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Yami to Fujikiri
Beta: Midhiel
Respuesta al desafió de Rass


Capítulo 5
Rejoice with me


Disclaimer: Lord of the Rings © J.R.R.Tolkien - Warner Brothers Entertainment, New Line Entertainment. Legolas, Aragorn, los demás Personajes e Historia de Lord of The Rings pertenece a los ya mencionados. Sin fines de Lucro.







Rejoice with me





- ¡Por supuesto que no, Padre! - voficeró Aragorn enfurecido en la mismísima cara de Lord Elrond.

- ¿Te atreves a cuestionar mis órdenes? - replicó éste, con su siempre estoico semblante; aquella forma de hablar le había hecho ganar ante el más persistente hablador; pero también había enseñado bien a sus hijos.

- Sí – replicó. En otra situación, su respuesta hubiera llenado a Elrond de orgullo, pues su firmeza era de admirarse, mas pronto rectificó aquello. - Padre, no puedes haber escogido a Legolas...

- ¿Por qué no? - respondió el Señor de Rivendel desafiante. - ¿Porque es tu esposo? - Aragorn se detuvo en seco...



************************************************



- Te lo ruego Aragorn, no le digas ni una sola palabra. – suplicó Legolas, casi al borde de las lágrimas. El montaraz se preguntaba qué había hecho para que su consorte se sintiera tan frustrado. Dio media vuelta para encarar aquella figura delgada que se veía tan delicado, tan sensible a cualquier roce. Se acercó lentamente al borde de la cama y se sentó a su lado.

- ¿Por qué mi amor? Sé que mi padre no ha sido buena persona desde que nos casamos, pero después de todo... es su nieto, merece saberlo – le dijo mientras acariciaba la suave piel de su hombro.

- Aún no. Regresemos a Mirkwood y cuando nazca, se lo traeremos para que lo conozca. - le pidió el bello Príncipe, casi rogando. Sabía lo que pasaría entre Aragorn y Elrond si este último se enteraba de su condición, algo dentro de sí le decía que su suegro no cedería y lo obligaría a formar parte de la comunidad, aún sabiendo que estaba embarazado. ¿Y si Aragorn se enteraba de aquella conspiración? ... No quería que la relación entre Elrond y Aragorn terminara, por más enfermizo que el Lord de Rivendel fuera.

- Legolas... - algo iba a decir el hombre más el elfo lo interrumpió.

- Aragorn, si me amas de verdad, no le dirás nada – dijo retomando su actitud real, convincente.

- No puedes poner nuestro matrimonio en juego – replicó Aragorn pasando algo de saliva por su garganta.

- Y no lo haré, a menos que tú quieras... prométemelo y nada entre nosotros se volverá a interponer – aseveró con firmeza. Aragorn supo entonces que nada le haría cambiar de opinión.

- Te lo prometo.



************************************************


Aragorn recordó aquella plática y aquella promesa, sabía que Legolas nunca le perdonaría que la hubiera roto. Por alguna razón, el príncipe abominaba la idea de que Elrond supiera que la pareja esperaba un hijo. Pero ahora, en su estado; Legolas no podía viajar con la comunidad porque ni siquiera sabían cuánto iban a tardar.

- Padre... - repentinamente Aragorn bajó la guardia, la voz, todo y suplicó - . Te lo pido por favor, no mandes a Legolas a Mordor.

- He tomado una decisión. Legolas, como hijo de Thranduil, debe acatar mis órdenes y tú, como mi hijo, has de acatarlas también -. Elrond se levantó del sofá y se retiró dejando al hombre cabizbajo.


Tan ensimismado estaba Aragorn en sus pensamientos que no escuchó los pasos del elfo acercándose.


- Son una dulzura, aquellos medianos – sonrió el Príncipe antes de abrazar a su esposo por la espalda - . Estaremos bien, tú nos protegerás.

- Me parece que no entiendes lo que esto significa, Legolas, no sólo tú, sino nuestro hijo están en riesgo – esta vez estaba realmente molesto y así se lo hizo saber a Legolas, a quien tomó por los hombros y mostró aquella forma altiva que sólo usaba cuando algo realmente le enfurecía.

