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Yami to Fujikiri



Capítulo 2
Red Sweet Taste of Mine






Nauseas - Vómito - Mareo. La mañana había pasado con ese sistema repetitivo. Era una mañana preciosa de otoño, 23 de Octubre. El otoño en su máximo esplendor; era una pena amanecer con un dolor que no permitiera saludar con esa beldad cuál se mereciera el dorado sol que concedía preciosos mares de luz.

Aquella mañana Legolas había abierto los ojos con la intención de ir a dar un paseo por las cercanías en el bosque; sin Aragorn no encontraba mejor distracción a su alrededor. Los árboles eran buenos amigos; es más fácil platicar con alguien que te escuchan incondicionalmente que con alguien que interrumpe incluso tus más profundos pensamientos y las plantas eso saben; lamentablemente es algo que solo los elfos comprenden e incluso, algunos elfos habían comenzado a olvidarlo. Pero no los elfos de Mirkwood, el Bosque Negro se caracterizaba por tres cosas esencialmente. Una eran sus arañas; tal vez la más preponderante; ningún extranjero quien haya visitado alguna vez el reino de los bosques del norte; habría de olvidar el martirio de cruzar aquel nido de telarañas que abría a Mirkwood. En fin; era algo con lo que los habitantes habían aprendido a vivir sin ningún problema. Otra característica importante era lo poco sociales que los elfos del norte eran y lo muy aguerridos; a diferencia de los elfos de Rivendel que prefieran pasar el día observar prosperar de una flor; los elfos del Bosque Negro prefieren pasar el día con un arco; eso les daba, por supuesto, grandes ventajas en las batallas que a veces parecían ser muy lejanas. La tercera pero no menos importante era su amor a los bosques; algo un tanto obvio siendo precisamente de los bosques; sin embargo un ermitaño puede tener un amor incondicional a un grano de arroz y pasarse el día platicándole de lo hermoso que su blancura prometía y nunca detenerse a escuchar el susurro de su crecer. En Mirkwood los elfos procuraban la felicidad de los gigantes sabios verdes y eso los hacía especiales.
Legolas siempre era un ejemplo para y de su raza. Amaba los bosques de forma prodigiosa. A veces Aragorn le recriminaba ese cariño tan especial, incluso lo amas más que a mí le decía de vez en cuando. Legolas sabía si eso era o no verdad.

Más esta vez la demostración de ese amor se vería frustrada.

En el momento de levantarse un golpe repentino lo vio obligado a recostarse de golpe de nuevo; pronto, un dolor muy fuerte en la cabeza comenzó a manifestarse. El elfo trató de contenerlo hundiendo la cara en la almohada y cerrando los ojos, como tratando dormir de nuevo; más no servía de mucho. Las enfermedades están muy lejanas de ser conservadas por los elfos, es algo que ellos no conocen, así que las opciones de lo que podría estar provocando este repentino malestar se cerraron ante el príncipe. Algunos años atrás, Aragorn pidió permiso a Thranduil de cortejar a su hijo y después de muchos gritos, maldiciones y golpes; todo de parte del Rey; este aceptó pesadamente, con la idea de que era algo que tenía que pasar y pasaría casi desapercibido. Por lo general el rey no solía equivocarse, pero aquella fue una de las raras veces en las que lo hizo. En cierta forma, Thranduil se empezó a preocupar, de cualquier forma ese era un hombre y los hombres desmoronan a los pies del primer elfo que ven y más aún si es un elfo tan bello como las historias contaban de Legolas y no faltaría la inteligente idea del humano por seducir al joven príncipe que lejos de tener alguna experiencia en el amor; tenía una curiosidad solo alimentada por vacíos; así que Thranduil no tardo en marca algunos límites para su hijo.
Por supuesto que la sorpresa de Legolas al enterarse de tan particular característica no se hizo esperar.


*******

- Pero Ada... ¿Crees que no se cuidarme solo?

- Bien sabes que no es eso. - Thranduil se encontraba de pie en el gran estudio donde el rey solía tratar asuntos a solas. Había mandado a llamar a su hijo después de mucho deliberar con su conciencia. En esto Thranduil tenía unos cuántos problemas; muchas veces el rey había dado pasos equivocados al poner sus emociones y miedos antes que las consecuencias y razones; pero algo que el Rey había aprendido de cada caída es cómo levantarse y andar con buen paso. Siempre mostraba su lado frío y calculador ante la demás gente pero Legolas conocía el verdadero yo de su Ada y Rey. Un padre amoroso, risueño hasta cierto punto y comprensivo. Un muy diferente Thranduil al que cualquiera imaginaría; pues el Rey creía, con justa razón, que el mostrar sentimientos o debilidades ante aquellos que no lo merecen es pérdida de tiempo y una mala jugada...

- ¿Entonces? - Cuando era un elfo, Legolas le tenía cierto miedo a Thranduil cuando lo hacía enojar; "las leyendas cuentan" reía Legolas con Aragorn "que los gritos de mi Ada aún se pueden escuchar en el resonar del viento" y entonces ambos lo comprobaban. Pero ese miedo casi se eliminó por completo con el pasar del tiempo. A veces si se asustaba un poco al verlo muy enojado; pero más nada, así, podía hablarle con confianza y sin temor.

- Legolas, pensaba contarte de esto cuando estuvieras listo y llegara el momento oportuno en el que unieras tu vida con alguien NO MORTAL en eterno amor... lamentablemente la segunda condición no se cumplió... de cualquier forma eso no importa. - Entonces Thranduil tomó aire. Cuando nació Legolas siempre pensó que sería Lindalë; su esposa y madre de su hijo y no él quien tuviera esta conversación. Lamentablemente Lindalë murió a solo un año desde que nació Legolas. Pero nunca se preparó o mejor dicho nunca encontró palabras exactas.

Hasta este punto, Thranduil ya estaba a la altura de Legolas, quien yacía sentado en uno de los sofás del estudio.

- Legolas tu tienes el don de la fertilidad; un don particular para nuestra inmortal raza; que Eru, en su infinita gracia nos ha brindado; pocos son los Eldar que pueden tomar vida dentro de sí; son muy afortunados los que sí pueden. - Por un segundo Legolas se quedó sin habla; no era algo que habría esperado saber con tanta facilidad.

- ¿Porqué me dices esto ahora? - Repuso de manera seria.

- ¿Hasta dónde has llegado con el tal Aragorn?


*******


Legolas pasó una mano por su frente. Tenía escalofríos terribles y pronto una necesidad de alcanzar el baño lo hizo salir de la cama con sumo apuro. Al llegar, un gran escalofrío recorrió todo el largo de su espalda para después doblarlo y comenzar a experimentar algo que nunca antes en su vida había hecho. Todo alimento ingerido el día anterior era devuelto, mientras pequeñas contracciones se apoderaban de su estómago. Cuando acabó el martirio descansó recargado en la pared; tratando de reponerse de lo ocurrido... Ahora no tenía duda... sonrió pesadamente.

- Habría querido que Aragorn se encontraba conmigo en estos momentos.

Sería algo difícil sobrellevar este acontecimiento por sí solo, no porque no pudiera; sino porque no sabía nada de lo que había qué hacer. Sin dudar tendría que acudir a la única persona a quien le tenía confianza en una situación como ésta, a parte de Aragorn... aunque eso signifique llevar la cruz de un decálogo de instrucciones y cien mil advertencias... todo por su bien.

Para con los elfos varones fértiles, el embarazo es un tanto más apresurado que con las elfas. Los síntomas de éste llegaban en la primera semana, los primeros días; así que Legolas no se extrañó que le sucediera. Aragorn se había marchado hacía ya tres días; la última vez que estuvieran juntos. También era sabido que el embarazo en los varones duraba de cuatro a cinco meses.

Con algunas dificultades; Legolas se vistió y arregló para salir de sus aposentos. Llevaba un traje blanco, ligero pues no tenía nada planeado para hacer que sus obligaciones de príncipe demandaran. En el camino a la búsqueda de su padre, trató de mostrarse lo más calmado posible. Por una parte tenía que disimular su estado de salud y por otra su estado anímico; que no era en lo absoluto malo. Por el contrario, el ahora saber que estaba esperando un hijo de la persona a quien amaba le hacía más feliz de lo que alguna vez había sido; un hijo representa el amor y la sabiduría; la sabiduría de dos almas con nada aún dicho entre ellas. Tenía un poco de miedo, es cierto, todo aquello era nuevo para él; pero sabía que no estaba solo; tenía a su Ada y tenía a Aragorn.

- Sariel. - Dijo, tratando de mostrar su siempre sereno tono de voz al sirviente que se había encontrado entre los pasillos del castillo. - ¿Has visto al Rey?

- Me parece que lo vi en su estudio, Príncipe. - Dijo el elfo y con una reverencia al otro, se retiró.

Por alguna razón no se encontraba asustado, sentía que no tenía porqué o las razones tal vez se habían consumado o tal vez nunca llegarían. Al frente de la puerta del estudio de su padre, el elfo no tardó en tocar para esperar el "adelante" del Rey. Legolas entró; como casi todos los días lo hacía. Thranduil revisaba algún papel en su escritorio. Alzó la cabeza para reconocer al intruso y al segundo, sonreírle como a nadie más.

- Hijo, justamente iba a llamar por ti, siéntate. - Dijo dirigiéndole con una mano a la butaca que le asignaba. Legolas lo hizo de inmediato. - ¿Venías por algo en especial?

- Algo así; dime primero, ¿Por qué querías hablar conmigo, Ada? - No era que tratara de retrasar el momento de decirle la verdad; más bien creyó que la sorpresa de ser abuelo, haría olvidar a su padre la razón que quería exponerle; más pronto notó que el semblante, hasta el momento pasivo, de Thranduil cambió a su común rostro serio.

- Aragorn partió hace tres días a Bree, ¿No es cierto? - Dijo poniendo ambas manos juntas para recargar su rostro en ellas.

- Sí, hoy harán tres días... ¿Qué hay con eso, le ha sucedido algo? - Pronto, una preocupación cayó sobre Legolas; si algo le pasara a Aragorn... ni siquiera podía pensar en ello.

- ¡No! - Exclamó apresuradamente el rey al notar la interpretación que su hijo había dado a sus palabras. - No es eso, estate tranquilo. - Un gran peso se abatió del corazón de Legolas. - Pero tiene que ver con la misión que Elrond le había encomendado. En definitiva, sigue en pie el que vaya a Rivendel con su protegido, pero respecto a eso, Elrond me envió un mensaje urgente. Me ha dicho que el anillo de poder no se le encomendará a Rivendel; pero tampoco dejará las cosas así, por muy engreído que sea, sabe mejor que nadie el peligro que acarrearía eso; por eso ha mandado una comitiva a cada los reinos para formar un Concilio que depare la mejor solución para ese problema; seguramente pedirá que alguien lleve el anillo a Mordor; una tarea que nadie se imaginaría cargar.

- Ya veo. - Bajó la mirada pensativo.

- Por supuesto que no me dijo todo esto para entretenerme; también pide representantes del Reino de los Bosques; Legolas, te quería pedir el favor de que vayas como en mi nombre con una escolta, por supuesto, tres elfos más te acompañarán.

La petición de su padre tomó por completa sorpresa al príncipe. Era una contrariedad. Thranduil sabía que Legolas nunca se negaría a hacer algo que el rey le pidiera; además, no tenía porqué; había ido a Rivendel muchas veces por su propia cuenta; incluso así fue como conoció a aquel montaraz; no era una dificultad para él; por supuesto que Thranduil no sabía de la situación en la que esta mañana el príncipe había emprendido. Legolas no podía decirle no a su Ada; además también quería ir a Rivendel, este asunto concernía a todos los reinos y por supuesto que al Bosque Negro también y qué mejor que el hijo del Rey para ir por las noticias y decisiones que el consejo demandara. Además no tendría problemas realmente; iría con escolta a Rivendel, es un camino que conocía muy bien; llegaría, estaría uno, dos días a lo mucho; para que el Concilio deliberara una solución no se tendría que emplear más tiempo; la sabría y regresaría con Aragorn a Mirkwood; era todo, su esposo lo acompañaría pues él también tendría que llegar a Imlandris, incluso ahora mismo tal vez ya estuviera allá; no tenía porqué temer, además apenas era el inicio de su condición y le tomaría a lo mucho solo tres días.

- ¿Legolas? - La voz de Thranduil lo sacó de sus pensamientos. - ¿Hay algún problema con eso?

- Ahm, no, Ada, ninguno. - Negó con la cabeza para después sonreír. - ¿Cuándo quieres que parta?

- Ahora mismo prepara tus provisiones, tienen que llegar lo más pronto posible. - Legolas se levantó rápidamente y se dirigió a la salida del estudio. - Te veo en unos minutos.


En solo media hora; cuatro elfos rubios vestidos con túnicas color castaño todos y junto a ellos el más alto, con vestiduras reales; estaban en el arco que formaban aquellos tres famosos árboles viejos del Bosque Negro.

- Te espero en unos días devuelta con la porquería de tu esposo. - Sonrió afectivamente Thranduil mientras revolvía el cabello de su hijo; un tanto alejados de los otros tres.

- Ada... - Le recriminó enojado por el último comentario. - Nos vemos pronto. - Cambió su expresión por una sonrisa mientras le besaba la mejilla al rey.
Pronto, Legolas montó en un caballo color pardo.

- Si cabalgamos rápido llegaremos a Imlandris para el atardecer. - El príncipe se dirigió a la escolta; quienes solo asintieron.

Y junto a los otros tres elfos emprendió un rápido viaje a Imlandris.

En el rostro de Thranduil se dibujó una marcada sonrisa al ver a su hojita disiparse a lo lejos.


Legolas por su parte; hizo apurar el paso. Pero atravesar los patios de los boques no es una tarea sencilla; a pesar de lo bien conocidos que se tengan; es realmente imposible, inclusive para un elfo; atravesarlos y llegar a Rivendel en un día. Legolas lo sabía; así que también tenía la posibilidad de llegar por la mañana del 24 de Octubre. Aunque habían ido con suma diligencia; el atardecer había llegado cuando apenas salían del patio antes del arco del Bosque Negro; como lo previsto por Legolas, si llegaba la oscuridad los caminos se harían más difíciles de recorrer; más el elfo tomó el riesgo de recorrer un poco más antes de detener el paso; aunque esto no fue mucho trayecto; bien es sabido el peligro que envuelve al Bosque Negro, aún para sus nativos.

Suspiro; para después bajar del caballo seguido por los demás. Los árboles, como en innumerables veces fueron su refugio; uno seguro y libre de peligro.
El viento balanceaba su rubia cabellera; un viento sanador, lo que todo elfo necesita. Se encontraba un tanto apartado de su escolta, para estar a solas... "o un poco a solas" pensó sonriendo y pasando delicadamente una mano por su vientre. Para entrar al sueño elfico, con los ojos abiertos, alertas, como acostumbran los elfos.

En definitiva llegaría por la mañana del 24 de Octubre.



Notas de la Autora:

Me fui rápido ^^ realmente quería que llegara a Imlandris, pero creo que me hubiera enredado bastante si no lo separo en otro capítulo, pues en Rivendel pasarán muchas más cosas; así que este fue realmente un "capítulo intermedio necesario para llegar a Rivendel". Lo de Octubre no es otra cosa que la fecha... ¿Recuerdan que Gandalf le indica a Frodo "y es la mañana del 24 de Octubre, por si te interesa saber" bueno, para ubicarnos en la historia ^^ no podía llegar Legolas el 23, ¿cierto?

Sam:Ay, qué bueno que te gustó. Lo de Elrond fue una de las condiciones de Rass y en lo personal me parece una fantástica idea y sí... ya no habrá nadie quien los separe, están casaditos formalmente.
Midhiel: Lo lamento, no me resistí; después de Legolas mi adoración es Thranduil; además muchas lo ponen de malo o cruel; se merece que alguien lo ponga de bueno y comprensivo; enamorate con justa razón de él.
Rass:Que te gustara era lo que más me interesaba; aquí está el tercer capítulo


Terminado el 05 de Octubre del 2005 en México, DF. Por Yami to Fujikiri
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Noticias
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--Administrador en 01/05/14 - 09:03 pm 37 Comentarios
Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
Nuevo libro:
Os queremos anunciar la publicación de un nuevo libro. Una historia original que está realmente bien y que merece que le demos un empujoncito

Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

Os dejo un extracto del resumen, para ir abriendo boca: “En Fuego y Acero, la distancia entre el orgullo y el honor, la fuerza y la tiranía, el amor y el odio, queda reducida a cenizas por las intensas pasiones de sus protagonistas, que desafiarán incluso a su propio corazón para forjar su destino."

Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios