonarlo a la primera adversidad por mucho que tú, mis padres y mis amigos opinen lo contrario – Dijo el moreno zanjando el tema.


Antuan sólo le dio una mirada conciliadora y procedió a cambiar el tema buscando distraer al chico que se había convertido en un gran amigo allí en la clínica y a quien siempre trataba de alegrarle un poco el día y recordarle que aún podía vivir la vida. Pero Antuan estaba muy consciente de que no se podía forzar al corazón a entender razones de la mente y a veces era mejor así.



CE




Cuando Harry volvió al cuarto encontró a su amiga enfermera donde la había dejado y sonrió internamente al pensar que aun con todo lo malo que había sucedido había encontrado a una persona que valía la pena y todo el mundo estaba más feliz que antes.


- ¿Qué hace que tus ojos vuelvan a brillar de nuevo? – Le preguntó Bellatrix atenta a la expresión del moreno.

- Pensar que aunque Draco y yo no lleguemos a alcanzar nunca la felicidad pudimos lograr que los demás recapacitaran. ¡Demonios! Yo recapacite y me di cuenta de que la venganza no permite liberar nuestro corazón de las penas, el amor lo hace. Pero creo que ya es muy tarde para Draco y para mí – Sonrió tristemente mirando el rubio dormido cual si fuera un ángel. ¿Coincidencia que los papeles se revirtieran? ¿Coincidencia que quien velara la inconsciencia del otro fuera el moreno y no el rubio?

- La esperanza es lo último que se pierde cuando existe un amor que pudo superar las adversidades – Le dijo Bellatrix para luego darle un beso en la mejilla y dejarlo solo en la habitación.



CE




Apenas despertó, Lucios Malfoy se encontró en el abrazo protector de su actual pareja y sonrío de forma imperceptible aunque algo cansadamente. Nunca se imaginó que pudiera llegar a querer a alguien tanto como quería a Severus. Fue una sorpresa para él al encontrarse enfermo y encerrado el hecho de que el hombre se ofreciera a hacerle compañía y poco a poco se fuera metiendo primero en su vida, luego en su cama y terminará en su corazón.


- Sev – Dijo con la voz un poco débil.

- Dime, Luce – Le contestó el Decano con la voz dulce estrechando el abrazo al que lo tenía sometido.

- Llévame a ver a Draco – Dijo con un tono de tristeza que no paso desapercibido para Severus.

- Vamos, pero prométeme que no pelearás con Potter – Le dijo con suavidad inusitada no queriendo molestarlo mucho ya que sabía que luego de las quimioterapias su rubio estaba muy débil.

- Ese maldito jovencito es el culpable de lo que le pasó a mi hijo – Refunfuñó de forma testaruda y como Severus sabía que en esos momentos no ganaba nada oponiéndose al rubio decidió esperar que las cosas no llegaran tan lejos como en ocasiones anteriores donde tanto el joven como Lucios habían dicho cosas muy hirientes.


Caminó con el otro firmemente sujeto en brazos ya que aún no había perdido la tozudez que lo caracterizaba por ser un Malfoy aunque ya su apellido estuviera completamente enlodado por las acciones de su pasado, un pasado que ya se había encargado de cobrar con creces los errores y atrocidades.


Al llegar a la puerta de la habitación 226 no pudo evitar que el rubio se soltará de su agarre y abriera la puerta de forma brusca y entrará con paso imponente a pesar de que a leguas se notaba que la imponencia de antaño ya no lo acompañaba mermada por la enfermedad que lo consumía lentamente.


Harry, quien en ese momento se encontraba acariciando de forma circular con sus dedos la palma de Draco, ni se inmutó ante la tempestiva entrada del rubio. Ya estaba acostumbrado a que actuara de esa forma cuando iba a la clínica.


- ¿Es qué acaso no te cansas de incordiar el ambiente con tu presencia? ¿O es que te alegra jactarte de lo que conseguiste con tú venganza? – Dijo el rubio mayor con odio al ver como el moreno agarraba la mano de su hijo.

- Señor Malfoy, buenas tardes. Creo que con el pasar de los años ha ido perdiendo sus modales. Si quiere que me retire lo puedo hacer pero apenas usted salga de la habitación volveré a entrar. No creo que pueda jactarme de lo que me hace daño pero si usted lo ve así entonces no trataré de cambiar su opinión – Dijo con calma Harry quien ya estaba cansado de las mismas peleas día tras día, mes a mes, año tras año, tal pareciera que eso fuera parte de su castigo.


Lucios se descolocó por un momento al creer ver la viva imagen de James Potter una de las últimas veces que habían hablado, cuando estaba ignorante de los malditos planes que había fraguado en su contra y discutían como lo hacían aquellas personas que compartían sentimientos muy fuertes, de forma serena para evitar malos entendidos.


Luego se percató en la mirada verde que lo escrutaba de forma cansada, opaca pero sin duda el verde más bello que jamás hubiera visto, signo inequívoco de que Lils era su madre, los ojos de la pelirroja siempre expresaban todas sus emociones como si de un libro abierto se tratará y al parecer su hijo había sacado la misma característica ya que entre sus orbes podía distinguir un cansancio que no podía ser natural en alguien tan joven. Ese cansancio sólo podía existir debido a los duros golpes vividos y en ese momento Lucios Malfoy sintió que sus defensas se caían al ver que el verdadero culpable de todo había sido él y nadie más que él.


Severus estaba atento a todo buscando intervenir cuando las cosas se salieran de proporción si es que lo hacían porque por lo que podía adivinar el muchacho ya estaba harto de peleas estúpidas que no dejaban nada más que el sabor amargo de quien recuerda sus errores cuando observó a Lucios tambalearse y se dispuso a sostenerlo con fuerza.


- Sev – Dijo Lucios en un suave murmullo hundiendo el rostro en el pecho del otro.

- Disculpen, yo me retiraré para que puedan visitar con calma a Draco. Volveré cuando esté seguro de que se han ido – Harry quiso salir pronto, evitando más roces pero fue detenido por la mano sorprendentemente suave de Lucios. Esperó con paciencia qué era lo que haría, sabiendo por el agarre que no tenía fuerzas para intentar golpearle como otras veces.

- ¿Le amas? – Le preguntó mirándolo con esos orbes grises tan parecidos y tan diferentes a los de su Draco.

- Con toda mi alma. Daría todo lo que tengo por estar allí acostado en esa cama en vez de él – Dijo con total sinceridad, desnudando sus emociones al asesino de sus padres e irónicamente la única persona que podría entender cómo se sentía en estos momentos ya que el amor de un padre por un hijo tiene la misma intensidad que el amor de dos amantes pero con diferentes matices.

- Sé que mis acciones no merecen tal petición, pero te ruego que algún día perdones todo lo que he hecho. Aunque no lo pareciera, todos los días me he arrepentido de mis acciones y mi castigo ha llegado con creces. No que me queje ya que nada es justo en comparación con lo que merezco, sólo quiero que sepas de corazón que lo siento – Dijo Lucios de forma sincera mientras era resguardado por los fuertes brazos de Severus y ocultaba su rostro en su pecho.

- Ciertamente no soy capaz de perdonar sus acciones ya que las mismas son las que nos han llevado a esta situación. Pero puedo decirle que ya no le guardo odio o rencor y que deseo de todo corazón que se reponga de esta situación o al menos logre tranquilidad. Si de algo le sirve no creo que con todo lo que he escuchado de mis padres ellos le guarden rencor y quizás, sólo quizás, con el arrepentimiento verdadero de su alma podrá en un momento lejano pedirles perdón usted mismo a ellos, así como yo espero algún día recibir el perdón de su hijo – Le dijo Harry con el corazón en la mano. Luego, con un leve asentimiento de cabeza y un apretón de hombros a Severus salió de la habitación.

- Al menos ahora estoy seguro de que en verdad le ama – Dijo el rubio mirando a su hijo descansar plácidamente y ocultando su rostro en el pecho de Severus, necesitando sentirse querido por alguien.

- Así como yo lo hago contigo, mi Luce – Dijo Severus tratando de darle un poco de cariño al hombre que se estaba dejando consumir por la culpa.

- Draco… Mi Draco, espero que algún día tú también puedas perdonarme – Dijo el rubio soltándose del moreno y besando con vehemencia la frente de su niño.



CE




Harry volvió a la habitación cuando tuvo la certeza de que los dos hombres se habían marchado. Caminó y se recostó junto al rubio, acomodándolo con suavidad para dejar que descansara en su fuerte pecho. Aunque sabía muy bien que no podía sentir sus caricias, su calor, el latir de su corazón al tenerlo cerca, al menos le permitía sentir que de alguna u otra manera estaba transmitiéndole su amor y arrepentimiento.


- Se me había olvidado comentarte que Blaise y Ronald se encuentran muy felices celebrando su aniversario de bodas. ¿No es un poco ridículo escuchar eso de dos hombres? Y las chicas se encuentran planeando la boda de Gyn con Theodore. Tanto dio hasta que por fin lo consiguió. No sólo salió con su fosfo sino que se van a casar. Aún recuerdo la seriedad con la que me pidió que fuera el padrino de su boda. Se ha vuelto alguien muy cercano. Y qué decir de las chicas, cada día hacen más locuras. Cómo quisiera que pudieras disfrutar de todos los cambios con nosotros. Sabes, nunca te llegué a decir que te amaba así como nunca lo escuché de ti pero algo me dice que lo hacías así como yo lo hago y mientras paso más tiempo velando tu sueño más me enamoro de ti. Te amo y siento mucho lo sucedido.


Bellatrix iba a entrar nuevamente a la habitación para llevarle colchas a Harry y no pudo evitar escuchar la declaración del moreno por lo que con una gran tristeza en su corazón salió del cuarto de los amantes desafortunados, dándoles algo de intimidad aunque sólo pudieran estar juntos cuando la vida decidiera que ya habían cumplido su ciclo y se reencontrarán en otra vida quizás.


- Nunca me sentiré bien por haberte dañado. Ni el rencor ni la venganza me trajeron felicidad. Sólo espero recibir el perdón de tus labios algún día - El susurro lleno de tristeza se perdió en la triste atmósfera de la habitación, pero hizo eco en los oídos del rubio que descansaba plácidamente, como un llamado a despertar para poder hacer realidad la petición de aquel corazón que llamaba al suyo con vehemencia.


Harry, como de costumbre, apretó las suaves manos y besó sus cabellos mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por el sueño por lo que no se percató del imperceptible movimiento de la mano del rubio sobre la suya.


FIN



Perdonar es recordar sin que esa espada lastime nuevamente, y no sentir deseos de venganza, ira, o resentimiento con esa persona, es el valor de los valientes. Solamente aquel que es lo bastante fuerte para perdonar una ofensa sabe amar.
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Noticias
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Vamos a celebrar el Día del Trabajador con un nuevo libro homoerótico escrito por varias grandes autoras, algunas de las cuales las conocéis porque han publicado algunos de sus trabajos en slasheaven.

Son relatos cortos en los que hay de todo, misterio, romance, aventura… y todos y cada uno de ellos relacionado con una canción.

El título del recopilatorio es “9 sonatas literarias” y aquí os dejo los enlaces desde los que podéis descargarlos gratuitamente. Repito: ES GRATIS. Así que no sé a qué estáis esperando.

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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 39 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 59 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 158 Comentarios