- Sé mejor que tú el riesgo que tomo, pero déjame hacerme cargo de mis decisiones – le replicó en el mismo tono.

- ¡Pero no fue tu decisión sino la de mi padre! - gritó Aragorn, soltándolo y comenzando a pasearse por la habitación.

- Y yo la acepté gustoso – mintió -. Déjame ir contigo, Aragorn, verás que no tomará mucho y todo saldrá bien.

- Legolas, ¿no viste quiénes van en la compañía? Un enano, a ti te fascinan tanto como a mí los enanos, un hombre de Gondor, ¡Gondor! y se nota a leguas que no está enamorado del anillo y lo demás... medianos a más no poder; si no fuera por Gandalf diríamos que llevamos a un grupo de niños a su guardería – dijo con un sarcasmo notable.

- ¿Cuántas veces has recorrido los lugares más recónditos tú solo? - apenas se le ocurrían ideas para convencer al hombre.

- Entonces no llevaba conmigo un anillo que todo Mordor desea – replicó.

Legolas bajó la cabeza unos segundos en señal de fastidio.

- Voy a ir y ni tú ni nadie me lo impedirá – diciendo esto y con una salida rápida, el elfo cerró la conversación. Sentía un dolor intenso en el pecho y una respiración acelerada que escondió muy bien al hombre; le dolía estar así con Aragorn, le dolía más que nada.






...The Silver light is overthrown
rejoice with me
for we have denominated the devil...








- Una bella canción, Arwen.

La elfa dio media vuelta, aunque ya sabía de anticipado de quien provenía aquella voz.

- ¿Qué quieres? - le respondió cortante.

- Pensé que podíamos platicar, como solíamos hacer antes, ¿lo recuerdas? - no hubo respuesta, aún la paciencia de Legolas no estaba en su mejor momento -. ¿Dónde había escuchado ya esa canción?

- No lo sé – contestó de la misma forma; Legolas suspiró.

- Una vez Aragorn me cantó esa canción... - Arwen lo miró con dolor en los ojos.

- Yo la cantaba cuando él y yo nos conocimos. Recién regresaba de mi estancia en Lothlórien y vi a un joven apuesto clamando el nombre de Luthien en mí, pensaba entonces que realmente se había enamorado de mí y que así sería el resto de nuestras vidas...

- Perdóname... - susurró el elfo.

- No lo mereces, HojaVerde; eres vergüenza entre los nuestros – dijo despectivamente. Legolas no dio paso atrás.

- Elrond ha envenenado tu mente – replicó el elfo.

Ante tal afirmación, Arwen encaró al Príncipe, primero mostrando un semblante de sorpresa indescriptible, luego ira.

- ¿Cómo te atreves? - dijo con un hilo de voz tal vez por el enojo -. Vienes aquí a interrumpir mi vida y encima insultas de esa forma a mi padre - hizo una pausa - . Aragorn era mío, nos íbamos a casar y tú viniste y me lo quitaste.

- No era lo que pensabas cuando él y yo nos casamos, esas son palabras de tu padre. - interrumpió Legolas.

- Sólo sabes escupir mentiras – dijo de una forma tan tranquila que perturbó al príncipe.

- Cuando Aragorn puso sus ojos en ti, Elrond mismo le dijo que veía algo inalcanzable, que eras mucho para él... su opinión cambió radicalmente cuando vio lo que él podía hacer – se defendió sin cambiar la firmeza en su voz.

- Y tú también lo viste muy bien... - ella mantenía lágrimas encerradas en sus ojos y sus brazos cruzados, más para protegerse a sí misma que para cualquier otra cosa.

- Arwen... - trató de detenerla pero sus palabras fueron en vano. Algo en este día había salido muy mal, pues ya no habían brazos a los cuáles recurrir, su pelea con Aragorn, su intento fallido de hacer las pases con Arwen y había enanos por doquier.




El día pasaba rápidamente y al alba de la mañana siguiente, la comunidad formada por Elrond debía partir a su marcha a Mordor para destruir el Anillo Único; un lazo que unía a elfos, hombres, enanos y hasta los remotos medianos para la salvación de la Tierra Media... había que madrugar.




Esa noche Legolas se encontraba solo, seguramente Aragorn paseaba por Imladris, pensó el elfo; desde su última discusión no habían cruzado palabra; ese día todo había abandonado a Legolas, incluso el sueño, aunque éste no fuera muy necesario físicamente, si lo ayudaba en momentos como ése a olvidar sus problemas, aunque pocas veces había necesitado olvidar; su vida había sido o muy feliz o muy escasa, nada imprevisible; desde pequeño solo fueron estudios y servicio. Thranduil había trazado la vida de su hijo en un mapa y éste lo había seguido al pie de la letra; lo único fuera de las expectativas del Rey había sido Aragorn, fuera de eso, nada en la vida del Príncipe había cambiado el curso de lo establecido. No tenía demasiadas preocupaciones ni atravesaba penas grandes, ni siquiera pequeñas. No estaba acostumbrado a las peleas si no fueran por tonterías minúsculas de Thranduil o Aragorn, así que pasar por aquello esa noche estaba fuera de su entrenamiento real.


Cerró los ojos y trató de imaginar algún buen momento con su familia, tenía de donde escoger, mas lo primero que vino a su mente fue lo más obvio.



************************************************


Legolas se miró fijamente en el espejo.

- Hermoso en verdad - escuchó una voz conocida y miró hacia el portal de su habitación. Las sirvientas que le arreglaban el atuendo, se detuvieron a reverenciar al Rey recién llegado; Legolas bajó la mirada escondiendo su rubor.

- No bromee conmigo alteza – dijo en una forma demasiado diplomática para el gusto de Thranduil, quien guardo unos segundos de silencio y luego se dirigió a las costureras que habían continuado su trabajo con el príncipe.

- Salgan un momento, me gustaría estar a solas con mi hijo - éstas obedecieron las órdenes de inmediato. Se acercó a Legolas, quien mantenía la mirada baja. - Es verdad, te ves hermoso, lamento que sea para una escoria como la que te está esperando.

- Ada... - iba a reprender al Rey Elfo mas se contuvo y sonrió. - gracias... - eso de contenerse había durado mucho y se abalanzó a su padre en un abrazo profundo. Thranduil respondió al abrazo de inmediato, acogiendo a su hojita en sus brazos.

- Basta de melodramas - dijo Thranduil cortando el abrazo - . Tengo que prepararme psicológicamente para el trauma que estoy apunto de sufrir. - y dicho esto, el Rey salió dejando entrar a las sirvientas. Legolas sonreía, estaba feliz de ver a su ada contento, aunque no quisiera admitirlo. Volvió su vista al espejo, ¿realmente hermoso?




Una belleza sin igual, realmente hermoso, era lo primero que había pensado Aragorn al ver a Legolas llegar al salón real donde se celebraría la ceremonia que uniría a uno de esos lazos que difícilmente se ven, mortal y elfo. Legolas vestía un conjunto blanco de aquella mágica tela llamada seda, el saco le llegaba hasta las rodillas, una túnica larga del mismo color con bordeados azules que combinaban a la perfección con los ojos del príncipe y su corona símbolo de su realeza. Aragorn, por su parte, llevaba un conjunto similar, también de seda y del mismo color que los bordeados de la capa de Legolas y sin alguna capa o corona mas que con el Anillo de Barahir, símbolo de su linaje, señor de los Dúnedain.


Sí, en verdad su madre y Lord Elrond le habían dicho que sus anhelos por Arwen eran demasiados y ella nunca lo voltearía a ver... pero Legolas estaba tanto en linaje como en belleza a la altura de Arwen y aunque ella también lo había aceptado como su compañero, nada más hermoso para él que Legolas caminaba sobre la Tierra Media y en aquel momento nada más hermoso que aquella imagen habitaba en su corazón.


Legolas se puso a lado de Aragorn en un altar en la cabecera de la sala. En esa se encontraban los representantes del reino de Thranduil, sus consejeros, ayudantes y miembros del clero de los sindarinos del Bosque Negro, amistades y cercanías a los Thranduilion, ahí también se encontraban sonrientes Elrohir y Elladan y a su lado su hermana Arwen, rodeados de algunos otros elfos de Imladris, quienes como muchos otros que lo conocían, adoraban a Estel y a su prometido que tan querido en Rivendel se había vuelto.


Ahí mismo Thranduil y la bella Lindalë habían unido sus vidas y ahí mismo el Rey entregaba a su hijo a un sucio y desaliñado mortal, como él solía llamar a Estel. En cuanto el Rey subió al altar enfrente de la pareja, todas las voces se apagaron.


- En el nombre de mi sangre y mi raza y con el poder que mi linaje me otorga, yo, Thranduil Rey del Bosque Negro, estoy aquí para unir estas dos almas, que bajo la ley de los sindarinos han de mantenerse juntos hasta el final de los tiempos. - tomó así un pequeño lazo de diamantes discretos y lo enredó entre los dedos del elfo y luego entre los del hombre. - ¿Legolas Hoja Verde, Príncipe Heredero del Reino de los Bosques, estás aquí bajo la voluntad que tu corazón manda para unirte en matrimonio sagrado bajo la palabra y bendición de los Valar para honrar a Aragorn hijo de Arathorn y salvaguardar su unión por toda la eternidad?

- Estoy aquí y acepto su palabra - respondió sin quitar la vista de Aragorn, quien se encontraba en la misma situación.

- ¿Aragorn hijo de Arathorn, heredero de Isildur y Señor de los Dúnedain, estás aquí bajo la voluntad que tu corazón manda para unirte en matrimonio sagrado bajo la palabra y bendición de los Valar para honrar a Legolas Hoja Verde y salvaguardar su unión por toda la eternidad?

- En plena voluntad, estoy aquí y acepto su palabra –dijo con la voz más clara que Legolas había escuchado hasta ahora.

- Entonces, que este lazo mantenga sus corazones unidos, que estos anillos sean símbolo de la fidelidad entre los dos - dijo sacando de un cofre pequeñito que se había mantenido en el altar durante la ceremonia, dos anillos claramente elaborados de mithril, hermosos de verdad, brillaban como la luz de la luna misma. Thranduil les puso a cada uno de los anillos. - Y que esta daga - dijo tomándola de un lado de donde había dejado el cofrecito - consuma su juramento - con una seña, le indicó a Aragorn que extendiera su mano, Thranduil la tomó y por la palma abrió un corte un tanto largo, Aragorn notó la terminación brusca en señal de niñería de su enfado muy bien disfrazado, jugaba sí, pero... el Rey nunca cambiaría, pensó por unos segundos. - Legolas... - susurró el Rey y su hijo hizo lo mismo, mientras Thranduil aún sujetaba la mano del montaraz. - Con ambas manos en cada una de las suyas, Thranduil unió palmas... - Que la bendición de los Valar esté con ustedes por los siglos de los siglos.


************************************************



Abrió los ojos. Escuchó un ruido y unos pasos, no necesitó mirar para saber de la presencia del hombre, cerró los ojos. Sintió un peso más en la cama, a su lado.

- No soy quien para negarle algo, su alteza – escuchó la voz entrecortada del montaraz y volvió a abrir los ojos - . Es verdad que lo protegeré tanto como me sea posible.

Legolas no dijo ni una palabra, en su lugar rodó el cuerpo al lado contrario de Aragorn y simuló sueño de nuevo. Aragorn suspiró resignado, se levantó de la cama y se recostó en el sofá que estaba cercano al ventanal de la habitación.


Al día siguiente y con las bendiciones de Elrond, La Comunidad del Anillo partió hacia el sur.




Terminado el 16 de Abril del 2006 en México, DF. Por Yami to Fujikiri.

Me tardé siglos, lo sé, mil disculpas, trabajo, escuela y cero vacaciones, pero ya está aquí. Cierto, le cambié la canción a Arwen, jeje, sé que no es eso lo que canta; el verso que le puse es parte de "Libre" de Tristania (algunas relaciones con mi otro fic es mera coincidencia, jaja, no es verdad que utilizo mucho de allá aquí, nombres y detalles), también el título del capítulo es de "Libre", como dato curioso diré que todos los títulos de "Uno de más" son partes de canciones; al final del fic daré los créditos a cada una.
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios